INMUNIDAD COLECTIVA CONDUCTUAL
EN SARAMPIÓN: DEL UMBRAL BIOLÓGICO

A LA ACCIÓN COLECTIVA DESDE EL

MODELO COGNITIVO-CONDUCTUAL Y

LA PSICOLOGÍA POSITIVA

BEHAVIORAL HERD IMMUNITY IN MEASLES:

FROM THE BIOLOGICAL THRESHOLD TO COLLECTIVE

ACTION THROUGH THE COGNITIVE
-BEHAVIORAL
MODEL AND POSITIVE PSYCHOLOGY

Mauricio Fidel Mendoza González

Universidad Veracruzana, México

Carolina Delgado Domínguez

Universidad Veracruzana, México

Manuel Salvador Luzanía Valerio

Universidad Veracruzana, México
pág. 3087
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23350
Inmunidad Colectiva Conductual en Sarampión: del Umbral Biológico

a la Acción Colectiva desde el Modelo Cognitivo-Conductual y la

Psicología Positiva

Mauricio Fidel Mendoza González
1
mmendoza@uv.mx

https://orcid.org/0000-0003-1935-5744

Instituto de Salud Pública

Universidad Veracruzana

México

Carolina Delgado Domínguez

cadelgado@uv.mx

https://orcid.org/0000-0002-0949-4516

Instituto de Investigaciones psicológicas
Universidad Veracruzana

México

Manuel Salvador Luzanía Valerio

mluzania@uv.mx

https://orcid.org/0000-0002-9377-6291

Instituto de Salud Pública

Universidad Veracruzana

México

RESUMEN

Introducción: El sarampión, por su extrema transmisibilidad, funciona como evento centinela que revela
fallas acopladas de cobertura efectiva, equidad subnacional y velocidad de respuesta. Proponemos un
giro epistémico: la inmunidad colectiva conductual (ICC) como propiedad emergente de los sistemas
sociosanitarios y comunitarios, determinada por la adopción, repetición y coordinación de conductas
protectoras que permiten que la inmunidad biológica se traduzca en protección poblacional y respuesta
oportuna (4872 h), desde el Modelo Cognitivo-Conductual (MCC) y la Psicología Positiva(PP).
Objetivo: Formular un marco comprensivo y replicable para México y América Latina que
operacionalice la ICC y traduzca determinantes conductuales en acciones verificables, integrando MCC
y la PP como fundamento de acción colectiva medible. Métodos: Revisión narrativa trazable orientada
a implementación (20182026), integrando evidencia epidemiológica e institucional con marcos de
ciencias del comportamiento (BeSD/5C), especificación de estrategias (ERIC) y evaluación mínima de
implementación e impacto poblacional (Proctor y RE-AIM). Resultados: Se identifican perfiles de
fricción cognitivos, normativos y prácticos que explican bolsas subvacunadas y respuestas tardías. Se
propone un paquete mínimo replicable por escenarios (rezagos, brote focal y transmisión
multiterritorial) y un tablero trazador mínimo que vincula diagnóstico conductual, intervención y
verificación mediante adopción, fidelidad, penetración y sostenibilidad. Conclusiones: La ICC permite
pasar del umbral biológico a la acción colectiva medible. Aunque el sarampión es un caso
paradigmático, el marco es transferible a otras infecciones de alta expresión poblacional donde la
cooperación sostenida y la gobernanza conductual determinan el control.

Palabras clave: (MeSH/DeCS): sarampión; comportamiento de salud; vacunación; ciencia de la
implementación; modelo cognitivo conductual; psicología positiva; cooperación social

1
Autor principal.
Correspondencia:
mluzania@uv.mx
pág. 3088
Behavioral Herd Immunity in Measles: From the Biological Threshold to

Collective Action through the Cognitive
-Behavioral Model and Positive
Psychology

ABSTRACT

Introduction: Owing to its extreme transmissibility, measles functions as a sentinel event that exposes

coupled failures in effective coverage, subnational equity, and response timeliness. We propose an

epistemic shift: behavioral collective immunity (BCI)
as an emergent property of sociosanitary and
community systems, determined by the adoption, repetition, and coordination of protective behaviors

that enable biological immunity to translate into population
-level protection and timely response (48
72 h), g
rounded in the Cognitive-Behavioral Model (CBM) and Positive Psychology (PP). Objective:
To formulate a comprehensive and replicable framework for Mexico and Latin America that

operationalizes BCI and translates behavioral determinants into verifiable acti
on, integrating the CBM
and PP as foundations for measurable collective action. Methods: A traceable narrative review oriented

