INNOVACIÓN METODOLÓGICA EN LOS
PROGRAMAS DE INDUCCIÓN UNIVERSITARIA:
ESTRATEGIAS EFECTIVAS PARA LA ADAPTACIÓN
ACADÉMICA Y SOCIOEMOCIONAL DEL
ESTUDIANTE DE PRIMER INGRESO
METHODOLOGICAL INNOVATION IN UNIVERSITY ORIENTATION
PROGRAMS: EFFECTIVE STRATEGIES FOR THE ACADEMIC AND
SOCIOEMOTIONAL ADAPTATION OF FIRST-YEAR STUDENTS
Giomara Amparo Espín
Ministerio de Educación, Ecuador
Dayana Elizabeth Espinosa Huanca
Ministerio de Educación, Ecuador
Luis Alfredo Bautista Chimarro
Ministerio de Educación, Ecuador
Ángel José Quishpe Robalino
Ministerio de Educación, Ecuador

pág. 2221
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23277
Innovación metodológica en los programas de inducción universitaria:
estrategias efectivas para la adaptación académica y socioemocional del
estudiante de primer ingreso
Giomara Amparo Espín1
giomara.espin@educacion.gob.ec
https://orcid.org/0009-0005-8408-0419
Ministerio de Educación, Ecuador
Dayana Elizabeth Espinosa Huanca
dayana.espinosa@educacion.gob.ec
https://orcid.org/0009-0007-6345-9395
Ministerio de Educación, Ecuador
Luis Alfredo Bautista Chimarro
luisl.bautista@educacion.gob.ec
https://orcid.org/0009-0004-8520-6565
Ministerio de Educación, Ecuador
Ángel José Quishpe Robalino
angel.quishper@educacion.gob.ec
https://orcid.org/0009-0005-7154-910X
Ministerio de Educación, Ecuador
RESUMEN
Este artículo analiza la importancia de la innovación metodológica en los procesos de inducción
universitaria como estrategia fundamental para favorecer la adaptación académica y socioemocional del
estudiante de primer ingreso. Mediante una investigación cualitativa de tipo documental y descriptiva,
se realizó una revisión sistemática de literatura contemporánea en bases de datos de alto impacto. Los
resultados evidencian que el primer año o los primeros semestres, constituye un periodo crítico de
vulnerabilidad donde la deserción se vincula directamente con la falta de integración sistémica y el estrés
derivado de la brecha entre expectativas y realidad académica. Se concluye que una inducción efectiva
debe trascender lo administrativo para integrar un enfoque biopsicosocial y tecnológico, promoviendo
el acompañamiento docente y el uso de herramientas digitales. Siguiendo la tendencia literaria, se
presenta una propuesta de modelo de cuatro etapas, caracterización, inmersión, intervención situada y
gestión del éxito, que busca transformar la incertidumbre inicial en un sentido de pertenencia sólido.
Así, la inducción se posiciona no solo como un acto informativo, sino como una herramienta estratégica
de retención que garantiza el derecho a una educación superior inclusiva, equitativa y de calidad.
Palabras clave: Inducción universitaria, deserción estudiantil, innovación educativa, adaptación
socioemocional.
1 Autor principal
Correspondencia: giomara.espin@educacion.gob.ec

pág. 2222
Methodological Innovation in University Orientation Programs: Effective
Strategies for the Academic and Socioemotional Adaptation of First-Year
Students
ABSTRACT
This article analyzes the importance of methodological innovation in university induction processes as
a fundamental strategy to favor the academic and socio-emotional adaptation of first-year students.
Through a qualitative documentary and descriptive research, a systematic review of contemporary
literature in high-impact databases was carried out. The results show that the first year or the first
semesters constitute a critical period of vulnerability where dropout is directly linked to the lack of
systemic integration and the stress derived from the gap between expectations and academic reality. It
is concluded that an effective induction must transcend the administrative to integrate a biopsychosocial
and technological approach, promoting teacher accompaniment and the use of digital tools. Following
the literary trend, a proposal for a four-stage model is presented, characterization, immersion, situated
intervention and success management, which seeks to transform the initial uncertainty into a solid sense
of belonging. Thus, induction is positioned not only as an informative act, but as a strategic retention
tool that guarantees the right to inclusive, equitable and quality higher education.
