GENEALOGÍA SOCIO-POLÍTICA Y
TIPOLOGÍAS DE LA CONMEMORACIÓN
DELDÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
EN MÉXICO
SOCIO-POLITICAL GENEALOGY AND TYPOLOGIES OF
THE COMMEMORATION OF INTERNATIONAL WOMEN'S
DAY IN MEXICO
Adriana Guadalupe Rivero Garza
Universidad Autónoma de Zacatecas, México

pág. 1655
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23209
Genealogía Socio-Política y Tipologías de la Conmemoración del
Día Internacional de la Mujer en México
Adriana Guadalupe Rivero Garza1
agrivero@uaz.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-8226-7424
Doctora en Historia
Docente-Investigadora de la UAZ
Universidad Autónoma de Zacatecas
México
RESUMEN
Este capítulo tiene como finalidad recuperar el valor histórico del Día Internacional de la Mujer frente
a su trivialización contemporánea y despolitización simbólica. El objetivo es explicar el proceso
histórico mediante el cual las luchas de las mujeres –particularmente las socialistas y obreras– dieron
origen a la conmemoración, así como analizar su posterior institucionalización por organismos
internacionales y movimientos feministas y proponer una tipología de eventos conmemorativos alusivos
a la fecha. Entre los resultados más destacados, el texto muestra que en la actualidad no existe consenso
historiográfico sobre el nacimiento de esta conmemoración y desmonta mitos difundidos por discursos
oficiales. En cambio, identifica como hitos fundamentales las conferencias internacionales de mujeres
socialistas (1907 y 1910), la propuesta de Clara Zetkin, las huelgas de trabajadoras rusas de 1917 y la
articulación de demandas sufragistas y laborales. Asimismo, documenta cómo el neofeminismo retoma
la fecha y lleva a que la ONU lo institucionalice, impulsando agendas globales orientadas hacia la
igualdad entre mujeres y hombres. Como conclusión, se sostiene que el internacional 8 de marzo no
borró su origen reivindicativo, sino que lo resignificó, ampliando sus demandas hacia nuevas
desigualdades y no solo las laborales; así se puede pensar en una tipología que identifique expresiones
institucionales, de movimiento social y reconocimiento simbólico de este día que, además, pueden
agruparse en acciones de gobernanza internacional, acción colectiva feminista, institucionalización
estatal, producción cultural, educativa y corporativista.
Palabras clave: genealogía, tipología, conmemoración, día, internacional, mujeres.
Autor principal
Correspondencia: agrivero@uaz.edu.mx

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Socio-Political Genealogy and Typologies of the Commemoration of
International Women's Day in Mexico
ABSTRACT
This chapter aims to recover the historical signiticance of International Women´s Day in the fase of its
contemporany trivialization and symbolic depoliticization. Its objective is to explain the historical
process through wich women´s struggles –particularly those of socialista and working-class women–
gave rise to the conmmemoration, as well as to analyze its subsequent institutionalization by
international organization and feminist movements, and to propose a typology of commemorative
events associated with the date. Among its most notable findings, the text shows that there is currently
no historiographical consensus regarding the origins of this commemoration and challenges myths
dissiminated througth oficial discourses. Instead, it identifies as key milestones the international
conferences of socialista women, Clara Zetkin´s proposal, the strikes of Rusian women workers in 1917,
and the articulation of suffragist and labor demands. It also documents how neofeminism reclaimed the
date and how the United Nations contributed to its institutionalization by promoting global agendas
oriented toward equality between women and men. In conclusión, the chapter argues that the
institutionalization of march 8 did not erase its reivindicatory origins but rather re-signified them,
expanding its claims toward new forms of inequality beyond labor issues. This makes it posible to
conceive a typology that identifies institucional expressions, social movement actions, and symbolic
recognition of this day, wich can furthermore be grouped into forms of internacional governance,
feminist collective action, state institutionalization, and cultural, educational, and corporatist
production.
Key words: genealogy, typology, commenoration, day, international, women.
Artículo recibido 28 febrero 2026
Aceptado para publicación: 28 marzo 2026

