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LA VIVIENDA DE SEGUNDO USO COMO
RESPUESTA SOCIAL AL ACCESO
DESIGUAL A LA CASA PROPIA EN
PANAMÁ
SECOND-HAND HOUSING AS A SOCIAL RESPONSE TO
UNEQUAL ACCESS TO HOMEOWNERSHIP IN PANAMÁ
Ana Barrera
Universidad de Panamá
Leyda Maricela Mc Kay Levy
Universidad de Panamá

pág. 12875
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.23032
La vivienda de Segundo Uso como Respuesta Social al Acceso Desigual a la
Casa Propia en Panamá
Ana Barrera1
anav.barrera@up.ac.pa
https://orcid.org/0000-0002-2724-0296
Centro Regional Universitario de Colón
Universidad de Panamá
Leyda Maricela Mc Kay Levy
Leyda.mckay@up.ac.pa
https://orcid.org/0000-0002-6866-4351
Centro Regional Universitario de Colón
Universidad de Panamá
RESUMEN
El presente artículo tiene como objetivo analizar la vivienda de segundo uso como una respuesta social
frente al acceso desigual a la casa propia en Panamá, en un contexto marcado por el incremento
sostenido de los precios de la vivienda nueva y las limitaciones del sistema de financiamiento
hipotecario para amplios sectores de la población. Desde una perspectiva social, se examina el papel
que desempeñan las casas de segundo uso en la inclusión habitacional de familias de ingresos medios
y medios-bajos, así como su contribución a la permanencia territorial y a la cohesión comunitaria en
zonas urbanas consolidadas. Para ello, se adoptó una metodología cualitativa de tipo documental,
basada en el análisis interpretativo de fuentes secundarias, entre ellas literatura académica, documentos
legislativos en discusión, informes técnicos y aportes de análisis económico-relacionados con el
mercado inmobiliario y la política habitacional en Panamá. Los principales hallazgos evidencian que la
vivienda de segundo uso no constituye una alternativa marginal, sino un mecanismo socialmente
relevante que permite mitigar procesos de exclusión habitacional y desplazamiento urbano, al tiempo
que plantea la necesidad de marcos normativos que reconozcan su función social. Se concluye que su
incorporación en las políticas públicas puede contribuir a un modelo de acceso a la vivienda más
equitativo y acorde con la realidad socioeconómica del país.
Palabras clave: vivienda de segundo uso, acceso a la vivienda, desigualdad habitacional, política social,
Panamá
1 Autor principal
Correspondencia: anav.barrera@up.ac.pa

pág. 12876
Second-Hand Housing as a Social Response to Unequal Access to
Homeownership in Panamá
ABSTRACT
This article aims to analyze second-hand housing as a social response to unequal access to
homeownership in Panama, within a context marked by the sustained increase in new housing prices
and the growing restrictions of the mortgage financing system for broad segments of the population.
From a social perspective, the study examines the role of second-hand housing in facilitating housing
inclusion for middle- and lower-middle-income families, as well as its contribution to territorial
permanence and community cohesion in consolidated urban areas. A qualitative documentary
methodology was adopted, based on the interpretative analysis of secondary sources, including
academic literature, legislative documents currently under discussion, technical reports, and economic
analyses related to the housing market and housing policy in Panama. The main findings indicate that
second-hand housing should not be understood as a marginal alternative, but rather as a socially relevant
mechanism that helps mitigate processes of housing exclusion and urban displacement, while
highlighting the need for regulatory frameworks that recognize its social function. It is concluded that
incorporating second-hand housing into public housing policies could contribute to a more equitable
model of access to housing, aligned with the country’s socioeconomic realities.
Keywords: second-hand housing, access to housing, housing inequality, social policy, Panama
Artículo recibido 02 febrero 2026
Aceptado para publicación: 27 febrero 2026

