CALIDAD DE VIDA Y ESTADO COGNITIVO
DEL ADULTO MAYOR QUE VIVE CON
HIPERTENSIÓN ARTERIAL SISTÉMICA

QUALITY OF LIFE AND COGNITIVE STATUS IN OLDER ADULTS

LIVING WITH SYSTEMIC ARTERIAL HYPERTENSION

Ignacio Rodríguez Pichardo

Instituto Mexicano del Seguro Social, México

Juan Pablo Salazar Reyes

Instituto Mexicano del Seguro Social, México

Itzel Huerta Palma

Instituto Mexicano del Seguro Social, México

Judith Magdalena Corona Lara

Instituto Mexicano del Seguro Social, México

Maria Alejandra Diaz Velázquez

Instituto Mexicano del Seguro Social, México
pág. 7289
DO
I: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.22822
Calidad de Vida y Estado Cognitivo del Adulto Mayor que Vive con
Hipertensión Arterial Sistémica

Ignacio Rodríguez Pichardo
1
nacho_facmed_vie@hotmail.com

https://orcid.org/0000-0003-1764-2504

Instituto Mexicano del Seguro Social

Jefatura de Servicios de Prestaciones Medicas
OOAD Durango, México

Juan Pablo Salazar Reyes

pablo100412@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-5713-1437

Instituto Mexicano del Seguro Social

Unidad de Medicina Familiar No. 94

México

Itzel Huerta Palma

huerta020110@gmail.com

https://orcid.org/0009-0004-5249-2868

Instituto Mexicano del Seguro Social

Unidad de Medicina Familiar No. 40

México

Judith Magdalena Corona Lara

cursosjmcl10@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-4317-2545

Instituto Mexicano del Seguro Social

Unidad de Medicina Familiar No. 94

México

Maria Alejandra Diaz Vel
ázquez
mariaalejandradiazvelazquez@gmail.com

https://orcid.org/0009
-0003-8944-4213
Instituto Mexicano del Seguro Social

Unidad de Medicina Familiar No 20

México

RESUMEN

Objetivo: Identificar la asociación entre calidad de vida y el estado cognitivo en adultos mayores con
hipertensión arterial sistémica. Metodología: Estudio observacional, analítico y transversal en 236
adultos mayores con diagnóstico de HAS adscritos a una unidad de medicina familiar. Se aplicaron la
Escala de Satisfacción con la Vida (SWLS) y el Mini-Mental State Examination (MMSE). Análisis
descriptivo e inferencial mediante chi cuadrado, correlación de Spearman y pruebas no paramétricas,
con significancia de p < 0.05. Resultados: La media de edad fue 76.34 ± 9.6 años. El 27.5% presentó
sospecha patológica y 30.9% deterioro cognitivo leve. La escolaridad y la edad mostraron asociación
significativa con el deterioro cognitivo (p < 0.001), mientras que sexo, estado civil y tiempo de
diagnóstico no fueron significativos. La calidad de vida fue alta en la mayoría de los participantes; sin
embargo, se identificó una correlación negativa débil entre deterioro cognitivo y satisfacción con la
vida (p = 0.001). Las mujeres sin deterioro cognitivo que vivían en pareja reportaron menor calidad de
vida. Conclusión: Existe asociación entre deterioro cognitivo y calidad de vida en adultos mayores con
HAS, influida principalmente por edad y escolaridad. Los resultados resaltan la necesidad de
intervenciones preventivas para promover un envejecimiento saludable.

