MANIFESTACIONES CUTÁNEAS EN EL
PACIENTE INMUNOCOMPROMETIDO: UNA
REVISIÓN NARRATIVA
CUTANEOUS MANIFESTATIONS IN THE IMMUNOCOMPROMISED
PATIENT: A NARRATIVE REVIEW
Carlos Eduardo Rodríguez Bohórquez
Universidad Autónoma de Bucaramanga
María Eduarda Torres de Franca
Universidad Metropolitana
René Santiago Gómez Sanabria
UPTC
Ramiro José Andrade Brieva
Universidad Metropolitana
Soleiris Johana Ocando Jaramillo
UDES-Bucaramanga
Hadit Johanna Melo Gómez
UDES-Bucaramanga
Bleydis Loraine Pelaez Lobo
Universidad Simón Bolívar
María Paula Gómez Silvestre
Universidad Autónoma de Bucaramanga
pág. 5345
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22632
Manifestaciones Cutáneas en el Paciente Inmunocomprometido: Una
Revisión Narrativa
Carlos Eduardo Rodríguez Bohórquez1
crodriguez58@unab.edu.co
https://orcid.org/0000-0003-0064-0326
Universidad Autónoma de Bucaramanga
María Eduarda Torres de Franca
eduardatorres9504@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-2650-8024
⁠Universidad Metropolitana
René Santiago Gómez Sanabria
medicinadyn@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-7326-8884
UPTC
Ramiro José Andrade Brieva
⁠ramirojoseab@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0001-3356-8140
Universidad Metropolitana de Barranquilla
Soleiris Johana Ocando Jaramillo
Solocando12@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-3925-2494
UDES-Bucaramanga, Colombia
Hadit Johanna Melo Gómez
haditmelogomez@gmail.com
https://orcid.org/0000-0002-1592-5909
UDES-Bucaramanga, Colombia
Bleydis Loraine Pelaez Lobo
bleydis.pelaez@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-9617-9008
Universidad Simón Bolívar
María Paula Gómez Silvestre
⁠mgomez34@unab.edu.co
https://orcid.org/0009-0003-4437-2172
⁠ Universidad Autónoma de Bucaramanga
RESUMEN
Introducción: La piel constituye el órgano más extenso y una barrera inmunológica fundamental. En el
paciente inmunocomprometido, la alteración de los mecanismos de defensa innata y adaptativa
predispone a manifestaciones cutáneas infecciosas, inflamatorias, neoplásicas y farmacológicas de
presentación atípica y mayor gravedad. Objetivo: Realizar una revisión narrativa actualizada de las
principales manifestaciones cutáneas asociadas a estados de inmunocompromiso, incluyendo su
fisiopatología, presentación clínica, diagnóstico y abordaje terapéutico. Métodos: Se realizó una
búsqueda bibliográfica en PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Google Scholar utilizando
términos MeSH y palabras clave relacionadas con manifestaciones dermatológicas, inmunosupresión,
trasplante de órganos, VIH/SIDA, quimioterapia e inhibidores de puntos de control inmunitario. Se
incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas, metaanálisis y guías de práctica clínica
publicados entre 2000 y 2025, priorizando la evidencia de los últimos cinco años. Resultados: Las
manifestaciones cutáneas en el paciente inmunocomprometido abarcan un amplio espectro que incluye
infecciones oportunistas bacterianas, fúngicas, virales y parasitarias; dermatosis inflamatorias;
neoplasias cutáneas primarias y secundarias; y reacciones cutáneas adversas a fármacos
inmunosupresores, quimioterápicos y terapias biológicas. Los defectos inmunitarios específicos
determinan de forma predecible el patrón de infecciones cutáneas predominante. El reconocimiento
oportuno de estas lesiones resulta crítico dado su potencial como marcadores centinela de infección
diseminada o progresión de enfermedad subyacente. Conclusiones: El abordaje dermatológico integral
del paciente inmunocomprometido requiere un alto índice de sospecha clínica, correlación clínico-
patológica rigurosa y enfoque interdisciplinario. La capacitación del médico de atención primaria y del
especialista en el reconocimiento temprano de estas manifestaciones puede impactar favorablemente en
el pronóstico del paciente.
