IMPACTO DE LA EXPOSICIÓN A LA
ILUMINACIÓN ARTIFICIAL SOBRE LA
CALIDAD DEL SUEÑO Y LA FATIGA EN
TRABAJADORES DE AMBIENTES
LABORALES INTERIORES

THE IMPACT OF EXPOSURE TO ARTIFICIAL LIGHTING

ON SLEEP QUALITY AND FATIGUE AMONG WORKERS IN

INDOOR WORK ENVIRONMENTS

Wilman Yesid Ardila Barbosa

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Ferney Mauricio Maldonado Reátiga

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Orlando Celis Salazar

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Katherine Camargo Bayona

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Diana Marcela Ordoñez Garces

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Luz Esperanza Blanco Guerrero

Universidad Nacional Abierta y a Distancia
pág. 4198
DOI:

Impacto de la exposición a la iluminación artificial sobre la calidad del

sueño y la fatiga en trabajadores de ambientes laborales interiores

Wilman Yesid Ardila Barbosa
1
wilman.ardila@unad.edu.co

https://orcid.org/0000-0001-9314-2961

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Bucaramanga, Colombia

Ferney Mauricio Maldonado Reátiga

ferney.maldonado@unad.edu.co

https://orcid.org/0000-0002-6928-6997

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Bucaramanga, Colombia

Orlando Celis Salazar

orlando.celis@unad.edu.co

https://orcid.org/0000-0001-6967-4124

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Bucaramanga, Colombia

Katherine Camargo Bayona

katherinne.camargo@unad.edu.co

https://orcid.org/0000-0002-4302-7671

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Bucaramanga, Colombia

Diana Marcela Ordoñez Garces

diana.ordoñez@unad.edu.co

https://orcid.org/0009-0007-4443-9022

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Bucaramanga, Colombia

Luz Esperanza Blanco Guerrero

luz.blanco@unad.edu.co

https://orcid.org/0009-0005-6151-8123

Universidad Nacional Abierta y a Distancia

Bucaramanga, Colombia

RESUMEN

Objetivo: analizar críticamente y con mayor profundidad la evidencia científica sobre el impacto de la
exposición a la iluminación artificial en la calidad del sueño y la fatiga de trabajadores que desempeñan
sus funciones en ambientes laborales interiores. Metodología: se realizó una revisión narrativa crítica
con búsqueda estructurada en PubMed y lectura analítica complementaria de literatura especializada
publicada entre 2005 y 2025. Se priorizaron estudios experimentales, estudios de campo en oficinas y
espacios sin ventanas, investigaciones en trabajo por turnos y revisiones sistemáticas pertinentes para la
seguridad y salud en el trabajo. La síntesis se organizó en seis ejes: bases cronobiológicas, evidencia en
oficinas y trabajo diurno, fatiga y desempeño, trabajo nocturno, criterios de diseño lumínico saludable
y limitaciones metodológicas de la evidencia disponible. Resultados: la revisión confirma que los
efectos de la luz artificial no dependen únicamente de la iluminancia, sino también del espectro, el
horario biológico, la duración, la distribución espacial y la historia lumínica previa. La exposición diurna
suficiente, especialmente en la mañana, se asocia con mejor latencia y regularidad del sueño, menor
fatiga vespertina y mayor alerta; por el contrario, la exposición vespertina o nocturna a luz de corta
longitud de onda puede suprimir melatonina, retrasar la fase circadiana y favorecer somnolencia
residual, fatiga y deterioro del desempeño seguro. Asimismo, la evidencia más reciente sugiere que los
esquemas de iluminación circadianamente informados pueden mejorar vigilancia, sueño diurno y
adaptación temporal en contextos de turnos. Conclusiones: desde la seguridad y salud en el trabajo, la
iluminación debe evaluarse no solo por criterios visuales o de cumplimiento normativo, sino también
por sus efectos no visuales y circadianos. El diseño lumínico saludable constituye una medida preventiva
de ingeniería y organización con potencial para mejorar bienestar, rendimiento, recuperación y
seguridad operacional.

Palabras clave: iluminación artificial, calidad del sueño, fatiga laboral, ritmo circadiano, ambientes
interiores

1 Autor principal

Correspondencia:
wilman.ardila@unad.edu.co
pág. 4199
The Impact of Exposure to Artificial Lighting on Sleep Quality and Fatigue

Among Workers in Indoor Work Environments

ABSTRACT

Objective: to critically analyze, in greater depth, the scientific evidence on the impact of artificial

lighting exposure on sleep quality and fatigue among workers performing their duties in indoor work

environments. Methodology: a critical narrative revi
ew was conducted using a structured PubMed
search and complementary analytical reading of specialized literature published between 2005 and 2025.

