ESTRÉS LABORAL, BURNOUT E HIGIENE
DEL SUEÑO COMO FACTORES
DETERMINANTES DEL RIESGO
CARDIOVASCULAR EN ENTORNOS
INDUSTRIALES
WORK STRESS, BURNOUT AND SLEEP HYGIENE AS
DETERMINING FACTORS OF CARDIOVASCULAR RISK IN
INDUSTRIAL ENVIRONMENTS
José Julián Carvajal Escudero
Autor independiente

pág. 3989
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23433
ESTRÉS LABORAL, BURNOUT E HIGIENE DEL SUEÑO COMO
FACTORES DETERMINANTES DEL RIESGO CARDIOVASCULAR
EN ENTORNOS INDUSTRIALES
José Julián Carvajal Escudero1
Julian.carvajal.escudero@gmail.com
Autor independiente
RESUMEN
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen la principal causa de mortalidad en Colombia y
representan una creciente preocupación en entornos laborales caracterizados por alta carga psicosocial,
demandas operativas intensivas y condiciones organizacionales complejas. El presente artículo analiza
la relación entre el estrés laboral, la ansiedad, el síndrome de burnout, la fatiga operacional y la higiene
del sueño como determinantes del riesgo cardiovascular en sectores industriales. Se realizó una revisión
narrativa de literatura científica reciente (2020–2025), complementada con estadísticas oficiales de
entidades como el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y el Ministerio de
Salud y Protección Social. Los hallazgos evidencian que la exposición crónica a factores psicosociales
adversos, incluyendo jornadas prolongadas, trabajo por turnos rotativos y presión laboral sostenida,
desencadena alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, incremento en los niveles de cortisol y
disfunción del sistema nervioso autónomo. Estas respuestas fisiológicas se asocian con procesos
inflamatorios sistémicos, resistencia a la insulina, dislipidemias e hipertensión arterial, incrementando
significativamente el riesgo de cardiopatía isquémica y eventos cerebrovasculares. Adicionalmente, la
deficiente higiene del sueño y la restricción crónica del descanso contribuyen a la desregulación
circadiana, exacerbando los efectos del estrés y potenciando la carga cardiovascular. La evidencia
revisada sugiere que la implementación de intervenciones organizacionales integrales, tales como
programas de gestión del estrés, promoción de la resiliencia, optimización de turnos laborales y
estrategias de higiene del sueño, puede reducir de manera significativa el riesgo cardiovascular en
trabajadores industriales, mejorando simultáneamente su bienestar y productividad.
Palabras clave: Estrés laboral, riesgo cardiovascular, fatiga operativa, higiene del sueño, carga
alostática, endotelio vascular.
1 Autor principal
Correspondencia: Julian.carvajal.escudero@gmail.com

pág. 3990
WORK STRESS, BURNOUT AND SLEEP HYGIENE AS
DETERMINING FACTORS OF CARDIOVASCULAR RISK IN
INDUSTRIAL ENVIRONMENTS
ABSTRACT
Cardiovascular diseases (CVDs) are the leading cause of mortality in Colombia and represent a growing
concern in occupational settings characterized by high psychosocial demands and intensive operational
conditions. This article examines the relationship between occupational stress, anxiety, burnout
syndrome, operational fatigue, and sleep hygiene as key determinants of cardiovascular risk in industrial
sectors. A narrative review of recent scientific literature (2020–2025) was conducted, complemented by
official statistics from Colombian institutions such as the National Administrative Department of
Statistics (DANE) and the Ministry of Health and Social Protection. Findings indicate that chronic
exposure to adverse psychosocial factors, including long working hours, rotating shifts, and sustained
work-related stress, triggers neuroendocrine and metabolic alterations. These include dysregulation of
the hypothalamic–pituitary–adrenal axis, elevated cortisol levels, and autonomic nervous system
imbalance. Such physiological responses are associated with systemic inflammation, insulin resistance,
dyslipidemia, and hypertension, significantly increasing the risk of ischemic heart disease and
cerebrovascular events. Additionally, poor sleep hygiene and chronic sleep deprivation contribute to
circadian rhythm disruption, further exacerbating stress-related effects and amplifying cardiovascular
burden. The evidence suggests that comprehensive organizational interventions—such as stress
management programs, resilience training, shift optimization, and sleep hygiene strategies—can
significantly reduce cardiovascular risk among industrial workers while improving overall well-being
and productivity.
Keywords: Work-related stress, cardiovascular risk, operational fatigue, sleep hygiene, allostatic load,
vascular endothelium.
Artículo recibido 28 febrero 2026
Aceptado para publicación: 28 marzo 2026
1. INTRODUCCIÓN
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen la principal causa de mortalidad a nivel mundial
y representan un desafío creciente para los sistemas de salud pública, así como para los entornos
laborales contemporáneos. En Colombia, las enfermedades isquémicas del corazón se posicionan como
la primera causa de muerte, de acuerdo con datos recientes del Departamento Administrativo Nacional
de Estadística (DANE, 2024), lo que evidencia la necesidad de fortalecer los enfoques preventivos desde
una perspectiva integral. En este contexto, la comprensión tradicional del riesgo cardiovascular, centrada

