pág. 5231
FACTORES MÉDICOS Y NO MÉDICOS
ASOCIADOS A INCAPACIDADES LABORALES
PROLONGADAS (>100 DÍAS): ESTUDIO DE
COHORTE HISTÓRICA EN UNA UNIDAD DE
MEDICINA FAMILIAR DEL IMSS
MEDICAL AND NON-MEDICAL FACTORS ASSOCIATED WITH
PROLONGED WORK DISABILITY (>100 DAYS): A HISTORICAL
COHORT STUDY IN A FAMILY MEDICINE UNIT OF THE MEXICAN
SOCIAL SECURITY INSTITUTE
María José Cortés Ricaño
Investigador Independiente
Rosalba Straffon Vincent
Investigador Independiente
Claudia Andrea Fernández Acosta
Investigador Independiente
Martín Carmona Domínguez
Investigador Independiente
pág. 5232
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22621
Factores Médicos y no Médicos Asociados a Incapacidades Laborales
Prolongadas (>100 días): Estudio de Cohorte Histórica en una Unidad de
Medicina Familiar del IMSS
María José Cortés Ricaño
marjorie940712@gmail.com
Investigador Independiente
Rosalba Straffon Vincent
straffon@gmail.com
Investigador Independiente
Claudia Andrea Fernández Acosta
claudia.fernandez@imss.gob.mx
Investigador Independiente
Martín Carmona Domínguez
Martín.carnona@imss.gob.mx
Investigador Independiente
RESUMEN
Introducción: Las incapacidades temporales para el trabajo representan un impacto clínico, social y
económico tanto para el trabajador como para las instituciones de seguridad social. Se estima que
alrededor del 23% de las incapacidades se prolongan más allá del tiempo esperado de recuperación,
pudiendo estar asociadas a factores médicos y no médicos. Durante la pandemia por COVID-19 se
observó un incremento en incapacidades mayores de 100 días en la Unidad de Medicina Familiar No.
73. Objetivo: Determinar los factores médicos y no médicos asociados a incapacidades laborales
prolongadas. Métodos: Estudio de cohorte histórica, observacional y descriptivo. Se analizaron 250
expedientes de asegurados con incapacidades mayores de 100 días otorgadas entre enero de 2021 y
diciembre de 2022. Se clasificaron las causas en inherentes y no inherentes a la enfermedad. Se aplicó
estadística descriptiva y pruebas inferenciales (Chi cuadrada, correlación de Pearson y Kruskal-Wallis).
Resultados: El 65.2% de los casos correspondió a hombres y el grupo etario predominante fue de 46
65 años (42%). El 85.2% perteneció al ramo de enfermedad general. Las complicaciones médicas
representaron el 47.6% de las causas, seguidas por la falta de apego a guías de ITT (13.6%). No se
encontró asociación estadísticamente significativa entre tipo de causa y días otorgados (p=0.095), pero
sí entre diagnóstico y duración de incapacidad (p=0.000). El grupo traumatológico fue el más frecuente
(53.2%). Conclusiones: Las causas inherentes a la enfermedad, particularmente las complicaciones,
fueron el principal factor asociado a incapacidades prolongadas. Los diagnósticos influyen
significativamente en la duración de la incapacidad.
Palabras clave: incapacidad temporal para el trabajo, ausentismo laboral, seguridad social, factores
médicos, factores no médicos
pág. 5233
Medical and Non-Medical Factors Associated with Prolonged Work
Disability (>100 Days): A Historical Cohort Study in a Family Medicine
Unit of the Mexican Social Security Institute
ABSTRACT
Introduction: Temporary work disability generates significant clinical, social, and economic
consequences for workers and social security institutions. Approximately 23% of disability cases
become prolonged beyond the expected recovery time and may be influenced by both medical and non-
medical factors. During the COVID-19 pandemic, an increase in prolonged disabilities exceeding 100
days was observed in Family Medicine Unit No. 73. Objective: To determine the medical and non-
medical factors associated with prolonged work disabilities. Methods: A historical, observational,
descriptive cohort study was conducted. A total of 250 medical records of insured workers with
disabilities exceeding 100 days between January 2021 and December 2022 were analyzed. Causes were
classified as inherent or non-inherent to the disease. Descriptive statistics and inferential analyses were
performed, including chi-square tests, Pearson correlation, and Kruskal–Wallis tests. Results: Of the
cases analyzed, 65.2% were male, and the predominant age group was 46–65 years (42%). Most cases
(85.2%) corresponded to general illness insurance coverage. Disease-related complications accounted
for 47.6% of cases, followed by lack of adherence to temporary disability guidelines (13.6%). No
statistically significant association was found between type of cause and number of disability days
granted (p=0.095); however, a significant association was observed between medical diagnosis and
duration of disability (p=0.000). Traumatological conditions were the most frequent diagnosis group
(53.2%). Conclusions: Disease-inherent causes, particularly medical complications, were the primary
factors associated with prolonged work disabilities. Medical diagnosis significantly influences the
duration of disability leave.
