pág. 3395
EVALUACIÓN DE LOS BENEFICIOS DE LA
FIBRA DIETÉTICA EN PERSONAS CON
ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES
EVALUATION OF THE BENEFITS OF DIETARY FIBER IN
PEOPLE WITH CARDIOVASCULAR DISEASE
Aislin Hernández Ramírez
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México
Karla Giovanna Gutiérrez Victorino
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México
José Alberto Ariza Ortega
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México
Nelly del Socorro Cruz Cansino
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México
Tito Emilio Ariza Ortega
Instituto Mexicano del Seguro Social, México
pág. 3396
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22472
Evaluación de los Beneficios de la Fibra Dietética en Personas con
Enfermedades Cardiovasculares
Aislin Hernández Ramírez1
radd_ais@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0008-4402-203X
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo,
Instituto de Ciencias de la Salud, Área
Académica de Nutrición, San Agustín Tlaxiaca,
Hidalgo, México
Karla Giovanna Gutiérrez Victorino
gu420711@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0009-0003-1297-2667
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo,
Instituto de Ciencias de la Salud, Área
Académica de Nutrición, San Agustín Tlaxiaca,
Hidalgo, México
José Alberto Ariza Ortega
jose_ariza@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-2163-4593
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo,
Instituto de Ciencias de la Salud, Área
Académica de Nutrición, San Agustín Tlaxiaca,
Hidalgo, México
Nelly del Socorro Cruz Cansino
ncruz@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-6771-3684
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo,
Instituto de Ciencias de la Salud, Área
Académica de Nutrición, San Agustín Tlaxiaca,
Hidalgo, México
Tito Emilio Ariza Ortega
oaet_radiologo@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0003-3578-3394
Instituto Mexicano del Seguro Social, Unidad de
Medicina Familiar número 57, Puebla, México
1
Autor principal
Correspondencia: radd_ais@hotmail.com
pág. 3397
RESUMEN
La fibra dietética es un componente fundamental de la alimentación humana debido a sus efectos
protectores sobre la salud cardiovascular. El objetivo de este estudio fue evaluar el efecto del consumo
de fibra dietética como coadyuvante en el tratamiento de personas con enfermedades cardiovasculares.
Se realizó una búsqueda bibliográfica en la base de datos PubMed utilizando los términos Dietary fiber,
benefits y cardiovascular diseases, seleccionando artículos publicados en los últimos cinco años en
idioma inglés. Se incluyeron tres estudios que cumplieron con los criterios de inclusión,
correspondientes a revisiones sistemáticas, metaanálisis y revisiones narrativas. Una ingesta adecuada
de fibra dietética, particularmente de fibra soluble y viscosa, se asocia con una reducción significativa
del colesterol LDL, con descensos promedio de 10 a 20 mg/dL, así como con una disminución del
colesterol total de aproximadamente 515%. Asimismo, se observó una reducción en la presión arterial
sistólica de 2 a 7 mmHg y en la presión arterial diastólica de 1 a 4 mmHg, lo cual contribuye a una
menor mortalidad cardiovascular. Adicionalmente, se reportaron mejoras en el control glucémico,
evidenciadas por reducciones en la glucosa en ayuno de 5 a 15 mg/dL y en la hemoglobina glucosilada
(HbA1c) de 0.2 a 0.5%. También se identificaron beneficios en la función endotelial, junto con la
modulación de la microbiota intestinal, favoreciendo la producción de ácidos grasos de cadena corta
(acetato, propionato y butirato), los cuales desempeñan un papel relevante en la regulación metabólica
y la inflamación sistémica. El consumo de fibra dietética representa una estrategia nutricional eficaz,
segura y costo-efectiva para la prevención y el manejo de las enfermedades cardiovasculares, resaltando
la importancia de promover una ingesta mínima cercana a 25 g/día, o idealmente entre 25 y 38 g/día,
dentro de un patrón de alimentación equilibrado.