Keywords: University induction, student attrition, educational innovation, socio-emotional adaptation.
Artículo recibido 25 febrero 2026
Aceptado para publicación: 29 marzo 2026

pág. 2223
INTRODUCCIÓN
En el panorama actual de la educación superior, las políticas institucionales enfrentan dos desafíos
prioritarios. De un lado, se ha consolidado el compromiso de democratizar el ingreso, facilitando el
acceso a sectores de la población históricamente excluidos o en condiciones de vulnerabilidad
socioeconómica. Mientras que, de otro lado, esta apertura ha obligado a las instituciones de educación
superior a priorizar la reducción de la deserción escolar, convirtiendo la retención y la titulación
oportuna en ejes centrales de sus planes de desarrollo. Sostienen Guerrero et al. (2020) que la capacidad
de una institución para mantener a sus estudiantes no es solo una meta interna, sino un indicador crítico
en los procesos de acreditación de calidad y registros legales, lo que impulsa la creación de mecanismos
cada vez más robustos para fortalecer la trayectoria estudiantil.
En el estudio de Guerrero et al. (2020) se plantea que el primer año de carrera o los dos primeros
semestres representa el periodo de mayor vulnerabilidad, en el cual los factores como la falta de
habilidades académicas previas, la desmotivación por una elección vocacional errónea o una percepción
negativa del entorno universitario detonan el abandono. El éxito en esta transición depende de una
compleja mezcla entre el autoconcepto del estudiante, sus expectativas de logro y su capacidad de
integración social. Si el joven no logra establecer vínculos significativos con sus pares o con la
institución, el estrés resultante suele conducir al desistimiento. Ante este escenario, las jornadas de
inducción adquieren un valor estratégico fundamental, por lo que no deben ser meros trámites
informativos, sino el primer espacio de vinculación afectiva y de motivación en la que se proyecte un
ideal de formación y se presenten los apoyos disponibles para transformar la incertidumbre inicial en un
sentido de pertenencia sólido.
En este orden de ideas, Besa-Gutiérrez et al. (2019) destacan que el ingreso a la educación superior
somete al estudiante a una presión significativa derivada de la brecha entre sus expectativas iniciales y
la realidad de las demandas académicas. Durante este primer año o esos primeros semestres, es común
que los estudiantes experimenten niveles críticos de estrés, frustración e insatisfacción ante los nuevos
desafíos, lo cual compromete seriamente su capacidad de adaptación. Esta vulnerabilidad explica por
qué los estudiantes de primer ingreso presentan las tasas de abandono más elevadas en el ámbito
internacional, convirtiéndose en el colectivo que requiere mayor atención por parte de las políticas

pág. 2224
institucionales.
Por otra parte, es importante considerar la cada vez mayor intromisión de las herramientas tecnologías
en el ámbito educativo universitario, por lo que la inducción con miras a la adaptación de los estudiantes
de primer ingreso debe contemplar el desarrollo de estas competencias. En este orden de ideas, Moreno
et al. (2025) mencionan que la transición hacia modelos de educación virtual y la interacción con
entornos digitales de aprendizaje representan un desafío crítico que exige estrategias de
acompañamiento diferenciadas. Para mitigar factores como la desmotivación y el abandono prematuro,
se han gestado iniciativas de investigación enfocadas en modelar la experiencia del estudiante de primer
ingreso durante su paso de la presencialidad a la virtualidad. Un ejemplo de esto es el desarrollo de
herramientas tecnológicas y aplicaciones especializadas diseñadas específicamente para robustecer los
procesos de inducción, facilitando una alfabetización digital y una adaptación metodológica mucho más
orgánica.