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INTRODUCCIÓN
La vivienda constituye uno de los pilares fundamentales del bienestar social y del desarrollo humano,
en tanto se relaciona directamente con la estabilidad familiar, la integración comunitaria y la posibilidad
de ejercer otros derechos sociales. En Panamá, el acceso a la casa propia se ha convertido en un desafío
creciente para amplios sectores de la población, debido a transformaciones estructurales del mercado
inmobiliario, al incremento sostenido del precio de la vivienda nueva y a las condiciones de acceso al
financiamiento formal. En este contexto, la vivienda de segundo uso adquiere una relevancia particular
como alternativa real de acceso habitacional, aunque su análisis ha sido históricamente limitado dentro
del debate académico y de las políticas públicas.
Desde una perspectiva social, el estudio de la vivienda de segundo uso permite visibilizar dinámicas
que trascienden la lógica económica tradicional. La elección de este tipo de vivienda responde no solo
a restricciones de ingreso, sino también a la necesidad de permanecer en territorios consolidados,
mantener redes sociales preexistentes y garantizar condiciones mínimas de habitabilidad. Rodríguez
(2020) sostiene que el acceso a la vivienda debe comprenderse como un proceso social condicionado
por factores estructurales, donde las alternativas disponibles reflejan tanto desigualdades como
estrategias de adaptación de las familias frente a un sistema excluyente.
La relevancia del tema radica en que la vivienda de segundo uso cumple una función social que no ha
sido plenamente reconocida ni conceptualizada dentro de los marcos normativos y analíticos
predominantes. Herrera (2023) plantea que la escasa atención a este segmento del parque habitacional
limita la comprensión integral del fenómeno de la desigualdad habitacional y contribuye a la
formulación de políticas que no dialogan con la realidad cotidiana de la población. En ese sentido,
abordar la vivienda de segundo uso desde un enfoque social permite ampliar el horizonte interpretativo
del problema del acceso a la vivienda.
En términos teóricos, este estudio se sitúa en los enfoques que conciben la vivienda como un derecho
social y a la propiedad como una institución con función social, vinculada a la justicia distributiva y a
la equidad territorial. Estas perspectivas permiten analizar la vivienda más allá de su valor de mercado,
reconociendo su papel en la reproducción de la vida social y en la configuración del espacio urbano.

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Las contribuciones recientes en el campo de la desigualdad urbana y las políticas habitacionales
subrayan la necesidad de incorporar miradas que integren el parque habitacional existente dentro de los
análisis y las intervenciones públicas.
En este marco, el presente artículo tiene como objetivo analizar la vivienda de segundo uso como una
respuesta social al acceso desigual a la casa propia en Panamá, aportando elementos de reflexión que
contribuyan a una comprensión más amplia del fenómeno habitacional. Al situar el análisis en el
contexto social, se busca fortalecer el debate académico y ofrecer insumos conceptuales que puedan
orientar discusiones futuras en materia de política pública y regulación habitacional.
Este artículo aborda la vivienda de segundo uso como una respuesta social frente al acceso desigual a
la casa propia en Panamá, en un contexto donde las dinámicas del mercado inmobiliario y las
condiciones socioeconómicas han tensionado de manera creciente el derecho a la vivienda. En los
últimos años, el incremento sostenido de los costos de la vivienda nueva, sumado a las barreras de
acceso al financiamiento hipotecario, ha reducido significativamente las posibilidades de adquisición
para amplios sectores de la población. Ante este escenario, la vivienda de segundo uso se posiciona
como una alternativa habitacional real, cuya importancia social contrasta con el escaso tratamiento
analítico que ha recibido dentro del debate académico y de la formulación de políticas públicas.
El problema de investigación se sitúa en el limitado reconocimiento de la vivienda de segundo uso como
un componente estructural del sistema habitacional y no únicamente como una opción transitoria o
residual. Aunque en la práctica este tipo de vivienda permite a numerosas familias acceder a la casa
propia, su función social ha sido poco explorada, particularmente en términos de inclusión habitacional
y permanencia territorial. Ziccardi (2021) advierte que la ausencia de una mirada social sobre las formas
alternativas de acceso a la vivienda contribuye a reproducir modelos de política habitacional que no
reflejan las realidades vividas por los hogares urbanos.
La relevancia de abordar este tema radica en que la vivienda constituye un derecho social básico y un
factor determinante del bienestar individual y colectivo. Rolnik (2020) sostiene que las desigualdades
en el acceso a la vivienda generan impactos directos en la calidad de vida, la seguridad residencial y la
cohesión social.