Palabras clave: colesterol LDL, enfermedad cardiovascular, fibra dietética, presión arterial, prevención
nutricional
pág. 3398
Evaluation of the Benefits of Dietary Fiber in People with Cardiovascular
Disease
ABSTRACT
Dietary fiber is a fundamental component of human nutrition due to its protective effects on
cardiovascular health. The objective of this study was to evaluate the effect of dietary fiber consumption
as an adjuvant in the treatment of individuals with cardiovascular diseases. A literature search was
conducted in the PubMed database using the terms Dietary fiber, benefits, and cardiovascular diseases,
selecting articles published in the last five years in English. Three studies meeting the inclusion criteria
were analyzed, including systematic reviews, meta-analyses, and narrative reviews. Adequate dietary
fiber intake, particularly soluble and viscous fiber, was associated with a significant reduction in LDL
cholesterol, with average decreases of 10 to 20 mg/dL, as well as a 515% reduction in total cholesterol.
Additionally, reductions in systolic blood pressure (27 mmHg) and diastolic blood pressure (14
mmHg) were observed, contributing to lower cardiovascular mortality. Improvements in glycemic
control were also reported, including reductions in fasting glucose levels (515 mg/dL) and glycated
hemoglobin (HbA1c) by 0.20.5%. Further benefits included enhanced endothelial function and
modulation of the gut microbiota, promoting the production of short-chain fatty acids (acetate,
propionate, and butyrate), which play a key role in metabolic regulation and systemic inflammation.
Dietary fiber intake represents an effective, safe, and cost-efficient nutritional strategy for the prevention
and management of cardiovascular diseases, underscoring the importance of promoting a minimum
intake of approximately 25 g/day, or ideally 2538 g/day, within a balanced dietary pattern.
Keywords: blood pressure, cardiometabolic health, cardiovascular disease, dietary fiber, glycemic
control
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 10 enero 2026
pág. 3399
INTRODUCCIÓN
Los carbohidratos son macronutrientes esenciales para la nutrición humana y representan una de las
principales fuentes de energía en la dieta. Su clasificación en carbohidratos simples y complejos depende
de su estructura química, grado de polimerización y velocidad de digestión y absorción (Luna López et
al., 2014). Estas características influyen directamente en la respuesta glucémica, el metabolismo
energético y el impacto en la salud metabólica.
Los carbohidratos simples incluyen monosacáridos y disacáridos. Los monosacáridos están formados
por estructuras químicas que contienen típicamente seis átomos de carbono y múltiples grupos hidroxilo
(OH), lo que les confiere alta solubilidad en agua; entre los principales se encuentran la glucosa, la
fructosa y la galactosa. Los disacáridos, como la sacarosa, la maltosa y la lactosa, están compuestos por
dos monosacáridos unidos mediante enlaces glucosídicos. Debido a su rápida digestión y absorción,
estos azúcares generan elevaciones agudas de glucosa e insulina en sangre, lo cual se ha asociado con
un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y enfermedad hepática grasa no
alcohólica, especialmente cuando provienen de azúcares añadidos y alimentos ultraprocesados (Badui,
2019; He et al., 2022).
Figura 1. Estructura química de un hidrato de carbono
Fuente: ADA (2023).
Estructura química de un monosacárido (glucosa)
Fuente: Badui (2019).
Estructura química de un disacárido (sacarosa)
Fuente: Badui (2019).
Estructura química de la fibra (β-glucano)
Fuente: Elaboración propia mediante la plataforma Canva® (versión 2025), utilizando recursos
gráficos de CCCU (Estados Unidos).
pág. 3400
Por otra parte, los carbohidratos complejos o polisacáridos están formados por más de diez unidades de
monosacáridos unidas por diversos enlaces glucosídicos. Estos compuestos se encuentran
principalmente en granos enteros, leguminosas, frutas y verduras, y se caracterizan por una digestión
más lenta, una menor respuesta glucémica y un mayor aporte de fibra dietética (Badui, 2019). La
evidencia científica respalda la recomendación de priorizar el consumo de carbohidratos complejos, ya
que producen aumentos moderados de glucosa en sangre y aportan mayor densidad nutricional, en
comparación con los carbohidratos simples provenientes de alimentos procesados (Harvard T. H. Chan
School of Public Health, 2022; ADA, 2023).
