pág. 5110
identificaron inclusiones compatibles con Anaplasma platys, formas compatibles con Babesia canis y
presencia de Microfilaria spp., sin evidencia de blastos circulantes ni alteraciones plaquetarias severas.
La bioquímica sérica mostró elevaciones transitorias de urea y proteínas totales, con enzimas hepáticas
dentro de rangos aceptables durante todo el tratamiento, evidenciando adecuada tolerancia hepática a la
lomustina.
Clínicamente, tras la primera dosis de lomustina se observó una reducción evidente de las masas
cutáneas. A las dos semanas, las lesiones cutáneas remitieron completamente. Posteriormente, se
evidenció recuperación progresiva de la marcha, retorno del control del esfínter anal y micción
espontánea, consolidándose la mejoría neurológica tras la segunda y tercera dosis del tratamiento.
DISCUSIÓN
El tumor venéreo transmisible canino es considerado clásicamente una neoplasia de bajo grado de
malignidad y elevada sensibilidad a la quimioterapia; sin embargo, evidencia reciente ha demostrado
que un subgrupo de casos presenta comportamiento biológico agresivo, con recurrencia, diseminación
hematógena y metástasis viscerales (9,10). En este contexto, el presente reporte documenta un caso poco
frecuente de TVT cutáneo con metástasis hepática confirmada citológicamente, acompañado de
manifestaciones neurológicas severas, lo que amplía la evidencia clínica sobre la heterogeneidad
biológica de esta neoplasia.
La confirmación citomorfológica de TVT de tipo plasmocitoide tanto en la masa subcutánea como en
el tejido hepático constituye un hallazgo relevante, dado que este subtipo ha sido asociado a mayor
agresividad tumoral, mayor índice mitótico y potencial metastásico en comparación con el subtipo
linfocitoide(11,12). La presencia de anisocitosis, anisocariosis, binucleación y mitosis frecuentes
observadas en las citologías respalda esta interpretación y concuerda con descripciones recientes de
TVT metastásico visceral.
Desde el punto de vista imagenológico, la ecografía abdominal permitió identificar hepatomegalia,
alteraciones difusas del parénquima y una masa hepática heterogénea en el lóbulo lateral izquierdo,
hallazgos compatibles con infiltración neoplásica. Estudios recientes destacan que, si bien la ecografía
no permite un diagnóstico definitivo de metástasis, constituye una herramienta clave para la detección,
caracterización y seguimiento de lesiones hepáticas en oncología veterinaria (13,14). La desaparición