Keywords: temporary work disability, work absenteeism, social security, medical factors , non-medical
factors
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 10 enero 2026
pág. 5234
INTRODUCCIÓN
La incapacidad temporal para el trabajo (ITT) constituye una de las prestaciones económicas y médicas
fundamentales dentro de los sistemas de seguridad social contemporáneos. Su finalidad es proteger al
trabajador frente a la pérdida transitoria de su capacidad laboral derivada de enfermedad o accidente,
garantizando estabilidad económica durante el periodo de recuperación y favoreciendo su
reincorporación laboral oportuna. En xico, la regulación de esta figura encuentra sustento en el
artículo 123 constitucional y en la Ley Federal del Trabajo promulgada en 1931, la cual consolidó el
marco jurídico de protección social iniciado tras la Revolución Mexicana [1–3].
Posteriormente, la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en 1943 institucionalizó
el modelo de aseguramiento social inspirado en el sistema bismarckiano, integrando prestaciones
médicas y económicas destinadas a preservar la salud y la subsistencia de los trabajadores asegurados
[4–6]. Dentro de este esquema, la ITT se define como la pérdida de facultades físicas o mentales que
imposibilitan parcial o totalmente al asegurado para desempeñar su actividad laboral habitual durante
un tiempo determinado [7].
Desde la perspectiva epidemiológica y socioeconómica, la ITT representa un fenómeno de alta
relevancia, pues el ausentismo laboral impacta no solo al trabajador, sino también a la empresa, al
sistema de salud y al Estado. Se estima que entre el 15% y el 31% de los días de incapacidad están
asociados a enfermedades comunes vinculadas con factores del estilo de vida, tales como sedentarismo,
tabaquismo, consumo de alcohol y obesidad [18]. Diversos estudios han documentado que
aproximadamente el 23% de las incapacidades pueden prolongarse más allá del tiempo esperado de
recuperación, generando cargas financieras considerables para los sistemas de seguridad social [28].
En América Latina, investigaciones realizadas en Colombia han señalado que las principales causas de
ausentismo laboral corresponden a lesiones de columna vertebral, traumatismos de extremidades
superiores e inferiores, seguidas por trastornos mentales y cardiopatías [19,20]. De forma similar,
estudios europeos han identificado que las enfermedades musculoesqueléticas y los trastornos mentales
constituyen las principales causas de incapacidad prolongada, particularmente en contextos de crisis
sanitarias como la pandemia por COVID-19 [21,29]. En España, la reorganización hospitalaria y la
pág. 5235
suspensión de consultas programadas durante la emergencia sanitaria incrementaron la duración
promedio de las incapacidades, superando en múltiples casos los 365 días [21].
El fenómeno de la incapacidad prolongada no puede analizarse únicamente desde la dimensión clínica.
La literatura reconoce que la duración de la ITT está determinada por una compleja interacción de
factores médicos y no médicos. Entre los factores médicos se incluyen la severidad del diagnóstico, la
presencia de complicaciones, comorbilidades, secuelas, retrasos en la recuperación y adherencia
terapéutica [23,24]. Asimismo, la carga de trabajo —entendida como el conjunto de requerimientos
físicos y mentales exigidos por la actividad laboral— influye en el tiempo de reincorporación,
especialmente en ocupaciones con alta demanda energética o postural [14–16].
Por otra parte, los factores no médicos comprenden elementos administrativos, organizacionales y
estructurales que pueden retrasar la resolución del proceso incapacitante. Entre ellos destacan la falta de
personal, escasez de insumos, diferimiento de intervenciones quirúrgicas, retraso en consultas de
segundo y tercer nivel, ausencia de dictámenes por salud en el trabajo y deficiencias en la gestión
institucional [17]. Durante la pandemia por SARS-CoV-2, múltiples sistemas de salud priorizaron la
atención de casos COVID-19, generando suspensión de servicios especializados y aumento en tiempos
de espera para procedimientos diagnósticos y terapéuticos, lo que pudo influir en la prolongación de
incapacidades [21,22].
