PREVALENCIA Y FACTORES ASOCIADOS A
LA DESNUTRICIÓN CRÓNICA INFANTIL EN
NIÑOS MENORES DE 2 AÑOS EN UN CENTRO
DE SALUD TIPO A DEL CANTÓN MACHALA

PREVALENCE AND ASSOCIATED FACTORS OF CHRONIC

CHILDHOOD MALNUTRITION IN CHILDREN UNDER TWO

YEARS OF AGE AT A TYPE A HEALTH CENTER IN THE

CANTON OF MACHALA

Bessie Gyslaine Medina Cabrera

Universidad Técnica de Machala, Ecuador

Ana Paula Lituma Maldonado

Universidad Técnica de Machala, Ecuador

Gladis del Rocio Mora Veintimilla

Universidad Técnica de Machala, Ecuador

Sara Esther Vera Quiñonez

Universidad Técnica de Machala, Ecuador
pág. 555
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.0.22931
Prevalencia y factores asociados a la desnutrición crónica infantil en niños
menores de 2 años en un centro de salud tipo A del cantón Machala

Bessie Gyslaine Medina Cabrera
1
bmedina2@utmachala.edu.ec

https://orcid.org/0009-0000-5680-1403

Universidad Técnica de Machala

Machala Ecuador

Ana Paula Lituma Maldonado

alituma4@utmachala.edu.ec

https://orcid.org/0009-0007-7278-0594

Universidad Técnica de Machala

Machala Ecuador

Gladis del Rocio Mora Veintimilla

gmora@utmachala.edu.ec

https://orcid.org/0000-0002-0616-1425

Universidad Técnica de Machala

Machala Ecuador

Sara Esther Vera Quiñonez

svera@utmachala.edu.ec

https://orcid.org/0000-0003-3633-9236

Universidad Técnica de Machala

Machala Ecuador

RESUMEN

Introducción: La desnutrición crónica infantil continúa siendo un problema prioritario de salud pública,
especialmente en los primeros dos años de vida, etapa crítica para el crecimiento y desarrollo. Esta
condición responde a la interacción de factores biológicos, socioeconómicos, ambientales y
alimentarios, y genera consecuencias irreversibles en el desarrollo físico y cognitivo del niño. Objetivo:
Determinar la prevalencia y los factores asociados a la desnutrición crónica infantil en niños menores
de dos años atendidos en un centro de salud tipo A del cantón Machala durante el periodo agosto
diciembre de 2025. Metodología: Se realizó un estudio cuantitativo, observacional, descriptivo y
analítico de corte transversal. La población estuvo conformada por 200 madres o cuidadores de niños
de 6 a 24 meses pertenecientes al Proyecto Libre de Desnutrición Infantil (PELDI). Se utilizó un
muestreo no probabilístico por conveniencia. La recolección de datos se efectuó mediante un
cuestionario estructurado validado por juicio de expertos y con confiabilidad aceptable (α=0,725). El
análisis estadístico se desarrolló con IBM SPSS Statistics® v27, empleando estadística descriptiva.
Resultados: Se identificó una proporción relevante de niños en riesgo nutricional y con desnutrición
crónica severa. Los factores asociados incluyeron bajo nivel educativo materno, maternidad adolescente,
hacinamiento, infecciones respiratorias recurrentes y patrones alimentarios caracterizados por baja
diversidad dietética, alto consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, y limitada ingesta
de micronutrientes esenciales. Conclusión: La desnutrición crónica infantil en el contexto estudiado
presenta un origen multifactorial que requiere intervenciones integrales desde la Atención Primaria de
la Salud. El fortalecimiento del rol de enfermería en la educación nutricional, el seguimiento del
crecimiento y la promoción de prácticas alimentarias saludables resulta fundamental para reducir el
riesgo y la severidad de esta condición.

