CRISIS DE LOS PARTIDOS Y MOVIMIENTOS
POLÍTICOS EN ECUADOR: DESAFÍOS
ESTRUCTURALES Y RETOS DEMOCRÁTICOS
DESDE UN ANÁLISIS SOCIAL
CRISIS OF POLITICAL PARTIES AND MOVEMENTS
IN ECUADOR: STRUCTURAL CHALLENGES AND
DEMOCRATIC ISSUES FROM A SOCIAL ANALYSIS
Lcdo. Pablo Esteban Granda Dávila
Universidad Técnica de Machala, Ecuador
Lcdo. Jose Manuel Cabrera Perez
Investigador Independiente, Ecuador
Lcdo. Jeremy David Torres Orellana
Investigador Independiente, Ecuador

pág. 12676
DOI:
Crisis de los Partidos y Movimientos Políticos en Ecuador:
Desafíos Estructurales y Retos Democráticos desde un Análisis Social
Lcdo. Pablo Esteban Granda Dávila1
pgranda@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0007-1773-0201
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
Lcdo. Jose Manuel Cabrera Perez
jcabrera28@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0009-1100-9178
Investigador Independiente
Ecuador
Lcdo. Jeremy David Torres Orellana
Jtorres24@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0005-6772-397X
Investigador Independiente
Ecuador
RESUMEN
El presente artículo tiene como objetivo primordial analizar la crisis estructural de los partidos y
movimientos políticos en el Ecuador, desde una perspectiva sociológica y cualitativa para comprender
los factores existentes como: la pérdida de legitimidad democrática y la creciente desafección ciudadana
particularmente entre los sectores jóvenes. Esta investigación esta sostenida en una metodología
documental basada en la revisión de artículos científicos, foros académicos, además de la base de datos
del Consejo Nacional Electoral (CNE) y Latinobarómetro, centrado el análisis en el comportamiento
sistemático de los partidos durante el último período legislativo. En los hallazgos se puede evidenciar
la enorme desinstitucionalización caracterizada por la hiperfragmentación organizativa, la debilidad
ideológica, la ausencia de democracia interna y la transformación de los partidos políticos en
maquinarias electorales de corto plazo. De igual manera, se identifica el tranfuguismo político en lo
legislativo consecuentemente por la falta de formación de cuadros políticos y del pragmatismo sobre la
doctrina partidaria, por eso es importante comparar el sistema democrático ecuatoriano con países como
Perú, Argentina y Colombia, dado que la crisis de intermediación no es un fenómeno aislado, sino una
tendencia a nivel regional. Se concluye que para la recuperación de la representación política en el
Ecuador, es necesario hacer reformas estructurales que estén orientadas al fortalecimiento de la
democracia interna, la formación política permanente y la depuración del sistema de partidos mediante
la eliminación de organizaciones que no tengan una militancia efectiva, como principal condición para
reconstruir el vínculo entre la ciudadanía y el sistema político. El presente artículo propone como
objetivo fundamental analizar la crisis de los partidos y movimientos políticos en el Ecuador desde una
perspectiva sociológica y estructural que permita comprender la pérdida de legitimidad democrática en
la coyuntura actual, mediante una metodología de corte cualitativo y documental sustentada en la
revisión sistemática de artículos científicos, junto con el análisis de datos oficiales del Consejo Nacional
Electoral para examinar la hiperfragmentación del sistema como también el fenómeno de la desafección
política en los jóvenes. Los principales hallazgos revelan una transición crítica del modelo de partido
escuela hacia maquinarias de partido campaña donde la ausencia de formación de cuadros y la debilidad
ideológica han institucionalizado el pragmatismo y el transfuguismo legislativo conocido como
camisetazo, la investigación concluye de manera contundente con la idea que la crisis de intermediación
no es coyuntural, sino el resultado de un diseño que favorece intereses particulares sobre la
representación ciudadana real lo cual exige una reforma profunda orientada a rescatar la ética política
y la democracia interna como únicos mecanismos capaces de reconstruir el vínculo social y garantizar
la estabilidad institucional del Estado ecuatoriano a largo plazo.
Palabras claves: partidos políticos, movimientos políticos, legitimidad democrática, desafección
política, participación juvenil
1 Autor principal
Correspondencia: pgranda@utmachala.edu.ec