Desde el punto de vista sociodemográfico, se ha documentado que el sexo masculino, la edad entre 30
y 45 años, el nivel socioeconómico bajo y la ausencia de capacitación laboral se asocian con mayor
persistencia de ITT [26]. Otros estudios señalan que la reincorporación temprana es más frecuente en
trabajadores jóvenes, con empleos estables y padecimientos respiratorios agudos [27]. En contraste,
enfermedades psiquiátricas graves, trastornos alimentarios y patologías crónico-degenerativas tienden a
generar incapacidades de mayor duración [29,30].
Las incapacidades prolongadas generan repercusiones multidimensionales. En el ámbito económico,
implican subsidios que pueden alcanzar hasta 52 semanas prorrogables, con impacto directo en las
finanzas institucionales [11–13]. A nivel empresarial, el ausentismo no programado ocasiona costos
indirectos por sustitución de personal y disminución de productividad. En el plano familiar, la reducción
pág. 5236
del ingreso y la alteración del rol laboral pueden desestabilizar la dinámica intrafamiliar y afectar la
salud mental del trabajador [23,24].
Ante este escenario, el IMSS implementó estrategias de control como la creación del Comité para el
Control de Incapacidades Temporales para el Trabajo (COCOITT), cuyo objetivo es supervisar, analizar
y optimizar la expedición de incapacidades mediante acciones médico-administrativas coordinadas [17].
No obstante, durante el periodo 2021-2022 se observó en la Unidad de Medicina Familiar No. 73 un
incremento en incapacidades que superaron los 100 días, lo que plantea la necesidad de analizar
sistemáticamente los factores implicados.
Comprender la interacción entre factores médicos y no médicos en la prolongación de la ITT es
fundamental para diseñar intervenciones preventivas y correctivas orientadas a la reincorporación
laboral oportuna. Asimismo, identificar los diagnósticos con mayor duración incapacitante permitirá
fortalecer protocolos clínicos, optimizar la gestión institucional y reducir el impacto financiero y social
derivado del ausentismo prolongado.
Por lo tanto, el presente estudio tiene como objetivo determinar los factores médicos y no médicos
asociados a incapacidades laborales prolongadas en asegurados adscritos a la Unidad de Medicina
Familiar No. 73 del IMSS durante el periodo 2021–2022, contribuyendo a la generación de evidencia
local que permita mejorar la toma de decisiones clínicas y administrativas en el ámbito de la seguridad
social mexicana.
METODOLOGÍA
Diseño del estudio
Se realizó un estudio de cohorte histórica, observacional, descriptivo y analítico, basado en la revisión
retrospectiva de expedientes clínicos de asegurados adscritos a la Unidad de Medicina Familiar No. 73
(UMF 73) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Poza Rica de Hidalgo, Veracruz,
México.
Lugar y periodo del estudio
El estudio se llevó a cabo en la UMF 73 del IMSS. Se analizaron incapacidades temporales para el
trabajo expedidas durante el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2021 y el 31 de diciembre de
2022. La recopilación y procesamiento de la información se efectuó entre febrero y marzo de 2025.
pág. 5237
Población y muestra
La población de estudio estuvo conformada por expedientes clínicos de trabajadores asegurados
adscritos a la UMF 73 que presentaron incapacidades temporales prolongadas.
Se incluyeron expedientes de asegurados que cumplieron con los siguientes criterios:
Criterios de inclusión
Expedientes de asegurados adscritos a la UMF 73.
Incapacidades mayores de 100 días acumulados en el periodo enero 2021–diciembre 2022.
Modalidades de aseguramiento 10, 13, 14, 30, 34, 35, 36, 38, 42, 43 y 44.
Criterios de exclusión
Modalidades 17, 32, 33 y 40.
Expedientes que no contaran con al menos cuatro semanas cotizadas previas al inicio de la
incapacidad.
Criterios de eliminación
Expedientes con cambio de adscripción durante el periodo de estudio.
Registros con información incompleta para las variables principales.
El muestreo fue no probabilístico por conveniencia, ya que se utilizó la totalidad de los casos disponibles
en la base de datos proporcionada por el Comité para el Control de Incapacidades Temporales para el
Trabajo (COCOITT), obteniéndose un total de 250 casos que cumplieron con los criterios establecidos.
Variables del estudio
Variable dependiente
Número de días de incapacidad otorgados, categorizados en cinco rangos:
o 100–150 días
o 151–200 días
o 201–250 días
o 251–500 días
o 500 días
pág. 5238
Variables independientes
1. Sociodemográficas:
o Sexo
o Edad
2. Clínicas:
o Diagnóstico principal (clasificado en traumatológico, neurológico, neumológico,
endocrinológico, renal, quirúrgico, oncológico, oftalmológico y medicina interna).
o Rama de expedición (enfermedad general o riesgo de trabajo).