Desde una perspectiva nutricional, se recomienda que entre 45 % y 65 % del aporte energético total
diario provenga de carbohidratos, lo que equivale aproximadamente a 200300 g/día, considerando un
aporte energético de 4 kcal por gramo (FAO, 2016). Dentro de este grupo, la fibra dietética destaca por
su papel en la prevención de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y gastrointestinales, con una
ingesta recomendada cercana a 30 g/día (Slavin, 2013).
La fibra dietética es un componente fundamental de la alimentación humana, reconocida históricamente
por sus efectos beneficiosos sobre la salud. Desde la antigüedad, autores como Hipócrates describieron
las propiedades laxantes de alimentos ricos en fibra, como el salvado de trigo. A lo largo del tiempo, el
concepto de fibra ha evolucionado, integrando enfoques desde la botánica, la química, la fisiología y la
nutrición (Sastre Gallego, 2003). El término “fibra dietética” fue formalizado en 1953, y posteriormente
la Comisión del Codex Alimentarius estableció en 2009 una definición oficial que delimita los polímeros
de carbohidratos considerados fibra dietética (Cabrera Llano & Cárdenas Ferrer, 2006).
Tradicionalmente, la fibra dietética se clasifica en fibra soluble y fibra insoluble (Tabla 1). La fibra
soluble incluye compuestos como pectinas, gomas, mucílagos, inulina, almidón resistente y ciertos tipos
de hemicelulosas. Estos polisacáridos presentan una alta capacidad de hidratación y forman soluciones
viscosas o geles en el tracto gastrointestinal, lo que retrasa el vaciamiento gástrico y disminuye la
velocidad de absorción de nutrientes. En el colon, estos compuestos son fermentados por la microbiota
intestinal, generando ácidos grasos de cadena corta (acetato, propionato y butirato), los cuales
desempeñan un papel clave en la homeostasis metabólica, la regulación inflamatoria y la salud del
epitelio intestinal (Almeida-Alvarado, 2014).
pág. 3401
Mientras que la fibra insoluble, compuesta principalmente por celulosa, algunas hemicelulosas, lignina
y polifenoles, presenta una fermentación limitada en el colon. Su principal función fisiológica consiste
en aumentar el volumen del bolo fecal, mejorar el tránsito intestinal y reducir el tiempo de tránsito
colónico, contribuyendo a la prevención del estreñimiento y a la salud gastrointestinal (Sánchez Almaraz
et al., 2015).
Tabla 1. Clasificación de la fibra dietética
Tipo
Subtipo
Características
Fuente
Soluble
Pectinas
Se disuelve en agua,
forma gel
Manzana, cítricos,
zanahoria
Soluble
Gomas
Alta viscosidad
Frutas, leguminosas
Soluble
Inulina
Fermentable
Ajo, cebolla,
plátano, espárrago
Insoluble
Celulosa
No se disuelve en
agua
Salvado de trigo
Insoluble
Hemicelulosa
Parcialmente
fermentable
Cereales integrales,
leguminosas
Insoluble
Lignina
No fermentable
Nueces, semillas
Fuente: Daley & Shreenath (2025).
Fibra dietética y sus características
La fibra dietética es un componente fundamental de la alimentación humana debido a sus múltiples
beneficios para la salud metabólica, gastrointestinal y cardiovascular. Aunque tradicionalmente se ha
debatido su clasificación en fibra soluble e insoluble, estas propiedades estructurales y funcionales son
clave para comprender sus efectos fisiológicos en el organismo (Slavin, 2013; He et al., 2022).