Palabras clave: manifestaciones cutáneas, inmunosupresión, infecciones oportunistas, neoplasias
cutáneas, trasplante de órganos
1
Autor principal
Correspondencia: crodriguez58@unab.edu.co
pág. 5346
Cutaneous Manifestations in the Immunocompromised Patient: A
Narrative Review
ABSTRACT
Background: The skin constitutes the largest organ and represents a fundamental immunological barrier.
In immunocompromised patients, impairment of innate and adaptive defense mechanisms predisposes
to infectious, inflammatory, neoplastic, and drug-related cutaneous manifestations with atypical
presentations and greater severity. Objective: To conduct an updated narrative review of the main
cutaneous manifestations associated with immunocompromised states, including their pathophysiology,
clinical presentation, diagnosis, and therapeutic approach. Methods: A literature search was performed
in PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, and Google Scholar databases using MeSH terms and
keywords related to dermatological manifestations, immunosuppression, organ transplantation,
HIV/AIDS, chemotherapy, and immune checkpoint inhibitors. Original articles, systematic reviews,
meta-analyses, and clinical practice guidelines published between 2000 and 2025 were included,
prioritizing evidence from the last five years. Results: Cutaneous manifestations in the
immunocompromised patient encompass a broad spectrum including opportunistic bacterial, fungal,
viral, and parasitic infections; inflammatory dermatoses; primary and secondary cutaneous neoplasms;
and cutaneous adverse drug reactions to immunosuppressants, chemotherapeutics, and biologic
therapies. Specific immune defects predictably determine the predominant pattern of cutaneous
infections. Timely recognition of these lesions is critical given their potential as sentinel markers of
disseminated infection or underlying disease progression. Conclusions: The comprehensive
dermatological approach to the immunocompromised patient requires a high index of clinical suspicion,
rigorous clinicopathologic correlation, and an interdisciplinary approach. Training primary care
physicians and specialists in the early recognition of these manifestations can favorably impact patient
prognosis.
Keywords: skin manifestations, immunosuppression, opportunistic infections, skin neoplasms, organ
transplantation
Artículo recibido 10 diciembre 2025
Aceptado para publicación: 10 enero 2026
pág. 5347
INTRODUCCIÓN
La piel constituye el órgano más extenso del cuerpo humano y desempeña un papel central como barrera
física, química e inmunológica frente a agresiones externas. El sistema inmunitario cutáneo integra
componentes de la inmunidad innata (queratinocitos, células de Langerhans, células dendríticas
dérmicas, macrófagos, mastócitos, péptidos antimicrobianos y el microbioma cutáneo) y adaptativa
(linfocitos T residentes de memoria, linfocitos T circulantes, células NK y células linfoide innatas). La
alteración cuantitativa o funcional de cualquiera de estos componentes, como ocurre en los estados de
inmunocompromiso, genera una mayor susceptibilidad a infecciones cutáneas oportunistas, dermatosis
inflamatorias de difícil control, neoplasias cutáneas y reacciones adversas farmacológicas de
presentación atípica.
El término «paciente inmunocomprometido» engloba un grupo heterogéneo de condiciones clínicas que
incluye: la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), los receptores de trasplante de
órgano sólido (TOS) y de células progenitoras hematopoyéticas (TPH), los pacientes con neoplasias
hematológicas o sólidas bajo tratamiento quimioterápico, los pacientes con enfermedades autoinmunes
bajo terapia inmunosupresora crónica, las inmunodeficiencias primarias y, más recientemente, los
pacientes que reciben terapias biológicas dirigidas e inhibidores de puntos de control inmunitario (ICI).
Datos epidemiológicos recientes indican que la prevalencia de inmunosupresión entre adultos en
Estados Unidos se duplicó de 2,7% a 6,6% entre 2013 y 2021, reflejando el creciente número de
pacientes trasplantados y el uso expandido de terapias inmunomoduladoras.