to implementation (2018
2026), integrating epidemiological and institutional evidence with behavioral
science frameworks (BeSD/5C
), implementation strategy specification (ERIC), and minimal evaluation
of implementation and population impact (Proctor and RE
-AIM). Results: Cognitive, normative, and
practical friction profiles were identified that explain sub
-vaccinated pockets and delayed responses. A
minimum replicable package by scenario (chronic gaps, focal outbreak, and multi
-territorial
transmission) and a minimum tracer dashboard are proposed, linking behavioral diagnosis, intervention,

and verification through adoption, fidelity
, penetration, and sustainability. Conclusions: BCI enables a
shift from biological thresholds to measurable collective action. While measles represents a

paradigmatic case, the framework is transferable to other high
-burden infectious diseases in which
su
stained cooperation and behavioral governance determine control.
Keywords (MeSH)
: measles; health behavior; vaccination; implementation science; cognitive
behavioral model; positive psychology; social cooperation

Artículo recibido 28 febrero 2026

Aceptado para publicación: 28 marzo 2026
pág. 3089
INTRODUCCIÓN

El sarampión es una infección viral respiratoria de transmisión aérea con una eficiencia de contagio
excepcional; por ello, las brechas focales en la inmunidad poblacional pueden traducirse en brotes
explosivos. Su impacto rebasa el exantema como marcador clínico: además de complicaciones agudas
(p. ej., neumonía, encefalitis), la evidencia contemporánea documenta alteraciones inmunológicas
relevantes, incluyendo inmunosupresión transitoria y el fenómeno de “amnesia inmunológica”, que
incrementa el costo sanitario más allá del episodio agudo (Do, 2025; Mina, 2019)

A escala global, la reemergencia reciente confirma la fragilidad de los logros posvacunales ante
descensos de cobertura y heterogeneidad subnacional. Para 2024, la Organización Mundial de la Salud
(OMS) estimó 11 millones de infecciones y 95,000 defunciones, con coberturas globales insuficientes
para interrumpir la transmisión (84% primera dosis; 76% segunda), reiterando que el control sostenido
requiere ≥95% con dos dosis (WHO, 2025a). En la Región de las Américas, tras la eliminación, persiste
vulnerabilidad frente a importaciones y “bolsas” de población subvacunadas; en 2025, la OPS
documentó 7,132 casos confirmados y 13 defunciones (Semana Epidemiológica 124), reforzando la
necesidad de coberturas homogéneas y capacidades aceleradas de vigilancia y respuesta (PAHO,
2025a). México ejemplifica esta tensión mediante vigilancia especial de Enfermedad Febril
Exantemática (EFE) y reportes seriados que permiten describir magnitud, expansión territorial y carga
operativa casi en tiempo real, con utilidad directa para decisiones (búsqueda activa, bloqueo,
recuperación de esquemas) (SS, 2025a).

Sin embargo, el patrón recurrente sugiere que el problema no se reduce a biológicos o logística: la
transmisión reaparece donde coexisten cobertura efectiva incompleta, heterogeneidad territorial y
respuesta tardía, aun si los promedios agregados parecen aceptables (WHO, 2025a; PAHO, 2025a; SS,
2025a). Esta configuración obliga a incorporar, como dimensión causal explícita, la acción colectiva
sostenida: demanda, confianza, experiencia de acceso y coordinación comunitaria, todas dimensiones
medibles y modificables desde las ciencias del comportamiento.

En este marco se propone un giro epistémico: conceptualizar la inmunidad colectiva conductual (ICC)
como variable emergente del sistema sociosanitario y comunitario. La ICC resulta de la adopción,
repetición y coordinación de conductas protectoras que determinan si la inmunidad biológica se traduce
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en protección poblacional con equidad y en respuesta dentro de una ventana crítica (4872 h). En el
sarampión, la ICC se expresa en la capacidad de: (1) completar esquemas (dos dosis), (2) aceptar y
ejecutar vacunación de contención y de contactos, (3) sostener confianza frente a la incertidumbre y la
desinformación, y (4) reducir fricciones que impiden convertir la intención en acción. Así, el sarampión
puede leerse como un evento centinela de ICC: una “prueba de estrés” que revela fallas de acción
colectiva y de gobernanza conductual.

Para operacionalizar este componente conductual se requiere traducir determinantes a variables
accionables. La OMS propone el marco Behavioral and Social Drivers (BeSD) (factores conductuales
y sociales), el cuál organiza determinantes de la vacunación en cuatro dominios medibles
(pensar/sentir/actuar, influencias sociales, motivación/intención y cuestiones prácticas), con
herramientas para diseñar, monitorear y ajustar intervenciones en condiciones reales (WHO, 2022a;
WHO, 2022b). El modelo 5C (confianza, complacencia, restricciones, cálculo y responsabilidad
colectiva) complementa esta lógica al perfilar antecedentes psicológicos con capacidad comparativa
entre territorios y periodos (
Betsch, 2018). En conjunto, BeSD/5C permite pasar de rótulos genéricos
(“hesitación”, “desinformación”) a perfiles de fricción que orientan selección de mecanismos y
componentes de intervención.