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Crisis of Political Parties and Movements in Ecuador:
Structural Challenges and Democratic Issues from a Social Analysis
ABSTRACT
This article aims primarily to analyze the structural crisis of political parties and movements in Ecuador
from a sociological and qualitative perspective, in order to understand existing factors such as the loss
of democratic legitimacy and the growing citizen disaffection, particularly among young sectors. This
research is supported by a documentary methodology based on the review of scientific articles,
academic forums, and databases from the National Electoral Council (CNE) and Latinobarómetro,
focusing the analysis on the systematic behavior of parties during the last legislative period. The
findings reveal a significant process of deinstitutionalization characterized by organizational
hyperfragmentation, ideological weakness, the absence of internal democracy, and the transformation
of political parties into short-term electoral machines. Likewise, legislative political party switching is
identified, largely resulting from the lack of political cadre training and the predominance of
pragmatism over party doctrine. Therefore, it is important to compare the Ecuadorian democratic system
with countries such as Peru, Argentina, and Colombia, since the crisis of political mediation is not an
isolated phenomenon but rather a regional trend. It is concluded that, in order to restore political
representation in Ecuador, it is necessary to implement structural reforms aimed at strengthening
internal democracy, promoting continuous political training, and purifying the party system through the
elimination of organizations that lack effective membership. These measures constitute a fundamental
condition for rebuilding the link between citizens and the political system. This article further proposes
as a central objective the analysis of the crisis of political parties and movements in Ecuador from a
sociological and structural perspective that allows for understanding the loss of democratic legitimacy
in the current context. It applies a qualitative and documentary methodology supported by the
systematic review of scientific articles together with the analysis of official data from the National
Electoral Council to examine the hyperfragmentation of the system as well as the phenomenon of
political disaffection among young people. The main findings reveal a critical transition from the
traditional “party as a school” model toward campaign-oriented party machines, where the absence of
cadre training and ideological weakness have institutionalized pragmatism and legislative party
switching known as the camisetazo. The research concludes emphatically that the crisis of political
mediation is not merely circumstantial but the result of an institutional design that favors particular
interests over genuine citizen representation. This situation demands a profound reform aimed at
restoring political ethics and internal democracy as the only mechanisms capable of rebuilding the social
bond and guaranteeing the long-term institutional stability of the Ecuadorian State.
Keywords: Political parties, political movements, democratic legitimacy, political disaffection, youth
participation
Artículo recibido 02 febrero 2026
Aceptado para publicación: 27 febrero 2026

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INTRODUCCIÓN
Los partidos políticos han sido históricamente considerados como los pilares fundamentales sobre los
cuales se asienta la democracia representativa moderna, pues su función principal está en articular las
demandas sociales y transformarlas en políticas públicas ejecutables desde el aparato estatal. En el
contexto ecuatoriano actual, esta idea parece haberse ido borrando con el paso de las décadas debido a
un proceso de erosión institucional, esto ha causado que la confianza de los ciudadanos en sus
representantes legítimos disminuya considerablemente, dado que, la crisis actual no es un fenómeno
aislado de la coyuntura reciente sino el resultado de una acumulación de fallos estructurales que impiden
que estas organizaciones funcionen como verdaderos puentes entre la sociedad civil y el poder político,
por lo que es necesario analizar cómo el sistema de partidos en el Ecuador ha pasado de una etapa de
consolidación democrática a un estado de fragmentación extrema que compromete la estabilidad del
país.
La desconfianza ciudadana hacia las organizaciones políticas en el Ecuador se manifiesta de manera
alarmante a través de los índices de desaprobación que registran las encuestas de opinión pública y la
creciente apatía electoral de los sectores más jóvenes de la población, la Fundación Friederich Ebert
(2025) en su estudio sobre los jóvenes en América Latina y su participación política, se destaca que de
2004 entrevistas a ecuatorianos el 49% no está interesado en formar parte de partidos políticos, además
de un 62% que no quiere participar como candidato en elecciones populares, reflejando la desconexión
de la ciudadanía y la política.
La desconexión social se encuentra agravada por la percepción ciudadana que consideran que los
partidos dejaron de ser espacios de participación política, para convertirse en maquinarias electorales
de intereses personales que solo se activan durante los períodos de campaña, con la finalidad de recibir
el financiamiento del CNE y en otros casos captar votos. Esto que se acaba de explicar, en el Ecuador
es muy evidente por el debilitamiento de la relación que puede haber entre candidato y ciudadano,
generando vacío de poder que a menudo es llenado por figuras populistas o movimientos caudillista
que prometen soluciones mesiánicas (restauración o paz) al margen de la institucionalidad partidista
tradicional.

