VIDA COTIDIANA DE ALUMNOS DE
BACHILLERATO EN LA NUEVA RURALIDAD,
ENTRE LA CONCIENCIA DISCURSIVA Y LA
CONCIENCIA PRÁCTICA

EVERYDAY LIFE OF HIGH SCHOOL STUDENTS IS IN THE

NEW RURALITY, BETWEEN DISCURSIVE CONSCIOUSNESS

AND PRACTICAL CONSCIOUSNESS

Cuauhtémoc Mariano Acacio Juárez

Instituto Superior de Ciencias de la Educación, México
pág. 6540
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23676
Vida Cotidiana de Alumnos de Bachillerato en la Nueva Ruralidad, entre la
Conciencia Discursiva y la Conciencia Práctica

Cuauhtémoc Mariano Acacio Juárez
1
akazio72@gmail.com

https://orcid.org/0009-0001-2603-188X

Instituto Superior de Ciencias de la Educación

Estado de México

RESUMEN

Comprender los contextos en los que se presentan los procesos educativos de alumnos de bachillerato
demanda investigar sobre las circunstancias particulares de la vida cotidiana de estos lugares. Este
estudio busca reconocer y describir cómo alumnos de bachillerato de la región sur del Estado de México
viven la condición de una nueva ruralidad mediante sus prácticas cotidianas; además, pretende analizar
cómo estos jóvenes significan estas prácticas que los llevan a asumir o no su condición particular.
Utilizando una perspectiva cualitativa y recurriendo al enfoque sociológico analítico de la nueva
ruralidad, a las ideas de Heller (1987) acerca de la vida cotidiana y a la teoría de la estructuración de
Giddens (2003), se eligió un acercamiento etnográfico basado en entrevistas semiestructuradas y un
análisis categorial de la información. Los resultados en este trabajo muestran que estos alumnos
protagonizan los cambios en su entorno, configurando marcos de sentido para sus acciones cotidianas
en tres escenarios: el laboral, el escolar y el del consumo. Sin embargo, no todos tienen una conciencia
discursiva sobre el mundo concreto en donde suceden estas prácticas; más bien es su conciencia práctica
con la que constituyen significados sobre sus condiciones en la nueva ruralidad.

Palabras clave: nueva ruralidad; alumnos de bachillerato; vida cotidiana; conciencia práctica;
conciencia discursiva.

1
Autor principal
Correspondencia:
akazio72@gmail.com
pág. 6541
Everyday
Life of high School Students is in the New Rurality, Between
Discursive Consciousness
and Practical Consciousness
A
BSTRACT
Understanding the context in which the educational processes of high school students are presented

requires research on the c
ircumstances of everyday life in these places. This study seeks to recognize
and describe how high school students in the southern region of the State of Mexico experience the

condition of a new rurality through their everyday practices; and to analyze how these young people

give meaning to these pract
ices that lead them to accept or not accept their condition. Using a qualitative
per
spective and drawing on the analytical sociological approach to the new rurality, Heller's (1987)
ideas about everyday life, and Giddens' (2003) structuration theory, an ethnographic approach was

chosen, based on semi
-structured interviews and a categorical analysis of the information. The results
in this work show that these students are the protagonists of changes in their environment, configuring

frameworks of meaning for their everyday actions in three scenarios: work, school, and consumption.

However,
not everyone has a discursive consciousness of the concrete world in which these practices
take place; rather, it is their practical consciousness with which they construct meanings about their

conditions in the new rurality.

Keywords
: new rurality; high school students; everyday life; practical consciousness; discursive
consciousness
.
Artículo recibido 20 marzo 2026

Aceptado para publicación: 15 abril 2026
pág. 6542
INTRODUCCIÓN

La globalización y las políticas neoliberales aplicadas al campo al terminar el siglo XX impulsaron
transformaciones económicas, sociales y culturales en la vida rural (De Grammont, 2004). Para entender
las actuales circunstancias del mundo rural se ha utilizado el concepto nueva ruralidad. Este término
alude a los cambios que experimentan las zonas rurales, incluyendo el incremento de los vínculos entre
el campo y la ciudad que son ahora más complejos, difuminando las fronteras entres estos lugares (De
Grammont, 2004, p. 281); y que han propiciado la transformación de su vida cotidiana. Los jóvenes son
muy activos en estos cambios, aunque no necesariamente tienen conciencia discursiva de esta
participación; más bien lo hacen en términos de lo que Giddens (2003) denomina conciencia práctica;
esto es, sin expresarlo de forma discursiva.

