INFRAESTRUCTURA TURÍSTICA Y
CRECIMIENTO ECONÓMICO EN
MÉXICO (2019-2024): UN ANÁLISIS DE
LA INVERSIÓN PÚBLICA-PRIVADA
TOURISM INFRASTRUCTURE AND ECONOMIC
GROWTH IN MEXICO (2019-2024):
AN ANALYSIS OF PUBLIC-PRIVATE INVESTMENT
Carlos Alberto Gómez Prado
Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Mexico
pág. 14021
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i1.23358
Infraestructura Turística y Crecimiento Económico en México (2019-2024):
Un Análisis de la Inversión Pública-Privada
Carlos Alberto Gómez Prado
1
alberto.prado@umich.mx
https://orcid.org/0009-0005-5914-3027
Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo
México
RESUMEN
La trascendencia económica del turismo en México rebasa la mera captación de divisas, aporta el 8.5%
del Producto Interno Bruto (PIB), sostiene 4.8 millones de empleos directos y cataliza la modernización
territorial a escala nacional. Actualmente el sector experimenta una coyuntura crítica, porque la política
pública privilegia la edificación masiva de infraestructura y la explotación intensiva de recursos, postura
que choca con la urgencia de preservar el acervo consolidado. Urge reorientar la política sectorial hacia
la preservación del acervo existente y la equidad distributiva, encauzando los beneficios monetarios
hacia una verdadera transformación social, que eleve las condiciones de vida de las comunidades
residentes. El presente estudio analiza la relación entre la dotación de infraestructura turística y el
crecimiento macroeconómico de la nación durante el periodo 2019-2024. A partir del Sistema de
Cuentas Nacionales, se analiza la interacción de tres flujos financieros fundamentales: la inversión
pública federal, el capital privado doméstico y la Inversión Extranjera Directa Turística (IEDT). El
propósito consiste en cuantificar la repercusión de los activos fijos sobre la competitividad sectorial.
¿Se han materializado los recientes megaproyectos de conectividad y el frenesí inmobiliario en un
dinamismo financiero tangible tras el embate sanitario? La evidencia empírica proporciona respuestas
contrastantes. Los hallazgos de esta evaluación documentan la existencia de una evidente “paradoja de
la productividad”. Un incremento sin precedentes en el stock físico del país convive con la degradación
de la eficiencia marginal del capital y una caída del 18.7% en la intensidad laboral. Esta profundización
de los recursos materiales renueva la planta turística, pero castiga el potencial del sistema para crear
empleos de alta calidad. La conectividad material conforma un requisito ineludible, aunque insuficiente
para materializar un desarrollo regional integral. Replantear la política sectorial exige abandonar la
simple acumulación de activos para privilegiar una gobernanza centrada en la administración estratégica
del valor. Operativizar esta transición demanda una ruta metodológica sustentada en tres ejes rectores:
la recualificación del capital humano frente al paradigma digital, el mantenimiento preventivo
sistemático de las obras para frenar su obsolescencia y la neutralización rigurosa de las externalidades
ambientales. Únicamente bajo estas coordenadas estructurales la renovación de la planta física logrará
traducirse en un esquema que distribuya la riqueza con equidad social, atenúe las asimetrías territoriales
y blinde la viabilidad ecológica en el largo plazo.
Palabras clave: infraestructura turística, capital fijo, paradoja de la productividad, gobernanza,
desarrollo sostenible
1
Autor principal
Correspondencia: alberto.prado@umich.mx
pág. 14022
Tourism Infrastructure and Economic Growth in Mexico (2019-2024):
An Analysis of Public-Private Investment
ABSTRACT
The economic significance of tourism in Mexico transcends mere foreign exchange earnings; it
contributes 8.5% to the Gross Domestic Product (GDP), supports 4.8 million direct jobs, and catalyzes
territorial modernization on a national scale. Currently, the sector is at a critical juncture, as public
policy prioritizes massive infrastructure development and intensive resource exploitation, a stance that
conflicts with the urgent need to preserve consolidated assets. There is a pressing need to reorient
sectoral policy toward the preservation of existing stock and distributive equity, channeling monetary
benefits toward a genuine social transformation that elevates the living conditions of local communities.
This study examines the relationship between tourism infrastructure endowment and national
macroeconomic growth during the 2019-2024 period. Leveraging the System of National Accounts, it
analyzes the interaction of three fundamental financial flows: federal public investment, domestic
private capital, and Foreign Direct Investment in Tourism (FDIT). The objective is to quantify the
impact of fixed assets on sectoral competitiveness. Have recent connectivity megaproyects and the real
estate frenzy translated into tangible financial dynamism following the pandemic-induced shock? The
empirical evidence provides contrasting answers. The findings of this evaluation document a clear
“productivity paradox.” An unprecedented increase in the country’s physical stock coexists with a
degradation of the marginal efficiency of capital and an 18.7% drop in labor intensity. This capital
deepening refreshes the tourism plant but penalizes the system's potential to create high-quality
employment. While physical connectivity is an essential requirement, it remains insufficient for
achieving comprehensive regional development. Rethinking sectoral policy requires moving beyond
simple asset accumulation to prioritize governance centered on strategic value management.
Operationalizing this transition demands a methodological roadmap based on three guiding pillars: the
upskilling of human capital in the face of the digital paradigm, systematic preventive maintenance of
infrastructure to curb obsolescence, and the rigorous mitigation of environmental externalities. Only
under these structural coordinates will the renewal of the physical plant succeed in fostering a
framework that distributes wealth with social equity, mitigates territorial asymmetries, and safeguards
long-term ecological viability.
Keywords: tourism infrastructure, fixed capital, productivity paradox, governance, sustainable
development
Artículo recibido 21 enero 2026
Aceptado para publicación: 27 febrero 2026
pág. 14023
INTRODUCCIÓN
Contexto Global
El turismo, definido por la Organización Mundial del Turismo (OMT, 2008) como un conjunto de
actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias, en lugares distintos a su entorno
habitual por motivos personales o de negocios, ha trascendido su concepción tradicional como una
actividad de solamente ocio para consolidarse como un sector económico vital de la economía global.
Actualmente, la función del turismo dentro del sistema económico es diferenciado: para las economías
emergentes, representa una fuente indispensable de divisas, un estabilizador de la balanza de pagos y
un motor de desarrollo regional; mientras que, para las economías desarrolladas, actúa como un factor
de especialización productiva y generación de alto valor agregado. Además, la viabilidad y
competitividad de este sector dependen de su infraestructura, entendida (en términos económicos) como
un conjunto de bienes de capital que prestan servicios de apoyo a la producción y el consumo, que
también se caracterizan por largos periodos de maduración.
La infraestructura turística se define como la dotación de capital físico destinado a posibilitar el traslado,
estancia, descanso y recreación del visitante. Según la OMT (2008), esta se desagrega en dos vertientes
fundamentales: la infraestructura básica (redes viales, terminales aeroportuarias, conectividad
energética y sistemas de saneamiento) y la infraestructura de servicios (oferta hotelera, recintos
culturales, centros de convenciones y equipamiento recreativo, entre otros); esta distinción es vital para
comprender las trayectorias de crecimiento diferenciadas entre países; mientras que, en las economías
desarrolladas, la inversión se enfoca primordialmente en la modernización tecnológica y la transición
hacia la sostenibilidad; en las economías emergentes, como xico, el gasto público y privado suele
dirigirse en la creación de nueva infraestructura básica con el objetivo de integrar u mercado
diferenciado en la demanda global.
El impacto de la infraestructura turística en el crecimiento económico es dispar a nivel mundial, según
datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (CMVT, 2024), el turismo aporta en promedio un 9.1%
al PIB mundial, mientras que en economías desarrolladas este porcentaje representa un 7%, con un
crecimiento moderado pero constante, en países emergentes, esta contribución suele superar el 10% del
PIB nacional, manifestando además una alta dependencia al turismo extranjero.
pág. 14024
Tabla 1. Contribución del Turismo al PIB Nacional (Comparativa Internacional 2023-2024)
País
Tipo de
Economía
Contribución al
PIB (%)
Tasa de Crecimiento
Sectorial
Dependencia de
Turismo Extranjero
España
Desarrollada
12.80%
3.10%
Alta
Estados Unidos
Desarrollada
7.10%
2.40%
Baja (Mercado Interno)
Francia
Desarrollada
8.20%
2.10%
Media
México
Emergente
8.50%
4.30%
Alta (Divisas)
Tailandia
Emergente
15.50%
9.20%
Muy Alta
Turquía
Emergente
11.50%
5.80%
Alta
Brasil
Emergente
7.70%
3.20%
Baja
Promedio Global
N/A
9.10%
3.90%
N/A
Fuente: Elaboración propia con información del CMVT (2024), la OMT (2024) e INEGI (2024). Cifras expresadas en
porcentaje (%) de participación en el PIB nacional y tasa de crecimiento sectorial.