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Este escenario muestra un desafío democrático de grandes proporciones porque sin partidos fuertes y
legítimos, la representación política se vuelve frágil y vulnerable, ante los intereses de los grupos de
poder económico. (Altamirano & Mayorga, 2023, pág. 723).
Uno de los problemas centrales identificados en el análisis del sistema partidario ecuatoriano es la
ausencia de una democracia interna efectiva y la falta de procesos sistemáticos, para la formación de
cuadros políticos democráticos dentro de las organizaciones. Esta situación permite evidencia que la
mayoría de movimientos operan bajo estructuras jerárquicas rígidas, respecto a que las decisiones son
dictaminadas por el círculo cerrado que pueda existir en el partido y/o organización puesto que son los
propietarios, esto afecta la militancia dado que se prioriza la afinidad y los intereses personales por
encima del mérito y la capacidad. Consecuentemente, la carencia de mecanismos democráticos a la
interna de los partidos limita la renovación de liderazgos, desincentivando la participación activa de
militantes capacitados, cuyas aspiraciones son obstaculizadas por la imposición de candidaturas
caudillistas, esto suele darse por la falta de ética y la ausencia de escuelas de formación política sólidas
complicando aún más la administración pública eficiente (Ferreira Sevilla, 2015, págs. 62-63).
Esta deficiencia en la formación de cuadros políticas se manifiesta directamente en el transfuguismo
conocido popularmente como “camisetazo”, en el último período legislativo se ha evidenciado este
fenómeno político, debido que hubo cambios recurrentes en las bancadas por parte de los asambleístas
que se cambiaron de un grupo al otro y por el abandono del partido, mostrando los intereses personales
del asambleísta electo, la falta de coherencia política y el débil compromiso con el electorado que apoyo
dicha candidatura. Por ende, el “camisetazo” es una de las expresiones más evidentes de la crisis
estructural del sistema de partidos políticos, ya que no existen planes partidistas a largo plazo sino a la
marcada presencia de intereses personales, siendo así es necesario comprender las causas de este
fenómeno para explicar por qué la política ecuatoriana es un escenario dominado por las negociaciones
pragmáticas que despliegan los principios doctrinarios que fortalecen la representación democrática
(Merchán, 2024).
Dentro del marco normativo ecuatoriano no solo se reconoce la existencia de partidos políticos y
movimientos, sino que se definen expectativas democráticas sobre su funcionamiento estableciendo
deberes concretos relacionados a la democracia interna, rendición de cuentas y formación política.

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La Constitución de la República del Ecuador (2008) en el art. 108: define a los partidos y movimientos
como organizaciones públicas no estatales, que deben de sustentar concepciones filosóficas, políticas e
ideológicas incluyentes, además exige que su organización y funcionamiento sean democráticos,
garantizando sobre todo la paridad en directivas, así como la selección de autoridades y candidaturas
mediante procesos interno o primarios. Asimismo, en el Art. 109: dispone que los partidos mantengan
registro de afiliados, presentar programas de gobierno y estatuto, mientras que a los movimientos solo
se regulan bajo requisitos establecidos en la ley.
De la misma manera la Ley Orgánica Electoral más conocida como Código de la Democracia (2020)
en su Art. 331. Numeral 05: establece obligaciones para las organizaciones políticas de mantener en
funcionamiento efectivo sus organismos internos, además de sostener como mínimo un centro de
formación política enfocado en impulsar su ideología y militancia, para que haya militancia que conozca
la historia y doctrina de su partido.
En este sentido, el presente artículo propone analizar la crisis de los partidos y movimientos políticos
en Ecuador, desde una perspectiva sociológica y cualitativa enfocada en los desafíos estructurales que
impiden una democracia plena, buscando responder a la interrogante de cómo se manifiesta esta crisis
y cuáles son los retos democráticos que enfrenta el sistema para recuperar la legitimidad. El estudio
explora la tensión constante entre la ideología política y el pragmatismo desmedido que domina la
escena actual donde los partidos parecen representarse a sí mismos antes que a la ciudadanía.
DESARROLLO
Democracia interna y crisis de militancia.
La democracia interna en Ecuador es un requisito legal de cumplimiento formal, no obstante los partidos
y movimientos políticos no cumplen con lo establecido con la ley, ya que carecen de participación
interna debido a ciertas estructuras jerárquicas que privilegian la voluntad del caudillismo sobre la base
militante, esta situación no es exclusiva del territorio ecuatoriano también tiene relación directa con la
realidad política de Perú donde la personalización de los partidos ha derivado en la creación de partidos
de alquiler en tiempos de campaña que carecen de una estructura orgánica permanente. En ambos países,
la selección de candidatos se realiza mediante procesos internos, que en la práctica los principales