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Desde esta perspectiva, analizar la vivienda de segundo uso permite comprender cómo las familias
construyen estrategias de acceso habitacional frente a un contexto estructuralmente restrictivo,
evidenciando mecanismos sociales que amortiguan la exclusión producida por el mercado formal.
El marco teórico de este trabajo se fundamenta en los enfoques de derecho a la vivienda, función social
de la propiedad y desigualdad urbana. Estos enfoques conciben la vivienda como un espacio de
reproducción social y no solo como un activo económico. Harvey (2021) plantea que las políticas
urbanas orientadas exclusivamente por el valor de mercado profundizan procesos de segregación,
mientras que Smolka (2022) subraya la necesidad de reconocer el papel del parque habitacional
existente en la construcción de ciudades más inclusivas. A partir de estas contribuciones, las principales
categorías de análisis que orientan el estudio son acceso a la vivienda, función social de la propiedad,
desigualdad habitacional y políticas públicas.
Respecto a los antecedentes investigativos, la literatura reciente se ha concentrado mayoritariamente en
el estudio de la vivienda nueva, el desarrollo inmobiliario y la inversión urbana, dejando en segundo
plano el análisis social de la vivienda de segundo uso. Estudios regionales señalan que la reutilización
del stock habitacional existente contribuye a contener procesos de desplazamiento urbano y a preservar
redes comunitarias en zonas consolidadas (Coulomb, 2020; Cravino, 2023). No obstante, en el caso
panameño, estos enfoques siguen siendo incipientes. El presente trabajo aporta a estos antecedentes al
ofrecer un análisis contextualizado que integra dimensiones sociales, urbanas y normativas.
La investigación se desarrolla en el contexto panameño contemporáneo, caracterizado por una
expansión urbana acelerada, una distribución desigual del ingreso y un debate legislativo en curso en
torno a la regulación de la vivienda de segundo uso. Este contexto social, económico y legal resulta
clave para comprender las tensiones entre mercado, política pública y derecho a la vivienda, así como
las implicaciones que dichas tensiones tienen sobre las trayectorias habitacionales de las familias.
Finalmente, el objetivo general del artículo es analizar la vivienda de segundo uso como una respuesta
social al acceso desigual a la casa propia en Panamá, identificando su papel dentro de las dinámicas
habitacionales actuales y su potencial aporte a la formulación de políticas públicas con enfoque social.
Dado el carácter cualitativo del estudio, no se formulan hipótesis en sentido estricto, sino que se adopta

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un enfoque interpretativo orientado a comprender una realidad habitacional que ha sido escasamente
problematizada en el ámbito académico nacional.
En este sentido, el análisis de la vivienda de segundo uso exige también considerar las limitaciones
estructurales del modelo de financiamiento habitacional vigente en Panamá. Los criterios de acceso al
crédito hipotecario, las exigencias de ingreso formal y la rigidez de las condiciones bancarias han
profundizado las brechas de acceso para sectores que, aun contando con capacidad de pago, quedan
excluidos del mercado de vivienda nueva. Esta situación ha desplazado a numerosos hogares hacia
alternativas habitacionales que no dependen exclusivamente del circuito formal de producción
inmobiliaria, entre las cuales la vivienda de segundo uso ocupa un lugar central. Comprender estas
dinámicas resulta clave para analizar el fenómeno desde una perspectiva social y no meramente
financiera.
En este sentido, el estudio de la vivienda de segundo uso permite problematizar la relación entre política
habitacional y desigualdad territorial. Mientras la expansión de nuevos desarrollos inmobiliarios suele
concentrarse en áreas periféricas o en segmentos orientados a sectores de altos ingresos, las viviendas
de segundo uso se localizan, en muchos casos, en zonas urbanas consolidadas, con acceso a
equipamientos, servicios públicos y oportunidades laborales. Esta diferencia territorial incide
directamente en la calidad de vida de los hogares y en sus posibilidades de integración social, lo que
refuerza la necesidad de analizar la vivienda de segundo uso como un componente relevante del derecho
a la ciudad y no únicamente como un recurso del mercado secundario.
Desde esta perspectiva, resulta pertinente cuestionar los supuestos que históricamente han guiado el
diseño de las políticas habitacionales en el país. La prioridad otorgada a la construcción de vivienda
nueva, como respuesta casi exclusiva al déficit habitacional, ha limitado la incorporación de estrategias
orientadas a la valorización social del parque habitacional existente. La ausencia de instrumentos
específicos que reconozcan y regulen la vivienda de segundo uso refleja una brecha entre las políticas
públicas y las prácticas reales de acceso a la vivienda, lo cual plantea interrogantes sobre la efectividad
y equidad del modelo habitacional vigente.
En el plano social, la vivienda de segundo uso adquiere relevancia no solo como bien físico, sino como
espacio de reproducción de vínculos sociales, memorias familiares y trayectorias de vida.

