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INTRODUCCIÓN
La educación ambiental puede generar y mantener nuevos comportamientos, actitudes, valores y
creencias que impulsen una formación de conciencia sobre la responsabilidad del ser humano en la
continuidad de las diferentes formas de vida en el planeta tierra, la cual está definida como un proceso
multidisciplinario para desarrollar personas conscientes e informadas acerca del ambiente en su
totalidad, aspecto natural y modificado con capacidad para asumir compromisos en la participación de
solución de problemas, toma de decisiones y actuar para asegurar la calidad ambiental (Flores, 2012;
Mrazek, 1996).
Si bien, su aplicación ha tenido algunos desafíos los cuales se engloban particularmente en la falta de
priorización y financiamiento, la insuficiente capacitación de personal docente y resistencia al cambio
de hábitos, en México la educación ambiental ha tenido una importante evolución donde a partir desde
los años ochenta del siglo XX se han dado a la tarea de incorporar en su formación la educación
ambiental, modificando los planes y programas de estudio (Jimenez, 2022). Donde, su implementación
ha ido repercutiendo considerablemente a través de la implementación de metodologías activas, como
el aprendizaje basado en proyectos y servicios, tales como la realización de huertos escolares,
compostajes, campañas de reciclaje, limpieza comunitaria, talleres, actividades artísticas, aulas al aire
libre, entre otros, los cuales fomentan la conciencia y el cuidado del medio ambiente, transformando la
cultura escolar y comunitaria, además de generar agentes de cambio en futuros próximos.
Por lo cual, la educación ambiental esta orientada a comprender las dimensiones de las problemáticas
ambientales para modificar las relaciones de la sociedad y el medio ambiente, entendiendo los efectos
de los modelos de desarrollo de tal manera que se pueda comprender la sostenibilidad como un camino
para recorrer donde la sociedad deba modificar sus formas de vida para garantizar la calidad de vida
(Nay-Valero y Cordero, 2019).
Un aspecto importante de la educación ambiental, ha sido llevar acabo la implementación de aulas al
aire libre, o bien bosque escuelas los cuales han sido planteados como un modelo educativo alternativo
a la escuela tradicional en el que en lugar de tener clases cerradas, los estudiantes aprenden los
contenidos curriculares en la naturaleza, donde, el entorno natural ofrece las posibilidades idóneas para
trabajar las competencias propias que se requieren para llevar una vida académica exitosa (Bruchner,