EXPERIENCIAS FEMENINAS DE
PROFESORAS DE EDUCACIÓN
PRIMARIA: LA NARRATIVA EN LA
INVESTIGACIÓN EDUCATIVA CON
PERSPECTIVA DE GÉNERO

SEISMIC RESILIENCE OF PUBLIC HOUSING THROUGH THE

IMPLEMENTATION OF A LOW
-COST SEISMIC DISSIPATION
DEVICE.

Marisol Sánchez Estrada

Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México
pág. 741
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23145
Experiencias femeninas de profesoras de educación primaria: la narrativa en
la investigación educativa con perspectiva de género

Marisol Sánchez Estrada
1
marisol781002
@gmail.com
https://orcid.org/0009-0008-3538-2084

Instituto Superior de Ciencias de la Educación del
Estado de México

México

RESUMEN

Este artículo titulado
Experiencias femeninas de profesoras de educación primaria: la narrativa en la
investigación educativa con perspectiva de género” tiene como propósito mostrar cómo es que la
narrativa cumple con dos funciones: una forma de hacer investigación y a la vez el fenómeno que se
estudia, en este caso las experiencias de cuatro mujeres docentes del nivel básico. La narrativa de la que
se habla nace de la intención de tener un acercamiento basado en un diálogo horizontal y de una escucha
atenta, donde la conversación guiada brinda la posibilidad de materializar experiencias relacionadas a
la vida personal y profesional de mujeres docentes. Convertir la palabra oral a la escrita es un proceso
indispensable para realizar un análisis con perspectiva de género, de tal manera que es posible visualizar
aspectos de una dimensión personal y otra profesional, en espacios y tiempos específicos, donde las
emociones tienen batallas con la memoria y los recuerdos. Es en estas experiencias donde caben los
estereotipos con los que son criadas y con los que viven en su contexto, los mandatos de género;
aprendidos, asumidos y naturalizados, puntos de inflexión, tanto como mujeres, como profesoras; que
generaron cambios sustanciales que marcaron reinicios en sus vidas.

Palabras clave: narrativa, perspectiva de género, mujeres docentes, condición docente, condición de
mujer.

1
Autor principal
Correspondencia:
marisol781002@gmail.com
pág. 742
Female Experiences of Primary School Teachers: Narrative in Educational
Research with a Gender Perspective”

ABSTRACT

The present article called
“Female Experiences of Primary School Teachers: The narrative in Educational
Research with a Gender Perspective,” aims to show how narrative serves as both a research method and

the phenomenon being studied
in this case, the experiences of four female basic education teachers.
The narrarive aforementioned derives from the intention
of an approach based on a straight dialogue
and close listening, where the guided conversation provides with a possibility of materializing

experiences related to both the educators’ personal and professional lives.
Transcribing the spoken word
into text is an essential step in conducting an analysis from a gender
perspective in such way that it is
po
ssible to visualize the intersection between the personal and professional dimensions within specific
temporal and spatial contexts, where emotions interplay with memory and recollection. Within these

narratives,
where gender stereotypes these women are raised under and experienced on a daily basis,
learned, assumed and naturalized
social mandates become pivotal turning points that emerge, generating
significant changes that represent
a milestone in their lives, both as women and educators.
Keywords: narrative, gender perspective, female educators, teaching status or condition, status as a
woman.

Artículo recibido 02 febrero 2026

Aceptado para publicación: 27 febrero 2026
pág. 743
INTRODUCCIÓN

En el campo de la investigación educativa, la narrativa ha sido una forma poderosa para indagar, revelar
y comprender las experiencias humanas de: directivos, docentes, alumnos y padres de familia. Pues
reconoce a cada individuo como un actor activo; con bastos conocimientos provenientes de la
interacción en diferentes momentos y contextos. Conocimientos que se exploran en el momento en el
que las narraciones revelan experiencias conformadas de imágenes, recuerdos, sentimientos, ideas,
aprendizajes o significados, dado que es “un modo de comprensión de la realidad social, que intenta
aproximarse a la forma en la que los seres humanos experimentamos y significamos el mundo”
(Ripamonti, 2017. p. 90).

