CO-EDUCACIÓN AMBIENTAL EN EL
SOCIOECOSISTEMA DE LA MONTAÑA
AYAQUEMETL CON ESCUELAS BACHILLERATO DEL
VALLE DE MÉXICO
ENVIRONMENTAL CO-EDUCATION IN THE AYAQUEMETL
MOUNTAIN SOCIO-ECOSYSTEM WITH HIGH SCHOOLS IN THE
VALLEY OF MEXICO
Lizet Marín Jurado
Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, México
Víctor Daniel Ávila Akerberg
Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología, México
Tlacaelel Aarón Rivera Núñez
Instituto de Ecología, A.C INECOL, México
Marisol Anglés-Hernández
Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, México
pág. 5764
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22692
Co-educación Ambiental en el Socioecosistema de la Montaña Ayaquemetl
con Escuelas Bachillerato del Valle de México
1
Autor principal.
Correspondencia: vicaviak@gmail.com
Lizet Marín Jurado1
lizet.marin.jurado007@gmail.com
https://orcid.org/0009-0006-2105-3656
Universidad Nacional Autónoma de México
UNAM
Ciudad de México, México
Víctor Daniel Ávila Akerberg
vicaviak@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-5369-0920
Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología
Estado de México, México
Tlacaelel Aarón Rivera Núñez
aaron.rivera@inecol.mx
https://orcid.org/0000-0001-7778-5959
Instituto de Ecología, A.C INECOL
Veracruz, México
Marisol Anglés-Hernández
mangles@unam.mx
https://orcid.org/0000-0001-9194-1284
Universidad Nacional Autónoma de México
UNAM
Ciudad de México, México
pág. 5765
RESUMEN
La presente investigación tiene un enfoque teórico-lúdico-práctico que busca una mirada integradora
donde la relación entre ser humano-naturaleza se vea reflejada, mediante la interacción que surge entre
un socioecosistema de montaña, sus comunidades y la escuela como espacio educativo de aprendizaje
ambiental. La montaña estudiada se enfrenta a diversos problemas socioambientales, mismos que no
son conocidos del todo por parte de las comunidades que ahí cohabitan, entre otros aspectos, debido a
que se realizan pocas actividades educativas para su conservación. Por tanto, esta contribución tiene
como objetivo presentar y analizar el diseño y la implementación de un programa de ‘co-educación
ambiental’, como una propuesta, que puede contribuir para evitar o contrarrestar estos problemas
socioambientales, situado en el contexto escolar, dirigido a juventudes semirurales de las escuelas
bachillerato en dos comunidades del Valle de México aledañas al socioecosistema de la montaña
Ayaquemetl, mediante el intercambio de conocimientos y el sentido de pertenencia (sobre, en y para la
montaña), y el apoyo de las comunidades para su diseño y despliegue, con el fin de promover su
conservación, tanto presente como futuro. Para esto, la metodología utilizada fue desarrollada con 37
personas (13 mujeres y 24 hombres) interesadas de ambas comunidades y 120 estudiantes (66 mujeres
y 54 hombres) de ambas escuelas, la cual fue dividida en tres etapas: i) investigación socioecológica
sobre la montaña (consulta documentada, entrevistas, observaciones y recorridos investigativos); ii)
taller lúdico-investigativo con jóvenes de bachillerato colindantes a la montaña, para conocer su
percepción y conocimiento sobre ésta; y iii) planeación (reuniones participativas con personas
interesadas de ambas comunidades), implementación (talleres educativos, recorridos a la montaña y
huertos escolares) y, retroalimentación (dianas de evaluación y cosecha creativa). Como un primer
acercamiento entre las comunidades, los jóvenes y la montaña, se obtuvieron como principales
resultados que las comunidades, además de socializar el conocimiento de una manera creativa,
aprendieron en conjunto e incentivaron el sentido de pertenencia, y los jóvenes despertaron su interés
por conocer y conservar más la montaña. Por lo que concluimos que la co-educación ambiental
constituye una apuesta de acción e investigación para la conservación ambiental, pero que requiere de
otros ámbitos y modalidades de intervención, así como más tiempo y constancia en aras del logro de
resultados y cambios trascendentales.
Palabras clave: co-educación ambiental, socioecosistema de montaña, juventudes semirurales,
conservación ambiental
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Environmental co-education in the Ayaquemetl Mountain Socio-Ecosystem
with High Schools in the Valley of Mexico
ABSTRACT
This research employs a theoretical-playful-practical approach that seeks an integrative perspective
reflecting the relationship between humankind and nature. This is achieved through the interaction that
arises between a mountain socio-ecosystem, its communities, and the school as an educational space for
environmental learning. The mountain under study faces various socio-environmental problems, which
are not fully understood by the communities that inhabit it, partly due to the limited educational activities
undertaken for its conservation. Therefore, this contribution aims to present and analyze the design and
implementation of an environmental co-education program. This program, situated within the school
context, is designed for semi-rural high school students in two communities in the Valley of Mexico
adjacent to the Ayaquemetl mountain socio-ecosystem. It fosters knowledge exchange and a sense of
belonging (about, in, and for the mountain), with community support for its design and implementation,
ultimately promoting its present and future conservation. To this end, the methodology used was
developed with 37 interested individuals (13 women and 24 men) from both communities and 120
students (66 women and 54 men) from both schools. It was divided into three stages: i) socio-ecological
research on the mountain (documented consultation, interviews, observations, and investigative walks);
ii) a playful-investigative workshop with high school students living near the mountain to understand
their perceptions and knowledge of it; and iii) planning (participatory meetings with interested
individuals from both communities), implementation (educational workshops, mountain walks, and
school gardens), and feedback (evaluation tools and creative harvesting). As an initial approach to the
interaction between the communities, the young people, and the mountain, the main results showed that
the communities, in addition to sharing knowledge creatively, learned together and fostered a sense of
belonging, and the young people developed an interest in learning more about and conserving the
mountain. Therefore, we conclude that environmental co-education constitutes a commitment to action
and research for environmental conservation, but that it requires other areas and modalities of
intervention, as well as more time and consistency in order to achieve results and transcendental
changes.
Keywords: environmental co-education, mountain socio-ecosystem, semi-rural youth, environmental
care and conservation
Artículo recibido 05 enero 2026
Aceptado para publicación: 09 febrero 2026
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INTRODUCCIÓN
La co-educación ambiental como una propuesta situada y participativa para la conservación de
los socioecosistemas
Un trabajo de investigación como el propuesto plantea mirar más allá de la educación ambiental formal.
Se trata de una propuesta teórico-metodológica de creación colaborativa de conocimientos y acciones
entre actores diversos para transformar realidades ambientales y sociales (Meron, 2022). Por tanto, en
este trabajo se retoma como una propuesta para contribuir a entender, evitar y contrarrestar la
degradación socioecológica de la montaña Ayaquemetl, un espacio socioambiental periurbano en el
Valle de México, entre la Ciudad de México y el Estado de México, a través de la investigación y acción
colaborativa (Álvarez et al., 2018), en este caso mediante la co-educación ambiental.
