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INTRODUCCIÓN
La comprensión lectora constituye una competencia transversal esencial para el aprendizaje
universitario, en tanto posibilita el acceso, procesamiento, interpretación y evaluación crítica del
conocimiento académico. En la educación superior, los estudiantes se enfrentan a textos especializados,
densos y conceptualmente complejos, cuyo abordaje exige habilidades cognitivas de alto nivel, tales
como la inferencia, el análisis crítico, la integración de información y la metacognición (Solé, 2012). En
este sentido, la lectura deja de ser un proceso meramente mecánico de decodificación para convertirse
en una actividad estratégica, reflexiva y constructiva, estrechamente vinculada al aprendizaje
significativo.
Diversos autores coinciden en que la comprensión lectora es un factor determinante del éxito académico,
ya que influye directamente en la adquisición de conocimientos, el desarrollo del pensamiento crítico y
la autonomía intelectual del estudiante (Cassany, 2004; Pinzas, 2001). Cuando los estudiantes presentan
limitaciones en esta competencia, se incrementan las dificultades para comprender consignas, analizar
textos académicos, argumentar ideas y transferir conocimientos a nuevas situaciones, lo que repercute
negativamente en su rendimiento académico y en la calidad de los aprendizajes construidos (Solé, 2012).
Desde una perspectiva teórica, la comprensión lectora se concibe como un proceso interactivo y
dinámico que integra al lector, el texto y el contexto (Cassany, 2006). Este proceso se estructura en
distintos niveles: literal, inferencial y criterial o crítico, los cuales permiten al lector identificar
información explícita, establecer relaciones implícitas y emitir juicios valorativos fundamentados sobre
el contenido textual (Pinzas, 2001). El dominio progresivo de estos niveles resulta indispensable en la
educación universitaria, donde se espera que los estudiantes no solo comprendan información, sino que
también la analicen, evalúen y utilicen de manera reflexiva.
En el contexto universitario peruano, investigaciones recientes evidencian que los estudiantes presentan
mayores dificultades en los niveles inferencial y criterial de la comprensión lectora, lo que limita su
capacidad para interpretar textos académicos y construir aprendizajes profundos (Aguilar, 2025; Ponce
y Ramos, 2023). Estos estudios señalan que, si bien los estudiantes suelen desenvolverse adecuadamente
en el nivel literal, encuentran serias limitaciones al momento de formular inferencias, evaluar
argumentos o emitir opiniones críticas, competencias fundamentales para el aprendizaje universitario.