REVALIDACIÓN DEL PERFIL DE
INTELIGENCIA EMOCIONAL (PIEMO 2000R)
REVALIDATION OF THE EMOTIONAL INTELLIGENCE PROFILE
SCALE (PIEMO 2000R)
Barragán Velásquez Clemente
Hospital Psiquiátrico Dr. Samuel Ramírez Moreno S.S.
Barragán Rangel Adrian
Centro de Formación en Terapias Contextuales CEFTEC
Cortés Sotrés José Francisco
Instituto Mexicano de Psiquiatría
María del Pilar Méndez Sánchez
Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, UNAM
Javier Anicasio Casiano
Universidad Autónoma de Chapingo
pág. 4515
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22568
Revalidación del Perfil de Inteligencia Emocional (PIEMO 2000R)
Barragán Velásquez Clemente 1
cleme65@yahoo.com.mx
https://orcid.org/0000-0003-1642-162X
Hospital Psiquiátrico Dr. Samuel Ramírez
Moreno S.S.
Federación de Psicólogos de la Zona Oriente del
Estado de México
Barragán Rangel Adrian
livesrock_66@hotmail.com
Centro de Formación en Terapias Contextuales
CEFTEC
Cortés Sotrés José Francisco
cortess@imp.edu.mx
Instituto Mexicano de Psiquiatría
María del Pilar Méndez Sánchez
mendezsanchez@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-0066-5582
Facultad de Estudios Superiores Zaragoza,
UNAM
Javier Anicasio Casiano
casio6803lex@gmail.com
Universidad Autónoma de Chapingo
RESUMEN
El objetivo de la presente investigación fue realizar la revalidación psicométrica de la escala Perfil de
Inteligencia Emocional (PIEMO 2000R) para determinar la vigencia de su estructura factorial y niveles
de confiabilidad en el contexto social actual. Bajo un enfoque cuantitativo, no experimental y
transversal, se trabajó con una muestra no probabilística de 600 participantes (66% mujeres y 33%
hombres) residentes de la Ciudad de México y zona metropolitana, con un rango de edad entre 18 y 76
años. Se aplicó el instrumento original compuesto por 161 reactivos de respuesta dicotómica, analizando
los datos mediante modelos de ecuaciones estructurales (SEM) a través del software AMOS 22. Los
resultados principales revelaron índices de ajuste de excelencia, con un CFI de .973, un IFI de .973 y un
RMSEA de .081, confirmando la robustez de la estructura original de ocho dimensiones: Inhibición de
Impulsos, Empatía, Optimismo, Habilidad Social, Expresión Emocional, Reconocimiento del Logro,
Autoestima y Nobleza. El análisis comparativo mostró un incremento en la media de Reconocimiento
del Logro (Xˉ = 18.78) y un descenso significativo en la dimensión de Nobleza (Xˉ = 1.43), sugiriendo
una adaptación del constructo a las condiciones psicosociales contemporáneas de mayor competitividad
e individualismo. Se concluye que el PIEMO 2000R mantiene una validez estructural sobresaliente,
consolidándose como una herramienta diagnóstica precisa para los ámbitos clínico, educativo y forense
en población adulta mexicana (Barragán-Velásquez et al., 2026).
Palabras clave: inteligencia emocional, psicometría, revalidación, PIEMO 2000R, modelos
estructurales
1
Autor principal
Correspondencia: cleme65@yahoo.com.mx
pág. 4516
Revalidation of the Emotional Intelligence Profile Scale (PIEMO 2000R)
ABSTRACT
The objective of the present research was to perform the psychometric revalidation of the Emotional
Intelligence Profile scale (PIEMO 2000R) to determine the validity of its factorial structure and
reliability levels in the current social context. Under a quantitative, non-experimental, and cross-
sectional approach, a non-probabilistic sample of 600 participants (66% women and 33% men) residing
in Mexico City and the metropolitan area was used, with an age range between 18 and 76 years. The
original instrument consisting of 161 dichotomic response items was applied, and the data were analyzed
through structural equation modeling (SEM) using AMOS 22 software. The main results revealed
excellent fit indices, with a CFI of .973, an IFI of .973, and an RMSEA of .081, confirming the
robustness of the original eight-dimension structure: Impulse Inhibition, Empathy, Optimism, Social
Skill, Emotional Expression, Achievement Recognition, Self-esteem, and Nobility. The comparative
analysis showed an increase in the mean for Achievement Recognition ($\bar{X}$ = 18.78) and a
significant decrease in the Nobility dimension ($\bar{X}$ = 1.43), suggesting an adaptation of the
construct to contemporary psychosocial conditions of greater competitiveness and individualism. It is
concluded that PIEMO 2000R maintains outstanding structural validity, consolidating itself as a precise
diagnostic tool for the clinical, educational, and forensic fields in the Mexican adult population
(Barragán-Velásquez et al., 2026).