Palabras clave. hipertensión arterial sistémica, adulto mayor, estado cognitivo, calidad de vida, mini-
mental state examination

1
Autor principal
Correspondencia:
nacho_facmed_vie@hotmail.com
pág. 7290
Quality of Life and Cognitive Status in Older Adults Living with Systemic

Arterial Hypertension

ABSTRACT

Objective:
To identify the association between quality of life and cognitive status in older adults with
systemic arterial hypertension.
Methodology: An observational, analytical, cross-sectional study was
conducted in 236 older adults diagnosed with systemic arterial hypertension (SAH) attending a family

medicine unit. The Satisfaction With Life Scale (SWLS) and the Mini
-Mental State Examination
(MMSE
) were administered. Descriptive and inferential analyses were performed using chi-square
tests, Spearman correlation
, and nonparametric tests, with a significance level of p < 0.05. Results: The
mean age was 76.34 ± 9.6 years. Pathological suspicion was identified in 27.5% of participants, and

30.9% showed mild cognitive impairment. Education level and age were significantly associated with

cognitive impairment (p < 0.001), whereas sex, marit
al status, and duration of diagnosis were not
significant. Quality of life was high in most participants; however, a weak negative correlation between

cognitive impairment and life s
atisfaction was identified (p = 0.001). Women without cognitive
impairment who were living with a partner reported lower quality of life.
Conclusion: There is an
association between cognitive impairment and quality of life in older adults with systemic arterial

hypertension, mainly influenced by age and education level. The findings highlight the need for

preventive interventions to promote healthy aging.

Keywords
. Systemic arterial hypertension; older adults, cognitive status, quality of life, Mini-Mental
State Examination (MMSE)

Artículo recibido 02 enero 2026

Aceptado para publicación: 30 enero 2026
pág. 7291
INTRODUCCIÓN

La hipertensión arterial sistémica (HAS) constituye una de las enfermedades crónicas más prevalentes
en la población adulta mayor a nivel mundial y representa un importante factor de riesgo para el
desarrollo de enfermedades cardiovasculares, eventos cerebrovasculares, insuficiencia renal y otras
complicaciones asociadas al envejecimiento. La presencia de hipertensión en esta etapa de la vida no
solo impacta la salud física, sino que también puede generar repercusiones significativas en dimensiones
psicosociales, particularmente en la calidad de vida y el funcionamiento cognitivo. La interacción entre
estos factores es compleja, ya que tanto la hipertensión como el envejecimiento se asocian con cambios
neurobiológicos, vasculares y metabólicos que pueden influir en las capacidades cognitivas y en la
percepción subjetiva del bienestar.

La calidad de vida es un concepto multidimensional que abarca el bienestar físico, psicológico y social,
así como el nivel de independencia, las relaciones interpersonales y la percepción del entorno,
reflejando la posición del individuo en el contexto de su cultura y sistema de valores, en relación con
sus objetivos, expectativas y preocupaciones (World Health Organization, 1995). En el adulto mayor,
la calidad de vida adquiere especial relevancia debido a la coexistencia de enfermedades crónicas,
cambios funcionales y modificaciones en los roles sociales.

Por otra parte, el deterioro cognitivo se define como la disminución objetiva de una o más funciones
cognitivas, como memoria, atención, lenguaje o funciones ejecutivas, en comparación con el nivel
previo de funcionamiento del individuo. Este deterioro puede presentarse en distintos grados de
severidad y no necesariamente implica pérdida de independencia funcional, aunque su progresión puede
conducir a trastornos neurocognitivos mayores (World Health Organization, 2019). Diversos estudios
han demostrado que factores vasculares, entre ellos la hipertensión arterial, se asocian con mayor riesgo
de deterioro cognitivo debido a mecanismos como daño microvascular cerebral, alteraciones en la
perfusión cerebral y procesos inflamatorios crónicos.

En el contexto de la población adulta mayor, la satisfacción con la vida se considera un componente
fundamental del bienestar subjetivo. Investigaciones realizadas en adultos mayores con envejecimiento
activo han mostrado asociaciones positivas entre satisfacción vital, percepción de independencia y
seguridad financiera (Navarro-Blanco et al., 2020).
pág. 7292
Asimismo, estudios en población mexicana han demostrado que la Escala de Satisfacción con la Vida
(SWLS) posee adecuada validez y confiabilidad para evaluar este constructo en diferentes contextos
socioculturales (Padrós-Blázquez et al., 2015).