Palabras clave: Desnutrición; Trastornos de la Nutrición del Niño; Prevalencia

1
Autor principal.
Correspondencia:
bmedina2@utmachala.edu.ec
pág. 556
Prevalence and Associated Factors of Chronic Childhood Malnutrition in

Children Under Two Years of Age at a Type A Health Center in the Canton

of Machala

ABSTRACT

Introduction:
Chronic child malnutrition remains a priority public health problem, particularly during
the first two years of life, a critical period for growth and development. This condition results from the

interaction of biological, socioeconomic, environmental, and
dietary factors and leads to irreversible
consequences on children’s physical and cognitive development.
Objective: To determine the
prevalence and associated factors of chronic child malnutrition in children under two years of age

attending a Type A heal
th center in the canton of Machala during the period AugustDecember 2025.
Methodology:
A quantitative, observational, descriptive, and analytical cross-sectional study was
conducted. The population consisted of 200 mothers or caregivers of children aged 6 to 24 months

enrolled in the Child Malnutrition
-Free Project (PELDI). A non-probabilistic convenience sampling
method was used. Data were collected using a structured questionnaire validated by expert judgment

and showing acceptable internal consistency (
Cronbach’s alpha = 0.725). Statistical analysis was
performed using IBM SPSS Statistics® version 27, applying descriptive statistics.
Results: A relevant
proportion of children at nutritional risk and with severe chronic malnutrition was identified. Associated

factors included low maternal educational level, adolescent motherhood, household overcrowding,

recurrent acute respiratory infections, a
nd dietary patterns characterized by low dietary diversity, high
consumption of sugar
-sweetened beverages and ultra-processed foods, and limited intake of essential
micronutrients.
Conclusion: Chronic child malnutrition in the studied context has a multifactorial origin
that requires comprehensive interventions from Primary Health Care. Strengthening the role of nursing

in nutritional education, growth monitoring, and the promotion of healthy f
eeding practices is essential
to reduce the risk and severity of this condition.

Keywords
: Malnutrition; Child Nutrition Disorders; Prevalence
Artículo recibido 15 enero 2026

Aceptado para publicación: 15 febrero 2026
pág. 557
INTRODUCCIÓN

La desnutrición crónica infantil sigue siendo uno de los principales problemas de salud públicas en
países de desarrollo
(UNICEF, 2023). Esta condición se origina por una ingesta inadecuada y sostenida
de nutrientes esenciales durante los primeros años de vida, y se manifiesta principalmente como un
retraso en el crecimiento lineal. Su aparición responde a la interacción de múltiples factores biológicos,
socioeconómicos, culturales y ambientales que influyen de manera directa en el desarrollo integral del
niño
(UNICEF, 2022).
A nivel mundial, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia estima que 148 millones de niños
menores de cinco años presentan retraso en el crecimiento, mientras que 45 millones padecen
desnutrición aguda y alrededor de 340 millones tienen deficiencias de micronutrientes esenciales. Estas
cifras evidencian que la malnutrición infantil continúa siendo un desafío considerable para la salud
pública global
(UNICEF, 2022).
En América Latina y el Caribe en el año 2022, más de 152.000 niños perdieron la vida debido a
condiciones asociadas a la malnutrición, y alarmantemente, más de la mitad de estas muertes ocurrieron
durante los primeros 28 días de vida
(OEI, 2022). Sin embargo, Guatemala continúa siendo el país con
la mayor prevalencia en la región, con más del 46,5 % de niños afectados, lo que equivale a
aproximadamente 900.000 menores. A pesar de los esfuerzos, la desnutrición infantil sigue siendo un
reto prioritario en la agenda de salud pública regional
(CEPAL, 2020).
En Ecuador, la desnutrición crónica infantil afecta al 20,1 % de los niños menores de dos años, según
datos de la Encuesta Nacional sobre Desnutrición Infantil de 2023, con una mayor prevalencia en
comunidades indígenas, donde alcanza el 39 %
(UNICEF, 2023). Esta realidad ha posicionado a
Ecuador como el segundo país con los niveles más altos de desnutrición crónica infantil en América
Latina y el Caribe, superado solo por Guatemala
(Mejía & Gallarraga, 2023).
A nivel regional y provincial, la desnutrición crónica infantil presenta marcadas diferencias territoriales,
siendo la región Sierra rural la más afectada, con una prevalencia del 27,7 %, lo que refleja una fuerte
desigualdad geográfica en el acceso a servicios de salud, agua segura y alimentación adecuada. Las
provincias con los índices más elevados son Chimborazo con 35,1 %, seguida por Bolívar con 30,3 %
pág. 558
y Santa Elena con 29,8 %, evidenciando una concentración del problema en zonas rurales y de alta
vulnerabilidad social
(INEC, 2023).
A nivel local, la provincia de El Oro presenta el menor índice de Desnutrición Crónica Infantil en
menores de dos años representando el 9.8%
(Márquez C, 2023). Sin embargo, tanto la desnutrición como
el sobrepeso infantil en otros grupos etarios mantienen una prevalencia cercana al 17%. Estas
condiciones responden a determinantes sociales y personales diferentes que varían según el tiempo y el
entorno. Paladines & Chiluisa
(2021) señalan que la mayor prevalencia se presenta en niños del sexo
masculino que residen en zonas urbanas.