Experimental studies, field studies in offices and windowless settings, shift
-work research, and
systematic re
views relevant to occupational safety and health were prioritized. The synthesis was
organized into six thematic axes: chronobiological foundations, evidence in offices and daytime work,

fatigue and performance, night work, healthy lighting design criteria
, and methodological limitations of
the available evidence. Results: the review confirms that the effects of artificial light depend not only

on illuminance, but also on spectrum, biological timing, duration, spatial distribution, and prior light

history.
Adequate daytime exposure, especially in the morning, is associated with better sleep latency
and sleep regularity, lower evening fatigue, and higher alertness; by contrast, evening or nighttime

exposure to short
-wavelength light may suppress melatonin, delay circadian phase, and contribute to
residual sleepiness, fatigue, and unsafe performance. Recent evidence also suggests that circadian
-
informed lighting schedules may improve vigilance, daytime sleep, and temporal adaptation in shift
-
work contexts. Conc
lusions: in occupational safety and health, lighting should be assessed not only
through visual or regulatory criteria, but also through its non
-visual and circadian effects. Healthy
lighting design is an engineering and organizational preventive measure w
ith potential to improve well-
being, performance, recovery, and operational safety.

Keywords:
artificial lighting, sleep quality, occupational fatigue, circadian rhythm, indoor work
environments

Artículo recibido 28 febrero 2026

Aceptado para publicación: 28 marzo 2026
pág. 4200
INTRODUCCIÓN

La iluminación artificial constituye un componente estructural del trabajo contemporáneo en oficinas,
centros de control, instituciones educativas, laboratorios, centros de salud, industrias y otros espacios
cerrados. En estos escenarios, la exposición lumínica prolongada no solo cumple una función visual
para facilitar la ejecución de tareas, sino que también ejerce efectos no visuales sobre la fisiología
humana, particularmente sobre el sistema circadiano, la secreción de melatonina, el estado de alerta y la
propensión al sueño (Cajochen et al., 2005; Cajochen et al., 2011).

Este asunto ha ganado relevancia adicional con la expansión de tecnologías LED, sistemas de
iluminación de alta temperatura de color, pantallas retroiluminadas y esquemas de trabajo extendido en
interiores. Aunque estos cambios han mejorado eficiencia energética y calidad visual en numerosas
tareas, también han incrementado la exposición a patrones lumínicos biológicamente activos durante
momentos del día en los que el organismo humano no siempre está preparado para recibirlos (Blume et
al., 2019; Vetter et al., 2011).

Desde la perspectiva de la seguridad y salud en el trabajo, el problema es especialmente relevante porque
la mala calidad del sueño y la fatiga ocupacional se asocian con menor rendimiento, aumento de errores,
deterioro de la atención sostenida, menor capacidad de toma de decisiones y mayor vulnerabilidad frente
a incidentes y accidentes. En ambientes interiores, tales riesgos pueden intensificarse cuando existen
combinaciones de baja exposición diurna a luz efectiva para el sistema circadiano, ausencia de ventanas,
uso extendido de luz blanca de alta temperatura de color hacia el final de la jornada y organización del
trabajo por turnos (Boubekri et al., 2014; Harb et al., 2015; Figueiro et al., 2017).

El fundamento teórico del problema se apoya en la cronobiología humana y en la identificación de
fotorreceptores retinales no formadores de imagen, particularmente las células ganglionares
intrínsecamente fotosensibles con melanopsina. Estas células presentan sensibilidad elevada a
longitudes de onda cortas y transmiten información luminosa al núcleo supraquiasmático, principal
marcapasos circadiano. Este sistema ayuda a explicar por qué la luz azul o azul-enriquecida puede
producir respuestas agudas de alertamiento y, al mismo tiempo, alterar la sincronización temporal del
sueño cuando la exposición ocurre en horarios tardíos (Cajochen et al., 2005; Blume et al., 2019).
pág. 4201
La evidencia acumulada muestra que la relación entre luz artificial, sueño y fatiga no es lineal ni
unidireccional. Determinadas configuraciones lumínicas diurnas pueden mejorar el alertamiento, el
estado de ánimo, el desempeño percibido y la calidad subjetiva del sueño; no obstante, exposiciones mal
temporizadas, en especial durante la tarde-noche o la noche, pueden generar supresión de melatonina,
retrasos de fase y perturbaciones del descanso (Viola et al., 2008; Chellappa et al., 2013; Scott et al.,
2024). En consecuencia, no basta con afirmar que la luz artificial es beneficiosa o perjudicial en sí
misma; su impacto depende del momento biológico y laboral en que ocurre la exposición.

Asimismo, la literatura reciente ha insistido en que las métricas visuales tradicionales basadas
exclusivamente en iluminancia horizontal o cumplimiento de lux mínimos resultan insuficientes para
describir los efectos no visuales de la luz. Variables como la iluminancia vertical a nivel ocular, la
composición espectral, la dosis acumulada y la historia lumínica previa del individuo ofrecen una lectura
más útil para comprender la respuesta circadiana y la recuperación del sueño (Blume et al., 2019; Aries
et al., 2022).

A pesar de la abundancia de estudios sobre luz y ritmos circadianos, buena parte de la evidencia
permanece dispersa entre investigaciones de laboratorio, trabajos con pantallas electrónicas, estudios de
campo en oficinas, revisiones centradas en personal nocturno y experiencias de diseño arquitectónico
saludable. Esa heterogeneidad metodológica dificulta trasladar los hallazgos a la gestión preventiva en
ambientes laborales reales, donde convergen demandas visuales, productividad, organización del tiempo
de trabajo y diferencias individuales.

En este contexto, el presente artículo tiene como objetivo analizar críticamente la evidencia disponible
sobre el impacto de la exposición a la iluminación artificial en la calidad del sueño y la fatiga entre
trabajadores de ambientes laborales interiores, identificando mecanismos de afectación, patrones de
evidencia, controversias, limitaciones metodológicas y criterios de intervención útiles para la gestión de
la seguridad y salud en el trabajo.

