CONCIENCIA Y PRÁCTICAS EN CIBERSEGURIDAD
EN BACHILLERATO: ANÁLISIS TEMÁTICO PARA
INTERVENCIONES EDUCATIVAS
CYBERSECURITY AWARENESS AND PRACTICES IN
BACCALAUREATE: THEMATIC ANALYSIS FOR EDUCATIONAL
INTERVENTIONS
Verónica Garcés Rodríguez
Instituto Universitario de las Américas y el Caribe
Soraya Concepción Elizondo Jimenez
Facultad de Ciencias Químicas, San Nicolás de los Garza
pág. 5941
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22706
Conciencia y Prácticas en Ciberseguridad en Bachillerato: Análisis
Temático para Intervenciones Educativas
Verónica Garcés Rodríguez1
vgarces@unac.edu.mx
https://orcid.org/0009-0009-3617-3257
Instituto Universitario de las Américas y el
Caribe, San Pablo, Colima
Soraya Concepción Elizondo Jimenez
soraya.elizondojm@uanl.edu.mx
https://orcid.org/0009-0009-9488-4575
Facultad de Ciencias Químicas, San Nicolás de
los Garza, Nuevo León
RESUMEN
La ciberseguridad es un tema cada vez más relevante en el ámbito educativo, especialmente en el nivel
medio superior, donde los estudiantes interactúan constantemente con entornos digitales. El objetivo de
esta investigación fue analizar el nivel de conciencia y las prácticas de ciberseguridad de alumnos de
bachillerato para identificar áreas clave de intervención. Se aplicó un cuestionario con escala Likert,
estructurado en dominios temáticos, a fin de evaluar hábitos, conocimientos y actitudes relacionados
con la seguridad digital. Los resultados evidencian un conocimiento básico sobre ciberseguridad, pero
también una falta de prácticas sólidas y conscientes en el uso de plataformas digitales. Entre los
hallazgos más relevantes, destaca la necesidad urgente de fortalecer la difusión y formación en temas
como protección de datos personales y gestión de contraseñas. Se concluye que es fundamental
implementar estrategias educativas específicas que fomenten una cultura de ciberseguridad entre los
estudiantes y contribuyan a su bienestar digital.
Palabras clave: ciberseguridad, plataformas digitales, seguridad digital, conciencia digital
1
Autor principal
Correspondencia: vgarces@unac.edu.mx
pág. 5942
Cybersecurity Awareness and Practices in Baccalaureate: Thematic
Analysis for Educational Interventions
ABSTRACT
Cybersecurity has become an increasingly relevant topic in education, especially at the high school level,
where students frequently interact with digital environments. This study aimed to analyze the level of
awareness and cybersecurity practices among high school students to identify key areas for intervention.
A Likert-scale questionnaire, structured by thematic domains, was applied to assess students' habits,
knowledge, and attitudes related to digital security. The results show a basic understanding of
cybersecurity but a lack of strong and conscious practices in the use of digital platforms. One of the
most significant findings is the urgent need to strengthen awareness and training on topics such as
personal data protection and password management. The study concludes that it is essential to
implement targeted educational strategies that promote a culture of cybersecurity among students and
contribute to their digital well-being.
Keywords: cybersecurity, digital platforms, digital security, digital awareness
Artículo recibido 15 enero 2026
Aceptado para publicación: 19 febrero 2026
pág. 5943
INTRODUCCIÓN
Hoy en día la ciberseguridad se ha convertido en una necesidad transversal en diversos sectores,
especialmente en el educativo. El uso constante de plataformas digitales por parte de los estudiantes de
bachillerato conlleva riesgos que, en muchas ocasiones, no son reconocidos ni gestionados
adecuadamente.
Esta situación muestra la necesidad de formar ciudadanos digitales que sean capaces de proteger su
información y actuar con responsabilidad en entornos virtuales, ya sea en el uso de las plataformas
digitales de la institución educativa y/o las aplicaciones para elaboración de tareas donde comúnmente
se utilizan cuentas personales de Google.