3. Causas de prolongación:
o Causas inherentes a la enfermedad: complicaciones, secuelas, falta de apego a
normativa en materia de ITT, falta de apego a guías, incongruencia clínico-diagnóstica-
terapéutica, falta de referencia oportuna.
o Causas no inherentes a la enfermedad: plantilla de personal incompleta, falta de equipo,
falta de material, diferimiento médico-quirúrgico, diferimiento en segundo y tercer
nivel, ausencia de dictamen por salud en el trabajo, inasistencia del paciente.
4. Acciones del COCOITT:
o Acciones médicas
o Acciones administrativas
Procedimiento
Una vez autorizado el protocolo por las autoridades institucionales y el comité de ética correspondiente,
se solicitó formalmente la base de datos del COCOITT correspondiente al periodo de estudio.
Posteriormente se realizó la revisión sistemática de los expedientes clínicos físicos y electrónicos,
extrayendo información relevante sobre días otorgados, diagnóstico, modalidad de aseguramiento,
causas médicas y no médicas identificadas, ramo de incapacidad y acciones implementadas por el
comité.
Los datos fueron codificados en una hoja de lculo de Microsoft Excel para su organización y
depuración, y posteriormente exportados al programa IBM Statistical Package for the Social Sciences
(SPSS) versión 22.0 para su análisis.
pág. 5239
Análisis estadístico
Se realizó estadística descriptiva mediante el cálculo de frecuencias absolutas y relativas para variables
cualitativas. Para variables cuantitativas se calcularon medidas de tendencia central (media, mediana y
moda) y medidas de dispersión (desviación estándar).
Para el análisis inferencial:
Se utilizó la prueba de chi cuadrada para evaluar asociación entre variables cualitativas.
Se aplicó correlación de Pearson para determinar relación entre edad y días de incapacidad.
Se empleó la prueba de Kruskal–Wallis para comparar días de incapacidad entre grupos
diagnósticos, previa evaluación de normalidad.
Se consideró significancia estadística un valor de p < 0.05.
Consideraciones éticas
El estudio fue clasificado como investigación sin riesgo, de acuerdo con el Reglamento de la Ley
General de Salud en materia de investigación en seres humanos, al tratarse de revisión retrospectiva de
expedientes clínicos sin intervención directa sobre los pacientes.
Se garantizó la confidencialidad de la información mediante la anonimización de los registros y el
resguardo de datos conforme a la Ley de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos
Obligados.
El protocolo fue sometido a evaluación y obtuvo dictamen favorable por el comité local de ética e
investigación institucional.
RESULTADOS
Características sociodemográficas
Se analizaron 250 casos de incapacidades temporales para el trabajo mayores de 100 días,
correspondientes al periodo enero 2021–diciembre 2022.
Del total, 163 casos (65.2%) correspondieron a trabajadores del sexo masculino y 87 (34.8%) al sexo
femenino. La distribución por rangos de edad mostró predominio en el grupo de 46–65 años con 105
casos (42%), seguido del grupo de 31–45 años con 104 casos (41.6%), mientras que el grupo de 18–30
años representó 34 casos (13.6%) y los mayores de 65 años 7 casos (2.8%).
pág. 5240
No se encontró asociación estadísticamente significativa entre sexo y número de días otorgados de
incapacidad (χ², p = 0.420).
La correlación de Pearson entre edad y días de incapacidad fue r = –0.036, lo que indica ausencia de
correlación lineal entre ambas variables.
Distribución según días otorgados
Los días de incapacidad se categorizaron en cinco rangos:
100–150 días: 106 casos (42.4%)
151–200 días: 54 casos (21.6%)
201–250 días: 42 casos (16.8%)
251–500 días: 45 casos (18%)
500 días: 3 casos (1.2%)
La moda fue de 113 días, la mediana de 163 días y la media de 188.85 días.
El total acumulado de días otorgados fue de 47,214 días, equivalentes a aproximadamente 129 años y
129 días.
Rama de expedición
La mayoría de las incapacidades correspondió al ramo de enfermedad general con 213 casos (85.2%),
mientras que 37 casos (14.8%) fueron clasificados como riesgo de trabajo.