El período de análisis se caracterizó por un cambio en la política económica en xico. Najo la directriz
de la “austeridad republicana”, la administración federal realizó una serie de reformas al gasto público,
que paradójicamente, significó niveles históricos de inversión pública en infraestructura turística. No
obstante, este incremento de capital no significó un inmediato incremento del PIB, debido,
principalmente, a la parálisis global provocada por la crisis sanitaria del COVID-19. Según el Instituto
Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2024), el Producto Interno Bruto Turístico (PIBT)
experimentó una reducción del 25.4% en 2020, mientras que para el cierre de 2023 se registró un
incremento real anual del 3.4%, esto representa un 8.5% de participación en el PIB nacional total.
Tabla 2. Evolución del PIB Turístico de México (2018-2024)
PIB Turístico
Variación % Real Anual
Participación en el PIB
Nacional (%)
$1,855,320
2.4%
8.5%
$1,863,450
0.4%
8.5%
$1,390,134
-25.4%
6.7%
$1,595,873
14.8%
7.5%
$1,825,678
14.4%
8.2%
$1,894,845
3.8%
8.5%
$1,960,110
3.4%
8.6%
Fuente: Elaboración propia con información de INEGI (2023, 2024) y DATATUR (2024). Valores a precios constantes, en
millones de pesos (Base 2018).
Otro aspecto por destacar es la importante asimetría del crecimiento económico resultante de este
modelo de inversión nacional. Mientras que la infraestructura de gran calado (Tren Maya o la nueva red
aeroportuaria del Sureste) busca redistribuir la renta turística hacia zonas históricamente rezagadas,
pág. 14025
otras regiones de gran valor cultural y económico no han sido favorecidas por megaproyectos federales
de obra nueva, viéndose obligados a implementar estrategias de gobiernos subnacionales, destacando
acciones de promoción turística, fomento de la inversión de capital privado o la modernización de la
infraestructura en ciudades patrimonio y destinos de naturaleza. Por esto, es necesario analizar si la
inversión masiva en infraestructura turística ha sido el verdadero catalizador del crecimiento económico
nacional en este periodo, o si la recuperación de debe a la resiliencia del capital privado y a la inercia
de la demanda internacional en la etapa post-pandemia.
Bajo este contexto, el objetivo del presente estudio consiste en analizar, a través de información oficial
de instituciones públicas, como el INEGI, el Banco de México, la Secretaría de Turismo (SECTUR) y
la OMT, entre otras, la correlación entre la evolución de la estructura turística y las variables
macroeconómicas de crecimiento en México. Se parte de la hipótesis de que, aunque la infraestructura
turística es la variable de mayor relevancia, el crecimiento económico sectorial presenta una naturaleza
heterogénea, debido a un constante cambio de los polos de desarrollo financiados últimamente por el
Estado, contrastando con la ralentización de destinos tradicionales, originando así un mapa de
desigualdad económica en el territorio nacional.
Composición del Capital Turístico
Los cambios que experimentó el sector turístico en México, en el periodo 2019-2024, se deben a una
nueva forma de participación de la inversión pública, en la que el Estado tomó el papel central, con una
importante participación en la formación bruta de capital fijo en infraestructura de transporte, con
inversiones históricas en ejes de conectividad estratégica. Estos recursos cambiaron los incentivos de
la localización de los capitales privados nacionales e internacionales, generando una dinámica de
inversión, en la que los capitales privados tienen objetivos diferentes; mientras que la inversión pública
busca combatir rezagos logísticos en regiones periféricas, la inversión nacional privada se consolidó
como el soporte operativo y resiliente, a diferencia de la IEDT, que se especializó en activos
inmobiliarios de alta rentabilidad.
El análisis de las diferentes fuentes de inversión es fundamental para entender no solamente la
recuperación del PIB turístico, sino también, las diferencias en la especialización productiva de los
destinos, así el análisis de capital en este periodo muestra una alta dependencia, donde la rentabilidad
pág. 14026
del sector privado nacional y extranjero dependen en última instancia del impacto generado por el gasto
público nacional.
Inversión Nacional en Infraestructura Turística
Históricamente, México se ha caracterizado por una participación del Estado como el principal
dinamizador del sector turístico, actualmente esto se acentúa con la histórica inversión en proyectos
estratégicos de transporte masivo, entre los que se encuentran el Aeropuerto Internacional de Tulum, el
Tren Maya, el Corredor Interoceánico, y el Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA). En paralelo, la inversión
privada nacional ha orientado su capital hacia la modernización de la planta hotelera, la transformación
digital de servicios y el fortalecimiento de corredores gastronómicos, lo que se puede apreciar tras la
expansión de la planta hotelera en la Riviera Maya y Tulum, así como desarrollos inmobiliarios
turísticos en plataformas como Airbnb, parques temáticos y de aventura y la conversión de edificaciones
históricas en hoteles boutique, que no solamente están en el sureste del país y Baja California Sur, sino
que, se han multiplicado en destinos tradicionales maduros.
Tabla 3. Inversión Pública Federal: Total vs. Sector Turismo
Año
Inversión Pública
Total (PEF)
Inversión Pública
Turística (Ramo 21)
Tasa Crec.
Turística (%)
Porcentaje del
Total
2017
565,400
7,350.5
-
1.30%
2018
610,200
6,832.4
-7.00%
1.12%
2019
625,100
8,722.1
27.60%
1.40%
2020
680,400
5,034.5
-42.30%
0.74%
2021
715,300
38,613.4
666.90%
5.40%
2022
850,900
65,670.3
70.10%
7.72%
2023
980,500
145,265.0
121.20%
14.82%
2024*
1,105,200
1,973.0**
-98.60%
0.18%
Fuente: Elaboración propia con información SHCP (2024), la Cámara de Diputados (2024) y SECTUR (2024).
Como se comentó anteriormente, la inversión en el sector turístico operó bajo un esquema de centralidad
estatal, donde el gasto del gobierno federal actuó como el principal promotor de la demanda en regiones
de baja densidad económica. Al examinar la relación entre la Inversión Pública Total y el gasto
específico en el Sector Turismo (Ramo 21 y activos de transporte), se puede observar una participación
creciente del turismo en el presupuesto de capital de la nación. Mientras que en administraciones previas
el turismo representaba una fracción marginal de la inversión pública federal, en el periodo de análisis
pág. 14027
esta proporción se elevó significativamente debido a la asignación de recursos para el desarrollo de
infraestructura ferroviaria y aeroportuaria, alcanzando picos de inversión que superan los 145 mil
millones de pesos anuales en términos reales hacia 2023, con lo que la inversión pública turística
representó ya en ese año el 14.83% de la inversión pública total.
Este despliegue de capital público tiene efectos directos en el crecimiento económico a través del canal
de la demanda agregada inmediata. En el corto plazo, la construcción de activos de gran calado genera
una derrama económica en el sector secundario (construcción y manufactura de materiales), lo que ha
permitido que estados con rezago histórico presenten tasas de crecimiento del PIB estatal superiores al
promedio nacional durante la fase de ejecución de las obras. Sin embargo, desde la perspectiva de la
teoría del crecimiento, el impacto real del gasto público en el turismo se mide por su capacidad para
generar externalidades positivas que reduzcan los costos de operación para el sector privado. La
inversión nacional en conectividad busca eliminar las barreras de entrada a destinos emergentes bajo
un esquema de propiedad y gestión predominantemente estatal.
Tabla 4. Inversión Pública Nacional Turística y su Relación con el Crecimiento Económico (2018-2024)
Año
Inversión Pública en Turismo
(Ramo 21 + Proyectos Est.)
Variación Real
Anual (Inv. Tur)
Crecimiento del PIB
Nacional (%)
2018
$7,450
-
2.20%
2019
$11,320
51.90%
-0.10%
2020
$28,450
151.30%
-8.50%
2021
$42,680
50.00%
5.00%
2022
$74,120
73.60%
3.90%
2023
$145,265
96.00%
3.20%
2024*
$122,850
-15.40%
2.40%
Fuente: Elaboración propia con información de SHCP (2024) e INEGI (2024). Cifras en millones de pesos (MXN) constantes
de 2018 y variaciones porcentuales.