Factores asociados a la desnutrición infantil tenemos económicos, sanitarios, culturales y sociales. Entre
los factores más influyentes se destacan la pobreza estructural, la inseguridad alimentaria en el hogar y
las deficiencias en el acceso a servicios básicos. Asimismo, el bajo nivel educativo de las madres o
cuidadores, especialmente en aspectos de salud materno infantil y prácticas de alimentación
complementaria
(Chimborazo & Aguaiza, 2023). La falta de controles prenatales y postnatales, junto
con un acceso limitado a servicios de salud de calidad, agravan el riesgo de malnutrición. Además, en
comunidades rurales e indígenas, estos factores se intensifican debido a barreras geográficas,
discriminación estructural y la persistencia de prácticas culturales no siempre compatibles con una
nutrición óptima
(Oblitas & Abanto, 2024).
La Atención Primaria de la Salud (APS) es un elemento clave para la prevención, detección y manejo
oportuno de la desnutrición crónica infantil, ya que representa el primer nivel donde se establece un
vínculo directo entre las familias y el personal del sistema sanitario. En este nivel se desarrollan
estrategias esenciales, tales como el control de niño sano, la promoción de la lactancia materna
exclusiva, la consejería nutricional, la suplementación con micronutrientes (como vitamina A y chispas),
y el seguimiento continuo del crecimiento y desarrollo. Todas estas acciones tienen como finalidad
identificar factores de riesgo desde etapas tempranas y actuar de manera pertinente para evitar
repercusiones irreversibles en el desarrollo infantil
(Alcocer & Masaquiza, 2024; Toaquiza & Vargas,
2025)
.
pág. 559
Por lo consiguiente, se ha planteado como objetivo general determinar la prevalencia y los factores
asociados a la desnutrición crónica en niños menores de dos años atendidos en una unidad de atención
primaria del cantón Machala durante el periodo de agosto diciembre 2025

METODOLOGÍA

El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un diseño observacional, descriptivo
y analítico de corte transversal. La población de estudio estuvo constituida por madres y/o cuidadores
de niños y niñas de 6 a 24 meses de edad, pertenecientes al Proyecto Libre de Desnutrición Infantil
(PELDI), que acudieron al primer nivel de atención del centro de salud del ámbito local.

El periodo de recolección de datos se comprendió entre el 1 de mayo hasta el 30 de diciembre de 2025.
Se incluyeron en el estudio aquellas madres o cuidadores que: a) tuvieran niños dentro del rango etario
establecido (6 a 24 meses), b) asistieran a los controles del programa PELDI en la unidad de salud, y c)
aceptaran participar voluntariamente mediante la firma del consentimiento informado. Se excluyeron a
quienes rechazaron participar, no firmaron el consentimiento informado o no cumplieron con el criterio
de edad del niño.

Se empleó un muestreo no probabilístico por conveniencia, seleccionándose a todos los participantes
que cumplieron los criterios de inclusión durante el periodo de estudio. La muestra coincidió con la de
totalidad de la población accesible, lo que permitió obtener información directa, oportuna y
contextualizada de la población objetivo.

La técnica utilizada fue la encuesta, aplicándose como instrumento un cuestionario estructurado de
preguntas cerradas, diseñado para identificar la prevalencia y los factores asociados a la desnutrición
crónica infantil en niños menores de 2 años. El instrumento se organizó en tres secciones principales:

Sección I: Datos sociodemográficos, que incluyó información del niño (edad, sexo, orden de
nacimiento), de la madre (edad al último parto, talla, nivel de instrucción), del jefe del hogar y
características del entorno familiar y de la vivienda, como saneamiento básico, acceso a agua potable y
condiciones de hacinamiento.

Sección II: Factores clínicos, que abordó antecedentes de salud recientes del niño, tales como
infecciones respiratorias agudas, enfermedades diarreicas, fiebre, diagnóstico de anemia, peso y talla al
nacer, esquema de vacunación, asistencia a controles de niño sano y suplementación con
pág. 560
micronutrientes.

