CAPACIDAD DEL TECNOLÓGICO NACIONAL
DE MÉXICO PARA EL DESARROLLO DE
INVESTIGACIÓN INTERDISCIPLINAR: UN
ANÁLISIS NEOINSTITUCIONAL
INSTITUTIONAL CAPACITY FOR INTERDISCIPLINARY
RESEARCH AT TECNOLÓGICO NACIONAL DE MEXICO: A
NEO-INSTITUTIONAL ANÁLISIS
Arturo Benítez Sandoval
Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México
Elisa Lugo Villaseñor
Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México
Viridiana Aydeé León Hernández
Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México
pág. 3629
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22499
Capacidad del Tecnológico Nacional de México para el desarrollo de
Investigación Interdisciplinar: Un Análisis Neoinstitucional
Arturo Benítez Sandoval1
benitez.arturo@gmail.com
https://orcid.org/0009-0001-4251-876X
Universidad Autónoma del Estado de Morelos
México
Elisa Lugo Villaseñor
elisa@uaem.mx
https://orcid.org/0000-0002-6298-4565
Universidad Autónoma del Estado de Morelos
México
Viridiana Aydeé León Hernández
vleon@uaem.mx
https://orcid.org/0000-0002-5070-9320
Universidad Autónoma del Estado de Morelos
México
RESUMEN
El Tecnológico Nacional de México (TecNM) representa el sistema de educación superior tecnológica
más grande de América Latina. Sin embargo, existen pocos trabajos que aborden el aporte de dicha
institución en el desarrollo científico y tecnológico a través de la investigación interdisciplinar. Este
artículo analiza la capacidad institucional del TecNM para el desarrollo de investigación interdisciplinar.
Mediante una metodología cualitativa, a partir de entrevistas semiestructuradas, se identifican tensiones
entre los discursos institucionales de innovación y las prácticas organizativas cotidianas. Los hallazgos
revelan la prevalencia de dinámicas de isomorfismo institucional, búsqueda de legitimidad simbólica y
estructuras desacopladas que obstaculizan la consolidación de comunidades científicas colaborativas.
Se concluye que la investigación interdisciplinar en el TecNM se desarrolla desde los márgenes
institucionales, mediante prácticas autogestionadas y redes informales, sin un respaldo estructural
adecuado.
Palabras clave: capacidad institucional, neoinstitucionalismo, interdisciplinariedad, educación superior
tecnológica, gobernanza académica
1
Autor principal
Correspondencia: benitez.arturo@gmail.com
pág. 3630
Institutional Capacity for Interdisciplinary Research at Tecnológico
Nacional de Mexico: A Neo-Institutional Analysis
ABSTRACT
The Tecnológico Nacional de México (TecNM) represents the largest technological higher education
system in Latin America. However, few studies address the institution's contribution to scientific and
technological development through interdisciplinary research. This article analyzes TecNM's
institutional capacity for developing interdisciplinary research. Using a qualitative methodology based
on semi-structured interviews, tensions are identified between institutional discourses on innovation and
everyday organizational practices. The findings reveal the prevalence of dynamics of institutional
isomorphism, a search for symbolic legitimacy, and decoupled structures that hinder the consolidation
of collaborative scientific communities. It is concluded that interdisciplinary research at TecNM
develops from the institutional margins, through self-managed practices and informal networks, without
adequate structural support.
Keywords: institutional capacity, neo-institutionalism, interdisciplinarity, technological higher
education, academic governance
Artículo recibido 15 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 20 enero 2026
pág. 3631
INTRODUCCN
En las últimas décadas, la educación superior en México ha experimentado transformaciones
significativas en sus estructuras, funciones y discursos institucionales. Estas transformaciones han
estado marcadas por la expansión de la matrícula y la diversificación de programas académicos
(Mendoza, 2022); por la creciente presión por la evaluación del desempeño (Rueda & Buendía, 2021) y
por la incorporación de nuevas funciones sustantivas, como la vinculación y la innovación (Esparza &
Tapia, 2025). En este contexto, la investigación interdisciplinar ha emergido como una práctica
académica valorada por su capacidad para abordar problemas complejos, articular saberes diversos y
responder a los desafíos sociales, económicos y ambientales del país (Klein, 1990; Morin, 2010).
No obstante, la institucionalización de la investigación interdisciplinar en la educación superior
mexicana enfrenta múltiples obstáculos. Las estructuras organizativas heredadas (Jacobs & Frickel,
2009), la cultura disciplinar dominante (Becher & Trowler, 2001), los sistemas de evaluación centrados
en métricas cuantitativas (Slaughter & Leslie, 1997) y la fragmentación de funciones académicas
(Buendía, 2011) limitan la posibilidad de consolidar comunidades científicas colaborativas. En
particular, las instituciones de educación superior tecnológica, como el TecNM, presentan desafíos
específicos derivados de su orientación histórica hacia la docencia, su centralización administrativa
(Brito & Fontes, 2013) y su heterogeneidad organizativa (Soriano, 2019).
El TecNM ha adoptado discursos institucionales que promueven la innovación, la vinculación social y
la investigación interdisciplinar. Su Modelo Educativo, titulado “Humanismo para la Justicia Social”,
plantea una visión integral que articula la formación científica, tecnológica y humanística con los
desafíos del entorno. En este marco, la interdisciplina y la investigación son concebidas como ejes
estratégicos para la transformación institucional y el desarrollo nacional (TecNM, 2024).
Sin embargo, la brecha entre el discurso y las prácticas organizativas cotidianas constituye un fenómeno
recurrente, ampliamente analizado por la sociología institucional. En este sentido, el
neoinstitucionalismo sociológico ofrece un marco teórico pertinente para comprender cómo las
instituciones educativas adoptan estructuras, prácticas y discursos que responden más a la búsqueda de
legitimidad que a la eficiencia operativa (Meyer & Rowan, 1977; DiMaggio & Powell, 1993).
pág. 3632
El enfoque neoinstitucionalista permite identificar mecanismos que explican la adopción de discursos
modernizadores sin transformación estructural. Asimismo, permite articular dimensiones normativas,
simbólicas y operativas en el análisis de la capacidad institucional, reconociendo el papel de las rutinas
organizativas, las representaciones académicas y las estrategias de legitimación ante el entorno
(Buendía, 2011; Rivas, 2003).