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representantes son los que toman las decisiones anulando cualquier intento de formación de cuadros
políticos que garantice la renovación generacional del liderazgo nacional.
El debilitamiento de la militancia es el resultado directo de una desconexión entre la ideología y las
prácticas políticas que priorizan el marketing electoral sobre la organización territorial y la educación
cívica de los miembros del partido, continuando con el ejemplo de Perú y Ecuador, se ha demostrado
que los partidos políticos perdieron su capacidad de ser escuelas de formación para convertirse en
“partidos de alquiler” sin importar si las personas electas que representaran a la organización comparten
la misma visión ideológica, como consecuencia debilita y desincentiva la militancia de personas.
Para profundizar esta relación comparativa resulta fundamental Martínez y Sánchez (2018) explican
que la mayoría de los partidos latinoamericanos operan bajo niveles de centralización media y alta,
confirmando estructuras políticas dominadas por cúpulas que controlan las organizaciones, dificultando
que las bases militantes hagan oír su voz. Al no encontrarse organismos políticos con "muy baja
centralización", refuerza aún más la tesis de que las organizaciones partidistas mantienen realidades
oligárquicas a pesar de su apariencia democrática (pág. 11). En Ecuador, se han visto partidos que tienen
una tendencia marcada como: Alianza País, CREO, Avanza, MUPP-Pachakutik y Suma, los cuales se
ubican en el nivel de democracia interna media, a diferencia de agrupaciones como: el PSC, el PRE y
el PSP se clasifican con una democracia interna baja. En cambio, Perú muestra una tendencia similar,
con Perú Posible, Gana Perú, Fuerza 2011, UPP, Cambio 90-N y Solidaridad Nacional en nivel medio,
mientras que la Alianza por el Gran Cambio y el PAP caen en el nivel bajo.
Representación y defensa de intereses
La representación política en Ecuador atraviesa un período de deslegitimación profunda, la ciudadanía
percibe que los partidos políticos actúan como organismos de defensa de los intereses de los grupos de
poder económico en lugar de ser movimientos exigentes de demandas colectivas que solucionen las
necesidades de la población. Este fenómeno de distanciamiento social es sumamente comparable con
la situación de Colombia, donde la fragmentación del sistema partidario ha llevado a que los grupos de
poder utilicen las etiquetas políticas como plataformas para la captura de rentas estatales. En ambos
casos es evidente como la función de mediación entre el Estado, mientras que la sociedad se ha visto
reemplazada por una conducta rentista que prioriza el acceso a contratos y prebendas, por encima de la

