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INTRODUCCIÓN
En el contexto empresarial contemporáneo, caracterizado por mercados altamente competitivos,
transformaciones tecnológicas aceleradas y mayores exigencias en eficiencia operativa, la gestión
administrativa se consolida como un factor determinante para la sostenibilidad y el crecimiento
organizacional. Los procesos administrativos —planeación, organización, dirección y control—
constituyen el núcleo estructural de la gestión empresarial, ya que permiten coordinar recursos humanos,
financieros y materiales en función del logro de objetivos estratégicos (Olvera, 2017; Cano, 2017).
Desde una perspectiva teórica, el proceso administrativo se entiende como un conjunto de fases
sucesivas e interrelacionadas que integran la toma de decisiones, la asignación de responsabilidades y
la supervisión de resultados dentro de una organización (Euroinnova Business School, 2023). Esta
concepción integral se sustenta en los aportes clásicos de la administración científica y la teoría clásica,
particularmente en los postulados de Taylor y Fayol, quienes establecieron las bases conceptuales de la
eficiencia operativa, la división del trabajo, la autoridad con responsabilidad y la coordinación
sistemática de funciones (Gallego & Ospina, 2015; Gómez, 2018). A partir de estos fundamentos, la
gestión empresarial moderna reconoce que la adecuada aplicación de los procesos administrativos no
solo optimiza el desempeño interno, sino que fortalece la capacidad competitiva frente a entornos
dinámicos y cambiantes (Agudelo & Puerres, 2021).
En este sentido, el diagnóstico organizacional adquiere una relevancia estratégica, ya que permite
evaluar de manera sistemática el estado actual de los procesos administrativos y detectar desviaciones
respecto a estándares de eficiencia y efectividad (León et al., 2022). Según Carlino (2021), el análisis
de antecedentes y experiencias previas en diagnósticos administrativos proporciona una base
metodológica sólida para identificar patrones recurrentes de ineficiencia y diseñar estrategias de mejora
adaptadas a cada contexto organizacional. Asimismo, Navarro et al. (2020) sostienen que muchas
pequeñas y medianas empresas presentan estructuras formales adecuadas, pero carecen de manuales
administrativos y mecanismos de seguimiento alineados con los objetivos estratégicos, lo que limita su
desempeño a largo plazo.
La importancia del diagnóstico de procesos administrativos radica en su capacidad para identificar
cuellos de botella, redundancias operativas y fallas en la comunicación interna, elementos que afectan