La co-educación ambiental, como se propone nombrarla en acotación de la educación ambiental
comunitaria, tiene una profunda relación con la “educación basada en el lugar”, de la cual Sobel (2004)
menciona que parte de la comunidad y el medio ambiente local como punto de inflexión para el
aprendizaje escolar, fortaleciendo los vínculos comunitarios, la apreciación del mundo natural y el
compromiso con la participación social. En relación con la “educación para la sostenibilidad”, se
comparte además la implementación de buenas prácticas pedagógicas, tales como la adaptación a
problemáticas locales, la colaboración entre instituciones educativas y comunidades, y la inclusión de
metodologías participativas (Miranda, 2024). En este sentido, se suma al “diálogo de saberes”, que
propone el aprendizaje entre científicos con conocimientos especializados y personas de la comunidad
portadoras de sabiduría local (Boada & Toledo, 2003; Pérez Ruiz & Argueta Villamar, 2022). Es
precisamente de esto que habla la co-educación ambiental, de ser una vía constructiva e innovadora para
mejorar la comprensión de realidades ambientales cambiantes y sistemáticas y como sustento de
acciones participativas para la gestión ambiental y la construcción de futuros alternativos (Trellez,
2002), dependientes de la propia comunidad para ser duradera y no esporádica, si es dependiente de
actores, recursos y dinámicas externas.
Las sociedades están cambiando continuamente y con ello la relación de cada nueva generación con su
medio natural. La mayoría de las juventudes semirurales que actualmente viven cerca de las montañas
se enfrentan a diferentes cambios significativos en la cultura, la educación y la vida cotidiana, producto
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de la migración temporal, el mayor acceso a productos industrializados, la televisión, el internet, la
cultura urbana, la participación en actividades y fuentes de ingreso no agrícolas o de naturaleza, entre
otros (Pérez, 2008) a diferencia de los jóvenes que hace décadas tenían como horizonte aprender de sus
padres o madres sobre ellas, al ser el medio fundamental para vivir, hoy por lo tanto al no tener esa
necesidad tan directa de recolectar recursos o sembrar sobre ellas, tienden a ignorar gran parte de los
conocimientos y prácticas de manejo locales, y por tanto de conocerlas menos (Sobel, 2004; Meza et
al., 2016).
De los elementos que más incidencia pueden tener sobre las generaciones más jóvenes son la educación
ambiental y la participación social (Ávila y González, 2016). Por ello, consideramos importante
implementar una co-educación ambiental dirigida a los jóvenes de dos comunidades semirurales
aledañas a la montaña; jóvenes que suelen ser poco reconocidos en la investigación y acción, pero que
tienen al igual que las infancias, el futuro por delante, con la posibilidad de ser motivados a la acción
fuera de casa, por ejemplo a involucrarse en actividades comunitarias o desarrollar al corto o mediano
plazo estudios relacionados con las temáticas socioambientales que atañen a su comunidad. Lo cual
resultaría muy relevante, ya que, en la medida en que los jóvenes sean sensibilizados, motivados, tengan
una conciencia ambiental y social despierta, así como valores y sentido de pertenencia, podran entender
y apreciar lo cercano, en este caso la montaña y el interés para protegerla de manera activa, persistirá;
lo que podría coadyuvar también para motivar la conservación de otros socioecosistemas (Meza et al.,
2016; Francisco, 2015).
Lo anterior se relaciona directamente con el enfoque de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), un proyecto
educativo con enfoque crítico, humanista y comunitario para formar estudiantes con una visión integral,
impulsado por la Secretaría de Educación Pública de México. Se espera que estos valores contribuyan
a que las y los estudiantes se sientan parte, entre otros ámbitos de identidad, de la riqueza biocultural
del país y genere motivación para involucrarse en procesos éticos de transformación y bienestar en la
comunidad y el mundo, al contextualizar las actividades en su entorno más cercano sin dejar de lado lo
regional e internacional, y el sentido lúdico en las actividades (SEP, 2019, 2023; Boada & Toledo, 2003).
La co-educación ambiental, por tanto, consolida un vínculo entre la naturaleza, la escuela y la comunidad
que promueve una cultura de sostenibilidad que trasciende el ámbito escolar para integrarse en la vida
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cotidiana de las personas (Espin et al., 2025) y generar un impacto global; ya que busca la acción
participativa local con pensamiento global (Valero & Febres, 2019) para la conservación ambiental.
Respecto al término de conservación, nos referimos a las acciones e iniciativas que buscan contribuir a
la mitigación de impactos negativos en el medio ambiente en general, mediante buenas prácticas
ambientales y el desarrollo de la cultura ambiental en pro del desarrollo sostenible, la cual puede ser
comunitaria (Machuca et al., 2022; Kwan et al., 2017). La co-educación ambiental por tanto busca la
construcción de comunidades más justas, socialmente equitativas, democráticas y comprometidas con
el cuidado del ambiente, para satisfacer las necesidades actuales sin comprometer a las de generaciones
futuras (Brundtland, 1987; Maldonado, 2009), promoviendo entre tanto, la conservación de los
socioecositemas,
La montaña como un socioecosistema
Las montañas son un componente esencial del sistema global que da soporte a la vida, son escenarios
socioambientales, de una gran diversidad biocultural (Casas & Blancas, 2023), fundamentales para la
vida, de aprovisionamiento, apreciación y recreación para las comunidades locales que ahí habitan e
importantes en sí mismas, son vida en y el mundo está rodeado de ellas. Y México es un país
montañoso, que, durante miles de años, ha albergado en sus laderas, una extraordinaria diversidad de
plantas, culturas humanas y ecosistemas. Por lo tanto, la influencia de las montañas ha sido crucial en
la vida de los mexicanos.(Casas & Blancas, 2023.
Las montañas no son solo elementos fijos del paisaje, son regiones que contribuyen naturalmente a sus
habitantes y a las poblaciones circundantes de las tierras bajas (Walls, 2022). Separar a los pueblos de
las montañas, el piedemonte y los valles es difícil, ya que todos han estado históricamente
interconectados, interactuando directamente con los ecosistemas de las tierras altas y bajas (Casas &
Blancas, 2023).
Las montañas se caracterizan por un paisaje accidentado y heterogéneo con condiciones ambientales y
vegetación cambiante conforme a su altitud, y constituyen al menos un 20% de la superficie de la Tierra
(Denniston, 1993; Schmeller et al., 2022; Dragonetti et al., 2024). La mitad de la población mundial
depende de las vertientes de ellas para obtener agua, alimentos, energía, etc., y, en muchas partes del
mundo, las montañas son un símbolo de gran valor espiritual, paisajístico y de identidad, como el
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geógrafo francés Élisée Reclus narra en “Historia de una montaña”, o la geografía Verónica Della Dora
narra en “Montaña: Naturaleza y Cultura” (Ortega, 2018). En este sentido, las montañas han servido y
pueden servir como refugios para diferentes especies durante eventos de cambio climático, ya que la
topografía local crea un mosaico diverso de microclimas, que permite que las especies se reubiquen en
hábitats adecuados en una distancia corta cuando ocurren estos cambios biofísicos y ambientales
(Dragonetti et al., 2024).
