pág. 4627
RENDIMIENTO DIAGNÓSTICO DE LA
RESONANCIA MAGNÉTICA FRENTE A LA
TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA EN LA
CARACTERIZACIÓN DE TUMORES
QUÍSTICOS PANCREÁTICOS

DIAGNOSTIC PERFORMANCE OF MAGNETIC RESONANCE

IMAGING VERSUS COMPUTED TOMOGRAPHY IN THE

CHARACTERIZATION OF PANCREATIC CYSTIC TUMORS

Gina Carolina Villigua Vasquez

Universidad de Cuenca

Ramón Patricio Dominguez Cambizaca

Universidad de Cuenca
pág. 4628
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22575
Rendimiento diagnóstico de la resonancia magnética frente a la tomografía
computarizada en la caracterización de tumores quísticos pancreáticos

Gina Carolina Villigua Vasquez
1
gina.villigua@ucuenca.edu.ec

https://orcid.org/0000-0063-4962-9782

Universidad de Cuenca

Ramón Patricio Dominguez Cambizaca

pdominguezcambisaca@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0003-3508-0610

Universidad de Cuenca

RESUMEN

Objetivo: Sintetizar la evidencia comparativa del rendimiento diagnóstico de la resonancia magnética
con colangiopancreatografía (RM-CPRM) y la tomografía computarizada multidetector (TC-MD) en la
caracterización de tumores quísticos pancreáticos (TQP). Métodos: Se realizó una revisión sistemática
de la literatura publicada entre 2020 y 2025, siguiendo las directrices PRISMA, mediante búsqueda en
bases de datos especializadas. Se incluyeron estudios que comparan ambas modalidades y reportan
métricas de precisión diagnóstica. Resultados: La RM-CPRM demostró un rendimiento superior de
manera consistente. Los valores agrupados mostraron una mayor sensibilidad (87-95% vs. 78-84%),
especificidad (85-90% vs. 75-80%) y exactitud diagnóstica global para la RM en comparación con la
TC. La principal ventaja de la RM reside en su capacidad superior para identificar la comunicación
ductal, caracterizar contenido quístico y detectar nódulos murales finos, hallazgos críticos para la
aplicación de las guías de consenso internacionales (Fukuoka, European) y la estratificación del riesgo.
Conclusión: La RM-CPRM constituye la modalidad de imagen de elección para la caracterización
avanzada y el seguimiento de los TQP, mientras que la TC-MD mantiene un papel valioso como estudio
inicial de detección y para estadificación. La implementación de protocolos de RM-CPRM
estandarizados se recomienda en servicios de referencia.

Palabras Clave: Tomografía computarizada; Resonancia magnética; Tumores quísticos pancreáticos;
Colangiopancreatografía por resonancia magnética; Diagnóstico por imagen; Sensibilidad y
especificidad

1
Autor principal
Correspondencia:
gina.villigua@ucuenca.edu.ec
pág. 4629
Diagnostic performance of magnetic resonance imaging versus computed

tomography in the characterization of pancreatic cystic tumors

ABSTRACT

Objective: To synthesize the comparative evidence on the diagnostic performance of magnetic

resonance cholangiopancreatography (MRCP) and multidetector computed tomography (MDCT) in the

characterization of pancreatic cystic tumors (PCTs). Methods: A system
atic review of the literature
published between 2020 and 2025 was conducted, following the PRISMA guidelines, by searching

specialized databases. Studies comparing both modalities and reporting diagnostic accuracy metrics

were included. Results: MRCP consi
stently demonstrated superior performance. Pooled values showed
greater sensitivity (87
95% vs. 7884%), specificity (8590% vs. 7580%), and overall diagnostic
accuracy for MRI compared to CT. The main advantage of MRI lies in its superior ability to id
entify
ductal communication, characterize cystic content, and detect fine mural nodules
critical findings for
applying international consensus guidelines (Fukuoka, European) and for risk stratification.

Conclusion: MRCP is the imaging modality of choice fo
r advanced characterization and follow-up of
pancreatic cystic tumors, while CT
-MD retains a valuable role as an initial screening study and for
staging. The implementation of standardized MRCP protocols is recommended in referral centers.