La pregunta de investigación que orienta este estudio es ¿cómo influyen las estructuras, normas y
dinámicas institucionales, desde una perspectiva neoinstitucionalista, en la promoción y desarrollo de la
investigación interdisciplinar en los institutos tecnológicos del TecNM? A partir de esta pregunta, se
define como objetivo general analizar la capacidad institucional del TecNM para fomentar la
investigación interdisciplinar, desde el enfoque del neoinstitucionalismo sociológico.
Este estudio aporta una mirada empírica poco explorada sobre las condiciones organizacionales de la
investigación interdisciplinar en el subsistema de educación tecnológica, a partir de las voces de sus
investigadores. El artículo se estructura en cuatro apartados principales y una conclusión. El primer
apartado desarrolla el marco teórico, articulando los conceptos clave del neoinstitucionalismo
sociológico y su aplicación al estudio de la educación superior. El segundo apartado presenta la
metodología cualitativa empleada, detallando el diseño, la técnica de recolección de datos y el
procedimiento de análisis. El tercer apartado expone los resultados empíricos organizados en seis
categorías analíticas. El cuarto apartado ofrece una discusión crítica que vincula los hallazgos con el
marco conceptual. Finalmente, se presentan las conclusiones del estudio.
MARCO TEÓRICO
Neoinstitucionalismo sociológico y análisis organizacional en la educación superior
El neoinstitucionalismo sociológico ofrece un marco analítico para comprender cómo las organizaciones
educativas adoptan estructuras, prácticas y discursos que responden más a la búsqueda de legitimidad
que a la eficiencia operativa. Según Meyer y Rowan (1977), las organizaciones institucionalizadas
tienden a incorporar estructuras formales que funcionan como mitos, reforzando su legitimidad ante el
entorno, aunque no necesariamente mejoren su desempeño interno. Por su parte, DiMaggio y Powell
(1993) profundizan en esta lógica mediante el concepto de isomorfismo institucional, que explica cómo
las organizaciones convergen en sus formas organizativas por presiones miméticas, normativas y
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coercitivas.
En el contexto mexicano, Buendía (2011) propone una lectura del análisis institucional que articula
dimensiones estructurales, normativas y simbólicas en el estudio de la educación superior, destacando
la importancia de las prácticas y representaciones en la configuración institucional. Rivas (2003)
complementa esta visión al señalar que el neoinstitucionalismo permite revalorizar el papel de las
instituciones como mediadoras entre actores, normas y contextos, especialmente en sistemas educativos
públicos.
Capacidad institucional y gobernanza académica
La capacidad institucional se refiere a la habilidad de una organización para formular, implementar y
sostener políticas que promuevan sus objetivos estratégicos (Morgan, 2006). En el ámbito universitario,
esta capacidad está mediada por factores como la autonomía, la gobernanza, los recursos humanos y la
cultura organizacional. Slaughter y Leslie (1997) señalan que la lógica del capitalismo académico ha
reconfigurado las universidades, orientándolas hacia la competencia por recursos externos, lo que puede
afectar su capacidad para fomentar prácticas colaborativas como la investigación interdisciplinar.
Asimismo, Clark (1983) señala que los sistemas de gobernanza universitaria se configuran en torno a la
interacción entre el mercado, el Estado y la academia, lo que genera tensiones entre autonomía y control.
Por su parte, Becher y Trowler (2001) destacan que las culturas académicas disciplinarias influyen en
la forma en que se organiza la investigación y la docencia, afectando la posibilidad de colaboración
interdisciplinar. Adicionalmente, Gornitzka (2008) advierte que las reformas en gobernanza tienden a
introducir mecanismos de evaluación por desempeño que pueden reforzar la estratificación académica
y dificultar la innovación institucional.
En el caso del TecNM, la centralización administrativa, la orientación hacia la docencia y la
fragmentación disciplinar (Brito & Fontes, 2013; Soriano, 2019), así como las normas y políticas
burocráticas que rigen el funcionamiento de este subsistema (Benítez et al., 2024), representan desafíos
importantes para consolidar una cultura institucional que promueva la interdisciplinariedad. Por lo tanto,
la capacidad institucional no depende únicamente de las estructuras formales, sino también de la
disposición de los actores académicos para articularse en torno a proyectos comunes, lo cual requiere
incentivos, reconocimiento y flexibilidad organizativa.
pág. 3634
Interdisciplinariedad como desao organizacional y epistemológico
La investigación interdisciplinar implica la integración de conocimientos, métodos y perspectivas
provenientes de distintas disciplinas para abordar problemas complejos. Klein (1990, 2017) propone
algunas tipologías que permiten distinguir entre interdisciplinariedad instrumental, conceptual y crítica,
subrayando que esta práctica requiere condiciones institucionales específicas para prosperar.
Adicionalmente, Jacobs y Frickel (2009) advierten que, aunque la interdisciplinariedad es valorada
discursivamente, en la práctica enfrenta barreras estructurales, como la organización departamental, los
sistemas de evaluación y la formación disciplinar de los investigadores.
Por otro lado, Repko y Szostak (2025) proponen un enfoque procesual para la investigación
interdisciplinar, que incluye la definición del problema, la selección de disciplinas relevantes, la
integración de conocimientos y la síntesis de resultados. Lyall et al. (2011) complementan esta visión
con estrategias prácticas para fomentar la creatividad interdisciplinar, destacando la importancia de
redes colaborativas, liderazgo académico y estructuras de apoyo.
