LA CHINAMPERÍA EN TLÁHUAC COMO SISTEMA
SOCIOECOLÓGICO BIOCULTURAL
CHINAMPERÍA IN TLÁHUAC AS A BIOCULTURAL
SOCIOECOLOGICAL SYSTEM
Alan Rodrigo Cruz Jacinto
Universidad Autónoma Chapingo, UACh – México
Artemio Cruz León
Universidad Autónoma Chapingo, UACh – México
Lucio Noriero Escalante
Universidad Autónoma Chapingo, UACh - México

pág. 5744
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23589
La chinampería en Tláhuac como sistema socioecológico biocultural
Alan Rodrigo Cruz Jacinto1
alan13cruz@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0004-6337-7646
Universidad Autónoma Chapingo, UACh
México
Artemio Cruz León
etnoagronomia1@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-9336-6340
Universidad Autónoma Chapingo, UACh
México
Lucio Noriero Escalante
noelescal2@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-5096-4690
Universidad Autónoma Chapingo, UACh
México
RESUMEN
La chinampería constituye uno de los sistemas agrícolas tradicionales más representativos del Valle de
México y un ejemplo histórico de interacción entre sociedad y naturaleza. Este artículo analiza la
chinampería de Tláhuac como sistema socioecológico biocultural, con el propósito de identificar
tensiones en su gobernanza territorial derivadas de modelos de desarrollo exógenos y examinar el
etnoturismo como posible instrumento de gestión vinculado con el fortalecimiento del control cultural
comunitario. La investigación se desarrolló mediante un enfoque cualitativo basado en revisión
documental y análisis crítico de literatura académica e instrumentos normativos relacionados con el
territorio chinampero. A partir de categorías analíticas asociadas con sistemas socioecológicos,
patrimonio biocultural, control cultural y gobernanza territorial, se examinaron las transformaciones
recientes del sistema chinampero y las dinámicas institucionales que inciden en su gestión. Los
resultados evidencian que la gobernanza del territorio se encuentra marcada por tensiones entre políticas
públicas sectoriales y prácticas comunitarias de manejo agrícola, lo que impacta en la continuidad de la
memoria biocultural del agroecosistema. En este contexto, el etnoturismo puede constituir un
instrumento complementario de gestión territorial siempre que se articule con el control cultural de las
comunidades y contribuya a la valorización activa del patrimonio biocultural.
Palabras clave: Chinampa; Patrimonio Biocultural; Etnoturismo; Sistema Socioecológico.
1 Autor principal
Correspondencia: alan13cruz@hotmail.com

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Chinampería in Tláhuac as a biocultural socioecological system
ABSTRACT
This article analyzes the chinampería of Tláhuac as a biocultural socioecological system in order to
identify governance tensions derived from exogenous development models and to examine ethnourism
as a potential territorial management instrument based on community cultural control. The study adopts
a qualitative approach based on a systematic documentary review and critical analysis of academic
literature and policy instruments related to the chinampa territory in Mexico City. Analytical categories
associated with socioecological systems, biocultural heritage, cultural control, and territorial
governance were used to examine recent transformations of the chinampa system and the institutional
dynamics that influence its management. The findings indicate that territorial governance is shaped by
tensions between sectoral public policies and community-based agricultural practices, affecting the
continuity of the agroecosystem’s biocultural memory. In this context, ethnotourism may function as a
complementary territorial management instrument when it strengthens community cultural control and
contributes to the active valorization of biocultural heritage.
Keywords: chinampa, biocultural heritage, ethnotourism, social-ecological system