La concentración del gasto público en megaproyectos estratégicos ha provocado una tensión
presupuestal, la inversión nacional que anteriormente se ubicaba en infraestructura de soporte básico
como la red carretera federal y los servicios públicos municipales en destinos maduros, se ha desplazado
en proyectos de conectividad. Aunque la inversión pública ha sido fundamental para la recuperación
del PIBT, su enfoque geográfico ha sido restrictivo. La política pública tiene el reto de que del gasto de
inversión debe hacer la inversión a gasto de operación, ósea, que la infraestructura creada genere
pág. 14028
ingresos suficientes para ser autosustentable, y que no se convierta en una carga fiscal de largo plazo,
limitando así la capacidad del Estado para invertir en otras regiones turísticas en el futuro.
A diferencia de los capitales privados y extranjeros, la inversión pública nacional, no busca una
rentabilidad inmediata, sino que actúa como un catalizador de certidumbre, que precede y condiciona a
las inversiones privadas, nacionales y extranjeras.
Tabla 5. Inversión Pública Nacional por Subsector Turístico (2019-2024)
Año
Infraestructura de
Transporte y Conectividad
Servicios Básicos y Urbanos
en Zonas Turísticas
Promoción, Cultura
y Áreas Protegidas
Total
Inversión
Pública
2019
$12,450
$3,100
$1,850
$17,400
2020
$28,900
$2,850
$1,200
$32,950
2021
$45,600
$3,400
$1,100
$50,100
2022
$72,300
$4,100
$1,350
$77,750
2023
$145,200
$5,800
$1,900
$152,900
2024
$125,400
$6,200
$2,150
$133,750
Elaboración propia con información de SHCP (2023) y SECTUR (2024). Cifras en Millones de pesos constantes (Base 2018).
Las cifras de esta tabla exponen variaciones respecto a lo mostrado anteriormente, específicamente las del Ramo 21, debido a
que en esta se integra la inversión de proyectos estratégicos ejecutados a través de otros ramos presupuestales y entidades
paraestatales.
El análisis de la inversión pública, en el período de análisis, revela un drástico cambio en la política
económica del sector turístico, el Estado asume el rol del mayor inversionista en el desarrollo de nuevos
territorios turísticos. Cuantitativamente, el crecimiento del subsector de “infraestructura de transporte y
conectividad” fue exponencial (904%), pasando de $12,450 millones de pesos en 2019, a los $125,000
millones en 2024. Este importante incremento de recursos públicos explica también la aparente
incongruencia de la IEDT, ya que el capital extranjero no se movió de forma aislada, sino que reaccionó
a la masiva inversión en proyectos de conectividad. Cualitativamente, esta inversión pública ha
funcionado como un catalizador de plusvalía; cuando el Estado construye vías de acceso y conectividad,
el capital privado (nacional y extranjero) se concentra en infraestructura de hospitalidad y residencial,
capitalizando de los beneficios de la inversión estatal en zonas que anteriormente carecían de
competitividad. A diferencia de la magnitud del gasto público en transporte, la inversión en “Servicios
Básicos y Urbanos en Zonas Turísticas”, es decir, el gaseo en agua, drenaje y equipamiento urbano
creció marginalmente en el periodo de análisis, alcanzando solamente los $6,200 millones en 2024.
pág. 14029
Precisamente esta asimetría es la que evidencia las disparidades regionales, que se caracterizan en el
período de análisis.
Mientras que el Estado priorizó la creación de “corredores de flujo” para mover a los turistas, la
inversión en infraestructura social ha quedado rezagada, y es esta infraestructura social la que se traduce
en desarrollo humano.
Por su parte, la inversión privada nacional fue el componente más dinámico y voluminoso de la
Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) en el turismo mexicano, mostrando una resiliencia superior a
la del capital extranjero. Esta inversión se instaló no solamente en los grandes polos de playa, sino en
la modernización de la planta productiva de las ciudades turísticas maduras, superando a la IEDT en
una proporción de 3 a 1, lo que manifiesta que el desarrollo del sector depende fundamentalmente del
ahorro y la reinversión de los empresarios residentes en México.
En conclusión, y en términos de crecimiento económico, la inversión pública se ha traducido como un
motor de crecimiento para la expansión inmobiliaria y hotelera, pero su limitado impacto en los
servicios urbanos básicos se sigue traduciendo en modelos desarrollo turístico, que generan “destinos
de clase mundial” rodeados de comunidades con carencias estructurales, acentuando así las brechas
regionales, en lugar de irlas cerrando.
Tabla 6. FBCF Privada Nacional en el Sector Turismo (2018-2024)
Inversión Privada
Nacional
Variación % Real
Anual
Destino Principal de la Inversión
$142,500
1.80%
Hotelería y Transporte
$145,120
1.80%
Servicios de Alojamiento
$108,840
-25.00%
Mantenimiento Crítico
$132,780
22.00%
Renovación y Adaptación
$158,450
19.30%
Expansión de Franquicias
$166,370
5.00%
Digitalización y Lujo
$172,190
3.50%
Destinos de Interior
Fuente: Elaboración propia con información INEGI (2024) y la Secretaría de Economía (2024). Cifras estimadas con base en
la tendencia de los Indicadores Trimestrales de Inversión Fija. Datos en millones de pesos mexicanos.
A diferencia de los megaproyectos públicos, la inversión privada tiende a ser más distribuida
geográficamente, lo que favorece una mayor retención del valor agregado en las economías regionales.
En estados como Michoacán o Guanajuato, la FBCF privada nacional está condicionada por variables
pág. 14030
macroeconómicas externas, las tasas de interés y la incertidumbre regulatoria, lo que ha provocado que
muchos proyectos de mediana escala se posterguen, favoreciendo a los grandes grupos empresariales
nacionales que cuentan con flujo de caja propio.
Anteriormente se mencionó que la inversión privada se dirige principalmente a destinos con
infraestructura pública madura, esto significa un reto para la política económica nacional, ya que, si el
capital nacional privado no sigue el rumbo de la nueva infraestructura pública en el sureste del país,
estas nuevas mega obras pueden quedar como activos subutilizados, sin generar derrama económica en
las poblaciones locales. En conclusión, la FBCF privada nacional sirve para medir el éxito de la política
pública turística, ya que valida si las condiciones del mercado son aptas para que el sector empresarial
asuma el riesgo de expandir la oferta frente a la demanda creciente.
La inversión pública masiva del periodo 2019-2024 buscó romper el círculo vicioso del subdesarrollo
regional mediante la creación de infraestructura troncal, pero el éxito macroeconómico de esta estrategia
depende de la medida en que la obra pública estimula la inversión privada nacional. Según el Reporte
de Economías Regionales de Sectur (2024) y los Indicadores Trimestrales de la Actividad Turística de
INEGI (2024) hay una sinergia asimétrica, ya que mientras que en el Sureste la inversión privada ha
comenzado a fluir hacia el sector inmobiliario y de servicios básicos, siguiendo las rutas de los
megaproyectos, en las otras regiones, como el Centro-Occidente, la inversión privada ha tenido que
actuar de forma autónoma, compensando la relativa ausencia de grandes proyectos federales.
El efecto multiplicador de esta inversión combinada es el principal determinante del crecimiento del
PIBT. Cuando la infraestructura pública (carreteras, aeropuertos) se alinea con la inversión privada en
servicios (hoteles, transporte, gastronomía), el multiplicador del gasto se potencia, generando una
cadena de valor que beneficia a sectores periféricos como el agroalimentario y el comercio al por menor.
Otra cuestión para considerar en la relación de inversión público-privada es la distribución del riesgo.
Mientras las inversiones estatales asumen un riesgo de capital en inversiones de gran calado hacia
infraestructura de transporte de baja rentabilidad inmediata, el capital privado nacional se ha protegido
en nichos de alta rentabilidad y bajo riesgo. El impacto económico derivado de las inversiones
nacionales en el turismo no es sólo una cuestión de volumen; más bien, es producto de la coherencia
entre el diseño de políticas públicas y las expectativas de rentabilidad del sector privado.
pág. 14031
Lo anterior determinará si las grandes inversiones en infraestructura se traducen en desarrollo regional
integrado o en enclaves de modernidad aislados.
El crecimiento económico, producto de la inversión turística nacional en México es desigual. Mientras
estados como Michoacán experimentan una inversión privada local resiliente, en realidad no cuentan
con el presupuesto masivo que reciben los grandes polos turísticos del país. Por esto, el éxito de la
inversión nacional no debe medirse solo por la riqueza generada, sino por su capacidad para reducir las
brechas económicas entre regiones.