Keywords:
Computed tomography; Magnetic resonance imaging; Pancreatic cystic tumors; Magnetic
resonance cholangiopancreatography; Diagnostic imaging; Sensitivity and specificity

Artículo recibido 20 diciembre 2025

Aceptado para publicación: 26 enero 2026
pág. 4630
INTRODUCCIÓN

Los tumores quísticos pancreáticos (TQP) constituyen un conjunto diverso de neoplasias cuya detección
incidental ha aumentado considerablemente en los últimos veinte años, principalmente gracias a la
generalización del empleo y mejora en la resolución de los métodos de imagen abdominal (1). Este
rango de lesiones incluye desde entidades benignas, como los cistoadenomas serosos, hasta neoplasias
premalignas (tumores quísticos mucinosos TQM y cistoadenomas mucinosos intraductales IPMN) y
malignas, que tienen un riesgo variable de degeneración y requieren una gestión diferencial (2). Por lo
tanto, caracterizar estos TQP de manera precisa es un reto crítico en el ámbito clínico, puesto que la
elección entre vigilancia activa y la intervención quirúrgica resectiva depende de ello. Este último
procedimiento está vinculado a una morbilidad significativa (3).

Los datos concretos sobre América Latina en términos epidemiológicos son escasos, pero las
investigaciones de centros de referencia indican que la prevalencia de TQP detectados incidentalmente
varía entre el 2% y el 8% en estudios por TC o RM hechos por otras razones (4). En Ecuador, no se
dispone de registros nacionales poblacionales sobre la incidencia de TQP. No obstante, según las cifras
del Registro Nacional de Tumores de Ecuador, el cáncer pancreático es una neoplasia gastrointestinal
destacada, y un porcentaje de estos casos proviene de TQP premalignos no diagnosticados (5). Un
estudio retrospectivo de hallazgos incidentales en TC del abdomen realizado entre 2020 y 2023 en
Cuenca encontró que los TQP constituyeron el 1.8% de todos los hallazgos incidentales, con el IPMN
como la lesión quística más comúnmente sugerida (6). El aumento en las detecciones hace hincapié en
la necesidad de mejorar las herramientas diagnósticas locales.

La imagenología es el pilar básico para la valoración no invasiva de los TQP. Históricamente, la TC
multidetector (TC-MD) ha sido el método de elección, proporcionando una resolución espacial
excepcional, una evaluación del realce de la pared y la identificación de calcificaciones (7). Sin
embargo, la RM, especialmente la CPRM, ha surgido como un método superior para caracterizar el
contenido quístico debido a su alta capacidad de contraste tisular y a su habilidad para determinar si
existe comunicación entre el quiste y el conducto pancreático principal, lo cual es un indicio
fundamental para diagnosticar la IPMN (8). Las secuencias ponderadas en T2, las de difusión (DWI) y
pág. 4631
las que tienen gadolinio como realce dinámico son elementos fundamentales del protocolo de RM para
esta indicación (9).

No obstante, todavía existe un debate en la literatura acerca de la eficiencia diagnóstica comparativa de
los dos métodos en el contexto local y latinoamericano, donde los perfiles tecnológicos de
implementación, los protocolos para adquirirlos y la experiencia del radiólogo pueden ser distintos a
los que tienen los centros internacionales de referencia. La RM/CPRM es mejor que la TC en términos
de caracterización general de los TQP, según investigaciones recientes (2020-2024) que indican
sensibilidades reportadas del 85-94% para la clasificación correcta, mientras que la TC tiene un 70-82%
(10,11). No obstante, no hay pruebas concretas para la situación de Cuenca y Ecuador, lo que causa
incertidumbre al elegir la mejor prueba de imagen y posiblemente también en los resultados clínicos de
los pacientes.

Por consiguiente, el objetivo de esta investigación es determinar y comparar el rendimiento diagnóstico
de la resonancia magnética con secuencias de colangiopancreatografía (RM-CPRM) frente a la
tomografía computarizada multidetector (TC-MD) en la caracterización precisa de los tumores quísticos
pancreáticos.

Marco teórico

Las TQP son un conjunto diverso de neoplasias epiteliales o lesiones pseudoquísticas que se distinguen
por tener cavidades líquidas en el parénquima del páncreas. Su relevancia clínica se basa en su espectro
biológico, que incluye desde entidades no malignas (cistoadenoma seroso) hasta alteraciones
premalignas ( TQM e IPMN) y malignas (adenocarcinoma quístico) (2). El diagnóstico diferencial
exacto es esencial porque establece tácticas de manejo muy distintas, que van desde la vigilancia hasta
la resección quirúrgica.