pág. 3991
en factores clásicos como la hipertensión, la dislipidemia o el tabaquismo, ha evolucionado hacia
modelos más complejos, como el de carga alostática, donde el estrés crónico, particularmente el de
origen laboral, se configura no como un factor periférico, sino como un catalizador central de procesos
fisiopatológicos como la disfunción endotelial y la inflamación sistémica.
En las últimas décadas, la literatura científica ha identificado a los factores psicosociales laborales como
determinantes emergentes y altamente relevantes del riesgo cardiovascular. El estrés laboral crónico, el
síndrome de burnout y la fatiga operacional han sido consistentemente asociados con alteraciones en
múltiples sistemas biológicos, incluyendo el neuroendocrino, el inmunológico y el cardiovascular
(Kivimäki & Steptoe, 2022). Estas condiciones generan respuestas fisiológicas sostenidas caracterizadas
por la activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, el aumento de los niveles de cortisol y la
disfunción del sistema nervioso autónomo, lo que contribuye al desarrollo de hipertensión arterial,
enfermedad coronaria y eventos cerebrovasculares.
El síndrome de burnout, reconocido por la Organización Mundial de la Salud en la Clasificación
Internacional de Enfermedades (CIE-11), se define como un estado resultante del estrés laboral crónico
no gestionado adecuadamente, caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y
disminución de la realización personal. Diversos estudios han reportado que el burnout puede
incrementar el riesgo de enfermedad cardiovascular entre un 20 % y un 30 % (Dutheil et al., 2022).
Adicionalmente, investigaciones recientes han demostrado que esta condición se asocia con el aumento
de marcadores proinflamatorios, como la proteína C reactiva (PCR) y la interleucina-6, lo que favorece
procesos ateroscleróticos y deterioro vascular progresivo (Von Känel et al., 2023; Frontiers in
Psychiatry, 2024).
Más allá de los accidentes laborales tradicionales, los factores psicosociales han emergido como
componentes críticos de la salud ocupacional, con impactos significativos en la morbilidad y mortalidad
de los trabajadores. En particular, los entornos industriales presentan condiciones que amplifican estos
riesgos, tales como jornadas prolongadas, trabajo por turnos rotativos, alta demanda operativa,
exposición a condiciones extremas y, en algunos casos, aislamiento geográfico. Estas características
favorecen la alteración de los ritmos circadianos, la privación crónica del sueño y la aparición de

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trastornos asociados, los cuales actúan sinérgicamente con el estrés laboral para incrementar la carga
cardiovascular.
En este sentido, la higiene del sueño emerge como un factor clave en la modulación del riesgo
cardiovascular, dado su papel en la regulación neuroendocrina, metabólica e inmunológica. La
disrupción del sueño no solo exacerba los efectos del estrés crónico, sino que también contribuye a la
desregulación de la presión arterial, el metabolismo de la glucosa y los procesos inflamatorios.
El objetivo de este estudio es analizar la relación entre el estrés laboral, el síndrome de burnout, la fatiga
operacional y las alteraciones del sueño como determinantes del riesgo cardiovascular en trabajadores
de entornos industriales, con el fin de aportar evidencia que permita orientar estrategias de intervención
en salud ocupacional y prevención de enfermedades crónicas no transmisibles.
2. METODOLOGÍA
Se llevó a cabo una revisión narrativa de la literatura científica orientada a analizar la relación entre el
estrés laboral, el síndrome de burnout, las alteraciones del sueño y el riesgo cardiovascular en contextos
ocupacionales, con énfasis en entornos industriales. La búsqueda bibliográfica se realizó en bases de
datos indexadas de alto impacto, incluyendo PubMed, Scopus, Web of Science y SciELO, con el fin de
garantizar la calidad y pertinencia de las fuentes seleccionadas. Para la estrategia de búsqueda se
emplearon combinaciones de palabras clave en inglés y español, tales como “occupational stress”,
“burnout syndrome”, “shift work”, “cardiovascular disease”, “sleep hygiene” y “operational
fatigue”, utilizando operadores booleanos (AND, OR) para optimizar la recuperación de información
relevante.
Se establecieron como criterios de inclusión artículos publicados entre 2020 y 2025, priorizando
estudios epidemiológicos, revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios observacionales desarrollados
en poblaciones trabajadoras, especialmente en sectores industriales o de alta exigencia operativa.
Asimismo, se incluyeron investigaciones que abordaran mecanismos fisiopatológicos, factores
psicosociales laborales y su asociación con enfermedades cardiovasculares. Se excluyeron documentos
duplicados, estudios con baja calidad metodológica, publicaciones sin revisión por pares y aquellos que
no presentaban relación directa con el objetivo del estudio.