Esta situación se acentúa con el creciente número de incidentes que están relacionados con el robo de
identidad, ciberacoso, exposición de datos y el phishing, los cuales, afectan directamente a los jóvenes
que aún no cuentan con una formación especializada. En 2024, el panorama de la ciberseguridad se ha
visto influenciado por tendencias emergentes con el incremento de ataques mediante ransomware, el uso
de Telegram por parte de ciberdelincuentes y la consolidación del malware as a service como modelo
accesible par atacantes. (CIBERLATAM, 2025)
Los adolescentes, particularmente en el primer semestre de bachillerato, representan un grupo clave para
la intervención educativa en ciberseguridad, dado que al transitar de la secundaria a la preparatoria
intensifican el uso de tecnologías sin haber recibido una formación sólida en materia de protección de
datos, privacidad y comportamiento seguro en línea. El fortalecimiento de la ciberseguridad no solo se
logra mediante la adquisición de conocimiento teórico, sino a través del desarrollo de una conciencia
práctica que permita a los usuarios navegar con precaución, esto incluye la capacidad de discernir
información, mantener interacciones seguras y principalmente conocer los riesgos disfrazados de
oportunidades en línea. (TUTASEC, 2023)
El presente estudio se sustenta en dos ejes teóricos principales que son el desarrollo de habilidades
digitales y la cultura de la ciberseguridad. El desarrollo de habilidades digitales implica adquirir
conocimientos, destrezas y actitudes que facilitan el uso responsable y eficiente de las tecnologías y la
red. (Morduchowicz, 2021) Sin embargo, estas habilidades no solo incluyen aspectos técnicos, sino
pág. 5944
también la capacidad de tomar decisiones informadas, protegiendo la identidad digital y comprender los
riesgos del entorno en línea.
Asimismo, fomentar una cultura de ciberseguridad implica comprender que la protección digital no se
limita únicamente al uso de las herramientas tecnológicas, sino que también requiere el conocimiento
de políticas, la aplicación de buenas prácticas y una formación continua que permita adaptarse a las
amenazas en constante evolución. El propósito principal de la ciberseguridad es resguardar los sistemas
de información, dispositivos, aplicaciones, datos y a las personas frente a amenazas como el software
malicioso, el phishing y el robo de información. (Lindemulder & Kosinski, 2024)
Aunque los adolescentes son un grupo especialmente vulnerable ante el fraude en línea, muy pocos
deciden actuar ante la situación. Solo tres de cada diez jóvenes que han sido estafados informan lo
sucedido a las autoridades, mientras que, casi la mitad de los adultos entre 35 y 45 años sí lo hacen. Esta
diferencia evidencia una menor conciencia del riesgo o una falta de orientación entre los más jóvenes.
De hecho, únicamente una cuarta parte de los adolescentes de 15 a 17 os afirma conocer los riesgos
del fraude digital y haber tomado precauciones. En el caso de los adultos, esta proporción casi se duplica.
(AMRO, 2024)
Los datos anteriormente mencionados, evidencian una realidad realmente preocupante ya que, aunque
los adolescentes sean usuarios activos del entorno digital, no siempre están preparados para enfrentar
los riesgos. La baja tasa de denuncia y la limitada percepción del peligro reflejan claramente una falta
de formación y acompañamiento que los deja expuestos a engaños en línea.
En España, la Policía Nacional ha usado su cuenta de TikTok para alertar a los usuarios sobre un tipo de
estafa que ocurre en repetidas ocasiones, el cual, indica que los delincuentes intentan hacerse pasar por
el hijo (a) de la víctima para ganarse su confianza y así pedirle dinero. Aunque, este engaño no es nuevo,
todavía está muy presente, por eso piden que la gente no caiga en la trampa. Este fraude no solo se
realiza por medio de WhatsApp, sino también por corre electrónico o llamadas, los estafadores suelen
hacerse pasar por empleados de bancos, técnicos de soporte, autoridades y normalmente usan lenguaje
técnico, hablan alterados para simular que es algo urgente y así las personas puedan confiar y lograr su
objetivo. (Malagón, 2025)
pág. 5945
Dese un punto de vista formativo, esta investigación surge de la observación directa en el entorno
escolar, donde se detecta que los estudiantes usan intensivamente diversas plataformas digitales sin
contar con conocimientos sólidos sobre ciberseguridad. La falta de cultura de prevención en el uso de
contraseñas, el manejo de datos y la navegación segura puede derivar en consecuencias perjudiciales
tanto académicas como personales.
