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riesgos asociados a las intervenciones directas y facilitan la toma de decisiones informadas, alineándose
con las tendencias contemporáneas de la gestión del patrimonio en contextos digitales (García-
Valldecabres et al., 2021; Hess et al., 2021; Hutson, 2024). Su uso no sustituye las técnicas tradicionales,
sino que las complementa, generando una sinergia entre innovación tecnológica y saberes constructivos
históricos (Vendrell Saz et al., 2023).
Concerniente al ámbito educativo, los resultados evidencian que el aprendizaje situado en contextos
reales de intervención patrimonial propicia el desarrollo de competencias técnicas avanzadas,
pensamiento crítico, capacidad de resolución de problemas complejos y sensibilidad frente al valor
cultural de los inmuebles. Este tipo de formación inmersiva potencia la apropiación del conocimiento y
la consolidación de habilidades profesionales, al tiempo que fortalece el compromiso ético con la
conservación del patrimonio (Brandi, 2007; Ripp & Rodwell, 2018).
Por otro lado, el enfoque de la gestión patrimonial, la implementación del Plan de Cuidado del
Patrimonio Cultural se consolida como una herramienta estratégica para garantizar la continuidad de las
acciones de conservación. La sistematización de fichas preventivas, correctivas y adaptativas, junto con
la documentación histórica y técnica de los inmuebles, representa un avance sustantivo en la
construcción de modelos sostenibles de preservación a largo plazo, coherentes con los principios de
conservación preventiva promovidos por los organismos internacionales (ICOMOS, 1965; WHC, 2011).
Otro aporte relevante del programa se manifiesta en su dimensión social y comunitaria. La apertura de
actividades a la población, la transmisión de saberes tradicionales y la sensibilización de diversos grupos
sociales refuerzan el carácter colectivo del patrimonio cultural. Esta apropiación social constituye un
elemento clave para la sostenibilidad de los procesos de conservación, en tanto promueve una
corresponsabilidad entre instituciones, especialistas y comunidad (Ripp & Rodwell, 2018; Viñuales,
2012). No obstante, el análisis también permite reconocer limitaciones estructurales que condicionan la
replicabilidad inmediata del modelo. La dependencia de recursos financieros y tecnológicos, la
necesidad de especialistas altamente capacitados y las diferencias normativas entre contextos nacionales
representan factores críticos que deben ser atendidos de manera estratégica para garantizar la
consolidación de este tipo de programas. Sin embargo, estas restricciones no invalidan el modelo, sino
que subrayan la importancia de una adecuada articulación entre academia, proyectos patrimoniales y