Las manifestaciones cutáneas pueden constituir el primer signo clínico de infección diseminada,
progresión de enfermedad subyacente, rechazo del injerto, o toxicidad farmacológica, por lo que su
reconocimiento oportuno es crítico para el manejo clínico del paciente. La piel ofrece, además, la ventaja
de ser accesible para la evaluación clínica directa y la toma de biopsia, lo que facilita la correlación
clínico-patológica necesaria para un diagnóstico certero.
El objetivo de la presente revisión narrativa es sintetizar la evidencia disponible sobre las principales
manifestaciones cutáneas en el paciente inmunocomprometido, organizadas de acuerdo con su etiología
(infecciosa, inflamatoria, neoplásica y farmacológica), con énfasis en los mecanismos fisiopatológicos
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subyacentes, la presentación clínica, las herramientas diagnósticas y las estrategias terapéuticas actuales,
con especial atención al contexto latinoamericano.
MÉTODOS
Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica disponible siguiendo las recomendaciones de
la Scale for the Assessment of Narrative Review Articles (SANRA). La búsqueda bibliográfica se llevó
a cabo en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Google Scholar, utilizando
los siguientes términos MeSH y palabras clave en combinación con operadores booleanos: «skin
manifestations», «cutaneous infections», «immunosuppression», «immunocompromised host», «orgán
transplantation», «HIV», «opportunistic infections», «skin neoplasms», «immune checkpoint
inhibitors», «cutaneous adverse drug reactions» y «drug eruptions».
Se incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas, metaanálisis, series de casos y guías de
práctica clínica publicados en inglés y español entre 2000 y 2025, priorizando la evidencia publicada en
los últimos cinco años (2020–2025). Se complementó la búsqueda mediante revisión manual de las listas
de referencias de los artículos seleccionados. Se excluyeron reportes de caso aislados, resúmenes de
congresos sin texto completo disponible y artículos en idiomas distintos al inglés y español. No se realizó
evaluación formal del riesgo de sesgo ni síntesis cuantitativa, en concordancia con el diseño de revisión
narrativa.
Manifestaciones cutáneas infecciosas
Las infecciones cutáneas constituyen la causa más frecuente de manifestaciones dermatológicas en el
paciente inmunocomprometido. El tipo específico de defecto inmunitario determina de manera
predecible el patrón de infecciones predominante: los defectos de la inmunidad celular (VIH, trasplante,
corticoterapia crónica) predisponen a infecciones fúngicas profundas, virales y por micobacterias; la
neutropenia favorece infecciones bacterianas y fúngicas invasivas; y los defectos humorales
incrementan la susceptibilidad a infecciones bacterianas encapsuladas.
Infecciones bacterianas
Las infecciones bacterianas cutáneas en el paciente inmunocomprometido se caracterizan por mayor
frecuencia, presentación atípica y tendencia a la diseminación sistémica. Staphylococcus aureus
(incluyendo cepas resistentes a meticilina, SARM) constituye el patógeno bacteriano más
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frecuentemente aislado en infecciones cutáneas de receptores de trasplante y pacientes con VIH,
manifestándose como folículitis, forúnculos, celulitis e impetigo. Las infecciones por Pseudomonas
aeruginosa en pacientes neutropenécos pueden causar ectima gangrenoso, una lesión ulcerativa
necrótica patognomónica que refleja invasión vascular directa y requiere tratamiento antibacteriano
urgente.
Las infecciones por micobacterias atípicas (Mycobacterium marinum, M. chelonae, M. fortuitum) se
manifiestan como nódulos subcutáneos, úlceras crónicas o lesiones esporotricoides, y su diagnóstico
requiere un alto índice de sospecha clínica y cultivos específicos. La tuberculosis cutánea, aunque
infrecuente, debe considerarse en pacientes inmunocomprometidos de regiones endémicas,
particularmente en Latinoamérica y el sudeste asiático. La angiomatosis bacilar, causada por Bartonella
henselae o B. quintana, produce lesiones vasculares proliferativas características en pacientes con
VIH/SIDA avanzado que pueden simular clínicamente el sarcoma de Kaposi.