Desde las ciencias del comportamiento, y específicamente desde el modelo cognitivo-conductual
(MCC) y la Psicología Positiva (PP) aplicada a los procesos colectivos, pueden identificarse dos
familias complementarias de mecanismos clave para sostener la ICC.

Primero, el modelo cognitivo-conductual aporta un marco explicativo y de operación para comprender
cómo las cogniciones (percepción de riesgo/beneficio, creencias, sesgos de cálculo), las emociones y
las contingencias contextuales interactúan en la adopción o postergación de conductas protectoras,
resolver barreras prácticas y estructurar planes concretos (“si ocurre X, haré Y”); en vacunación, esta
lógica se expresa en estrategias conversacionales como la entrevista motivacional, compatible con
campo y orientada a reducir ambivalencia (
Gagneur, 2020). Además, la síntesis de ciencia psicológica
aplicada muestra cómo traducir evidencia conductual en intervenciones concretas que incrementan
captación y adherencia (
Brewer, 2017). Segundo, la psicología positiva y la prosocialidad aportan
mecanismos para cooperación sostenida: responsabilidad colectiva, normas sociales y eficacia colectiva
pág. 3091
estabilizan conductas protectoras cuando la percepción individual de riesgo es baja o fluctuante
(
Fredrickson, 2001), y la disposición a vacunarse aumenta cuando el acto se enmarca como protección
explícita de terceros vulnerables (
Böhm, 2019). Por lo tanto, desde esta perspectiva, la ICC no depende
únicamente de la corrección cognitiva individual, sino de la activación de motivaciones prosociales que
amplifican la acción colectiva medible.

Adicionalmente, intervenciones derivadas del MCC y de la PP (p. ej., recordatorios y mecanismos de
reserva/agenda) pueden mejorar la adherencia a políticas de vacunación (
Patel, 2022). En paralelo, la
resistencia a la desinformación puede fortalecerse mediante inoculación cognitiva (prebunking),
especialmente pertinente cuando los brotes amplifican incertidumbre y cálculo distorsionado en
entornos digitales (
Van der Linden, 2024); esta necesidad se alinea con la agenda de la OMS para
gestionar infodemias mediante medición, evaluación e implementación adaptativa (WHO, 2021;

Calleja, 2021
). Finalmente, la agenda global subraya que promedios nacionales pueden ocultar
microterritorios de alto riesgo; la equidad subnacional es una condición estructural para la acción
colectiva efectiva, y IA2030 (Agenda de Inmunización para 2030) incorpora indicadores explícitos para
visibilizar brechas en el 20% de distritos/ municipios con menor desempeño (WHO, 2020; WHO,
2025b).

Con base en lo anterior, el objetivo de este artículo es proponer para México y América Latina un marco
comprensivo y replicable que reinterprete el sarampión como evento centinela de la ICC y traduzca
determinantes conductuales (BeSD/5C) en un paquete mínimo de estrategias colectivas (cognitivo-
conductuales y prosociales, incluyendo reducción de fricción e intervención frente a infodemia)
integrable a vacunación rutinaria, recuperación de rezagos y respuesta a brotes, con indicadores
trazadores para implementación y evaluación (
Betsch, 2018; Calleja, 2021; Patel, 2022; WHO, 2020;
WHO, 2021; WHO, 2022a; WHO, 2022b
; WHO, 2025b) .
MATERIAL Y MÉTODOS

Se realizó una revisión narrativa trazable orientada a la implementación, con el objetivo de integrar
evidencia epidemiológica e institucional sobre sarampión (como evento centinela) con marcos de
ciencias del comportamiento y de ciencia de la implementación, para formular un marco operacional
de inmunidad colectiva conductual (ICC), un paquete mínimo replicable por escenarios y un tablero
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trazador mínimo. Dada la naturaleza integrativa y aplicada del manuscrito, la trazabilidad del reporte
se alineó con PRISMA 2020 (Page, 2021) y la descripción técnica de la estrategia de búsqueda siguió
PRISMA-S (
Rethlefsen, 2021).
Se consideraron tres tipos de fuentes: (1) documentos institucionales (OMS/OPS y normatividad/guías
técnicas nacionales) para la caracterización epidemiológica, vigilancia laboratorio respuesta y
lineamientos operativos; (2) literatura revisada por pares sobre determinantes conductuales de
vacunación, intervenciones conductuales escalables (p. ej., adherencia, arquitectura de decisión, manejo
de infodemia) y mecanismos cognitivo-conductuales/prosociales; y (3) literatura de implementación
para especificación de estrategias y evaluación de resultados de implementación y alcance poblacional.