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implementación de programas de gobierno coherentes que resuelvan las necesidades de los sectores
más vulnerables de la población.
Es por ello, que los partidos políticos han dejado de representar a ciertos estratos sociales para pasar a
representar alianzas pragmáticas de corto plazo que se desintegran apenas alcanzan el poder
institucional esperado. En Ecuador, la crisis de representación se manifiesta en un alto grado de rechazo
ciudadano hacia el legislativo, el cual es visto como un espacio de negociación en donde los intereses
del bien común son sacrificados en favor de pactos que benefician a cierto grupo, causando una
desvinculación social que trae consigo el surgimiento de outsiders que vendrían siendo personas que
realmente no están preparadas para ocupar un cargo político pero tienen la estrategia de capitalizar el
descontento popular, prometiendo “cambiar” un sistema que consideran corrupto y alejado de la
realidad cotidiana, la incapacidad de los partidos para autorregularse con el tema de la militancia y
responder a sus electores profundiza la brecha democrática y pone en riesgo la estabilidad de los
regímenes representativos actuales (Rodríguez Andrés, 2016).
El fenómeno del transfuguismo y la disciplina legislativa
La profesionalización de la clase política es un proceso necesario para fortalecer la legitimidad de las
democracias representativas en Ecuador, la formación y capacitación técnica de los políticos, en áreas
como: las ciencias sociales, jurídicas y la comunicación, actúa como un mecanismo preventivo
fundamental contra el oportunismo y el desapego social (Sáez, 2012, págs. 59-61). Al fomentar líderes
con conocimientos específicos y herramientas de negociación, se reduce la improvisación, evitando que
la política sea vista como un medio para adquirir estatus o beneficios personales, por ende los partidos
políticos deben transformarse en instituciones que velen por la competencia real de sus cuadros,
garantizando que quienes ocupen cuotas de poder lo hagan con un compromiso ético y profesional, que
responda a las demandas ciudadanas.
El transfuguismo político conocido popularmente en Ecuador como “camisetazo”, representa una de
las manifestaciones más evidentes de la degradación ética y la falta de formación doctrinaria en el
sistema de partidos, esta práctica de cambiar de bancada legislativa ya sea por intereses personales o
por seguir una ideología, es parecido a lo que sucede con el sistema político de Brasil donde la
fragmentación extrema obliga a los legisladores a movilizarse constantemente entre partidos para

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asegurar recursos para sus bases o beneficios individuales (Campos, 2023). Tanto el escenario
ecuatoriano como en el brasileño, la ausencia de cuadros políticos formados con una identidad
ideológica sólida, facilita que los asambleístas se conviertan en agentes libres que negocian su voto a
aquel que más les ofrezca, esto trae como consecuencia la inestabilidad legislativa que impide la
construcción de mayorías coherentes y transparentes necesarias para la gobernabilidad.
La raíz de este fenómeno se encuentra en la debilidad de los procesos de reclutamiento y la carencia de
escuelas de formación, que enseñen disciplina y ética parlamentaria en los aspirantes a cargos de
elección popular. En Ecuador, el sistema incentiva la llegada de figuras externas que no tienen vínculos
históricos con el partido, lo cual diluye la responsabilidad política frente al electorado que votó por una
lista o programa específico, al no existir una sanción social o legal, se a normalizado el transfuguismo
como una estrategia de supervivencia política que socava la confianza en la los representantes de
movimientos o partidos políticos.
Crisis de intermediación: del “partido escuela” al “partido campaña”
El paso del modelo de “partido tradicional” o “escuela de cuadros” hacia una organización volcada
exclusivamente a la dinámica electoral, representa una de las transformaciones más profundas en la
política contemporánea, especialmente en América Latina, porque originalmente los partidos
funcionaban como instituciones de socialización y formación política, donde la selección de candidatos
se basaba en procesos internos de aprendizaje y lealtad a largo plazo, con este esquema planteado el
partido opera como un espacio para la formación profesional de sus militantes, preparando cuadros
técnicos y políticos con una base ideológica sólida.
La crisis de intermediación política en Ecuador se manifiesta en la transformación radical de las
organizaciones que han pasado de ser centros de formación de cuadros y pensamiento doctrinario, a
convertirse en simples plataformas logísticas que solo demuestran hacer política durante los procesos
electorales. Esta metamorfosis del “partido escuela” al “partido campaña” encuentra un paralelismo
evidente en Argentina, donde la estructura tradicional de los partidos históricos ha sido desplazada por
coaliciones líquidas y personalistas que se arman y desarman según la conveniencia del calendario
electoral, en ambos escenarios nacionales la función de los partidos como espacios de socialización
cívica y debate de largo plazo ha sido sustituida por una comunicación política centrada en el marketing