De esta manera, se observa que la promoción de la interdisciplinariedad requiere, además voluntad
institucional, transformar las prácticas académicas, los incentivos y la cultura organizacional. Asimismo,
los desafíos de la interdisciplinariedad se vinculan con la estratificación académica, la evaluación por
desempeño y las tensiones entre conocimiento útil y conocimiento crítico. Por lo tanto, la
interdisciplinariedad puede verse afectada por los sistemas de evaluación que privilegian las métricas
cuantitativas, las estructuras que reproducen jerarquías disciplinares, y la cultura institucional que
favorece la aplicabilidad técnica sobre la reflexión crítica.
El Modelo Educativo del TecNM y la interdisciplina como norma institucional
El Modelo Educativo del TecNM, publicado en 2024, constituye un referente normativo relevante para
analizar la articulación entre investigación, formación profesional e interdisciplinariedad en la
educación superior tecnológica. En su dimensión filosófica y académica, el modelo plantea una visión
integral que vincula la formación científica, tecnológica y humanística con los desafíos sociales,
económicos y ambientales del país (TecNM, 2024). Desde esta perspectiva, la investigación y la
interdisciplina son concebidas como ejes estratégicos para la transformación institucional y el desarrollo
nacional.
pág. 3635
La propuesta del TecNM promueve una concepción de la interdisciplinariedad como una práctica
dialógica, colaborativa y éticamente comprometida, orientada a la solución de problemas complejos
mediante la integración de saberes y metodologías diversas (TecNM, 2024). Esta visión se alinea con
enfoques críticos, como los de Klein (1990) y Morin (2010), y propone superar los enfoques
disciplinares rígidos mediante el diálogo entre campos del conocimiento.
En el ámbito de la investigación, el modelo enfatiza la necesidad de incorporar esta función sustantiva
desde la formación de licenciatura, promoviendo la participación temprana del estudiantado en
proyectos científicos, tecnológicos y sociales (TecNM, 2024). Por lo tanto, la investigación es entendida
como una práctica colaborativa, pertinente y con responsabilidad social, orientada a la innovación y a la
transformación de los contextos. En particular, se reconoce que la investigación interdisciplinar es clave
para el desarrollo de competencias socio-tecnológicas, entendidas como capacidades para intervenir
críticamente en problemáticas reales, con conciencia ambiental y compromiso ético (TecNM, 2024).
Asimismo, el modelo propone estrategias concretas para institucionalizar la interdisciplina en el
posgrado, como la inclusión de cursos sobre teorías y métodos interdisciplinarios, la organización de
seminarios colaborativos y la evaluación holística de tesis (TecNM, 2024). Estas disposiciones apuntan
a una reconfiguración de la práctica investigativa desde una lógica menos fragmentada y más orientada
a la integración del conocimiento.
No obstante, este conjunto normativo puede interpretarse como parte de un discurso modernizador que
busca otorgar legitimidad simbólica al TecNM frente a actores externos y demandas sociales. Tal como
advierten Meyer y Rowan (1977), las organizaciones educativas suelen adoptar estructuras y discursos
formalizados que no siempre se traducen en prácticas operativas efectivas. En este sentido, la
normatividad del modelo puede entenderse como un “mito racionalizado que enmarca la acción
organizacional, pero que enfrenta obstáculos para su implementación debido a las inercias estructurales
y culturales de la institución (Meyer & Rowan, 1977).
Así, el Modelo Educativo del TecNM ofrece un marco discursivo que, en apariencia promueve, la
interdisciplinariedad y la investigación transformadora, pero cuya aplicación efectiva depende de
condiciones organizativas específicas, como estructuras flexibles, incentivos académicos, liderazgos
estables y cultura colaborativa. Esta brecha entre el discurso institucional y las prácticas cotidianas
pág. 3636
constituye un presupuesto central del presente estudio, y se analizará empíricamente a partir del trabajo
de campo realizado.
METODOLOGÍA
Este estudio se desarrolló bajo un enfoque cualitativo con orientación deductiva, en el que se parte de
un marco previamente construido para guiar el análisis empírico. El objetivo fue comprender cómo las
dinámicas institucionales del TecNM influyen en el desarrollo de investigación interdisciplinar con
impacto social, desde la perspectiva del neoinstitucionalismo sociológico. El enfoque cualitativo permite
explorar significados, prácticas y estructuras desde la perspectiva de los actores involucrados (Flick,
2007, 2015), y es especialmente útil para analizar fenómenos complejos en contextos institucionales.
Técnica de recopilación de la información y perfil de los participantes
Se utilizaron entrevistas semiestructuradas como técnica principal de recolección de información, lo
cual permitió acceder a las experiencias, valoraciones y significados que los participantes atribuyen a su
entorno institucional (Kvale, 2011). Las entrevistas se diseñaron con base en ejes temáticos derivados
del marco teórico, lo que permitió mantener una estructura flexible pero orientada a los objetivos del
estudio.
La selección de los participantes se realizó por conveniencia, enfocado en investigadores activos dentro
del TecNM que pertenecieran a cuerpos académicos registrados. Para ello, se llevó a cabo una búsqueda
en línea de cuerpos académicos y sus integrantes, utilizando fuentes institucionales disponibles
públicamente. Posteriormente, se envió una invitación por correo electrónico a todos los investigadores
identificados, sin realizar distinción por área de conocimiento, género, antigüedad ni ubicación
geográfica.
Se entrevistó a los primeros 30 investigadores que aceptaron participar en el estudio. La participación
fue diversa e incluyó académicos de distintas regiones del país y de múltiples disciplinas. Se contó con
investigadores cuya experiencia profesional oscilaba entre 5 y 35 años. Esta selección de participantes
permitió acceder a informantes clave que poseen conocimiento profundo del fenómeno investigado
(Flick, 2007; Sautu et al., 2005). La diversidad disciplinar y territorial de los participantes enriqueció el
análisis, al permitir contrastar percepciones y experiencias en distintos contextos institucionales.
pág. 3637
Procedimiento de análisis
Se establecieron categorías de análisis derivadas directamente de conceptos teóricos relevantes para el
estudio de la capacidad institucional del TecNM en relación con el desarrollo de investigación
interdisciplinar. Las categoas se construyeron a partir de tres núcleos conceptuales:
Neoinstitucionalismo sociológico, que aporta herramientas para comprender las dinámicas de
legitimidad, isomorfismo y simbolismo organizacional (Meyer & Rowan, 1977; DiMaggio & Powell,
1993; Rivas, 2003).