METODOLOGÍA

Se desarrolló una revisión narrativa crítica de literatura científica, orientada a ampliar y fortalecer el
manuscrito base conforme a la estructura exigida por la revista. Este enfoque se seleccionó por su
utilidad para integrar hallazgos experimentales, estudios de campo y revisiones con pertinencia
pág. 4202
ocupacional, sin perder la posibilidad de interpretar críticamente la aplicabilidad de la evidencia a
escenarios reales de trabajo.

Para fortalecer el rigor del manuscrito, se realizó una búsqueda estructurada en PubMed de
publicaciones entre 2005 y 2025, periodo clave en la consolidación de la evidencia sobre efectos no
visuales de la luz, cronobiología aplicada y diseño lumínico ocupacional. La búsqueda se complementó
con lectura analítica de artículos seminales y estudios recientes identificados por rastreo de referencias
y pertinencia temática.

La estrategia de búsqueda combinó términos en inglés relacionados con artificial lighting, blue
-enriched
light, light at night, daylight exposure, office workers, windowless environments, sleep quality, fatigue,

alertness, shift work y circadian rhythm.
Se priorizaron artículos revisados por pares que abordaran
población adulta en ambientes laborales interiores o en contextos experimentales con clara aplicabilidad
ocupacional, incluyendo estudios de campo, ensayos controlados, estudios observacionales y revisiones
sistemáticas.

Como criterios de inclusión se consideraron: a) estudios con desenlaces vinculados a calidad del sueño,
latencia y eficiencia del sueño, melatonina, estado de alerta, somnolencia, fatiga, vigilancia o
desempeño; b) investigaciones desarrolladas en oficinas, espacios interiores sin ventanas, trabajo por
turnos o simulaciones con validez para el entorno laboral; y c) publicaciones en revistas científicas
indexadas con suficiente trazabilidad metodológica. Se excluyeron textos divulgativos, documentos sin
arbitraje, literatura sin descripción metodológica clara y estudios clínicos sin pertinencia para la salud
ocupacional.

El proceso de análisis se desarrolló mediante lectura crítica, extracción temática y comparación
interpretativa de resultados. Para ello, se organizaron los hallazgos en una matriz analítica según tipo de
diseño, población, exposición lumínica, variables de sueño/fatiga, principales resultados y utilidad para
la gestión preventiva. La síntesis final se estructuró en seis núcleos: mecanismos circadianos, evidencia
en oficinas y espacios interiores, relación entre luz y fatiga, implicaciones para trabajo nocturno,
criterios de diseño preventivo y vacíos de investigación.

Dado que no se trató de una revisión sistemática con metaanálisis, los resultados se presentan en forma
interpretativa y comparativa, destacando consistencias, discrepancias y limitaciones metodológicas.
pág. 4203
Entre las principales limitaciones del presente manuscrito se reconocen la heterogeneidad de diseños, el
predominio de medidas subjetivas en algunos estudios, la variabilidad en las métricas de exposición
lumínica y la dificultad para extrapolar hallazgos de laboratorio a todos los sectores productivos. No
obstante, la revisión ofrece una base actualizada y útil para orientar decisiones de evaluación y control
en seguridad y salud en el trabajo.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Disrupción del sistema circadiano y efectos no visuales de la luz

La evidencia experimental demuestra que la iluminación artificial modifica procesos fisiológicos más
allá de la visión. Cajochen et al. (2005) mostraron que la luz monocromática de 460 nm, aplicada en
horas tardías, produjo una supresión de melatonina significativamente mayor que la luz de 550 nm,
acompañada de más alerta, cambios termorregulatorios y aumento de la frecuencia cardiaca. Estos
hallazgos consolidaron la noción de que la respuesta humana a la luz depende del espectro y no solo de
la iluminancia.

Posteriormente, Cajochen et al. (2011) verificaron que la exposición vespertina a pantallas con
retroiluminación LED, ricas en longitudes de onda cortas, suprime la elevación nocturna de melatonina
y mejora agudamente el rendimiento cognitivo y la vigilia subjetiva. De manera convergente, Chellappa
et al. (2013) observaron que la exposición aguda a luz azul-enriquecida en la tarde-noche afecta variables
del sueño humano, lo que confirma el delicado equilibrio entre beneficio alertante inmediato y costo
circadiano potencial.

La interpretación de estos resultados se fortalece con el marco de la curva de respuesta de fase, según la
cual la luz matutina tiende a adelantar la fase circadiana, mientras que la luz recibida en la tarde-noche
y durante la noche tiende a retrasarla. En consecuencia, el mismo nivel de luz puede producir efectos
biológicos opuestos según el momento del día biológico en que se administre la exposición (Blume et
al., 2019).

Desde una lectura aplicada a la SST, estos hallazgos indican que la iluminación no debe entenderse
como un agente físico estático, sino como una exposición temporalmente modulada. En otras palabras,
una condición lumínica puede ser útil para sostener rendimiento y vigilancia durante la mañana, pero
pág. 4204
disfuncional si se mantiene con igual intensidad y composición espectral durante las últimas horas de la
jornada o en el periodo previo al sueño.