Las prácticas cotidianas de los jóvenes son las que dan cuenta de su participación en las
transformaciones vividas en la nueva ruralidad. Un escenario principal de estos cambios es la diversidad
de actividades económicas en las que los jóvenes rurales trabajan. Otro aspecto importante es una mayor
escolaridad entre los jóvenes rurales.

Un elemento adicional es la modificación de los consumos por el mayor acceso a las tecnologías
digitales para quienes viven en el campo (Pacheco, 2013). Ahora bien, situar a la nueva ruralidad lleva
necesariamente a reconocer los espacios de la vida cotidiana en los que estos cambios se presentan. Este
trabajo, se refiere el caso de una preparatoria localizada en Villa Guerrero en la región sur del Estado
de México. En las décadas finales del siglo pasado este región y el municipio experimentaron
transformaciones en sus vidas económicas con el desarrollo de la floricultura como una de sus
principales actividades productivas (Vargas y Mochi, 2008).

En este sentido, en esta investigación se buscan dos objetivos: primero, reconocer y describir cómo los
alumnos de bachillerato viven día a día la condición de la nueva ruralidad mediante sus prácticas
cotidianas; el segundo, analizar cómo estos jóvenes significan su vida cotidiana mediante estas
prácticas, con las que asumen o no esta condición. Reconocer estos marcos de sentido podría llevar a
mejorar la toma de decisiones en distintas áreas de acción que involucren a jóvenes rurales, entre ellas,
el área educativa.
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Cabe señalar que este texto surge de un ejercicio de contextualización de los sujetos de estudio de una
investigación más amplia efectuada en el marco del proceso de formación de su autor en el programa
de doctorado en Ciencias de la Educación; posgrado del Instituto Superior de Ciencias de la Educación
del Estado de México.

METODOLOGÍA

En este artículo se presentan los resultados de una investigación de orden cualitativo. Se recurre a esta
perspectiva porque propicia la comprensión en profundidad de los fenómenos sociales; además, su
carácter naturalista e interpretativo permite acercarse y comprender a este tipo de fenómenos a partir de
los significados que los sujetos dan a sus prácticas cotidianas (Denzin y Lincoln, 2012). Para esto, se
asume la condición discursiva de las acciones diarias de los alumno de bachillerato en su contexto
concreto, estableciendo así un acercamiento etnográfico que utilizó la entrevista semiestructurada para
encontrar los significados que las personas dan a sus acciones (Guber, 2005); aprovechando además la
apertura a la reflexividad que esta permite. Así mismo, la flexibilidad y carácter abierto de la etnografía
(Rockwell, 2009), posibilita la interacción entre los conceptos teóricos y las categorías de análisis con
las que se abordan los fenómenos estudiados. Por esto, se retomó el análisis categorial de
Knobel y
Lankshear (2005) para la
interpretación de los datos empíricos; a partir de esta propuesta se
construyeron matrices categoriales para sistematizar y analizar la información recogida en las
entrevistas con los alumnos.

Por otra parte, al construir categorías de análisis que relacionan el material empírico con las ideas
teóricas” (Díaz, 2022, p. 229); se da forma al texto etnográfico como un tapiz que entreteje la teoría con
la información empírica.

Siguiendo esta pauta de construcción del texto de esta investigación, en las matrices se agruparon las
expresiones de los alumnos entrevistados sobre las prácticas que conforman su vida cotidiana en tres
ámbitos de la vida rural: el del trabajo, el personal-familiar y el de socialización (Pacheco, 2009); si
bien estas nociones se ajustaron a los escenarios laboral, escolar y del consumo, que es en donde
transcurren las actividades cotidianas de estos jóvenes. La tarea fue entonces identificar y establecer
relaciones entre datos similares que refirieran a estos escenarios de su vida cotidiana.
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Para cerrar el análisis, se recogieron sus afirmaciones respecto a cómo ellos viven o no su condición de
jóvenes en la nueva ruralidad; considerando los significados que ellos construyen acerca de las
comunidades en las que residen.