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Adicionalmente, se incorporó el análisis de estadísticas oficiales de mortalidad y morbilidad en
Colombia, provenientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y del
Ministerio de Salud y Protección Social, con el propósito de contextualizar los hallazgos a nivel
nacional. La información recopilada fue organizada, sistematizada y analizada de manera cualitativa,
permitiendo identificar patrones consistentes, relaciones causales reportadas y vacíos de investigación
en torno al impacto del estrés laboral y los trastornos del sueño sobre el riesgo cardiovascular en
trabajadores.
3. RESULTADOS
3.1. ESTRÉS LABORAL Y SÍNDROME DE BURNOUT COMO DETERMINANTES DEL
RIESGO CARDIOVASCULAR
El síndrome de burnout ha sido identificado como un factor asociado con múltiples trastornos
fisiológicos (Figura 1).
Figura 1. Mecanismo fisiopatológico del estrés laboral
ESTRÉS LABORAL CRÓNICO
ACTIVACIÓN EJE HIPOTÁLAMO–HIPÓFISIS–ADRENAL (HHA)
↑ CORTISOL
↑ CATECOLAMINAS
DISFUNCIÓN AUTONÓMICA
INFLAMACIÓN SISTÉMICA
(CRP, IL-6, TNF-α)
DISFUNCIÓN ENDOTELIAL
FORMACIÓN DE PLACA ATEROSCLERÓTICA
ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR
Una revisión sistemática reciente de Frontiers Psychiatry 2024, que incluyó 25 estudios y 26.916
participantes, mostró que el burnout incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular en
aproximadamente 21% (OR≈1.21). En conjunto, la evidencia sugiere que los factores psicosociales
laborales actúan como determinantes emergentes de enfermedad cardiovascular.

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Desde una perspectiva fisiopatológica, el estrés laboral prolongado activa de forma sostenida el eje HHA
y el sistema nervioso simpático, generando incremento del cortisol, aumento de catecolaminas,
disfunción endotelial, inflamación sistémica y aumento de presión arterial. Estos mecanismos
contribuyen a la progresión de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión arterial, la
cardiopatía isquémica, infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular.
Diversos estudios recientes han evidenciado que los trabajadores sometidos a jornadas extensas
presentan mayor probabilidad de desarrollar hipertensión y otros factores de riesgo cardiovascular
asociados a la carga laboral excesiva. Asimismo, investigaciones en entornos industriales han
demostrado que los trabajadores expuestos a turnos nocturnos presentan una mayor incidencia de
enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes laboran en turnos diurnos, evidenciando el
impacto de las condiciones laborales en la salud cardiometabólica.
3.2. ALTERACIÓN DEL RITMO CIRCADIANO E HIGIENE DEL SUEÑO
La higiene del sueño se refiere al conjunto de prácticas y condiciones ambientales que facilitan un sueño
adecuado y reparador. Sin embargo, en muchos entornos industriales la organización del trabajo altera
el ritmo circadiano, lo cual produce efectos adversos sobre la salud.
La higiene del sueño no es solo una cuestión de descanso, sino de reparación biológica. En la industria,
los turnos rotativos y la ansiedad laboral son los principales enemigos del sueño reparador. El fenómeno
de Non-Dipping normalmente, la presión arterial debe descender un 10-20% durante el sueño, la
ansiedad y el estrés laboral mantienen el Eje HHA activo de noche, impidiendo este descenso; en la
inflamación sistémica la privación de sueño eleva marcadores como la Proteína C Reactiva (PCR).
Investigaciones de Von Känel et al. (2023) demuestran que trabajadores con menos de 6 horas de sueño
y altos niveles de estrés presentan una inflamación vascular comparable a la de un fumador crónico.
Los trabajadores sometidos a turnos rotativos o nocturnos o actividades administrativas extensas,
presentan alteraciones hormonales importantes, entre ellas cambios en la secreción de la melatonina,
cortisol, leptina y grelina, lo que puede favorecer el desarrollo de síndrome metabólico y enfermedades
cardiovasculares, adicionalmente estudios longitudinales recientes han demostrado que el trabajo por
turnos se asocia con incremento de peso corporal, aumento de rigidez arterial, mayor inflamación

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sistémica y aumento de hemoglobina glicosilada, todos ellos factores directamente relacionados con el
riesgo cardiovascular.
Además, la alteración del sueño también se ha vinculado con mayores niveles de burnout, depresión y
deterioro del bienestar laboral, lo cual refuerza el círculo vicioso entre estrés laboral, fatiga crónica y
enfermedad cardiovascular.
La privación del sueño y la mala higiene del mismo actúan como catalizadores de la patología cardíaca
generando:
• Desincronización metabólica: La falta de sueño profundo altera la sensibilidad a la insulina y
aumenta el índice de masa corporal, factores de riesgo base para el infarto.
• Fragmentación del sueño: Atienza Campo (2022) señala que los trabajadores con turnos rotatorios
tienen un riesgo 3.3 veces mayor de desarrollar hipertensión en comparación con los de turno fijo
diurno.
• Relación con la fatiga: En el contexto colombiano, la fatiga acumulada no solo aumenta el riesgo
de accidentes laborales, sino que impide la recuperación autonómica nocturna (baja variabilidad de
la frecuencia cardíaca), manteniendo al corazón en un estado de estrés constante.
3.3. PARTICULARIDADES DEL RIESGO EN LA INDUSTRIA
Muchas industrias presentan dos perfiles distintos, pero igualmente peligrosos, el trabajo de campo,
donde el trabajador tiene alteración de ritmos circadianos y fatiga por calor, sufre de fragmentación del
sueño producto la exposición a ruidos y temperaturas extremas que impide que el cuerpo entre en fases
de sueño profundo (REM), donde ocurre la reparación celular cardíaca. Por otro lado el trabajo de oficina
donde el riesgo por carga alostática y sedentarismo, genera estrés crónico ("Techo de cristal"), alta
responsabilidad y sedentarismo extremo, el personal administrativo maneja presupuestos de alto
impacto y metas de producción, esto genera estrés agudo episódico, que provoca picos de adrenalina,
adicionalmente la actividad de oficina se asocia con el "Síndrome Metabólico del Ejecutivo" que genera
alta presión arterial sistólica combinada con altos niveles de triglicéridos por falta de actividad física, lo
que incrementa el riesgo de infarto silencioso.
En la Tabla 1 se puede observar los factores laborales asociados al riego cardiovascular:
Tabla 1. Factores laborales asociados al riesgo cardiovascular