En México, el envejecimiento poblacional representa un fenómeno demográfico creciente que implica
desafíos importantes para los sistemas de salud, debido al incremento de enfermedades crónicas y
condiciones asociadas al envejecimiento, lo que resalta la necesidad de investigaciones orientadas a
identificar factores que influyen en la calidad de vida de los adultos mayores (Instituto Nacional de las
Personas Adultas Mayores, 2021).

Por lo anterior, el objetivo del presente estudio fue identificar la asociación entre la calidad de vida y el
estado cognitivo en pacientes adultos mayores que viven con hipertensión arterial sistémica adscritos a
la Unidad de Medicina Familiar No. 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social.

METODOLOGÍA

Se realizó un estudio observacional, analítico, de corte transversal, en pacientes adultos mayores
derechohabientes de la Unidad de Medicina Familiar No. 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social.
La población de estudio estuvo conformada por 236 participantes de ambos sexos, con edades
comprendidas entre 60 y 95 años, con diagnóstico previo de hipertensión arterial sistémica confirmado
mediante expediente clínico.

El muestreo fue probabilístico de tipo sistemático, seleccionando a los participantes a partir del listado
de pacientes que acudieron a consulta durante el periodo de estudio. Todos los sujetos incluidos
aceptaron participar mediante la firma de consentimiento informado previo a su inclusión.

Para la recolección de la información se aplicó una encuesta sociodemográfica diseñada para el estudio,
en la cual se recabaron variables como edad, sexo, estado civil, escolaridad y tiempo de evolución del
diagnóstico de hipertensión arterial. Asimismo, se utilizaron dos instrumentos estandarizados: la Escala
de Satisfacción con la Vida (Satisfaction With Life Scale, SWLS) para evaluar la calidad de vida
subjetiva y el Mini-Mental State Examination (MMSE) para la valoración del estado cognitivo.

La SWLS es una escala compuesta por cinco ítems con respuestas tipo Likert de siete puntos, donde
puntuaciones más altas indican mayor satisfacción con la vida. El puntaje total oscila entre 5 y 35
puntos, clasificándose desde extremadamente insatisfecho hasta extremadamente satisfecho.
pág. 7293
Esta escala ha demostrado adecuada validez y confiabilidad en diversas poblaciones, incluyendo
población mexicana (Diener et al., 1985; Padrós-Blázquez et al., 2015).

El MMSE es una prueba de tamizaje cognitivo ampliamente utilizada que evalúa orientación, memoria,
atención, cálculo, lenguaje y habilidades visuoconstructivas, con una puntuación máxima de 30 puntos.
Se consideraron puntos de corte ajustados por escolaridad para clasificar el deterioro cognitivo en leve,
moderado y grave, conforme a recomendaciones internacionales (Folstein et al., 1975).

En relación con los criterios de selección, se incluyeron pacientes de ambos sexos entre 60 y 95 años
de edad, con diagnóstico confirmado de hipertensión arterial sistémica, derechohabientes de la unidad
médica y con capacidad para responder las evaluaciones o contar con apoyo para su aplicación. Se
excluyeron pacientes con enfermedades neurológicas o psiquiátricas mayores previamente
diagnosticadas que pudieran interferir con la evaluación cognitiva, así como aquellos con déficits
sensoriales severos que impidieran la aplicación de los instrumentos. Se eliminaron del estudio aquellos
participantes que decidieron retirarse voluntariamente o que no completaron las evaluaciones
requeridas.

El análisis estadístico se realizó mediante el programa Statistical Package for the Social Sciences
(SPSS), versión 25. Se empleó estadística descriptiva para caracterizar la muestra y pruebas de
asociación inferencial para evaluar la relación entre la calidad de vida y el deterioro cognitivo. Se utilizó
la prueba de chi cuadrado para variables categóricas y el coeficiente de correlación de Spearman para
determinar la relación entre las puntuaciones de las escalas. Se estableció un nivel de confianza del 95%
y un valor de significancia estadística de p < 0.05.