Capacidad institucional y gobernanza académica, que permite analizar los recursos, estructuras y
procesos que configuran la acción organizativa en instituciones de educación superior (Morgan, 2006;
Buendía, 2011; Slaughter & Leslie, 1997).
Interdisciplinariedad, entendida como práctica académica que requiere condiciones
organizacionales específicas para su desarrollo (Klein, 1990, 2017; Jacobs & Frickel, 2009; Repko &
Szostak, 2025; Lyall et al., 2011).
A partir de estos núcleos, se definieron seis categorías principales: isomorfismo institucional,
legitimidad organizacional, capacidad institucional, gobernanza académica, interdisciplinariedad y
condiciones organizacionales. Cada categoría se desagregó en subcategorías operativas, que orientaron
la codificación de los extractos discursivos obtenidos de las entrevistas.
Estas subcategorías se sistematizaron en una matriz de análisis que incluyó campos para el código, el
extracto de entrevista y la interpretación analítica. La matriz permitió organizar la información empírica
de manera coherente con el marco teórico, facilitando la identificación de patrones, tensiones y
significados relevantes para el objeto de estudio. Se utilizó una guía de codificación para etiquetar los
fragmentos relevantes, facilitando la sistematización e interpretación de los datos (Saldaña, 2013; Miles,
Huberman & Saldaña, 2014).
RESULTADOS
Los hallazgos empíricos obtenidos a partir de las entrevistas revelan cómo las dinámicas institucionales
influyen en la promoción de la investigación interdisciplinar. Se identificaron patrones de isomorfismo
institucional, legitimidad simbólica y racionalidad limitada que configuran las prácticas académicas.
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Isomorfismo institucional
El análisis de las entrevistas revela que el TecNM opera bajo una lógica de isomorfismo institucional
que reproduce estructuras y prácticas organizativas alineadas con modelos externos, sin una adaptación
significativa a sus contextos locales. Esta tendencia se manifiesta en tres formas principales, coercitiva,
normativa y mimética (DiMaggio & Powell, 1983), las cuales configuran un entorno organizacional que
privilegia la legitimidad simbólica sobre la transformación sustantiva.
El isomorfismo coercitivo se evidencia en la imposición de estructuras homogéneas que buscan
proyectar una imagen de unidad institucional a nivel nacional. Sin embargo, esta homogeneidad es
percibida como ficticia por los actores entrevistados.
“Tecnológico Nacional de México lo que hace ahora, es decir: ‘bueno, ahora todos somos una misma
familia’. Pero no es cierto” (P07).
Esta afirmación refleja una tensión entre el discurso institucional y las realidades diferenciadas de cada
unidad académica, lo que genera una sensación de imposición normativa sin reconocimiento de la
diversidad interna.
Por otro lado, el isomorfismo normativo se manifiesta en la presión por cumplir con estándares externos,
particularmente aquellos definidos por organismos como la Secretaría de Ciencias, Humanidades,
Tecnología e Innovación (SECIHTI) y el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII).
Estas presiones moldean las prácticas académicas, orientándolas hacia la obtención de legitimidad
externa.
“Nosotros no podemos quedarnos en las publicaciones locales… siempre buscamos una publicación
que sea reconocida” (P14).
Esta búsqueda de reconocimiento responde a una lógica de validación simbólica más que a una estrategia
de fortalecimiento institucional, lo que refuerza la racionalidad limitada descrita por Meyer y Rowan
(1977).
Por otra parte, el isomorfismo mimético se observa en la reproducción de modelos administrativos y
curriculares de otros organismos burocráticos, sin una reflexión crítica sobre su pertinencia.
“Somos una copia de la burocracia federal” (P22).
El comentario anterior evidencia una tendencia a replicar estructuras organizativas que no
pág. 3639
necesariamente responden a las necesidades específicas del TecNM. Esta mimetización se extiende a la
misión institucional.
“Aquí no está la institución para la investigación… está para la docencia” (P17).
El extracto anterior revela una contradicción entre los discursos de innovación y las prácticas
organizativas heredadas.
Estas formas de isomorfismo institucional generan una serie de tensiones que afectan directamente la
capacidad del TecNM para fomentar la investigación interdisciplinar. La adopción de modelos externos
sin adaptación local, la presión por cumplir con estándares normativos y la replicación acrítica de
estructuras organizativas consolidan un entorno burocrático y centralizado que limita la autonomía
académica y desincentiva la innovación. En este sentido, el isomorfismo institucional no solo configura
las prácticas académicas, sino que también restringe la posibilidad de construir comunidades científicas
colaborativas y contextualmente pertinentes.
Estos hallazgos permiten interpretar al TecNM como una organización que busca legitimarse ante su
entorno mediante la adopción de formas organizativas esperadas, pero sin transformar sus estructuras
internas. Esta lógica de legitimación simbólica, aunque funcional en rminos de reconocimiento
externo, resulta insuficiente para consolidar una cultura institucional orientada al desarrollo de la
investigación interdisciplinar con impacto social.
Legitimidad organizacional
La legitimidad organizacional en el TecNM se construye principalmente a través de mecanismos
simbólicos que buscan proyectar una imagen de modernización y apertura académica, sin que ello se
traduzca en transformaciones estructurales sustantivas. Esta forma de legitimación responde a una lógica
ceremonial, en la que las prácticas institucionales se adoptan para cumplir con expectativas externas,
más que para mejorar el funcionamiento interno (Meyer & Rowan, 1977).
Uno de los patrones más recurrentes es la discrepancia entre el discurso institucional y las prácticas
reales. El TecNM promueve la interdisciplinariedad como parte de su narrativa oficial, pero esta no se
acompaña de estructuras que la sostengan.