Keywords: emotional intelligence, psychometrics, revalidation, PIEMO 2000R, structural models
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 17 enero 2026
pág. 4517
INTRODUCCN
El constructo de Inteligencia Emocional hace referencia a dos aspectos de la Psicología. Por una
parte, implica revisar el fenómeno de la Inteligencia en su desarrollo histórico y su
conceptualización actual y por otra, revisar el constructo de emoción, como parte de la ontogenia
del ser humano, para finalmente vincular ambos en un constructo compuesto como Inteligencia
Emocional.
El constructo de Inteligencia Emocional (ha sido estudiada por Peter Salovey y Jhon D. Mayer,
que en 1990 publican un artículo en el que se hace mención del concepto IE. Diversas líneas de
investigación se han focalizado en ámbitos educativos, analizando correlaciones entre la IE y el
Aprovechamiento Académico. Además, Cassinda Vissupe, M. D.; Chingombe Jacob, A.; Angulo
Gallo, L.; Guerra Morales, V. M. (2017) mencionan que la IE se estudia ampliamente en el campo
organizacional. Por otra parte, Méndez-Giménez, A., Martínez de Ojeda, D., y Valverde-Pérez,
J.J. (2017) consideran que los conocimientos de la Psicología Positiva y la IE deben ser difundidos
a través de la educación emocional, desarrollando competencias clave para la vida que permitan
alcanzar un mayor bienestar. Otras líneas de investigación muestran una relación positiva entre
Inteligencia Emocional y Bienestar psicológico en niños y adolescentes (Fernández-Berrocal, y
Extremera, 2009), una relación inversa con estados emocionales negativos, por ejemplo,
depresión, ideación suicida o agresión (García-Sancho, Salguero y Fernández-Berrocal, 2014),
asociaciones positivas con evitación de conductas de riesgo como alcohol, tabaco o drogas
(Trinidad, Unger, Chou, Azen, y Johnson, 2004), una correlación inversa con los problemas
conductuales en la escuela (Peters, Kranzler, y Rossen, 2009), asociaciones positivas con mejores
relaciones sociales (Lopes, Salovey, Côté y Beers, 2005), una relación positiva con el logro
académico (Petrides, Frederickson, y Furnham, 2004), y relaciones significativas con rendimiento
académico. También se han desarrollado instrumentos de medición de Inteligencia Emocional, al
respecto Pena y Repetto destacan la revisión de Extremera y Fernández-Berrocal (2007), así como
por Extremera, Fernández-Berrocal, Mestre y Guil (2004) y Pérez-González, Petrides y Furnham
(2005, 2007). Los tres métodos principales en la medición de la IE son los auto-informes, las
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pruebas de ejecución y la evaluación 360 grados (Extremera y Fernández-Berrocal, 2003a). (Pena,
Repetto, 2008).
Por otra parte, en la Universidad de Barcelona, España, desde 1997 se ha desarrollado un
Programa de Investigación en Orientación Psicopedagógica, (GROP) que plantea que uno de los
factores principales de bienestar son las relaciones sociales. (Bisquerra, A. y Hernández, P. 2017).
Conceptualización Histórica de la Inteligencia
El estudio de la inteligencia se puede distinguir en tres etapas históricas:
Conceptualización empírica: Históricamente la gente ha calificado a las personas como
brillantes o inteligentes y en caso contrario de tontas o poco hábiles.
