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Freeman rompe con esa idea y plantea que la empresa existe dentro de una red de relaciones más amplia,
donde distintos grupos como: empleados, clientes, proveedores, comunidad, gobierno y accionistas,
influyen en su desempeño y al mismo tiempo, se ven afectados por sus decisiones.
Esta teoría sostiene que la responsabilidad empresarial no se limita a un único actor, sino que debe
abarcar a todos aquellos que tienen un interés legítimo en la organización. Esto significa que las
decisiones estratégicas deben considerar cómo impactan en cada grupo, buscando un equilibrio que
genere valor compartido. En lugar de medir el éxito únicamente en términos financieros, sugiere que el
verdadero objetivo es maximizar el valor total que la empresa aporta a su red de relaciones.
En este sentido, la propuesta de Freeman (1984), ofrece una visión más ética y sostenible de la gestión
empresarial. Reconoce que las compañías no operan en aislamiento, sino en constante interacción con
su entorno social y económico. Por ello, la clave del éxito a largo plazo está en construir relaciones
sólidas y responsables con todos los stakeholders, integrando sus intereses en la estrategia corporativa.
En conclusión, el objetivo principal y fundamental de la teoría de los stakeholders (grupos de interés),
se centran en la idea de que una empresa u organización debe crear valor y satisfacer las necesidades
de todas las partes interesadas relevantes, y no solo de sus accionistas o propietarios.
Clasificación de las Stakeholder
En cualquier organización existen distintos stakeholders (grupos de interés), cada uno con sus propios
objetivos y expectativas. Como esos intereses no siempre coinciden, pueden surgir conflictos que
afecten el desempeño de la institución. Por eso, es importante identificar cuáles stakeholders son los
más relevantes y darles mayor atención, aunque sin dejar de considerar a los demás.
Para nuestro caso en particular, las instituciones educativas de nivel medio superior, el análisis de los
stakeholders resulta complejo porque cada escuela, preparatoria o bachillerato se desarrolla en un
contexto particular, y este caso influyen factores como la ubicación geográfica, el tipo de
financiamiento, ya sea público o privado, la población estudiantil y las políticas educativas sin duda
provocan que los actores involucrados tengan un contextos distintos e intereses específicos.
Dentro de las obras consultadas encontramos el trabajo realizado por Mitchell, Agle y Wood (1997),
los autores desarrollaron un modelo que permite clasificar los stakeholders según su preponderancia,
es decir se organizan de acuerdo al grado de importancia que un grupo de interés tiene para la