“El modelo del TecNM está alineado… pero eso es desde el discurso” (P11).
El comentario anterior evidencia que no se existen en acciones concretas en políticas operativas que
pág. 3640
alineen el discurso con la práctica. Esta brecha entre lo simbólico y lo operativo genera una percepción
de simulación institucional.
“Todo lo quieren pintar y disfrazar…” (P18).
Así, se revela una estrategia de legitimación basada en la apariencia más que en la efectividad. Las
acciones institucionales, como acreditaciones, premios o colaboraciones, funcionan como trofeos
simbólicos que no necesariamente implican cambios en las condiciones de trabajo o en la cultura
organizacional.
“Una patente… es un trofeo demasiado caro” (P11).
Asimismo, la legitimidad simbólica se ve afectada por la falta de reconocimiento efectivo a los actores,
no sólo para los académicos, sino también para los estudiantes.
“[los estudiantes] ganaron [un concurso] el nacional, pero no te vas al internacional…” (P06).
Lo anterior refleja una lógica de reconocimiento parcial y discontinua. Esta situación genera frustración
y desmotivación, tanto para los investigadores como para los estudiantes, especialmente cuando los
logros individuales no se traducen en apoyo institucional. Adicionalmente, la estructura institucional
impone controles burocráticos que dificultan la participación y el desarrollo académico.
“Te castigan porque el resumen no cabe en la plataforma” (P20).
Esa situación ilustra la existencia de una lógica burocracia punitiva en el desarrollo de la investigación,
lo cual puede desincentivar la iniciativa académica. Esta lógica de control, más que de acompañamiento,
refuerza una cultura organizacional centrada en el cumplimiento formal, no en la promoción del
conocimiento.
En este sentido, es posible señalar que el TecNM reproduce prácticas institucionalizadas que buscan
legitimidad ante actores externos, pero sin integrar los valores, estructuras o incentivos necesarios para
sostenerlas internamente. Esta forma de legitimación ceremonial genera tensiones entre lo que la
institución comunica hacia afuera y lo que se vive hacia adentro, debilitando la cohesión organizacional
y la capacidad de construir una comunidad académica sólida.
En suma, la legitimidad organizacional del TecNM se configura como un proceso simbólico que, aunque
funcional para proyectar modernización, resulta insuficiente para consolidar una cultura institucional
orientada al desarrollo de investigación interdisciplinar con impacto social. La discrepancia estructural,
pág. 3641
la simulación institucional y la falta de reconocimiento efectivo limitan la posibilidad de generar
vínculos sólidos entre los actores académicos y su entorno organizativo.
Capacidad institucional
La capacidad institucional del TecNM para fomentar la investigación interdisciplinar se encuentra
limitada por una combinación de factores estructurales, organizativos y simbólicos que afectan tanto la
disponibilidad de recursos como la articulación de esfuerzos académicos. Esta capacidad no puede
entenderse únicamente en términos de infraestructura o financiamiento, sino como el resultado de una
configuración institucional que articula normas, prácticas y representaciones (Buendía, 2011; Morgan,
2006).
Uno de los hallazgos más consistentes es la prevalencia de la autogestión como estrategia de
supervivencia institucional. Ante la falta de apoyo sistemático, los investigadores recurren a sus propios
medios para sostener sus proyectos.
“Todo ha sido por parte de nosotros...” (P09).
De esta manera, se aprecia que existe una lógica de funcionamiento basada en el esfuerzo individual
más que en el respaldo organizacional. Esta situación, aunque demuestra compromiso, también revela
una sobrecarga estructural que no es sostenible a largo plazo. La desigualdad en el acceso a recursos
materiales y humanos es otro obstáculo central.
“Hay tecnológicos que no tienen ni siquiera plantel…” (P16).
Esa situación muestra la disparidad entre unidades académicas del subsistema, que se integra como uno
solo, a pesar de su heterogeneidad. Esta fragmentación debilita la cohesión institucional y dificulta la
construcción de una identidad investigativa común. Además, la infraestructura disponible suele ser
obsoleta o subutilizada.
“Los alumnos están aprendiendo con equipo que ya no sirve…” (P23).
En este sentido, la falta de infraestructura compromete la calidad de los procesos formativos y de
investigación. Asimismo, la rigidez organizativa limita la capacidad institucional, ya que las estructuras
del TecNM están ancladas en lógicas tradicionales que priorizan la docencia sobre la investigación.
“La operación del posgrado depende del calendario de licenciatura” (P21).
El comentario anterior refleja una subordinación funcional que impide la autonomía de los programas
pág. 3642
de investigación. Esta rigidez se extiende a las trayectorias laborales, donde se observan desajustes entre
las capacidades del personal académico y su reconocimiento institucional.
“Un doctor tiene plaza de técnico…” (P12).
Esa situación ilustra la falta de correspondencia entre formación, función y reconocimiento. Aunado a
lo anterior, se encontró que la coordinación interdepartamental es escasa y depende de voluntades
individuales más que de políticas institucionales.
“Cada departamento tiene sus propios usos y costumbres” (P19).
Esa situación genera duplicidades, conflictos y pérdida de sinergia. Por lo tanto, la desarticulación
funcional impide aprovechar los recursos existentes y limita la posibilidad de generar proyectos
interdisciplinarios sostenibles.
Estas limitaciones pueden interpretarse como el resultado de una racionalidad simbólica que proyecta
una imagen de modernización sin transformar las estructuras que la sostienen. Así, la capacidad
institucional del TecNM se ve restringida por una combinación de isomorfismo organizacional
encubierto, fragmentación operativa y ausencia de mecanismos de articulación. Aunque existen
esfuerzos individuales valiosos, estos no logran consolidarse como prácticas institucionalizadas, lo que
debilita la posibilidad de construir una comunidad científica interdisciplinar.