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y el uso de redes sociales para captar la atención de un electorado volátil que no busca pertenencia
ideológica sino soluciones inmediatas (Medina, 2023, pág. 11).
La escaza relevancia que los partidos políticos le dan a la formación educativa en política ecuatoriana,
ha generado un vacío de contenido que es llenado por narrativas personalistas donde la figura del
candidato eclipsa totalmente al programa de gobierno y a la identidad institucional de la organización
que lo auspicia, al no existir un partido escuela que garantice la continuidad de una línea de
pensamiento, los movimientos se vuelven vulnerables a la improvisación y a la adopción de posturas
contradictorias que responden únicamente a los resultados de los grupos focales y las encuestas de
opinión del momento, con el objetivo de ganar una elección sin importar como se gestione el poder
posteriormente.
La desaparición de los cuadros políticos formados en la doctrina del partido, facilita la infiltración de
intereses externos y figuras ajenas a la vida política, que ven en estos partidos una oportunidad de
ascenso rápido sin compromiso con la historia o los valores de la organización. En Ecuador y Argentina,
este vaciamiento institucional ha permitido que la intermediación política sea capturada por tecnócratas
o celebridades (influencers) que carecen de la sensibilidad necesaria para articular las demandas de las
bases sociales con las decisiones del Estado, siendo las consecuencias de una democracia sin partidos
donde la mediación entre el ciudadano y las instituciones se vuelve inexistente o se reduce a una relación
transaccional mediada por la publicidad oficial y el clientelismo digital.
Esta transición se profundiza con la personalización del liderazgo, fenómeno que en Argentina y la
región ha erosionado la institucionalidad partidista tradicional, según el análisis de Cheresky (2015)
explica que, la democracia representativa ha mutado hacia regímenes donde el vínculo directo entre el
líder con poder “semi encarnado” y la ciudadanía desplaza la mediación de las organizaciones, al centrar
la legitimidad en la figura individual y su capacidad de movilización plebiscitaria, se debilita la
estructura de los partidos como espacios de deliberación y formación (pág. 203). En consecuencia, las
instituciones políticas dejan de ser organizaciones estables para convertirse en dispositivos logísticos
temporales, cuya única función es sostener candidaturas personalistas en un escenario electoral de
democracia continua.

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Ideología y pragmatismo: La supervivencia política frente a la doctrina
El sistema político ecuatoriano actual se caracteriza por un predominio del pragmatismo sobre la
ideología, ha llevado a una desidentificación de los partidos y a la formación de coaliciones
aparentemente contra natural para asegurar la supervivencia en el poder; esta tendencia a la
desideologización es comparable con el caso de México, tras la transición democrática donde las
alianzas entre partidos de tendencias opuestas se volvieron comunes para derrotar a oponentes
específicos o para viabilizar la gestión gubernamental, alianzas que son en muchos momentáneas y que
solo sirven para beneficiar a estos partidos. En ambos contextos, la doctrina política ha sido relegada a
un plano secundario frente a la necesidad de alcanzar resultados inmediatos que satisfagan las demandas
de un electorado impaciente y desencantado.
El pragmatismo desmedido en Ecuador a menudo se justifica bajo el discurso de la gobernabilidad y la
resolución de crisis nacionales pero en la práctica erosiona la consistencia de los proyectos políticos de
largo plazo. Cuando los partidos abandonan sus banderas históricas para unirse a sus rivales
tradicionales sin una explicación programática clara se produce una ruptura del contrato de
representación con la base social y es esta dinámica la que facilita que el sistema político sea percibido
como un bloque homogéneo de élites que solo buscan perpetuarse en el poder sin importar los medios
o los principios sacrificados.
La consecuencia de este pragmatismo es la consolidación de una política líquida, en donde la distinción
entre izquierda y derecha, es solo un eslogan para captar votos, ya no ganan los mejores proyectos ni
los representantes más idóneos, sino los personajes que mejor explotan la polémica y la popularidad
digital. El voto ha dejado de ser un aval a la competencia para convertirse en el botín de quien mejor
sabe venderse como un falso representante; líderes que prometen salvación institucional mientras
esconden una agenda de lucro individual, desconectada de las necesidades reales del país.
METODOLOGÍA
La investigación se fundamenta en un paradigma cualitativo porque busca profundizar en la
complejidad de los fenómenos sociales y políticos que caracterizan la crisis de los partidos en Ecuador.
El diseño del estudio es de carácter descriptivo y sistemático basándose principalmente en la técnica de
análisis de contenido de foros académicos, artículos científicos y reportes internacionales, idónea para