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INTRODUCCIÓN
La chinampería de Tláhuac constituye uno de los sistemas agrícolas más antiguos y complejos del Valle
de México. Más que una técnica productiva, se trata de un sistema socioecológico histórico en el que
biodiversidad, organización comunitaria y saberes tradicionales han coevolucionado durante siglos,
configurando un patrimonio biocultural vivo.
En este espacio periurbano, la interacción entre prácticas agrícolas, memoria colectiva y entorno
lacustre ha permitido sostener procesos productivos intensivos con base en conocimientos locales y
formas específicas de control territorial. Existen tensiones respecto a la gobernanza de la chinampa
debido al crecimiento urbano y la implementación de modelos de desarrollo por parte de las autoridades
gubernamentales con escasa participación de los pueblos originarios. En este sentido, resulta
fundamental no solo analizarla como una actividad económica o agrícola, sino como un sistema
socioecológico que depende del control cultural que tengan los chinamperos respecto a sus recursos
culturales.
En su mayoría, los estudios sobre el sistema chinampero de la Ciudad de México se concentran en la
alcaldía de Xochimilco. Sin embargo, existen otras zonas de la Ciudad que pasan desapercibidas y que
sostienen parte de la herencia ancestral de la chinampa, como es Tláhuac, cuyos procesos territoriales
han recibido menor atención en la literatura académica a pesar de mantener prácticas productivas y
dinámicas socioecológicas relevantes para comprender la continuidad de la chinampería. En
consecuencia, persiste un vacío analítico respecto a las dinámicas de gobernanza territorial que influyen
en la permanencia de la chinampería en Tláhuac, particularmente frente a procesos de urbanización y a
la implementación de políticas públicas orientadas al desarrollo turístico y ambiental.
El objetivo de este artículo es analizar la chinampería de Tláhuac como sistema socioecológico
biocultural, identificando las tensiones de gobernanza territorial derivadas de modelos de desarrollo
exógenos y examinando el etnoturismo como posible instrumento de gestión basado en el
fortalecimiento del control cultural comunitario. Para ello, se desarrolla una revisión documental y un
análisis crítico de literatura especializada y de instrumentos normativos que inciden en el territorio
chinampero.

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Esta investigación se compone de cuatro apartados. El primero corresponde al soporte teórico que guía
a la investigación, se contemplan elementos de sistema socioecológico, patrimonio biocultural, control
cultural y gobernanza territorial. La segunda sección es la metodología fundamenta en revisión
documental y categorización temática surgida del soporte teórico. La tercera sección, se presentan los
resultados de análisis derivados de la categorización y del sistema chinampero. El último apartado
corresponde a las conclusiones y reflexiones.
Soporte teórico
El concepto de sistema socioecológico parte del reconocimiento de que los procesos ecológicos y
sociales no operan de manera independiente, sino que conforman entramados interdependientes
construidos históricamente (Larios-Lozano et al., 2025). Los territorios no se conciben únicamente
como espacios biofísicos o productivos, sino entornos de coevolución entre la sociedad y naturaleza.
La chinampería del suroriente de la Ciudad de México representa un caso emblemático de esta
articulación. Es un sistema agrícola que data del periodo posclásico en el cual los pueblos originarios
lograron adaptarse al entorno lacustre de la zona creando islas artificiales elaboradas con capas de
materia orgánica y lodo, cercadas con árboles y estacas del ahuejote. Más que una técnica agrícola,
constituye un agroecosistema lacustre desarrollado a partir de la modificación controlada del paisaje, la
gestión hídrica y la diversificación productiva (González, 2016). Su permanencia histórica ha dependido
tanto de procesos ecológicos como son la fertilidad del suelo, ciclos hídricos, biodiversidad asociada y
también de formas específicas de organización comunitaria, conocimiento tradicional y regulación
social del territorio.
Desde la perspectiva biocultural, los saberes tradicionales que articulan el manejo ambiental en su vida
diaria permiten la reproducción de paisajes productivos, por medio de las prácticas heredadas
intergeneracionalmente que se han adaptado en el tiempo (Boege, 2021). En este sentido, la chinampería
se entiende como una expresión de la memoria biocultural vínculada al territorio.
De igual forma, la noción del sistema socioecológico no solo depende del reconocimiento de un
agroecosistema atribuido a su dimensión ambiental, sino que involucra la capacidad social para
mantener, adaptar y defender su sistema de actores o acciones externas (Estoque & Murayama, 2014).