Sección III: Factores subyacentes, orientada a los patrones de alimentación, lactancia materna
exclusiva, inicio y frecuencia de la alimentación complementaria, consumo de grupos alimentarios,
ingesta de micronutrientes, así como hábitos alimentarios no saludables y consumo de alimentos
ultraprocesados.

El cuestionario fue anónimo, confidencial y de participación voluntaria, garantizando la calidad,
pertinencia y calidez en la recolección de la información

Debido a que el instrumento no había sido previamente validado en la población de estudio, se llevó a
cabo un proceso de validación por juicio de expertos, conformado por tres profesionales de la salud con
experiencia académica e investigativa, vinculados al ámbito de la nutrición materno-infantil y la
atención primaria de salud.

Los expertos evaluaron la claridad, pertinencia y coherencia de los ítems, mediante una escala tipo Likert
de cuatro categorías (1 = Muy bajo a 4 = Excelente), con la posibilidad de emitir observaciones y
sugerencias para el mejoramiento del instrumento. Los ítems que no cumplieron con los criterios
establecidos fueron sometidos a procesos de modificación o eliminación, lo que permitió obtener la
versión final del cuestionario, estructurada y adaptada al contexto de la población estudiada.

La confiabilidad interna del instrumento se determinó mediante el coeficiente alfa de Cronbach,
obteniéndose un valor de 0,725, lo que evidencia una consistencia interna aceptable para estudios de
tipo descriptivo y analítico

El estudio contó con la autorización del Director del Distrito de Salud 07D02 Machala, así como con el
consentimiento informado de las madres o cuidadores participantes. Se respetaron los principios éticos
de autonomía, confidencialidad, anonimato y voluntariedad, de acuerdo con los lineamientos de la
Declaración de Helsinki.

Los datos recolectados fueron procesados y analizados utilizando el software IBM SPSS Statistics®,
versión 27. Se realizó un análisis descriptivo, empleando medidas de tendencia central y dispersión
(media y desviación estándar) para las variables cuantitativas, y frecuencias absolutas y porcentajes para
las variables cualitativas.
pág. 561
RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Tabla 1. Datos sociodemográficos

Ítems
Opciones f %
Edad del niño(a)

06 a 15 meses
105 52,5
16 a 24 meses
95 47,5
Total
200 100
Sexo del niño(a)

Masculino
106 53
Femenino
94 47
Total
200 100
Orden de nacimiento del niño (a)

1er hijo
43 21,5
2do hijo
84 42
3er hijo
48 24
4to hijo
25 12,5
Total
200 100
Número de hijos vivos que tiene la madre

1 hijo
37 18,5
2 hijos
76 38
3 hijos
58 29
4 hijos
29 14,5
Total
200 100
Edad de la madre al momento del último
parto

Menor de 18 años
56 28
Entre 18 y 35 años
108 54
Mayor de 35 años
36 18
Total
200 100
Talla materna

Mayor a 145 cm
110 55
Menor a 145cm
90 45
Total
200 100
Nivel de instrucción materna

Sin primaria
5 2,5
Primaria
82 41
pág. 562
Secundaria
101 50,5
Superior
12 6
Total
200 100
Sexo del jefe del hogar

Masculino
143 71,5
Femenino
57 28,5
Total
200 100
Nivel educativo del jefe del hogar

Primaria
77 38,5
Secundaria
97 48,5
Superior
26 13
Total
200 100
Material del piso de la vivienda

Tierra
13 6,5
Cemento
77 38,5
Tabla
35 17,5
Madera
45 22,5
Cerámica
30 15
Total
200 100
¿Existe hacinamiento en el hogar?
Si 75 37,5
No
125 62,5
Total
200 100
¿Su hijo(a) ha presentado infección
respiratoria aguda (IRA) en las últimas dos
semanas?

Si
119 59,5
No
81 40,5
Total
200 100
¿Su hijo(a) ha presentado enfermedad
diarreica aguda (EDA) en las últimas dos
semanas?

Si
70 35,0
No
130 65,0
Total
200 100
Fuente: Elaboración propia
pág. 563
En relación con la edad del niño, se observa una distribución relativamente homogénea entre los grupos
de 6 a 15 meses (52,5%) y de 16 a 24 meses (47,5%). Este comportamiento es consistente con lo
señalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), que identifica los primeros dos años
de vida como una etapa crítica para el crecimiento y desarrollo infantil, caracterizada por una mayor
vulnerabilidad biológica y social.