Infecciones fúngicas
Las micosis cutáneas constituyen un grupo de infecciones de gran relevancia en el paciente
inmunocomprometido, tanto por su frecuencia como por su potencial de diseminación sistémica. En
receptores de trasplante de órgano sólido, las infecciones fúngicas invasivas representan una causa
significativa de morbimortalidad, con Aspergillus spp., Candida spp. y Cryptococcus neoformans como
patógenos predominantes. Las manifestaciones cutáneas de la criptococosis diseminada se presentan
típicamente como pápulas umbilicadas que pueden simular molusco contagioso, un hallazgo de alto
valor diagnóstico que debe alertar al clínico sobre la posibilidad de enfermedad sistémica.
Las feohifomicosis, infecciones causadas por hongos dematáceos (pigmentados), han emergido como
complicaciones crecientemente reconocidas en receptores de trasplante. Alternaria spp. representa el
género más frecuentemente implicado (32% de los casos), seguido de Exophiala spp. (10,7%). Estas
infecciones se manifiestan predominantemente como nódulos subcutáneos en extremidades inferiores,
con hiperplasia epidérmica e infiltrado granulomatoso supurativo a nivel histopatológico.
La histoplasmosis diseminada con compromiso cutáneo es particularmente relevante en regiones
endémicas de Latinoamérica, donde Histoplasma capsulatum constituye una causa importante de
infección oportunista en pacientes con VIH/SIDA y recuentos de CD4 inferiores a 150 células/μL. Las
pág. 5350
lesiones cutáneas son polimorfas, incluyendo pápulas, placas, nódulos, úlceras y lesiones moluscoides,
y su reconocimiento es fundamental dado que pueden preceder al diagnóstico de enfermedad
diseminada. De igual modo, la coccidioidomicosis y la paracoccidioidomicosis pueden presentar
manifestaciones cutáneas en el paciente inmunocomprometido, con particular relevancia
epidemiológica en América Latina.
Las dermatofitosis en el paciente inmunocomprometido tienden a presentarse como infecciones
extensas, confluentes y de difícil tratamiento. La onicomicosis blanca subungueal proximal se considera
un marcador dermatológico relativamente específico de la infección por VIH. La candidiasis orofaríngea
y cutánea son frecuentes tanto en pacientes con VIH avanzado como en receptores de trasplante y
pacientes neutropenécos, y su presentación clínica puede variar desde la forma pseudomembranosa
clásica hasta la forma atrófica crónica o la queilitis angular.
Infecciones virales
Los virus de la familia Herpesviridae constituyen los agentes virales más frecuentemente involucrados
en manifestaciones cutáneas del paciente inmunocomprometido. El virus del herpes simple (VHS) tipos
1 y 2 causa infecciones recurrentes orales y anogenitales que, en el contexto de inmunosupresión
avanzada, pueden progresar a úlceras crónicas extensas, lesiones verrucosas atípicas o ulceraciones
profundas, con frecuente resistencia al aciclovir. La presencia de úlceras herpéticas crónicas (>1 mes)
constituye un criterio definitorio de SIDA.
El virus varicela-zóster (VVZ) puede reactivarse en cualquier estadio de la infección por VIH,
manifestándose como herpes zóster dermatómico clásico, formas multidermatómicas, diseminadas o
incluso ectima variceloso crónico. El citomegalovirus (CMV) cutáneo, aunque infrecuente, representa
un hallazgo de particular importancia clínica al poder constituir un heraldo de enfermedad diseminada,
pudiendo preceder a la afectación de otros órganos por semanas.
El molusco contagioso en pacientes con VIH/SIDA se caracteriza por lesiones múltiples
(potencialmente >100), de gran tamaño y refractarias al tratamiento, con predilección facial. Las
verrugas por virus del papiloma humano (VPH) tienden a ser más numerosas, hiperqueratósicas y
resistentes a las terapias convencionales, con mayor riesgo de transformación maligna, particularmente
pág. 5351
en receptores de trasplante, donde el riesgo de carcinoma escamocelular cutáneo asociado a VPH se
incrementa de 65 a 250 veces respecto a la población general.