Gobernanza académica
La gobernanza académica del TecNM se configura como un entramado institucional caracterizado por
liderazgos informales, estructuras verticales y una planeación reactiva que limita la consolidación de
comunidades científicas interdisciplinarias. Esta gobernanza puede interpretarse como una estructura
desacoplada en la que los discursos sobre el liderazgo y la participación no se traducen en mecanismos
operativos efectivos (Meyer & Rowan, 1977).
Uno de los patrones más recurrentes es la ausencia de liderazgo académico institucionalizado. La
conducción de proyectos y cuerpos académicos depende en gran medida de la iniciativa personal.
“Este trabajo es un apostolado” (P05).
Esa situación evidencia una lógica vocacional que sustituye la falta de estructuras formales. Este
escenario, aunque revela compromiso, también genera vulnerabilidad, ya que la continuidad de los
proyectos depende de voluntades individuales más que de políticas institucionales. Asimismo, el
pág. 3643
liderazgo formal, cuando existe, suele estar subordinado a criterios políticos o administrativos.
“Cada director que llega se trae a su propia gente” (P19).
El comentario anterior refleja una captura institucional que compromete la autonomía académica. Esta
dinámica genera desconfianza y dificulta la construcción de liderazgos legítimos y duraderos.
“Falta mucho para formar perfiles directivos” (P22).
Lo anterior evidencia la carencia de procesos de formación y selección basados en méritos académicos.
Por otro lado, la planeación institucional se caracteriza por su reactividad ante estímulos externos, como
convocatorias o lineamientos federales.
“Dependemos del tipo de convocatorias que salen” (P28).
Esta dependencia limita la capacidad del TecNM para definir agendas de investigación interdisciplinar
alineadas con sus contextos y necesidades. Asimismo, los incentivos institucionales para la
investigación son débiles, fragmentados y, en algunos casos, coercitivos.
“Me quitaron la beca… estoy castigada” (P27).
Esa situación muestra cómo la lógica de estímulo puede convertirse en una forma de penalización. De
esta manera. la ausencia de mecanismos claros y sostenibles de reconocimiento desincentiva la
participación en proyectos de investigación.
“Podría yo no hacerlo [investigación]. No pasa nada” (P14).
El comentario anterior evidencia la falta de consecuencias, positivas o negativas, asociadas al
desempeño académico. En este contexto, los incentivos externos, como el SNII, se convierten en los
principales motores de la actividad investigadora.
“La beca del SNII es un aliciente” (P30).
Esa situación refuerza la dependencia de sistemas ajenos a la institución, lo que fragmenta la cultura
académica y promueve una lógica de competencia individual más que de colaboración institucional.
De esta manera, la gobernanza del TecNM puede interpretarse como una estructura formalmente
legítima pero funcionalmente débil. La ausencia de canales estables de participación, la politización del
liderazgo y la falta de incentivos adecuados generan una crisis de legitimidad interna que limita la
capacidad de diseñar políticas sostenibles de investigación interdisciplinar con impacto social.
pág. 3644
Interdisciplinariedad
La investigación interdisciplinar en el TecNM se presenta como una práctica emergente, sostenida
principalmente por iniciativas individuales, redes informales y proyectos específicos, más que por una
política institucional consolidada. Esta situación puede interpretarse como un fenómeno de
desacoplamiento institucional en el que los discursos sobre innovación y colaboración no se traducen
en estructuras organizativas que los respalden (Meyer & Rowan, 1977).
Las experiencias de colaboración interdisciplinar, aunque valiosas, son puntuales y dependen de la
voluntad de los actores involucrados.
“Colaboramos con otras instituciones…” (P01).
El comentario anterior evidencia la existencia de redes académicas activas. Sin embargo, estas
colaboraciones no están sistematizadas ni formalizadas dentro del modelo institucional. En algunos
casos, los proyectos interdisciplinarios se diseñan desde el origen con una lógica integradora, lo que
demuestra que existen esfuerzos estructurados, aunque no generalizados.
“Nuestro programa es particularmente interdisciplinario…” (P08).
Por otro lado, las barreras epistemológicas y metodológicas constituyen uno de los principales
obstáculos para la consolidación de la interdisciplinariedad. La formación disciplinar rígida y la ausencia
de espacios de diálogo entre saberes dificultan la integración de perspectivas diversas.
“Las áreas de ciencias básicas se rehúsan…” (P24).
Esa situación refleja una resistencia institucional a enfoques mixtos. Esta fragmentación epistemológica
se traduce en disputas sobre la legitimidad de ciertos enfoques, especialmente aquellos que combinan
saberes aplicados, sociales y tecnológicos. La desconexión entre docencia e investigación refuerza esta
fragmentación.
“Yo doy una clase de ingeniería… no les enseño nada de lo que yo hago…” (P13).
Esa situación ilustra mo las actividades de investigación interdisciplinar no se integran en los procesos
formativos. Esta falta de articulación curricular impide que los estudiantes se formen en contextos de
colaboración y transversalidad, lo que limita la reproducción institucional de estas prácticas.
En este sentido, la interdisciplinariedad en el TecNM puede entenderse como un mbolo de
modernización institucional que opera más en el plano discursivo que en el estructural. La gica
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dominante sigue siendo disciplinar, lo que genera tensiones entre los discursos de innovación y las
prácticas organizativas heredadas.
“Lo que escribo desde la comunicación, a los ingenieros no les va a importar” (P17).
Esa situación evidencia la falta de reconocimiento mutuo entre disciplinas. De esta manera, las
experiencias exitosas de colaboración interdisciplinar suelen emerger desde los márgenes
institucionales, actores individuales, programas específicos o redes informales que logran articular
saberes diversos. Sin embargo, estas iniciativas no se institucionalizan, lo que limita su capacidad
transformadora.
En suma, la interdisciplinariedad en el TecNM se practica más de lo que se enseña o institucionaliza. Su
desarrollo depende en gran medida de la iniciativa individual y de contextos específicos, mientras que
las estructuras formales continúan reproduciendo una lógica disciplinar que obstaculiza la integración
de saberes.