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Para muchos hogares, acceder a una vivienda usada implica mantenerse cerca de redes de apoyo, centros
educativos, servicios de salud y espacios comunitarios, elementos que resultan fundamentales para la
estabilidad social. Estas dimensiones suelen quedar invisibilizadas en los análisis centrados
exclusivamente en indicadores cuantitativos de oferta y demanda, lo que refuerza la necesidad de
abordajes que integren lo social, lo territorial y lo normativo.
Adicionalmente, el contexto legislativo reciente en Panamá introduce nuevos elementos de análisis en
torno a la vivienda de segundo uso. Las discusiones en la Asamblea Nacional sobre posibles incentivos,
regulaciones o ajustes normativos evidencian un reconocimiento incipiente de la importancia de este
segmento habitacional. Sin embargo, dichas iniciativas aún requieren ser examinadas desde un enfoque
social que permita evaluar sus efectos reales sobre el acceso a la vivienda y la reducción de las
desigualdades, más allá de su impacto económico inmediato.
En este escenario, el presente estudio se propone contribuir a la reflexión académica sobre el acceso a
la vivienda en Panamá, incorporando una mirada que reconozca la complejidad del fenómeno
habitacional. Al centrar el análisis en la vivienda de segundo uso como respuesta social, el artículo
busca ampliar los marcos interpretativos tradicionales y abrir espacios para el debate sobre políticas
habitacionales más inclusivas, contextualizadas y coherentes con las prácticas sociales existentes.
Por lo cual, esta aproximación pretende sentar bases conceptuales que permitan futuras investigaciones
empíricas, tanto cualitativas como cuantitativas, orientadas a profundizar en las experiencias de los
hogares, los impactos territoriales y las implicaciones normativas de la vivienda de segundo uso. De
esta manera, el estudio no solo aporta a la comprensión del problema del acceso desigual a la casa
propia, sino que también invita a repensar el rol del Estado, del mercado y de la sociedad en la garantía
del derecho a una vivienda adecuada.
METODOLOGÍA
El estudio se desarrolla bajo un enfoque cualitativo, orientado a la comprensión e interpretación de la
vivienda de segundo uso como respuesta social al acceso desigual a la casa propia en Panamá. Este
enfoque resulta pertinente en la medida en que el objetivo de la investigación no es medir variables ni
establecer relaciones causales, sino analizar significados, contextos y dinámicas sociales vinculadas al
fenómeno habitacional desde una perspectiva contextual y reflexiva.