El estudio se desarrolló en una escuela preparatoria oficial al sur del Estado de México de agosto a
diciembre del 2023, al considerar que las características económicas, sociales y culturales de este
contexto pueden ajustarse a la llamada nueva ruralidad; y se deriva de una investigación más extensa
sobre las prácticas cotidianas de alumnos de bachillerato en el medio rural en la que se eligieron a seis
jóvenes como informantes clave. Para seleccionarlos se utilizó como criterio principal su lugar de
residencia por sus implicaciones contextuales. Los informantes de este estudio marco son los mismos
alumnos que participaron en las entrevistas para el presente trabajo: dos alumnas y un joven que
cursaban el primer semestre; así mismo, otras dos estudiantes y un alumno que pertenecían al tercer
semestre. Una de las jóvenes vive en una comunidad rural del municipio de Ixtapan de la Sal; cuatro
jóvenes residen en localidades de Villa Guerrero aledañas a la preparatoria; y otra alumna habita en la
cabecera municipal de este municipio. Sus edades oscilaban en ese momento entre los 14 y 16 años.

DESARROLLO

Vida cotidiana, conciencia discursiva y conciencia práctica

Comprender los mecanismos que en el mundo contemporáneo dan lugar a la formación de sentido lleva
a reconocer las ideas de A. Heller (1987) sobre el proceso de objetivación del hombre particular en la
vida cotidiana, a la que designa como “el conjunto de actividades que caracterizan la reproducción de
los hombres particulares, los cuales, a su vez, crean la posibilidad de la reproducción social” (p. 19).
Así, la vida cotidiana se presenta en un proceso de continuidad que transcurre día a día como una
reproducción de carácter histórico en un mundo concreto; en donde el hombre particular se reproduce
a sí mismo y a su mundo.

Para la filósofa húngara el hombre particular se objetiva sólo en cuanto ser social, en un proceso “en
común con otros y para otros” (Heller, 1987, p. 32). Este proceso no necesariamente consciente, surge
a partir de las integraciones, las relaciones sociales, las objetivaciones y las aspiraciones en las que se
modela la esencia humana.
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Por esto, el hombre es un ser singular con cualidades y características naturales que son siempre
sociales. Entonces, el hombre particular es producto de la socialización en la vida cotidiana, en donde
percibe y manipula el mundo a partir de su propio yo, de su punto de vista; mediante su autoconciencia
hace aparecer su conciencia del mundo.

Por otra parte, Giddens (2003) propone una teoría de la estructuración para esclarecer los procesos de
la vida social con los que los seres humanos configuran marcos de sentido para sus experiencias
cotidianas. Para este autor, las acciones humanas se encuentran en el concepto de praxis: las actividades
prácticas de las personas en sociedad (Giddens, 1997). Por la praxis, el mundo social y la acción del
hombre son inteligibles mediante la construcción de esquemas comprensivos. Además, este autor afirma
que toda experiencia humana es mediada por la socialización (Giddens, 1995). Por ello, el análisis de
las prácticas sociales considera la conexión de experiencia individual y colectiva en ámbitos de
copresencia, en donde, se comparten saberes mutuos mediante el lenguaje.

Estos ámbitos de encuentro son de carácter práctico y están presentes en la actividad continua y
cotidiana de la vida social. La reflexividad, como racionalización del flujo continuo de la vida social es
un proceso de la praxis que se presenta en estos encuentros (Giddens, 2003); en otras palabras, la
comprensión teórica de la acción cotidiana de los agentes se presenta en escenarios situados
contextualmente. Así, se espera que los agentes tengan una “comprensión teórica” de su acción y de
estos escenarios; y que sean capaces de explicar casi todo lo que hacen. No obstante, no todo tiene
necesariamente una especificidad discursiva (Giddens, 2003).