Tabla 7. Inversión Privada Nacional (FBCF) en el Sector Turismo por Subsector (2019-2024)
Año
Hotelería y
Alojamiento
Restaurantes y
Servicios de Alimentos
Transporte y
Conectividad Local
Otros Servicios
(Cultura/Ocio)
Total Inversión
Nacional
2019
$14,200
$8,450
$6,100
$2,100
$30,850
2020
$9,150
$4,200
$2,800
$950
$17,100
2021
$12,400
$6,100
$4,500
$1,400
$24,400
2022
$15,800
$9,200
$5,900
$1,850
$32,750
2023
$16,450
$10,150
$7,200
$2,150
$35,950
2024
$17,100
$10,800
$7,800
$2,300
$38,000
Fuente: Elaboración propia con información de INEGI (2024). Cifras expresadas en millones de pesos constantes (Base 2018).
Entre 2019 y 202,4 la inversión nacional en el sector turístico mostró un comportamiento mucho más
resiliente que la inversión extranjera, actuando como un soporte de la infraestructura de servicios en
México; mientras la IEDT se concentró en la adquisición de activos inmobiliarios, la inversión nacional
mantuvo su prioridad en la hotelería tradicional y también fue notable en el subsector de “Restaurantes
y Servicios de Alimentos”, alcanzando los $10,800 millones de pesos en 2024, representando casi cinco
veces la inversión extranjera en el mismo subsector.
Esta diferencia muestra una especialización funcional: el capitán nacional aporta en la construcción de
una infraestructura más versátil y de consumo, que genera encadenamientos productivos directos con
proveedores locales, mitigando parcialmente las disparidades económicas en regiones en las que la
inversión extranjera no quiere o no puede materializarse. En el ámbito del transporte y conectividad, la
inversión nacional desempeña un papel determinante que la IEDT ignora casi por completo, mientras
que el capital extranjero se limita a servicios de transporte vinculados a grandes nodos, la inversión
nacional es la que en realidad permite la movilidad local y el acceso a destinos emergentes.
pág. 14032
Por su parte, el subsector de otros servicios (cultura y ocio), He sostenido mayoritariamente por
capitales locales preservándola identidad y el patrimonio de los destinos especialmente en destinos
tradicionales como los pueblos mágicos y ciudades del interior del país. Esta disparidad en el destino
de las inversiones confirma que es precisamente la inversión nacional la que facilita la dotación de
servicios para el turista nacional y los habitantes de localidades receptoras, contrastando con la
naturaleza excluyente del capital extranjero.
Así, la infraestructura turística en Mexico sobrevive gracias a este dualismo: mientras que la inversión
extranjera pone el techo de lujo, el capital nacional dota los servicios de operación y consumo regional.
A manera de conclusiones, es posible observar cómo la inversión turística nacional mantuvo un
predominio de la reversión sobre la expansión, caracterizándose por ser intensiva y priorizando la
remodelación y actualización del acervo existente para mitigar la obsolescencia de destinos maduros;
además de que mantuvo cierta sensibilidad al costo del crédito local, dependiendo del sistema bancario
nacional, y limitando su capacidad para emprender proyectos de mu larga maduración. Otro aspecto
relevante es que la inversión nacional constituye el único soporte real para el turismo domestico ya que
sin este flujo constante de infraestructura el sistema nacional colapsaría ante la volatilidad de la
demanda internacional.
También, se observó cierta capilaridad de las inversiones nacionales, debido a que se operó bajo un
esquema dinamizador de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), al demandar insumos con
constructoras y proveedores regionales.
Inversión Extranjera en Infraestructura Turística
En México, la inversión se presenta como la variable exógena con mayor capacidad de impactar en el
sector turístico, durante el periodo 2019 2024, el país experimentó un cambio sin precedentes en la
procedencia y el destino de los flujos de capital. La evolución de la IEDT revela un comportamiento de
concentración de capital en activos de refugio, a pesar de la incertidumbre global inducida por la crisis
sanitaria del COVID-19 en 2020, los flujos de capital internacional se mantuvieron, alcanzando un pico
histórico para el año 2022.
pág. 14033
Tabla 8. Evolución de la IEDT en México
Año
IEDT
Tasa
Crec. (%)
Entidades Federativas
Receptoras (Principales)
Principales Obras y Proyectos de
Infraestructura Extranjera
2017
$29,150
-
Quintana Roo, BCS, CDMX
Apertura de grandes resorts (Hotel Xcaret
México, Grand Velas Los Cabos) y expansión
de cadenas españolas.
2018
$26,890
-7.75%
Quintana Roo, Nayarit, BCS
Consolidación de Costa Mujeres (Grand
Palladium) y nuevos desarrollos de ultra-lujo
en Los Cabos (Montage).
2019
$28,450
5.80%
Riviera Maya, Los Cabos,
CDMX
Hotelería de marca internacional (Nobu, Hard
Rock) y densificación de la zona continental
de Isla Mujeres.
2020
$22,150
-22.14%
Quintana Roo, Jalisco,
Nayarit
Freno por pandemia: El capital se destinó a
terminar obras iniciadas (Mandarina) y
mantenimiento de activos parados.
2021
$40,560
83.12%
Riviera Nayarit, Quintana
Roo
Reactivación: Apertura de parques temáticos
de marca global (Nickelodeon Riviera Maya)
y expansión de La Casa de la Playa.
2022
$78,340
93.15%
CDMX, BCS, Quintana Roo
Récord atípico: Reestructura financiera de
Aeroméxico (capital foráneo) y desarrollo del
complejo Kanai
2023
$48,210
-38.46%
Quintana Roo, BCS, Sonora
Inversión en "Glamping" de lujo y complejos
hoteleros en Tulum (Secrets) anticipando la
apertura del aeropuerto.
2024
$45,800
-5.00%
Quintana Roo, Yucatán,
Nayarit
Hotelería vinculada a estaciones del Tren
Maya y expansión de marcas de bienestar en
la Península de Yucatán.
Fuente: Elaboración propia con información de los registros de la Secretaría de Economía (2024), la SHCP (2024) e INEGI
(2024). Cifras expresadas en millones de pesos constantes (Base 2018).
El comportamiento de la IEDT entre 2017 y 2024 muestra un comportamiento marcado por la
volatilidad externa y una recuperación asimétrica tras la crisis sanitaria de COVID-19. Estadísticamente
resalta un incremento acumulado del 254% entre los os 2020 y 2022, año en que se alcanzó el máximo
histórico de 78,340 millones de pesos constantes; pero este pico se debió más a reestructuraciones
corporativas y financieras en el sector aéreo (Aeroméxico). Cualitativamente, es posible observar que
la inversión extranjera en México se ha enfocado básicamente en inversiones en hoteles de “ultra lujo”
y complejos de tiempo compartido en estados como Quintana Roo y Baja California Sur. Esta
concentración evidencia que el capital extranjero intenta especializarse en mercados dolarizados,
operando en localidades que, si bien es cierto que incrementan el valor de la formación bruta de capital
fijo, generan una integración limitada con la economía local.
Con respecto a las principales entidades receptoras de inversiones extranjeras, es posible observar que
la mayor parte favorece a destinos de sol y playa, de alto poder adquisitivo y dirigido a turistas
pág. 14034
extranjeros, dejando fuera a entidades con vocación cultural o de negocios, como el caso de Michoacán
o Guanajuato. Así, se observa cómo la gran parte de estas inversiones se materializan en la Península
de Yucatán, buscando capitalizar con la infraestructura de conectividad masiva. Este comportamiento
sugiere que la inversión pública actúa como un importante inductor de capital extranjero, aunque este
último se sigue materializando en activos de alta rentabilidad inmobiliaria, por encima del desarrollo
social; mientras que la inversión pública nacional se ha orientado a la conectividad masiva, la IEDT se
sigue consolidando en el segmento de hospedaje de “ultra lujo”, lo que necesariamente obliga a
replantear los mecanismos de redistribución e inversión del capital nacional, con el objetivo de que las
inversiones internacionales contribuyan de manera más directa y equitativa al desarrollo
socioeconómico de la localidades receptoras.