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El tipo de investigación es de carácter descriptivo–interpretativo, ya que busca caracterizar el papel
social de la vivienda de segundo uso dentro del sistema habitacional panameño, así como interpretar su
relevancia en el marco de las desigualdades de acceso a la vivienda. Asimismo, el estudio posee un
alcance exploratorio, debido a la limitada producción académica nacional que aborda este tipo de
vivienda desde un enfoque social integrado.
En cuanto al diseño de la investigación, se adopta un diseño no experimental, de corte transversal, ya
que el análisis se realiza a partir de información existente en un momento determinado, sin
manipulación deliberada de variables. Desde el punto de vista epistemológico, el estudio se apoya en
un diseño de tipo documental–interpretativo, propio de investigaciones cualitativas que privilegian el
análisis de discursos, marcos normativos y producciones académicas para la construcción del
conocimiento.
La población de estudio está constituida por documentos vinculados al acceso a la vivienda y al mercado
habitacional en Panamá, incluyendo literatura académica especializada, informes técnicos, documentos
de política pública, propuestas legislativas, análisis institucionales y estudios previos relacionados con
la vivienda de segundo uso y la desigualdad habitacional. No se trabaja con muestra probabilística, dado
que la selección de las fuentes responde a un muestreo intencional, priorizando documentos relevantes,
actualizados y directamente vinculados con el objeto de estudio.
Las técnicas de producción de datos empleadas corresponden a la revisión documental y al análisis de
contenido cualitativo. Como instrumentos de apoyo se utilizaron matrices de análisis documental y
fichas de registro bibliográfico, las cuales permitieron organizar la información, identificar categorías
analíticas y establecer relaciones entre los distintos enfoques teóricos, normativos y contextuales
abordados. Estas herramientas facilitaron un proceso sistemático de lectura, codificación e
interpretación de los datos.
En materia de consideraciones éticas, la investigación respeta los principios de honestidad académica,
rigor metodológico y reconocimiento de la autoría intelectual, mediante el uso adecuado del sistema de
citación según las normas APA en su séptima edición. Al tratarse de un estudio documental, no se
involucran sujetos humanos de manera directa, por lo que no se presentan riesgos éticos asociados a la
confidencialidad o al consentimiento informado.

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Los criterios de inclusión consideran documentos publicados a partir del año 2020, relacionados con
vivienda, desigualdad habitacional, políticas públicas, función social de la propiedad y contexto
panameño o latinoamericano, mientras que los criterios de exclusión descartan fuentes desactualizadas,
carentes de respaldo académico o no pertinentes con el enfoque social del estudio.
Entre las principales limitaciones del estudio se reconoce la escasez de investigaciones nacionales que
aborden la vivienda de segundo uso desde una perspectiva social, lo que restringe la posibilidad de
contrastar hallazgos empíricos locales. No obstante, esta limitación refuerza el carácter exploratorio del
trabajo y subraya la necesidad de futuras investigaciones que profundicen el análisis desde enfoques
empíricos complementarios.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El análisis documental permite constatar que la vivienda de segundo uso cumple una función social
relevante dentro de las dinámicas actuales de acceso a la vivienda en Panamá, especialmente para
aquellos hogares que quedan excluidos del mercado formal de vivienda nueva. Los resultados muestran
que este tipo de vivienda se convierte, en la práctica, en una de las principales estrategias para acceder
a la casa propia frente al aumento sostenido de los precios inmobiliarios y a las restricciones del crédito
hipotecario. Lejos de ser una opción secundaria, la vivienda de segundo uso opera como un mecanismo
social de ajuste ante un sistema habitacional que no logra responder de manera equitativa a las
necesidades de la población.
Uno de los hallazgos centrales del estudio es la relación directa entre la vivienda de segundo uso y la
permanencia territorial. La documentación analizada evidencia que estas viviendas se localizan
mayoritariamente en áreas urbanas consolidadas, donde existen servicios públicos, infraestructura
básica y redes comunitarias previamente establecidas. Esta característica adquiere una relevancia social
significativa, ya que contribuye a evitar desplazamientos residenciales hacia zonas periféricas con
menor acceso a oportunidades. Según Sepúlveda y Valenzuela (2020), la permanencia en el territorio
constituye un factor clave para la cohesión social y la estabilidad de los hogares urbanos,
particularmente en contextos de desigualdad.
Asimismo, los resultados ponen de manifiesto una brecha entre la realidad social del acceso a la
vivienda y el enfoque predominante de las políticas habitacionales.