Respecto al sexo del niño, se evidencia un ligero predominio del sexo masculino, sin diferencias
marcadas entre ambos grupos. Este patrón es similar a lo reportado por Li et al. (2025), quienes describen
una leve mayor proporción de niños varones en poblaciones infantiles, aunque sin significancia
estadística, lo que sugiere que esta variable no constituye un factor determinante en la mayoría de los
contextos.

En cuanto al orden de nacimiento y el número de hijos vivos, se observa predominio de familias con dos
o más hijos, destacando el segundo hijo como el más frecuente. Estos hallazgos guardan relación con lo
descrito por Melgarejo y Arévalo (2022), quienes señalan que en hogares con mayor número de hijos
puede producirse una redistribución de recursos y cuidados, lo que potencialmente influye en el
bienestar infantil.

En relación con la edad materna, predominó el grupo de 18 a 35 años; sin embargo, se identificó una
proporción importante de madres adolescentes. Este resultado es relevante, ya que, según Freire et al.
(2020), las edades maternas extremas, particularmente la adolescencia, se asocian con mayores riesgos
para la salud infantil, debido a factores biológicos y sociales.

Respecto a la talla materna, se evidenció que una proporción considerable de madres presenta una
estatura menor a 145 cm, lo cual, de acuerdo con Cueva Moncayo et al. (2021), se relaciona con un
mayor riesgo de desnutrición crónica infantil, evidenciando la influencia de factores intergeneracionales
en el estado nutricional.

En cuanto al nivel educativo materno, predominan los niveles de instrucción primaria y secundaria, lo
cual es consistente con lo reportado por Melgarejo y Arévalo (2022), quienes indican que en poblaciones
latinoamericanas estos niveles educativos son los más frecuentes y pueden influir en las prácticas de
cuidado, alimentación y acceso a servicios de salud.
pág. 564
Respecto a las características del hogar, se evidencia un predominio de jefatura masculina y niveles
educativos medios en los jefes de hogar, lo cual refleja patrones sociodemográficos tradicionales
descritos en la región (Melgarejo y Arévalo, 2022). Asimismo, las condiciones de la vivienda,
particularmente el tipo de material del piso y la presencia de hacinamiento, constituyen factores
relevantes, ya que, según Alvarado et al. (2021), influyen directamente en la salud infantil al facilitar la
transmisión de enfermedades infecciosas.

En este sentido, la presencia de hacinamiento en una proporción importante de los hogares refuerza lo
señalado por Alvarado et al. (2021), quienes identifican esta condición como un factor de riesgo para
enfermedades respiratorias. Esto se ve reflejado en la alta frecuencia de infecciones respiratorias agudas
observada en la población estudiada, hallazgo que es consistente con lo reportado por Napan Villalobos
et al. (2024), quienes destacan a estas infecciones como una de las principales causas de morbilidad en
menores de dos años.

Finalmente, se evidenció que más de un tercio de los niños presentó enfermedad diarreica aguda en las
últimas dos semanas, lo que indica una carga importante de esta patología en la población estudiada.
Este resultado supera lo reportado por Peñaherrera Lozada et al. (2022), quienes estiman una menor
frecuencia a nivel nacional, lo que podría explicarse por diferencias en las condiciones sanitarias,
prácticas de higiene y nivel educativo de los cuidadores, factores ampliamente reconocidos como
determinantes en la aparición de esta enfermedad.

Tabla 2. Prevalencia de la desnutrición crónica infantil

Estado Nutricional
Casos totales Porcentaje total
Con desnutrición crónica infantil (DCI)
16 8%
Sin desnutrición crónica infantil (DCI)
184 92%
Fuente: Elaboración propia

La tabla 2 muestra que la prevalencia de la desnutrición crónica infantil en la población estudiada fue
del 8%, lo que indica que aproximadamente uno de cada diez niños presenta retraso en el crecimiento
lineal para su edad, mientras que el 92% mantiene parámetros antropométricos dentro de rangos
normales. Este hallazgo evidencia que, aunque predomina un estado nutricional adecuado, existe un
pág. 565
grupo vulnerable que requiere vigilancia y seguimiento nutricional continúo debido a las posibles
repercusiones en el desarrollo infantil. Al comparar estos resultados con la literatura, se observa que la
prevalencia encontrada es inferior a la reportada por Cueva Moncayo, et al. (2021) quien describe cifras
alrededor del 20,1% de desnutrición crónica infantil en Ecuador, especialmente en poblaciones
socialmente vulnerables.