Enfoque psicométrico: A finales del siglo XIX se inician los trabajos que culminarían con una
definición científica de la inteligencia y la creación de instrumentos que pudieran medirla, por lo
que Galton, en 1877, genera el concepto de correlación, asociando diferentes variables
psicológicas en términos de diferencias individuales. Pearson, formaliza la teoría de la
correlación permitiendo el pronóstico de variables psicológicas con base al conocimiento de las
habilidades. En 1904 Charles Spearman publica su trabajo sobre Inteligencia General, donde se
consideró que la mejor manera de juzgar la inteligencia era como una capacidad general, única
para formar conceptos y resolver problemas. (Boring, 1985)
Binet en 1896 desarrolló el concepto del cociente mental, midiendo la inteligencia por medio de
diversos factores mentales de carácter primario con relativa independencia entre . Stern sugirió
que la edad mental de un niño podía ser dividida por su edad cronológica. Terman dio a esta
proporción el nombre de cociente intelectual (CI), en la publicación de la escala Stanford-Binet
en 1916. El CI se considera una variable de rasgo. En suma, buscaban medir aquellas habilidades
que llevan a tener éxito en la vida.
D. Wechsler en 1939 desarrolló una escala de inteligencia para adultos (WAIS), donde define la
inteligencia como la capacidad global del individuo para actuar propositivamente, pensar
racionalmente y conducirse adecuada y eficientemente en su ambiente. (Portuondo, 1970)
Las inteligencias múltiples: Tanto J. P. Guilford en 1936 como L. L. Thurstone en 1946
sostuvieron la existencia de varios factores o componentes de la inteligencia. Thorndike, fue el
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primero en proponer que la medición de la inteligencia consistía en la evaluación cuantitativa de
los productos mentales en función de sumero, su eficiencia y la velocidad con que se generan,
diciendo que las habilidades son producciones mentales ordenadas de diferentes tipos de
operaciones, sugiriendo que la inteligencia debía agruparse en: abstracta o verbal, práctica y social.
Por otra parte, Piaget menciona que el funcionamiento intelectual tiene dos puntos esenciales:
afectivos y cognoscitivos. En donde la conducta del sujeto con los objetos se haya asegurado por
sus percepciones, la motricidad y la inteligencia.
Hoy muchos científicos consideran la inteligencia el resultado de la interacción de inclinaciones
y potencialidades, y por otra de las oportunidades y limitaciones que caracterizan un ambiente
cultural determinado.
Sin embargo, los procesos mentales, conductuales e inteligencias no existen sin interrelación con
otros individuos y dado que el hombre es un producto social que se encuentra viviendo ante un
escenario cultural y social ha de prepararse a través de normas, ideas, hábitos y técnicas, así como
con formas de organización social que le preceden y que habrán de sobrevivirle.
Gardner en 1994 sostuvo la tesis de la existencia de una estructura mental con inteligencias
múltiples, clasificándola en siete: inteligencia lingüística, musical, lógico-matemática, espacial,
cenestésico-corporal, e inteligencias personales, estas últimas a su vez las divide en cuatro: el
liderazgo, la capacidad para cultivar relaciones y mantener a las amistades, la capacidad para
resolver conflictos y la destreza en el análisis social.
Gardner al hablar de las inteligencias personales se refiere al acceso a la propia vida sentimental.
Esta inteligencia comprende la intrapersonal que hace referencia al conocimiento de los aspectos
internos de una persona y la interpersonal que se construye a partir de una capacidad nuclear para
sentir distinciones entre los demás. (Gardner, 1999).
Desarrollo del Constructo de Inteligencia
En la Psicología, la inteligencia se ha asociado históricamente con habilidades académicas, sin
embargo, en el siglo XXI se ha destacado que ésta no asegura el éxito (Fernández y Extremera,
2002) y no predice adecuadamente el desempeño académico o laboral. (Cortés, Barragán,
Vázquez, 2002)
pág. 4520
A más de dos décadas de la publicación original del Perfil de Inteligencia Emocional (PIEMO
2000), la presente revalidación (PIEMO 2000 R) busca no solo actualizar los baremos, sino
confirmar si la estructura latente de ocho dimensiones propuesta originalmente por Cortés,
Barragán y Vázquez (2002) mantiene su validez ante los desafíos psicosociales contemporáneos
de Latinoamérica.