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La revisión de marcos normativos y documentos de política pública muestra una fuerte orientación
hacia la promoción de vivienda nueva, mientras que la vivienda de segundo uso permanece escasamente
integrada en los instrumentos de planificación y regulación. Para Cortés y Delgadillo (2021), esta visión
limitada de la política habitacional tiende a reproducir desigualdades, al desconocer las múltiples formas
en que las familias resuelven su necesidad de vivienda más allá de los modelos formales promovidos
por el Estado.
En la discusión con los antecedentes investigativos, los resultados coinciden con estudios realizados en
contextos latinoamericanos que destacan la importancia del parque habitacional existente como recurso
social y urbano. Pérez (2022) señala que la reutilización de viviendas usadas permite optimizar el suelo
urbano, reducir costos sociales asociados a la expansión de la ciudad y fortalecer la integración social.
No obstante, el presente estudio aporta un elemento diferenciador al situar este análisis en el contexto
panameño, donde la discusión legislativa en torno a la vivienda de segundo uso abre un espacio para
repensar su función social desde una perspectiva normativa.
Desde una interpretación social, los hallazgos sugieren que la elección de una vivienda de segundo uso
no responde únicamente a restricciones económicas, sino también a decisiones vinculadas al arraigo, a
las trayectorias familiares y a la búsqueda de estabilidad. Borja (2020) advierte que cuando la vivienda
es tratada exclusivamente como mercancía, se desatienden sus dimensiones sociales y simbólicas. Los
resultados del estudio refuerzan esta afirmación, al evidenciar que la vivienda de segundo uso constituye
un espacio donde se articulan historia, pertenencia y posibilidad de reproducción de la vida cotidiana.
La novedad científica del trabajo radica en posicionar la vivienda de segundo uso como una respuesta
social estructural frente a la desigualdad habitacional, superando su tratamiento como fenómeno
residual o transitorio. Este enfoque permite ampliar el debate sobre el derecho a la vivienda y aporta
elementos teóricos para una comprensión más integral del sistema habitacional panameño. Desde esta
perspectiva, el estudio contribuye a la línea de investigación en vivienda y desigualdad social,
incorporando una mirada situada y contextualizada.
En términos de aplicaciones prácticas, los resultados subrayan la pertinencia de integrar la vivienda de
segundo uso dentro de una política habitacional más amplia e inclusiva. Reconocer su función social
puede traducirse en marcos normativos más coherentes, instrumentos financieros adecuados y

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estrategias de planificación urbana orientadas a la equidad territorial. De este modo, el trabajo no solo
dialoga con la teoría existente, sino que ofrece insumos relevantes para la toma de decisiones en materia
de política pública y regulación habitacional.
En esta línea, el análisis documental también evidencia que la vivienda de segundo uso funciona como
un mecanismo de amortiguación social frente a las fallas del mercado inmobiliario formal. En contextos
donde la oferta de vivienda nueva se orienta mayoritariamente a segmentos de ingresos medios-altos y
altos, la vivienda usada absorbe una demanda que no encuentra respuesta en los canales tradicionales
de producción habitacional. Esta situación no solo refleja una desigualdad estructural en el acceso a la
vivienda, sino que revela la capacidad de las familias para construir soluciones habitacionales a partir
de los recursos disponibles, aun en escenarios institucionales poco favorables.
Otro hallazgo relevante se vincula con la relación entre vivienda de segundo uso y calidad de vida. La
revisión de documentos oficiales y estudios sectoriales sugiere que muchas de estas viviendas ofrecen
mejores condiciones de localización respecto a la cercanía con centros de trabajo, educación y servicios
de salud, en comparación con proyectos habitacionales nuevos ubicados en zonas periféricas. Esta
ventaja espacial tiene implicaciones directas en el tiempo de desplazamiento, los costos cotidianos y la
vida familiar, elementos que rara vez son considerados de forma explícita en los análisis de políticas
habitacionales, pero que inciden de manera significativa en el bienestar social.
Desde el punto de vista normativo, los resultados muestran una ausencia de instrumentos específicos
que reconozcan a la vivienda de segundo uso como parte integral del sistema habitacional. La normativa
vigente tiende a abordarla de manera fragmentada, ya sea desde una lógica tributaria, registral o de
mercado, sin una visión social articulada. Esta omisión genera efectos indirectos que pueden restringir
su acceso, como la falta de incentivos, la limitada adecuación de los mecanismos de financiamiento y
la ausencia de políticas de rehabilitación o mejora del parque habitacional existente. En este sentido, la
vivienda de segundo uso queda situada en una zona intermedia, socialmente necesaria pero
institucionalmente subvalorada.
La discusión también pone de relieve tensiones entre las lógicas de mercado y las necesidades sociales
en la configuración del espacio urbano. Mientras el mercado inmobiliario prioriza la rentabilidad del
suelo y la maximización del valor de la vivienda nueva, la vivienda de segundo uso se asocia a usos