Cuando se aplica una perspectiva de género, la narrativa no solo ilumina las diferencias en las vivencias
de hombres y mujeres, también desafía las estructuras tradicionales de poder y conocimiento. Este
enfoque permite explorar de manera profunda y matizada las formas en las que el género influye en la
vida cotidiana de las mujeres, sus oportunidades y las barreras que enfrentan día a día en su labor como
docentes. La educación primaria es un ámbito fundamental en el desarrollo de las sociedades, y es donde
las profesoras desempeñan un papel crucial en la formación de las futuras generaciones. Sin embargo,
las experiencias de las docentes a menudo permanecen invisibilizadas o subvaloradas; de alguna manera
se podrán resaltar aquellas que tienen relación directa con la enseñanza, pero aquellas que permanecen
en la esfera de lo privado, permanecen ocultas, aunque impacten en su actuar cotidiano.

En la actualidad la investigación social con perspectiva de género ha sido de interés para las unidades
de género de instituciones de educación superior, donde se ha fijado la mirada en las experiencias
docentes femeninas de las académicas universitarias, que bajo el cobijo de las narrativas han expuesto
vicisitudes de la conjugación de un ámbito personal y otro profesional. Sin embargo, de las profesoras
de educación primaria no hay referentes, no al menos publicados, que den cuenta de los rasgos de
prácticas patriarcales que impregnan su cotidianidad.

Cabe señalar que el empleo de la narrativa en la investigación con perspectiva de género ha requerido
situar las experiencias de vida de cuatro mujeres docentes originarias del Estado de México (tres
profesoras) y de la Ciudad de México (una profesora), que crecieron en el entorno de un sistema
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patriarcal que ha dictaminado cómo deben asumirse como mujeres; roles, actitudes, responsabilidades
y comportamientos, y que han impactado en su constitución como docentes.

Este artículo explora los aportes de la narrativa en la investigación con perspectiva de género, destacando
cómo esta perspectiva teórico-metodológica contribuye a una comprensión inclusiva y equitativa de la
realidad social, pues se hace un acercamiento a las experiencias de las profesoras con la exploración de
sus historias personales y profesionales, pues se hace un acercamiento al espacio biográfico, aquel
espacio del que nos habla Leonor Arfuch, el mismo que permite hacer uso de la entrevista biográfica
como una forma discursiva que permite un acercamiento a la vida de las docentes. Esta finalidad
responde al cuestionamiento sobre cuál es la forma idónea de investigar las experiencias docentes
femeninas. En esta búsqueda los conceptos de narratividad, reflexividad, experiencia y perspectiva de
género tienen puntos de intersección; en los cuales es posible visibilizar el impacto de las
manifestaciones de un sistema patriarcal que persiste tanto en una dimensión personal, como otra
profesional, en donde se reproducen, mantienen o se reconfiguran roles y estereotipos de género.

METODOLOGÍA

La narrativa: una forma de hacer investigación y el fenómeno que es estudiado

La narrativa es considerada “una condición ontológica” (León, 2015) tanto de las personas, como de la
vida social, lo cual ha sido el parteaguas en la consideración como un punto medular para la
investigación de las experiencias docentes femeninas. Específicamente de cuatro docentes de educación
primaria, quienes colaboraron narrando las vicisitudes de una dimensión personal y otra profesional. De
lo anterior Ricoeur (2013) manifiesta que “es el relato, la trama narrativa, el medio privilegiado para
esclarecer la experiencia temporal inherente a la ontología del ser en el mundo” (p. 25). Con ello se
manifiesta una relación entre narrativa, experiencia y tiempo; que muestran a los sujetos en relación con
su entorno; de tal manera que se configura el presente, volviendo al pasado y mirando hacia el futuro,
uniéndose en un entramado con la dimensión biográfica.