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Factor Laboral Mecanismo Fisiológico Impacto Cardiovascular Biomarcador Asociado
Estrés Crónico Activación Eje HHA Hipertensión Sistémica Cortisol Salival
Burnout Inflamación Sistémica Aterosclerosis Acelerada Proteína C Reactiva
Trabajo por Turnos Desalineación Circadiana Síndrome Metabólico HbA1c / Leptina
El aumento en las horas de trabajo semanales se asocia con mayor riesgo relativo de enfermedad
cardiovascular, particularmente cuando se superan las 55 horas (Figura 1).
Figura 1. Relación entre horas semanales trabajadas y riesgo cardiovascular
3.4. MODELO ESTADÍSTICO CONCEPTUAL
El modelo conceptual incluye variables independientes (Estrés laboral, burnout, horas de trabajo, trabajo
por turnos, fatiga operacional), variables mediadoras (privación de sueño, activación eje HHA,
inflamación sistémica, disfunción metabólica) y variables dependientes (hipertensión arterial,
cardiopatía isquémica, eventos cardiovasculares mayores).
El modelo estadístico conceptual puede expresarse como:
Donde (Tabla 2):
Tabla 2. Variables, descripción y escala
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Variable Descripción Escala
CVR
Riesgo cardiovascular
estimado
índice 0–100
Stress Estrés laboral percibido 0–10
Burnout Nivel de burnout 0–10
ShiftWork Trabajo por turnos 0 = no, 1 = sí
SleepDebt Déficit de sueño (horas) 0–5
Fatigue Fatiga operacional 0–10
Se realizó una aplicación hipotética del modelo de regresión propuesto utilizando valores
representativos observados entre trabajadores de la industria petrolera. Un trabajador con altos niveles
de estrés laboral (7/10), agotamiento moderado (6/10), exposición a turnos de trabajo, tres horas de
privación de sueño y una puntuación de fatiga operativa de ocho presenta un índice de riesgo
cardiovascular estimado de 40,2, correspondiente a una categoría de alto riesgo. Este ejemplo ilustra
cómo los factores psicosociales y operativos pueden incrementar conjuntamente el riesgo cardiovascular
en entornos industriales.
Supuestos del modelo (ejemplo)
Coeficientes estimados en un estudio hipotético:
Parámetro Valor
β0 5
β1 1.2
β2 1.5
β3 3
β4 2
β5 1.1
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Caso de estudio
Trabajador de campo petrolero.
Datos observados:
Variable Valor
Estrés laboral 7
Burnout 6
Trabajo por turnos 1
Déficit de sueño 3 horas
Fatiga operacional 8
Sustitución en la fórmula
CVRi=5 + (1.2×7) + (1.5×6) + (3×1) + (2×3) + (1.1×8)
Cálculo paso a paso
1. Estrés laboral: 1.2×7=8.4
2. Burnout: 1.5×6=9
3. Trabajo por turnos: 3×1=3
4. Déficit de sueño: 2×3=6
5. Fatiga operacional; 1.1×8=8.8
Resultado final
CVRi = 5 + 8.4 + 9 + 3 + 6 + 8.8
CVRi = 40.2
Interpretación del resultado

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CVR Interpretación
0–20 riesgo bajo
21–35 riesgo moderado
36–50 riesgo alto
50 | riesgo muy alto |
Resultado:
CVR = 40.2 → riesgo cardiovascular alto
Interpretación epidemiológica
El modelo sugiere que:
• El burnout y el estrés laboral aportan gran parte del riesgo.
• El trabajo por turnos y la privación de sueño amplifican el efecto.
• La fatiga operacional actúa como factor acumulativo.
Esto coincide con la evidencia reportada en estudios de estrés laboral y enfermedad cardiovascular.
3.5. ESTRATEGIAS EMPRESARIALES PARA REDUCIR EL IMPACTO DEL ESTRÉS Y
MEJORAR LA SALUD CARDIOVASCULAR
El riesgo cardiovascular en entornos industriales no puede explicarse únicamente por factores
tradicionales como dieta, sedentarismo o tabaquismo. Los factores psicosociales laborales desempeñan
un papel determinante en la aparición de enfermedades cardiovasculares.
La fatiga operacional emerge como un concepto clave en la gestión del riesgo laboral en industrias de
alta exigencia operativa. La implementación de sistemas de gestión de fatiga, junto con intervenciones
organizacionales orientadas a mejorar la higiene del sueño y reducir el estrés laboral, puede contribuir
a disminuir el riesgo cardiovascular.
Desde la perspectiva de la gestión del riesgo psicosocial y la salud ocupacional, las empresas pueden
implementar diversas estrategias preventivas (Tabla 3), las cuales deben trascender el enfoque individual
y migrar hacia el Total Worker Health (NIOSH).