Por ello, es posible distinguir entre conciencia discursiva y conciencia práctica: la primera está plena
del lenguaje mediante el habla; la segunda, es una recordación de la acción sin que el agente sea capaz
de expresar verbalmente lo que de ello sabe (Giddens, 2003, p. 84). En esta última, la actividad cotidiana
de las personas dada por su interacción también cotidiana se vuelve un acto que comunica. No solo por
el lenguaje verbal se distingue el sentido de la acción; a veces se puede comunicar este sentido sin
emplearlo (Giddens, 1997). En las interacciones sociales cotidianas se presentan otras formas de
comunicar. L
a vida social, que se reproduce por la acción de los agentes sociales, constituye su sentido
mediante esquemas de comprensibilidad producidos en las prácticas sociales diarias. Así, el sentido del
mundo social se constituye en las actividades cotidianas.
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La nueva ruralidad: espacio de transformaciones

Desde
finales del siglo pasado, distintas disciplinas sociales empezaron a mirar de forma diferente la
reconfiguración de los espacios rurales, empleando la noción de nueva ruralidad. Esta mirada, buscaba
evitar la noción tradicional expresada en la díada campo-ciudad para comprender la complejidad de los
cambios que se viven en estos lugares. Ruiz y Delgado (2008) identificaron algunas líneas de estudio
que emplean esta noción. En una de estas líneas ubican a los estudios sociológico analíticos que realizan
un acercamiento sociocultural a los cambios productivos, sociales y simbólicos que se viven en los
espacios rurales. En otra línea, incluyen a los trabajos hechos bajo la perspectiva sociológica normativa
en donde se proponen políticas públicas para el desarrollo rural. Con esta pretensión, al cierre de la
década pasada tomó fuerza este segundo enfoque (Hembuz, 2018; Gaudin, 2019; Soloaga, Plassot y
Reyes, 2021; Casas, Meneses y Ospina, 2023). Sin embargo, en el presente artículo se recuperan las
aportaciones de los estudios sociológicos analíticos por su énfasis en los aspectos socioculturales.

El enfoque analítico busca explicar las nuevas condiciones productivas, sociales y culturales en el
campo promovidas por las dinámicas del capitalismo en sus etapas recientes. Para esta perspectiva, la
vida cotidiana rural cambió a partir de sus transformaciones económico productivas. Investigadores
como Arias (1996), Delgado (1999) y
De Grammont (2004), con una mirada analítica estudian la vida
en estas áreas a partir de su reconfiguración productiva, social y cultural. Ellos
destacan la
diversificación económica de las zonas rurales por la convergencia de lo agrícola con otras prácticas
económicas. Además, insisten en que los nuevos procesos económicos influyen en las recientes formas
sociales y culturales que se viven en los espacios rurales.

Para De Grammont (2004), e
n la nueva ruralidad las áreas rurales se transformaron de manera profunda
construyendo “nuevos territorios, nuevos actores sociales, nuevas relaciones sociales, en fin, una nueva
sociabilidad no sólo en el campo mismo, sino en su relación con la ciudad” (p. 283).
Entre estas nuevas
circunstancias se encuentran: la población rural ocupada en actividades no agrícolas; los procesos de
migración externa e interna; la emergencia de nuevos
patrones de consumo entre las clases populares;
el acercamiento a estilos de vida citadinos; el mayor acceso de sus habitantes a servicios como: luz,
agua potable, escuela y medios de comunicación (De Grammont, 2004).
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Más recientemente, Babilonia y Suzuki (2020), también explican los cambios en los modos de vida de
las personas que viven en las áreas rurales por la diversificación productiva de su economía. Así mismo,
Lorenzen (2021) resalta como rasgos de la nueva ruralidad a los cambios culturales hacia formas más
urbanas por la expansión de los medios de comunicación y las tecnologías digitales; y por la ampliación
de la oferta educativa para que los jóvenes sigan estudios en nivel medio superior. Las localidades de
la región sur del Estado de México reúnen algunos de estos rasgos que identifican a la nueva ruralidad.
Reconocer cómo estos alumnos de bachillerato viven estas nuevas condiciones en sus prácticas
cotidianas requiere de especificar los escenarios específicos en los que se presentan.

Escenarios de la nueva ruralidad

Para Pacheco (2009), las transformaciones en el espacio rural establecieron condiciones muy
heterogéneas entre los jóvenes que viven allí. Las cambios productivos que dieron pauta a la nueva
ruralidad modificaron sus circunstancias sociales y culturales en tres ámbitos: el del trabajo, el personal-
familiar y el de socialización. Cada uno de estos se identifica por los escenarios específicos en los que
acontecen múltiples prácticas cotidianas. En el primero, se destacan aquellas que tienen como escenario
la diversificación laboral en el campo; en el segundo, lo que sucede en la escuela; en el tercero, los
nuevos consumos por el creciente uso de las tecnologías digitales.