Gudmundstottir (1995) afirma que la narrativa implica organización, conocimiento y habilidades que se
entrelazan con estructuras verbales, simbólicas y de conductas que se entretejen para relatar las historias
de lo que nos pasa, de aquello que tiene significado y sentido; es decir de aquello que deja huella en
cada persona. De manera similar, Bolivar et al. (2011) señalan que al relacionarnos con los demás
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escuchamos y narramos como un acto de intercambio, que de forma singular es “un modo básico de
pensamiento, de organizar el conocimiento y la realidad” (p.19).

Con respecto a la investigación en el ámbito de la educación la narrativa puede ser tanto una forma de
hacer un estudio, como el fenómeno que es posible estudiar; el cual es posible distinguir como relato o
historia; oral o escrito. Emerge entre quien narra y quien escucha, con la intención de comunicar y
compartir. De esta manera el ejercicio narrativo permite generar reflexión sobre las experiencias vividas
que llegan sin previo aviso. De ello Bruner (2003) afirma que “contar historias es nuestro instrumento
para llegar a un acuerdo con las sorpresas y lo extraño de la incierta condición humana” (p. 126), a
manera de conciliación y conocimiento de aquello que nos pasa.

La narrativa tiene atribuciones con las que la podemos identificar tanto como la forma de hacer
investigación o como el fenómeno que se estudia. Si la mirada se fija en el método, veremos que es ir al
encuentro de las experiencias para ahondar en las interacciones que las docentes han tenido en la
cotidianidad, tanto en su condición como mujeres, como en la de docentes, en un espacio y tiempo
determinado, en donde se configura su subjetividad y la construcción de sus historias personales
(Connelly y Clandinin, 1995). De tal manera que hay posibilidades de trasladarse a los escenarios de la
memoria de las maestras. Dado que a través de los relatos se reconstruye constantemente lo que ha
pasado. Ante la evocación del pasado en la narrativa, Bruner (2003) alerta sobre el ir y venir de la
memoria en un ejercicio que nunca recupera de manera precisa el pasado, pero que muestra escenas de
lo que las maestras son.

De acuerdo con lo anterior la narrativa en la investigación ha sido reconocida por llevar a los sujetos
que colaboran a descubrirse en la autorreflexión; estimulando la memoria con la evocación de recursos
situados y temporales, con ello se favorece “un ejercicio que va y viene para estimular nuestra capacidad
de recordar cosas, superando el pragmatismo y la inmediatez en nuestra forma de vivir” (Landín y
Sánchez, 2019, p 235).

De tal manera que la narrativa “expresa la dimensión emotiva de la experiencia, la complejidad,
relaciones y singularidad de cada acción” (Bolivar y Segovia, 2019, p. 16). De manera general la
narrativa descubre realidades contrarias, complejas y diversas; muestran los hechos y relaciones de
donde provienen las experiencias, con lo cual es posible identificar y revelar subjetividades. En
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consecuencia, la experiencia narrada tiene la intención de mostrar aquello que les sucede a las maestras
en un tiempo específico, y a través de un ejercicio constante de memoria (Figura 1). La narrativa en sí
misma es el espacio biográfico que alberga a la experiencia, de tal manera que narramos lo que ha dejado
huella.

Figura 1

Narrativa: experiencia, memoria y tiempo

Por tanto, la narrativa tiene un alto potencial para explorar la identidad, la subjetividad, las emociones;
es decir las singularidades de la condición humana, en especial las condiciones de mujeres docentes.
Pues al narrar la propia vida, la experiencia se organiza de manera que se presenta como un relato o
historia, donde los eventos cronológicos adquieren un significado particular, ya que en la memoria se
revelan en un tiempo específico.

La investigación narrativa alude a la realidad de vida de personas particulares y de elementos que las
configuran. Desde un punto de vista metodológico, la narrativa implica un proceso para capturar
información a través de los relatos que las docentes contaron de sus vidas, una vida configurada de las
voces y vidas de otros.