En este contexto, esta investigación plantea como objetivo analizar las estrategias de innovación
metodológica en los procesos de inducción universitaria, mediante una revisión crítica de la literatura
contemporánea, para fundamentar un modelo de intervención que integre la adaptación académica y el
soporte socioemocional del estudiante de primer ingreso.
METODOLOGÍA
La presente investigación se desarrolla bajo un enfoque cualitativo de tipo documental y descriptivo,
orientado al análisis sistemático de las tendencias pedagógicas en los programas de inducción a la
educación superior, con miras a establecer estrategias efectivas para la adaptación de los estudiantes de
nuevo ingreso en las instituciones de educación universitaria. El proceso metodológico se inicia con una
fase heurística, que corresponde a la búsqueda y selección de literatura científica en bases de datos de
alto impacto, tales como Scielo, Redalyc y Dialnet, utilizando descriptores específicos relacionados con
la innovación educativa, programas de inducción y el acompañamiento socioemocional de estudiantes
que inician sus estudios universitarios. Para garantizar la pertinencia y actualidad del estudio, se han
priorizado artículos de revisión, sistematizaciones de experiencias y marcos teóricos publicados en los
últimos años dentro del contexto iberoamericano.
Posteriormente, se ha realizado el análisis de contenido y síntesis hermenéutica para interpretar las

pág. 2225
estrategias identificadas, contrastando los modelos de inducción tradicionales frente a las novedosas
metodologías activas. Este ejercicio ha permitido trascender la mera recopilación de datos, facilitando
la construcción de una propuesta fundamentada que integra la dimensión académica y emocional del
estudiante de primer ingreso. De este modo, la metodología no solo describe el estado del arte, sino que
articula una ruta crítica para el diseño de programas de inducción que respondan de manera efectiva a
los desafíos de la educación contemporánea.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
1. La inducción al mundo universitario
La inducción representa el contacto inicial y tangible entre el estudiante y la institución de educación
superior, marcando la transición de las expectativas previas a la construcción de experiencias reales
sobre la vida universitaria. Este primer encuentro puede resultar ser determinante para el éxito del
trayecto profesional, ya que influye directamente en los indicadores de permanencia. Conforme Montejo
et al. (2015) se estima que una parte significativa de la deserción estudiantil se origina en las dificultades
de relación con la universidad, derivadas principalmente de la desinformación y la complejidad de los
procesos administrativos internos; a lo que se le suma un poco interacción social producto del desapego
a los grupos conocidos e incertidumbre sobre su nuevo entorno social. Estos obstáculos pueden mitigarse
mediante una inducción efectiva del recién ingresado y facilite su integración al ecosistema académico.
En este orden de ideas, Placencia-Ibadango et al. (2022) indican que los programas de integración
pedagógica no deben limitarse a ser trámites administrativos; su propósito central es situar al estudiante,
en el marco misional de la institución, resaltando la trascendencia de su futura labor profesional. Para el
bachiller, el ingreso a la educación superior representa una metamorfosis que conlleva una carga
emocional y psicológica profunda. Ante este impacto, es vital implementar modelos de inducción que
conecten las aspiraciones personales con las exigencias del nivel superior, permitiendo que el estudiante
visualice su trayectoria con claridad y sentido de propósito.
La inducción representa la oportunidad idónea para establecer el vínculo inicial entre el estudiante y su
nuevo entorno de formación integral, consolidándose como un proceso estratégico de máxima
relevancia. Desde una perspectiva de gestión de la calidad estas jornadas deben permitir transformar el
ingreso en una experiencia de acogida cálida y fraterna, lo cual resulta fundamental para facilitar una

pág. 2226
transición fluida hacia las exigencias académicas y sociales de la educación superior.
Montejo et al. (2015) postulan que este esfuerzo de integración demanda un sólido alineamiento
estratégico, en el cual la misión, la visión y los valores institucionales no sean solo conceptos abstractos,
sino elementos interiorizados y proyectados de manera coherente, para que alcancen su propósito de
llegar al estudiante, asegurando que el primer contacto esté plenamente sincronizado con la identidad y
los principios que rigen a la universidad, y sentando las bases para una adaptabilidad exitosa y un sentido
de pertenencia temprano.