En el primer escenario, se inscribe todo aquello relacionado con el aspecto productivo en el campo
como: la diversificación económica y la migración. Sin embargo, Kessler (2006) afirma que los jóvenes
rurales siguen “directamente vinculados al mundo agrícola, incluyendo tanto a aquellos que no se
dedican a actividades rurales ni ellos ni sus padres pero residen en el campo, como a quienes,
ocupados en tareas agrícolas, moran en pequeños poblados” (p. 19). Los jóvenes de la zona sur del
Estado de México y sus familiares mantienen una diversidad de prácticas laborales, pero la agricultura
sigue presente en sus vidas cotidianas.

En el segundo escenario, se incluye la ampliación de la oferta educativa en el nivel medio superior que
en México se hizo obligatorio en el año 2012 como una política de estado (Mata, 2021); las autoridades
ampliaron su cobertura, incluyendo la atención a los sectores rurales (Auli, 2021). Esto propició que las
escuelas de este nivel en áreas rurales se configuraran como espacios de vida juvenil, en donde los
jóvenes construyen significados sobre sus propias experiencias (Weiss, 2012).
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Este hecho no fue ajeno al sur del Estado de México con la apertura de nuevos espacios de bachillerato
en los municipios que lo forman.

En el tercer escenario se presenta la ampliación del horizonte de consumo de los jóvenes rurales por su
mayor acercamiento a formas de vivir urbanas (Pacheco, 2009). La vasta disponibilidad de información
permite a estos jóvenes incorporar elementos de la modernidad urbana a su vida cotidiana. Esto propicia
cambios en sus hábitos de consumo, nuevas prácticas sociales y culturales que erigen una diversidad y
mezcolanza de estilos de vida en las zonas rurales (Gareis, 2019). Así, en los nuevos procesos de
consumo se forman otras maneras de percibir, de pensar y actuar; como estructuras que configuran
futuras prácticas (Hernández, 2018), y en los últimos años estas se presentan en el uso continuo de los
medios de comunicación y las tecnologías digitales.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En este trabajo se puso atención en la discursividad de los alumnos que participaron en esta
investigación acerca de las prácticas que estructuran su vida cotidiana. Para esto se atendieron sus
repuestas a entrevistas semiestructuradas, tamizadas mediante un ejercicio de análisis categórico
(Knobel y Lankshear, 2005). Estas se ordenaron, a partir de la noción central de vida cotidiana y de los
tres escenarios en donde suceden las prácticas que la constituyen: el laboral, el escolar y el del consumo.
La segunda categoría relevante en el análisis de la información fue la de nueva ruralidad, a partir de
preguntas directas sobre la manera en la que estos jóvenes significan discursivamente o no la condición
de ruralidad de las localidades en las que viven. Los hallazgos encontrados en esta investigación se
presentan adelante a partir de estas nociones centrales.

Escenario laboral

En cuanto a la diversificación laboral se encontró que tres alumnos se expresan puntualmente acerca de
las diferencias laborales y de organización de su vida cotidiana, que representa su participación y las de
sus familias en actividades ajenas a las tareas agrícolas como el comercio y los servicios. Mencionan

a su propio involucramiento en labores alejadas del campo, apoyando en negocios familiares o
vendiendo distintos productos por su cuenta. Además, resaltan la emigración temporal o definitiva de
algunos de sus familiares directos por necesidad económica.
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Para otros
dos alumnos la agricultura dejó de responder a las expectativas de sus familiares. Una alumna
expresa que, para cubrir las necesidades básicas de su familia ahora su mamá trabaja como empleada,
mientras que su papá y su abuelo se dedican a la construcción, dejando el campo porque “… ya no les
salía mucho, porque luego [la flor] no se vendía”. En otro caso, un alumno afirma que su familia transitó
de la producción de fresa a una actividad agrícola distinta, ahora “…se dedican a cortar flor, en
específico gladiola… solo la cortan”, estableciendo acuerdos con algunos productores, afirma que esto
sucedió porque no lograron solventar los costos de sembrar por su cuenta porque “…el año pasado no
nos fue tan bien con la fresa”.