El espacio biográfico de las narrativas de las mujeres docentes se configuró a partir de la implementación
de las entrevistas biográficas, que brindan entretejidos de diálogos libres, que tienen lugar en las
entrevistas que Arfuch (2010) identifica como género discursivo que “supone la participación constante
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de interlocutores que participan en la enunciación dialógica” (p. 27), que es posible cuando hay un
compromiso de diálogo y escucha atenta.

Llevar a cabo una entrevista biográfica, también, significa el establecimiento de una complicidad entre
entrevistado y entrevistador, que asegura la cercanía entre las participantes, donde se establece una
relación de colaboración que permite el encuentro. La entrevista biográfica no sucede solo en el
momento de estar cara a cara; inicia con pequeños encuentros en donde se da a conocer la intención de
dialogar, las finalidades de la investigación, donde se acuerdan los momentos y tiempos de los
encuentros; son momentos de cercanía para establecer compromiso y empatía.

En el enfoque biográfico narrativo, la entrevista permea las historias de las narradoras-participantes
porque se establecen conexiones únicas, ya que se busca estudiar a las personas desde su individualidad,
porque hay una "construcción narrativa de lo privado como esfera de la intimidad" (Arfuch, 2002, p.
34).

Durante las entrevistas las narradoras abordan puntos de inflexión tales como: la vida profesional y la
personal, en medio del intercambio que se da a través de un diálogo abierto y una escucha atenta, en el
que se profundiza con preguntas que enfatizan puntos de interés, hecho que se enmarca por un ambiente
de confianza y de compromiso de una escucha atenta. Los cuestionamientos provocaron la narración de
episodios de las vidas de las profesoras, entre los que se detallan recuerdos, anécdotas y ejemplos. Lo
que exige del entrevistador escuchar atentamente y observar constantemente para capturar lo inesperado
y poco común; asuntos que denotan temas emergentes.

Los cuestionamientos o temas provocativos en la entrevista no se dejan a la suerte del momento, por el
contrario, el entrevistador es quien los planea y puntualiza para dirigir el curso del diálogo, con respecto
a las finalidades de la investigación; el consejo es crear un guion semiestructurado que facilite el diálogo
durante las conversaciones y ayude a evitar olvidos. Aunque el guion proporciona seguridad para
mantener un orden y cubrir todos los temas esperados, a veces la conversación puede seguir su propio
curso. En la participación de las mujeres docentes fue importante considerar que narrar la vida puede
ser un acto liberador e intrusivo para las entrevistadas, ya que implica invadir la intimidad de una esfera
privada. Lo que puede traer a la superficie del momento recuerdos poco agradables e incomodos y
provocar emociones como la tristeza, enojo y frustración o, por lo contrario, recuerdos confortables que
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estimulan alegría. En este contexto la entrevista se plantea y se lleva a cabo en las fases que sean
necesarias para garantizar la estabilidad emocional de las colaboradoras.

Otra consideración, con respecto a la información materializada de las narrativas, es la disyuntiva de lo
que se puede exponer, para ello es conveniente recordar la práctica de una ética de la entrevista y del
investigador, que está relacionada con la forma de actuar y proceder una vez establecidos los acuerdos
sobre el empleo de la información. Para ello se plantea un consentimiento informado; esto es: a las
participantes se les brindan detalles del desarrollo de la investigación, los temas y cuestionamientos de
las entrevistas, el uso de los datos proporcionados y de lo que pueda pasar después de haber finalizado
la investigación. Gibbs (2017), recomienda que, como parte de los acuerdos para proteger la privacidad,
el anonimato puede tener cabida, cuando la información expuesta coloca a las informantes en una
posición de riesgo y vulnerabilidad. Cabe señalar que el anonimato también proporciona seguridad a las
entrevistadas, de tal manera que su voz manifiesta sin límite alguno

Una vez logradas las entrevistas, es importante transcribir las narrativas orales y materializarlas a manera
de texto escrito. Esto es, retomar a la narrativa como fenómeno que se estudia; el relato sobre uno mismo,
experiencias personales que despeja significados desde la visión de las participantes, es decir; desde su
interpretación. Al ponerse los relatos en las manos del investigador inicia un proceso interpretativo
enfocado a documentar y estudiar la experiencia, de tal manera que es posible analizar, explicar e
interpretar los relatos en función de categorías y teoría seleccionada (Haroutunian-Gordon, 1998).