Esta evidencia también cuestiona la suficiencia de los enfoques centrados exclusivamente en lux
horizontales. Cuando el objetivo es proteger sueño, recuperación y funcionamiento seguro, resulta más
pertinente valorar exposición vertical a nivel ocular, temperatura de color correlacionada, contenido
melanópico y secuencia diaria de exposición, pues son variables más cercanas a la respuesta circadiana
real del trabajador (Blume et al., 2019; Aries et al., 2022).

Evidencia en trabajadores de oficinas y ambientes interiores diurnos

Los estudios de campo en oficinas muestran que la calidad de la exposición lumínica diurna guarda
relación con el sueño nocturno y el bienestar. Viola et al. (2008), en un ensayo controlado con
trabajadores de oficina, reportaron que la luz blanca azul-enriquecida durante la jornada mejoró el estado
de alerta, el desempeño percibido, la fatiga vespertina y la calidad subjetiva del sueño en comparación
con una iluminación blanca estándar. Este trabajo sugiere que una exposición diurna más estimulante
puede ser beneficiosa cuando se administra en horarios compatibles con la sincronización circadiana.

En la misma línea, Figueiro et al. (2017) identificaron que niveles altos de luz circadiana efectiva en la
mañana se asociaron con menor latencia de inicio del sueño, mayor calidad del sueño y mejor
sincronización circadiana en trabajadores de oficina. He et al. (2023) observaron que una intervención
matutina de luz brillante durante cinco días mejoró la eficiencia del sueño, redujo la fragmentación y
disminuyó la somnolencia matutina, reforzando la importancia de la dosis lumínica temprana.

La disponibilidad de luz natural también emerge como un factor protector. Boubekri et al. (2014)
encontraron que trabajadores en oficinas con ventanas presentaron mayor exposición lumínica durante
la semana, tendencia a mayor actividad física y mayor duración del sueño frente a quienes laboraban en
ambientes sin ventanas. De forma complementaria, Harb et al. (2015) mostraron que la falta de
exposición a luz natural en el puesto de trabajo se asocia con mayores niveles nocturnos de cortisol,
menores niveles nocturnos de melatonina, síntomas depresivos y peor calidad del sueño.

Más allá de la presencia o ausencia de ventanas, el espectro de la iluminación interior también modifica
la sincronización de los ritmos. Vetter et al. (2011) mostraron que la luz azul-enriquecida en oficina
compite con la luz natural como zeitgeber y puede desplazar la organización temporal del sueño y la
pág. 4205
actividad hacia el horario de oficina, lo que evidencia que la luz artificial es un sincronizador potente
que debe emplearse con cautela.

Los estudios más recientes indican, además, que el análisis debe considerar el patrón total de exposición
a lo largo del día. Aries et al. (2022) encontraron que las relaciones entre exposición lumínica cotidiana
y sueño en trabajadores de oficina son sensibles al momento del día y al contexto de trabajo; por ejemplo,
niveles mayores de luz en la mañana se asociaron con despertar más temprano, mientras que ciertas
exposiciones vespertinas mostraron relaciones complejas que no siempre replican los resultados de
laboratorio.

En coherencia con ello, Crowley et al. (2015) documentaron que los trabajadores de tiempo completo
reciben más luz matutina en días laborales que en fines de semana, principalmente por el desplazamiento
temprano y la rutina de inicio de jornada. Este hallazgo es importante porque evidencia que la relación
entre entorno laboral y sueño depende de la secuencia total de exposición durante las 24 horas y no
puede analizarse aisladamente del trayecto, la hora de inicio del trabajo y la exposición posterior a
pantallas o luminarias domésticas.

Otros estudios de diseño ambiental muestran que mejorar acceso a luz diurna y vistas puede producir
beneficios funcionales relevantes. Boubekri et al. (2020) reportaron que trabajadores expuestos a
condiciones optimizadas de daylight y vistas durmieron más tiempo y obtuvieron mejor desempeño
cognitivo que aquellos en un ambiente con persianas convencionales. En una dirección similar,
Benedetti et al. (2022) encontraron que una iluminación dinámica optimizada en oficina adelantó el
inicio de la secreción de melatonina antes de dormir.

Más recientemente, Son (2025) observó, en un entorno de oficina sin ventanas, mejor calidad global de
sueño y menor disfunción diurna bajo iluminación LED frente a iluminación fluorescente. En conjunto,
estos resultados refuerzan que la solución no consiste en aumentar indiscriminadamente la luz, sino en
diseñarla según espectro, intensidad, distribución y horario de exposición.

Fatiga, somnolencia, desempeño y seguridad operacional

La fatiga ocupacional vinculada con iluminación inadecuada tiene una doble dimensión: fisiológica y
funcional. Desde el punto de vista fisiológico, la insuficiente exposición diurna a luz efectiva para el
sistema circadiano favorece desalineación temporal y sueño menos reparador. Desde el punto de vista
pág. 4206
funcional, ello se traduce en disminución del alertamiento, enlentecimiento psicomotor, reducción de la
concentración y mayor percepción de esfuerzo durante tareas sostenidas.