Escenario escolar

En las expresiones de los alumnos que participaron en la investigación se advierten distintos
significados respecto a lo escolar. Primeramente, se encontró que tres alumnos coinciden en que la
escuela es un lugar para aprender, independientemente del contenido de esos aprendizajes, que pueden
ser académicos, de socialización o en lo que una alumna define como “…ser mejor persona”.
Por otra
parte, cuatro de los seis alumnos ven al bachillerato como un factor de cambio de sus actuales
condiciones de vida; este significado es impulsado por algunos familiares quienes aún ven en la escuela
una oportunidad de formación profesional para los jóvenes.

Un
punto de convergencia de tres alumnos es que identifican a la escuela como un espacio que marca
diferencias entre ellos y otros jóvenes de su entorno cercano. Contrastan sus posibilidades de estar en
la preparatoria con las de sus vecinos de su edad, reconociendo las distintas circunstancias que llevan a
estas diferencias. Mencionan la percepción de los jóvenes de sus comunidades sobre la dificultad
cognitiva que implica estudiar por la que deciden no estar en la preparatoria. Por otra parte, refieren que
la incorporación al trabajo agrícola o dificultades de carácter económico llevan a los jóvenes y a su
familias a tomar decisiones respecto a su continuación o no en la escuela.

Escenario del consumo

En las prácticas de consumo como escenario de la vida cotidiana de estos alumnos se encontró que ellos
emplean las redes sociales para comunicarse, desarrollar actividades escolares y para entretenerse. La
inteligencia artificial está presente, sobre todo, en sus acciones cotidianas escolares.
pág. 6550
Una alumna emplea WhatsApp como herramienta de comunicación con sus posibles clientas para
enviarles “… lo que está en tendencia, lo que está de moda, que es lo que más se vende. Por otra parte,
en estos jóvenes predominan las pantallas LED y los smartphones para para ver series, telenovelas,
películas, caricaturas o anime. Cuatro de ellos tienen servicio de internet en casa. En plataformas de
streaming, Netflix lleva la delantera. Otras formas de entretenimiento tienen que ver con los
videojuegos, aunque entre ellos hay un consenso respecto al exceso en su uso. Solo dos alumnos refieren
leer textos literarios en línea.

Las plataformas virtuales de video les permiten acercarse a viajeros, ciudades lejanas y a otras
costumbres; también son otra
manera de aprender en tutoriales, videos de divulgación y hasta de análisis
político.
Por otro lado, los dos alumnos varones dicen acudir con regularidad al cine con sus hermanos
mayores. Pero, para las cuatro alumnos es más difícil ir a salas de cine; en dos casos, lo hacen
ocasionalmente con sus familias, aprovechan para “…ir a pasear o a comer”, o bien, para comprar en
centros comerciales y observar los modos de actuar y vestir de otros jóvenes, en sus propias palabras
conocer “…
los diferentes estilos y cómo se comportan”. Por otro lado, dos alumnos explicitan que solo
les queda su celular, la pantalla de televisión y el reproductor de DVD para ver películas en casas, ambas
sólo han estado un par de ocasiones en el cine.

¿Rural o urbano?

Al preguntar directamente a estos jóvenes sobre lo que significa para ellos el lugar en donde transcurre
su vida cotidiana, se encontró que una alumna refiere el uso de la tecnología para explicarlo como
semi… ¡ay, no sé!, creo que es urbano…. porque con la tecnología siento que ya hago cosas como más
nuevas, entonces, medio, medio; aunque asocia lo rural con “la poca gente que hay”. Por otro lado,
otra alumna se dice semiurbana, al comparar sus condiciones de vida con las de sus vecinos: tengo
más posibilidades, yo tengo servicios de internet y así…”; calificando a su localidad como rural “porque
es muy chiquita”, porque para ella urbano es quien vive en la ciudad.

Así mismo, dos jóvenes aluden a sus gustos para definir su condición contextual. El primero se siente
“a veces urbano y a veces rural … porque a veces cambian mis gustos”; aceptando que donde reside
“es más campo… porque hay más invernaderos y campos en donde se cultiva”.
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Una de las jóvenes afirma sentirse “urbana, porque me gustan otras cosas salir al cine o a otros lados;
pero manifiesta que el lugar donde reside es rural porque “… no hay casi nada, ni dónde salir”,
expresando con cierta preocupación: ¡Ay, no me acuerdo qué es rural!”.