Intersección entre narrativa y perspectiva de género

El punto crucial entre el enfoque biográfico y la perspectiva de género es la exposición de las
experiencias docentes femeninas, que son descubiertas desde las narrativas para que sean miradas a
través del crisol de la perspectiva de género, que además de poder considerar características de ellos y
ellas, similitudes y contrastes, es posible “analizar las posibilidades vitales de las mujeres y los hombres:
el sentido de sus vidas, sus experiencias y oportunidades, las complejas y diversas relaciones sociales
que se dan entre ambos géneros” (Lagarde, 2022, p.15). de tal manera que favorece el análisis de la vida
profesional y personal de las profesoras.
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Figura 2

Intersección: Narrativa y perspectiva de género

La mención de la narrativa nos lleva a la experiencia, ya que lo relatado refleja la perspectiva de lo
vivido. Esto nos invita a reflexionar sobre esos eventos para interpretarlos y expresarlos, lo cual, de
manera encadenada, nos lleva a lo que identificamos como experiencia. Los estudios con perspectiva de
género se centrado en las experiencias de mujeres concretas, con las cuales ha sido posible revalorar los
espacios domésticos y laborales donde se da la reproducción de roles y asignaciones que se han
normalizado a través de las prácticas cotidianas del género. Los cambios alcanzados se deben al ejercicio
de la agencia, la adopción de prácticas diferentes a las tradicionales o a la influencia de políticas públicas
que han pugnado por reconocer derechos, oportunidades y libertades.

Desde la visión de Bach (2010), se sostiene lo históricamente innegable en la vida de las mujeres; el
silenciamiento de sus voces, que en el ámbito educativo es un murmullo iniciado por la exposición de
experiencias de las académicas universitarias.

La muestra de estas experiencias es útil en tres sentidos: el primero permite reconocer la subjetividad
de las mujeres en constante transformación; el segundo es la posibilidad de cambios en el sistema
patriarcal, con respecto a las transformaciones en las relaciones donde hay asimetrías de poder y en las
propias condiciones de vida de las mujeres, que derivan en el reconocimiento político de los derechos
de las mujeres; por último en la generación de conocimiento, el que se deriva de las experiencias de las
mujeres abre la posibilidad de enfoques epistemológicos diferente, tal es el caso de los propuestos en
América Latina.
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La perspectiva de género es más que una herramienta metodológica es un enfoque analítico y conceptual,
implementado con la intención de reconocer y entender el dominio que se ejerce de una persona a otra
en las interacciones y las diferencias sociales que tienen fundamento en la práctica del género, por lo
tanto, es posible identificar roles, estereotipos, comportamientos expectativas y oportunidades que se
construyen, asignan y se asumen socialmente.

La perspectiva de género deviene de la teoría de género, que a su vez surge de los feminismos. Este
último se ha caracterizado como un movimiento político, ideológico y social (Lagarde, 1996), que ha
generado transformaciones en diversos ámbitos; uno de ellos es la producción de conocimiento sobre
las mujeres y los contextos en donde se desarrollan; los estudios sobre mujeres, estudios feministas y de
género han resaltado modelos culturales en las relaciones sociales, de estereotipos, roles y jerarquías de
género, con lo que se ha contribuido a resignificar a las mujeres como sujetos políticos, gestoras de
cambios significativos, especialmente en el reconocimiento de sus derechos.