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comprender los significados de las estructuras subyacentes detrás de conceptos como el caudillismo y
el transfuguismo, los cuales no pueden ser capturados únicamente a través de datos estadísticos fríos.
El proceso de recolección de información se realizó mediante una sistematización documental a través
de foros académicos , artículos científicos e informes donde se identificaron las categorías de análisis
más recurrentes relacionadas con la crisis institucional, categorías que incluyeron la debilidad
ideológica la falta de formación de cuadros políticos y el predominio del pragmatismo sobre los
principios doctrinales lo cual permitió estructurar el marco teórico y los hallazgos de manera coherente.
En cuanto, al alcance temporal y espacial, la investigación se centra en el comportamiento del sistema
de los partidos ecuatorianos durante el último período legislativo haciendo hincapié en la desconexión
existente entre las estructuras organizativas y la ciudadanía, para otorgar rigor científico adicional, se
aplicó un método comparativo constante que permitió relacionar los hallazgos locales con dinámicas
similares en países como Perú, Argentina y Colombia, lo cual permitió determinar si la crisis de
intermediación es un fenómeno estrictamente nacional o si responde a una tendencia regional de
descomposición de los partidos de masas tradicionales.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Los datos obtenidos a través de los registros oficiales del Consejo Nacional Electoral revelan una gran
fragmentación del sistema político ecuatoriano que contabiliza actualmente más de doscientas
organizaciones políticas inscritas entre partidos nacionales y movimientos tanto nacionales,
provinciales, cantonales y parroquiales.
Tabla 1. Organizaciones políticas aprobadas en el Ecuador
Organizaciones políticas aprobadas
Partidos Políticos 7
Movimientos Nacionales 10
Movimientos Provinciales 61
Movimientos Cantonales 139
Movimientos Parroquiales 15
Total Aprobados 232
Fuente: Consejo Nacional Electoral

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Este aumento de organizaciones políticas no se traduce en una mayor representatividad o diversidad
ideológica, sino que evidencia una atomización que dificulta la consolidación de mayorías legislativas
estables, confundiendo al electorado al momento de identificar propuestas claras y que cumplan con la
temporalidad del período.
Al contrastar esta realidad con los indicadores de Latinobarómetro, se observa que Ecuador posee uno
de los niveles más bajos de interés en los partidos políticos en América Latina alcanzando apenas un
8.8% de personas que realmente le interesan estos temas, todo esto se debe a la gran saturación de
organizaciones electorales sin base social real, confirmando la idea sobre el sistema funciona como un
mercado de etiquetas disponibles para candidaturas de ocasión en lugar de estructuras de participación
ciudadana.
Tabla 2. Interés de los jóvenes en la política
Interés de los jóvenes en la política
Categoría Frecuencia %/Total
Muy interesado 106 8,8%
Algo interesado 242 20,2%
Poco interesado 435 36,3%
Nada interesado 415 34,6%
No sabe 1 0,1%
No contesta 1 0,1%
Total 1200 100%
Fuente: Latinobarómetro
La crisis de legitimidad es cada vez más aguda al analizar el comportamiento de los sectores más
jóvenes los cuales manifiestan un creciente desinterés y una profunda desconfianza hacia los partidos y
movimientos políticos del país, pues estos perciben a los partidos como entornos cerrados y corruptos
que no ofrecen soluciones reales a problemas como el desempleo o la inseguridad y que velan por su
beneficio propio lo que genera un fenómeno de desafección democrática alarmante.