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En contextos periurbanos como en Tláhuac donde influye la movilidad, políticas públicas sectoriales,
procesos de urbanización continua y presiones del mercado se transforma en tensiones hacia el sistema.
Al concebir la chinampería como un sistema socioeocológico se elimina el reduccionismo de
considerarlo únicamente patrimonio paisajístico o una forma de producción. Se sitúa como una
estructura territorial compleja en la que su permanencia reside en la interacción recíproca entre
biodiversidad y sociedad.
Patrimonio biocultural y memoria territorial en la chinampería
El concepto de patrimonio biocultural surge de la necesidad de superar las dicotomías entre naturaleza
y cultura que han estructurado tradicionalmente las políticas de conservación y desarrollo. Desde esta
perspectiva, la diversidad biológica y cultural no constituyen esferas separadas, sino dimensiones
interrelacionadas que se configuran mutuamente a lo largo del tiempo (Toledo et al., 2019).
En este sentido, la memoria biocultural es fundamental, la cual se refiere a los conocimientos y prácticas
que se han acumulado por generaciones a través de la interacción de la sociedad con la naturaleza, ha
permitido la adaptabilidad de los sistemas agrícolas (Toledo & Barrera-Bassols, 2009; Boege, 2021).
En el caso de la chinampería de Tláhuac, esta memoria se manifiesta en la conservación de semillas
nativas, la diversificación de cultivos y su rotación, el manejo hídrico, las formas de organización
comunitaria en el ámbito laboral, y el vínculo con la biodiversidad. De acuerdo con Toledo y Barrera-
Bassols (2009) la continuidad de estas acciones no solo asegura la producción, sino que otorga
continuidad del agroecosistema
El patrimonio se desarrolla en acciones aterrizadas al territorio donde convergen relaciones ecológicas
y sociales que aseguran su persistencia en la medida que se continúen reproduciendo y apropiando por
los actores de la región. Al reconocer el dinamismo de los saberes en la chinampería, también es posible
analizar las transformaciones contemporáneas de la zona, no solo en cambios productivos, sino en
perjuicios o reconfiguraciones de la memoria biocultural. En consecuencia, cualquier estrategia de
gestión territorial deberá la continuidad de las prácticas y conocimientos locales.
Gobernanza territorial y tensiones de desarrollo en contextos periurbanos
La sostenibilidad de un sistema socioecológico no depende únicamente de sus atributos ecológicos o de
los saberes tradicionales, sino de las condiciones de gobernanza que regulan el acceso, uso y control

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del territorio. Para Larios-Lozano et al. (2025) la gobernanza territorial se compone de normas formales
e informales que realizan actores comunitarios e institucionales que tienen incidencia en la toma de
decisiones respecto al territorio.
En la zona chinampera de Tláhuac, la gobernanza territorial adquiere suma complejidad por las
tensiones constantes entre grupos interés ajenos al territorio. Se han implementado políticas sectoriales
de urbanización que se contraponen a marcos normativos vigentes que protegen a los pueblos
originarios (Gaytán, 2025). Estas dinámicas debilitan y fragmentan los mecanismos de regulación
territorial chinampera que históricamente han sostenido la actividad.
La tensión entre modelos de desarrollo exógenos y prácticas locales ha sido abordada como un problema
de reconocimiento epistemológico y político. Autores como De Sousa Santos (2008) han señalado la
necesidad de considerar la pluralidad de saberes en la construcción de políticas públicas, mientras que
Mignolo (2007) ha advertido sobre los efectos de la colonialidad del conocimiento en la desvalorización
de prácticas locales. Sin embargo, más allá del debate epistemológico, en términos territoriales estas
tensiones se materializan en regulaciones, incentivos económicos y programas de intervención que
reconfiguran la capacidad de decisión de las comunidades.
Es importante considerar la conceptualización del control cultural para analizar la gobernanza en la
zona chinampera de Tláhuac. Para Bonfil (1991) el control cultural es la capacidad de un grupo para
decidir sobre sus elementos culturales sean: materiales, organizativos, saberes, simbólicos y emotivos.
En Tláhuac este control puede verse reflejado en la realización de sus prácticas de agricultura
tradicional, la forma en que conviven con su entorno natural y las decisiones sobre el uso de su territorio
acorde a sus cosmovisiones.
Al existir políticas con una visión occidental se obstaculiza la capacidad decisoria de los grupos
sociales. Por lo tanto, el control cultural se fragmenta en cultura impuesta o enajenada. En el primero,
los elementos culturales y las decisiones no surgen del grupo, sino que son impuestos por actores ajenos
al territorio. Mientras que la segunda corresponde a los elementos culturales que tienen los grupos,
pero ya no tienen control decisorio sobre ellos (Bonfil, 1991). Las transformaciones que ocurren afectan
a la gobernanza territorial. Este marco permite examinar la relación entre normatividad, actores
institucionales y prácticas comunitarias, situando el análisis más allá de la conservación ambiental y