Es a través de las experiencias relatadas por cuatro maestras se identifica una doble condición de mujer
y docente, con ello se establece una interacción teórica con la perspectiva de género; que permite
identificar las estructuras y normas sociales que perpetúan desigualdades y violencias basadas en el
género, así como los roles, estereotipos, expectativas sociales y dinámicas de poder que influyen en la
vida de las profesoras.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Resultados: encuentro entre narrativa y perspectiva de género

La exposición de experiencias de cuatro mujeres docentes nos ha llevado a categorizar los relatos a partir
de ellos mismos. Para ello fue necesario una matriz de análisis para tener un panorama global de las
experiencias docentes femeninas.

En la figura 3 se muestra la forma en la que se hizo el análisis de los relatos experiencias y la
correspondencia teórica.
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Figura3

Matriz de análisis

Tema
Relato - experiencia Colocación teórica
Crianza

Idea del hijo
varón

Graciela: Y yo siento que de alguna manera mi papá
deseo un hombre, un varón como respaldo en su
trabajo, y sabemos que en las canteras se requiere de
fuerza, pero es lo que es.

Poder y prestigio. Los varones
desprestigian la presencia de las
mujeres y sobrevaloran la
presencia masculina. Esto a la
acción dicotómica que relaciona a
las mujeres con la delicadeza y
sentimentalismo, mientras que los
hombres se les atañe la fortaleza y
el razonamiento.

Mandato de
género: cosas
de hombres

Graciela: Mi papá por ser el hermano mayor soltero
que quedaba, pues quedó a cargo de sus demás
hermanos, entonces la dinámica de mi mamá fue
seguir siendo parte de otra familia como hija.

Mariana: …mi papá era supervisor en la Villa,
entonces ¿cuánto podía ganar como supervisor si
estaba en las últimas líneas?, entonces no ganaba
tanto y ellos cosían aparte… entonces a él le tocaba
hacer todas las terminaciones, todos los
acabados: dobladillos sin que se vieran y
transparentes… invisibles, él los hacía. Los ojales,
era excelente para hacerlos a mano, porque la
máquina de coser era sencilla y no daba para eso.

Reproducción de mandatos de
género

Ajustes en la visión del padre
proveedor. Se incorpora al trabajo
que hace la madre en la intimidad
de la esfera privada.

Mandato de
género: cosas
de mujeres

Graciela: Mi mamá llegó hasta tercer grado de
primaria, igual por situaciones económicas
familiares, de organización familiar, por ser la
mujer mayor debía apoyar a las labores de la casa
y las labores del campo, en ir a cuidar las vacas, ir a
sembrar, a cortar el zacate y pues como tuvo once
hermanos más, tenía que atenderlos a ellos;
bañarlos, ir a lavar al río, ir al molino, hacer
tortillas, entonces ella por ser la mayor tenía que
atender...

Graciela: …en cuanto a la cantera no se nos permite
participar, creencias pudieran ser, por una parte,
dicen que las mujeres no podemos subir a la cantera
porque ya no da buena piedra, en ese sentido, y por
otro lado la época en la que les tocó vivir a nuestros
padres pues estaba muy marcado lo de “la mujer es
para quedarse solo en la casa y al paso de los años,
aunque quisiéramos o, aunque quisiera opinar mi
mamá es “tú no sabes”, tú no puedes decirme algo
porque esto es de hombres. …yo agradezco el
apoyo, que no nos haya permitido inmiscuirnos en
su trabajo pudo deberse a esas dos tendencias: unas
creencias culturales y otra ese machismo
(2GG44/27-03-2023).