La procedencia de la IEDT en México muestra una marcada dependencia de la región de Norteamérica
y la Unión Europea, evidenciando un modelo orientado a la captación de divisas, esta concentración
geográfica la lideran Estados Unidos y España, países que han invertido en la oferta de servicios en
cadenas hoteleras de gran escala y “ultra lujo”. Son pocos los países que participan activamente en la
IEDT en el país, mostrando que la estabilidad del sector depende de ciclos económicos y de decisiones
políticas de estas naciones dominantes. En la Siguiente tabla se pueden apreciar estos flujos de capital
permitiendo observar cómo cada país ajusta su participación en función de la coyuntura global y local
entre los años 2017 y 2024.
Tabla 9. Principales 10 Países Inversionistas en la IEDT en México (2017-2024)
Posición
País de
Origen
2017-
2019
2020-
2022
2023-
2024
Perfil de Inversión Predominante
1
Estados
Unidos
$13,450
$52,100
$24,150
Cadenas hoteleras y segundas residencias (BCS).
2
España
$6,200
$14,350
$8,400
Resorts "All-Inclusive" (Quintana Roo/Riviera
Maya).
3
Canadá
$2,800
$12,900
$4,100
Minería vinculada y proyectos de hospitalidad.
4
Países Bajos
$1,550
$6,420
$2,250
Inversión inmobiliaria y servicios financieros.
5
Francia
$920
$2,180
$1,150
Hotelería boutique y marcas de lujo.
6
Reino Unido
$840
$1,950
$980
Servicios de transporte y gestión operativa.
7
Alemania
$710
$1,640
$890
Ecoturismo de alta gama e infraestructura aérea.
8
Argentina
$450
$890
$420
Servicios inmobiliarios y plataformas digitales.
9
Japón
$380
$720
$350
Turismo de negocios y centros de convenciones.
10
China
$210
$540
$310
Conectividad y suministros para construcción.
Fuente: Elaboración propia con información de la Secretaría de Economía (2024), la SHCP (2024) e INEGI (2024). Cifras
expresadas en millones de pesos constantes (Base 2018).
pág. 14035
El desglose de la IEDT, por país de origen, muestra una prevalencia de Estados Unidos y España,
quienes concentran la mayor parte de esta inversión, cuantitativamente, la supremacía estadounidense
es absoluta, representando más del 50% del flujo acumulado en periodos críticos, diversificándose en
el sector inmobiliario de lujo en el Pacífico y segundas residencias. Por su parte, España, como segundo
principal inversionista en el sector, No solo participó con capital físico en hoteles de alta gama en el
sureste del país, sino que también ha reconfigurado el paisaje urbano y laboral en el estado de Quintana
Roo. Canadá se ha consolidado como el tercer actor estratégico, participando en inversiones de
proyectos de hospitalidad, dirigidas a turistas estacionales, específicamente en “turistas de invierno”,
así como de espacios dedicados a trabajadores de la minería. También destacan Francia y los Países
Bajos, en cuarto y quinto lugares respectivamente, participando principalmente en inversiones
inmobiliarias de lujo y servicios financieros., elevando el gasto promedio por visitante.
Valga señalar que la tendencia de inversión extranjera directa, en el país, se ha visto potenciada por
inversiones públicas masivas de la administración actual en infraestructura de comunicaciones,
específicamente en el sureste, destacando el tren Maya y el aeropuerto de Tulum, actuando estas como
un imán de certidumbre para el capital estadounidense canadiense y europeo, hacia el cierre de 2024.
Sin embargo, el desafío persiste: lograr que este flujo de capital internacional no se limite a la
acumulación de activos inmobiliarios de lujo, sino que genere encadenamientos productivos con
pequeñas y medianas empresas locales, sigue siendo el reto si se pretende democratizar el beneficio
económico en territorio nacional.
El destino de la IEDT puede ser analizada por subsector económico, lo que permite identificar el destino
físico del capital internacional y su impacto real en la formación de infraestructura turística en México.
Durante el periodo 2019-2024 esta inversión ya no se dirigió solamente a la infraestructura hotelera,
dispersándose en áreas de alta especialización inmobiliaria y servicios complementarios. Esta distinción
resulta fundamental para el análisis de la disparidad regionales, ya que mientras el sector hotelero
demanda infraestructura de uso intensivo y uso de servicios públicos masivos, los departamentos y casas
amuebladas responden a una lógica de propiedad privadas y rentas de corta estancia, transformando la
fisonomía de los destinos. La siguiente tabla muestra el comportamiento de esta inversión en diferentes
rubros, así como su tendencia dominante.
pág. 14036
Tabla 10. IEDT por Subsector (2019-2024)
Año
Hotelería y
Alojamiento
Departamentos y
Casas Amuebladas
Transporte y Servicios
Complementarios
Total IEDT
Anual
2019
$10,646
$11,123
$1,889
$23,658
2020
$12,223
$10,785
$959
$23,966
2021
$24,164
$16,397
$2,589
$43,150
2022
$22,206
$43,024
$4,164
$69,393
2023
$19,620
$21,901
$4,106
$45,627
2024
$21,038
$21,505
$4,208
$46,750
Fuente: Elaboración propia con información de la Secretaría de Economía (2024), INEGI (2024) y SECTUR (2024). Cifras
en millones de pesos constantes (Base 2018). Las variaciones observadas entre la tabla 8. Evolución de la IEDT en México
y esta se deben a la exclusión de activos financieros e intangibles en la medición de infraestructura física, priorizando en esta
aquellos rubros con impacto directo en la formación bruta de capital fijo en el territorio.
La tabla anterior muestra cómo la IEDT ha tenido un notable cambio, pasando de un modelo hotelero
tradicional hacia uno de especulación inmobiliaria. Específicamente, el subsector de “departamentos y
casas amuebladas” experimentó un crecimiento del 287% entre los años 2019 y 2022, alcanzando los
$43,024 millones de pesos en periodo de recuperación, tras la pandemia de COVID-19, que, aunque en
el año 2024 muestran cifras muy similares, en el 2022 prácticamente duplicó a la inversión en hotelería
tradicional. Con esto, el capital extranjero priorizó la inversión en infraestructura residencial de lujo y
plataformas de renta de corta estancia, contribuyendo a la disparidad regional, ya que estas inversiones
se sitúan en enclaves de alta plusvalía, presionando la infraestructura urbana con procesos de
gentrificación y un incremento en el costo de vida para la población local.
Por su parte, el subsector de “transportes y servicios complementarios” muestra un comportamiento
marginal, alcanzando apenas los $4,208 millones de pesos en 2024 (9% de la IEDT total), delegando,
como se comentó anteriormente, esta importante necesidad de capital a inversionistas nacionales. A
manera de conclusión, la IEDT ha acentuado las disparidades regionales, invirtiendo en infraestructura
de descanso de alta rentabilidad, sin contribuir de manera significativa al resto de infraestructura que
demandan las regiones menos favorecidas, profundizando las diferencias entre los polos turísticos de
lujo y el resto del territorio nacional.
La dinámica del crecimiento de la infraestructura turística en Mexico no se puede explicar solamente a
través de los flujos extranjeros, invierten de manera importante los empresarios nacionales, participando
con operaciones que superan los $400,000 millones de pesos anuales.
pág. 14037
Tabla 11. Comparativa entre la IEDT y la Inversión Nacional Turística (FBCF Privada)
Año
IEDT
Tasa IEDT (%)
Inversión Nacional
(Privada)
Tasa Nac. (%)
Ratio
IEDT/Nac
2017
30,892
-
425,100
-
0.07
2018
25,371
-17.90%
448,250
5.40%
0.05
2019
23,658
-6.70%
462,800
3.20%
0.05
2020
23,966
1.30%
310,400
-32.90%
0.08
2021
43,150
80.00%
385,600
24.20%
0.11
2022
69,393
60.80%
415,200
7.70%
0.16
2023
45,627
-34.20%
442,100
6.50%
0.1
2024*
46,750
2.50%
468,500
5.90%
0.1
Fuente: Elaboración propia con información de la Secretaría de Economía (2024) e INEGI (2024). Las cifras han sido ajustadas
a pesos constantes utilizando el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) con base en el año 2018 para garantizar la
comparabilidad entre ambos indicadores.
El balance expuesto en la tabla anterior desmitifica la hegemonía del capital foráneo, revelando un
modelo en la que la inversión nacional privada supera en todos los años a la IEDT en una proporción
promedio de 10 a 1. Mientras la inversión extranjera muestra un comportamiento volátil y oportunista,
el capital nacional demuestra ser el verdadero motor de la inversión en infraestructura turística en el
país. Aunque la IEDT captura los reflectores mediáticos y los activos de lujo, la expansión real de la
capacidad instalada del turismo mexicano es financiada en su inmensa mayoría por empresarios
nacionales y regionales.