En 1994 se publicó una declaración de 25 puntos básicos sobre el estudio científico de la
inteligencia, suscrita por 52 científicos de distintos países. Su crítica se dirige a The Bell Curve
(Herrnstein y Murray, 1994 citado en Colom, 1999), sugiriendo que ese libro se basaba en una
noción de inteligencia pasada de moda y pseudocientífica.
Por lo que, de la clasificación que establece Gardner (1999) sobre inteligencias personales; se
realiza la derivación hacia el constructo de IE, modulando la respuesta emocional, al realizar un
intercambio de carácter interpersonal, así como al desarrollo de los aspectos internos de una
persona, discriminando las situaciones para involucrarse o retirarse de ellas.
La Emoción
Bisquerra (2016) menciona que las emociones son reacciones del organismo que producen
experiencias personales percibidas de forma inmaterial.
Se consideran fenómenos multidimensionales que se manifiestan como estados afectivos
subjetivos y reacciones fisiológicas que preparan al cuerpo para la acción adaptativa. También se
consideran fenómenos sociales, ya que generan expresiones faciales y corporales que comunican
emociones a los demás, quienes responden a ellas. (Cofer, 1964)
Goleman (1995) describe la existencia de ocho emociones básicas, con sus respectivas
manifestaciones. Éstas son: Frustración-Enojo, Miedo-Ansiedad, Tristeza-Depresión, Vergüenza-
Evitación, Satisfacción-Culpa, Alegría, Repulsión, Sorpresa y Amor.
Algunas posturas teóricas consideran a las emociones como un impulso pasajero, pero cuando la
huella emocional es más duradera, se le llama estado de ánimo o humor. (Goleman, 1995)
Coeficiente intelectual vs Inteligencia emocional
Fue durante la Primera Guerra Mundial que la medición de las habilidades se utiliza como un
predictor del desempeño. Sin embargo, se ha observado que el C.I. no predice adecuadamente el
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desempeño académico o laboral. No obstante, un alto coeficiente emocional si es predictor de un
buen C.I.
Goleman (2006) refiere A menudo hemos sido evaluados en diferentes ámbitos para medir
nuestra inteligencia y guiar nuestro proyecto de vida. Pero basta con voltear la mirada hacia el
pasado y ver a compañeros con gran capacidad y trayectoria académica que no alcanzaron el éxito
esperado. El C.I. proporciona pocos datos que expliquen los diferentes destinos de personas con
aproximadamente las mismas posibilidades, estudios y oportunidades.”
Inteligencia emocional
La relación entre el manejo emocional y la inteligencia se refiere a competencias emocionales que
son componentes de un constructo más amplio que se ha denominado Inteligencia Emocional.
Lazarus, R. S. (1986) utiliza el término de afrontamiento, como la respuesta para reducir las
consecuencias aversivas de una emoción negativa así como a aquellas diseñadas para mantener el
estado consecuente de emociones placenteras. El éxito para afrontar adecuadamente situaciones
emocionales comprende las habilidades cognitivas, conductuales y emocionales con que cada
persona cuenta. En la manifestación de dichas habilidades se encuentra la Inteligencia Emocional.
Salovey y Mayer (1997) definen a la inteligencia emocional como “la habilidad para monitorear
los sentimientos y las emociones propias y las de los demás, para discriminar entre ellas y utilizar
esta información como guía de los pensamientos y las acciones.
Goleman (1995), considera que la IE es distinta de las capacidades académicas y, al mismo tiempo,
es una parte clave de lo que hace que a la gente le vaya bien en el aspecto práctico de la vida y la
define como “las habilidades, tales como ser capaz de motivarse y persistir frente a las
decepciones, controlar el impulso y demorar la gratificación, regular el humor y evitar que los
trastornos disminuyan la capacidad de pensar, mostrar empatía y abrigar esperanza”.