Diagnóstico médico
El grupo diagnóstico más frecuente fue el traumatológico con 133 casos (53.2%), seguido de:
Oftalmológicos: 23 casos (9.2%)
Neurológicos: 22 casos (8.8%)
Quirúrgicos: 22 casos (8.8%)
Oncológicos: 22 casos (8.8%)
Medicina interna (incluye psiquiátricos, hematológicos e infectológicos): 19 casos (7.6%)
Neumológicos: 4 casos (1.6%)
Endocrinológicos: 2 casos (0.8%)
El análisis mediante prueba de chi cuadrada mostró una asociación estadísticamente significativa entre
diagnóstico médico y duración de la incapacidad (p = 0.000).
pág. 5241
Sin embargo, la prueba de Kruskal–Wallis para comparación de días de incapacidad entre grupos
diagnósticos arrojó un valor de p = 0.132, lo que indica que no existen diferencias significativas en la
distribución de días entre los grupos cuando se analizan como variable continua.
Causas inherentes a la enfermedad
Las causas inherentes a la enfermedad representaron el mayor porcentaje de factores asociados a
prolongación:
Complicaciones: 119 casos (47.6%)
Falta de apego a guías de ITT: 34 casos (13.6%)
Falta de apego a normativa en materia de ITT: 25 casos (10%)
Falta de congruencia clínico-diagnóstica-terapéutica: 6 casos (2.4%)
Falta de referencia oportuna: 4 casos (1.6%)
Secuelas: 1 caso (0.4%)
Causas no inherentes a la enfermedad
Entre las causas no médicas se identificaron:
Plantilla de personal incompleta: 27 casos (10.8%)
Diferimiento médico-quirúrgico: 16 casos (6.4%)
Falta de equipo: 8 casos (3.2%)
Falta de dictamen por Salud en el Trabajo: 5 casos (2%)
Falta de material: 2 casos (0.8%)
Inasistencia del paciente: 2 casos (0.8%)
Diferimiento en segundo y tercer nivel: 1 caso (0.4%)
La comparación global entre tipo de causa (inherente vs no inherente) y días otorgados no mostró
asociación estadísticamente significativa (χ², p = 0.095).
Acciones implementadas por el COCOITT
Se realizaron 217 acciones médicas (86.8%) y 33 acciones administrativas (13.2%) dirigidas a reducir
la prolongación de las incapacidades.
pág. 5242
Reincorporación laboral
Durante el periodo analizado, únicamente 14 trabajadores (5.6%) recibieron alta para reincorporación
laboral, evidenciando una baja tasa de resolución en los casos de incapacidad prolongada.
Tabla 1 Características sociodemográficas y clínicas de los trabajadores con incapacidades prolongadas
(n = 250)
Variable
n
%
Sexo
Masculino
163
65.2
Femenino
87
34.8
Edad (años)
18–30
34
13.6
31–45
104
41.6
46–65
105
42.0
>65
7
2.8
Rama de incapacidad
Enfermedad general
213
85.2
Riesgo de trabajo
37
14.8
Grupo diagnóstico
Traumatológico
133
53.2
Oftalmológico
23
9.2
Neurológico
22
8.8
Quirúrgico
22
8.8
Oncológico
22
8.8
Medicina interna
19
7.6
Neumológico
4
1.6
Endocrinológico
2
0.8
Media de días: 188.85
Mediana: 163
Moda: 113
Total días acumulados: 47,214
pág. 5243
Tabla 2 Distribución de causas inherentes y no inherentes a la enfermedad según rango de días de
incapacidad
Causa
151–200
201–250
251–500
>500
Total
Complicaciones
26
17
17
1
119
Secuelas
0
1
0
0
1
Falta apego normativa ITT
11
5
4
0
25
Falta apego guías ITT
9
8
5
0
34
Incongruencia clínico-dx
1
1
1
0
6
Falta referencia oportuna
1
1
1
0
4
Plantilla incompleta
2
5
8
1
27
Falta equipo
2
0
1
0
8
Falta material
1
1
0
0
2
Diferimiento médico-quirúrgico
1
2
5
0
16
Diferimiento 2°–3° nivel
0
0
0
0
1
No asistió
0
1
0
0
2
Falta dictamen ST
0
0
3
1
5
Prueba Chi-cuadrada global: p = 0.095
DISCUSIÓN
El presente estudio tuvo como objetivo determinar los factores médicos y no médicos asociados a
incapacidades laborales prolongadas (>100 días) en trabajadores adscritos a la UMF 73 durante el
periodo 2021–2022. Los hallazgos principales evidencian que las causas inherentes a la enfermedad,
particularmente las complicaciones clínicas (47.6%), fueron el factor predominante en la prolongación
de la incapacidad, lo cual contrasta con la hipótesis inicial que planteaba una mayor influencia de
factores no médicos derivados de la reorganización institucional durante la pandemia por COVID-19.