Según el análisis realizado por las autoras Feijóo G. Mayra y Sánchez P. Nathalia, la mayoría de los
niños menores de cinco años atendidos en el Centro de Salud Carlos Elizalde presentó un estado
nutricional normal (70%). Aproximadamente el 12% se encontraba en riesgo de desnutrición crónica,
mientras que la desnutrición crónica moderada y severa afectó en conjunto cerca del 4% de la población.

Tabla 3. Grupo alimentario

Grupo alimentario

Alimento más
consumido (%)

Segundo alimento
(%)

Menor consumo (%)

Cereales y
tubérculos

Papa (77,0%)
Arroz (52,0%) Maíz (17,0%)
Leguminosas y
semillas

Lenteja (77,5%)
Frejol (67,0%) Maní (1,5%)
Lácteos
Yogurt (71,5%) Leche (51,0%) Queso (44,0%)
Proteínas animales
Pollo (89,0%) Pescado (32,0%) Hígado (7,0%)
Frutas y verduras
Vit. A

Zanahoria (76,0%)
Zapallo (68,0%) Hígado (7,0%)
Frutas y verduras
en general

Manzana (76,0%)
Banano (71,0%) Pepino (8,5%)
Alimentos ricos en
hierro y zinc

Huevo (27,0%)

Frejol/Lenteja
(27,0%)

Maní/Semillas (0,5%)

Fuente: Elaboración propia

En la tabla 3, el patrón de consumo alimentario en niños menores de dos años evidencia una dieta
predominantemente basada en alimentos energéticos de bajo costo, con limitada diversidad nutricional,
pág. 566
lo cual constituye un factor relevante asociado a la desnutrición crónica infantil. En el grupo de cereales
y tubérculos, la papa (77,0%) y el arroz (52,0%) fueron los alimentos más consumidos, resultados
similares a los descritos por Asebe et al.
(2025) y Surmita et al. (2025), quienes reportan que estos
alimentos conforman la base de la alimentación complementaria en contextos socioeconómicos
vulnerables, aportando energía, pero escasos micronutrientes esenciales.

El alto consumo de leguminosas como lenteja (77,5%) y frejol (67,0%) representa un aspecto favorable
por su aporte proteico; sin embargo, el consumo mínimo de maní y semillas (1,5%) limita la ingesta de
grasas saludables y zinc, micronutriente clave para el crecimiento lineal. Nuryani et al.
(2025) señalan
que la baja diversidad dietética, especialmente en fuentes de zinc y hierro, se asocia significativamente
con mayor prevalencia de retraso en talla.

En cuanto a los lácteos, el predominio del yogurt (71,5%) y la leche (51,0%) es consistente con lo
reportado por
Antezack et al. (2021); no obstante, la ingesta moderada de queso podría restringir el
aporte de calcio y proteínas de alto valor biológico necesarios para el desarrollo óseo. Respecto a las
proteínas animales, el pollo (89,0%) fue ampliamente consumido, mientras que el pescado (32,0%) y el
hígado (7,0%) mostraron baja inclusión, patrón coincidente con Getenet et al.
(2025), quienes destacan
que la escasa ingesta de vísceras y pescado limita el aporte de hierro, zinc y vitamina A.

Tabla 4. Consumo de bebidas azucaradas

Hábito de Consumo de
Bebidas Azucaradas

Riesgo /
Seguimiento

Desnutrición
Crónica Severa

Normal
Total
Si Consumen
67 (42,4%) 26 (16,5%) 65 (41,1%) 158
No Consumen
12 (28,6%) 0 (0,0%) 30 (71,4%) 42
Total
79 (39,5%) 26 (13,0%) 95 (47,5%) 200
Fuente: Elaboración propia