El análisis de las fuentes de inversión en México durante el período 2019-2024 most que la
infraestructura turística no creció de forma inercial o sin una planeación, sino bajo una lógica de
especialización: mientras que le Estado ha asumido el riesgo mediante una inversión pública sin
precedentes en conectividad logística, el capital privado nacional se caracterizó por su participación en
la oferta de servicios manteniendo su operatividad del sector ante las fluctuaciones externa, y por su
parte, la IEDT mostró un comportamiento más selectivo, desplazándose de la hotelería tradicional hacia
activos inmobiliarios de alta rentabilidad, apostando en plusvalías financieras y especulación
inmobiliaria. Esta estructura de inversiones tripartita permitió la recuperación del PIBT, tras la crisis
sanitaria del COVID-19, pero también acentuó las disparidades regionales porque la concentración de
activos físicos no logró traducirse en bienestar social o convergencia económica regional de manera
simétrica.
pág. 14038
Más allá de la cuantificación financiera, la IEDT se caracterizó por ser una rápida expansión, con menor
riesgo operativo, dejando la carga de la depreciación física en los socios locales o fondos de inversión,
desplazándose a nichos de alta rentabilidad, que a su vez genera una "burbuja de plusvalía" en destinos
específicos, elevando también el piso de inversión necesario para los competidores locales; además de
este esta barrera de entrada, la inversión extranjera se tradujo en la adquisición masiva de inventario
residencial para su explotación en plataformas digitales, compitiendo con la hotelería tradicional, pero
con una estructura de costos y una carga fiscal significativamente menor. Por último, la IEDT Muestra
una resistencia histórica a la diversificación geográfica profundizando en mercado ya consolidados, lo
que a su vez ha dificultado la democratización del beneficio económico territorial.
Análisis del Capital Fijo Turístico: Inversión, Acervo y Capacidad Productiva
Tras la pandemia de COVID-19, México experimentó una transición del sector turístico hacia la
consolidación, que no se explica solamente con el incremento en el flujo de turistas hacia el país, sino
a través de la expansión y especialización del capital físico. La FBCF mostró una predominación en la
infraestructura de conectividad masiva sobre la inversión en alojamiento, según INEGI (2023), el gasto
público en inversión turística física superó los $145,000 millones de pesos, que originaron un
incremento en el PIBT, y un cambio profundo en la capacidad instalada de los destinos nacionales.
Mientras que el capital invertido en conectividad se expandió a tasas mayores al 12% anual, del capital
de alojamiento y servicios ha llegado a un período de madurez, que requiere inversiones para evitar la
obsolescencia técnica: según la SHCP (2023), la inversión no se centró solamente en la creación de
activos nuevos, sino que se reorientó hacia la modernización de los ya existentes.
El análisis de la eficiencia marginal de las inversiones muestra que la relación entre el stock de
infraestructura y el valor agregado bruto (VAB) turístico presentan un comportamiento de mayor
aceleración en destinos en los que la infraestructura básica se ha consolidado. La cuestión es lograr que,
el crecimiento en inversiones de capital fijo se materialice en una mayor productividad de factores y no
en la acumulación de activos subutilizados en el mediano plazo.
Acervo de Capital Fijo
Según la teoría del crecimiento económico, el acervo de capital fijo se define como el valor total de los
activos físicos producidos y utilizados de forma repetida en procesos de producción durante más de un
pág. 14039
año. Para el caso específico del turismo este acero representa la capacidad instalada que permite la
prestación de servicios turísticos pasando por la infraestructura de soporte (aeropuertos y redes viales)
y los activos de consumo final (complejos hoteleros y centros de convenciones). Con esto, la
acumulación de capital físico determina las posibilidades de producción de un destino turístico: el
crecimiento del PIB turístico generalmente presenta rendimientos decrecientes y una saturación de la
oferta existente, si es que no hay una expansión sostenida del stock de capital.
A nivel internacional los acervos de capital fijo en las potencias turísticas han significado una
redistribución de los flujos de visitantes hacia el interior de los países. Por ejemplo, España ha
diversificado sus destinos turísticos a través de su red ferroviaria, pero su modernización ha implicado
inversiones acumuladas que superan los $1.2 billones de pesos mexicanos. Mientras, Arabia Saudita
contempla la creación de capital físico valorado en aproximadamente $300,000 millones de pesos
mexicanos, destinados casi exclusivamente a la construcción de infraestructura de lujo y un aeropuerto
dedicado (Red Sea Global, 2024). Estas experiencias evidencian que el capital fijo no tiene el mismo
comportamiento en todos los países, más bien es una variable dinámica que requiere inversiones
constantes para contrarrestar la depreciación física y su obsolescencia funcional. Mexico ha intentado
emular estos modelos globales de conectividad, invirtiendo en infraestructura de transporte masivo,
que, a su vez, impacte en inversiones privadas dedicadas activo de alojamiento y recreación.
Tabla 12. Coeficiente de Intensidad de Inversión Turística y Relación Capital-Producto (2019-2024)
Año
Inversión Total
Sectorial (I)
PIB Turístico
(Y)
Coeficiente de Inversión
(I/Y)
2019
$180,098
$1,863,450
9.66%
2020
$161,256
$1,390,134
11.60%
2021
$218,610
$1,595,873
13.70%
2022
$301,963
$1,825,678
16.54%
2023
$357,262
$1,894,845
18.85%
2024*
$341,790
$1,960,110
17.44%
Fuente: Elaboración propia con información de SHCP (2024), INEGI (2024), la Secretaría de Economía (2024). Cifras
expresadas en millones de pesos constantes (Base 2018). El coeficiente ($I/Y$) refleja el porcentaje del valor agregado
sectorial que se destina a la formación bruta de capital fijo en cada periodo.
El análisis de los agregados macroeconómicos expuestos anteriormente muestra una transformación
estructural en la función de producción del turismo mexicano: se observa que el coeficiente de inversión
prácticamente se duplicó en el período de estudio, pasando del 9.66% en 2019 al 18.85% en 2023.
pág. 14040
Este incremento indica que el sector se ha vuelto más intensivo en capital, impulsado principalmente
por la inyección masiva de recursos blicos en infraestructura de transporte. Sin embargo, al contrastar
este esfuerzo de inversión con la tasa del crecimiento del PIB turístico, se muestra un fenómeno de
retorno marginal decreciente en el corto plazo, o sea que la economía turística esrequiriendo cada vez
más montos de inversión física para generar una unidad adicional de producto. Esta es una de las
características de los megaproyectos de larga maduración, que incrementan el stock del capital
inmediatamente, pero muestran su impacto en el producto tras muchos años.
Densidad de Infraestructura de Conectividad
La densidad de conectividad no debe entenderse simplemente como la acumulación de activos de
transporte sino como la capacidad del sistema para reducir fricciones y costos de transacción asociados
al desplazamiento de los visitantes. Mientras que, en periodos previos, la FBCF se concentraba en el
mantenimiento de redes de carreteras, actualmente ha priorizado una reconfiguración que busca integrar
regiones anteriormente aisladas, centrándose en la expansión de la red ferroviaria y la descentralización
de los nodos aeroportuarios. El análisis que se presenta a continuación desglosa la evolución
cuantitativa de los activos físicos, contrastando la capacidad instalada con la demanda potencial, con el
objetivo de determinar si la nueva infraestructura de transporte en México es suficiente para aportar al
crecimiento del PIB sectorial, en el futuro de largo plazo.
Tabla 13. Evolución de la Infraestructura Física de Conectividad en Polos Turísticos (2018-2024)
Año
Infraestructura
Ferroviaria
Capacidad
Aeroportuaria
Red Carretera
Federal
Índice de Conectividad
Multimodal (Cualitativo)
2018
28 km (Chepe /
Tequila Express)
128.5
40,590 km
Bajo (Dependencia carretera)
2019
28 km
132.1
40,650 km
Bajo (Saturación en HUBs)
2020
28 km
95.4 (Ajuste COVID)
40,685 km
Crítico (Desconexión operativa)
2021
150 km (Avance obra)
115.8
40,750 km
En recuperación
2022
680 km (Avance obra)
138.4 (+AIFA)
40,810 km
Medio (Expansión aérea)
2023
1,200 km (Pre-
apertura)
145.2 (+Tulum)
40,890 km
Medio-Alto (Diversificación)
2024
1,554 km (Tren Maya
+ CIIT)
152.6
40,950 km
Alto (Integración Regional)
Fuente: Elaboración propia con información de la SHCP (2024). Los datos de infraestructura ferroviaria incluyen los tramos
rehabilitados del Corredor Interoceánico y la obra nueva del Tren Maya. La infraestructura ferroviaria y la red carretera federal
se muestran en kilómetros, mientras que la capacidad aeroportuaria se muestra en millones de asientos disponibles.
pág. 14041
Lo anterior muestra un cambio de paradigma en la estrategia de movilidad nacional, se observa una
sustitución de la matriz de transporte, en la que la red ferroviaria experimentó un crecimiento
exponencial, impulsada por la ejecución de proyectos estratégicos en el sureste, que a su vez se tradujo
en la integración de mercados locales que anteriormente quedaban fuera del radio de influencia de los
aeropuertos tradicionales.