En consecuencia, la fatiga no debe interpretarse únicamente como una consecuencia de la duración de
la jornada, de la carga física o de la demanda mental. También es un desenlace sensible a la ecología
lumínica del trabajo, especialmente en puestos de vigilancia, monitoreo, digitación intensiva, atención
clínica, control de procesos y tareas con alta monotonía visual, donde pequeños descensos del nivel de
alerta pueden tener consecuencias operativas desproporcionadas.

Figueiro et al. (2016) sintetizaron evidencia según la cual la luz nocturna puede incrementar medidas
objetivas y subjetivas de alerta y mejorar el rendimiento durante turnos nocturnos; sin embargo, ese
beneficio inmediato convive con el riesgo de supresión de melatonina y alteración circadiana. La
revisión sistemática de Charkhabi et al. (2025) respalda esta tensión: la luz azul se asoció
consistentemente con mejor atención, alerta y tiempo de reacción, pero sus efectos sobre sueño, memoria
y recuperación posterior fueron más variables.

Desde una lógica preventiva, esto implica que la luz puede funcionar tanto como factor protector como
factor de riesgo. Bien administrada, puede ayudar a sostener vigilancia y reducir lapsos atencionales;
mal temporizada, puede prolongar el día biológico, empeorar el descanso y favorecer somnolencia
residual en la siguiente jornada. Por ello, las decisiones sobre iluminación deben articularse con pausas,
turnos, carga mental, control de pantallas y organización del tiempo de recuperación.

En otras palabras, la iluminación no sustituye una gestión integral de la fatiga, pero sí constituye un
componente modificable de alto valor preventivo. Su ventaja reside en que puede intervenirse desde el
diseño del ambiente, sin depender exclusivamente del comportamiento individual del trabajador.

Trabajo nocturno y evidencia de intervenciones lumínicas

Los contextos de turnos rotativos y nocturnos representan el escenario de mayor complejidad, porque la
luz se usa de forma deliberada para contrarrestar la somnolencia en un momento biológico naturalmente
orientado al sueño. Aemmi et al. (2020), en una revisión sistemática con metaanálisis en enfermeras por
turnos, hallaron indicios favorables de la exposición a luz brillante sobre somnolencia, insomnio y
duración del sueño diurno, aunque advirtieron alta heterogeneidad y falta de robustez en algunos
análisis.
pág. 4207
De manera similar, Wu et al. (2022) concluyeron que las intervenciones lumínicas pueden reducir la
somnolencia en trabajadores nocturnos, pero remarcaron que la evidencia sigue siendo inconsistente por
diferencias en intensidad, espectro, tiempos de exposición, controles comparativos y herramientas de
medición. Por tanto, no es metodológicamente prudente asumir que cualquier incremento de luz en la
noche producirá beneficios sostenibles.

Los estudios experimentales más recientes aportan información valiosa sobre esquemas circadianamente
informados. Scott et al. (2024) demostraron, en un protocolo de trabajo nocturno simulado, que una
secuencia lumínica diseñada para combinar momentos de luz azul-enriquecida con periodos de luz
atenuada y azul-depletada produjo menos lapsos en la prueba de vigilancia psicomotora, menor
somnolencia subjetiva y mayor tiempo total de sueño diurno que la condición control.

De modo complementario, Guyett et al. (2024) informaron que una intervención lumínica
circadianamente informada aceleró el ajuste temporal a un horario de trabajo nocturno en un entorno
simulado de submarino, logrando retrasos circadianos significativamente mayores medidos mediante
dim light melatonin onset y temperatura corporal central. Estos hallazgos son relevantes porque
muestran que la luz puede utilizarse estratégicamente no solo para aumentar alerta aguda, sino para
facilitar adaptación circadiana cuando las exigencias operativas así lo requieren.

En términos preventivos, las intervenciones en turnos nocturnos deberían concebirse como estrategias
integradas: exposición brillante y controlada al inicio o durante momentos estratégicos del turno;
restricción relativa de luz azul al finalizar la jornada; apoyo con higiene del sueño, uso racional de
pantallas y condiciones ambientales favorables para el descanso diurno. La evidencia disponible no
justifica soluciones genéricas; exige diseños ajustados a tarea, turno, cronotipo y posibilidad real de
recuperación.

Implicaciones para el diseño lumínico saludable en ambientes laborales interiores

La síntesis de la evidencia permite proponer varios criterios aplicables a la gestión preventiva. Primero,
la iluminación de interiores debe valorarse desde dos dimensiones complementarias: desempeño visual
y estímulo biológico. En muchos entornos laborales, ambas dimensiones no coinciden automáticamente;
un sistema que satisface la tarea visual puede ser insuficiente o excesivo desde el punto de vista
circadiano.
pág. 4208
Segundo, los espacios de trabajo diurno deberían maximizar el acceso a luz natural y, cuando ello no
sea posible, ofrecer suficiente luz matutina con características espectrales compatibles con el
alertamiento diurno. Esto es especialmente importante en edificios profundos, áreas sin ventanas, call
centers, salas de control, laboratorios y oficinas de uso continuo.

Tercero, hacia el final de la tarde conviene reducir progresivamente la temperatura de color y, cuando
la tarea lo permita, también la intensidad y el componente melanópico de la luz, para no prolongar
artificialmente el día biológico. Esta recomendación adquiere particular importancia en trabajadores que
terminan su jornada cerca del periodo habitual de sueño o que continúan expuestos a pantallas
electrónicas en el hogar.