El estudio se desarrolló conforme a los principios éticos para la investigación en seres humanos
establecidos en la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial y en apego a la normativa
nacional vigente. El protocolo fue aprobado por el Comité Local de Ética e Investigación
correspondiente, garantizando la confidencialidad de los datos y el respeto a los derechos de los
participantes.
pág. 7294
RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El estudio basado en una muestra de 236 participantes con intervalo de edad entre los 60 y 95 años y
edad media de 76.34 ±9.6; como se aprecia en la Tabla de resultados 1. Perfil sociodemógrafico, se
presentó mayoría de mujeres con 123 casos (52.1%), predominio de casados en 123 participantes
(52.1%), cuya escolaridad más frecuente fue de primaria incompleta en 54 entrevistados (22.9%), por
otra parte, en la mayoría de los casos contaban con diagnóstico establecido de más de 5 años en 206
casos (87.3%).

Tabla de resultados 1. Perfil sociodemógrafico.

Variable
Categoría Frecuencia Porcentaje
Sexo
n %
Hombre
113 47.88
Mujer
123 52.12
Total
236 100.00
Estado Civil

Soltero(a)
35 14.83
Casado(a)
123 52.12
Unión libre
1 0.42
Divorciad(a)
7 2.97
Viudo(a)
55 23.31
Separado(a)
15 6.36
Total
236 100.00
Escolaridad
Sin escolaridad 6 2.54
Primaria incompleta
54 22.88
Primaria completa
45 19.07
Secundaria incompleta
44 18.64
Secundaria completa
26 11.02
Preparatoria incompleta
17 7.20
Preparatoria completa
18 7.63
Licenciatura incompleta
16 6.78
Licenciatura completa
10 4.24
Total
236 100.00
Respecto a la presencia de deterioro cognitivo, el resultado de la escala MMSE mostró un rango de 15
a 30 puntos, con una media de 25.49±2.43. Del total de quienes participaron, 65, es decir el 27.5%
mostraron sospecha patológica, mientras que 73 (30.9%) se encontraron con datos de deterioro
cognitivo leve.
pág. 7295
No se observó asociación entre estos resultados con el sexo (sig. .755), el estado civil (sig. .593), ni el
tiempo de diagnóstico (.075), pero si exisió asociación con la escolaridad (sig. .000), como se aprecia
en la Gráfica de resultados 1. Escolaridad y Deterioro cognitivo, muestra una distribución similar en
ambos géneros.

Gráfica de resultados 1. Escolaridad y Deterioro cognitivo.

Con base en estos datos, se analizó por grupos con base en el grado de deterioro cognitivo obtenido
para su análisis con perspectiva de género respecto a la escolaridad, cuyos resultados mostraron
asociación para ambos generos, con valor estadístico de 4.896 para los hombres (sig. 0.27) y de 14.035
para las mujeres (sig. .000), con un coeficiente de correlación de spearman de -0.204 y -.334
respectivamente, lo que propone a la escolaridad media superior como un factor presente en personas
con mejor funcionamiento cognitivo, principalmente para quienes son del sexo femenino.

Por otra parte, la edad mostró diferencia estadística mediante la prueba de kruskall wallis con un valor
de 59.332 (sig. .000), con mayor frecuencia de deterioro cognitivo leve en participantes mayores de los
80 años y ausencia de esta condición en los menores de 70 años de edad como se aprecia en el Gráfica
de resultados 2. Edad y Deterioro cognitivo.