En contraste, la red carretera federal mostró una tasa de expansión marginal, demostrando que la
inversión pública ha priorizado en la creación de corredores de flujo masivo, por encima de la
capilaridad de la carretera tradicional. La inversión es estos nuevos nodos aéreos (aeropuerto de Tulum
y el AIFA) ha incrementado la capacidad instalada en un 18.7% con respecto a niveles prepandemia,
descongestionando a la Ciudad de xico y Cancún. Esta reconfiguración muestra una alta densidad
de infraestructura, que contrasta con la falta de modernización de los últimos kilómetros de trayecto del
turista, lo que puede generar cuellos de botella logísticos que limiten la eficiencia marginal de estas
inversiones en infraestructura de transporte masivo.
Capacidad Instalada de Alojamiento
La capacidad instalada de alojamiento representa el inventario de oferta instalada, y es una variable que
ha experimentado una bifurcación entre el capital hotelero tradicional y el stock inmobiliario de corta
instancia. A diferencia de la infraestructura de conectividad, muestra la transición de un modelo de
concentración hotelera hacia uno de dispersión residencial-turística, como respuesta a la captura de
rentas por parte del capital extranjero en el segmento inmobiliario.
Tabla 14. Evolución del Inventario de Alojamiento en México (2019-2024)
Año
Cuartos de Hotel
(Stock Tradicional)
Unidades de Alojamiento en
Plataformas (Airbnb/Vrbo)
Capacidad Total
Estimada (Unidades)
Participación de
Plataformas (%)
2019
830,500
255,000
1,085,500
23.49%
2020
836,200
280,000
1,116,200
25.08%
2021
854,000
335,000
1,189,000
28.17%
2022
872,300
415,000
1,287,300
32.23%
2023
895,100
490,000
1,385,100
35.37%
2024
915,000
560,000
1,475,000
37.96%
Fuente: Elaboración propia con datos de SECTUR (2024), INEGI (2024) y la Secretaría de Economía (2024).
La tabla anterior revela una asimetría en la acumulación de activos físicos: mientras que el stock de
cuartos de hotel mantuvo un crecimiento conservador (con una tasa de crecimiento promedio anual del
pág. 14042
2%), la capacidad instalada a través de plataformas y servicios inmobiliarios registró una expansión
acelerada (29% promedio anual), representando casi el 38% del inventario total de alojamiento para el
año 2024. Estos cambios del capital fijo en el alojamiento han implicado un cambio en el impacto
directo de la elasticidad empleo inversión, porque las casas de estancia corta requieren un coeficiente
de mano de obra significativamente menor por unidad, que las habitaciones de la hotelería tradicional.
Así, aunque la capacidad instalada física en México ha alcanzado niveles récord, el efecto multiplicador
del sector inmobiliario en la generación de empleos, ha mostrado un rendimiento decreciente.
Coeficiente de Intensidad de Capital
El coeficiente de intensidad de capital o la relación entre la masa de activos acumulados y la generación
de valor agregado, permite determinar cuántas unidades de infraestructura física se requieren para
producir una unidad de PIBT. Es una herramienta analítica fundamental para poder evaluar el grado de
modernización del aparato productivo turístico, un incremento en el coeficiente sugiere una transición
hacia un modelo más intensivo en activos de larga maduración, lo que suele preceder aumentos en la
productividad del trabajo
Tabla 15. Evolución del Coeficiente de Intensidad de Capital en el Sector Turismo (2019-2024)
Año
Acervo de Capital
Fijo (K)
PIB Turístico (Y)
Coeficiente de
Intensidad (YK)
Variación Porcentual
de la Intensidad
2019
$5,590,350
$1,863,450
3
--
2020
$5,730,120
$1,390,134
4.12
37.33%
2021
$6,015,480
$1,595,873
3.77
-8.50%
2022
$6,450,230
$1,825,678
3.53
-6.36%
2023
$7,025,180
$1,894,845
3.71
5.10%
2024
$7,480,550
$1,960,110
3.82
2.96%
Fuente: Elaboración propia con base en los de INEGI (2024) y la SHCP (2024). Cifras expresadas en millones de pesos
constantes (Base 2018).
En el sector turístico mexicano, el coeficiente describe una trayectoria de profundización de capital: la
tendencia observada a partir del año 2022 muestra un incremento sostenido, que sitúa al coeficiente en
3.82 en el año 2024, lo que significa que la estructura productiva se ha vuelto significativamente más
pesada, en términos de activos fijos necesarios por cada peso de riqueza generado. Este fenómeno se
explica por la entrada en operación de infraestructura de transporte de gran calado, que posee una
intensidad de capital más alta que la prestación de servicios de alojamiento o restauración, ósea que
mientras que la hotelería tradicional opera con coeficientes de capital más bajos, los nuevos activos de
pág. 14043
conectividad elevan el promedio sectorial. Mexico está transitando de un modelo basado en la
explotación intensiva a la mano de obra a uno de mayor eficiencia logística, en el que la rentabilidad
futura dependerá de la capacidad de estos activos para dinamizar el flujo de visitantes y elevar su gasto
promedio, compensando la inversión inicial requerida por la planta física actual.
Vida Útil y Tasa de Obsolescencia
Para garantizar la sostenibilidad y el crecimiento del sector turístico, es imperativo analizar la tasa con
la que el acervo de capital pierde valor productivo. En términos económicos, la obsolescencia no sólo
es un producto de desgaste físico (depreciación), sino de la perdida de relevancia funcional, de la
inversión frente, a las nuevas demandas de mercado global. Mientras que la infraestructura de
construcción civil presenta ciclos de vida prolongados los activos tecnológicos y de transporte requieren
ciclos de renovación más cortos un desajuste entre la inversión bruta y la tasa de apreciación resultará
en una erosión del capital neto comprometiendo la calidad de la oferta y la captación de turistas en el
mediano y largo plazo.
Tabla 16. Estructura de Depreciación y Vida Útil por Tipo de Activo Turístico (2019-2024)
Categoría de Activo
Vida Útil
Estimada
(Años)
Tasa de
Depreciación
Anual (%)
Valor de
Reposición
Estimado
Estado de Madurez
del Acervo
Infraestructura de Transporte
(Vías/Terminales)
40 - 50
2.0% - 2.5%
$850,400
Joven (Nuevos
proyectos)
Edificaciones de Alojamiento
(Hoteles)
30 - 40
2.5% - 3.3%
$1,250,600
Maduro (Requiere
remodelación)
Maquinaria y Equipo (Servicios
Turísticos)
oct-15
6.6% - 10.0%
$320,150
Intermedio
Equipo de Transporte
(Autobuses/Aviones)
oct-20
5.0% - 10.0%
$415,800
En renovación
Activos Digitales y Software de
Gestión
03-may
20.0% - 33.3%
$85,900
Alta Obsolescencia
Fuente: Elaboración propia con base en información de INEGI (2024), la SHCP (2024) y la OMT (2024). El valor de reposición
se calcula en millones de pesos.
La información anterior detalla una asimetría importante en la madurez del acervo turístico nacional:
mientras que la infraestructura de transporte presenta una tasa de depreciación reducida (2%), el
inventario de alojamiento, valorado en un costo de reposición de $1,250,600 millones de pesos, muestra
Señales de madurez estructural que exigen una reinversión inmediata para mitigar su obsolescencia
funcional (INEGI, 2024). La acelerada degradación de los activos digitales (con tasas de hasta el 33%
pág. 14044
anual) advierte sobre la necesidad de modernizar la gestión tecnológica para evitar la pérdida de
competitividad. Según la ONU (2024), La sostenibilidad del modelo depende de equilibrar la formación
de capital nuevo con el mantenimiento preventivo en el stock existente, se debe incentivar la renovación
de capital fijo para garantizar la rentabilidad del PIB a largo plazo.