Domínguez, Olvera y Cruz (1999) definen la inteligencia emocional como la capacidad de un
individuo para: Auto observar y regular sus emociones y las de otros, expresar emociones
oportunamente y compartirlas socialmente, poseer un estilo de afrontamiento adaptativo,
mantener alta la esperanza y perseverar en las metas.
pág. 4522
Desde esta perspectiva, las habilidades involucradas en la IE incluyen, a) la evaluación y la
expresión de las emociones en uno mismo y en los demás, b) la asimilación de la emoción y el
pensamiento, c) el entendimiento y el análisis de las emociones, y d) la relación emocional para
promover un crecimiento emocional e intelectual.
La evaluación de la propia inteligencia emocional es lo que Mayer y Salovey (1997) denominan
inteligencia emocional percibida, que es el metaconocimiento que las personas tienen sobre sus
habilidades emocionales.
A partir de esta definición, Mayer y Salovey desarrollan un modelo basado en una serie de
habilidades necesarias para el desarrollo de la propia inteligencia emocional (Cabello, Fernández-
Berrocal, y Ruíz-Aranda, 2010). Estas habilidades son 1) la percepción emocional que supone ser
capaz de identificar las propias emociones y de expresarlas adecuadamente; 2) la integración
emocional, la forma en que las emociones percibidas y expresadas influyen en la cognición; y 3)
la regulación emocional, la capacidad para que los propios pensamientos sean promotores del
crecimiento emocional, intelectual y personal.
Bisquerra (2003) incluye al término que la IE se construye desde la interacción de la persona con
su entorno, que supone siempre un proceso de aprendizaje.
El Grupo de Investigación en Orientación Psicopedagógica de la Universidad de Barcelona
(GROP) entiende la competencia emocional como un constructo compuesto de cinco dimensiones:
1) conciencia emocional, la capacidad de tomar conciencia de las propias emociones; 2) regulación
emocional, que es la capacidad de utilizar las emociones de forma adecuada; 3) autonomía
emocional, capacidad de analizar críticamente la realidad y de buscar recursos y ayuda para la
mejora personal (autoestima, actitud positiva en la vida, responsabilidad y capacidad de análisis);
4) competencias sociales, las habilidades para mantener buenas relaciones con otras personas; y
5) competencias para la vida y el bienestar, la capacidad para adoptar comportamientos adecuados
y responsables para la solución de problemas. (Fondevila, Guiu, Pérez-Escoda y Soldevila, 2013)
La evaluación de la Inteligencia emocional
El constructo de IE presenta dificultad para ser evaluado, en este sentido existen dos aproximaciones:
la paradigmática y la psicométrica. La primera consiste en exponer a una persona a una situación
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ante la cual pueda responder utilizando su repertorio emocional; la otra es la construcción de escalas
con cuestiones relacionadas con los diversos aspectos de la inteligencia emocional a las que la
persona se adhiera afirmativa o negativamente.
El desarrollo de paradigmas asociados a la IE ha sido explorado en México por Domínguez y cols.,
por medio de la utilización de perfiles psicofisiológicos y de los ejercicios de revelación emocional
propuestos por Pennebaker.
En cuanto al desarrollo de un instrumento basado en escalas, existen varios en la literatura
(Bekendam, 1997; Davies, M. 1998; Mayer J.D., 1993; Salovey P., 1995. Schutte N.S., 1998)
desarrollados en Estados Unidos y Europa primordialmente dirigidos al entorno laboral, muchas de
las cuales han sido traducidas y aplicadas sin haber pasado por un proceso de adaptacn, validación
y estandarización.
Perfil de Inteligencia Emocional
El Perfil de Inteligencia Emocional (PIEMO 2000R) engloba las características fundamentales de la
IE y se plantea como un instrumento que permite evaluar dicho constructo. Consta de 161 reactivos,
agrupados en 8 escalas (Inhibición de impulsos, Empatía, Optimismo, Habilidad social, Expresión
emocional, Reconocimiento de logro, Autoestima y Nobleza), por lo que es aplicable de forma
individual o grupal a personas de 16 a más de 80 años. Los reactivos están formulados en un lenguaje
sencillo, lo que permite que sean comprendidos por personas que han cursado la primaria. En el caso de
analfabetas, se pueden aplicar leyendo los reactivos en voz alta.