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INTRODUCCIÓN
Hace 49 años, en 16 de diciembre 1977, las Naciones Unidas declararon el 8 de marzo el “Día para los
Derechos de la Mujer y la Paz Internacional”, para hacer un llamado a todos los gobiernos a garantizar
la plena participación femenina en condiciones de igualdad en el proceso de desarrollo de cada país
(ONU, 1977). A partir de entonces, solicita informes a cada estado parte de las acciones que realizan
en materia de igualdad, no discriminación y vida libre de violencia; y, en torno a esa fecha, realiza
reuniones anuales, oficiales y alternas, en Nueva York para discutir la condición jurídico-social y las
problemáticas que aun enfrentan mujeres y niñas en todo el mundo.
El 8 de marzo constituye una fecha oficialmente reconocida que convoca a la revisión crítica de los
avances y retrocesos en la condición jurídica y social de la mujer, por lo que posee un profundo valor
histórico, vinculado a las luchas colectivas emprendidas por mujeres de distintos contextos para la
ampliación de sus derechos y la transformación de las estructuras de desigualdad. No obstante, con el
paso del tiempo, dicho significado histórico-político ha tendido a diluirse en ciertos ámbitos, dando
lugar a procesos de trivialización que desdibujan su carácter reivindicativo y desplazarlo hacia prácticas
de corte celebratorio o simbólico.
En este marco, resulta observable la proliferación de dinámicas institucionales y/o corporativistas que
privilegian acciones que exaltan representaciones idealizadas de lo femenino o de lo sobresaliente.
Asimismo, se han consolidado espacios formativos o conmemorativos que, bajo, la apariencia de
promover el bienestar o el reconocimiento de las mujeres, pueden contribuir a la reproducción de
estereotipos de género, prejuicios y enfoques despolitizados de la desigualdad. Estas prácticas se
articulan mediante actividades que priorizan discursos motivacionales o espiritualizados, los cuales
tienden a desvincular la conmemoración de su dimensión histórica y de su anclaje en la agenda de
derechos. Por lo que el objetivo de este texto consiste en examinar, desde una perspectiva socio-histórica
crítica, los procesos de institucionalización, apropiación y disputa simbólica que han configurado la
conmemoración de este día mediante la reconstrucción de su genealogía y la elaboración de una
tipología analítica de sus principales expresiones conmemorativas y/o repertorio feminista en torno a la
fecha.

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Por ello, y con base en las distintas actividades que se realizan para conmemorar esta fecha, puede
pensarse en una genealogía que ubique las diferentes expresiones institucionales, de movimiento social
y de reconocimiento simbólico asociados al 8 de marzo; y que, además, pueden clasificarse o formar
parte de una tipología que agrupa categorías mayores tales como: 1) gobernanza internacional; 2) acción
colectiva feminista; 3) institucionalización estatal; 4) producción cultural y educativa; y 5) acciones
comerciales, corporativistas y simbólicas.
En ese tenor, se considera que las acciones que se ubican en las acciones comerciales y corporativistas
inciden en la generación de desinformación o desconocimiento respecto de los fundamentos que
sostienen las movilizaciones feministas contemporáneas y las demandas por la garantía efectiva de
derechos. En este sentido, la resignificación crítica del día se presenta como un desafío central, en tanto
implica recuperar su carácter de espacio público de memoria, reflexión y acción colectiva orientado a
visibilizar las persistentes desigualdades entre mujeres y hombres y a fortalecer las luchas por la justicia
social y la igualdad sustantiva.
MATERIALES Y MÉTODOS
El estudio se desarrolla desde un enfoque cualitativo de carácter socio-histórico, orientado a explicar
los procesos de institucionalización, apropiación y disputa simbólica en torno a la conmemoración del
Día Internacional de la Mujer en México. Para ello, se recurre al análisis de distintas fuentes de
información primaria, documentales y empíricas, que permitieron identificar transformaciones en los
repertorios de conmemoración y en los significados atribuidos a esta fecha en distintos momentos
históricos.
El corpus del análisis estuvo integrado por documentos históricos y normativos tales como las
resoluciones internacionales que forman parte del sistema de las Naciones Unidas; así como legislación
nacional, programas gubernamentales, informes oficiales, pronunciamientos y programas
institucionales relacionados con la conmemoración del 8 de marzo en México.
Además, se toma en cuenta la producción hemerográfica y mediática, incluyendo notas periodísticas,
columnas de opinión materiales audiovisuales y contenidos digitales difundidos en torno a la
conmemoración. De igual manera, se revisan materiales provenientes de movimientos feministas y
amplio de mujeres como convocatorias, manifiestos, informes alternos, memorias de eventos