Desde el punto de vista epidemiológico, el predominio del sexo masculino (65.2%) coincide con lo
descrito en estudios latinoamericanos, donde los hombres presentan mayor incidencia de ausentismo
laboral asociado a lesiones traumáticas y ocupaciones físicamente demandantes [19,26]. Asimismo, el
grupo etario predominante (46–65 años) sugiere una posible relación con mayor prevalencia de
enfermedades crónicas, degenerativas y complicaciones asociadas a comorbilidades, lo que ha sido
señalado en investigaciones previas como factor determinante en la prolongación de la incapacidad
[23,24].
En cuanto a la distribución diagnóstica, el grupo traumatológico representó más de la mitad de los casos
(53.2%), resultado consistente con estudios realizados en Colombia y España, donde las patologías
musculoesqueléticas constituyen la principal causa de incapacidad laboral prolongada [19,20]. Este
pág. 5244
hallazgo refuerza la evidencia internacional que señala a las lesiones osteomusculares como una de las
principales cargas para los sistemas de seguridad social, particularmente en contextos de actividad
laboral física intensa.
No obstante, aunque el grupo traumatológico fue el más frecuente, los diagnósticos que alcanzaron
mayor duración en días otorgados incluyeron patologías de medicina interna, endocrinológicas y
oftalmológicas, algunas superando los 500 días. Esto sugiere que la frecuencia diagnóstica no
necesariamente se correlaciona con mayor duración incapacitante, fenómeno que ha sido descrito en
patologías crónicas o de manejo especializado que requieren intervenciones prolongadas o seguimiento
multidisciplinario [29,30].
El análisis inferencial mostró asociación estadísticamente significativa entre diagnóstico y duración de
la incapacidad (p = 0.000), lo que indica que el tipo de enfermedad influye en el número de días
otorgados. Sin embargo, al aplicar la prueba de Kruskal–Wallis no se evidenciaron diferencias
significativas entre grupos diagnósticos cuando los días se analizaron como variable continua (p =
0.132). Esta aparente discrepancia puede explicarse por la distribución heterogénea de casos y la
variabilidad interna dentro de cada grupo diagnóstico, lo que sugiere que la prolongación podría
depender más de la evolución clínica individual que del diagnóstico per se.
En relación con las causas no inherentes a la enfermedad, si bien se identificaron factores administrativos
como plantilla de personal incompleta (10.8%) y diferimiento médico-quirúrgico (6.4%), su impacto
global no mostró asociación estadísticamente significativa con la duración de la incapacidad (p = 0.095).
Este resultado es particularmente relevante, ya que durante la pandemia se documentó en múltiples
países que la suspensión de consultas de segundo y tercer nivel incrementó la duración de las
incapacidades [21,22]. Sin embargo, en esta cohorte específica, el diferimiento en segundo y tercer nivel
solo representó un caso (0.4%), lo que sugiere que el contexto local pudo haber mantenido una capacidad
resolutiva relativamente estable.
Las complicaciones clínicas, como principal causa identificada, plantean la necesidad de analizar si estas
derivaron de comorbilidades preexistentes, control metabólico deficiente o retrasos en la atención
inicial. La literatura indica que enfermedades crónicas como diabetes mellitus, hipertensión arterial y
trastornos psiquiátricos pueden predisponer a prolongaciones significativas de la incapacidad laboral
pág. 5245
[18,29]. No obstante, en el presente estudio no se documentó evidencia directa que vinculara
específicamente las complicaciones con diabetes mellitus, lo que impide confirmar la hipótesis
secundaria planteada.
El bajo porcentaje de reincorporación laboral (5.6%) durante el periodo analizado constituye un hallazgo
preocupante. Este dato podría reflejar que muchos casos evolucionaron hacia incapacidad permanente
parcial o invalidez, fenómeno descrito en estudios donde la prolongación de la ITT incrementa el riesgo
de transición a pensión por invalidez [11–13]. Además, el acumulado de 47,214 días otorgados
(equivalente a 129 años laborales) evidencia el impacto financiero potencial para el sistema de seguridad
social.
Desde la perspectiva institucional, la mayor proporción de acciones médicas (86.8%) frente a
administrativas (13.2%) indica que el comité COCOITT priorizó intervenciones clínicas sobre
correctivas estructurales. Este enfoque podría ser adecuado si la causa predominante es médica; sin
embargo, también abre la posibilidad de fortalecer estrategias preventivas y de supervisión temprana
antes de alcanzar los 100 días de incapacidad.