3
14
8
25
11
10
9
11
7
1
20
17
6
6
2
7
4
2
2
20
20
13
9
5
2
1
1
0 10 20 30 40 50 60
Sin escolaridad
Primaria incompleta
Primaria completa
Secundaria incompleta
Secundaria completa
Preparatoria incompleta
Preparatoria completa
Licenciatura incompleta
Licenciatura completa
Sin deterioro cognitivo Sospecha patológica de deterioro cognitivo Deterioro cognitivo leve
pág. 7296
Gráfica de resultados 2. Edad y Deterioro cognitivo

En cuanto a la calidad de vida, la escala SWLS mostró resultados entre los 20 y 35 puntos, con media
de 31.92±3.25, donde 166 encuestados manifestaron encontrarse extremadamente satisfechos (70.3%),
mientras 58 se mostraron muy satisfechos (24.6%, 9 ligeramente satisfechos (3.8%) y solo 3 neutrales
(1.3%). En el análisis general por tablas cruzadas, ninguna covariable mostró asociación respecto a la
calidad de vida, salvo por la edad, mediante la prueba de kruskal-wallis con un valor de 26.152 (sig.
.000), donde se observó diferencia estadística como se aprecia en la Gráfica de resultados 3. Edad y
Calidad de vida.

Gráfica de resultados 3. Edad y Calidad de vida.

Con el objetivo de responder la hipótesis de estudio, se determinó la asociación lineal entre el grado de
deterioro cognitivo con la percepción de calidad de vida de los participantes, de este modo, la relación
entre Deterioro Cognitivo y Calidad de Vida también se confirma como una relación ordenada (sig.
.001): la satisfacción disminuye progresivamente en los grupos con sospecha o deterioro leve,
pág. 7297
concentrándose la mayor satisfacción en el grupo "Sin Deterioro". Probablemente los participantes con
mejor rendimiento cognitivo (puntajes más altos) podrían tener una mayor autoconciencia de sus
déficits sutiles o de las implicaciones futuras de su condición, lo que se traduce en una ligera
insatisfacción. Por el contrario, la debilidad del coeficiente sugiere que la satisfacción está
predominantemente impulsada por factores no medidos (apoyo social, emocional, estado de ánimo).
eLos resultados globales, mostraron valor estadístico de 12.104 (sig. .001) y se observan em la Gráfica
de resultados 4. Deterioro cognitivo y calidad de vida.

Gráfica de resultados 4. Deterioro cognitivo y calidad de vida.

Finalmente, se analizó esta asociación desde la perspectiva de género, para lo cual, se dicotomizaron
las variables de en mejor y menor calidad de vida; la condición de vida en pareja, para lo cual se
consideró vida en pareja solo a quienes se reportaron casados o en unión libre, y estas variables se
analizaron junto con el sexo. Solo el grupo de participantes sin deterioro cognitivo mostró asociación
mediante la prueba de Fisher con un valor estadístico de 0.012 y coeficiente de correlación de Spearman
de -1. (sig. .000), específicamente para las mujeres sin deterioro cognitivo, quienes reportaron menor
calidad de vida al vivir en pareja. El total de resultados de este grupo se presenta en la Gráfica de
resultados 5. Asociación de sexo, vida en pareja y calidad de vida en adultos mayores sin deterioro
cognitivo.

0% 20% 40% 60% 80% 100%
EXTREMADAMENTE SATISFECHO
MUY SATISFECHO
LIGERAMENTE SATISFECHO
NEUTRAL
CALIDAD DE VIDA
56
33
7
2
52
11
1
1
58
14
1
0
DETERIORO COGNITIVO Sin deterioro cognitivo
DETERIORO COGNITIVO Sospecha patológica
DETERIORO COGNITIVO Deterioro cognitivo leve
pág. 7298
Gráfica de resultados 5. Asociación de sexo, vida en pareja y calidad de vida en adultos mayores
sin deterioro cognitivo.

Hallazgos No Significativos

Las variables Sexo, Estado Civil y Tiempo de Diagnóstico no mostraron una asociación significativa
con el deterioro cognitivo ni con la calidad de vida.