PIEMO 2000R brinda la posibilidad de obtener información integral sobre las habilidades de
Inteligencia Emocional de los sujetos, lo cual resulta de gran utilidad en el ámbito clínico, laboral,
educativo, forense, etc. Algunas consideraciones contemporáneas son agregadas a la descripción
de las subescalas originales, y tienen que ver con las experiencias post-pandemia, y el avance en
la era digital, por lo que se adecuaron las subescalas a una reconceptualización de las Dimensiones:
PIEMO 2000 R.
Inhibición de Impulsos (Resiliencia Reactiva): En el contexto actual, esta escala mide la capacidad
de filtrar el bombardeo de estímulos digitales y la gratificación instantánea. Es la habilidad de
mantener la calma y el juicio crítico frente a la polarización social y el estrés urbano.
pág. 4524
Empatía (Conexión Humana) Más allá de "ponerse en el lugar del otro", hoy evalúa la capacidad
de traspasar las barreras de las pantallas. En una Latinoamérica diversa, mide la sensibilidad hacia
las realidades ajenas, superando el individualismo fomentado por el aislamiento tecnológico.
Optimismo (Persistencia Estratégica) No es un optimismo ingenuo, sino una fuerza motora.
Evalúa la disposición para encontrar soluciones y mantener metas a largo plazo en entornos de
alta incertidumbre económica y volatilidad social.
Habilidad Social (Vinculación Efectiva) Actualizada para medir la competencia en la navegación
de entornos híbridos (presenciales y virtuales). Evalúa la asertividad, la resolución pacífica de
conflictos y la creación de redes de apoyo sólido en comunidades fragmentadas.
Expresión Emocional (Alfabetización Afectiva) Mide la capacidad de identificar y verbalizar
estados internos en un mundo que a menudo prioriza la imagen sobre el sentimiento. Es la facultad
de comunicar vulnerabilidad y afecto de manera clara y honesta.
Reconocimiento del Logro (Auto-eficacia Percibida) En el PIEMO 2000 R, esta dimensión es
vital. Evalúa cómo el individuo valida sus propios avances sin depender exclusivamente del
reconocimiento externo o los "likes", combatiendo el síndrome del impostor.
Autoestima (Autenticidad y Valía) Se enfoca en la aceptación del "yo real" frente al "yo digital".
Mide la seguridad personal y el autorespeto como escudos ante las expectativas sociales poco
realistas y la comparación constante en redes.
Nobleza (Ética Prosocial) Es la dimensión más distintiva del PIEMO. En 2026, evalúa la
integridad y la disposición de actuar por el bien común sin segundas intenciones, un valor crítico
para la reconstrucción del tejido social en nuestra región.
Justificación
En México se comienza a dar relevancia a la Inteligencia Emocional desde 1995, con la
publicación en español del libro: Inteligencia Emocional de Daniel Goleman. Y se realizan
diversas investigaciones, dentro de la que se encuentra la publicación de una escala psicométrica
para evaluar el constructo, denominada Perfil de Inteligencia Emocional (Cortés, S. J.F.; Barragán,
V. C.; Vázquez, C. M. L., 2002), misma que ha sido utilizada en diversos proyectos de
investigación en instituciones a nivel nacional (Barragán, V. C.; Frausto de la Torre, A. M.;
pág. 4525
Aguilar, D. D. A., 2008, 2009, 2011; Sánchez, L. D.; León-Hernández; Barragán, V. C., 2015;
López, J. M. T.; Barrera, V. M. I. ; Cortés, S. J. F.; Metzi. G. M. J. L. ,2011; Fouilloux, M. C.;
Narváez. R.; Díaz, M. A.,2006; Quintanilla, H. S. M.; Montalvo, V. A. M.; García, G. M. V.,
2009;. Alvarado, B. H. M., 2006), y que es aplicada regularmente en contextos educativos,
laborales, legales y en menor medida en campos clínicos.
No obstante, los usos y aplicaciones del constructo de Inteligencia Emocional, en México, siguen
dentro de líneas de investigación y aplicación educativas, laborales y en menor grado se usa en
contextos legales y clínicos. Es a partir de este uso común del constructo referido que se plantea
la necesidad de una revalidación y actualización del constructo.