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académicos, culturales e institucionales tales como conferencias, talleres, exposiciones y ceremonias
conmemorativas, registros de prácticas celebratorias como entrega de premios y reconocimientos.
El análisis se realizó mediante una estrategia de investigación documental socio-histórica,
complementada con técnicas de análisis de contenido e interpretativo del discurso. En una primera fase,
se llevó a cabo la reconstrucción genealógica de esa fecha, identificando coyunturas clave, movimientos
de mujeres, marcos normativos y transformaciones sociales e institucionales. Luego, se realiza la
codificación temática y categorización analítica de las distintas prácticas conmemorativas identificadas,
lo que permitió construir una tipología de las modalidades de expresión basada en criterios como el tipo
de persona o institución convocante, la intencionalidad política o simbólica de la acción, el espacio de
realización y los discursos movilizados. Este proceso implicó la comparación sistemática de fuentes
primarias y secundarias y la triangulación de la información, con el fin de fortalecer la validez
interpretativa del análisis.
Finalmente, los hallazgos fueron examinados desde una perspectiva crítica orientada a comprender las
tensiones entre institucionalización, politización, resignificación simbólica y mercantilización de la
conmemoración, así como sus implicaciones en la configuración contemporánea del Día Internacional
de la Mujer.
RESULTADOS
Genealogía histórica de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer
Las fuentes documentales revisadas permiten ubicar el origen del Día Internacional de la Mujer en las
movilizaciones de las trabajadoras y los discursos de las socialistas de inicios del siglo XX; ello, debido
a la articulación de demandas por los derechos laborales y por el sufragio femenino de finales del siglo
XIX. Por ello, se documenta la relevancia de las Conferencias Internacionales de Mujeres Socialistas
(1907 y 1910) y de las protestas de trabajadoras rusas en 1917 en la consolidación simbólica de la fecha.
Se observó que, desde los discursos oficialistas, los del feminismo civil y el institucional, no existe un
consenso sobre el origen de la conmemoración. Algunas historiadoras lo sitúan a finales del siglo XIX
e inicios del XX y se hace alusión a dos eventos: el primero ubicado en 1857, en el cual se propició un
incendio en una fábrica en la que murieron calcinadas más de 100 trabajadoras. El segundo, en 1908,
cuando ocurre un incendio en una fábrica textil “Cotton”, en Nueva York, y mueren 129 trabajadoras

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que protestaban por las pésimas condiciones de trabajo, dicho incendio, fue provocado por el patrón
(Sheinbaum, 2025).2
Lilliane Kandel (1982), Renée Coté (1984), Temma Kaplan (1985) y Ana Álvarez (1999) han
documentado que el incendio de 1857 es un mito que se creó en 1950 para ocultar el origen socialista
o comunista de la conmemoración. Sí hubo un incendio –dicen las historiadoras– pero el 25 de marzo
de 1911, en la fábrica Triangle Shirtwaist Company, en él murieron mujeres jóvenes inmigrantes. Ese
hecho no está relacionado con el día internacional.
Temma Kaplan sostiene que el origen del Día Internacional de la Mujer debe comprenderse en el marco
de las tradiciones políticas del socialismo internacional y de la construcción acciones colectivas de la
clase trabajadora, más que como resultado de un evento espontaneo y trágico aislado. Uno de sus
argumentos centrales es la crítica al mito del origen en la supuesta manifestación de obraras textiles en
Nueva York en 1857, relato que –dice ella– habría sido construido en 1955 con el fin de desvincular la
conmemoración de sus raíces socialistas y soviéticas, otorgándole una genealogía más antigua,
espontánea y políticamente neutral (1985).
La autora muestra cómo esta fecha conmemorativa surgió como parte de una estrategia para crear
tradiciones seculares y rituales políticos; ella dice que el primer día de la mujer se celebró en Estados
Unidos, en 1909, como una jornada destinada a unir a la comunidad popular en torno a objetivos
políticos comunes, especialmente el sufragio femenino y la igualdad económica. Luego, fue retomada
por mujeres socialistas europeas, particularmente bajo el liderazgo de Clara Zetkin, quien promovió la
institucionalización de una jornada internacional dedicada a las reivindicaciones de las trabajadoras
(Kaplan, 1985).
Lilliane Kandel y François Picq afirman que la represión de la huelga de costureras o manifestación por
mejorar la jornada laboral, la igualdad salarial, respeto a la dignidad de la trabadora y que implicó la
actuación de elementos policiales que dispararon y las mataron, no aparece en las fuentes documentales
estadounidenses contemporáneas. Ellas afirman que los periódicos de aquel país, de marzo de 1857, no
mencionan ninguna manifestación o huelga de mujeres, realizada el 8 de marzo. Tampoco hay
2 La presidenta de la República de México, en su discurso, hizo referencia a una represión policial en 1875 y que
terminó en el asesinato de decenas de trabajadoras en Nueva York.