DISCUSIÓN

voz resultados del presente estudio evidencian una alta prevalencia de sospecha patológica y deterioro
cognitivo leve en adultos mayores, hallazgo consistente con investigaciones recientes que señalan que
entre el 40% y 60% de esta población presenta algún grado de alteración cognitiva, especialmente en
contextos latinoamericanos y de ingresos medios (González-Carballo et al., 2024). La media del puntaje
en la escala MMSE observada en esta muestra se encuentra dentro de rangos reportados previamente
en estudios poblacionales, lo que refuerza la validez externa de los resultados.

Un hallazgo relevante es la ausencia de asociación entre deterioro cognitivo y variables como sexo,
estado civil y tiempo de diagnóstico, lo cual coincide con lo reportado por estudios transversales
recientes, donde dichas variables no mostraron un peso estadístico significativo una vez controlados
factores estructurales como edad y nivel educativo (Li et al., 2024).

0 5 10 15 20 25
Vida en pareja
Sin pareja
Vida en pareja
Sin pareja
Mejor
Calidad de Vida
Menor
Calidad de Vida
23
22
0
3
22
22
6
0
Mujeres Hombres
pág. 7299
Este resultado sugiere que el deterioro cognitivo responde más a determinantes acumulativos a lo largo
del curso de vida que a condiciones demográficas aisladas.

En contraste, la escolaridad mostró una asociación estadísticamente significativa con el deterioro
cognitivo, tanto en el análisis global como en el análisis estratificado por género. Estos hallazgos
respaldan la hipótesis de la reserva cognitiva, ampliamente documentada en la literatura reciente, donde
mayores niveles de educación formal se asocian con mejor desempeño cognitivo y menor probabilidad
de deterioro en la vejez (JAMA Network Open, 2025). Resulta particularmente relevante que esta
asociación haya sido más fuerte en mujeres, lo que concuerda con estudios que sugieren que la
educación tiene un efecto protector diferencial según género, posiblemente mediado por desigualdades
históricas en el acceso educativo y oportunidades cognitivas (Scientific Reports, 2025).

Respecto a la edad, los resultados mostraron una diferencia estadísticamente significativa, con mayor
frecuencia de deterioro cognitivo leve en participantes mayores de 80 años y ausencia de esta condición
en menores de 70 años. Este patrón ha sido ampliamente documentado en estudios recientes, los cuales
señalan que la edad avanzada continúa siendo el principal factor de riesgo no modificable para el
deterioro cognitivo, incluso en presencia de altos niveles educativos (World Health Organization,
2023).

Es fundamental destacar que el 81.4% de la muestra reportó Satisfacción Alta o Totalmente de Acuerdo
con su calidad de vida. Esta elevada y homogénea satisfacción global, a pesar de la presencia de
deterioro cognitivo en una proporción significativa, puede reflejar una capacidad de adaptación
psicológica o una recalibración de expectativas ante la enfermedad. Investigaciones recientes señalan
que, en etapas tempranas del deterioro, como la sospecha patológica o el deterioro cognitivo leve, la
percepción de calidad de vida puede mantenerse elevada, particularmente cuando existen redes de
apoyo y funcionalidad conservada (Ma et al., 2024).

Por otra parte, el análisis comparativo de la literatura reciente refleja que la calidad de vida en adultos
mayores en México presenta patrones diferenciados cuando se contrasta con otras poblaciones
latinoamericanas y con países de mayor desarrollo, lo que sugiere la influencia de factores familiares,
sociales y estructurales más allá de las condiciones individuales de salud. Los estudios binacionales y
multinacionales que incluyen a México muestran que, aunque los adultos mayores mexicanos suelen
pág. 7300
reportar niveles relativamente altos de satisfacción subjetiva con la vida, estos resultados están
fuertemente modulados por el apoyo familiar, la convivencia intergeneracional y las redes sociales,
elementos culturalmente arraigados que actúan como factores protectores del bienestar (Torres-Castro
et al., 2022). En comparación con países como Ecuador y Chile, se identifica que en México la familia
cumple un rol central en la compensación de carencias institucionales, lo cual puede explicar por qué
la calidad de vida se mantiene elevada incluso en presencia de limitaciones funcionales o deterioro
cognitivo leve (Vera-Noriega et al., 2021). No obstante, los estudios también coinciden en que estas
ventajas se ven atenuadas por desigualdades educativas y económicas, las cuales impactan
negativamente dominios como la autonomía, la participación social y la seguridad financiera,
especialmente en contextos donde el acceso a recursos formales es limitado (Gutiérrez-Robledo et al.,
2024). Asimismo, los análisis comparativos regionales sugieren que las diferencias observadas entre
países latinoamericanos responden en gran medida a la interacción entre capital social, nivel educativo
y políticas de protección social, más que a la condición de salud aislada, posicionando a México como
un contexto donde el soporte social informal tiene un peso determinante en la experiencia subjetiva del
envejecimiento (Andrade et al., 2024).