Ante la posible ausencia de procesos de orientación robustos que llega a tener consecuencias críticas
para el sistema, especialmente cuando los jóvenes enfrentan los procesos de admisión sin una
preparación integral o eligen una carrera sin un conocimiento real de su vocación, el riesgo de exclusión
y fracaso académico se incrementa drásticamente. Moreira-Mora et al. (2020) alertan que cuando los
programas de inducción fallan en su propósito de integrar al estudiante, la deserción emerge como una
consecuencia crítica con repercusiones en múltiples dimensiones. Desde la perspectiva social, el
abandono prematuro de las aulas se traduce en un retroceso del capital intelectual de la nación, lo que
agrava los índices de pobreza y eleva las tasas de desempleo. Además, representa una suboptimización
de los recursos públicos y privados, incrementando los costos operativos de un sistema educativo que
no logra capitalizar su inversión en la formación de nuevos ciudadanos.
En el ámbito institucional, la renuncia del estudiante pone en entredicho el cumplimiento de la misión
universitaria, afectando directamente los indicadores de eficiencia, calidad y solidez financiera de la
organización. No se trata solo de una baja en la matrícula, sino de una fractura en el prestigio y en la
capacidad de la universidad para consolidar sus procesos de formación. Mientras que en el plano
personal, la deserción precipitada por una adaptación fallida genera una profunda sensación de
frustración. Esta situación no solo limita el acceso a empleos de calidad y mejores condiciones de vida,
sino que impacta de manera negativa en el entorno familiar, transformando lo que debería ser un hito de
progreso en una pérdida de oportunidades y una carga emocional difícil de revertir.
Ante este panorama la inducción cobra su verdadero valor como la herramienta estratégica capaz de
prevenir este conjunto de consecuencias devastadoras, y la posibilidad de una deserción temprana, por
lo que resulta imperativo validar la inducción académica como una estrategia esencial para facilitar el

pág. 2227
tránsito del bachillerato a la universidad, o mejor aún a la vida universitaria.
2. El binomio cognitivo-afectivo: Fundamentos para la adaptación académica y socioemocional
López et al. (2026) destacan que la educación se constituye como un derecho esencial que impulsa el
progreso integral de los individuos en las esferas social, económica y política. Por ello, asegurar su
ejercicio pleno y sin exclusiones representa una responsabilidad compartida que debe materializarse en
todas las etapas del sistema educativo. En el ámbito de la enseñanza superior, este compromiso implica
derribar las barreras que enfrentan los estudiantes de tipo cognitivo-afectivo, garantizando no solo el
acceso a la información desde el ingreso hasta la culminación de sus estudios profesionales, sino también
las condiciones emocionales que coadyuban a la prosecución estudiantil.
En la adaptación académica y socioemocional la convivencia en el entorno educativo tiene un rol
preponderante, especialmente porque las relaciones dentro de las instituciones de educación
universitaria deben estar fundamentas en un enfoque esencialmente formativo; no es un estado estático,
sino un proceso que se enseña y se aprende activamente. En este escenario, postulan Bravo et al. (2020),
que el rol del profesorado desde el momento del primer ingreso del estudiante trasciende la instrucción
de contenidos teóricos para convertirse en un eje fundamental de la formación integral. Los desafíos
actuales exigen que el docente asuma la responsabilidad de construir espacios orientados a la promoción
de relaciones saludables y la prevención de conflictos, consolidando lo que puede denominarse como
una pedagogía de la convivencia, que procura la adaptación académica y socioemocional.
Por su parte, García-Méndez y Rivera-Ledesma (2021) consideran que tradicionalmente, la eficacia en
el ámbito educativo se ha limitado a los procesos cognitivos y de aprendizaje. No obstante, una visión
renovada exige reconocer que este constructo está profundamente entrelazado con factores psicológicos,
sociales y culturales que varían según la etapa de desarrollo y maduración del individuo. La transición
a la universidad no es un evento aislado, sino un proceso adaptativo que confronta al sujeto con nuevos
retos vitales, en los cuales el éxito o el fracaso no dependen de variables aisladas, sino de un
funcionamiento sistémico.