Propiedades de la fibra
Solubilidad: La fibra soluble se disuelve en agua y forma un gel viscoso que contribuye a la
reducción de los niveles de colesterol sérico y glucosa en sangre al ralentizar la absorción intestinal de
lípidos y carbohidratos (Barber et al., 2020; Jenkins et al., 2021).
Fermentabilidad: La fibra fermentable es metabolizada por la microbiota del colon,
produciendo ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como acetato, propionato y butirato, los cuales
ejercen efectos antiinflamatorios, inmunomoduladores y metabólicos beneficiosos (Almeida-Alvarado
pág. 3402
et al., 2014; Ioniță-Mîndrican et al., 2022). La fermentabilidad se encuentra estrechamente relacionada
con la solubilidad de la fibra.
Viscosidad: La fibra viscosa contribuye a disminuir la absorción intestinal de nutrientes, mejora
la saciedad posprandial y favorece el control del peso corporal, lo que representa un mecanismo
relevante en la prevención de enfermedades cardiometabólicas (Slavin, 2013; Barber et al., 2020).
Beneficios de la fibra
Reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares: La fibra soluble se ha asociado con
reducciones significativas en los niveles de colesterol LDL, glucosa plasmática y presión arterial,
factores clave en la prevención de la enfermedad cardiovascular (Threapleton et al., 2013; Reynolds et
al., 2022).
Mejora de la salud intestinal: La fibra fermentable favorece el crecimiento de bacterias
beneficiosas en el intestino, fortalece la barrera intestinal y contribuye a la reducción de la inflamación
sistémica (Almeida-Alvarado et al., 2014; He et al., 2022).
Prevención del cáncer colorrectal: La fibra dietética puede disminuir el riesgo de cáncer de
colon al promover la eliminación de compuestos carcinogénicos y estimular la producción de AGCC
con propiedades antineoplásicas, particularmente el butirato (Sastre Gallego, 2003; Sánchez Almaraz et
al., 2015).
Metabolismo de la fibra
Fermentación: La fibra dietética alcanza el intestino grueso sin ser digerida y es fermentada
por la microbiota colónica, generando ácidos grasos de cadena corta (AGCC) que son absorbidos por
los colonocitos y utilizados como fuente de energía metabólica (Álvarez & Sánchez, 2006; Almeida-
Alvarado et al., 2014).
Ácidos grasos de cadena corta: Los AGCC producidos durante la fermentación ejercen efectos
antiinflamatorios, mejoran la sensibilidad a la insulina y contribuyen a la regulación del metabolismo
lipídico, promoviendo la salud intestinal y sistémica (He et al., 2022; Ioniță-Mîndrican et al., 2022).
pág. 3403
Figura 2. Fermentación de la fibra y producción de AGCC
Fuente: Elaboración propia mediante la plataforma Canva® (versión 2025), utilizando recursos gráficos de CCCU (Estados
Unidos).
La fibra dietética consumida en la dieta cotidiana llega al intestino grueso sin ser digerida, donde es
aprovechada por la microbiota intestinal. Durante este proceso, las bacterias fermentan la fibra y la
transforman principalmente en piruvato y lactato, que funcionan como sustratos clave en diversas rutas
metabólicas; a partir de estos compuestos se producen AGCC mediante múltiples vías metabólicas,
contribuyendo al equilibrio energético y a la salud intestinal (Álvarez & Sánchez, 2006; He et al., 2022).
Tabla 2. Alimentos mexicanos ricos en fibra dietética
Alimento
Tipo de fibra
Cantidad de fibra
(g)
Porción
Costo aproximado (Pesos
mexicanos/kg)
Nopal
Soluble
3.2
2 piezas
2355
Frijol negro
Soluble e
insoluble
7.5
½ taza
2960
Lentejas
Soluble
7.8
½ taza
2845
Guayaba
Insoluble
7.0
3 piezas
2989
Tuna
Soluble e
insoluble
5.0
2 piezas
2040
Papaya
Soluble
2.5
1 taza
1830
Tortilla de
maíz
Insoluble
0.6
1 pieza
1825
Elote
Insoluble
2.2
1½ pieza
612 por pieza
Amaranto
Insoluble
1.6
¼ taza
70120
Cacahuate
Insoluble
1.0
14 piezas
4570
Fuente: Pérez-Lizaur et al. (2024).