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Tabla 3. Medidas de ingeniería y administración (estructurales)
Estrategia Descripción técnica
Optimización de turnos
Implementar rotaciones hacia adelante (mañana-tarde-
noche) para respetar el ciclo circadiano.
Protocolos de fatiga
Uso de dispositivos wearables para monitorear la
variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) y calidad del
sueño en campo.
Desconexión laboral
Aplicación estricta de la Ley 2191 de 2022 en Colombia
para mitigar el technostress.
3.6.1. OTRAS MEDIDAS DE PROMOCIÓN Y PREVENCIÓN (P&P)
• Tamizaje de riesgo cardiovascular avanzado (CROM): El modelo CROM representa un método
de cribado avanzado que integra factores de riesgo clínicos, psicosociales y operativos. A diferencia
de los modelos tradicionales de riesgo cardiovascular, CROM incorpora el estrés laboral, el
agotamiento, la privación del sueño y la fatiga operativa, lo que permite una identificación más
precisa de los trabajadores de alto riesgo en entornos industriales.
El paso 1 consiste en la recolección de datos, para lo cual se deben aplicar instrumentos validados
como son las encuestas psicosociales (Resolución 2764 en Colombia), la historia clínica
ocupacional y la medición de signos vitales.
El paso 2 consiste en la normalización de variables, donde cada una se estandariza en una escala de
0 a 10 (Tabla 4).
Tabla 4. Normalización de variables
Variable Bajo Medio Alto
Estrés 0–3 4–6 7–10
Burnout 0–3 4–6 7–10
Fatiga 0–3 4–6 7–10
Sueño >7 h 6–7 h <6 h

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El paso 3 consiste en el cálculo del índice, a través de la siguiente fórmula:
CROM = (0.4×Riesgo clínico) + (0.3×Riesgo psicosocial) + (0.3×Riesgo operacional)
Un ejemplo aplicado a un trabajador de áreas industriales, nos muestra los siguientes resultados:
Riesgo clínico = 6; riesgo psicosocial = 8 y riesgo operacional = 7
CROM = (0.4×6) + (0.3×8) + (0.3×7)
CROM = 2.4 + 2.4 + 2.1 = 6.9
La interpretación del índice nos enseña que la clasificación entre 0 - 3 es bajo, entre 4 - 6 es
moderado y entre 7 – 10 es alto. Teniendo en cuenta que el resultado es de 6.9 es considerado como
riesgo moderado-alto (cercano a alto). Lo anterior permite identificar trabajadores que no presentan
aún enfermedad clínica, pero tienen alto riesgo por factores psicosociales.
Importante que las empresas lo incluyan en los programas de SST realizando una evaluación anual,
integrándolo a los programas de vigilancia epidemiológica y llevando una clasificación de riesgo
individual.
• Programas de mindfulness y resiliencia: Las intervenciones basadas en mindfulness (atención
plena) y resiliencia psicológica han demostrado eficacia en reducción del estrés percibido, mejora
de la regulación emocional, optimización de la calidad del sueño y disminución de marcadores
inflamatorios.
El programa de mindfulness y resiliencia es una intervención psicoeducativa estructurada que
integra entrenamiento en atención plena, regulación emocional, afrontamiento del estrés y
fortalecimiento de la resiliencia, su objetivo es reducir la carga alostática y el riesgo cardiovascular
en trabajadores expuestos a factores psicosociales.
El entrenamiento en mindfulness debe tener como objetivo reducir la reactividad fisiológica al estrés
e incluir atención a la respiración, escaneo corporal (body scan), meditación focalizada y conciencia
del momento presente; regulación emocional a través de identificación de emociones,
reestructuración cognitiva y control de impulsividad; resiliencia psicológica con afrontamiento
adaptativo, tolerancia a la incertidumbre y flexibilidad cognitiva para mejorar la capacidad de
recuperación ante estrés laboral; higiene del sueño con rutinas de sueño, control de estímulos y

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adaptación a turnos nocturnos; manejo de fatiga operacional con pausas activas, microdescansos y
autorregulación de carga de trabajo.
• Gestión de turnos basada en cronobiología: El núcleo supraquiasmático en el hipotálamo regula
procesos fisiológicos en ciclos de aproximadamente 24 horas. La gestión de turnos tradicional
ignora que el cuerpo humano tiene "ventanas" de vulnerabilidad biológica y la rotación desordenada
altera la liberación de grelina y leptina, induciendo síndrome metabólico, precursor directo de la
enfermedad coronaria en trabajadores de oficina y campo. Importante tener en cuenta que en
sectores donde las temperaturas nocturnas son altas, la combinación de estrés térmico + turno
nocturno dispara la frecuencia cardíaca basal.
Con respecto a los parámetros fisiológicos afectados se tiene el nadir de temperatura (3:00 AM -
5:00 AM), el cual es el punto más bajo de alerta y donde la mayoría de los accidentes industriales y
eventos coronarios agudos en turnos nocturnos ocurren en este intervalo, adicionalmente la presión
arterial presenta un ascenso matutino marcado (morning surge). Si el trabajador está bajo estrés
crónico o privación de sueño, este pico se vuelve hipertensivo, elevando el riesgo de infarto.
Para minimizar la disrupción circadiana, las empresas deben aplicar modelos de rotación que
"acompañen" al reloj biológico en lugar de forzarlo, ya que es más fácil para el cuerpo humano
retrasar el sueño que adelantarlo. De igual manera se recomienda la iluminación circadiana que
consiste en el uso de luces LED ricas en espectro azul durante el turno nocturno para suprimir la
melatonina y mantener el alerta, reduciendo a blanco cálido al final del turno; el anclaje de sueño a
través del establecimiento de bloques de 4 horas de sueño en el mismo horario cada día (incluso en
días libres) para estabilizar el marcapasos central, y el power naps programado a través de siestas
controladas de 20 minutos (antes del nadir de temperatura) para reducir la presión homeostática del
sueño sin entrar en inercia de sueño profundo.
• Programas de higiene del sueño: La higiene del sueño no es solo "dormir bien"; es la restauración
homeostática del sistema cardiovascular. En un entorno de alta presión, un trabajador que no cumple
con sus ciclos de sueño es un trabajador con arterias en estado inflamatorio constante.
Este programa debe contemplar la intervención ambiental a través de control fotométrico, que
consiste en la instalación de iluminación con bloqueo de luz azul en áreas de descanso y uso de luces

