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INTRODUCCIÓN
El constructo de Inteligencia Emocional hace referencia a dos aspectos de la Psicología. Por una
parte, implica revisar el fenómeno de la Inteligencia en su desarrollo histórico y su
conceptualización actual y por otra, revisar el constructo de emoción, como parte de la ontogenia
del ser humano, para finalmente vincular ambos en un constructo compuesto como Inteligencia
Emocional.
El constructo de Inteligencia Emocional (ha sido estudiada por Peter Salovey y Jhon D. Mayer,
que en 1990 publican un artículo en el que se hace mención del concepto IE. Diversas líneas de
investigación se han focalizado en ámbitos educativos, analizando correlaciones entre la IE y el
Aprovechamiento Académico. Además, Cassinda Vissupe, M. D.; Chingombe Jacob, A.; Angulo
Gallo, L.; Guerra Morales, V. M. (2017) mencionan que la IE se estudia ampliamente en el campo
organizacional. Por otra parte, Méndez-Giménez, A., Martínez de Ojeda, D., y Valverde-Pérez,
J.J. (2017) consideran que los conocimientos de la Psicología Positiva y la IE deben ser difundidos
a través de la educación emocional, desarrollando competencias clave para la vida que permitan
alcanzar un mayor bienestar. Otras líneas de investigación muestran una relación positiva entre
Inteligencia Emocional y Bienestar psicológico en niños y adolescentes (Fernández-Berrocal, y
Extremera, 2009), una relación inversa con estados emocionales negativos, por ejemplo,
depresión, ideación suicida o agresión (García-Sancho, Salguero y Fernández-Berrocal, 2014),
asociaciones positivas con evitación de conductas de riesgo como alcohol, tabaco o drogas
(Trinidad, Unger, Chou, Azen, y Johnson, 2004), una correlación inversa con los problemas
conductuales en la escuela (Peters, Kranzler, y Rossen, 2009), asociaciones positivas con mejores
relaciones sociales (Lopes, Salovey, Côté y Beers, 2005), una relación positiva con el logro
académico (Petrides, Frederickson, y Furnham, 2004), y relaciones significativas con rendimiento
académico. También se han desarrollado instrumentos de medición de Inteligencia Emocional, al
respecto Pena y Repetto destacan la revisión de Extremera y Fernández-Berrocal (2007), así como
por Extremera, Fernández-Berrocal, Mestre y Guil (2004) y Pérez-González, Petrides y Furnham
(2005, 2007). Los tres métodos principales en la medición de la IE son los auto-informes, las