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Tabla 3. ¿Usted se siente políticamente representado por sus autoridades?
¿Usted se siente políticamente representado por sus autoridades?
Categoría Frecuencia %/Total
Si 138 11,5%
No 1.053 87,8%
No sabe 8 0,7%
No contesta 1 0,1%
Total 1200 100%
Fuente: Latinobarómetro
Esta falta de credibilidad o representatividad en la política tradicional ha empujado a las nuevas
generaciones hacia el activismo digital o la indiferencia lo cual rompe el ciclo de renovación de cuadros
que toda democracia requiere para su supervivencia a largo plazo, la desconexión entre el discurso
partidista y las aspiraciones juveniles es quizás el síntoma más grave de la crisis de intermediación
porque asegura la continuidad de la brecha entre el Estado y la sociedad civil.
Los hallazgos establecen la coexistencia de un número elevado de partidos con una credibilidad mínima
lo que responde a un diseño legal que fomenta la creación de movimientos, pero no su permanencia ni
su calidad democrática, mientras el CNE registra un crecimiento en la oferta electoral la demanda
ciudadana de representación real queda insatisfecha provocando que el sistema sea percibido como un
espacio de representación de intereses propios antes que colectivos. Al comparar estos resultados con
la literatura científica revisada se confirma que Ecuador atraviesa una desinstitucionalización donde el
pragmatismo de los “camisetazos” en la Asamblea Nacional es la consecuencia lógica de tener partidos
con mucha presencia legal pero nula militancia ideológica.
Finalmente, la crisis estructural no se resolverá únicamente con reformas técnicas al Código de la
Democracia si no se aborda el problema de la formación de cuadros y la identidad partidista desde la
raíz, pues los datos muestran que el modelo de "partido campaña" ha triunfado sobre el "partido escuela"
dejando al sistema desarmado frente al surgimiento de liderazgos mesiánicos o populistas que
aprovechan el vacío de intermediación para captar el poder. La baja credibilidad de los jóvenes y la
volatilidad de los legisladores son dos caras de la misma moneda que reflejan un sistema político que
ha dejado de ser funcional para la sociedad ecuatoriana, por lo tanto resulta urgente que las

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organizaciones políticas inicien un proceso de autorreflexión que les permita transitar desde la mera
supervivencia electoral hacia una representación sustantiva que recupere la confianza de las nuevas
generaciones y garantice la estabilidad del régimen democrático en el tiempo.
CONCLUSIÓN
El análisis desarrollado en este artículo permite concluir que la crisis de los partidos y movimientos
políticos en el Ecuador, es un fenómeno que esta vinculado estrechamente con la inestabilidad política
que se da por la profunda desinstitucionalización del sistema de representación. Con el contraste de
datos del Consejo Nacional Electoral y Latinobarómetro, se pudo recabar como la proliferación de
organizaciones políticas no se traduce como pluralidad democrática, sino en una hiperfragmentación
que debilita la gobernabilidad, esto confunde al electorado haciendo que disminuya la confianza del
electorado nacional.
Los hallazgos confirman que la transición del modelo “partido escuela a “partido campaña” no es
ideológico ni formativo en las organizaciones políticas, convirtiéndolas en partidos de alquiler en
épocas de campaña electoral para captar el poder y recibir el financiamiento que por ley otorga el
Consejo Nacional Electoral a los partidos políticos. Esto ha hecho que se institucionalice prácticas
como: la personalización del liderazgo, el transfuguismo legislativo y el pragmatismo extremo, esto
refleja la ausencia de la política profesional y de los mecanismos efectivos de democracia interna
capaces de garantizar la coherencia programática y responsabilidad frente al electorado.
Asimismo, el estudio evidencia que la desafección política de los sectores jóvenes constituye uno de
los síntomas más críticos de la crisis de intermediación, pues revela una ruptura generacional con el
sistema de partidos, percibida como un espacio cerrado, carente de ética pública y desconectado de las
demandas sociales contemporáneas. Esta desconexión compromete seriamente la renovación de
liderazgos y amenaza la sostenibilidad de la democracia representativa en el mediano y largo plazo.
Desde una perspectiva comparada, la situación ecuatoriana se inscribe en una tendencia regional
observada en países como Perú, Argentina y Colombia, donde la fragmentación partidaria, la debilidad
organizativa y el predominio del pragmatismo han socavado la función mediadora de los partidos
políticos.

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No obstante, el caso ecuatoriano presenta una particular gravedad debido al diseño institucional que
facilita la creación y permanencia de organizaciones sin base social efectiva, lo que refuerza la lógica
del mercado de etiquetas electorales.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICA
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