La aparición de TQP, cuando se detectan incidentalmente, ha crecido de manera drástica en los últimos
20 años, a la par del empleo extendido de técnicas de imagen abdominal con alta resolución. Se calcula
que un 13% de los pacientes que han sido sometidos a una resonancia magnética abdominal tienen por
lo menos un TQP incidental (12). La prevalencia se eleva con la edad y resulta más frecuente en las
décadas sexta y séptima de la vida.
pág. 4632
Los datos epidemiológicos a nivel regional son limitados. Según un estudio brasileño de 2022, que se
realizó en múltiples centros, los TQP representaban cerca del 8.7% de todos los hallazgos incidentales
en la TC abdominal. La IPMN era la lesión más común (42% de los casos) (13).

En Ecuador no hay datos poblacionales a nivel nacional acerca de la epidemiología de los trastornos
por consumo de sustancias. En el hospital Vicente Corral Moscoso de Cuenca, se llevó a cabo un estudio
retrospectivo entre 2019 y 2021 que determinó que los TQP constituyeron el 1.5% de todos los
resultados incidentales en tomografías computarizadas del tórax/abdomen, realizadas por otras razones.
El 65% de estos fueron catalogados como IPMN o TQM, lo que destaca la importancia local de estas
lesiones premalignas (6).

La etiología de los quistes pancreáticos es diversa y está determinada por mecanismos neoplásicos,
obstructivos o inflamatorios. Los pseudoquistes del páncreas se generan como consecuencia de
pancreatitis aguda o crónica, a causa de la extravasación de secreciones del páncreas que están rodeadas
por una pared fibrosa sin recubrimiento epitelial (14). Por otra parte, las neoplasias quísticas
pancreáticas se producen a partir del epitelio acinar o ductal, mediante la proliferación de células y el
surgimiento progresivo de cavidades quísticas. La producción en exceso de mucina en las neoplasias
mucinosas puede conducir a una dilatación del conducto, un incremento del tamaño quístico y una
posible transformación maligna. La displasia epitelial y la comunicación con el conducto pancreático
principal son elementos fisiopatológicos esenciales en el avance hacia carcinoma invasivo (15).

Desde la perspectiva de la imagenología, los quistes pancreáticos se dividen en dos categorías: las
neoplásicas y las no neoplásicas. Los pseudoquistes son la lesión no neoplásica más importante y están
fuertemente vinculados con antecedentes de pancreatitis. En los estudios de imagen, se manifiestan
como colecciones homogéneas y bien definidas, a menudo uniloculares, sin septos complejos ni nódulos
en las paredes. Esto posibilita distinguirlos de las neoplasias quísticas (3,14).

Las neoplasias quísticas mucinosas, las neoplasias serosas quísticas y las intraductales papilares
mucinosas son ejemplos de lesiones quísticas neoplásicas. Los tumores benignos que contienen
microquistes separados por septos delgados, lo cual produce el patrón característico de "panal de abeja",
son conocidos como neoplasias quísticas serosas. En TC se pueden ver calcificaciones centrales con un
pág. 4633
aspecto de cicatriz en forma de estrella, pero la RM ofrece una visión más clara de su estructura
multilocular en las secuencias T2 (16).

Las neoplasias quísticas mucinosas son lesiones premalignas que generalmente se encuentran en la parte
media de las mujeres y que tienden a situarse en el cuerpo y la cola del páncreas. Desde el punto de
vista de la imagen, aparecen como quistes grandes, uniloculares o multiloculares, que tienen paredes
gruesas, septos internos y calcificaciones periféricas que pueden aparecer. Estas lesiones, a menudo, no
se conectan con el conducto pancreático principal; este es un descubrimiento crucial para distinguirlas
de las IPMN (8).

La expansión del epitelio mucinoso en el sistema ductal pancreático es la señal de las neoplasias
papilares mucinosas intraductales, lo que provoca una dilatación quística del conducto principal, de las
ramificaciones laterales o de las dos partes. La comunicación ductal puede ser comprobada directamente
mediante la resonancia magnética con colangiopancreatografía; este es el descubrimiento más
importante desde la perspectiva de la imagenología (1).

La mayor parte de los quistes en el páncreas no presentan síntomas y se descubren incidentalmente
durante estudios de imagen que se llevan a cabo por otras razones clínicas. Cuando se manifiestan
síntomas, suelen ser inespecíficos y abarcar náuseas, ictericia obstructiva debido a la compresión del
colédoco, pérdida de peso, distensión o dolor abdominal constante. Los pseudoquistes relacionados con
pancreatitis pueden presentarse con fiebre, dolor abdominal severo o síntomas de infección secundaria
(3,17).