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enfocándolo en las condiciones estructurales que posibilitan o limitan la reproducción territorial del
sistema chinampero.
El etnoturismo como instrumento de gestión del patrimonio biocultural
En el marco de los sistemas socioecológicos bioculturales, las estrategias de gestión territorial no
pueden reducirse a instrumentos exclusivamente normativos o conservacionistas. En entornos donde
existen presiones urbanas y transformaciones económicas es imperativa la creación de mecanismos
contribuyan al control cultural. El turismo tradicional puede originar afectaciones en los usos de suelo
vigentes, se reconfigura el paisaje a favor de los privados y surgen procesos de gentrificación (Aguiar,
2018).
Frente a estas limitantes surgen propuestas alternas al turismo tradicional como es el etnoturismo, que
se posiciona como una modalidad gestionada por las comunidades y definen la forma en que se
interactuará con los turistas (Bunten & Graburn, 2018). Si bien, mediante el etnoturismo, se percibe una
retribución monetaria, no es el objetivo, sino que se transforma como un medio para el fortalecimiento
del reconocimiento cultural (Acuña et al., 2019).
Este tipo de iniciativas puede contribuir a la conservación de paisajes culturales, saberes productivos y
elementos simbólicos asociados a la identidad local, además de reforzar procesos de organización
comunitaria y distribución más equitativa de los beneficios generados (Bello & Pérez, 2017). Sin
embargo, autores como Dyer et al. (2003) y Tucker (2016) también se pueden presentar tensiones, ya
que puede gestarse una disputa por el territorio entre actores locales y externos. Para evitar un escenario
de erosión cultural por el etnoturismo Acuña et al. (2019) resaltan la importancia de la gestión
comunitaria, de ella dependerá el control sobre las decisiones del territorio. Entonces, el etnoturismo
adquiere relevancia para mantener la gobernanza local, pero su viabilidad depende de que la comunidad
ostente el control de las decisiones. Así entendido, puede integrarse como mecanismo complementario
dentro de una estrategia más amplia de sostenibilidad territorial.
METODOLOGÍA
El presente estudio se desarrolló desde un enfoque cualitativo de carácter analítico-interpretativo,
sustentado en una revisión documental sistematizada y análisis crítico de fuentes académicas y
normativas vinculadas con la chinampería en Tláhuac. El propósito metodológico consistió en construir

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un marco analítico que permitiera examinar la chinampería como sistema socioecológico biocultural e
identificar tensiones en su gobernanza territorial.
La revisión de literatura consistió en investigaciones sobre la chinampería, sistemas socioecológicos y
agricultura tradicional. También se utilizó literatura correspondiente al patrimonio biocultural que
estableció la estructura para profundizar en las temáticas de gobernanza y control cultural. En la
investigación situada en Tláhuac se consideraron normativas y proyectos de la zona con incidencia en
las chinampas.
La revisión documental se realizó en bases de datos académicas y repositorios especializados, utilizando
palabras clave como “sistemas socioecológicos”, “chinampas”, “patrimonio biocultural”, “gobernanza”
y “etnoturismo”, tanto en español como en inglés. La organización de la información se llevó a cabo
mediante una categorización temática vinculada al patrimonio biocultural y a los sistemas
socioecológicos.
La construcción de categorías tuvo como propósito identificar la relación entre sociedad y naturaleza
en la actividad chinampera; analizar los mecanismos de apropiación y control territorial; y reconocer
las tensiones derivadas de modelos de desarrollo externos al territorio. Estas categorías se estructuraron
en una matriz conceptual, la cual se presenta en la Tabla 1, y se desarrollaron los siguientes apartados.