Es en la familia que se lleva a cabo
la reproducción de mandatos y
estereotipos, por lo general a las
mujeres se les educa y forma como
cuidadoras, tarea que es
normalizada y se realiza como una
responsabilidad heredada

Los mitos fundantes de la visión de
hombre y mujer también son un
elemento del prestigio que ganan
los hombres con la prohibición que
tienen las mujeres para hacerse
presente en un espacio considerado
exclusivo de hombres. De tal
manera que el valor que tienen las
actividades del hogar es
desvalorizante y se naturaliza como
aquello que una mujer debe hacer.
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Es crucial señalar que el análisis desde la perspectiva de género nos permite examinar las condiciones
de mujeres y hombres para identificar y entender sus similitudes y diferencias, sus diversos contextos,
sus expectativas, oportunidades, relaciones y desafíos. Esto ofrece una oportunidad para desarrollar
teorías basadas en las diferencias y desigualdades que enfrentan las mujeres.

De esta manera la narrativa cumple con su función metodológica al ser el vehículo detonante a través
del cual las experiencias, las huellas de la vida, los puntos de inflexión de las mujeres docentes del nivel
básico emergen, de tal manera que aparecen las condiciones como mujer y como docente. Como mujer
se evocaron experiencias sobre su propia crianza, mandatos de género con los que fueron formadas,
autoconceptos, inversiones de vida, así como los roles como mujeres casadas, madres, solteras,
experimentación de violencia, extensión de la jornada como amas de casa y la resistencia que han vivido
a través de una espiritualidad alternativa. Como docentes las experiencias se nombraron en torno a la
visión que las docentes conceptualizaban del género, las peculiaridades de su historia escolar, hasta el
momento en el que tomaron la decisión de elegir la docencia como profesión, su proceso de formación
como docentes, la inclusión en el magisterio, el autoconcepto de mujer docente y aquellas experiencias
donde se manifestaron tanto la violencia como la sororidad en las relaciones establecidas con
compañeros y autoridades.

CONCLUSIONES

La narrativa como forma de hacer investigación resulta adecuada cuando se trata de explorar las
experiencias de mujeres docentes; en el acercamiento entre investigadora y mujeres docentes se creo un
ambiente de confianza y horizontalidad. Al ser narrativas con enfoque biográfico esposible hacer un
acercamiento de mayor intimidad al tocar la esfera pública como docentes y al poner al descubierto
sucesos que acontecen en la esfera privada como mujeres. De tal manera que al momento de tener un
encuentro con la perspectiva de género se exponen mandatos de crianza, mandatos que se perduran al
ser docente; unos que se cuestionan, otros que se defienden por ser docente mujer. Es importante señalar
que entre las experiencias compartidas destacan aquellas que dan a conocer violencia en la vida de las
mujeres docentes: en la crianza, en la formación, siendo maestras y en lo privado siendo mujeres, madres
y esposas.

Las experiencias docentes se originan
en la singularidad y subjetividad de mujeres docentes, se
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configuran en las relaciones y encuentros con los otros, en tiempos y espacios específicos, en donde dan
cumplimiento a expectativas de orden social, con las cuales se garantiza la persistencia de prácticas y
rasgos del sistema patriarcal que actúa gracias a la normalización de conductas. Mismas que funcionan
en una especie de ancla que las limita a cumplir con mandatos y estereotipos de género, y que en algunos
momentos las orilla a marcar cambios y modificar sus vidas. El sistema patriarcal funciona a manera de
herencia con la que las mujeres se enfrentan constantemente, en un sistema que les prohíbe participar
en actividades que solo son para hombres y las recluye en actividades afines al hogar y al cuidado,
liberarse de esta atadura es un acto de rebeldía y de irregularidad. Son experiencias enmarcadas por una
forma de vivir y asumir el género.

Teórica y metodológicamente la narrativa y la perspectiva de género mantienen una relación epistémica,
que se origina en la exposición de las experiencias docentes femeninas, pues revelan condiciones que
las mujeres viven en torno a una doble condición de mujer y maestra, condiciones que permiten
visualizar las vicisitudes personales y de su práctica docente. La visibilidad y el nombramiento de estas
condiciones se muestra como un primer paso hacia la construcción de rompimientos en la acción del
sistema patriarcal.

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