Evaluación y reconocimiento
La evaluación y el reconocimiento institucional de la investigación en el TecNM se configuran como
procesos fragmentados, simbólicos y, en muchos casos, desvinculados de las prácticas académicas
reales. Esta dinámica puede interpretarse como una forma de legitimación ceremonial (Meyer & Rowan,
1977), en la que se adoptan mecanismos formales de evaluación sin que estos se integren funcionalmente
en la cultura organizacional.
Uno de los hallazgos más significativos es la escasa institucionalización de los espacios de encuentro
académico. Aunque existen iniciativas que promueven la socialización investigadora, estas no están
articuladas como parte de una estrategia institucional.
“Nosotros tenemos que andar buscando la vinculación” (P15).
Esta situación evidencia que la participación en redes académicas depende de esfuerzos individuales
más que de políticas organizativas, lo que limita la sostenibilidad de los proyectos y la consolidación de
comunidades científicas. Asimismo, el reconocimiento institucional de los proyectos interdisciplinarios
es limitado o inexistente.
“[alumnos] han ganado concursos… y, desgraciadamente, luego no hay apoyo. Tenemos que andar
boteando o cooperándonos… para que puedan tener para sus gastos” (P06).
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Lo anterior ilustra cómo los logros académicos no se traducen en apoyos concretos. Esta falta de
continuidad en el respaldo institucional genera una percepción de invisibilidad productiva, en la que el
trabajo académico no es valorado ni registrado formalmente.
Por otro lado, la cultura organizacional del TecNM combina compromiso vocacional con indiferencia
institucional.
“La investigación es considerada un capricho personal” (P10).
Lo expresado por el informante revela una desvalorización simbólica de la actividad investigadora. Esta
percepción se refuerza por la falta de incentivos y por una lógica de evaluación centrada en indicadores
externos, como publicaciones indexadas o patentes, que no siempre reflejan el impacto contextual de
los proyectos.
“Hay una demanda de que los docentes realicen investigación… pero no hay condiciones” (P26).
Lo anterior evidencia una exigencia institucional sin soporte operativo. Esta configuración puede
entenderse como un proceso de desacoplamiento entre los discursos institucionales y las prácticas
evaluativas. La adopción de mecanismos de evaluación responde más a la necesidad de alinearse con
estándares externos que a una estrategia interna de fortalecimiento académico. Esta lógica simbólica
genera tensiones entre el impacto social de los proyectos y su legitimidad académica.
“La escuela gana puntos [con el reconocimiento del SNII y de perfil deseable], pero no lo valoran”
(P14).
Esa situación ilustra la discrepancia entre el reconocimiento externo y el apoyo interno. En este contexto,
la resiliencia organizacional se sostiene desde la periferia, a través de actores comprometidos, redes
informales y culturas colaborativas que operan a pesar de las limitaciones estructurales. Sin embargo,
esta resiliencia también perpetúa el statu quo, al no confrontar abiertamente las fallas institucionales.
Para transformar esta dinámica, se requiere una política clara de reconocimiento, articulación y
formalización de las prácticas académicas, que permita integrar los esfuerzos dispersos en una estrategia
institucional coherente.
Los resultados muestran que la capacidad institucional del TecNM para fomentar la investigación
interdisciplinar está condicionada por dinámicas de isomorfismo institucional, legitimidad simbólica y
estructuras desacopladas. Las tensiones entre discurso y práctica, entre reconocimiento simbólico y
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apoyo real, y entre innovación periférica y rigidez estructural, configuran un escenario complejo.
Se observa que el TecNM adopta discursos de modernización y colaboración interdisciplinar como
estrategias de legitimación, pero sin transformar sus estructuras organizativas. La racionalidad
institucional dominante privilegia la apariencia sobre la efectividad, lo que genera aversión,
fragmentación y estrategias individuales de supervivencia.
DISCUSIÓN
Los hallazgos permiten establecer un diálogo con los postulados del neoinstitucionalismo sociológico,
particularmente en lo que respecta a la configuración simbólica de las organizaciones educativas, la
racionalidad limitada de sus estructuras y la reproducción de formas organizativas mediante mecanismos
de isomorfismo. En el caso del TecNM, estas dinámicas se expresan en tensiones entre discurso y
práctica, entre legitimidad externa y transformación interna, y entre innovación periférica y rigidez
institucional.
De acuerdo con Meyer y Rowan (1977), el desacoplamiento entre estructuras formales y prácticas reales
se manifiesta en el TecNM mediante la adopción de figuras institucionales que no se traducen en
mecanismos operativos efectivos. La promoción de la interdisciplinariedad, por ejemplo, aparece como
un símbolo de modernización organizativa, pero no se acompaña de reformas curriculares, incentivos ni
estructuras de apoyo que la sostengan. Esta lógica ceremonial, orientada a cumplir con expectativas
externas, genera una racionalidad simbólica que privilegia la apariencia sobre la efectividad.
La noción de isomorfismo mimético (DiMaggio & Powell, 1983) ayuda a entender por qué los discursos
sobre interdisciplinariedad reproducen modelos ajenos al contexto local. El TecNM imita estructuras
administrativas, curriculares y evaluativas de otras instituciones o de organismos federales, sin
considerar su pertinencia para las condiciones específicas de sus unidades académicas. Esta
mimetización, lejos de promover la innovación, consolida una cultura organizacional centrada en la
docencia y en la reproducción de lógicas disciplinarias tradicionales.
Asimismo, este fenómeno puede interpretarse como una forma de legitimación institucional que opera
mediante la adopción de prácticas esperadas por el entorno, más que por la búsqueda de eficiencia o
pertinencia. En este sentido, el TecNM se comporta como una organización que busca validarse ante
actores externos (SECIHTI, SNII) mediante el cumplimiento de estándares formales, aunque ello
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implique una desconexión con las necesidades internas. Esta tensión confirma la idea según la cual las
organizaciones educativas no responden únicamente a criterios técnicos, sino también a presiones
normativas, miméticas y coercitivas que configuran sus estructuras (DiMaggio & Powell, 1993).