Infecciones parasitarias
Las manifestaciones cutáneas de infecciones parasitarias en el paciente inmunocomprometido incluyen
la leishmaniasis cutánea y mucocutánea, particularmente relevante en regiones endémicas de América
Latina, donde la coinfección VIH-Leishmania se asocia a presentaciones atípicas (lesiones papulares
diseminadas, afectación mucocutánea en ausencia de lesión cutánea primaria) y mayor riesgo de
recidiva. La sarna (escabiosis) puede presentarse como sarna noruega o costrosa, con hiperqueratosis
generalizada y carga parasitaria extraordinariamente elevada, constituyendo un importante foco de
transmisión nosocomial. La estrongiloidiasis diseminada, causada por Strongyloides stercoralis, puede
manifestarse con púrpura periumblical característica y lesiones cutáneas secundarias a la migración
larvaria, representando una emergencia clínica con elevada mortalidad.
Dermatosis inflamatorias no infecciosas
Las dermatosis inflamatorias no infecciosas representan un espectro significativo de manifestaciones
cutáneas en el paciente inmunocomprometido. En pacientes con VIH, se observan dermatosis
específicas como la erupción papular prurítica, la foliculitis eosinofílica, la xerosis cutánea generalizada
y la dermatitis seborreica refractaria al tratamiento convencional, que puede ser una de las primeras
manifestaciones clínicas de la infección por VIH, con prevalencia de hasta el 83% en pacientes con
SIDA.
La psoriasis en el paciente con VIH puede presentar un comportamiento paradójico: exacerbación con
el deterioro inmunológico a pesar de la deplección de linfocitos T CD4+, lo que sugiere mecanismos
fisiopatológicos complejos que involucran la expansión compensatoria de linfocitos T CD8+ y la
desregulación de citoquinas proinflamatorias. En receptores de trasplante, la enfermedad injerto contra
huésped (EICH) constituye la principal dermatosis inflamatoria no infecciosa, manifestándose en su
forma aguda como un exantema maculopapular que puede progresar a eritrodermia y necrólisis
epidérmica, y en su forma crónica como cambios esclerodermatosos y liquenoides.
El síndrome inflamatorio de reconstitución inmune (SIRI) cutáneo merece mención especial, dado que
ocurre en el contexto de la recuperación inmunológica tras el inicio de la terapia antirretroviral (TAR).
pág. 5352
Se manifiesta como el empeoramiento paradójico de infecciones preexistentes o la aparición de nuevas
condiciones inflamatorias, y su reconocimiento es fundamental para evitar la suspensión innecesaria de
la TAR.
Neoplasias cutáneas
La inmunosupresión crónica confiere un riesgo significativamente incrementado de neoplasias cutáneas,
tanto de origen epitelial como linfoide y vascular. En receptores de TOS, el carcinoma escamocelular
cutáneo (CEC) es la neoplasia maligna más frecuente, con un riesgo incrementado de 65 a 250 veces
respecto a la población general, invirtiéndose la relación habitual carcinoma basocelular/CEC observada
en inmunocompetentes. Los CEC en pacientes trasplantados se caracterizan por mayor agresividad
local, mayor tasa de metástasis (5–8% vs. 2–5% en inmunocompetentes) y mayor recurrencia,
requiriendo seguimiento dermatológico estrecho.
El sarcoma de Kaposi (SK), asociado a la infección por herpesvirus humano tipo 8 (HHV-8), se presenta
en múltiples contextos de inmunosupresión. El SK asociado a VIH/SIDA constituyó históricamente una
de las neoplasias definitorias de SIDA, con prevalencia significativamente reducida tras la introducción
de la TAR combinada. Las lesiones cutáneas son característicamente máculas, placas o nódulos
violacéos multifocales, frecuentemente en extremidades inferiores y región facial, con posible
afectación mucosa y visceral. El SK iatrogénico, observado en receptores de trasplante, puede responder
a la reducción o conversión de la inmunosupresión a inhibidores de mTOR (sirolimus, everolimus), que
poseen actividad antiangiogénica y antitumoral.