La búsqueda se ejecutó en PubMed/MEDLINE y Scopus, complementada con búsqueda en cadena
(rastreo de referencias clave) y búsqueda dirigida en repositorios institucionales. El periodo de inclusión
fue enero de 2018 a enero de 2026, con la incorporación selectiva de fuentes originales cuando eran
necesarias para definir marcos de implementación o evaluación. Se utilizaron combinaciones de
términos para tres ejes: (a) sarampión y eliminación/brotes; (b) vacunación y determinantes
conductuales (confianza, hesitación, normas, fricción de acceso); y (c) desinformación/infodemia e
inoculación cognitiva. La estrategia completa (bases, términos, límites, fechas, de duplicación y flujo
de selección) se reportó conforme a PRISMA-S (
Rethlefsen, 2021).
Se incluyeron documentos con aplicabilidad directa para al menos uno de los siguientes componentes:
desempeño del programa de inmunización y respuesta (coberturas, equidad subnacional, vigilancia,
laboratorio, contención), determinantes cognitivo-conductuales de vacunación y estrategia o
intervenciones cognitivo-conductuales y salutogénicos, o ciencia de la implementación para la
especificación y la evaluación. Se excluyeron duplicados, documentos sin trazabilidad suficiente (p. ej.,
sin respaldo institucional cuando correspondía, o sin revisión por pares cuando el argumento dependía
de evidencia empírica), y publicaciones que no permitieran traducción razonable a acciones o
indicadores trazadores.

La selección se realizó en dos etapas: un cribado por título/resumen y evaluación a texto completo. Para
cada fuente incluida se extrajeron: tipo de documento, ámbito (global/regional/nacional/local),
población o unidad operativa (municipio/distrito cuando era posible), determinantes cognitivo-
pág. 3093
conductuales implicados, estrategias o recomendaciones accionables, y variables medibles asociadas
(indicadores de desempeño, implementación o impacto). La síntesis se organizó para responder tres
preguntas operativas: (1) ¿cómo se expresa el sarampión como evento centinela de la ICC?; (2) ¿cómo
se traduce la fricción conductual en mecanismos y componentes replicables (BeSD/5C - mecanismos
Cognitivo Conductuales/ prosocialidad/ acceso/ infodemia) ?; y (3) ¿cómo se especifican y verifican
acciones y resultados mínimos por escenario y en un tablero trazador?

Para fortalecer la calidad metodológica de la narrativa (justificación, objetivo, estructura, adecuación
de búsqueda y uso de evidencia), se aplicó SANRA (Escala para la evaluación de artículos de revisión
narrativa) como guía de verificación de coherencia y soporte bibliográfico del manuscrito (
Baethge,
2021
). Esta evaluación se utilizó como control de calidad editorial y no como un instrumento de
ponderación cuantitativa.

La especificación de componentes y acciones se realizó con el compendio ERIC (Recomendaciones de
expertos para implementar el cambio), con el fin de estandarizar la descripción de estrategias de
implementación y facilitar comparabilidad entre territorios (
Powell, 2015). Para la evaluación, se
distinguieron: (a) resultados de implementación (aceptabilidad, adopción, adecuación, factibilidad,
fidelidad, penetración y sostenibilidad) según Proctor (
2011); (b) factores contextuales para
interpretación de barreras y facilitadores mediante CFIR (
Damschroder, 2009); y (c) dimensiones de
impacto poblacional y escalabilidad mediante RE-AIM (alcance, efectividad, adopción,
implementación y mantenimiento) (
Glasgow, 1999). Estos marcos se utilizaron como convenciones
mínimas de especificación y medición para sostener reproducibilidad, evitando que la metodología se
convierta en un fin descriptivo en sí mismo.

Se emplearon exclusivamente fuentes públicas (documentos institucionales y literatura publicada). No
se incluyeron datos personales identificables ni se realizaron intervenciones en sujetos humanos.

RESULTADOS

Sarampión como evidencia empírica del fenómeno de inmunidad colectiva conductual (ICC)

En 20242026, el sarampión reaparece como un indicador altamente sensible de fragilidad sistémica:
dada su transmisibilidad, pequeñas brechas focales se traducen en transmisión rápida cuando la
cobertura efectiva con dos dosis no se sostiene con homogeneidad territorial. La OMS estimó para 2024