Cuarto, en ambientes sin ventanas o con jornadas extendidas, la evaluación higiénica debería incorporar
indicadores de exposición personal que incluyan horario, duración, espectro y ubicación del trabajador
respecto de la fuente. En lugar de limitarse al cumplimiento de lux normativos para visibilidad, la
valoración preventiva debería aproximarse a la dosis lumínica real recibida por el sistema circadiano.

Quinto, en trabajo nocturno la iluminación debe planearse de forma diferenciada según tarea, momento
del turno, necesidad de respuesta rápida y estrategia de recuperación posterior. En puestos críticos, una
secuencia lumínica dinámica puede resultar más eficaz que una iluminación constante e indiferenciada
durante toda la noche.

Sexto, la incorporación de criterios circadianos al diseño lumínico debe articularse con la jerarquía de
controles en SST. En muchos casos se trata de una medida de ingeniería sobre el ambiente físico; en
otros, se complementa con medidas administrativas, tales como programación de pausas, educación en
higiene del sueño, reducción de exposición a pantallas antes del descanso y reorganización de horarios.

En suma, el diseño lumínico saludable no es un asunto meramente arquitectónico; es una intervención
organizacional con repercusiones sobre sueño, fatiga, bienestar y seguridad. Por ello, su abordaje debe
integrarse con ergonomía, medicina del trabajo, higiene industrial y gestión del riesgo.

Heterogeneidad metodológica, métricas y vacíos de investigación

Aunque la tendencia general de la evidencia es consistente, subsisten limitaciones importantes. Los
estudios difieren en tipo de fuente, espectro, intensidad, duración, hora de aplicación, diseño
experimental, estacionalidad, sector laboral y variables de resultado. Además, varios trabajos combinan
pág. 4209
mediciones objetivas con escalas subjetivas, mientras que otros se apoyan casi por completo en
autoinforme, lo que dificulta la comparación directa.

También persiste una heterogeneidad relevante en las métricas de exposición. Mientras algunos estudios
emplean lux ambientales tradicionales, otros utilizan iluminancia vertical, luz circadiana, equivalent
melanopic lux o medidas continuas de exposición personal. Esta diversidad refleja una evolución del
campo, pero también complica la traducción de resultados hacia lineamientos operativos sencillos para
las organizaciones.

A ello se suman factores de confusión que no siempre son controlados de manera uniforme: cronotipo,
edad, sexo, tiempo de desplazamiento al trabajo, uso nocturno de pantallas, consumo de cafeína,
actividad física, estación del año, condiciones de vivienda y acceso a luz natural fuera del trabajo. En
consecuencia, la generalización de los resultados debe realizarse con cautela.

Las investigaciones futuras deberían ampliar el número de estudios longitudinales y de campo,
incorporar sensores personales de exposición, marcadores circadianos objetivos y desenlaces operativos
de seguridad, así como evaluar intervenciones diferenciadas por ocupación. Sectores como salud,
manufactura continua, vigilancia, transporte interno, educación y servicios administrativos requieren
evidencia aplicada que permita convertir los avances de la cronobiología en programas preventivos
sostenibles.

En conjunto, la evidencia revisada converge en un punto central: la iluminación artificial puede
favorecer o perjudicar el sueño y la fatiga laboral según cómo, cuándo y para qué se utilice. Ese carácter
dual obliga a superar enfoques simplificados y a incorporar una visión más fina de la exposición
lumínica dentro de la gestión contemporánea de la seguridad y salud en el trabajo.

Tabla 1. Síntesis de estudios relevantes sobre iluminación artificial, sueño y fatiga en ambientes
laborales interiores

ESTUDIO
DISEÑO / MUESTRA CONDICIÓN LUMÍNICA HALLAZGOS PRINCIPALES
CAJOCHEN ET
AL. (2005)

Ensayo experimental
en laboratorio

2 h de luz monocromática
de 460 nm vs. 550 nm en
horario tardío

La luz de 460 nm generó mayor
supresión de melatonina y mayor
respuesta de alerta.
pág. 4210
VIOLA ET AL.
(2008)

Ensayo controlado en
94 trabajadores de
oficina

Luz blanca azul-
enriquecida (17 000 K)
vs. luz blanca estándar
(4000 K) durante la
jornada

Mejoró alerta, desempeño
percibido, fatiga vespertina y
calidad subjetiva del sueño.

BOUBEKRI ET
AL. (2014)

Estudio caso-control
en 49 oficinistas

Comparación entre
oficinas con y sin
ventanas

Los trabajadores con ventanas
tuvieron mayor exposición
lumínica y mayor duración del
sueño.

HARB ET AL.
(2015)

Estudio transversal en
trabajadoras con y sin
ventana

Exposición o ausencia de
luz natural en el puesto

La ausencia de luz natural se
asoció con peor sueño, menor
melatonina nocturna y mayor
cortisol nocturno.

CROWLEY ET
AL. (2015)

Monitoreo de campo
en 14 trabajadores de
oficina

Patrones de exposición
lumínica a lo largo de la
semana

La luz matutina fue mayor en días
laborales; el momento de
exposición resultó clave para la
fase circadiana.

FIGUEIRO ET
AL. (2017)

Estudio de campo en
109 trabajadores de
oficina

Medición de luz
circadiana efectiva
durante 7 días

Más luz circadiana efectiva en la
mañana se asoció con mejor
calidad del sueño y menor
latencia.