En este sentido, cualquier cambio en la esfera personal o social del estudiante impactará inevitablemente
en su rendimiento, su permanencia y su sentido de eficacia dentro del sistema. La vida universitaria se
presenta como un microcosmos en el que se desarrollan prácticas vitales, por lo que debe comprenderse

pág. 2228
como el tejido total de experiencias, interacciones y compromisos que el estudiante asume en su proceso
de formación, ya sea en entornos presenciales o virtuales. Esta realidad abarca desde el vínculo con
docentes y pares hasta la autogestión del estudio en el hogar.
El entorno de la universidad refleja los valores y objetivos de la comunidad; por ello, los estudiantes no
solo se enfrenta a contenidos curriculares, sino a un marco normativo y cultural complejo. Puntualizan
García-Méndez y Rivera-Ledesma (2021) que, para navegar este ecosistema, el estudiante requiere
desarrollar una percepción de eficacia que le permita lidiar con las exigencias del entorno y alinear sus
expectativas personales con las metas institucionales. Por lo cual las jornadas de inducción y el período
de adaptación e integración constituyen el momento de mayor vulnerabilidad, en el cual la deserción
suele presentarse con mayor frecuencia; por lo que para lograr una adaptación exitosa los procesos de
inducción dependen de dimensiones fundamentales, que no son exclusivamente la académica e
institucional, sino también comportan la personal, la interpersonal y la contextual.
3. Hacia una arquitectura de la innovación: Estrategias metodológicas activas en el tránsito
universitario
Procurar la incorporación de elementos innovadores en la inducción universitaria requiere de un
constante análisis reflexivo de las instituciones de educación universitaria de las jornadas de iniciación
e integración de estudiantes de nuevo ingreso, con el propósito no solo de asegurar la alineación con los
objetivos institucionales, sino también de fortalecer el sentido de comunidad y estimula la continuidad
académica.
Apunta Arroyo (2024) que las instituciones de educación superior enfrentan el desafío imperativo de
modernizar sus estructuras académicas y administrativas para responder a las demandas de las nuevas
generaciones. Este proceso de actualización exige la implementación de buenas prácticas que
trasciendan la enseñanza tradicional, integrando el uso estratégico de las tecnologías, el fomento del
trabajo colaborativo y el desarrollo del pensamiento crítico para la resolución de problemas. Para lograr
una transición efectiva a la vida universitaria, es fundamental adoptar una visión holística que no solo
se limite a lo técnico, sino que prepare en el periodo de adaptación del estudiante para enfrentar y
asimilar de manera exitosa nuevas experiencias en un entorno educativo cada vez más complejo y
dinámico.

pág. 2229
Por otra parte, los organismos internacionales (UNESCO, 2015) subrayan que el acceso a la tecnología
y la conectividad son pilares esenciales para garantizar la justicia social y los derechos humanos en el
siglo XXI. Bajo una concepción humanista de la educación, se reconoce que la familiaridad con las
herramientas digitales es una competencia vital para todo individuo en un mundo interconectado. Por lo
tanto, para alcanzar una formación inclusiva, equitativa y de calidad, resulta indispensable aprovechar
el potencial de las herramientas tecnológicas y el aprendizaje móvil. Estas herramientas no solo
refuerzan los sistemas educativos y facilitan la difusión del conocimiento, sino que optimizan la
prestación de servicios académicos y aseguran que el aprendizaje sea efectivo y accesible a lo largo de
toda la vida.
En este contexto, Moreno y Monroy (2022) expresan que el éxito de los programas de inducción e
integración universitaria se sustenta en el despliegue de diversas líneas de acción articuladas entre sí, y
que pueden ser descritas en cuatro etapas, a saber:
1° Etapa: Análisis del Perfil Estudiantil. Se enfoca en la identificación de las características
sociodemográficas y los antecedentes educativos de los alumnos. Esta caracterización inicial permite
que el diseño de las intervenciones pedagógicas sea pertinente, fomentando desde el inicio el interés por
el proceso formativo y fortaleciendo la retención.