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de espectro ámbar (< 3000K) principalmente en trabajos en campo; de igual manera aislamiento
acústico y térmico, manteniendo las habitaciones de descanso entre 18°C y 22°C; restricción del uso
de dispositivos electrónicos, el uso de salas de recuperación o “fatigue management rooms” en
operaciones industriales. Se debe recordar que el descenso de la temperatura corporal central es un
disparador biológico necesario para el sueño profundo (N3), fase donde ocurre la mayor
recuperación cardiovascular.
La alimentación no debe ser hipercalórica, ya que empeora la higiene del sueño, tratar de eliminar
el consumo de cafeína 6 horas antes de dormir y mantener una dieta circadiana, fomentando cenas
ligeras (proteína magra y triptófano) para facilitar la síntesis de melatonina endógena, evitando picos
de insulina que fragmentan el sueño.
Para el personal administrativo, el riesgo es el Tecno-estrés y la luz azul de las pantallas recurrir a
la regla 20-20-20 para reducir la fatiga visual y el estado de alerta mental excesivo, además de
implementar rituales de desconexión para implementar el "Cese de Actividad Digital" 60 minutos
antes de dormir para permitir que el cortisol descienda a niveles basales.
Se deben utilizar herramientas de monitoreo y diagnóstico tales como la actigrafía y wearables, a
través del uso de anillos o relojes inteligentes que midan la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca
(HRV). Una HRV baja al despertar es un indicador predictivo de fatiga y riesgo coronario
inminente; adicionalmente la escala de somnolencia de Epworth adaptada al contexto colombiano
para tamizar trabajadores con posible Apnea Obstructiva del Sueño (AOS), condición que triplica
el riesgo de hipertensión resistente.
Es importante tener en cuenta el cumplimiento de la Resolución 2404 de 2019 que adopta los
protocolos de intervención de factores psicosociales y la Ley de desconexión laboral (Ley 2191 de
2022) para garantizar que el trabajador de oficina no reciba estímulos laborales que alteren su
higiene del sueño, protegiendo así su salud mental y cardiovascular.
• Programas de gestión del estrés y salud mental: Un programa efectivo no espera a que el
trabajador sufra un evento coronario; utiliza la Batería de Riesgo Psicosocial (Resolución 2764 de
2022) como una herramienta de diagnóstico temprano, de igual forma realizar gestión de la carga
alostática a través de la implementación de pausas de "descompresión cognitiva", que consisten en

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ejercicios de coherencia cardíaca de 5 minutos que reducen el cortisol de forma inmediata; la
aplicación de primeros auxilios psicológicos a través de la capacitación al personal para identificar
signos de fatiga por compasión o burnout, evitando que el estrés agudo se convierta en estrés
crónico, adicionalmente un programa de telepsicología 24/7, con el acceso a consulta inmediata
mediante plataformas digitales reduce la ansiedad por aislamiento familiar.
El personal administrativo, que tiene una carga mental y un proceso de sedentarismo presenta riesgo
por la hiperconexión y la presión por resultados, por lo que se recomienda un protocolo de
desconexión digital (Ley 2191 de 2022) a través del establecimiento de "zonas de silencio de
comunicaciones" fuera del horario laboral, técnicamente, esto reduce la reactividad autonómica
nocturna, permitiendo que el corazón descanse de los picos de adrenalina generados por correos o
mensajes de última hora. Se deben realizar micro-descansos de atención plena (mindfulness), que
han demostrado reducir la inflamación sistémica medida por Proteína C Reactiva.
Las empresas con "tecnología de punta" pueden implementar biofeedback de coherencia cardíaca,
que consisten en sensores que enseñan al trabajador a sincronizar su respiración con su ritmo
cardíaco, "entrenando" al sistema nervioso para resistir picos de estrés, al igual que un análisis de
sentimiento por IA, a través de herramientas anónimas que analizan el clima organizacional en
tiempo real para predecir brotes de burnout en equipos específicos antes de que se traduzcan en
ausentismo médico.
En el contexto de oficina, el riesgo cardiovascular es "silencioso" (aterosclerosis por estrés crónico),
mientras que en campo es "agudo" (infartos por fatiga y deshidratación). El programa debe abordar
ambos perfiles.
• Promoción de actividad física y salud cardiometabólica: El objetivo es mejorar la salud
cardiometabólica, que es el estado de equilibrio entre la presión arterial, los niveles de lípidos y la
glucemia. Estar sentado más de 8 horas diarias reduce la actividad de la enzima lipoproteína lipasa,
encargada de descomponer las grasas, esto eleva los triglicéridos y reduce el colesterol HDL (el
"bueno"), creando un terreno fértil para la arterosclerosis inducida por estrés, por lo tanto,
implementar pausas de 5 minutos de actividad de intensidad moderada por cada hora de trabajo