Y aunque los sistemas socioecológicos de montaña difieren mucho de un lugar a otro y de una cultura a
otra, las contribuciones de diferentes investigadores sobre este tema sugieren que, prácticamente todas
las regiones montañosas del mundo son particularmente vulnerables a las presiones antropogénicas que
ponen en riesgo su conservación y las acercan a la degradación por los impulsores tanto directos como
indirectos de transformación, como es el cambio climático, cambio de uso de suelo y vegetación y
cambios socioculturales, económicos y políticos (Denniston, 1993; Schmeller et al., 2022; Walls, 2022;
Lavorel et al., 2023; Dragonetti et al., 2024). Sin embargo, diferentes gobiernos, organizaciones de todo
el mundo, incluyendo a las mismas comunidades, a menudo han pasado desapercibido el destino de las
montañas (Denniston, 1993).
Esta investigación, por tanto, está centrada en la montaña, como caso de estudio, el Ayaquemetl, una
montaña de origen volcánico poco conocida, pero de gran belleza, e importancia por toda su
biodiversidad, agua, alimentos y demás contribuciones que brinda a las personas y por ser importante
en misma, pero también vulnerable a diversos problemas socioambientales. Por tanto, la montaña
Ayaquemetl es un socioecosistema o sistema complejo entre lo social y lo ecológico en donde el ser
humano está inmerso y co-evolucionando como un todo integrado (Maass, 2018). Para ello se propone
trabajar en esta montaña, a manera de prueba de concepto, un esquema de co-educación ambiental como
respuesta a los problemas socioambientales que enfrentan este tipo de socioecosistemas, pero antes es
importante mencionar algunas de sus características generales.
El Ayaquemetl ayauhquémitl que significa “con vestimenta de neblina” (UNAM, 2004) es una
montaña de origen volcánico (inactivo), de suelo litosol, con un gradiente de altitud entre los 2240 y los
2940 msnm, que forma parte de la sierra del Ajusco-Chichinautzin y a la vez, al polígono de Bosque de
Agua, una de las zonas boscosas con mayor diversidad en flora y fauna del país, y captadora de agua,
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con contribuciones ecosistémicas esenciales que benefician a la región más densamente poblada (cerca
de la quinta parte) de la República Mexicana, en el Estado de México, Ciudad de México y Morelos
(Vera, 2022; Martínez & Monro, 2022).
Figura 1. Ubicación de las localidades y escuelas a las faldas del Ayaquemetl sobre el polígono “Bosque
de Agua” y Valle de México. Fuente: Elaboración propia, mayo de 2025. Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM) Y CONABIO SIG
Es una montaña fronteriza localizada en el Valle de México, entre la Ciudad de México y el Estado de
México, donde alrededor en la zona baja se asientan principalmente dos comunidades, que son con las
que se trabajó en este proyecto: el pueblo originario de San Nicolás Tetelco (con 9,259 habitantes) de la
alcaldía Tláhuac y Milpa Alta, Ciudad de México, y el pueblo de San Juan y San Pedro Tezompa (con
13,127 habitantes) del municipio de Chalco, Estado de México (INEGI, 2020; Marín, 2020) (figura 1).
A continuación, se propone un modelo que muestra a la montaña como socioecosistema, basado en el
modelo DPSIR (Driving Forces-Pressures-State-Impacts-Respond), una herramienta de análisis que
ayuda a organizar información sobre un tema puesto en territorio en dinámica con sus procesos sociales
(Ibañez, 2014). En lo ecológico, está la flora y la fauna sobre un suelo vivo, con pastizales en la zona
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baja y bosque de pinos en la parte alta (Pinus montezumae y P. patula), acompañados de cedro blanco
(Cupressus lusitanica), madroño (Arbutus xalapensis) y diversas especies de encino (Quercus spp.),
también el agua, el clima, los procesos biogeoquímicos, etc. Y en lo social, que está dentro de lo
ecológico como un impulsor de existencia, se encuentra lo económico, cultural, político y social
comunitario como fuerzas impulsoras. Dentro de lo económico se toma en cuenta a las actividades
productivas principales del socioecosistema, en este caso la apicultura y agricultura de temporal en la
zona media y alta (maíz, frijol, nopal, avena, trigo, etc.) y de riego en la zona baja (árboles frutales y
algunas hortalizas), actividades en relación un tanto positiva con la parte ecológica y cultural por las
costumbres y tradiciones (peregrinación del 15 de mayo para pedir y agradecer por la cosecha a San
Isidro Labrador); por otro lado, en lo cultural se toma en cuenta además de las costumbres y tradiciones,
a las actividades de deporte (caminata, atletismo y ciclismo), arte (pintura y fotografía), recreación,
descanso e investigación; en la parte política, se reconoce la organización ejidal y comunal y los apoyos
gubernamentales de la montaña (como el de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural
CORENADR que apoya a las actividades productivas y ambientales). Finalmente, en la parte social-
comunitaria se perciben los diferentes roles que juega la comunidad, cimentada en sentidos de
pertenencia e identidad que fortalecen lazos entre la sociedad y la naturaleza, como colectivos
comunitarios (Colectivo Ayaquemetl de Tetelco y Museo Comunitario del pueblo de Tezompa). Sin
embargo, a su vez, esta parte social se conecta de una manera no muy positiva a la parte ecológica debido
a las presiones detonadas por los factores de cambio que ha provocado impactos en los últimos años,
debido a diferentes causas multicausales. Entre las principales presiones se identifican: deforestación,
incremento de plagas y enfermedades forestales (por descortezadores del género Dendroctonus),
extracción de bienes naturales, reforestación con especies no nativas o introducción de especies exóticas
(como jacarandas, casuarinas y eucaliptos), incendios, caza ilegal, asentamientos irregulares,
construcciones de carreteras e infraestructuras, contaminación por desechos sólidos, etc. Lo que, a su
vez, genera impactos sobre este socioecosistema como la fragmentación, pérdida de hábitats y
biodiversidad, degradación de suelo, disminución de cuerpos acuáticos, descampesinización, entre otros
aspectos más. Sin embargo, como respuesta a estas presiones e impactos, y para la conservación del
socioecosistema, se propone como marco de estudio a la co-educación ambiental, que, si bien no dará
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solución a todo, se intenta presentar como una de las múltiples propuestas, que pueden contribuir para
prevenir o contrarrestar los diversos problemas socioambientales, la cual se deben trabajar en conjunto
a otras propuestas en forma integral. En este caso dirigida a los jóvenes, en donde la participación no
solo sea académica sino también comunitaria y los ejidatarios y las personas interesadas puedan también
participar, incluyendo organizaciones e instituciones gubernamentales y no gubernamentales, para
fortalecer el conocimiento y sentido de pertenencia (Loza et al., 2014; Marín, 2020).
Así pues, todo este panorama socioambiental está envuelto en una escala que va de lo global a lo local
y de lo local a lo global, ya que hay factores como el cambio climático que ocurren a nivel global y que
afectan a socioecosistemas locales y por otro lado hay pequeñas acciones realizadas en una comunidad
en relación con la educación ambiental que en suma pueden generar impactos globales (figura 2).