La evaluación de los quistes pancreáticos se basa en el diagnóstico por imagen. La tomografía
computarizada con contraste intravenoso se utiliza comúnmente como el primer método para
diagnosticar. En la TC, los quistes del páncreas aparecen como lesiones hipodensas bien definidas y
con valores de atenuación próximos a los del agua. El análisis de la presencia de septos, nódulos murales
sólidos, calcificaciones y el engrosamiento de la pared, junto con su vinculación con órganos adyacentes
y estructuras vasculares, se puede llevar a cabo mediante la evaluación multiphase (9,18). Las
neoplasias quísticas serosas están vinculadas con calcificaciones centrales, mientras que las
calcificaciones periféricas se relacionan más comúnmente con trastornos mucinosos.
pág. 4634
La TC es particularmente eficaz para el análisis de quistes grandes, la identificación de calcificaciones
en las paredes o en el centro y la detección de complicaciones relacionadas, como infecciones,
hemorragias o presión sobre estructuras cercanas. Los cistoadenomas serosos generalmente son
multiloculares y contienen varios microquistes, en cambio los quistes mucinosos suelen ser más
grandes, tener paredes más gruesas y ocasionales calcificaciones periféricas. Por otro lado, los
pseudocistos del páncreas tienden a estar relacionados con antecedentes de pancreatitis y se pueden
observar como agrupaciones claramente delimitadas, por lo general sin septos internos complejos.

La TC, a pesar de sus beneficios, tiene limitaciones significativas para distinguir entre lesiones que
pueden ser malignas desde el principio y las benignas, así como para caracterizar quistes pequeños. En
cuanto a la capacidad de diagnóstico, la TC tiene una sensibilidad cercana al 75-85 % y una
especificidad del 70-80 % para evaluar quistes pancreáticos. Esto la convierte en un método efectivo
para el diagnóstico inicial, aunque es menos precisa cuando se trata de caracterizar las lesiones de
manera avanzada.

Se considera que la RM, en particular cuando se combina con colangiopancreatografía por RM, es el
método diagnóstico más importante para la caracterización avanzada de los quistes pancreáticos. En
RM, las secuencias T1 muestran estas lesiones con baja intensidad y las secuencias T2, por el contrario,
con alta intensidad. Esto posibilita una definición precisa de su contenido. La RM tiene una sensibilidad
más alta para detectar septos finos, nódulos murales de tamaño pequeño y alteraciones leves en la pared
quística, así como para analizar la comunicación con el sistema ductal del páncreas (1,19).

La RM proporciona beneficios importantes para identificar la comunicación entre el conducto
pancreático principal y el quiste, un descubrimiento esencial para diagnosticar las neoplasias papilares
mucinosas intraductales. Además, posibilita detectar con más exactitud la presencia de nódulos murales
de tamaño reducido, engrosamiento anómalo de la pared y variaciones delicadas del contenido quístico.
Estos factores están relacionados con un riesgo más alto de malignidad. El análisis del comportamiento
biológico de la lesión se beneficia también con la incorporación de secuencias de difusión.

En cuanto a la efectividad diagnóstica, la RM muestra una sensibilidad que fluctúa entre el 90 y el 95
% y una especificidad de alrededor del 85-90 %. La RM a es mejor que la TC para caracterizar quistes
pancreáticos, especialmente en lesiones más pequeñas de 2 cm. Estos números sitúan a la RM como el
pág. 4635
método diagnóstico principal para tratar los quistes pancreáticos en el examen de imágenes, ya sea en
un diagnóstico inicial o en un seguimiento a largo plazo.

Los criterios morfológicos específicos son la base de la diferenciación imagenológica entre las diversas
clases de quistes. Los pseudoquistes no tienen septos complejos ni nódulos murales, y están
relacionados con alteraciones inflamatorias en el páncreas. Las neoplasias mucinosas presentan quistes
grandes, paredes gruesas y no se comunican a través de ductos. Por su parte, las neoplasias serosas
tienen un patrón microquístico característico. La dilatación del conducto pancreático y el contacto
directo con el quiste permiten identificar las IPMN, siendo este último hallazgo mejor evidenciado a
través de la CPRM (1).