BENEDETTI ET
AL. (2022)

Intervención de
iluminación dinámica
en oficina

Escenario optimizado vs.
referencia

La intervención adelantó el inicio
de la secreción de melatonina
antes de dormir.

HE ET AL.
(2023)

Intervención matutina
de 5 días

1000 lx, 6500 K vs. 300
lx, 4000 K

Mejoró eficiencia del sueño,
redujo fragmentación y
disminuyó somnolencia matutina.
pág. 4211
W
U ET AL.
(2022)
/ AEMMI
ET AL
. (2020)
Revisiones
sistemáticas en trabajo
nocturno

Intervenciones con luz
brillante en trabajadores
por turnos

Los beneficios sobre somnolencia
y alerta son prometedores, pero la
heterogeneidad impide
conclusiones universales.

SON (2025)
Diseño cruzado en 32
empleados de oficina
sin ventanas

LED 4000 K vs.

fluorescente 4100 K

La condición LED mostró mejor
calidad global de sueño y menor
disfunción diurna.

Nota. Elaboración propia a partir de la literatura científica revisada.

CONCLUSIONES

La evidencia revisada permite concluir que la exposición a la iluminación artificial influye de manera
significativa sobre la calidad del sueño y la fatiga de los trabajadores en ambientes laborales interiores,
pero su efecto depende del momento de exposición, del espectro lumínico, de la intensidad, de la
duración, de la historia lumínica previa y del contexto ocupacional. La luz diurna suficiente y
adecuadamente temporizada puede mejorar el estado de alerta, favorecer la sincronización circadiana y
contribuir a un mejor sueño nocturno; por el contrario, la exposición tardía o nocturna a luz de corta
longitud de onda puede generar disrupción circadiana y empeorar la recuperación.

Para la seguridad y salud en el trabajo, este hallazgo tiene implicaciones directas: la iluminación no debe
gestionarse únicamente como requisito de confort visual o cumplimiento normativo de iluminancia, sino
también como determinante biológico de fatiga, somnolencia y desempeño seguro. En consecuencia, la
evaluación del riesgo por iluminación debería ampliar su alcance hacia criterios de cronobiología
aplicada, especialmente en oficinas cerradas, espacios sin ventanas, centros de control, servicios de
salud, ambientes con uso intensivo de pantallas y sistemas de trabajo por turnos.

Desde la intervención preventiva, la evidencia respalda estrategias como maximizar luz natural,
fortalecer la exposición matutina efectiva, modular espectro e intensidad hacia el final de la jornada, y
diseñar secuencias lumínicas diferenciadas para trabajo nocturno. Estas medidas deben integrarse con
la gestión organizacional de la fatiga y no entenderse como soluciones aisladas. Su valor radica en que
constituyen medidas de ingeniería y organización con capacidad de impactar simultáneamente bienestar,
recuperación, rendimiento y seguridad operacional.
pág. 4212
Finalmente, se recomienda que futuras investigaciones profundicen en estudios de campo con
mediciones objetivas de exposición personal a la luz, marcadores circadianos, indicadores validados de
fatiga y análisis por ocupación específica. Asimismo, se requieren diseños longitudinales e
intervenciones en entornos reales que permitan traducir la evidencia experimental en programas
preventivos sostenibles y adaptados a cada organización. En síntesis, abordar la iluminación desde un
enfoque circadiano y ocupacional no es una sofisticación teórica, sino una necesidad práctica para
construir ambientes de trabajo interiores más saludables y seguros.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Aemmi, S. Z., Mohammadi, E., Heidarian-Miri, H., Fereidooni-Moghadam, M., Boostani, H., & Zarea,

K. (2020).
The effectiveness of bright light exposure in shift-worker nurses: A systematic review
and meta
-analysis. Sleep Science, 13(2), 145-151. https://doi.org/10.5935/1984-0063.20190137
Aries, M. B. C., Fischl, G., Lowden, A., & Beute, F. (2022). The relationship of light exposure to sleep

outcomes among office workers. Part 1: Working in the office versus at home before and during

the COVID
-pandemic. Lighting Research & Technology. Advance online publication.
https://doi.org/10.1177/14771535221136096

Benedetti, M., Maierová, L., Cajochen, C., Scartezzini, J.
-L., & Münch, M. (2022). Optimized office
lighting advances melatonin phase and peripheral heat loss prior bedtime. Scientific Reports,

12(1), 4267.
https://doi.org/10.1038/s41598-022-07522-8
Blume, C., Garbazza, C., & Spitschan, M. (2019). Effects of light on human circadian rhythms, sleep

and mood. Somnologie, 23(3), 147
-156. https://doi.org/10.1007/s11818-019-00215-x
Boubekri, M., Cheung, I. N., Reid, K. J., Wang, C.
-H., & Zee, P. C. (2014). Impact of windows and
daylight exposure on overall health and sleep quality of office workers: A case
-control pilot study.
Journal of Clinical Sleep Medicine, 10(6), 603
-611. https://doi.org/10.5664/jcsm.3780
Boubekri, M., Lee, J., MacNaughton, P., Woo, M., Schuyler, L., Tinianov, B., & Satish, U. (2020). The