El objetivo de esta investigación es analizar el nivel de conciencia y las prácticas de ciberseguridad de
estudiantes de bachillerato a través de un cuestionario con escala Likert, con el fin de identificar áreas
prioritarias para el diseño de estrategias educativas que fortalezcan la seguridad digital de los
estudiantes.
METODOLOGÍA
El presente estudio adopta un enfoque cuantitativo, con un diseño no experimental, transversal y
descriptivo, debido a que se centró en observar y analizar el nivel de conciencia de los estudiantes, así
como las prácticas de ciberseguridad, sin usar variables. El propósito fue identificar áreas fundamentales
que orienten futuras estrategias educativas en materia de seguridad digital.
Para la recolección de datos se diseñó un cuestionario estructurado por 18 reactivos de los cuales diez
fueron de opción cerrada con escala Likert con cinco niveles de respuesta, de 1 que representa
Totalmente en desacuerdo a 5 que indica Totalmente de acuerdo, lo anterior para medir conocimientos,
actitudes y prácticas relacionadas con contraseñas, plataformas digitales, navegación segura y
protección de datos. El resto, fueron preguntas abiertas las cuales permitieron identificar percepciones,
experiencias y sugerencias de los estudiantes sobre el uso responsable de la tecnología y los riesgos a
los que se enfrentan en línea. Este diseño mixto permitió tanto la cuantificación de tendencias generales,
así como la exploración cualitativa de respuestas espontáneas, enriqueciendo el análisis.
La población objetivo fueron estudiantes de bachillerato de una institución pública ubicada en el área
metropolitana de Monterrey, Nuevo León, para lo cual, se utilizó un muestreo no probabilístico por
conveniencia, obteniendo una muestra de 85 estudiantes de segundo semestre. Este tamaño de muestra
es adecuado para estudios descriptivos, ya que nos permite identificar los patrones generales y
necesidades formativas en ciberseguridad.
pág. 5946
El instrumento fue aplicado de manera digital mediante una aplicación en línea llamada Microsoft
Forms, la cual se aplicó a dos grupos en la última semana de clases, la participación de los estudiantes
fue voluntaria y se garantizó el anonimato y la confidencialidad de las respuestas.
Los datos de las preguntas cerradas fueron exportados y analizados mediante hoja de cálculo de
Microsoft Excel, aplicando estadística descriptiva como frecuencias, promedios y medidas de
dispersión. Las respuestas abiertas fueron revisadas mediante un análisis temático inicial, con la
finalidad de identificar percepciones que sean comunes y áreas de interés educativo en torno a la
ciberseguridad.
RESULTADOS
El cuestionario aplicado a 86 estudiantes de segundo semestre permitió conocer su nivel de conciencia,
actitudes y prácticas respecto a la ciberseguridad. A continuación, se presentan los resultados divididos
en dos apartados: reactivos cerrados con escala Likert y análisis de las preguntas abiertas.
Resultados cuantitativos
En la Tabla 1 se presentan los porcentajes de las respuestas de los 10 reactivos de tipo Likert, organizados
según los cinco niveles de respuesta.
Tabla 1 Porcentaje De Respuestas Por Reactivo (Escala Likert)
Reactivos
Totalmente en
desacuerdo
En desacuerdo
Ni de acuerdo
ni en
desacuerdo
De acuerdo
qué es la
ciberseguridad y por
qué es importante.
5%
0%
2%
45%
Uso contraseñas seguras
y diferentes para cada
una de mis cuentas.
10%
7%
9%
33%
Tengo activada la
verificación en dos
pasos en al menos una
de mis cuentas.
12%
9%
7%
30%
Puedo identificar un
correo sospechoso o
intento de phishing.
3%
8%
19%
36%
pág. 5947
Nunca comparto mis
contraseñas con otras
personas.
6%
1%
9%
23%
Siempre cierro sesión
cuando uso
computadoras
compartidas o públicas.
10%
38%
29%
20%
He recibido
información o
capacitación sobre
ciberseguridad en mi
escuela.
24%
9%
21%
22%
Me siento preparado(a)
para proteger mis
cuentas personales y
escolares en línea.
3%
0%
17%
37%
Utilizo herramientas o
aplicaciones para
gestionar mis
contraseñas de forma
segura.
6%
9%
14%
33%
Considero que el tema
de la ciberseguridad
debería ser parte de
nuestras clases
escolares.