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más estables y socialmente arraigados del territorio. Esta tensión se traduce en dinámicas de exclusión
y revalorización selectiva de ciertas áreas urbanas, donde la presión del mercado puede eventualmente
desplazar a los residentes tradicionales. Analizar la vivienda de segundo uso desde esta perspectiva
permite comprender su papel no solo como solución habitacional, sino como elemento clave en la
disputa por el derecho a la ciudad.
En términos comparativos, los resultados dialogan con experiencias latinoamericanas que han
incorporado el parque habitacional existente dentro de sus estrategias de política pública, ya sea
mediante programas de mejoramiento de vivienda, regularización de la propiedad o incentivos a la
rehabilitación urbana. Aunque el presente estudio no realiza un análisis comparado en sentido estricto,
los hallazgos sugieren que Panamá podría beneficiarse de enfoques similares que reconozcan el valor
social de la vivienda usada y su potencial para reducir brechas habitacionales sin profundizar procesos
de expansión urbana desordenada.
Desde una lectura interpretativa, la vivienda de segundo uso emerge como un espacio donde convergen
dimensiones económicas, sociales y simbólicas que explican su persistencia y relevancia. La
documentación analizada permite inferir que, para muchos hogares, acceder a una vivienda usada
representa una forma de ejercer agencia frente a un sistema que limita las opciones disponibles. Esta
agencia social no debe romantizarse ni considerarse suficiente en sí misma, pero sí reconocerse como
un indicador de las limitaciones estructurales del modelo habitacional vigente.
Por lo tanto, los resultados refuerzan la necesidad de replantear el lugar que ocupa la vivienda de
segundo uso dentro del debate habitacional contemporáneo. Más que una alternativa secundaria, se
configura como un componente estructural del acceso a la vivienda en Panamá, cuyo desconocimiento
contribuye a la persistencia de desigualdades sociales y territoriales. Integrar esta modalidad en el
diseño de políticas públicas, planes urbanos y marcos regulatorios permitiría avanzar hacia un enfoque
más inclusivo, coherente con las prácticas sociales reales y con los principios del derecho a una vivienda
adecuada.
Además, el análisis permite identificar que la vivienda de segundo uso también plantea desafíos
importantes en términos de regulación, mantenimiento y adecuación del parque habitacional existente.

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La ausencia de políticas sistemáticas de rehabilitación y mejora de viviendas usadas limita su potencial
como solución habitacional sostenible en el tiempo, especialmente en contextos donde las condiciones
físicas de las edificaciones requieren intervenciones técnicas y acompañamiento institucional. Esta
situación pone en evidencia que reconocer la función social de la vivienda de segundo uso no implica
únicamente facilitar su acceso, sino también garantizar condiciones de habitabilidad adecuadas que
protejan el bienestar de los hogares y contribuyan a la seguridad urbana. En este sentido, los resultados
sugieren que una política habitacional con enfoque social debe articular el acceso a la vivienda usada
con estrategias de mejoramiento, regulación y apoyo técnico, de manera que el parque habitacional
existente pueda consolidarse como un recurso social efectivo para enfrentar el acceso desigual a la casa
propia en Panamá.
ILUSTRACIONES, TABLAS, FIGURAS.
Tabla 1 — Distribución de Viviendas por Tipo en Panamá
Fuente: Censo Nacional de Población y Vivienda 2023 (INEC)
Nota: El INEC proporciona tablas de datos sobre el número total de viviendas particulares clasificadas por características, lo
que permite construir una tabla que muestra cuántas son nuevas vs usadas o su estado según criterios censales.
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Tabla 2. Viviendas particulares ocupadas por provincia en Panamá
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), XII Censo Nacional de Población y VIII de Vivienda 2023.
Nota: La información presentada corresponde a los resultados del XII Censo Nacional de Población y VIII de Vivienda 2023,
elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC)