Figura 2. Esquema sobre co-educación ambiental como una propuesta de aporte para la conservación
ambiental del socioecosistema de montaña basado en el modelo DPSIR. Elaboración propia, noviembre,
2025, Universidad Autónoma de México (UNAM)
)
Hipótesis y propósito de estudio
La co-educación ambiental dirigida a la población juvenil, desplegada en el ámbito escolar, así como en
los propios escenarios naturales, con un involucramiento central de la comunidad, puede mejorar el
conocimiento socioecológico y fortalecer el sentido de pertenencia respecto a la montaña que cohabitan,
lo cual tendrá implicaciones en favor de reflexiones y acciones de conservación requeridas para mejorar
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las condiciones ambientales del socioecosistema (López, 2022; Maldonado, 2009; Meza et al., 2016;
Tréllez, 2002).
Teniendo en cuenta lo antes expuesto, este proyecto tiene como propósito el diseñar e implementar un
programa de co-educación ambiental, de manera formal y no formal, junto con la población juvenil de
las escuelas medio superior de las comunidades aledañas al socioecosistema de montaña Ayaquemetl,
mediante el intercambio y el compartir del sentido de pertenencia y conocimientos generales sobre, en
y para la montaña, a través del apoyo y uniones de las comunidades, con el fin de promover su
conservación tanto presente como futuro en reconocimiento de que el territorio que recibimos y usamos,
pertenece también a las personas que vendrán (Francisco, 2015).
METODOLOGÍA
Este proyecto buscó una visión integral y, por tanto, un enfoque cualitativo y cuantitativo, aunque de
este un poco menos, en el marco de la investigación-acción. Por cualitativa nos referimos a la
examinación de los objetos de estudio desde su ambiente natural, otorgándole sentido en función de los
significados que las personas le dan dentro del entorno de estudio (Denzin & Lincoln, 2012). Lo
cuantitativo utilizado principalmente en las evaluaciones. Y por investigación-acción, a la creación
colaborativa de conocimientos y acciones entre actores diversos para transformar realidades sociales y
ambientales (Merçon, 2022).
La investigación se subdividió en tres objetivos específicos. En un primer momento o etapa, y como
parte del primer objetivo, se investigó sobre el lugar de estudio, la montaña Ayaquemetl, con el fin de
reunir información y material para la implementación de la co-educación ambiental como un programa.
Se investigaron sus aspectos físico-geográficos, biológicos, económicos, culturales, políticos, social-
comunitarios y sus estresores; ello, a través de: a) la revisión de consulta a fuentes digitales, como tesis
sobre la comunidad, noticias sobre la montaña y bases de datos sobre las comunidades, b) observación
flotante en asambleas ejidales y recorridos de observación a la montaña, en los que también se tomaron
fotografías, c) realización de 7 entrevistas semiestructuradas a ejidatarios y productores mediante la
técnica de “bola de nieve” y d) recorridos investigativos a la montaña con 19 ejidatarios, productores y
comunidad interesada, los cuales se convocaron a través de visitas a las asambleas ejidales, carteles
físicos colocados en las calles de las comunidades y carteles digitales compartidos en las redes sociales.
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Por otro lado, como parte del segundo objetivo, y a fin de prestar atención a metodologías que permitan
aproximarse a la juventud desde una perspectiva más inclusiva, dinámica e integral, que motiven a los
jóvenes a conocer, sensibilizar e incidir sobre las problemáticas actuales que enfrentan sus localidades
(Meza et al., 2016), se trabajó con los jóvenes de los bachilleratos de las dos comunidades semirurales
aledañas al socioecosistema de montaña Ayaquemetl, el Centro de Bachillerato Tecnológico (CBT) N°4
con 90 alumnos de los 102 inscritos, ubicado en el pueblo de San Juan y San Pedro Tezompa, Estado de
México, y el Instituto de Educación Media Superior (IEMS) Tláhuac II, con solo 30 de los 1,097
alumnos inscritos, localizada en el pueblo de San Nicolás Tetelco, Ciudad de México (INEGI, 2020)
(figura 1).
En este segundo objetivo se realizó un taller lúdico-investigativo, con mesas participativas para conocer
la percepción, conocimiento y sentido de pertenencia que tienen hacia la montaña, lo cual permitió
sustentar la hipótesis y encaminar el trabajo hacia las siguientes etapas, con mesas de trabajo
participativo.
La primera mesa de “Conocimientos socioecológicos locales”, se desarrolló mediante la cartografía
participativa para recabar los conocimientos de las y los estudiantes sobre la biodiversidad; aspectos
abióticos de la montaña y las actividades productivas, respondiendo de manera paulatina las siguientes
preguntas: ¿Qué plantas, animales y productos agrícolas conoces que hay en la montaña Ayaquemetl?,
¿qué tipo de suelo y clima crees que tiene? ¿qué valores o usos les das?, ¿de dónde reconoces esos
valores o usos?, para ello se hizo uso de una imagen amplificada de la montaña, junto con notas
adhesivas y plumones.
En la segunda mesa “Paisaje sensitivo”, se implementó en un espacio oscuro y libre de ruido donde se
transmitieron sonidos, olores y fotografías en video de la montaña Ayaquemetl, tanto aéreas como de
biodiversidad y problemas ambientales, con el fin de conocer la percepción de las y los estudiantes sobre
la montaña, para lo cual se preguntó ¿qué es lo que sientes?, ¿qué representa para ti la montaña?, ¿por
qué esta montaña es diferente a cualquier otra? y, ¿te gustaría conocer más de la montaña?
La tercera mesa fue sobre “Problemáticas que aquejan a la montaña Ayaquemetl”, desarrollada mediante
una charla en círculo para identificar los principales problemas socioambientales. El diálogo comenzó
con la primera pregunta detonadora y, posterior a ella, las siguientes preguntas, haciendo uso de las
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fichas y plumones, para que por turnos las y los estudiantes pudieran expresar sus respuestas mostrando
la ficha a todas las personas participantes y entre todas contribuir a las respuestas. Las preguntas
detonadoras fueron: ¿consideras que existe o no algún problema en el Ayaquemetl?, ¿cuáles problemas
consideras que hay en el Ayaquemetl?, ¿cuáles consideras que son las causas de este problema?, ¿qué
acciones propones para mejorar?, ¿a quién le corresponde realizar acciones para que esto mejore?
Por último, en la cuarta mesa “Pasado y futuro a través de la narración oral con foto-voz”, se dialogó
entre las y los estudiantes, discutiendo preguntas detonadoras para que, posteriormente, tres voluntarios
expresaran los resultados de esas preguntas ante una videocámara (como una grabación de foto-voz).
Con la finalidad de resguardar la identidad personal, las personas participantes utilizaron máscaras
representativas de la biodiversidad de la montaña, que fueron previamente elegidas por ellas, de acuerdo
con su gusto. Las preguntas detonadoras fueron: ¿cómo piensas que era el Ayaquemetl hace 50 años,
en época de tus abuelos?, ¿conoces alguna tradición que se desenvuelva en ella?, ¿cómo piensas que
será el Ayaquemetl en un futuro?
Continuando con la metodología y, como parte del tercer objetivo, se desarrolló la co-educación
ambiental, dividido en tres etapas; planeación, implementación y retroalimentación. La planeación se
inició al convocar (con ayuda de la CORENADR y, a través de carteles físicos y digitales), a ejidatarios,
productores, estudiantes y demás comunidad interesada de ambas localidades a reuniones de planeación
de la co-educación ambiental para implementarla en las escuelas de bachillerato de ambas comunidades.