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Tabla 1. Matriz conceptual para el análisis de la chinampería como sistema socioecológico biocultural
Categoría teórica Definición operativa en el
estudio
Tipo de fuentes
analizadas
Dimensión
analítica
Sistema
socioecológico
Interacción histórica entre
prácticas agrícolas, biodiversidad
y organización comunitaria.
Artículos científicos
sobre
agroecosistemas y
chinampería
Relación
sociedad–
naturaleza
Patrimonio
biocultural
Saberes y memoria biocultural. Literatura
especializada
Continuidad
cultural y
transmisión de
saberes
Control cultural Capacidad comunitaria para
decidir sobre el territorio.
Marco teórico y
análisis normativo
Autonomía y
gobernanza
Gobernanza
territorial
Interacción entre actores
comunitarios e institucionales en
la regulación del territorio
Planes de desarrollo
y normativa local
Tensiones
institucionales
Etnoturismo Instrumento para fortalecer el
control cultural
Literatura
especializada y
análisis crítico
Instrumento de
gestión
Fuente: Elaboración propia.
Al tratarse de un estudio basado en revisión documental, los hallazgos están centrados en el análisis de
los enfoques y marcos normativos aplicados. Desde esta aproximación es posible identificar tendencias
analíticas, tensiones y vacíos en la literatura respecto al sistema chinampero.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El análisis se centra en identificar las interacciones entre lo ecológico, cultural e institucional que se
integran en la actividad chinampera, así como las tensiones que emergen de la transformación urbana y
políticas implementadas.
Transformaciones del sistema socioecológico en el contexto periurbano
El análisis de la literatura especializada y de los instrumentos normativos revisados evidencia que la
chinampería de Tláhuac se encuentra inmersa en una dinámica periurbana caracterizada por presiones
territoriales crecientes, reconfiguración del uso del suelo y diversificación de funciones del espacio.
Diversos autores han señalado que el crecimiento urbano y la fragmentación territorial provocan
alteraciones de los ciclos hídricos, complicaciones en la calidad del agua y la conectividad canalera de

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las chinampas ha disminuido, estos son elementos fundamentales que sostienen gran parte del
agroecosistema chinampero (Torres-Lima & Cruz-Castillo, 2019). Así, como la introducción de
posturas productivistas orientadas al monocultivo para satisfacer la demanda de los grandes mercados
de la Ciudad de México. Se genera un proceso en perjuicio de la diversificación tradicional
característica particular de la chinampa.
Desde la perspectiva socioecológica desarrollada en este trabajo, dichas transformaciones no pueden
interpretarse únicamente como cambios técnicos o productivos, sino como reconfiguraciones en los
mecanismos de regulación interna del sistema. Derivado del análisis documental se identifica la
adaptabilidad y resiliencia de la chinampería que depende de la articulación con la biodiversidad, las
formas específicas de producción y de la organización entre chinamperos; cuando alguno de estos
componentes es afectado provoca alteraciones en el equilibrio del agroecosistema (González, 2016;
Hernández, 2024).
La revisión de los instrumentos de planeación territorial muestra, además, una tendencia a concebir la
zona chinampera como área ambiental estratégica o reserva ecológica, enfatizando su función de
provisión de servicios ambientales para la metrópoli (PAOT, 2008; Delegación Tláhuac, 2017; SEFIN,
2018; IPDP, 2022; Gobierno de la Ciudad de México, 2022). Si bien este reconocimiento fortalece su
valor en el discurso institucional, también puede generar una lectura parcial que privilegia la dimensión
ecológica por encima de la productiva y cultural, invisibilizando su carácter de sistema socioecológico
activo. En este contexto, la chinampería se encuentra en un proceso de transición complejo, donde
coexisten prácticas agrícolas tradicionales, estrategias de adaptación al mercado urbano y marcos
regulatorios orientados a la conservación ambiental.
Tensiones en la gobernanza territorial y el control cultural
El análisis de los instrumentos de planeación y marcos normativos aplicables a la zona chinampera de
Tláhuac revela una configuración compleja de actores, competencias institucionales y objetivos
sectoriales que inciden directamente en la gobernanza del territorio (Delegación Tláhuac, 2017;
Gobierno de la Ciudad de México, 2022; IPDP, 2025). Si bien existe un reconocimiento formal de la
importancia ambiental y cultural del área, expresado en disposiciones derivadas de la Constitución