5%
0%
8%
34%
Nota: Elaboración propia con base en el cuestionario aplicado a los estudiantes.
Figura 1. Distribución porcentual de respuestas por reactivo
Nota: Elaboración propia con base en el cuestionario aplicado a los estudiantes.
0% 20% 40% 60% 80% 100% 120%
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
Figura 1. Distribución porcentual de respuestas por
reactivo
Totalmente en desacuerdo En desacuerdo Ni de acuerdo ni en desacuerdo
De acuerdo Totalmente de acuerdo
pág. 5948
De forma general, se observa que los estudiantes tienen conciencia sobre la ciberseguridad,
especialmente en los reactivos 1, 5 y 10, con porcentajes superiores al 80% en las opciones “de acuerdo”
y “totalmente de acuerdo”. Por el contrario, los reactivos 6 y 7 muestran áreas de oportunidad claras.
A continuación, se describen los hallazgos más relevantes por reactivo:
Reactivo 1. El 93% reconoció saber qué es la ciberseguridad (45% de acuerdo y 48% totalmente de
acuerdo), lo que indica una comprensión generalizada del concepto.
Reactivo 2. El 74% dijo usar contraseñas seguras y distintas, aunque un 16% expresó desacuerdo.
Esto sugiere que todavía es necesario reforzar buenas prácticas en cuanto a la gestión de contraseñas.
Reactivo 3. El 72% afirmó tener activada la verificación en dos pasos. Sin embargo, un 21% indicó
no contar con esta medida, posiblemente por desconocimiento o falta de orientación sobre cómo
configurarla.
Reactivo 4. El 70% indicó poder identificar correos sospechosos o intentos de phishing, pero un
19% se mantuvo en una posición neutral y un 11% expresó no estar capacitado para ello. Esto refleja
una vulnerabilidad importante ante intentos de fraude digital.
Reactivo 5. El 83% aseguró que nunca comparte sus contraseñas. Esta práctica adecuada muestra
un nivel de cuidado y confidencialidad favorable entre los estudiantes.
Reactivo 6. Solo el 24% afirmó cerrar sesión en computadoras compartidas o públicas, mientras
que el 48% reconoció no hacerlo y el 29% no lo tiene claro. Este resultado revela una debilidad
crítica en el manejo básico de la seguridad digital.
Reactivo 7. Apenas el 45% indicó haber recibido información o capacitación sobre ciberseguridad
en su escuela, lo que señala una carencia importante de formación institucional formal en este tema.
Reactivo 8. El 79% expresó sentirse preparado para proteger sus cuentas, aunque esta percepción
contrasta con algunas prácticas deficientes observadas en otros reactivos. Esto sugiere una
sobreestimación de sus propias habilidades en algunos casos.
Reactivo 9. El 71% reportó usar herramientas para gestionar sus contraseñas de forma segura,
aunque un 15% expresó desacuerdo y un 14% se mantuvo neutral. Esto sugiere que el uso de
gestores aún no es una práctica generalizada.
pág. 5949
Reactivo 10. El 87% consideró que la ciberseguridad debería incluirse como parte de las clases
escolares, mostrando un amplio respaldo estudiantil hacia la inclusión de este tema en el currículo
educativo.
Las preguntas abiertas permitieron explorar con mayor profundidad las experiencias, preocupaciones y
conocimientos del alumnado en relación con su seguridad digital. A partir del análisis de contenido, se
identificaron cinco categorías principales:
Medidas que aplican. La mayoría mencionó el uso de contraseñas seguras, la no compartición de
credenciales y, en algunos casos, la activación de la verificación en dos pasos (2FA), uso de VPN o
navegación en modo incógnito. No obstante, también hubo estudiantes que admitieron no tomar ninguna
medida o usar la misma contraseña en todos sus accesos.
Experiencias con correos sospechosos. Alrededor de la mitad de los estudiantes indicó haber recibido
correos extraños o fraudulentos. Las respuestas ante estos casos fueron diversas: algunos los eliminaron,
otros los ignoraron y unos cuantos reaccionaron con miedo o confusión. Incluso hubo quienes buscaron
apoyo en familiares o investigaron el origen del mensaje. Este hallazgo revela que, aunque hay cierta
intuición para detectar posibles amenazas, también hay falta de conocimiento para actuar
adecuadamente ante ellas.