En ellas se propusieron tres actividades principales para implementar: talleres teóricos-lúdicos,
recorridos educativos y huerto escolar.
En la implementación, segunda etapa, se desarrollaron por lo tanto las tres actividades antes referidas,
implementadas con el trabajo en conjunto de ambas comunidades. De manera formal y no formal; por
lo que, si bien se realizó en las escuelas referidas, las actividades no formaron parte de la estructura
curricular propiamente. En el caso del plantel CBT, la actividad se incluyó como un proyecto transversal,
en conjunto con las clases, para las y los estudiantes, quienes, de alguna manera, se vieron motivados a
participar para mejorar su evaluación. Por otro lado, en el plantel IEMS, la co-educación ambiental se
implementó de manera totalmente optativa, por lo que no se reflejó la participación de las y los
estudiantes en sus evaluaciones escolares. Sin embargo, se fortalecieron los objetivos del Programa
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Aula, Escuela y Comunidad (PAEC) y de los Proyectos Escolares Comunitarios (PEC) de la Nueva
Escuela Mexicana (NEM).
Como primera actividad, fue el taller teórico-lúdico en cada escuela, mediante charlas y juegos, con el
fin de aprender y sensibilizar de una manera más divertida a las y los estudiantes. Este taller se llevó a
cabo mediante una charla de información general sobre la montaña Ayaquemetl y cuatro mesas
temáticas, en las cuales los jóvenes, divididos por grupos, pasaban a cada mesa por turnos. Las temáticas
de las mesas fueron: 1) biodiversidad, en donde los estudiantes participaron en un juego de adivinanzas
de flora y fauna de la montaña y posteriormente escucharon una explicación, 2) producción agricola y
apícola, en donde los estudiantes debían pegar a traves de dibujos o palabras en stickers lo que conocían
que se produce en la montaña, y posteriormente una charla al respecto 3) problemas socioambientales,
en donde los estudiantes debían identificar las diferencias de cómo era antes y como era ahora la montaña
con ayuda de una imagen, y dibujar por equipos en un cartoncillo cómo imaginaban su futuro, con el fin
de reflexionar, y 4) posibles soluciones para la montaña, donde los estudiantes escuchaban una breve
charla informativa y conversación de una entrevista previamente grabada donde se mencionaban los
principales problemas a los que se enfrenta la montaña y posteriormente en cartoncillos pegados sobre
sus espaldas, ellos escribían posibles soluciones, con el fin de conocer lo que sus compañeros escribieron
al visitar las espaldas de sus compañeros y mencionar la que más se repetía para que en un futuro
pudieran llevarla a cabo.
La segunda actividad fue una salida a campo con cada escuela, la cual consistió en un recorrido
educativo a la montaña Ayaquemetl para conocer, sensibilizar y realizar acciones colaborativas en favor
de la conservación de este socioecosistema. Este recorrido se desarrolló con un itinerario de paradas,
actividades y explicaciones, y con el apoyo de materiales, consistentes en un cuadernillo para anotar
datos de interes y una planilla de identificación de especies de flora y fauna, con el fin de motivar a las
y los estudiantes a poner atención para identificar especies llenando su planilla y posterior a ello recibir
un premio. El primer punto fue la entrada a la montaña, en el Pozo de agua, donde se explicaron datos
generales de la montaña. La segunda parada fue en el apiario, donde se habló sobre la importancia de
las abejas en la montaña y en el mundo. La tercera parada fue en un mirador, desde donde se podía ver
parte de la cuenca de México; allí se explicó la importancia de esta cuenca y se identificaron montañas
pág. 5778
aledañas. La cuarta parada fue en el bosque, donde hubo un momento de silencio para escuchar los
sonidos y conectar con el entorno; allí, se habló sobre la plaga del escarabajo descortezador. La quinta
parada fue en el altar, donde se platicó sobre las tradiciones locales y, finalmente, se paró en la cima de
la torre, punto culminante para apreciar la vista y realizar una pequeña charla de cierre, en la que las y
los estudiantes compartieron un poco lo escrito en sus cuadernos de campo, planillas de identificación
y sentires del recorrido.
La tercera actividad fue la implementación de un huerto escolar en cada escuela para incentivar la
agroecología, con el fin de motivar la conservación de la montaña, mediante la reflexión y acción, ya
que la siembra de plantas genera una reflexión entre teoría y acción, donde los participantes comparten
el objetivo de conservar el medio ambiente (González & D'silva, 2024). Los huertos se instalaron en el
jardín de cada escuela, en los que se habló sobre los diferentes tipos de suelo, la importancia de sembrar
y la agroecología. Para ello se realizaron actividades de preparación de tierra, siembra en charolas para
germinar y siembra directa sobre tierra, elaboración de composta, identificación de microorganismos
con trampas de arroz, mantenimiento y cosecha.
Aunado a estas actividades se sumaron algunas otras ideas para implementar en el futuro, como el
reforestar y hacer campañas de limpieza. Tras cada actividad hubo una pequeña retroalimentación con
ayuda de una diana de evaluación, la cual es una herramienta para evaluar actividades de una manera
lúdica para los más jóvenes, que consiste en que los estudiantes tras leer los parámetros de la diana,
sobre: tiempo, lugar, intervención del equipo, la información compartida, la posibilidad de compartir lo
aprendido, etc., fueron calificando con etiquetas pegables en una escala de muy bien, bien, regular y mal
todas las actividades realizadas.
La co-educación ambiental se estructuró por lo tanto con el apoyo de las comunidades al trabajar en
conjunto, sobre, en y para la montaña. Sobre la montaña (basados en el dar a conocer y comprender las
dinámicas socioecológicas), por medio de los talleres lúdicos y teóricos en las escuelas; en la montaña
(mediante el desarrollo del interés y la conciencia ambiental, a través del contacto con la naturaleza y
trabajo en el campo), mediante los recorridos educativos en la montaña; y para la montaña (al motivar
la acción individual y colectiva en aras de conservar el ambiente), con la puesta en marcha de los huertos
agroecológicos, y con la intención de motivar la participación en un futuro cercano hacia actividades
pág. 5779
proambientales, como una campaña de limpieza y reforestación junto a las comunidades y otras
instituciones para la conservación de la montaña (De Castro, 2010). Lo anterior en reconocimiento de
que la co-educación ambiental no solo debe transmitir conocimiento, sino también permitir el
pensamiento crítico, la interdisciplina y la holística de las situaciones ambientales, con enfoque de futuro
(Tréllez, 2002; SEMS, 2023).
Y para dar un cierre e inicio a futuras actividades, como la elaboración de un libro o documental sobre
la montaña Ayaquemetl, se realizó una retroalimentación general de la co-educación ambiental, a partir
de una cosecha creativa; tanto real, al cosechar de las parcelas escolares como simbólica, como un
método creativo para resumir el evento (Reimaginary, 2020), por un lado con las y los estudiantes, a
través de preguntas, dibujos y una convivencia (comiendo una ensalada con lo cosechado del huerto)
para que pudieran expresar sentires, conocimientos aprendidos, propuestas y críticas sobre la co-
educación ambiental que se brindó; y, por otro lado, mediante una dinámica de preguntas digitales con
el grupo comunitario que planeó e implementó las actividades (figura 3).