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Política de la Ciudad de México y en diversos programas de desarrollo, dicho reconocimiento no
siempre se traduce en esquemas integrales de gestión socioecológica.
Desde finales del siglo XX, se han impulsado proyectos por autoridades locales y federales para
incursionar en el turismo mediante la actividad chinampera, bajo el argumento de dinamizar la
economía regional (Pérez et al., 2019). Sin embargo, las propuestas contemplan una limitada
articulación con las prácticas comunitarias y se minimizan los impactos negativos sobre el patrimonio
biocultural.
En 1989 se planteó un Plan Rescate Ecológico que contemplaba urbanizar parte de la zona chinampera,
la iniciativa fue frenada por chinamperos y pobladores que se oponían a perder parte de su herencia
histórica (Legorreta, 2010). En 2004 el gobierno federal comenzó a promocionar la línea de turismo
alternativo, las chinampas se convirtieron un punto clave de esta promoción, no obstante, la Secretaría
de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC) impulsó el proyecto, pero no logró
consolidarse debido a discrepancias entre autoridades y habitantes (Gobierno del Distrito Federal,
2011). En 2011, autoridades del oriente del Estado de México y de la Ciudad de México propusieron el
Plan Hídrico de las Subcuencas Amecameca que impulsaba la revitalización de los cuerpos de agua con
infraestructura, aunado a la incorporación de elementos ambientales y ecoturísticos, sin embargo,
enfrentó limitaciones en el alcance político, ya que requería apoyo de varias autoridades. En 2016, a
través del Fondo Nacional de Fomento Turístico (FONATUR) se promovieron estrategias de desarrollo
turístico alternativo, no obstante, implicaba la modificación del uso de suelo y la tentativa expropiación
de área chinampera lo cual generó movilizaciones por parte de los pueblos para frenar el proyecto (Pérez
et al., 2019).
Los antecedentes muestran dos panoramas. Por un lado, la promoción turística actúa desde lógicas
externas al sistema socioecológico chinampero, de modo que no contemplan lo comunitario. Por otra
parte, las propuestas integrales que promueven la permanencia del sistema no avanzan debido a que
requieren fuertes inversiones que no garantizan un beneficio económico o político a las autoridades.
Pese a que algunos proyectos no se consolidaron dejaron huella en el territorio a través de infraestructura
y dinámicas económicas que se comenzaron a gestar en su implementación