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sentado. Autores como Dunstan et al. (2021) demuestran que estos intervalos son más efectivos para
el control glicémico que una sola sesión de gimnasio al final del día.
Las empresas pueden implementar programas de ejercicio (cultura de movimiento), chequeos
cardiovasculares periódicos, monitoreo de presión arterial y estrategias de alimentación saludable.
El ejercicio regular ha demostrado ser una intervención efectiva para disminuir el riesgo
cardiovascular asociado con trabajo por turnos.
En el trabajo operativo (campo), la actividad física no debe ser "más esfuerzo", sino entrenamiento
compensatorio. El trabajador de campo realiza esfuerzos intermitentes que pueden disparar la
frecuencia cardíaca en condiciones de calor extremo, lo que aumenta la viscosidad sanguínea y el
riesgo de trombosis coronaria, de ahí la necesidad de realizar entrenamiento de fuerza funcional,
que consiste en programas que fortalezcan el "core" y mejoren la capacidad aeróbica base. Un
trabajador con mayor capacidad aeróbica maneja mejor el estrés térmico y tiene una recuperación
autonómica más rápida tras el turno nocturno.
Para superar la barrera de la fatiga las empresas pueden implementar la gamificación mediante
Wearables, cual consiste en retos de pasos o minutos de actividad intensa, con incentivos vinculados
a bonos de bienestar. Diseñar una arquitectura de decisiones (Nudging) para fomentar el movimiento
(ej. señalética atractiva para el uso de escaleras, estaciones de trabajo de pie o standing desks).
Importante utilizar softwares que calculan la "edad del corazón" frente a la edad cronológica
basándose en el perfil de actividad física. Ver el impacto visual de tener un corazón 10 años más
viejo es un motivador crítico para el cambio de conducta (Kershaw et al., 2022).
• Gestión de fatiga operacional: El modelo de "Queso Suizo" de la fatiga de James Reason, establece
barreras en diferentes niveles para evitar que la fatiga progrese hacia un accidente o un evento
cardiovascular, de ahí la necesidad de establecer límites estrictos de horas de trabajo y periodos
mínimos de descanso (Barrera Administrativa), evaluar si el descanso proporcionado fue de calidad,
el uso de herramientas de detección en tiempo real antes de iniciar tareas críticas y establecer
protocolos de doble verificación para tareas realizadas en el "nadir circadiano".
Importante establecer modelos biomatemáticos de fatiga a través de software de modelado (ej.
SAFTE/FAST), estos algoritmos predicen los niveles de alerta de los trabajadores basándose en sus

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horarios de sueño y turnos previos, permiten identificar "zonas rojas" de fatiga antes de que el
trabajador llegue al sitio. Por otro lado, implementar la actigrafía (wearables) a través de dispositivos
de grado médico que miden el ciclo sueño-vigilia. Autores como Dawson et al. (2021) sostienen
que la fatiga acumulada tras 17 horas de vigilia equivale a un nivel de alcoholemia de 0.05%,
afectando drásticamente la toma de decisiones y la reactividad cardiovascular.
Importante el desarrollo de siestas estratégicas (power naps) a través de la implementación de
periodos de 20 minutos de sueño controlado en áreas designadas para personal en turno nocturno,
esto reduce la "presión homeostática del sueño" y estabiliza la frecuencia cardíaca. Implementar
sistemas de alerta temprana a través de sensores de fatiga en vehículos de transporte de personal y
maquinaria pesada que detectan microsueños mediante el análisis del parpadeo (cámaras
infrarrojas).
Antes de iniciar operaciones de alto riesgo (como el izaje de cargas), se deben aplicar pruebas
psicomotoras rápidas como la PVT (Psychomotor Vigilance Task), una prueba de 3 minutos en una
tablet que mide la velocidad de reacción. Si el trabajador muestra retrasos significativos, debe ser
reasignado a tareas de menor riesgo.
La fatiga crónica no es solo cansancio; es un estado de estrés oxidativo. La privación de sueño
prolongada activa el sistema renina-angiotensina-aldosterona, lo que provoca vasoconstricción y
retención de sodio, elevando la presión arterial de forma crónica.
El mayor desafío para las empresas colombianas es entender que la fatiga es un riesgo sistémico.
Un programa de gestión de fatiga no solo salva vidas al prevenir accidentes mecánicos; salva vidas
al permitir que el sistema cardiovascular del trabajador se recupere, rompiendo el ciclo de estrés,
burnout e infarto.
• Gestión del riesgo psicosocial: El uso de la batería de instrumentos para la evaluación de factores
de riesgo psicosocial es obligatorio en la industria, pero de igual forma debe complementarse con
indicadores de carga alostática, medir demandas de carga mental, control sobre el trabajo y
liderazgo, al igual que identificar manifestaciones fisiológicas (taquicardia, trastornos digestivos)
que preceden al evento cardiovascular.