2° Etapa: Procesos de Inmersión e Identidad Institucional. mediante de jornadas de inducción
continua y espacios curriculares específicos, se busca que el estudiante se apropie de la metodología de
enseñanza y del entorno virtual. El objetivo es facilitar la transición al modelo educativo, asegurando el
dominio de las herramientas tecnológicas y los canales de participación.
3° Etapa: Intervención Pedagógica Situada. Basándose en los datos obtenidos en la etapa de
caracterización, se diseñan planes de acción personalizados. Este enfoque permite que las estrategias no
sean genéricas, sino que respondan a las necesidades y contextos particulares de cada grupo de
estudiantes.
4° Etapa: Gestión de la Orientación y el Éxito Académico. Se implementan acciones de
acompañamiento y consejería destinadas a detectar y mitigar factores de riesgo. Estas intervenciones
que deberán tener lugar desde la inducción en el primer ingreso y están orientadas a potenciar el
rendimiento académico y a brindar el soporte necesario para que el estudiante culmine

pág. 2230
satisfactoriamente su trayectoria universitaria.
Adicionalmente, en el periodo de la integración universitaria se deberán fomentar la realización de
sesiones de inducción programadas antes del comienzo de cada periodo lectivo. Estas jornadas que
deberán ser grupales, reguladas por el calendario institucional, constituyen un punto de contacto
estratégico para contextualizar al estudiante en su nuevo entorno académico y con sus compañeros. El
propósito central es proporcionar una visión clara de la estructura institucional, detallando los servicios
disponibles y los mecanismos de acompañamiento que respaldarán su trayectoria formativa; a la vez de
mejorar la integración al colectivo estudiantil. De este modo, la inducción no solo funciona como un
acto informativo, sino como una herramienta de preparación e interacciones para la adaptación
académica y socioemocional que reduce la incertidumbre y proyecta al estudiante hacia el éxito
profesional desde su primer encuentro con la universidad.
CONCLUSIONES
Se concluye que la inducción universitaria debe trascender su concepción tradicional como un trámite
administrativo para consolidarse como una estrategia pedagógica fundamental en la lucha contra la
deserción. La revisión documental realizada evidencia que el primer año o los primeros semestres de
estudios constituyen un periodo de vulnerabilidad crítica, en el cual la ausencia de un vínculo sólido con
la institución y con los pares estudiantiles, así como la falta de claridad vocacional actúan como
detonantes del abandono. Por tanto, una inducción efectiva no solo informa, sino que transforma la
incertidumbre del ingresante en un sentido de pertenencia temprano, alineando las expectativas
personales con la misión y los valores de la universidad para asegurar una trayectoria académica exitosa
y resiliente.
El análisis realizado subraya que la adaptación del estudiante depende de un binomio indisoluble entre
lo cognitivo y lo afectivo. No basta con dotar al alumno de herramientas académicas si se ignoran las
dimensiones personales, interpersonales y contextuales que definen su experiencia vital. La
implementación de una pedagogía de la convivencia y el fortalecimiento de la percepción de eficacia
emergen como pilares de un modelo sistémico que entiende al estudiante como un ser biopsicosocial.
En este sentido, el acompañamiento docente y la creación de espacios de acogida fraternos son
determinantes para mitigar el estrés y la frustración, factores que, de no ser atendidos desde el primer

pág. 2231
ingreso, derivan en consecuencias sociales e institucionales devastadoras.