A diferencia de lo planteado por Lyall et al. (2011), quienes identifican la importancia de liderazgos
académicos estables para fomentar la interdisciplinariedad, en el TecNM estos liderazgos son
contingentes, informales y, en muchos casos, politizados. La gobernanza académica se caracteriza por
una planeación reactiva, una toma de decisiones opaca y una ausencia de canales institucionales para la
participación. Esta configuración debilita la sostenibilidad de los proyectos colaborativos y limita la
posibilidad de construir comunidades científicas consolidadas.
Las representaciones institucionales operan como marcos simbólicos que configuran las prácticas de los
actores, aun cuando estas contradigan las estructuras normativas (Buendía, 2011). Los investigadores
del TecNM construyen sus trayectorias académicas a partir de la autogestión, la resiliencia vocacional
y la participación en redes informales, lo que revela una cultura organizacional que se sostiene desde la
periferia. Esta resiliencia, aunque valiosa, perpetúa el statu quo al no confrontar abiertamente las fallas
estructurales ni promover una transformación institucional deliberada.
De esta manera, la capacidad institucional del TecNM, entendida como la habilidad para formular,
implementar y sostener políticas que promuevan sus objetivos estratégicos (Morgan, 2006), se ve
limitada por la fragmentación organizativa, la desigualdad en el acceso a recursos y la rigidez estructural.
Los hallazgos muestran que la infraestructura es dispar, los incentivos son débiles o coercitivos, y la
articulación entre departamentos es escasa. Estas condiciones impiden la consolidación de una cultura
colaborativa y dificultan la institucionalización de la investigación interdisciplinar.
La interdisciplinariedad requiere condiciones organizacionales específicas, como flexibilidad, liderazgo
y estructuras de apoyo (Klein, 2017), sin embargo, en el TecNM estas condiciones no están presentes
de manera sistemática. La colaboración entre disciplinas ocurre en contextos puntuales, sostenida por
relaciones personales o por proyectos específicos, pero no se integra en el modelo formativo ni en la
cultura institucional. Esta desconexión curricular y epistemológica refuerza la fragmentación disciplinar
y limita la reproducción de prácticas interdisciplinares.
Asimismo, la evaluación y el reconocimiento institucional operan bajo una lógica simbólica que no
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refleja el trabajo académico real. Los espacios de encuentro existen, pero no están formalizados; los
logros académicos son reconocidos parcialmente; y los criterios de evaluación responden a métricas
externas más que a procesos internos de calidad. Esta situación genera una percepción de invisibilidad
productiva, en la que el esfuerzo académico no se traduce en legitimidad institucional. Como señalan
Slaughter y Leslie (1997), el capitalismo académico ha reconfigurado las instituciones de educación
superior hacia la competencia por recursos externos, lo que afecta su capacidad para fomentar prácticas
colaborativas y contextualmente pertinentes.
De esta manera, los resultados permiten cuestionar de que la adopción de discursos institucionales
implica necesariamente una transformación organizativa. El caso del TecNM muestra que los símbolos
de modernización (interdisciplinariedad, innovación, vinculación social) pueden operar como
mecanismos de legitimación sin que ello implique cambios en las estructuras, incentivos o prácticas.
Los hallazgos invitan a repensar el papel de los actores académicos en la transformación institucional.
Aunque el TecNM reproduce estructuras rígidas y prácticas desacopladas, existen nichos de innovación,
colaboración y apertura crítica que podrían capitalizarse como puntos de partida para una reforma
organizativa. Esta reforma no puede limitarse a la modificación de estructuras formales, sino que debe
implicar una transformación cultural que promueva la reflexión colectiva, el reconocimiento efectivo y
la articulación de saberes diversos.
CONCLUSIONES
Este estudio analizó la capacidad institucional del TecNM para fomentar la investigación
interdisciplinar. Se identificaron patrones organizativos que configuran, limitan y, en algunos casos,
contradicen los discursos institucionales. Los hallazgos muestran que dicha capacidad no se sostiene en
estructuras formales consolidadas, sino en la agencia individual, la autogestión y la resiliencia
vocacional de los actores académicos.
Uno de los hallazgos centrales es la existencia de formas de legitimidad simbólica que operan como
mecanismos de reproducción institucional. La adopción de discursos sobre interdisciplinariedad,
innovación y vinculación social no se traduce en estructuras operativas, incentivos ni políticas
institucionales coherentes. De esta manera, la investigación interdisciplinar se sostiene en gran medida
gracias a iniciativas informales, redes horizontales y liderazgos no institucionalizados que operan más
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allá de las estructuras formales.
Los resultados muestran que el TecNM no opera únicamente bajo criterios de eficiencia técnica, sino
que responde a presiones simbólicas, normativas y políticas que configuran su estructura y sus prácticas.
La gobernanza académica se caracteriza por la centralización, la opacidad en la toma de decisiones y la
ausencia de incentivos para prácticas colaborativas sostenibles. A diferencia de los modelos que
privilegian los liderazgos académicos estables (Lyall et al., 2011), en esta institución los liderazgos son
contingentes, fragmentarios y frecuentemente desarticulados de las políticas institucionales.
Los hallazgos cuestionan la idea según la cual los discursos institucionales sobre la interdisciplinariedad
implican, por sí mismos, una transformación organizativa. En el TecNM, dichos discursos operan como
símbolos de modernización que otorgan legitimidad ante el entorno, pero que no necesariamente
implican cambios estructurales. Esta distancia entre norma y práctica plantea interrogantes clave sobre
el proceso de institucionalización de la investigación en el contexto de la educación superior tecnológica.
De esta manera, se observa que para promover la investigación interdisciplinar se requiere mucho más
que marcos normativos, implica transformar las lógicas que sostienen la fragmentación disciplinar, la
evaluación descontextualizada y la gobernanza vertical. Asimismo, la innovación y la colaboración
interdisciplinar requieren condiciones organizativas específicas (flexibilidad, reconocimiento, liderazgo
académico) que actualmente no están presentes en el TecNM.
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