Entre las limitaciones del estudio se encuentra su diseño retrospectivo y la dependencia de la calidad del
registro clínico, donde se identificaron notas incompletas y diagnósticos mal codificados. Asimismo, el
muestreo por conveniencia limita la generalización de los resultados a otras unidades médicas. No
obstante, el estudio aporta evidencia local valiosa en un contexto postpandémico poco documentado en
el ámbito mexicano.
En conjunto, los resultados sugieren que la prolongación de la incapacidad laboral en esta cohorte estuvo
predominantemente determinada por factores clínicos inherentes a la enfermedad, más que por factores
administrativos derivados de la reorganización sanitaria. Estos hallazgos enfatizan la importancia de
fortalecer la detección temprana de complicaciones, optimizar el apego a guías de ITT y mejorar la
supervisión clínica para reducir la transición hacia incapacidades prolongadas.
CONCLUSIONES
El presente estudio demuestra que las incapacidades laborales prolongadas (>100 días) en trabajadores
adscritos a la UMF 73 durante el periodo 2021–2022 estuvieron predominantemente asociadas a factores
inherentes a la enfermedad, particularmente a la presencia de complicaciones clínicas, las cuales
pág. 5246
representaron casi la mitad de los casos analizados (47.6%). Estos hallazgos no confirman la hipótesis
inicial que atribuía mayor influencia a factores no médicos derivados del contexto pandémico.
El diagnóstico médico mostró asociación estadísticamente significativa con la duración de la
incapacidad, lo que confirma que la naturaleza del padecimiento influye en el tiempo de recuperación y
reincorporación laboral. Sin embargo, no se evidenció asociación significativa entre el tipo de causa
(inherente vs no inherente) y los días otorgados, lo que sugiere que la prolongación responde a una
dinámica multifactorial más compleja que una simple categorización administrativa.
Las patologías traumatológicas constituyeron el grupo diagnóstico más frecuente; no obstante, las
incapacidades de mayor duración se observaron en enfermedades crónicas y de manejo especializado,
lo que evidencia que la frecuencia diagnóstica no necesariamente se traduce en mayor carga temporal
incapacitante.
El bajo porcentaje de reincorporación laboral observado (5.6%) y el elevado acumulado de días
otorgados (47,214 días) reflejan el impacto clínico, social y financiero que representan las incapacidades
prolongadas para el sistema de seguridad social. Este escenario subraya la necesidad de fortalecer
estrategias de detección temprana de complicaciones, optimizar el apego a guías institucionales de
incapacidad temporal y mejorar la supervisión médico-administrativa antes de alcanzar umbrales
críticos de prolongación.
En términos prácticos, los resultados sugieren que las intervenciones deben centrarse prioritariamente
en el manejo clínico oportuno y la prevención de complicaciones, sin descuidar la mejora de procesos
administrativos que puedan influir indirectamente en la duración de la incapacidad.
Finalmente, se recomienda el desarrollo de estudios multicéntricos y análisis multivariados que permitan
profundizar en los factores predictivos de incapacidad prolongada y contribuir a la formulación de
políticas institucionales orientadas a la reincorporación laboral temprana y sostenible.
Implicaciones para la práctica clínica y la gestión institucional
Los hallazgos del presente estudio tienen implicaciones relevantes en tres niveles: clínico,
administrativo e institucional.
pág. 5247
Implicaciones clínicas
El predominio de complicaciones como principal causa de incapacidades prolongadas sugiere la
necesidad de fortalecer el abordaje clínico temprano, particularmente en pacientes con comorbilidades
o riesgo de evolución tórpida. La identificación oportuna de factores de riesgo para prolongación
como enfermedades crónicas, baja adherencia terapéutica o alta demanda física laboral— podría
permitir intervenciones preventivas antes de alcanzar los 100 días de incapacidad.
Asimismo, el hallazgo de falta de apego a guías institucionales de ITT como segunda causa más
frecuente refuerza la importancia de estandarizar criterios de otorgamiento y duración de incapacidades.
La capacitación continua del personal médico en el uso adecuado de las guías podría reducir variabilidad
clínica y disminuir la probabilidad de prolongaciones innecesarias.
Se sugiere implementar esquemas de seguimiento intensivo en casos que acumulen más de 60 días de
incapacidad, con revisión clínica estructurada y evaluación multidisciplinaria cuando sea necesario.
Implicaciones para la gestión médico-administrativa
Aunque los factores no inherentes a la enfermedad no mostraron asociación estadísticamente
significativa con la duración, su presencia (especialmente plantilla incompleta y diferimiento quirúrgico)
evidencia vulnerabilidades estructurales que pueden amplificar la prolongación en contextos de alta
demanda.