Percepción de riesgos. Los principales riesgos identificados por los estudiantes incluyen robo de
identidad, extorsiones, hackeos, ciberacoso y fraudes financieros. También expresaron preocupación por
ser grabados o vigilados sin consentimiento, o por la pérdida de información personal a través de
plataformas maliciosas. Esto muestra que los estudiantes tienen conciencia de que navegar sin
precauciones puede traer consecuencias reales y graves.
Temas que desean aprender. Muchos estudiantes expresaron interés por aprender a crear contraseñas
más seguras, identificar correos falsos o peligrosos, proteger su información personal y actuar ante un
intento de hackeo. También mencionaron que desean conocer más sobre el uso de herramientas como
gestores de contraseñas, aplicaciones de seguridad, antivirus, y cómo usar de forma correcta recursos
como el 2FA o las VPN. El hecho de que varios estudiantes respondieran “todo” o “no sé” también
evidencia que, aunque hay interés, aún falta claridad sobre qué implica realmente la ciberseguridad.
pág. 5950
Sugerencias a sus compañeros. Las recomendaciones más comunes fueron: no compartir contraseñas,
tener precaución con los enlaces o páginas web desconocidas, no confiar en personas que no conocen
en línea, y proteger su información en redes sociales. Estas respuestas reflejan una actitud preventiva
emergente y el deseo de promover una cultura de cuidado digital entre pares.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos en este estudio permiten observar con mayor claridad cómo piensan y actúan
los estudiantes de bachillerato con relación a la ciberseguridad. Aunque en general muestran una buena
disposición y cierta conciencia sobre el tema, también se detectan áreas que necesitan más atención,
sobre todo en lo que se refiere a la práctica cotidiana y a la formación recibida por parte de la escuela.
Por ejemplo, la mayoría de los estudiantes dijo saber qué es la ciberseguridad y por qué es importante.
También afirmaron, en gran medida, que usan contraseñas seguras, no las comparten y consideran que
este tema debería enseñarse en clase. Esto refleja que hay una base de conocimiento y una actitud
favorable hacia la protección de su información. Sin embargo, al revisar otros reactivos, aparecen
contradicciones importantes. A pesar de que el 79% se siente preparado para proteger sus cuentas, solo
el 24% aseguró cerrar sesión al usar computadoras compartidas, y apenas el 72% tiene activada la
verificación en dos pasos. Esto indica que hay una diferencia entre lo que los estudiantes creen saber y
lo que realmente aplican en su vida digital.
Este tipo de resultados coinciden con lo observado en estudios recientes. Por ejemplo, la Encuesta
Global de Seguridad Online 2023 de Microsoft reveló que el 74 % de los adolescentes encuestados
experimentó al menos un peligro en internet, como desinformación, ciberacoso o fraude; sin embargo,
muchos jóvenes confiesan no saber cómo actuar ante estas amenazas o tienden a normalizarlas como
algo “parte de internet”. (Prensa, 2023)
Además, Infobae (2025) indica que un estudio de Save the Children alerta que el 97 % de los jóvenes
han sufrido algún tipo de violencia sexual en internet, tales como, como grooming, sextorsión y destaca
que esta exposición aumenta cuando no hay formación o acompañamiento por parte de los adultos.
(García Arenales, 2025)
Un dato que llama mucho la atención es que solo el 45% del alumnado dijo haber recibido información
o capacitación sobre ciberseguridad por parte de la escuela. Esto es preocupante si tomamos en cuenta
pág. 5951
que hoy en día la mayoría de las actividades escolares, administrativas e incluso personales se hacen en
línea. En este sentido, hay una clara necesidad de que las instituciones educativas asuman un rol más
activo, no solo informando a los estudiantes, sino enseñando con ejemplos, simulaciones y casos reales
qué hacer ante situaciones como correos sospechosos, enlaces falsos, robo de identidad o ciberacoso.