Finalmente, es importante mencionar que, para respetar las cuestiones éticas, se solicitó autorización
para el uso de imagen e información compartida a las y los estudiantes, así como a las personas de las
comunidades. Además, se respetó la identidad de las personas al tomar fotografías y videos y se citó la
información compartida de las y los entrevistados y planeadores. Cabe enfatizar que cada actividad fue
posible gracias a las ideas y participación de la comunidad interesada y a la apertura de puertas y voto
de confianza por parte de las instituciones educativas, comisariados ejidales, colectivos comunitarios y
la CORENADR.
pág. 5780
Figura 3. Imágenes del proceso metodológico 2024-2025. (a) Entrevista y recorrido investigativo con
ejidatarios y productores de la montaña. (b) Talleres investigativos en escuelas de bachillerato (CBT e
IEMS). (C) Reuniones de planeación de educación ambiental con la comunidad. (d) Talleres teórico-
lúdicos en las escuelas de bachillerato. (e) Perfil topográfico sobre la biodiversidad e imagen del antes
y después de la montaña Ayaquemetl como material para talleres. (f) Recorridos educativos a la
montaña. (g) Huertos escolares. (h) Retroalimentación de la co-educación ambiental (cosecha creativa).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En la Tabla 1 se sintetiza la metodología seguida para cada objetivo y etapa, así como los procesos, retos
o limitantes, ventajas y resultados principales.
Tabla 1: Principales resultados conforme a los objetivos de investigación
Objetivos
secundarios
Etapas
Procesos
Ventajas
Resultados
Objetivo 1:
Conocer los
aspectos
generales de
la montaña:
físico-
geográficos,
biológicos,
económicos.
culturales,
políticos.
social-
comunitarios
y sus
estresores.
Investigación
Consulta
documentada
Revisión rápida
Investigación en periódicos,
revistas, fotografías, tesis, notas,
mapas, etc., ya existentes, sobre la
montaña. Se obtuvo información
interesante pero muy básica sobre
aspectos generales de la montaña
(vocablo, ubicación, agua)
Observación
flotante y
participante en
las asambleas y
en la montaña.
Se obtuvo
información nueva
y se aprovechó
para tomar más
fotografías sobre
la biodiversidad.
Se llevó a cabo mediante visitas
constantes a asambleas ejidales, lo
que permitió conocer aspectos
generales de la montaña como
caracteres históricos del ejido y
algunas problemáticas tanto
internas como externas, así mismo
se realizaron recorridos de
observación en la montaña que
permitieron identificar
biodiversidad y más problemas
socioambientales a los que se
enfrenta la montaña.
pág. 5781
Recorridos
investigativos
con la comunidad
en la montaña.
Buen interés por
parte de los
asistentes,
recorridos
transdisciplinarios,
apertura a futuros
encuentros.
Se llevaron a cabo dos recorridos,
uno con cada comunidad, con un
total de 19 personas de ambas
comunidades, de los cuales se
obtuvo, un análisis FODA, material
fotográfico y una cartografía
comunitaria sobre la biodiversidad
de la montaña.
Entrevistas a
ejidatarios y
productores.
Apertura de
información y
amabilidad por
parte de los
entrevistados.
Se entrevistó a 7 ejidatarios y
productores de la montaña
Ayaquemetl, tanto a hombres como
mujeres, pertenecientes a ambas
comunidades, quienes nos
comentaron sobre; la organización
ejidal, datos generales de la
montaña; físico-geográficos,
ecológicos, culturales e históricos,
económicos, políticos,
problemáticas y sobre sentido de
pertenencia. Lo cual también
reafirmó y complementó la
información ya investigada.
Objetivo 2:
Conocer la
percepción,
conocimiento
y sentido de
pertenencia
(identidad) de
la población
juvenil de las
comunidades
aledañas,
sobre la
montaña.
Talleres dicos-
investigativos a
estudiantes de las
escuelas.
En IEMS hubo
buen control de
grupo e interés. En
CBT hubo
bastante
asistencia. Y en
ambas escuelas
hubo apoyo de los
coordinadores e
interés por apoyar
a los proyectos
escolares en
relación a la Nueva
Escuela Mexicana
(NEM).
Taller compuesto por 4 mesas de
trabajo (de conocimientos
socioecológicos, paisaje sensitivo,
problemáticas y mesa del pasado y
futuro), hubo una participación de
90 alumnos del CBT de los cuales la
mayoría no había subido la
montaña, conocían muy poco sobre
la biodiversidad que hay en ella, así
como sus valores y usos y conocían
poco sobre lo que se produce en ella
y la producción apícola. Los 7
alumnos del IEMS que participaron,
la mayoría de ellos tampoco había
subido la montaña, pero conocían
un poco más sobre la biodiversidad,
así como sus usos y valores, su
producción, el clima, el suelo, y
problemas a los que se enfrenta,
conocimientos que fueron
adquiriendo por su familia, personas
que conocen que trabajan en la
montaña o por experiencia.
De manera general, las y los
estudiantes de ambas escuelas
aunque consideran muy importante
el agua, desconocen su origen y su
destino y conocen muy poco sobre
las tradiciones; reconocen que la
montaña en época de sus abuelos era
mucho más verde; respecto al futuro
tienen una mirada de la montaña un
tanto desoladora, todos los alumnos
consideraron que la montaña
Ayaquemetl presenta problemas
como incendios forestales, tala de
árboles, la cacería, basura,
delincuencia, etc., provocados en su
mayoría por la desinformación; las
acciones que proponen para mejorar
pág. 5782
son la educación ambiental desde
edades pequeñas, colocar carteles de
sensibilización, botes de basura,
realizar campañas de limpieza,
incentivar al gobierno hacer
acciones, etc.; respecto a quién le
corresponde hacer acciones para
mejorar, mencionan principalmente
al ejido, al gobierno y a la
comunidad; tras ver el video de
paisaje, la mayoría menciona que la
montaña le trasmite felicidad,
tranquilidad, paz; gran parte de los
estudiantes considera que la
montaña es representativa o
simbólica para su pueblo; Y
finalmente al 95% mencionó que les
gustaría conocer la montaña ya que
no la conocen y también les gustaría
aprender más de ella.
Objetivo 3:
Diseñar,
implementar
y
retroalimentar
la co-
educación
ambiental a la
población
juvenil de las
escuelas, con
la
participación
de los
ejidatarios y
la población
interesada de
las mismas
comunidades,
sobre
aspectos
generales de
la montaña y
sobre la
importancia y
conservación
que esta debe
recibir.
Planeación de la
co-educación
ambiental
Planeación de co-
educación
ambiental con la
comunidad
interesada.
Las comunidades
aportaron de
diferentes
maneras, con;
información,
transporte,
espacios de
encuentro,
elaboración de
material, etc.