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referencia sobre dicho acontecimiento en las historias del movimiento obrero ni en la historia del
feminismo (Kandel y Picq, 1982).
Las historiadoras coinciden en que la propuesta más sólida fue la de que Clara Zetkin, delegada de la II
Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en 1910, propuso se celebrara un día internacional
de la mujer, aunque no dijo el día exacto. Sin embargo, tampoco se trata de una idea original, ya que –
como se dijo– el día de la mujer ya se había celebrado en 1909, en Chicago, para reivindicar el derecho
de las mujeres al voto: “una cosa es segura: fue la segunda conferencia internacional de mujeres
socialistas, celebrada en Copenhague en agosto de 1910, donde se tomó la decisión –respaldada por el
posterior congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores– de celebrar un Día Internacional de
la Mujer cada año” (Kandel y Picq, 1982, s/p). Las fuentes documentales registran, entonces, que la
decisión de celebrar un día de la mujer cada año siguió la iniciativa de las mujeres socialistas
estadounidenses, lo que coindice con el estudio que realiza Kaplan, respecto al origen de la celebración
de ese día (1985).
En términos generales, estas vindicaciones cruzaron con los movimientos sufragistas en Estados Unidos
e Inglaterra, de mujeres de clase media y alta, que pugnaban por su derecho al voto. Puede decirse,
además, que, para muchos comunistas, el movimiento sufragista entorpecía la lucha del proletariado,
por lo que había una especie de división entre ambas posturas; por lo que algunas iniciaron un proceso
de auto-organización para reivindicar su independencia y obtener el derecho al voto.
En el discurso de Alexandra Kollontai sobre la celebración de esta fecha preguntó cómo y por qué fue
organizado el día internacional de la mujer; de manera contundente indicó que se trataba de la
celebración de la trabajadora, de solidaridad internacional porque hacía referencia a la organización de
las mujeres proletarias, por lo tanto era un día histórico para obreros, campesinos y todos los
trabajadores rusos: “el 28 de febrero de 1909, las mujeres socialistas de EEUU organizaron enormes
manifestaciones y reuniones por todo el país demandando derechos políticos para las mujeres obreras.
Este fue el primer ‘Día de la Mujer’. La iniciativa de organizar un día de la mujer corresponde por tanto
a las trabajadoras de Norteamérica” (Kollontai, 1920); de esta forma, la celebración de esta fecha se
realizó como una estrategia para conseguir el voto de las mujeres trabajadoras. Dado que dicha
iniciativa no fue asumida por el Partido Socialista, fue hasta el 28 de febrero de1909 cuando en Nueva

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York, Chicago y París se celebra el día de la mujer desde el Partido; y los temas que se revisaron
estuvieron relacionados con la obtención del voto y la abolición de la esclavitud sexual (Kandel, 1982).
Fuentes historiográficas consultadas muestran que fue con Clara Zetkin cuando, una vez fundada la
Internacional Socialista, comenzó a organizarse con las mujeres para que tomaran su lugar en la lucha
de clases. Es, en este contexto, que históricamente se reconoce el origen del día de la mujer; esto es, en
el marco de las Conferencias Internacionales Mujeres Socialistas de 1907 y 1910; y, en concreto, en la
Segunda Conferencia, cuando Zetkin planteó organizar el día internacional de la mujer trabajadora, para
mostrar la fuerza organizadora de las obreras, mismo que se celebró un año después (Kollontai, 1920);
además, este día no se eligió al azar, sino que también quiso reconocer a las mujeres socialistas y a la
importancia del proletariado alemán.
De allí que, el primer día internacional, se celebró el 11 de enero 1911 en donde se organizaron
reuniones en algunas ciudades de Alemania y Austria, solicitando a los hombres cedieran su lugar a las
mujeres, ello para mostrar la militancia de la trabajadora socialista. Se lograron reunir 30