Las respuestas a las preguntas abiertas también aportan información muy valiosa. Varios estudiantes
dijeron que usan contraseñas difíciles, que activan alertas de inicio de sesión o que no comparten sus
datos con nadie. Incluso hubo quienes mencionaron el uso de VPN, navegación en modo incógnito y
autenticación biométrica. Esto muestra que algunos ya han incorporado medidas más avanzadas en su
rutina digital, lo cual es positivo. Sin embargo, también hubo respuestas que revelan desinformación o
falta de acciones concretas. Algunos estudiantes dijeron que usan la misma contraseña para todo, que
no toman ninguna medida o que no saben qué podrían hacer en caso de recibir un intento de fraude.
En cuanto a los riesgos que perciben, las respuestas fueron bastante consistentes. La mayoría mencionó
el robo de información, extorsiones, hackeos, fraudes, acoso y manipulación por parte de personas
desconocidas. Este nivel de conciencia es un buen punto de partida, ya que demuestra que los estudiantes
están expuestos a estos temas y que los reconocen como amenazas reales. El problema es que, aunque
identifican los riesgos, no siempre saben cómo prevenirlos o cómo actuar si llegaran a enfrentar alguno.
Otro aspecto interesante fue lo que respondieron cuando se les preguntó qué les gustaría aprender o
reforzar. Muchos mencionaron temas muy concretos: mo crear contraseñas más seguras, cómo
proteger sus cuentas, cómo identificar correos maliciosos y qué hacer si los hackean. Esto indica que
hay interés y apertura para aprender, pero también que no se les ha proporcionado información suficiente
o accesible. En algunos casos, los estudiantes simplemente respondieron “todo” o “no sé”, lo cual
refuerza la idea de que falta una guía clara sobre qué significa estar seguro en línea.
Por último, las recomendaciones que los propios estudiantes dieron a sus compañeros reflejan una
cultura emergente de autocuidado digital. Les sugieren no compartir contraseñas, no abrir correos o
enlaces de desconocidos, tener cuidado con lo que publican y no confiar en cualquiera en internet. Estas
respuestas muestran que sí hay una conciencia colectiva que puede aprovecharse como punto de partida
para proyectos educativos donde los mismos jóvenes compartan buenas prácticas entre sí.
pág. 5952
En conjunto, todos estos resultados indican que estamos frente a una generación que reconoce los riesgos
digitales, pero que necesita más apoyo para convertir esa conciencia en acciones efectivas. Las escuelas
pueden jugar un papel clave si integran la ciberseguridad como parte de la formación básica, no como
un tema técnico, sino como parte de la vida diaria de los estudiantes. Esto puede hacerse a través de
talleres, campañas, simulaciones o actividades en clase donde se analicen casos reales.
También es importante reconocer que este estudio tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, se aplicó en
una sola institución y con una muestra no probabilística, por lo que los resultados no pueden
generalizarse a todos los estudiantes de bachillerato. Sin embargo, los hallazgos son útiles para
identificar patrones y diseñar intervenciones que respondan a las necesidades reales de los jóvenes.
En futuras investigaciones sería valioso incluir entrevistas o grupos focales para profundizar en las
experiencias personales, así como ampliar la muestra a diferentes contextos escolares. También sería
útil medir el impacto de algún programa formativo o intervención educativa para evaluar si hay cambios
reales en las prácticas digitales de los estudiantes.
En resumen, los resultados de este estudio muestran que, aunque los estudiantes tienen disposición y
cierta conciencia sobre la ciberseguridad, todavía hay muchas áreas en las que requieren orientación,
formación y acompañamiento. Las instituciones educativas tienen la oportunidad y la responsabilidad
de ayudarles a construir hábitos digitales seguros que los protejan en su vida escolar y personal.
CONCLUSIONES
Este estudio permitió conocer, de forma clara y directa, cómo perciben y cómo viven los estudiantes de
bachillerato el tema de la ciberseguridad. A partir de los datos obtenidos, se puede decir que los jóvenes
tienen una noción general del tema y reconocen que es importante, pero en muchos casos no aplican de
manera consistente las medidas básicas para proteger su información.
Un dato que resalta es la diferencia entre lo que los estudiantes dicen que saben y lo que realmente
hacen. Por ejemplo, aunque la mayoría aseguró sentirse preparada para proteger sus cuentas, varios no
utilizan la verificación en dos pasos o no cierran sesión al usar computadoras públicas. Esto nos muestra
que hay seguridad en lo que creen saber, pero no siempre se refleja en su comportamiento. Esta brecha
entre conocimiento y acción es clave, porque muchas veces se piensa que basta con “saber lo básico”
pág. 5953
para estar protegido, cuando en realidad, los riesgos actuales requieren una participación más activa y
consciente.