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En cuanto a los procesos de expansión urbana, la construcción de la Línea 12 del Sistema de Transporte
Colectivo Metro ocasionó expropiación de tierras para la instalación de terminales, si bien existieron
grupos de resistencia solo lograron modificar el proyecto (Díaz, 2018). Entonces, las decisiones
gubernamentales no consideran la voz de los pobladores originarios afectando la gobernanza territorial
que impacta en el sistema chinampero.
Desde lo que Bonfil (1991) denomina cultura impuesta y enajenada en las decisiones del control
cultural, las acciones mencionadas adquieren gran relevancia, ya que mediante la política pública se
establecen lineamientos del uso del suelo sin articularse con las prácticas comunitarias. Se implementan
procesos de imposición en cuanto a la organización del territorio, trayendo consigo un detrimento de la
gobernanza territorial.
Asimismo, el énfasis institucional en la función ambiental de la zona, como proveedora de servicios
ecosistémicos para la metrópoli, tiende a privilegiar criterios técnicos de conservación por encima de la
lógica productiva y cultural que sostiene el agroecosistema. Esta orientación puede fortalecer la
protección del espacio físico, pero al mismo tiempo invisibilizar la dimensión de la memoria biocultural
que permite su reproducción cotidiana. En consecuencia, la gobernanza territorial aparece tensionada
entre una racionalidad administrativa orientada a la gestión ambiental y una racionalidad comunitaria
centrada en la continuidad productiva y cultural.
La literatura revisada muestra que las tensiones no representan una oposición entre comunidad y Estado,
sino que es un resultado de la coexistencia de dos posturas que operan paralelamente a distinta escala
con prioridades específicas. Sin embargo, su efecto acumulativo incide en la estabilidad del sistema
socioecológico, al modificar las condiciones bajo las cuales se ejerce el control cultural y se transmiten
las prácticas que sostienen el patrimonio biocultural.
Fragmentación y continuidad del patrimonio biocultural
Las transformaciones territoriales y las tensiones en la gobernanza descritas anteriormente no solo
modifican la estructura productiva del sistema chinampero, sino que inciden en la continuidad de su
patrimonio biocultural. La sostenibilidad de la chinampería depende de la reproducción simultánea de
prácticas agrícolas, conocimientos ecológicos y formas de organización social que han permitido su

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permanencia histórica (Hernández, 2024). Cuando alguno de estos componentes se debilita, el impacto
trasciende lo productivo y alcanza la memoria territorial.
El análisis documental muestra que los instrumentos normativos tienden a privilegiar la dimensión
ambiental del territorio al orientarse hacia la protección del suelo de conservación, regulación hídrica,
provisión de servicios ecosistémicos y programas de fomento económico diseñado para actores ajenos
al territorio, mientras que la dimensión cultural-productiva considerando a los actores locales no es
prioridad en la agenda. Las intenciones gubernamentales tienden a utilizar el entorno con el objetivo de
preservarlo y darle continuidad, sin embargo, para ello requiere la incorporación de quienes lo
mantienen vivo, así la óptica gubernamental las acciones no garantizan la continuidad de las prácticas
agrícolas ni la transmisión de saberes.
La fragmentación del patrimonio biocultural no se manifiesta en la reducción de las zonas agrícolas,
sino en la reconfiguración de las condiciones mediante las que transmite la memoria biocultural (Boege,
2018). La reducción de incentivos para la producción tradicional, la diversificación de actividades
económicas y la incorporación de lógicas externas al agroecosistema pueden alterar los procesos
cotidianos de aprendizaje y apropiación territorial (Villagómez-Velázquez, 2022). Así, el patrimonio
corre el riesgo de transformarse en objeto de conservación simbólica, desvinculado de su función
productiva y social.
No obstante, la revisión de la literatura también evidencia procesos de adaptación y continuidad. Los
hallazgos coinciden con lo planteado por González (2016), Gómez (2025) y Alcalá (2025) que
manifiestan la resiliencia de los sistemas socioecológicos ante las demandas urbanas o transformaciones
de su entorno al implementar técnicas de manejo hídrico como en el caso de la chinampa es la limpieza
de los canales o la diversificación de actividades ligadas a la agricultura. Esto es indicativo de que la
memoria biocultural no se fragmenta o desaparece de manera abrupta, sino que se reconfigura de
acuerdo con las condiciones de su entorno.
La gestión del patrimonio no puede estar limitada a una protección normativa o recomendaciones
declarativas, deben estar acompañadas de acciones que consideren las dinámicas sociales que
intervienen en el patrimonio. De modo que los marcos normativos, proyectos y declaratorias favorezcan