Los linfomas cutáneos, incluyendo los trastornos linfoproliferativos postrasplante (TLPT) y los linfomas
cutáneos de células B asociados a Epstein-Barr, representan complicaciones graves que requieren
abordaje oncológico especializado. El melanoma también presenta mayor incidencia en población
trasplantada, con un riesgo 2 a 8 veces superior respecto a la población general.
Reacciones cutáneas adversas a fármacos
Quimioterapia citotóxica convencional
Los agentes quimioterápicos citotóxicos producen frecuentemente manifestaciones cutáneas debido a
su acción sobre células de alta tasa de proliferación, incluyendo los queratinocitos basales y las células
de la matriz ungueal. La alopecia inducida por quimioterapia es el efecto adverso cutáneo más común,
pág. 5353
presentándose como efluvio anagénico difuso 1–3 semanas tras la administración del fármaco. La
mucositis oral afecta al 40–80% de los pacientes bajo quimioterapia intensiva. Otras manifestaciones
incluyen el eritrodisestesia palmoplantar (síndrome mano-pie), la hiperpigmentación cutánea y ungueal,
la extravasación con necrosis tisular local, y las reacciones de recuerdo por radiación (radiation recall
dermatitis).
Terapias dirigidas
Los inhibidores de la vía EGFR (cetuximab, erlotinib, gefitinib) producen un exantema papulopustuloso
acneiforme característico en el 50–80% de los pacientes, predominantemente en áreas seborreicas (cara,
cuero cabelludo, tronco superior), que se ha correlacionado con mejor respuesta terapéutica antitumoral.
Los inhibidores de BRAF (vemurafenib, dabrafenib) se asocian a fotosensibilidad severa,
queratoacantomas múltiples y carcinomas escamocelulares cutáneos, estos últimos con incidencia del
15–30%, atribuidos a la activación paradójica de la vía MAPK. Los inhibidores multicinasa (sorafenib,
sunitinib) producen síndrome mano-pie, cambios de coloración capilar y hemorragias subungueales.
Inhibidores de puntos de control inmunitario (ICI)
Los ICI (anti-CTLA-4: ipilimumab; anti-PD-1: nivolumab, pembrolizumab; anti-PD-L1: atezolizumab,
durvalumab) han revolucionado la oncología, pero se asocian a un espectro único de eventos adversos
inmunomediados (irAEs) que reflejan la activación inmunitaria desregulada. Las manifestaciones
cutáneas son las irAEs más frecuentes, afectando al 30–50% de los pacientes, y generalmente las
primeras en aparecer (medianas de 3–6 semanas tras inicio). Las irAEs cutáneas más comunes incluyen
el exantema maculopapular (presentación más frecuente), el prurito (hasta 35% de los pacientes), el
vitiligo (considerado marcador de respuesta antitumoral en melanoma), la psoriasis de novo o
exacerbada, las reacciones liquenoides orales y cutáneas, y la alopecia areata.
Las irAEs cutáneas severas incluyen el síndrome de Stevens-Johnson/necrólisis epidérmica tóxica
(SSJ/NET), el penfigoid ampolloso (particularmente asociado a anti-PD-1/PD-L1), y las reacciones
psoriasiformes severas. El manejo se basa en la clasificación de gravedad según el Common
Terminology Criteria for Adverse Events (CTCAE) e incluye corticosteroides tópicos y sistémicos,
antihistamínicos, y en casos severos o refractarios, terapias biológicas (infliximab, rituximab) y la
suspensión del ICI, según las guías de la ASCO y la ESMO.
pág. 5354
Abordaje diagnóstico
El diagnóstico de las manifestaciones cutáneas en el paciente inmunocomprometido requiere un
abordaje sistemático que integre la evaluación clínica minuciosa, la correlación con el tipo y grado de
inmunosupresión, y el uso juicioso de herramientas diagnósticas complementarias. La historia clínica
debe incluir el tipo de inmunodeficiencia, los fármacos inmunosupresores actuales y previos, el tiempo
transcurrido desde el trasplante (en receptores de órgano sólido), el recuento de CD4 y la carga viral (en
pacientes con VIH), y los antecedentes de infecciones oportunistas previas.