Tras invitar a las comunidades con
carteles digitales y físicos, hubo una
participación de 22 personas
involucradas de las dos
comunidades, entre ellas,
ejidatarios, productores,
profesionistas (gestores culturales,
biólogos, economistas), estudiantes,
jubilados, amas de casa e inclusive
niñas que aportaron con grandes
ideas, tiempo, creatividad, etc.,
durante los tres encuentros que hubo
para ello. De estas reuniones, surgió
un calendario de actividades para
desarrollar en conjunto, un grupo de
WhatsApp y redes sociales del
proyecto Ayaquemetl, como
propusieron nombrar.
Implementación
de la co-educación
ambiental
Talleres dicos-
teóricos
Buena
participación de
parte de la
comunidad y los
estudiantes en
ambas escuelas.
En los talleres hubo una
participación de 65 alumnos del
CBT y 14 del IEMS, de los cuales la
mayoría pudieron aprender de
manera lúdica, sobre aspectos
generales de la montaña como su
altura, vocablo, ubicación, su
relación con bosque de agua,
cultura, biodiversidad, actividades
productivas, problemas a los que se
enfrenta y posibles soluciones.
Recorridos co-
educativos a la
montaña.
Buena
participación de
estudiantes del
CBT e IEMS,
profesores del
CBT y grupo de
planeación.
En los recorridos hubo una
participación de 64 alumnos del
CBT y 6 del IEMS, de los cuales, la
mayoría de manera general
pudieron aprender al recordar los
temas vistos en los talleres y ser
sensibilizados sobre la importancia
de la montaña, al observar, vivirla,
sentirla, al estar en el lugar.
pág. 5783
Huertos escolares
Se cosechó gran
parte de lo
sembrado.
En los huertos escolares hubo una
participación de 15 alumnos
involucrados activamente del CBT
(elegidos por las autoridades
escolares) y 3 alumnas del IEMS
(voluntarias). Los cuales pudieron
aprender de manera general sobre la
siembra, mantenimiento y cosecha
de algunos cultivos que se siembran
en la zona media (leguminosas) y en
su zona baja (hortalizas) de la
montaña. así mismo pudieron
aprender sobre los diferentes tipos
de suelo, la agroecología y la
importancia que tiene esta actividad
productiva. Los estudiantes fueron
comprometidos, pacientes y se
recibió apoyo por parte de las
autoridades escolares para regar en
temporada vacacional.
Retroalimentación
de la co-educación
ambiental
Dianas de
evaluación con
los jóvenes de las
escuelas después
de cada
actividad.
Es una
herramienta muy
útil, rápida y
lúdica para evaluar
las actividades en
campo.
La mayoría de los estudiantes que
asistieron a las actividades, el
96.94%, comentaron que después de
los talleres, recorridos y huerto
escuela, consideran más importante
a la montaña Ayaquemetl, así
mismo el 98.96% mencionó que
estas actividades les aportó nuevos
conocimientos, el 98.83%
consideran que lo aprendido fue
importante, el 96.76% compartirán
lo aprendido, el 95.24% les
parecieron bien y muy bien las
dinámicas, al 98.76% les pareció
bien y muy bien el lugar y la
logística, al 97.65% les pareció bien
y muy bien el tiempo y la
intervención del equipo al 93.48 %.
Cosecha creativa:
encuestas lúdicas
y anónimas de
satisfacción y
retroalimentación
de toda la co-
educación
ambiental por
parte de los
jóvenes de las
escuelas.
Buena actitud por
parte de los
estudiantes en
participar y de los
profesores en
apoyar.
De acuerdo con las preguntas clave:
¿qué aprendiste?, los 47 estudiantes
del CBT y las 3 estudiantes del
IEMS que participaron en esta
etapa, mostraron con dibujos,
realizados por equipos, que el
Ayaquemetl es una montaña con
gran biodiversidad y de producción
agrícola y apícola, con diferentes
tipos de suelos y cultivos, de
hermosos paisajes y tradiciones;
¿cómo te sentiste en el desarrollo de
las actividades?, la gran parte de los
estudiantes se sintieron bien, en
contacto con la naturaleza y
algunos, divertidos, tranquilos,
desestresados, emocionados, etc.;
¿qué te parec el proceso de co-
educación ambiental comunitaria?,
la gran parte de los estudiantes les
pareció bien, interesante, divertido,
porque pudieron aprender cosas
nuevas, como el ser pacientes,
especialmente con el huerto; ¿qué
cambiarías respecto al tiempo,
lugar, organización, etc.,?, algunos
consideran que las actividades y
proyecto debieron durar más tiempo
pág. 5784
y también escoger algunos otros
lugares para desarrollarlo; ¿qué
propuestas harías para actividades
futuras?, la mayoría de los
estudiantes propone el realizar más
actividades para conservar a la
naturaleza, un campamento, así
como visitar o explorar más lugares,
algunos otros menciona que se
siembren nuevas verduras, que se
realicen más juegos y que se sigan
implementando este tipo de
iniciativas en un futuro, para ello
mencionan realizar más publicidad
para invitar a más jóvenes; y
finalmente comentaron que les
gustaron mucho las actividades,
especialmente el recorrido a la
montaña, les pareció divertido,
pudieron convivir con amigos y con
más personas, además consideran
que la información compartida fue
buena, despertaron más curiosidad
por conservar a la naturaleza, y
agradecen a los talleristas por lo
compartido.
Encuestas
digitales y
anónimas de
satisfacción y
retroalimentación
de toda la co-
educación
ambiental por
parte del grupo
de planeación.
El grupo de
planeación se
tomó su tiempo en
responder y se
sintió seguro en
responder por ser
anónima.
De una participación de 10 personas
del grupo de planeación, a la
mayoría les pareció bueno e
interesante, se sintieron
acompañados, escuchados y bien al
compartir con los jóvenes sobre la
conservación de un bien común, así
mismo mencionan que modificarían
la organización y difusión para que
llegue a más personas; en cuanto a
las actividades futuras proponen
mayor difusión, el trabajar en
pequeños grupos, más encuentros de
actividades como reforestación,
campamentos, pajareadas, etc,.
Dejando como comentarios que les
pareció excelente esta iniciativa,
gustó mucho, aprendieron cosas
nuevas y se sienten agradecidos por
ser parte del proceso.
Fuente: Elaboración propia, 2025
De acuerdo con los resultados y en relación con la hipótesis, se puede afirmar que el programa de la co-
educación ambiental, como una estrategia para incentivar la conservación ambiental en la montaña
Ayaquemetl permitió tener un primer acercamiento para conectar a los jóvenes de las escuelas con su
montaña más cercana, mediante el compartir y adquirir nuevos conocimientos a través de talleres,
recorridos y huertos escolares. Tres actividades, que, tanto para los estudiantes, como para la comunidad
interesada, fueron positivas al compartir y aprender nuevos conocimientos sobre la montaña
Ayaquemetl, conectar con ella, reconocer su importancia y motivar a realizar acciones para su cuidado,
pág. 5785
ya que la mayoría de los estudiantes no la conocía, ni mucho menos lo había visitado. Todo ello gracias
a la participación de las comunidades, quienes, además de aprender al acompañar en las actividades,
socializaron el conocimiento que ya tenían, y sin planearlo, se generaron nuevos lazos entre las dos
comunidades al trabajar en conjunto por un bien común, lo que permitió también incentivar el sentido
de pertenencia. Así mismo, aunque la comunidad interesada que participó de estas actividades cuenta
con gran sentido de pertenencia, se tuvieron que enfrentar en muchas veces y formas a la timidez o
inseguridad, pero con el tiempo fueron siendo más seguros y abiertos. En cuanto a los estudiantes, si es
verdad que al inicio fueron un tanto inquietos, con el paso de las actividades fueron prestando más
interés. Finalmente, ambos manifestaron la posibilidad de brindar continuidad a un ejercicio como el
desplegado al reconocer su importancia, con la finalidad de motivar el llevar a cabo acciones futuras
para su conservación, como campañas de limpieza y reforestación, invitando a más personas y
mejorando las actividades, haciendo más juegos en los talleres, expandiendo los huertos escolares, así
como visitas a otros lugares en los recorridos e inclusive campamentos.