Discusión crítica de la correlación negativa entre puntajes

Uno de los resultados más notables fue la correlación negativa, aunque débil, entre el puntaje total de
la función cognitiva y el puntaje de la satisfacción con la vida. Este hallazgo es contraintuitivo, ya que
existen revisiones sistemáticas que documentan cómo incluso déficits cognitivos leves impactan
dimensiones emocionales, sociales y funcionales del bienestar (Campbell et al., 2024). Sin embargo,
una interpretación crítica sugiere que los participantes con mejor rendimiento cognitivo poseen una
mayor autoconciencia de sus déficits sutiles o de las implicaciones futuras de su condición, lo que podría
traducirse en una ligera insatisfacción emocional. Por el contrario, los participantes con menor puntaje
podrían estar menos conscientes de la gravedad de su estado. La debilidad del coeficiente de correlación
indica que el factor cognitivo explica una porción mínima del bienestar subjetivo, sugiriendo que la
satisfacción es predominantemente impulsada por factores no medidos como apoyo social, estado
emocional y funcionalidad.
pág. 7301
Desde la perspectiva de género, uno de los resultados más relevantes fue que las mujeres sin deterioro
cognitivo que vivían en pareja reportaron menor calidad de vida, hallazgo congruente con literatura
reciente que señala que los roles de cuidado, la carga doméstica y las desigualdades de género pueden
afectar negativamente el bienestar subjetivo de las mujeres mayores, incluso en ausencia de deterioro
cognitivo (Frontiers in Psychology, 2025). Este resultado sugiere que la vida en pareja no siempre actúa
como un factor protector del bienestar y que su impacto debe analizarse considerando el contexto
sociocultural y de género.

Necesidades de atención para las habilidades cognitivas.

Las estrategias para mantener o mejorar las habilidades cognitivas deben abordarse desde una
perspectiva de curso de vida, integrando intervenciones diferenciadas según la etapa etaria pero con un
objetivo común: optimizar la reserva cognitiva y reducir el riesgo de deterioro futuro. En adultos
mayores, la evidencia reciente muestra que los programas multicomponente que combinan
entrenamiento cognitivo estructurado, actividad física, estimulación social y orientación en estilos de
vida saludables producen mejoras significativas en funciones cognitivas globales y dominios
específicos como memoria y funciones ejecutivas, especialmente en personas con deterioro cognitivo
leve o riesgo de demencia (Wang et al., 2024). Asimismo, el entrenamiento cognitivo computarizado
ha demostrado inducir cambios neuroplásticos en redes cerebrales y mejorar el rendimiento funcional,
lo que respalda su uso como intervención preventiva y terapéutica (Wu et al., 2023). Factores como la
participación social, el aprendizaje continuo y la actividad intelectual regular también actúan como
elementos protectores frente al deterioro cognitivo, reforzando el concepto de reserva cognitiva en el
envejecimiento (Ma et al., 2024). Las revisiones internacionales coinciden en que la combinación de
ejercicio físico aeróbico con estimulación cognitiva genera mayores beneficios que intervenciones
aisladas, particularmente en poblaciones con enfermedades crónicas (Livingston et al., 2020; World
Health Organization, 2023).