La biopsia cutánea con estudio histopatológico representa la piedra angular del diagnóstico, y debe
complementarse de forma sistemática con tinciones especiales (PAS, Grocott-Gomori, Ziehl-Neelsen,
Fite-Faraco), cultivos para bacterias, hongos y micobacterias, y en casos seleccionados, reacción en
cadena de la polimerasa (PCR) para virus herpes, micobacterias y hongos. La dermatoscopia puede
aportar hallazgos orientadores en lesiones infecciosas y neoplásicas. La inmunohistoquímica es
fundamental para el diagnóstico diferencial de linfomas cutáneos y trastornos linfoproliferativos
postrasplante.
Consideraciones terapéuticas
El manejo terapéutico de las manifestaciones cutáneas en el paciente inmunocomprometido debe
enmarcarse en un abordaje interdisciplinario que involucre dermatología, infectología, oncología,
reumatología y/o trasplantología, según el contexto clínico. Los principios generales incluyen:
tratamiento específico dirigido al agente etiológico o mecanismo fisiopatológico, optimización del
estado inmunológico (inicio o ajuste de TAR en pacientes con VIH, reducción de inmunosupresión
cuando sea factible en trasplantados), profilaxis antimicrobiana según protocolos institucionales, y
vigilancia dermatológica periódica para detección temprana de neoplasias cutáneas.
En receptores de trasplante, la conversión de inhibidores de calcineurina a inhibidores de mTOR
(sirolimus, everolimus) ha demostrado beneficio en la reducción del riesgo de CEC y sarcoma de
Kaposi, aunque debe balancearse con el riesgo de rechazo del injerto. La fotoproteccion estricta y la
educación del paciente en autoexamen cutáneo son medidas preventivas fundamentales. Para las irAEs
cutáneas asociadas a ICI, las guías ASCO y ESMO proveen algoritmos de manejo escalonado basados
en el grado de severidad.
pág. 5355
Tabla 1 Tabla 1. Principales manifestaciones cutáneas según tipo de inmunocompromiso.
Tipo de inmunocompromiso
Infecciones
predominantes
Neoplasias asociadas
VIH/SIDA
Candidiasis oral,
herpes crónico, VVZ
multidermatómico,
histoplasmosis
cutánea, leishmaniasis
atípica
Sarcoma de Kaposi,
linfoma no Hodgkin,
CEC
Trasplante de órgano sólido
VPH (verrugas
refractarias),
feohifomicosis,
criptococosis,
micobacterias atípicas
CEC (×65–250), CBC,
melanoma, SK
iatrogénico, TLPT
Neutropenia/quimioterapia
Ectima gangrenoso,
aspergilosis cutánea,
candidiasis invasiva,
fusariosis
Neoplasias cutáneas
secundarias a largo
plazo
Terapias biológicas/ICI
Reactivación
tuberculosis (anti-
TNF), infecciones
oportunistas fúngicas
CEC (inhibidores
BRAF),
queratoacantomas
múltiples
Enfermedades autoinmunes
Herpes zóster,
infecciones cutáneas
bacterianas recurrentes
Linfoma cutáneo,
NMSC (azatioprina)
VIH: virus de inmunodeficiencia humana; SIDA: síndrome de inmunodeficiencia adquirida; CEC: carcinoma escamocelular
cutáneo; CBC: carcinoma basocelular; SK: sarcoma de Kaposi; EICH: enfermedad injerto contra huésped; TPH: trasplante de
progenitores hematopoyéticos; TLPT: trastornos linfoproliferativos postrasplante; ICI: inhibidores de puntos de control
inmunitario; SIRI: síndrome inflamatorio de reconstitución inmune; NMSC: cáncer cutáneo no melanoma; VPH: virus del
papiloma humano; VVZ: virus varicela-zóster.