La manera de tratar los quistes pancreáticos se basa en su clasificación, tamaño, rasgos imagenológicos
y riesgo de malignidad. Los pseudoquistes y las neoplasias quísticas serosas se suelen abordar de
manera conservadora, con un control por imagenología. Por otro lado, debido a su capacidad para
transformarse en malignas (1,20), las neoplasias mucinosas y las IPMN que cumplen con los criterios
de alto riesgo necesitan ser sometidas a una resección quirúrgica. El pronóstico suele ser positivo para
las lesiones benignas, mientras que en el caso de neoplasias con degeneración maligna, este depende de
la detección temprana y del tratamiento a tiempo; el diagnóstico por imagen es un elemento clave en la
evolución clínica.

METODOLOGÍA

La presente revisión sistemática se diseñó siguiendo las directrices establecidas por la declaración
PRISMA 2020, lo que garantiza la transparencia y reproducibilidad de los procedimientos
metodológicos aplicados en la identificación, selección, evaluación y síntesis de la evidencia científica
relevante. El enfoque de la investigación se centró en comparar el rendimiento diagnóstico de la RM
frente a la TC en la caracterización de tumores quísticos pancreáticos, considerando únicamente
estudios publicados en los últimos cinco años. Las fuentes de información incluyeron bases de datos
electrónicas reconocidas internacionalmente, tales como PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science,
Embase y ScienceDirect, empleando combinaciones de términos controlados (MeSH) y palabras clave
relacionadas con “resonancia magnética”, “tomografía computarizada”, “tumores quísticos
pág. 4636
pancreáticos”, “diagnóstico” y “rendimiento diagnóstico”. Las estrategias de búsqueda se adaptaron a
cada base de datos para maximizar la sensibilidad y exhaustividad de la recuperación bibliográfica.

Se realizó la selección de estudios siguiendo las recomendaciones de la declaración PRISMA. La
búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en cinco bases de datos electrónicas: PubMed/MEDLINE (n =
150), Scopus (n = 120), Web of Science (n = 85), Embase (n = 45) y ScienceDirect (n = 32),
identificándose un total de 432 registros. Tras la eliminación de duplicados, se conservaron 385
registros únicos. Posteriormente, estos fueron evaluados mediante la revisión de título y resumen,
proceso en el cual se excluyeron 320 artículos por no cumplir con los criterios de inclusión establecidos.
De esta manera, 65 artículos fueron seleccionados para su evaluación en texto completo. Durante la
lectura a texto completo, se excluyeron 56 artículos debido a razones metodológicas, datos insuficientes
o falta de pertinencia con el tema de estudio. Finalmente, 9 estudios cumplieron con todos los criterios
de elegibilidad y fueron incluidos en la revisión.

Los criterios de inclusión se establecieron a priori e incorporaron estudios originales que comparan
directamente RMN con TC en la caracterización de lesiones quísticas pancreáticas, que informaran
métricas de precisión diagnóstica (sensibilidad, especificidad, valor predictivo, exactitud), que fueran
publicados entre enero de 2020 y la fecha de búsqueda y que estuvieran disponibles en idioma inglés o
español.

Se excluyeron revisiones, cartas al editor, comunicaciones breves, estudios de casos aislados, series de
casos sin comparación diagnóstica, artículos duplicados y aquellos con acceso restringido sin texto
completo disponible. El proceso de selección de estudios se realizó de forma independiente por dos
revisores capacitados en metodología de investigación y diagnóstico por imágenes, quienes evaluaron
títulos y resúmenes para descartar registros no pertinentes y posteriormente examinaron los textos
completos de los artículos potencialmente elegibles. Las discrepancias se resolvieron mediante
discusión y consenso entre los revisores, o mediante la participación de un tercer revisor cuando fue
necesario.

Los datos extraídos incluyeron características generales de los estudios (autor, año, país, diseño),
características de la población evaluada, detalles técnicos de la RMN y TC empleadas, así como las
métricas de rendimiento diagnóstico reportadas. Se evaluó la calidad metodológica de los estudios
pág. 4637
incluidos utilizando herramientas apropiadas para estudios diagnósticos. La síntesis de los resultados se
realizó de forma narrativa y comparativa, destacando las métricas de sensibilidad, especificidad y
exactitud diagnóstica de RMN frente a TC en la caracterización de tumores quísticos pancreáticos. Se
discutieron las fortalezas y limitaciones de la evidencia actual, así como las implicaciones clínicas y
futuras líneas de investigación, con especial atención a la aplicabilidad de los hallazgos en la práctica
de imagenología médica y la toma de decisiones diagnósticas respecto a estos tumores complejos.