pág. 3404
Fibra dietética y su relación con la enfermedad cardiovascular (ECV)
La fibra dietética desempeña un papel fundamental en la protección contra la enfermedad cardiovascular
(ECV) y la cardiopatía coronaria mediante diversos mecanismos que actúan sobre factores de riesgo
cardiometabólicos. La fibra soluble y viscosa, en particular, tiene un impacto significativo en la
absorción intestinal al formar geles que atenúan la glucosa posprandial, reducen la absorción de lípidos
y ralentizan el vaciamiento gástrico, lo que favorece la saciedad y contribuye al control del peso corporal
(Threapleton et al., 2013; Reynolds et al., 2022).
La fibra soluble y el almidón resistente son fermentados por bacterias del intestino grueso, produciendo
ácidos grasos de cadena corta, los cuales se asocian con la reducción del colesterol circulante, la
modulación de la inflamación sistémica y la disminución del riesgo de ECV y cardiopatía coronaria
(Threapleton et al., 2013; Barber et al., 2020).
Sánchez Almaraz et al. (2015) evaluaron la relación entre el consumo de fibra dietética y la incidencia
de eventos coronarios fatales y no fatales, encontrando que una ingesta elevada se asocia con un menor
riesgo de enfermedad cardiovascular. En México, las enfermedades cardiovasculares constituyen la
principal causa de muerte, con 226,703 decesos registrados en 2021, de los cuales el 78.2 % fueron
atribuibles al infarto agudo de miocardio, afectando principalmente a hombres mayores de 45 años
(Romero Mireles, 2024). Estos padecimientos están estrechamente relacionados con factores de riesgo
modificables como hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes mellitus y dislipidemia, los cuales pueden
prevenirse en gran medida mediante intervenciones dietéticas y de estilo de vida. Por lo tanto, el objetivo
de este estudio fue evaluar el efecto del consumo de fibra dietética como coadyuvante en el tratamiento
de personas con enfermedades cardiovasculares.
METODOLOGÍA
El presente estudio se desarrolló como una revisión narrativa estructurada de la literatura científica, con
el objetivo de analizar la evidencia disponible sobre los beneficios del consumo de fibra dietética en
personas con enfermedades cardiovasculares. La búsqueda bibliográfica se realizó en la base de datos
PubMed, empleando términos controlados del sistema MeSH y palabras clave relacionadas con el tema
de interés. Los términos fueron combinados mediante el operador booleano AND, utilizando la siguiente
estrategia de búsqueda:
pág. 3405
((Dietary fiber) AND (benefits) AND (cardiovascular diseases)). Se incluyeron artículos publicados
entre 2019 y 2024, redactados en idioma inglés y con acceso al texto completo. Los criterios de inclusión
contemplaron estudios enfocados en la relación entre el consumo de fibra dietética y las enfermedades
cardiovasculares, revisiones sistemáticas, metaanálisis o revisiones narrativas con respaldo
metodológico, investigaciones realizadas en población adulta, y publicaciones con evidencia científica
sólida. Se excluyeron estudios centrados en enfermedades no cardiovasculares sin análisis específico de
enfermedad cardiovascular, investigaciones realizadas en población pediátrica o en modelos animales,
artículos duplicados, publicaciones con información insuficiente y estudios publicados fuera del periodo
establecido. El proceso de selección se llevó a cabo en tres fases secuenciales: revisión de títulos,
evaluación de resúmenes y análisis del texto completo. Tras la aplicación de los criterios de inclusión y
exclusión, tres estudios cumplieron con los requisitos metodológicos y temáticos para su inclusión en el
análisis final. De cada estudio seleccionado se extrajeron datos relevantes relacionados con el diseño
metodológico, las características de la población, el tipo y cantidad de fibra dietética evaluada, así como
los principales desenlaces cardiovasculares, incluyendo efectos sobre lípidos plasmáticos, presión
arterial y riesgo cardiovascular. Aunque no se aplicaron herramientas formales para la evaluación del
riesgo de sesgo, se priorizaron estudios con alto nivel de evidencia, particularmente revisiones
sistemáticas y metaanálisis, con el fin de fortalecer la validez de los hallazgos. Entre las principales
limitaciones del estudio se reconoce la disponibilidad limitada de artículos centrados exclusivamente en
enfermedades cardiovasculares sin presencia de comorbilidades. No obstante, la evidencia analizada
aporta información relevante para comprender el impacto de la fibra dietética como estrategia
nutricional en la prevención y el manejo de la enfermedad cardiovascular.