DISCUSIÓN
La presente revisión narrativa pone de manifiesto la complejidad y diversidad de las manifestaciones
cutáneas en el paciente inmunocomprometido, un campo en constante evolución tanto por el aumento
global de la población inmunosuprimida como por la introducción continua de nuevas modalidades
terapéuticas con perfiles de toxicidad cutánea singulares.
Varios aspectos merecen particular consideración. En primer lugar, el concepto de
«inmunocompromiso» no es monolítico: el tipo específico de defecto inmunitario (celular vs. humoral,
pág. 5356
innato vs. adaptativo, cuantitativo vs. funcional) determina de manera predecible el espectro de
manifestaciones cutáneas predominantes. Esta correlación inmuno-dermatológica tiene implicaciones
prácticas directas para el clínico, ya que permite orientar el diagnóstico diferencial y la solicitud de
estudios complementarios.
En segundo lugar, la presentación atípica de las infecciones cutáneas en este grupo poblacional
constituye un desafío diagnóstico mayor. La respuesta inflamatoria atenuada puede enmascarar los
signos clásicos de infección, resultando en lesiones paucisintomáticas o con morfología inusual que
retrasan el diagnóstico y el inicio del tratamiento específico. Este factor subraya la necesidad de un bajo
umbral para la realización de biopsia cutánea con estudio histopatológico y microbiológico completo.
En tercer lugar, la emergencia de nuevas entidades dermatológicas asociadas a las terapias biológicas
dirigidas y a los ICI ha ampliado el espectro de manifestaciones cutáneas más allá del paradigma clásico
centrado en infecciones oportunistas. Las irAEs cutáneas representan un nuevo campo de conocimiento
que requiere formación específica del personal médico y un enfoque colaborativo entre oncología y
dermatología.
Desde la perspectiva latinoamericana, la carga adicional de hongos endémicos (Histoplasma,
Paracoccidioides, Coccidioides), la coendemia VIH-Leishmania, y las limitaciones en el acceso
oportuno a herramientas diagnósticas avanzadas (PCR, secuenciación, inmunohistoquímica) configuran
un escenario de particular complejidad que demanda la generación de evidencia local y la adaptación de
guías internacionales al contexto regional.
Como limitaciones de esta revisión debe señalarse su carácter narrativo, lo que implica un riesgo
inherente de sesgo de selección en la búsqueda y síntesis de la evidencia. La heterogeneidad de las
poblaciones inmunocomprometidas dificulta la generalización de hallazgos entre subgrupos específicos.
Se requieren revisiones sistemáticas con metaanálisis que aborden de manera específica aspectos como
la prevalencia comparativa de manifestaciones cutáneas según tipo de inmunocompromiso, la utilidad
diagnóstica de biomarcadores cutáneos y la eficacia comparativa de estrategias terapéuticas.
CONCLUSIONES
Las manifestaciones cutáneas en el paciente inmunocomprometido constituyen un espectro clínico
amplio y dinámico que abarca infecciones oportunistas, dermatosis inflamatorias, neoplasias y
pág. 5357
reacciones adversas medicamentosas. Su reconocimiento oportuno es esencial dado su potencial como
marcadores centinela de enfermedad sistémica, progresión de inmunodeficiencia subyacente o toxicidad
farmacológica.
El abordaje diagnóstico debe ser sistemático, integrando la evaluación clínica con la correlación
inmunológica y el uso juicioso de la biopsia cutánea con estudios complementarios. El manejo
terapéutico requiere un enfoque interdisciplinario, individualizando la estrategia según el tipo de
inmunodeficiencia, la gravedad de las lesiones y los riesgos competitivos del paciente.
La capacitación del médico de atención primaria, el famédico familiar y del especialista en el
reconocimiento temprano de estas manifestaciones, particularmente en el contexto latinoamericano con
sus particularidades epidemiológicas, puede impactar favorablemente en el diagnóstico precoz y el
pronóstico del paciente inmunocomprometido.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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