No obstante, los resultados alcanzados en la co-educación ambiental no han sido totalmente los
esperados, por lo que, no hubo una transformación radical de la realidad como la investigación-acción
propone, debido especialmente a tres aspectos: uno, se brincomo un material y experiencia extras a
los contenidos escolares; dos, se requiere de otros ámbitos de intervención, más tiempo, difusión y
constancia, entre otros aspectos más, como el poco involucramiento de parte de las organizaciones e
instituciones y el insuficiente financiamiento; y tres, no hay mucho interés por parte de la comunidad ni
de los jóvenes en participar, debido entre otras cosas al desconocimiento de la montaña, a la degradación
humana, pérdida de identidad, descampesinización, que pueden limitar los objetivos que la co-educación
ambiental tiene, tanto en el presente como en el futuro. Se propone por lo tanto que para formar una co-
educación ambiental sostenible e integral con las y los estudiantes y la comunidad, se requiere de más
tiempo, constancia y apoyo de las autoridades educativas, gubernamentales y sociales para incentivar a
más jóvenes y a la comunidad en general, incluyendo y haciendo énfasis en las infancias en la
participación de este tipo de actividades.
Estos resultados están en sintonía con algunos otros, como el trabajo de Trellez (2002), quien menciona
que la educación ambiental comunitaria requiere de esfuerzos especiales para contribuir a la formación
pág. 5786
de un pensamiento crítico capaz de analizar las complejas relaciones entre procesos naturales y sociales.
De igual manera Chala et al. (2024) mencionan que para asegurar la sostenibilidad en la educación
ambiental se requiere una estrategia integral que involucre no solo a la comunidad local, sino también a
instituciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales, y recibir apoyo económico
suficiente para abordar los desafíos ambientales de manera efectiva. Así mismo, en la encíclica del Papa
Francisco (2015), se menciona que una buena educación escolar en la edad temprana coloca semillas
que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida, de manera tal que, la experiencia de co-
educación ambiental desplegada pudo haber sucedido en una etapa muy avanzada del proceso educativo
de los jóvenes, requiriéndose esfuerzos en los niveles educativos más básicos para sensibilizar la
vocación pro-ambiental desde las infancias (Castro & Rivera, 2020). La cual es importante tomar en
cuenta en los diversos ámbitos educativos, no solo la escuela, sino también en la familia, los medios de
comunicación, la iglesia, etc. Reconociendo de manera holística e integral al trabajar sobre un
socioecosistema que, no podemos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos
atención a las causas que tienen que ver con la degradación social.
Se estima que podrían potenciarse los resultados logrados al buscar una sinergia con el Centro de
Educación y Capacitación para el Desarrollo Sustentable (CECADESU), instancia dependiente de la
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT de México, la cual ya desarrolla
programas y otorga subsidios a los grupos organizados de la sociedad civil para el desarrollo de
proyectos de gestión ambiental escolar y educación ambiental (Anglés et al., 2023). Esto en consonancia
con la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente mexicana, sobre la
conservación ambiental y la construcción de conocimientos, valores y competencias, en los diversos
ciclos educativos, especialmente en el nivel básico, así como en la formación cultural de la niñez y la
juventud (Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, 1988, Artículo 3).
CONCLUSIONES
La implementación de la co-educación ambiental con quienes tienen el futuro por delante, los jóvenes
de las escuelas colindantes a la montaña Ayaquemetl, fue de gran importancia para la formación no sólo
de ellos como estudiantes, sino como personas comprometidas con la protección de su entorno, luego
de haber observado, conocido, sentido y valorado el lugar donde viven mediante los talleres, recorridos
pág. 5787
y huertos. Así mismo, también fue fundamental la participación de la comunidad con sus propias
capacidades, en coadyuvancia con otros actores, como instituciones y organizaciones, mediante los
recorridos investigativos, entrevistas y acompañamiento en las actividades de implementación de la co-
educación ambiental, ya que la participación comunitaria e integral permitió generar lazos de confianza,
apoyo, motivación, y mayor concientización sobre las problemáticas que aquejan a la comunidad y a su
socioecosistema cercano; lográndose un aprendizaje en conjunto que reconoce la participación inclusiva
en las propuestas de enseñanza y acción, ampliando la visión hacia futuros alternativos, de manera
sostenible; es decir, durable al paso del tiempo al depender de acciones puntuales, la integridad de los
procesos, y la investigación previa, que permite la adaptación a las comunidades e instituciones, lo que
la hace diferente a la educación ambiental convencional que, a menudo, depende de externos y, por
tanto, suele ser temporal al no involucrarse en procesos de largo plazo y con poca investigación previa
que limite la adaptación de los procesos o actividades. Ejercicio que estuvo en consonancia con la
propuesta de la Nueva Escuela Mexicana, que impulsa todo ello, esto es, la integridad de los procesos,
el involucramiento de diferentes actores, el trabajo comunitario, la sostenibilidad y el sentido lúdico en
las actividades, lo que permite advertir que la co-educación ambiental es una puesta en acción.
La co-educación ambiental constituye, sin duda, una apuesta de acción e investigación para la
conservación ambiental, que, aunque se enfrentan a diferentes retos o limitaciones en el proceso, y que
sin duda debe mejorar, es de suma importancia y requiere constancia de implementación en todas las
modalidades, ámbitos, edades y lugares para que pueda ser constante, se mantenga y pueda continuar el
aprendizaje, la motivación y surgir una solución eficaz ante el desequilibrio entre las relaciones del ser
humano y la naturaleza que ocurren en diferentes socioecosistemas, en este caso, en la montaña
Ayaquemetl. No obstante, el programa desplegado bien puede adaptarse a otras montañas y
socioecosistemas del país y de Latinoamérica, ya que, actualmente, muchas de las problemáticas
socioecológicas identificadas y abordadas se enfrentan de manera similar en otras regiones, las cuales
requieren también esfuerzo de acciones para lograr su conservación. Ante ello, se considera también
importante comenzar a mirar de nueva forma a los socioecosistemas de montaña, como un espacio en
común integrado, donde las plantas, animales y personas son parte de él y componentes como el agua,
la tierra y los minerales, entre otros, también juegan un papel relevante al permitir y generar vida. Así
pág. 5788
mismo, es importante reconocer la degradación socioambiental de la montaña y junto con ello a la
degradación humana, para llegar a una co-educación ambiental más integral y sostenible.
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