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Figura 1 — Panel Interactivo de Vivienda y Hogar (INEC)
Fuente: INEC – Dashboard interactivo de Vivienda y Hogar.
Nota: El sitio del INEC ofrece gráficas dinámicas de vivienda y hogar que puedes capturar o usar como referencia para generar
tus propias figuras.
CONCLUSIONES
El análisis desarrollado a lo largo de este estudio permite concluir que la vivienda de segundo uso
constituye una respuesta social estructural frente al acceso desigual a la casa propia en Panamá, más
que una alternativa circunstancial o residual dentro del sistema habitacional. La evidencia documental
demuestra que una parte significativa de la población accede a la vivienda a través del parque
habitacional existente, lo cual revela una desconexión entre la realidad social del acceso a la vivienda y
el enfoque predominante de las políticas habitacionales orientadas principalmente a la producción de
vivienda nueva. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de ampliar el marco conceptual desde
el cual se analiza el derecho a la vivienda en el país.
Los resultados del estudio sostienen que la vivienda de segundo uso cumple una función social relevante
al facilitar la permanencia territorial de los hogares en zonas urbanas consolidadas, con acceso a
infraestructura, servicios y redes comunitarias. Esta condición no solo contribuye a la estabilidad
familiar, sino que también actúa como un mecanismo de contención frente a procesos de segregación

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socioespacial y desplazamiento residencial, fenómenos ampliamente documentados en contextos
urbanos latinoamericanos. Desde esta perspectiva, la vivienda de segundo uso no debe entenderse como
una opción de menor valor, sino como un componente activo del sistema de acceso a la vivienda, con
implicaciones directas en la equidad social y territorial.
Asimismo, el estudio evidencia que el tratamiento normativo e institucional de la vivienda de segundo
uso en Panamá ha sido limitado y fragmentado. La ausencia de un reconocimiento explícito de su
función social dentro de las políticas públicas genera barreras indirectas que afectan a los sectores que
dependen de esta modalidad para acceder a la casa propia. Esta omisión no responde a la falta de
demanda social, sino a una concepción restringida del problema habitacional, centrada en el mercado
inmobiliario formal y en modelos homogéneos de financiamiento que no consideran la diversidad de
trayectorias habitacionales existentes.
Desde el punto de vista teórico, los hallazgos confirman la pertinencia de los enfoques que conciben la
vivienda como un derecho social y a la propiedad como una institución con función social. La
articulación entre acceso a la vivienda, desigualdad habitacional y políticas públicas permite
comprender que las soluciones habitacionales no pueden reducirse a la lógica del valor de mercado,
sino que deben incorporar criterios de justicia social, permanencia territorial y bienestar colectivo. En
este sentido, la vivienda de segundo uso emerge como un espacio donde confluyen estas dimensiones,
reforzando su relevancia analítica y política.
La principal contribución de este trabajo radica en posicionar la vivienda de segundo uso como una
categoría central para el análisis del acceso a la vivienda en Panamá, aportando una lectura social que
dialoga con los datos oficiales y con la teoría urbana contemporánea. Este enfoque permite ampliar el
debate académico y ofrece insumos conceptuales que pueden orientar procesos de revisión normativa y
formulación de políticas públicas más inclusivas, ajustadas a las condiciones reales del parque
habitacional existente.
No obstante, el estudio también deja abiertas interrogantes que requieren ser abordadas en futuras
investigaciones. Entre ellas, resulta pertinente profundizar en estudios empíricos que recojan las
experiencias de hogares que acceden a viviendas de segundo uso, así como analizar el impacto
específico de los instrumentos financieros y legales sobre esta modalidad de acceso a la vivienda.

pág. 12891
Asimismo, se plantea la necesidad de investigaciones comparativas que permitan examinar cómo otros
países de la región han integrado la vivienda usada dentro de sus políticas habitacionales. Estas líneas
pendientes abren un campo de trabajo que puede enriquecer y ampliar los aportes aquí presentados,
fortaleciendo el análisis del derecho a la vivienda desde una perspectiva social y contextualizada.
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