Por otro lado, el hecho de que solo una parte del alumnado haya recibido capacitación formal en
ciberseguridad por parte de la escuela refuerza la idea de que este tema todavía no se aborda como
debería en el entorno educativo. La mayoría de los estudiantes considera que la ciberseguridad debería
incluirse como parte del currículo, y este es uno de los aportes más importantes de esta investigación: el
tema no es ajeno para ellos, lo reconocen, lo valoran y, sobre todo, están dispuestos a aprender más al
respecto.
Además, muchas de las respuestas abiertas muestran que algunos estudiantes ya han desarrollado
prácticas positivas, como usar contraseñas seguras, activar alertas de inicio de sesión, no compartir datos
personales o incluso utilizar herramientas como VPN o navegación en modo incógnito. Esto indica que
hay una base sobre la cual se puede trabajar, especialmente si se les brindan más herramientas, ejemplos
prácticos y espacios donde puedan hablar abiertamente sobre sus experiencias digitales.
También fue muy valioso identificar qué riesgos perciben como más importantes. Los más mencionados
fueron el robo de identidad, el acceso no autorizado a cuentas, el ciberacoso y las extorsiones. El hecho
de que los estudiantes estén conscientes de estas situaciones ya representa un primer paso para construir
una cultura de cuidado digital. Sin embargo, esa conciencia no basta si no va acompañada de
conocimientos concretos sobre cómo prevenir estos riesgos y qué hacer si ocurren.
Otro punto que se resalta en este estudio es que muchos estudiantes no saben con exactitud qué deberían
aprender o reforzar sobre ciberseguridad. Algunos dijeron “todo”, otros “no sé”, y unos más
mencionaron temas muy amplios. Esto indica que no solo falta información, sino también orientación.
No se trata únicamente de darles datos técnicos, sino de guiarlos paso a paso, con ejemplos aplicables a
su realidad: redes sociales, correos escolares, plataformas educativas, juegos en línea, entre otros.
En cuanto al cumplimiento del objetivo de este trabajo —identificar el nivel de conciencia y las prácticas
de ciberseguridad en estudiantes de bachillerato—, se logró con claridad. Se obtuvo una visión amplia
de lo que los estudiantes piensan, lo que hacen y lo que están dispuestos a mejorar. Además, se visibilizó
una necesidad urgente: llevar la ciberseguridad al aula de manera estructurada, cercana y continua.
pág. 5954
El aporte principal de este estudio está en que no se queda solo en los datos, sino que da voz a los
estudiantes y muestra desde su perspectiva cómo viven los riesgos digitales. Esta visión permite que
futuras acciones, campañas o contenidos formativos no se diseñen desde la suposición, sino desde lo
que realmente necesitan y piden los propios jóvenes.
También es importante señalar que este estudio abre la puerta a nuevas preguntas. Por ejemplo: ¿cómo
cambia la percepción de la ciberseguridad si se ofrece una capacitación escolar estructurada?, ¿qué
estrategias podrían motivar a los jóvenes a tomar más en serio su seguridad digital?, ¿cómo influye el
entorno familiar o el acceso a tecnología en sus prácticas? Estas son líneas que pueden explorarse en
futuras investigaciones.
Finalmente, los resultados aquí presentados invitan a las instituciones educativas a tomar un papel más
activo. La ciberseguridad ya no es un tema exclusivo de quienes estudian informática o de quienes
trabajan en tecnología. Es una necesidad básica para todos los usuarios de internet, especialmente para
los jóvenes que pasan gran parte de su día conectados. La escuela no puede quedarse atrás. Lo ideal es
que la formación en ciberseguridad no se limite a una charla aislada, sino que se integre en el día a día
escolar, como parte de la educación para la vida.
En conclusión, este trabajo deja claro que los estudiantes están abiertos a aprender, que ya tienen ciertas
bases y que ven la ciberseguridad como un tema necesario. Lo que falta es guiarlos, acompañarlos y
generar espacios donde se hable del tema con claridad, sin complicaciones técnicas y desde la realidad
que ellos viven. Solo así se podrá avanzar hacia una cultura digital más segura, más informada y más
consciente.
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pág. 5955
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