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INTRODUCCIÓN
La cultura de paz se entiende como un conjunto de valores, actitudes, comportamientos y prácticas que
promueven la convivencia pacífica, el respeto a los derechos humanos, la resolución no violenta de
conflictos y la justicia social. En un mundo cada vez más interconectado, la cultura de paz ha adquirido
nuevas dimensiones, debido al papel central que desempeñan las tecnologías digitales en la vida
cotidiana. En este sentido, las TIC no solo transforman la comunicación y la interacción social, sino que
también influyen en la forma en que se construyen narrativas, se gestionan conflictos y se ejerce el
poder en el ámbito público y privado. Por lo tanto, la presente revisión se centra en analizar cómo las
tecnologías digitales pueden contribuir a la promoción de una cultura de paz y a la prevención de
conflictos, así como en identificar los riesgos y desafíos asociados a su uso. La relevancia de este tema
radica en que la digitalización de la sociedad ofrece tanto oportunidades como amenazas para la
convivencia pacífica, por lo que resulta imprescindible comprender su impacto desde una perspectiva
educativa, social y política (UNESCO, 2017; Galtung, 1996).
En las últimas décadas, el acceso masivo a internet y el uso de plataformas digitales han redefinido la
forma en que las personas se informan, se organizan y se movilizan. Este fenómeno ha generado nuevos
escenarios para la construcción de paz, ya que las tecnologías permiten la difusión rápida de mensajes,
la articulación de redes comunitarias y la participación ciudadana en procesos sociales. Sin embargo,
también han surgido nuevas formas de violencia y conflicto, como la desinformación, el discurso de
odio, la polarización y la manipulación de opinión pública (Sunstein, 2018; Tufekci, 2017). En este
contexto, la cultura de paz en la era digital implica no solo el uso responsable de las tecnologías, sino
también la construcción de competencias digitales que permitan a las personas analizar críticamente la
información, reconocer discursos de odio y contribuir a un entorno digital más seguro y respetuoso
(Livingstone, 2014; Rheingold, 2012). De esta manera, la cultura de paz digital se presenta como un
enfoque integral que articula educación, ética, tecnología y participación ciudadana.
Desde el punto de vista teórico, la cultura de paz se relaciona con conceptos como la resolución pacífica
de conflictos, la justicia social, los derechos humanos y la educación para la paz. Galtung (1996)
propuso una visión amplia de la paz, que incluye no solo la ausencia de violencia directa, sino también
la eliminación de las causas estructurales de la violencia, como la desigualdad, la exclusión y la