RESULTADOS
Tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión, se identificaron tres artículos científicos que
cumplieron con los requisitos metodológicos y temáticos establecidos (Tabla 3).
pág. 3406
Tabla 3. Resultados sobre los beneficios del consumo de fibra dietética en enfermedades
cardiovasculares
Artículo
Tipo de
estudio
Población
Fibra
recomendada
Tipo de
fibra
Principales
beneficios
cardiovascular
es
Referenc
ia
The Impact of
Dietary Fiber
on
Cardiovascul
ar Disease
Prevention
and
Management
Revisión
sistemátic
a y
metaanális
is
Adultos
con y sin
ECV
2538 g/día;
beneficios
desde +710
g/día
Fibra
soluble -
glucanos,
psyllium)
Mortalidad
por ECV (18
25%); LDL
(~0.30
mmol/L);
PA sistólica
(~3.5 mmHg)
Patel et
al., 2025
Dietary fibre
in
hypertension
and
cardiovascul
ar disease
management
(BMC
Medicine)
Revisión
sistemátic
a y
metaanális
is
Adultos
con ECV e
hipertensi
ón
2040 g/día;
óptimo ≥25
g/día
Fibra
soluble y
viscosa
(psyllium,
goma
guar, β-
glucanos)
Mortalidad
total (25%);
LDL (−0.47
mmol/L);
PA sistólica
(−4.3 mmHg);
PA
diastólica
(−3.1 mmHg)
Reynolds
et al.,
2022
Dietary fiber
influence on
overall
health, with
emphasis on
CVD
Revisión
narrativa
Población
general y
con ECV
≥25–30 g/día
(guías
internacionale
s)
Fibra
soluble
fermentab
le +
mezcla
con
insoluble
Riesgo de
CVD (RR:
0.72–0.91);
LDL; mejora
función
endotelial;
efecto
antiinflamatori
o
Alahmari
, 2024
Fuente: Elaboración propia a partir de los estudios incluidos.
La Tabla 3 resume las principales características metodológicas, la población analizada, los tipos y
cantidades de fibra recomendada, así como los principales beneficios cardiovasculares reportados. Los
estudios analizados evidencian que una ingesta diaria de fibra entre 25 y 40 g/día, particularmente de
fibra soluble y viscosa (como β-glucanos, psyllium y goma guar), se asocia con reducciones
significativas en la mortalidad cardiovascular, mejoras en el perfil lipídico y descensos clínicamente
relevantes en la presión arterial. Los metaanálisis reportaron una disminución de la mortalidad por
enfermedades cardiovasculares entre 18% y 25%, así como una reducción de colesterol LDL de
aproximadamente 0.30 a 0.47 mmol/L. Asimismo, se observó una disminución de la presión arterial
pág. 3407
sistólica entre 3.5 y 4.3 mmHg, y de la presión arterial diastólica en alrededor de 3.1 mmHg.