Objetivo
Realizar una revalidación de la escala “Perfil de Inteligencia Emocional” para su uso actualizado
estadísticamente y teóricamente, especialmente para el área clínica de la psicología.
Definición conceptual de la variable
La inteligencia emocional (IE) se refiere a la capacidad de regular la respuesta emocional, en
situaciones de interacción social, a través de reconocer, comprender y gestionar las emociones
propias y ajenas. Es una habilidad que se puede desarrollar y que es importante para la vida
cotidiana, en los diferentes contextos de desarrollo social.
MÉTODO
Se trata de una investigación de procesos metodológico, enfocada a la revalidación de la escala
denominada, Perfil de Inteligencia Emocional (PIEMO 2000), que a partir de esta revalidación se
denomina Perfil de Inteligencia Emocional Revisado (PIEMO 2000R).
Participantes
La Muestra estuvo integrada por 600 participantes, (hombres y mujeres) de la ciudad de México
y área metropolitana, con un rango de edad entre 18 y 76 años, con una media de 24 y una
desviación estándar de 11.52, de los cuales 394 (66%) son mujeres y 200 hombres (33%)
Instrumento
Se utilizó la escala denominada “Perfil de Inteligencia Emocional (PIEMO 2000) (Cortés, et. al.,
2002), integrada por 161 reactivos, que se responden de forma dicotómica, el cual engloba las
pág. 4526
características fundamentales de la inteligencia emocional, y se plantea como un instrumento que
permite evaluar dicho constructo.
Procedimiento
Se pidió autorización por medio de un consentimiento informado y se les mencionó a los
participantes que la información recolectada se utilizaría con fines académicos y de investigación
y tendría total confidencialidad, una vez dicho esto y que los participantes aceptaron por medio de
una firma de consentimiento informado, se les pidió que respondieran lo más honesto posible los
reactivos que se les presentaba y que contestaran en términos de cierto o falso rellenando el círculo
que correspondiera con su respuesta en término de cierto y falso.
RESULTADOS
Los resultados obtenidos del análisis de la muestra de 600 participantes (66% mujeres, 33%
hombres) con un rango de edad de 18 a 76 años, confirma una robustez estadística superior. Para
la estructura de los factores, se tomaron en cuenta los índices de Chi- cuadrada ajustada (x2), el
ajuste Normado de Bentler- Bonett (NFI), el Índice de Ajuste de Incremento de Bollet (IFI), el
Índice comparativo de Ajuste de Bentler (CFI) y el Error Cuadrático Medio de Aproximación
(RMSEA), Manzano y Zamora (2009) mencionaron que un punto de corte aceptable en el ajuste
de los modelos estructurales para los índices NFI, CFI y IFI es de 0.90, y para el RMSEA se
recomienda que sea menor a .05.
El modelo del perfil de inteligencia emocional mostró CFI = .973; IFI = .973; NFI = .967; y RMSA
= . 081; por lo que obtuvo índices de coeficiente aceptables lo que quiere decir que el modelo se
ajusta.
El modelo se evaluó por medio del programa AMOS 22.0.0 y se alcanzaron los siguientes
criterios: X2: 64.240 (13 gl p.001), NFI= .967, CFI= .973, IFI= .973. Estos valores representan un
ajuste adecuado, a continuación, se muestra el modelo:
Las (alphas) de Cronbach para cada escala se presentan en la siguiente tabla.