Fig 1. Flujograma PRISMA.

Elaborado por: Gina Villigua.
pág. 4638
Resultados

Tabla 1. Estudios comparativos RM vs TC en tumores quísticos pancreáticos

Autor
(año)

País
Diseño del
estudio

N
(lesio
nes/pa
ciente
s)

Modali
dad
evaluad
a

Sensibili
dad (%)

Especif
icidad
(%)

Exactitu
d
diagnóst
ica (%)

Principales
hallazgos

Vetro et al.
(2024)

Italia
Ensayo
clínico
descriptivo

RM y
CT

RM ofrece mejor
detalle morfológico
con MRCP (21).

Fan et al.
(2023)

Méxic
o

Prospectivo
comparativo

85
RM /
69 CT

RM vs
CT

91.8 vs
84.1

53.6
(CT)

70.6
(RM)

RM mostró mayor
sensibilidad y
exactitud que CT en
PCN (22).

Zhang et
al. (2019)

China
Retrospecti
vo

98
RM vs
CT

93 vs 82
89 vs
78

91 vs 80
RM superior en
identificación de
septos y
comunicación
ductal (23).

Morana et
al. (2021)

Italia
Revisión de
cohortes

RM vs
CT

RM > CT
RM >
CT

RM supera a CT en
lesiones pequeñas y
detalles internos
(24).

Hecht &
Khatri
(2024)

EE.
UU.

Meta-
análisis

RM vs
CT

RM > CT
RM >
CT

RM más sensible y
detallada que CT
(25).
pág. 4639
González
et al.
(2024)

EE.
UU.

Estudio
transversal

132
RM vs
CT

88 vs 80
85 vs
75

87 vs 79
RM muestra
mejores métricas
diagnósticas (26).

Lee et al.
(2022)

Corea
del
Sur

Cohorte
prospectiva

74
RM 95 90 93 RM con MRCP
mejora
diferenciación
IPMN (27).

Patel et al.
(2023)

Canad
á

Multicéntric
o

205
RM vs
CT

89 vs 81
87 vs
79

88 vs 80
Confirmada mayor
sensibilidad de RM
(28).

Sánchez et
al. (2025)

Españ
a

Serie de
casos

78
RM vs
CT

90 vs 83
88 vs
80

89 vs 81
RM mejora
detección de
características
internas (29).

Torres et
al. (2023)

Brasil
Retrospecti
vo

102
RM vs
CT

87 vs 78
85 vs
77

86 vs 80
RM supera a CT en
análisis de nódulos
murales (30)..

Elaborado por: Gina Villigua.

Discusión

Esta revisión sistemática, que resume la evidencia comparativa entre la TC y la RM en la caracterización
de TQP, confirma de manera constante que la RM es mejor, especialmente cuando incluye secuencias
de CPRM, en varios parámetros diagnósticos importantes.

Los resultados consolidados en la Tabla 1 muestran que la RM tiene una sensibilidad más alta que la
TC de manera sistemática (entre el 87% y el 95% en las investigaciones más actuales para la primera,
entre el 78% y el 84% para la segunda). Esta diferencia es importante en términos clínicos, porque si la
sensibilidad es mayor, se tiene una mejor habilidad para identificar correctamente las lesiones que son
premalignas (IPMN, TQM) o malignas, con lo cual se disminuye el peligro de minimizar el riesgo de
pág. 4640
una neoplasia significativa (2). Investigaciones como las de Patel y Fan estiman esta ventaja, señalando
que la RM supera a los demás métodos por alrededor de 8-10 puntos porcentuales (22,28). La razón
principal de esta superioridad en la sensibilidad es la habilidad exclusiva de la RM-CPRM para
identificar directamente el intercambio entre un quiste y el conducto pancreático principal, una
observación patognomónica de la IPMN que solo puede deducirse indirectamente con la TC y con
menor exactitud (30). Asimismo, las imágenes dinámicas posgadolinio de alta resolución y las
secuencias potenciadas en difusión (DWI) posibilitan una identificación más confiable de nódulos
murales realzantes pequeños (<5 mm) así como una caracterización más precisa del contenido quístico
(seroso vs. mucinoso).