Adicionalmente, los estudios destacaron beneficios complementarios, incluyendo la mejora de la
función endotelial, el control de la inflamación sistémica, el mejor control glucémico y la modulación
favorable de la microbiota intestinal, mediada por la producción de ácidos grasos de cadena corta. En la
población general, el consumo elevado de fibra se asoció con una reducción del riesgo relativo de
enfermedad cardiovascular (RR: 0.720.91). La fibra dietética como un coayuvante nutricional eficaz,
segura y costo-efectiva para la prevención y el tratamiento complementario de las enfermedades
cardiovasculares.
DISCUSIÓN
Los resultados reportados demostraron reducciones clínicamente relevantes en los principales factores
de riesgo cardiovascular, lo que refuerza la validez externa de la asociación entre una mayor ingesta de
fibra y una mejor salud cardiometabólica (Patel et al., 2025; Reynolds et al., 2022; Alahmari, 2024),
como lo indicaron Patel et al. (2025) quienes reportaron una reducción en la mortalidad cardiovascular
así como en la incidencia de eventos coronarios en individuos con mayor consumo de fibra, similar
resultados fueron determinados con incrementos moderados en la ingesta diaria, lo que sugiere que la
fibra dietética representa una intervención accesible, factible y clínicamente significativa en poblaciones
con ECV establecida. Además, la reducción concomitante en los niveles de colesterol LDL y en la
presión arterial observada en este estudio refuerza el papel de la fibra como modulador clave en la
progresión de la aterosclerosis.
Por otra parte, Reynolds et al. (2022) indicaron que la fibra dietética reduce la presión arterial sistólica
y diastólica, así como la mejora del perfil lipídico en pacientes con hipertensión y ECV, comparable a
la de algunas intervenciones farmacológicas de primera línea, lo que subraya el valor clínico de integrar
estrategias nutricionales como complemento al tratamiento médico convencional, por lo que el consumo
de la fibra dietética no solo cumple un rol preventivo, sino también terapéutico en el manejo integral del
riesgo cardiovascular. Lo anterior se debe a las propiedades de la fibra soluble fermentable en la
modulación de la microbiota intestinal y en la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC),
compuestos asociados con efectos antiinflamatorios, mejoras en la sensibilidad a la insulina y regulación
del metabolismo lipídico (Alahmari, 2024).
pág. 3408
En cuanto a la cantidad y el tipo de fibra, los estudios revisados coinciden en recomendar una ingesta
mínima aproximada de 25 g/día, con beneficios adicionales observados a niveles más elevados de
consumo (Patel et al., 2025; Reynolds et al., 2022). Asimismo, se identifica de manera consistente que
la fibra soluble y viscosa, particularmente los β-glucanos, el psyllium y otras fibras fermentables, ejerce
un efecto más pronunciado sobre la reducción del colesterol LDL y la presión arterial. No obstante,
también se enfatiza la importancia de una dieta equilibrada que incluya fuentes variadas de fibra soluble
e insoluble provenientes de alimentos integrales, lo cual favorece efectos metabólicos más amplios y
sostenibles (Alahmari, 2024).
A pesar de la evidencia favorable, los estudios incluidos reconocen limitaciones metodológicas
relevantes, tales como la heterogeneidad en las fuentes dietéticas de fibra, las diferencias en los métodos
de medición del consumo, la variabilidad en las dosis evaluadas y la baja ingesta habitual de fibra en la
población general (Reynolds et al., 2022; Patel et al., 2025). Estas limitaciones subrayan la necesidad
de realizar investigaciones futuras que evalúen el impacto de tipos específicos de fibra en
subpoblaciones con distintos perfiles de riesgo cardiovascular, así como ensayos clínicos controlados
que permitan establecer relaciones dosisrespuesta más precisas.
CONCLUSIÓN
El consumo adecuado de fibra dietética se asocia con beneficios significativos en la prevención y el
manejo de las enfermedades cardiovasculares, particularmente mediante la reducción del colesterol
LDL, la presión arterial y la inflamación sistémica. La fibra dietética constituye una estrategia
nutricional efectiva, segura y costo-efectiva para mejorar la salud cardiovascular, por lo que su
promoción debería integrarse como un componente clave en la prevención y el tratamiento de estas
patologías.
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