pág. 4527
Tabla 1. Estadísticos Descriptivos y Confiabilidad Comparada
La varianza explicada para cada escala por el análisis estructural es:
Escala
Varianza Explicada
Inhibición de Impulsos
21.59%
Empatía
21.38%
17.83%
27.58%
16.77%
27.75%
21.27%
15.49%
Escala
Media
(R)
DE
(R)
α
(R)
α
(Original
2002)
Inhibición de
Impulsos
9.75
5.06
0.83
0.848
Empatía
9.23
1.78
0.61
0.785
Optimismo
10.81
3.82
0.68
0.857
Habilidad Social
3.77
2.15
0.63
0.768
Expresión
Emocional
5.16
2.41
0.62
0.673
Reconocimiento
del Logro
18.78
3.08
0.68
0.841
Autoestima
9.1
3.73
0.66
0.834
Nobleza
1.43
1.43
0.55
0.612
pág. 4528
Para cada escala se calculó la media y desviación estándar que se presenta en la siguiente tabla:
Escala
Media
Desviación Estándar
Inhibición de Impulsos
9.75
5.06
Empatía
9.23
1.78
Optimismo
10.81
3.82
Habilidad Social
3.77
2.15
Expresión Emocional
5.16
2.41
Reconocimiento del Logro
18.78
3.08
Autoestima
9.10
3.73
Nobleza
1.43
1.43
DISCUSIÓN
La actualización PIEMO 2000 R demuestra que la estructura de ocho factores propuesta
originalmente en 2002 por Cortés, Barragán y Vázquez mantiene una vigencia excepcional en la
población mexicana actual. Al comparar estos resultados con la publicación original en Salud
Mental, se observa que, aunque el Alpha global del instrumento inicial era de 0.95., la
fragmentación de la consistencia por dimensiones en esta muestra de 600 sujetos revela una mayor
sensibilidad del instrumento ante la diversidad demográfica (rango de 18 a 76 años).
El hecho de que los índices de ajuste (CFI e IFI) sean superiores a 0.97 sugiere que el constructo
de Inteligencia Emocional, tal como fue definido por los autores, posee una validez de constructo
trans-temporal. Sin embargo, la escala de Nobleza muestra una variabilidad que invita a la
reflexión sobre cómo los valores sociales y la expresión de la benevolencia han mutado en el
contexto urbano contemporáneo en comparación con los datos recolectados a finales de los años
90.
CONCLUSIONES
La inteligencia emocional se refiere a las habilidades de las personas para regular sus reacciones
emocionales durante la interacción social de tal manera que lleva asociadas variables personales,
pág. 4529
que favorecen un estilo adaptativo de interacción social y es indicativo de un estado saludable de
bienestar psicológico.
Las investigaciones recientes que involucran el constructo de inteligencia emocional están
focalizadas en los ámbitos educativos, en España y en México, la mayoría de publicaciones se
relacionan con el nivel e inteligencia emocional y el aprovechamiento escolar. Y reportan niveles
de correlación estadísticamente significativos entre inteligencia emocional y bienestar
psicológico, inteligencia emocional y rendimiento académico.
De los reportes de las investigaciones en ámbitos educativos se puede derivar una línea de
investigación s clínica, que correlacione los factores de la inteligencia emocional con
indicadores de psicopatología, ya que los resultados obtenidos concluyen que la inteligencia
emocional es un factor positivo que motiva para el aprendizaje, es un factor de buena salud mental,
y una adecuada inteligencia emocional promueve estados de bienestar psicológico y flexibilidad
psicológica.
Se concluye que el Perfil de Inteligencia Emocional es válido y confiable. El análisis estructural
efectuado entre las escalas del perfil muestra un patrón plausible de aspectos antecedentes y
consecuentes de la inteligencia emocional. El modelo obtenido es no recursivo, es decir presenta
trayectorias cerradas, esto implica que las variables implicadas en la evaluación del constructo de
la inteligencia emocional se retroalimentan y potencializan. Por ejemplo una persona con una
buena inhibición de impulsos probablemente tenga una adecuada expresión de las emociones y
también buenas habilidades sociales las que repercutirán en una alta autoestima y por tanto será
una persona optimista que tendrá un buen control de sus impulsos y reconocerá sus logros.
El perfil de inteligencia emocional permitirá estudiar este concepto bajo diversas hipótesis, y de
ser posible encontrar perfiles específicos para diferentes poblaciones, en particular aquellas
caracterizadas por problemas de salud mental.
Esta actualización no solo reafirma el legado del PIEMO original, sino que proporciona baremos
actualizados (Media y DE) que permiten a los profesionales de la salud y la educación contar con
un parámetro de comparación vigente y culturalmente pertinente. El PIEMO 2000 R se consolida
como una herramienta esencial para la clínica y la investigación, manteniendo el rigor
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psicométrico que ha caracterizado a la obra del Maestro Clemente Barragán y su equipo por más
de dos décadas.
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