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la reproducción territorial de su memoria territorial y evitar la concepción del patrimonio como un
elemento únicamente paisajístico sin un contexto sociocultural.
Alcances y límites del etnoturismo como instrumento de gestión territorial
A la luz de las transformaciones del sistema socioecológico y de las tensiones identificadas en la
gobernanza territorial, el etnoturismo puede analizarse como un instrumento potencial dentro de una
estrategia más amplia de gestión del patrimonio biocultural. Sin embargo, su viabilidad no depende
exclusivamente de su implementación, sino de las condiciones estructurales bajo las cuales se articule
al territorio.
Autores como Jiménez, Thomé y Burrola (2016), Bello y Pérez (2017) y Bunten y Graburn (2018)
evidencian que las iniciativas turísticas en zonas rurales o periurbanas tienen dos tendencias. Por un
lado, esquemas tradicionales enfocados a la generación de ingreso complementarios. Por otro, como
una estrategia para visibilizar la cultura y generar una valorización de su herencia histórica.
El etnoturismo cobra importancia al considerarse como un mecanismo de visibilización de la memoria
biocultural, permitiendo una horizontalidad en el diálogo y entendimiento entre el visitante y los locales.
De acuerdo con Bello y Pérez (2017) en la aplicación del etnoturismo se fortalece la legitimidad
territorial de las prácticas agrícolas y se genera una cadena de incentivos que refuerzan su permanencia.
Sin embargo, las estrategias etnoturísticas deben originarse desde los productores sea en colaboración
de otros actores como la academia, pero no permitir que las estrategias respondan a lógicas de mercado
y no beneficien a los actores locales.
El etnoturismo no debe concebirse como la solución a los desafíos territoriales y estructurales que
enfrenta la zona chinampera de Tláhuac, sino como un instrumento complementario en que los
beneficios dependerán del control cultural de los chinamperos. Bajo estas condiciones, puede contribuir
a la gestión del patrimonio biocultural; fuera de ellas, podría convertirse en un factor adicional de
presión sobre el sistema socioecológico, en concordancia a lo sugerido por Bello y Pérez (2017) al
analizar que una estrategia turística surgida de los grupos locales contribuye al clima, naturaleza,
economía y seguridad alimentaria.
Este análisis confirma que la sostenibilidad de la chinampería no radica en la adopción aislada de nuevas
actividades económicas, sino en la coherencia entre políticas públicas, prácticas comunitarias y

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mecanismos de regulación territorial que permitan la reproducción activa de su memoria biocultural.
En conjunto, los hallazgos sugieren que la chinampería enfrenta un proceso de reconfiguración
estructural donde la sostenibilidad no depende exclusivamente de su reconocimiento ambiental, sino de
la articulación efectiva entre gobernanza, prácticas productivas y memoria biocultural.
CONCLUSIONES
El análisis realizado permite comprender la chinampería de Tláhuac como un sistema socioecológico
biocultural cuya sostenibilidad depende de la articulación entre biodiversidad, prácticas agrícolas y
formas de organización comunitaria. Este enfoque evidencia que su permanencia no puede explicarse
únicamente desde criterios ambientales o productivos, sino a partir de la interacción histórica entre
dimensiones ecológicas, culturales e institucionales.
Los hallazgos muestran que, a pesar del reconocimiento formal de la importancia ambiental de la zona
chinampera, la gobernanza territorial se encuentra atravesada por tensiones derivadas de la
superposición de políticas públicas, la fragmentación institucional y la implementación de modelos de
desarrollo que no siempre consideran las dinámicas locales. Estas condiciones inciden en los márgenes
de decisión comunitaria y en la continuidad de la memoria biocultural que sustenta el sistema.
En este sentido, la sostenibilidad de la chinampería no puede reducirse a su protección normativa, sino
que requiere el fortalecimiento de mecanismos de gobernanza que reconozcan y consoliden el control
cultural de las comunidades sobre su territorio. Bajo esta perspectiva, el etnoturismo puede constituirse
como un instrumento complementario de gestión en la medida en que se articule con las prácticas
productivas y culturales existentes, evitando su subordinación a lógicas externas de mercado.
No obstante, el análisis también sugiere que el potencial del etnoturismo depende de condiciones
específicas que no han sido suficientemente exploradas, particularmente en relación con los
mecanismos organizativos comunitarios, las formas de distribución de beneficios y la capacidad de
incidencia en los procesos de toma de decisiones territoriales. En este sentido, futuras investigaciones
podrían profundizar en estudios de carácter empírico que permitan evaluar experiencias concretas de
implementación y sus efectos en la reproducción del patrimonio biocultural.

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