La tabla 4 muestra que, el 79% de los niños consumen regularmente bebidas azucaradas; dentro de este
grupo, un 42,4% se encuentra en situación de riesgo o requiere seguimiento nutricional, mientras que
un 16,5% presenta desnutrición crónica severa. En el grupo que no consume estas bebidas, no se
pág. 567
registraron casos de desnutrición severa y solo el 28,6% se encuentra en riesgo, siendo la mayoría
(71,4%) niños con estado nutricional normal. Estos datos sugieren que el consumo habitual de bebidas
azucaradas podría estar relacionado con un mayor riesgo de desnutrición, posiblemente debido a la
sustitución de alimentos más nutritivos por estas bebidas con alto contenido calórico, pero bajo valor
nutricional. Estos resultados coinciden con estudios previos que han señalado que el consumo frecuente
de bebidas azucaradas puede contribuir a la malnutrición infantil, no solo por el aporte calórico vacío
que desplaza alimentos con mayor valor nutricional, sino también por su impacto negativo en la
absorción de micronutrientes esenciales según el estudio de Popkin y Wen
(2021) Por lo tanto, la
promoción de prácticas alimentarias saludables que limiten la ingesta de bebidas azucaradas podría ser
un factor clave en la prevención y control de la desnutrición crónica en esta población vulnerable.

Tabla 5. Consumo de ultraprocesados

Hábito de Consumo de
Ultraprocesados

Riesgo /
Seguimiento

Desnutrición
Crónica Severa

Normal
Total
No Consumen
13 (27,7%) 1 (2,1%) 33 (70,2%) 47
Si Consumen
66 (43,1%) 25 (16,3%) 62 (40,5%) 153
Total
79 (39,5%) 26 (13,0%) 95 (47,5%) 200
Fuente: Elaboración propia

En los niños que no consumen alimentos ultraprocesados, el 70,2% presenta un estado nutricional
normal y solo el 2,1% tiene desnutrición crónica severa. Por otro lado, solo el 40,5% de los niños que
consumen estos alimentos mantienen un estado nutricional normal y el 16,3% presenta desnutrición
severa. Además, el porcentaje de niños en riesgo o seguimiento nutricional es mayor en el grupo
consumidor (43,1%) que en el que no consume ultraprocesados (27,7%). Estos resultados indican que
el consumo frecuente de ultraprocesados podría contribuir a un mayor riesgo de desnutrición crónica al
desplazar alimentos más nutritivos.

Lo que concuerda con el estudio de García-Blanco et al.
(2023) los cuales mostraron que un alto
consumo de alimentos ultraprocesados se asoció con mayor probabilidad de ingesta inadecuada de
pág. 568
micronutrientes, los niños con mayor consumo de estos alimentos tuvieron 2,57 veces más
probabilidades de no cubrir los requerimientos de al menos tres micronutrientes.

Asimismo, Neri et al.
(2022) demostraron que el consumo frecuente de ultraprocesados en niños
pequeños se relaciona con una menor ingesta de hierro, zinc y vitamina A, nutrientes críticos para la
prevención de la desnutrición crónica.

CONCLUSIONES

Los resultados del presente estudio evidencian que la desnutrición crónica infantil en niños menores de
dos años atendidos en un centro de salud tipo A del cantón Machala constituye un problema persistente
y multifactorial, estrechamente relacionado con determinantes sociales, maternos, ambientales y
alimentarios. Se identificó una prevalencia relevante de niños en riesgo nutricional y con desnutrición
crónica severa, lo que confirma que, aun en territorios con menor prevalencia provincial, subsisten
brechas significativas en las condiciones de vida y en las prácticas de cuidado infantil.

El análisis de los factores asociados mostró que el bajo nivel educativo materno, la edad temprana de la
madre al momento del parto, el hacinamiento domiciliario y la presencia recurrente de infecciones
respiratorias agudas se vinculan de manera consistente con resultados nutricionales desfavorables.
Asimismo, los patrones alimentarios caracterizados por una baja diversidad dietética, el consumo
frecuente de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, y la limitada ingesta de alimentos ricos en
hierro, zinc y vitamina A, emergen como determinantes críticos del retraso en el crecimiento lineal.

Estos hallazgos refuerzan el rol estratégico de la Atención Primaria de la Salud y del personal de
enfermería en la detección temprana, el seguimiento nutricional y la implementación de intervenciones
educativas dirigidas a madres y cuidadores, orientadas a fortalecer prácticas adecuadas de lactancia,
alimentación complementaria y estilos de vida saludables
.
pág. 569
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Alcocer, L., & Masaquiza, J. (2024). Desnutrición crónica infantil en menores de 24 meses que acuden
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