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Importante ajustar las rotaciones para minimizar la deuda de sueño, reducir la incertidumbre en
operaciones críticas mediante briefings de seguridad que incluyan validación emocional, al igual
que transparencia en los procesos de ascenso y compensación para reducir el sentimiento de
inequidad, el cual está vinculado directamente con la inflamación de las arterias coronarias, uso de
sensores de biofeedback para que el trabajador aprenda a autorregular su sistema nervioso autónomo
frente a una crisis operativa.
Para trabajadores con diagnóstico clínico de burnout o patologías cardiovasculares, ajustar tareas
para quienes regresan tras un evento de salud mental o físico, enfoque en terapia cognitivo-
conductual para el manejo de la ansiedad y el trastorno de pánico, comunes en entornos aislados o
en procesos de teletrabajo.
4. DISCUSIÓN
Los hallazgos de esta revisión subrayan que el riesgo cardiovascular en la industria colombiana no puede
seguir siendo abordado bajo el paradigma simplista de los factores de riesgo modificables tradicionales
(dieta y ejercicio). La evidencia apunta a una sinergia neuroendocrina donde el entorno laboral dicta la
salud arterial.
La activación sostenida del sistema nervioso simpático (SNS), propia de la presión operativa industrial,
genera una cascada de catecolaminas que mantiene al corazón en un estado de hiperactividad
hemodinámica. Sin embargo, es la desregulación del eje HHA la que representa el riesgo más insidioso.
El hipercortisolismo nocturno, derivado de la rumiación cognitiva y la falta de desconexión, inhibe la
reparación endotelial y promueve la inflamación sistémica, detectable mediante la elevación de la
Proteína C Reactiva (PCR).
En este contexto, la Ley 2191 de 2022 (Ley de Desconexión Laboral) en Colombia emerge no solo como
un derecho administrativo, sino como una necesidad fisiológica cardiovascular. La desconexión efectiva
es el mecanismo regulador que permite el "silencio hormonal" necesario para que el cortisol retorne a
niveles basales y se restaure la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV). Sin una garantía de
desconexión, el trabajador permanece en un estado de carga alostática permanente, donde el endotelio
vascular carece de la ventana de recuperación necesaria para prevenir la aterosclerosis acelerada.

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Por lo tanto, la implementación de la Resolución 2764 de 2022 debe trascender el cumplimiento
documental. Los dominios de la batería de riesgo psicosocial (demandas de carga mental y control sobre
el trabajo) deben ser interpretados por los médicos del trabajo como indicadores de tensión arterial
nocturna. El desafío para las organizaciones industriales radica en entender que la higiene circadiana y
el respeto a los periodos de reposo son las intervenciones de "ingeniería humana" más efectivas para
reducir la incidencia de infartos agudos de miocardio en sus colaboradores.
5. CONCLUSIONES
• El estrés laboral crónico, la ansiedad ocupacional y el síndrome de burnout constituyen factores
emergentes de riesgo cardiovascular en los entornos industriales modernos. En sectores de la
industria, donde predominan los turnos rotativos y jornadas prolongadas, la alteración de los ritmos
circadianos y la deficiente higiene del sueño amplifican estos riesgos.
• La evidencia científica reciente sugiere que las estrategias empresariales orientadas a rediseñar los
sistemas de turnos, mejorar la higiene del sueño, fortalecer la salud mental y promover estilos de
vida saludables, pueden reducir significativamente el impacto del estrés laboral en la salud
cardiovascular de los trabajadores.
• El riesgo cardiovascular es una patología de la gestión del tiempo y la energía. La salud mental debe
integrarse en los sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo no como un anexo, sino
como el núcleo de la prevención de la enfermedad coronaria.
• El estrés laboral crónico, el burnout y la fatiga operacional constituyen determinantes relevantes del
riesgo cardiovascular en trabajadores industriales. La interacción entre estrés psicosocial y
alteraciones del sueño genera un círculo fisiopatológico caracterizado por activación crónica del eje
HHA, aumento de presión arterial, inflamación sistémica y disfunción metabólica.
• En Colombia, la Resolución 2764 de 2022 regula la evaluación de estos riesgos, por lo tanto los
"Dominios" de la batería de riesgo psicosocial se transforman en patología cardíaca.
• La carga alostática que sufre el corazón cuando el cerebro (estrés) y el cuerpo (falta de sueño) no
logran volver a su estado de equilibrio. En la industria, esta carga es excepcionalmente alta debido
a la combinación de responsabilidad financiera (oficina) y exigencia física/ambiental (campo).

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• Este artículo tiene varias limitaciones. Primero, el diseño de revisión narrativa puede introducir un
sesgo de selección en la literatura incluida. Segundo, la mayoría de los estudios epidemiológicos
sobre el agotamiento y el riesgo cardiovascular son observacionales, lo que limita la inferencia
causal. Finalmente, el análisis se centró principalmente en entornos laborales industriales, lo que
puede limitar la generalización de los hallazgos a otros sectores ocupacionales.
• Se deben explorar diseños longitudinales que evalúen la interacción entre los factores de riesgo
psicosociales, los trastornos del sueño y los biomarcadores cardiovasculares en trabajadores
industriales. Además, los estudios de intervención que evalúen los sistemas de gestión de la fatiga
y el rediseño de los turnos de trabajo podrían aportar evidencia más sólida para las políticas de salud
ocupacional.
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