Relación Capital-Trabajo: Elasticidad del Empleo frente a la Inversión Física
La dimensión social del capital fijo turístico se reflejará en su capacidad para incorporar mano de obra
e incrementar los ingresos para la población local. La relación entre el acervo de activos y el personal
ocupado es un indicador sobre la intensidad del factor trabajo en el sector, reflejando cuántos empleos
se generan efectivamente por cada unidad de valor invertida en activos físicos En un escenario ideal el
crecimiento del acervo de capital debería acompañarse por una expansión proporcional en el empleo;
sin embargo, Cuando la inversión se concentra en infraestructuras altamente automatizadas se produce
una “profundización de capital”, que altera esta proporción.
En Mexico, la reciente capitalización masiva en infraestructura del transporte obliga a reconsiderar si
este modelo está evolucionando hacia un desplazamiento de la fuerza labora o hacia el fortalecimiento
de esta. La medición de la elasticidad del empleo frente a la formación bruta de capital fijo resulta
indispensable para diseñar políticas que equilibren la modernización tecnológica con la justicia social.
Tabla 17. Coeficiente de Absorción de Empleo por Unidad de Capital Fijo (2019-2024)
Año
Acervo de Capital
Fijo
Personal Ocupado
Total (Turismo)
Empleos por cada
millón de pesos
Variación de la
Intensidad Laboral
2019
$5,590,350
4,487,000
0.8
--
2020
$5,730,120
3,650,000
0.63
-21.20%
2021
$6,015,480
4,120,000
0.68
7.90%
2022
$6,450,230
4,550,000
0.7
2.90%
2023
$7,025,180
4,780,000
0.68
-2.80%
2024
$7,480,550
4,910,000
0.65
-4.40%
Fuente: Elaboración propia con datos de la ENOE (2024) e INEGI (2024). El acervo de capital fijo se expresa en millones de
pesos. El personal ocupado incluye actividades características y conexas al turismo.
A pesar de que la ocupación total ha alcanzado cifras récord (más de 4.9 millones de empleos en 2024),
la eficiencia marginal en la creación de empleos por cada millón de pesos invertidos ha experimentado
un descenso acumulado del 18.8%, es decir, el incremento en la inversión ha resultado en un incremento
de menor proporción en la generación de empleos. Este fenómeno indica que el crecimiento actual está
siendo impulsado por activos de alta intensidad del capital, que operan con coeficientes de mano de
pág. 14045
obra significativamente menores a los de la hotelería convencional. La variación de la intensidad laboral
muestra una importante contracción en 2020 (-21.20%), debido a la vulnerabilidad del factor trabajo
debido al choque inicial de la pandemia. Las subsecuentes caídas en 2023 (-2.8%) y 2024 (-4.4%)
confirman que el sector se expande bajo una nueva arquitectura tecnológica e inmobiliaria que exige
marginalmente menos personal.
Por otra parte, es importante señalar que la expansión acelerada del acervo de capital físico implica
externalidades negativas que las métricas tradicionales suelen omitir. La transformación de capital
natural en infraestructura gris representa un desplazamiento de activos biológicos que, condicionan la
viabilidad del destino a largo plazo (SEMARNAT, 2024). Además, la concentración masiva de recursos
en megaproyectos de transporte ha generado un costo de oportunidad social frente a la inversión en
infraestructura básica urbana.
Además, el incremento sostenido del coeficiente de intensidad de capital se presenta como una
“paradoja de la productividad”, que ocurre cuando la FBCF se expande a tasas significativamente
mayores a las de VAB, sugiriendo que el sector requiere un stock físico mayor para generar una unidad
marginal de ingreso. Esta asincronía responde, primordialmente, a los prolongados periodos de
maduración de la infraestructura ferroviaria y aeroportuaria, que actúan como capital inmovilizado,
hasta que su operatividad alcanza niveles de saturación óptimos (INEGI, 2024). La eficiencia de este
acervo de capital no debe evaluarse bajo una óptica de rentabilidad inmediata, sino como una inversión
estructural que busca elevar la competitividad nacional.
CONCLUSIONES
Recomendaciones de Política
La trayectoria del sector turístico mexicano, entre 2019 y 2024, se caracterizó por poner fin a un ciclo
basado en el crecimiento inercial, iniciando una era de consolidación de capital físico de gran escala, la
principal conclusión de esta investigación es que México ha logrado romper la centralidad de la
inversión y ha logrado concentrarse en regiones históricamente subcapitalizadas. No obstante, este
escenario ha generado un dualismo estructural: mientras que el Estado invierte y asume riesgos en la
infraestructura de conectividad masiva, la inversión privada se ha especializado en activos de renta
inmobiliaria de gran lujo, pero también, estos cambios en las inversiones han mostrado que la robustez
pág. 14046
del acervo de capital fijo no garantiza por sí mismo un crecimiento equilibrado, sino que demanda una
nueva arquitectura de gobernanza que alinee los rendimientos con los objetivos de desarrollo nacional.
Para contrarrestar esta situación, se propone la implementación de un Mecanismo de Inversión Turística
de Impacto Territorial, que sustituya los incentivos generalizados por políticas que condicionen las
nuevas concesiones de infraestructura y facilidades fiscales a la creación de encadenamientos
productivos locales verificables, transitando de un sistema de captación masiva de IEDT hacia una
“Inversión de Arraigo”, que priorice proyectos en los que se destaque la participación de PyMEs
mexicanas, fomentando la integración del capital doméstico en las cadenas de valor globales, lo que se
traduciría en una fortaleza económica estructural y no en una acumulación de activos aislados de su
entorno social.
También, el estudio mostró cómo la sola acumulación de activos físicos no se traduce en una mayor
productividad sectorial: la robustez de la planta física mexicana enfrenta un riesgo de erosión si no se
plantea una estrategia inmediata y eficaz de mantenimiento y actualización tecnológica.
México está actualmente en una fase de madurez del acervo turístico, en la que la depreciación de los
activos y la obsolescencia funcional de los destinos tradicionales ha avanzado más rápidamente que su
propia capacidad de reinversión, y con esto puede que los grandes proyectos de infraestructura pública
queden subutilizados o desvinculados de la actual oferta comercial, convirtiéndose en activos ociosos
que presionan a las finanzas públicas sin generar un retorno social.
Por lo anterior, se recomienda la creación de un Programa Nacional de Modernización del Acervo
Turístico, que localice el gasto público y privado en la optimización de activos existentes, ya sea a través
de la implementación de estímulos fiscales específicos para la “Reconversión Verde”, o la actualización
de infraestructura en destinos maduros; es decir que se requiere un fondo de mantenimiento preventivo
para las grandes obras de conectividad, que asegure que su operatividad no dependa solamente de
subsidios, sino de una gestión que garantice su viabilidad económica durante todo su ciclo de vida útil.
Finalmente, se expuso que la robustez del acervo de capital físico no es un fin en sí mismo, sino en un
medio, cuya efectividad social se mide a través de la calidad del empleo y la preservación de los activos
naturales: la tendencia hacia una mayor intensidad de capital en detrimento del empleo revela un riesgo
estructural: la consolidación de un sector turístico tecnológicamente avanzado, pero con una capacidad
pág. 14047
de absorción laboral decreciente. A pesar de que la modernización de los activos ha permitido una
mejora en la eficiencia operativa, atrayendo capitales extranjeros, también es cierto que ha acentuado
la brecha entre la productividad del capital y la remuneración del trabajo, ya que el incremento en el
stock de infraestructura puede generar crecimiento económico, sin desarrollo humano, exacerbando las
externalidades negativas en destinos que presentan una presión crítica en sus recursos naturales y en su
infraestructura básica urbana. Ante esto y como última recomendación, se sugiere la implementación
de una Estrategia de Capital Humano y Circularidad Turística, en la que el Estado y la iniciativa privada
transiten de una visión basada en la “explotación de activos” hacia una de “gestión de valor
compartido”, con ayuda de programas masivos de reconversión de competencias, para que la fuerza
laboral local pueda ocupar los puestos de alta especialización que demanda la nueva infraestructura.
Además, es indispensable integrar métricas de "Capital Natural" en la evaluación de los proyectos de
inversión, donde cada incremento en el acervo físico sea compensado con inversiones equivalentes en
restauración ecosistémica y servicios públicos comunitarios.
El éxito del modelo turístico mexicano en el futuro no se definirá por kilómetros de vías o miles de
cuartos, sino por la capacidad del acervo de capital para funcionar como un modelo de inclusión,
técnicamente eficiente, ambientalmente regenerativo y socialmente justo.
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