El Comité para el Control de Incapacidades Temporales para el Trabajo (COCOITT) podría transitar de
un modelo reactivo —intervención posterior a la prolongación— hacia un modelo predictivo,
identificando casos con alto riesgo de cronificación desde fases tempranas. La creación de indicadores
de alerta temprana (por ejemplo, >60 días acumulados, diagnóstico musculoesquelético, edad >45 años,
comorbilidades) permitiría priorizar casos para intervención anticipada.
Además, la estandarización en el registro clínico y la correcta codificación diagnóstica resultan
fundamentales para una toma de decisiones basada en datos confiables.
Implicaciones institucionales y financieras
El acumulado de 47,214 días de incapacidad en dos años evidencia una carga significativa para el
sistema de seguridad social. Desde una perspectiva financiera, la reducción incluso marginal del
promedio de días otorgados podría representar un impacto sustancial en el gasto institucional.
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La baja tasa de reincorporación laboral (5.6%) plantea la necesidad de fortalecer programas de
rehabilitación laboral y coordinación con salud en el trabajo para facilitar el retorno progresivo o
adaptado. Estrategias como reincorporación parcial, adecuación de puesto o transición funcional podrían
disminuir la evolución hacia invalidez permanente.
A nivel macroinstitucional, estos resultados respaldan la necesidad de integrar políticas preventivas
enfocadas en enfermedades musculoesqueléticas y crónico-degenerativas, así como reforzar la cultura
de seguridad y salud en el trabajo.
Implicaciones para investigación futura
Los resultados sugieren que la prolongación de la incapacidad responde a una dinámica multifactorial
que no puede explicarse únicamente por causas administrativas. Se recomienda desarrollar estudios
prospectivos y modelos multivariados que permitan identificar predictores independientes de
incapacidad prolongada, así como evaluar intervenciones dirigidas a reducir la transición hacia invalidez
permanente.
Fortalezas y limitaciones
Fortalezas
El presente estudio aporta evidencia local original sobre incapacidades laborales prolongadas en el
contexto del Instituto Mexicano del Seguro Social, particularmente en el periodo posterior a la
emergencia sanitaria por COVID-19, un escenario poco documentado en el ámbito nacional.
Entre sus principales fortalezas se encuentran:
1. Análisis integral de factores médicos y no médicos, lo que permite una visión
multidimensional del fenómeno de prolongación de incapacidades, superando enfoques
exclusivamente clínicos o administrativos.
2. Uso de base de datos institucional oficial (COCOITT), lo que garantiza que los casos
analizados corresponden a incapacidades validadas y supervisadas por un comité formal,
aumentando la confiabilidad de la información.
3. Cobertura total de casos disponibles (n=250) durante el periodo de estudio, evitando sesgo
de selección dentro de la unidad analizada.
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4. Aplicación de análisis estadístico descriptivo e inferencial, incluyendo pruebas de asociación
y correlación, lo que permitió evaluar hipótesis planteadas y establecer relaciones entre
variables clínicas y administrativas.
5. Cuantificación del impacto acumulado en días otorgados (47,214 días), proporcionando una
dimensión concreta del impacto institucional y financiero del problema.
Estas características fortalecen la validez interna del estudio y su utilidad para la toma de decisiones en
el ámbito local.
Limitaciones
A pesar de sus aportaciones, el estudio presenta limitaciones que deben considerarse al interpretar los
resultados:
1. Diseño retrospectivo y observacional, lo que impide establecer relaciones causales y limita el
control sobre variables de confusión.
2. Muestreo por conveniencia en una sola unidad médica, lo que restringe la generalización de
los hallazgos a otras unidades del IMSS o a nivel nacional.
3. Dependencia de la calidad del registro clínico, identificándose en algunos expedientes
información incompleta o codificación diagnóstica imprecisa, lo que podría introducir sesgo de
información.
4. Ausencia de análisis multivariado, lo que limita la identificación de predictores
independientes de incapacidad prolongada.
5. Falta de variables laborales específicas, como tipo de ocupación, nivel de exigencia física o
características contractuales, que podrían influir significativamente en la duración de la
incapacidad.
6. No evaluación directa de comorbilidades específicas, lo que impidió analizar el papel
concreto de enfermedades crónico-degenerativas como diabetes mellitus o hipertensión arterial
en la prolongación de la incapacidad.
Estas limitaciones sugieren la necesidad de estudios prospectivos, multicéntricos y con modelos
estadísticos ajustados que permitan una comprensión más profunda del fenómeno.
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