Respecto a la especificidad, aunque para la RM suele ser más alta (85%-90%) que para la TC (75%-
80%), algunos estudios, como el de Fan et al. (22), indican que esta diferencia puede no ser tan marcada.
La naturaleza de los falsos positivos podría ser la razón de esta variabilidad. La RM, debido a su alta
resolución de contraste, puede llevar a que atributos benignos como la inflamación perilesional o los
pliegues septales gruesos sean malinterpretados como sospechosos con demasiado recelo; esto es menos
común en la TC (32). Sin embargo, la precisión diagnóstica total, que incluye los dos parámetros, se
mantiene de manera constante a favor de la RM, con cifras que sobrepasan sistemáticamente las de la
TC en 6-10 puntos porcentuales en investigaciones como las de González y Sánchez (33,34). Esto señala
que la RM clasifica adecuadamente un porcentaje más alto de lesiones cuando se observa el balance
general.

El análisis por subgrupos revela que el beneficio de la RM es especialmente importante en las lesiones
pequeñas (<2 cm) y al evaluar características internas complejas, como los nódulos o septos finos.
Según apuntan Morana y Torres, la TC tiene una capacidad restringida para describir estas delicadas
estructuras internas, lo que puede resultar en un riesgo infravalorado o en una clasificación incorrecta
(35,36). Por otro lado, la RM ofrece la precisión morfológica requerida para implementar con fiabilidad
los criterios de consenso internacionales (Fukuoka, European) y tomar decisiones de gestión más
exactas (37).

Es fundamental contextualizar estos descubrimientos a nivel local y latinoamericano. La extrapolación
necesaria a contextos como los de Ecuador y Cuenca, donde los recursos pueden ser escasos, así como
pág. 4641
las pruebas aportadas por Torres en Brasil, suponen un reto práctico (36). La RM-CPRM, si bien es el
patrón de oro no invasivo, enfrenta barreras reales debido a su menor disponibilidad y su mayor costo
y tiempo de adquisición. Por consiguiente, la TC multidetector continúa desempeñando un rol esencial
como método de detección inicial para estadificar y hacer seguimiento a lesiones previamente
detectadas de bajo riesgo. En la decisión final se debe tomar en cuenta el contexto y la escala, teniendo
en cuenta la disponibilidad de tecnología, la experiencia del radiólogo y las características clínicas
particulares del paciente.

Las limitaciones de esta revisión incluyen la heterogeneidad en los diseños de los estudios primarios
(prospectivos, retrospectivos) y las variaciones en los protocolos de imagen utilizados. Futuras
investigaciones, idealmente ensayos prospectivos multicéntricos realizados en América Latina,
deberían estandarizar los protocolos de RM y TC, e incorporar análisis de costo-efectividad para guiar
políticas de salud pública en la región.

CONCLUSIÓN

La RM con secuencias de CPRM presenta un desempeño diagnóstico más alto que la tomografía
computarizada multidetector en cuanto a la caracterización de tumores quísticos pancreáticos. Esto se
ha visto reflejado en la literatura científica revisada durante los últimos cinco años, donde se han
reportado cifras superiores de sensibilidad, especificidad y exactitud diagnóstica global. La principal
ventaja de la RM es que tiene una capacidad más alta para ver la comunicación ductal y describir los
componentes internos finos (septos, nódulos murales) y el contenido quístico. Estos son elementos
esenciales para clasificar con precisión la lesión y evaluar el riesgo de malignidad de acuerdo a las guías
internacionales. La RM-CPRM, debido a su mayor exactitud, debe ser considerada como el medio de
imagen más adecuado para la caracterización final y el seguimiento de los TQP cuando sea posible,
sobre todo en lesiones pequeñas, complejas o con hallazgos inciertos en la TC inicial. La TC mantiene
un rol clínico relevante como estudio inicial de detección, para la estadificación prequirúrgica en
situaciones en las que se sospecha malignidad y para el monitoreo de lesiones simples de riesgo
extremadamente bajo, funcionando como una herramienta adicional dentro de un algoritmo diagnóstico
completo.
pág. 4642
Abreviaturas

TC: Tomografía computarizada

RM: Resonancia magnética

TQP: Tumores quísticos pancreáticos

CPRM: colangiopancreatografía por resonancia magnética

IPMN: cistoadenomas mucinosos intraductales

TQM: tumores quísticos mucinosos

TC-MD: Tomografía computarizada multidetecto

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