La arquitectura de una inducción innovadora debe integrar de manera estratégica las herramientas
tecnológicas y las metodologías activas para responder a las demandas de las nuevas generaciones. La
incorporación de procesos de inmersión digital, el análisis detallado del perfil sociodemográfico del
estudiantado y la personalización de las intervenciones pedagógicas permiten diseñar rutas de
aprendizaje más orgánicas y equitativas. Se concluye que el aprovechamiento del potencial tecnológico,
bajo un enfoque humanista, no solo facilita la interacción con lo digital, sino que optimiza los servicios
de apoyo y orientación, garantizando que el acceso a la educación superior se traduzca efectivamente
en permanencia, calidad y éxito profesional.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Arroyo, G. (2024). Una mirada al proceso de adaptación para estudiantes de primer ingreso a la
universidad. Yulök Revista de Innovación Académica, 8(1), 81-93,
https://doi.org/10.47633/7mgkav17
Bravo, A., González, P., Soto, A. y Lagos, L. (2020). Formación inicial en convivencia escolar en
estudiantes de pedagogía de la Universidad Católica de Temuco (Chile) durante el año 2019.
Revista Espacios, 41(26), 275-285.
https://www.revistaespacios.com/a20v41n26/a20v41n26p23.pdf
de Besa-Gutiérrez, M., Gil-Flores, J. y García-González, A. (2019). Variables psicosociales y
rendimiento académico asociados al optimismo en estudiantes universitarios españoles de nuevo
ingreso. Acta Colombiana de Psicología, 22(1), 152-163.
https://www.redalyc.org/comocitar.oa?id=79859087008
García-Méndez, R. y Rivera-Ledesma, A. (2021). Escala de autoeficacia en la vida académica:
Propiedades psicométricas en estudiantes de nuevo ingreso al nivel universitario. Revista
Electrónica Educare, 25(2), 1-24. https://www.redalyc.org/comocitar.oa?id=194168388001
Guerrero, S.; Angulo, J. y Rojas, B. (2020). Diagnóstico sobre las actividades de inducción universitaria
y su impacto como estrategia implementada para contrarrestar la deserción estudiantil. Revista
Espacios, 41(26),93-105, https://www.revistaespacios.com/a20v41n26/a20v41n26p09.pdf.
Hernández-Jiménez, M., Moreira-Mora, T., Solís-Salazar, M. y Fernández-Martín, T. (2019). Estudio

pág. 2232
descriptivo de variables sociodemográficas y motivacionales asociadas a la deserción: la
perspectiva de personas universitarias de primer ingreso. Revista Educación, 44(1), 108–127.
https://doi.org/10.15517/revedu.v44i1.37247
López, V., Palmeros, G., y Coeto, I. (2026). Guía para la evaluación y adecuación de materiales digitales
accesibles. Emerging Trends in Education, 3(5), 168-195.
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=748181379008
Montejo, F., Hernández, A. y Díaz, V. (2015). Propuesta de metodología investigación acción para
evaluar procesos de inducción y orientación durante el ingreso a la vida universitaria, Caso:
Universidad Católica de Colombia, períodos 2014 y 2015. Revista Orientación Facultad de
Ciencias de la Educación, 3(3), 41-62.
https://servicio.bc.uc.edu.ve/educacion/orienta/n3/art03.pdf
Moreno, P., Monroy, J., Ramírez, V. y Moreira, F. (2025). Revisión sistemática de recursos para
inducción de estudiantes de primera matrícula en ambientes virtuales de aprendizaje, IEEE
Revista Iberoamericana de Tecnologías del Aprendizaje, 20, 86-95,
https://ieeexplore.ieee.org/document/10946981
Moreno, P., y Monroy, J. (2022). Formulación de requisitos para un sistema de información de apoyo
al proceso de inducción de estudiantes universitarios: caso UNAD. Interfases, 2(16), 251-275.
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=730180375012
Placencia-Ibadango, M., Placencia-Ibadango, S., y Vargas-Vera, R. (2022). Inducción académica de
estudiantes como estrategias de transición a las universidades en el periodo 2010-2021.
Horizontes Revista de Investigación en Ciencias de la Educación, 6(26), 2169-2178.
https://doi.org/10.33996/revistahorizontes.v6i26.482
UNESCO. (2015). Declaración de Qingdao, 2015: aprovechar las oportunidades digitales, liderar la
transformación de la educación.
https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000233352.locale=es