En adultos jóvenes, las necesidades de atención se orientan más hacia la optimización del rendimiento
cognitivo y la prevención a largo plazo. El entrenamiento en memoria de trabajo, atención y funciones
ejecutivas puede mejorar el desempeño cognitivo general, especialmente cuando se integra con
actividad física regular y hábitos adecuados de sueño (Karbach & Verhaeghen, 2020; Sala & Gobet,
pág. 7302
2020). Programas digitales de entrenamiento cognitivo han mostrado beneficios en velocidad de
procesamiento, memoria y flexibilidad cognitiva en poblaciones jóvenes sanas (Scholl et al., 2021),
mientras que intervenciones basadas en mindfulness y reducción del estrés contribuyen a mejorar la
atención sostenida y la regulación emocional, factores clave para el rendimiento cognitivo (Basso et al.,
2021). De forma complementaria, el ejercicio aeróbico se asocia con cambios estructurales cerebrales
positivos y mayor desempeño cognitivo incluso en adultos jóvenes, lo que demuestra que la
estimulación cerebral debe iniciarse tempranamente (Stillman et al., 2021). En este sentido, se establece
un vínculo preventivo claro entre ambas etapas de la vida: fortalecer las habilidades cognitivas desde la
juventud permite aumentar la reserva cognitiva, lo cual puede retrasar la aparición de deterioro en la
vejez y reducir el impacto funcional de enfermedades neurodegenerativas. Por lo tanto, los modelos de
atención deben priorizar intervenciones preventivas tempranas, promoción de estilos de vida saludables
y estimulación cognitiva continua desde edades jóvenes, como estrategia de salud pública para un
envejecimiento cerebral saludable.

En conjunto, los hallazgos del presente estudio aportan evidencia que refuerza la importancia de la
educación y la edad como ejes centrales en la comprensión del deterioro cognitivo y la calidad de vida
en adultos mayores, coincidiendo con la literatura científica reciente que enfatiza la necesidad de
abordajes integrales con perspectiva de curso de vida y enfoque de género.

CONCLUSIONES

Los resultados de la escala MMSE mostraron un puntaje medio de 25.49 ± 2.43 en los adultos mayores
entrevistados; de los cuales 65 (27.5%) mostraron sospecha patológica y 73 (30.9%) datos de deterioro
cognitivo leve, lo cual refleja una alta prevalencia de alteración cognitiva. Esta afección se incrementó
con la edad y se asoció de forma inversa con el grado de escolaridad.

En cuanto a la hipótesis de estudio, a pesar de que se identificó una asociación entre la calidad de vida
y el deterioro cognitivo en pacientes adultos mayores que viven con hipertensión arterial sistémica, la
correlación fue baja. Sin embargo, el análisis con enfoque de género mostró que las mujeres sin
deterioro cognitivo que viven en pareja mostraron menor calidad de vida respecto al resto de los grupos,
lo que resalta la importancia de considerar factores sociales y de género en la interpretación de los
resultados.
pág. 7303
Implicaciones clínicas y sociales

Los hallazgos tienen implicaciones directas para la salud pública:

La educación formal debe considerarse una prioridad de prevención primaria en salud cerebral.

La dinámica familiar mexicana puede contener factores protectores que influyen en la calidad de vida,
por lo que es necesario abordar las patologías desde un enfoque sistémico y biopsicosocial.

Futuras líneas de investigación

Se recomienda realizar estudios longitudinales que integren factores asociados a edad, escolaridad,
redes de apoyo y convivencia intergeneracional, así como investigaciones con perspectiva de género
que analicen la carga de cuidados y la dinámica de pareja en mujeres mayores. Asimismo, se sugieren
comparaciones internacionales que permitan evaluar el impacto de políticas públicas y sistemas de
protección social en el envejecimiento saludable.

REFERENCIAS
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