impact of optimized daylight and views on the sleep duration and cognitive performance of office

workers. International Journal of Environmental Research
and Public Health, 17(9), 3219.
https://doi.org/10.3390/ijerph17093219
pág. 4213
Cajochen, C., Frey, S., Anders, D., Späti, J., Bues, M., Pross, A., Mager, R., Wirz
-Justice, A., & Stefani,
O. (2011). Evening exposure to a light
-emitting diodes (LED)-backlit computer screen affects
circadian physiology and cognitive performance. Journal
of Applied Physiology, 110(5), 1432-
1438.
https://doi.org/10.1152/japplphysiol.00165.2011
Cajochen, C., Münch, M., Kobialka, S., Kräuchi, K., Steiner, R., Oelhafen, P., Orgül, S., & Wirz
-Justice,
A. (2005). High sensitivity of human melatonin, alertness, thermoregulation, and heart rate to

short wavelength light. The Journal of Clinical Endocri
nology & Metabolism, 90(3), 1311-1316.
https://doi.org/10.1210/jc.2004
-0957
Chellappa, S. L., Steiner, R., Oelhafen, P., Lang, D., Götz, T., Krebs, J., & Cajochen, C. (2013). Acute

exposure to evening blue
-enriched light impacts on human sleep. Journal of Sleep Research,
22(5), 573
-580. https://doi.org/10.1111/jsr.12050
Charkhabi
, S. A., Sharifi, Z., Janizadeh, R., Rahdar, M., & Kazemi, R. (2025). The effect of blue light
on cognitive function at workplaces: A systematic review. Physiology & Behavior, 289, 114758.

https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2024.114758

Crowley, S. J., Molina, T. A., & Burgess, H. J. (2015). A week in the life of full
-time office workers:
Work day and weekend light exposure in summer and winter. Applied Ergonomics, 46(Pt A),

193
-200. https://doi.org/10.1016/j.apergo.2014.08.006
Figueiro, M. G., Sahin, L., Wood, B., & Plitnick, B. (2016). Light at night and measures of alertness

and performance: Implications for shift workers. Biological Research for Nursing, 18(1), 90
-100.
https://doi.org/10.1177/1099800415572873

Figueiro, M. G., Steverson, B., Heerwagen, J., Kampschroer, K., Hunter, C. M., Gonzales, K., Plitnick,

B., & Rea, M. S. (2017). The impact of daytime light exposures on sleep and mood in office

workers. Sleep Health, 3(3), 204
-215. https://doi.org/10.1016/j.sleh.2017.03.005
Guyett, A., Lovato, N., Manners, J., Stuart, N., Toson, B., Lechat, B., Lack, L., Micic, G., Banks, S.,

Dorrian, J., Kemps, E., Vakulin, A., Adams, R., Eckert, D. J., Scott, H., & Catcheside, P. (2024).

A circadian
-informed lighting intervention accelerates circadian adjustment to a night work
schedule in a submarine lighting environment. Sleep, 47(11), zsae146.

https://doi.org/10.1093/sleep/zsae146
pág. 4214
Harb, F., Hidalgo, M. P., & Martau, B. (2015). Lack of exposure to natural light in the workspace is

associated with physiological, sleep and depressive symptoms. Chronobiology International,

32(3), 368
-375. https://doi.org/10.3109/07420528.2014.982757
He, M., Ru, T., Li, S., Li, Y., & Zhou, G. (2023). Shine light on sleep: Morning bright light improves

nocturnal sleep and next morning alertness among college students. Journal of Sleep Research,

32(2), e13724.
https://doi.org/10.1111/jsr.13724
Scott, H., Manners, J., Stuart, N., Toson, B., Lechat, B., Guyett, A., Vakulin, A., Adams, R., Catcheside,

P., Dorrian, J., Scott, N., McDonald, A. D., Owen, C., Jenkins, A., Banks, S., Lack, L., Micic, G.,

& Eckert, D. J. (2024). Circadian
-informed lighting improves vigilance, sleep, and subjective
sleepiness during simulated night
-shift work. Sleep, 47(11), zsae173.
https://doi.org/10.1093/sleep/zsae173

Son, J. J. (2025). Effects of LED versus fluorescent task lighting on sleep quality and daytime function

in windowless office environments. International Journal of Environmental Research and Public

Health, 22(9), 1436.
https://doi.org/10.3390/ijerph22091436
Vetter, C., Juda, M., Lang, D., Wojtysiak, A., & Roenneberg, T. (2011). Blue
-enriched office light
competes with natural light as a zeitgeber. Scandinavian Journal of Work, Environment & Health,

37(5), 437
-445. https://doi.org/10.5271/sjweh.3144
Viola, A. U., James, L. M., Schlangen, L. J. M., & Dijk, D.
-J. (2008). Blue-enriched white light in the
workplace improves self
-reported alertness, performance and sleep quality. Scandinavian Journal
of Work, Environment & Health, 34(4), 297
-306. https://doi.org/10.5271/sjweh.1268
Wu, C.
-J., Huang, T.-Y., Ou, S.-F., Shiea, J.-T., & Lee, B.-O. (2022). Effects of lighting interventions
to improve sleepiness in night
-shift workers: A systematic review and meta-analysis. Healthcare,
10(8), 1390.
https://doi.org/10.3390/healthcare10081390