En cambio, una alumna que vive en la cabecera municipal menciona las actividades productivas del
municipio para reconocer su contexto, asume que es un lugar “muy poblado, afirmando que “sería
más rural, es que ahí todos salen a trabajar” en labores agrícolas. Enseguida expresa que ese lugar es
tantito y tantito… [pero] no es una ciudad como tal”. Finalmente, destaca el caso de uno de los
alumnos quien desde el inicio califica a su localidad como rural, afirmando que “es un pueblito pequeño,
pero es algo agradable”; insiste en distinguirlo de lo urbano por la falta o poca disposición de mejores
vialidades, servicios de comunicación, de salud y educativos. Además, distingue a un joven urbano de
un joven rural por el mejor acceso a estos servicios para el primero.

Conciencia práctica de alumnos de bachillerato y nueva ruralidad

De acuerdo con estos datos, se puede sostener que en los escenarios de acción de su vida cotidiana los

alumnos de bachillerato construyen marcos de sentido para sí mismos y sus experiencias cotidianas
(Giddens, 1997). Ellos, con sus prácticas participan en el flujo continuo de acciones que constituyen
día con día a la nueva ruralidad. Esta se presenta en la implicación de estos jóvenes en las
transformaciones que ocurren en las localidades en las que viven. A partir de sus explicitaciones
se
puede afirmar que
estos alumnos y algunos de sus familiares participan en una diversidad de prácticas
productivas no relacionadas con el sector agrícola. Sin embargo, son conscientes de la importancia de
la agricultura para sus comunidades (Kessler, 2006).

Además, estos jóvenes se percatan de que los cambios de actividad laboral en sus familias surgen de las
circunstancias económicas por las que estas atraviesan, llegando a originar procesos migratorios
temporales o definitivos en algunos de sus integrantes. Pero, aun cuando muestran una amplia
discursividad sobre la diversidad laboral de las localidades en las que viven, no la identifican como
parte del carácter cambiante de su entorno. Estas prácticas laborales al formar parte de su praxis, por sí
mismas dan cuenta de las transformaciones de estas localidades; configurando esquemas comprensivos
para este escenario específico de su experiencia cotidiana (Giddens, 1997).
pág. 6552
Por otra parte, la continuidad de estos jóvenes en el sistema escolar con su asistencia a un bachillerato
general es una de las acciones cotidianas más notorias con la que ellos participan directamente en la
modificación de su mundo concreto y en la que comparten significados de sus interacciones y
experiencias (Weiss, 2012). En este escenario, resaltan los significados que ellos tienen acerca de la
escuela, sobre sí mismos y su posible futuro. La preparatoria les representa una continuidad de lo que
sus mayores han expresado tradicionalmente sobre la escuela como un lugar para mejorar sus
condiciones de vida. Este significado se conforma como un saber mutuo de los contextos de interacción
(Giddens, 1997), en donde se genera su conciencia del mundo.

Además, estos alumnos llegan a compararse con otros jóvenes de sus comunidades que no continuaron
su trayectoria escolar por sus condiciones económicas o por el sentido que dan a lo escolar. Estos
significados se acercan a la representación socialmente compartida de la escuela como un lugar para el
aprendizaje (Mata, 2021), que es la que prevalece y da sentido a la presencia de las instituciones
escolares en las sociedades modernas. Sin embargo, uno de estos jóvenes mantiene una postura crítica
sobre la formación que recibe en la preparatoria, aunque no lo enuncia como una manera de significar
lo rural.

En el escenario del consumo
mediado por las tecnologías digitales y los medios de comunicación
tradicionales, estos alumnos hallan un vehículo recurrente para algunas de sus prácticas habituales. En

el uso de estos medios encuentran otras formas de hablar, observar y escuchar, es decir, nuevas prácticas
para su vida cotidiana. La relación con los estilos de vida global-urbanos se presenta para estos jóvenes
por medio de sus consumos visuales para el entretenimiento en internet, las redes sociales, el cine o la
televisión porque sus visitas a ciudades son más bien escasas.

En sus interacciones con estas tecnologías estos jóvenes reproducen otras maneras de ver el mundo,
adquieren nuevos lenguajes y formas distintas de significar. Desarrollan así mezclas de lo global, lo
urbano y lo rural en las que se combinan prácticas culturales y sociales (Gareis, 2019). Con sus
consumos visuales establecen nuevas relaciones campo-ciudad, posibilitando la configuración de una
heterogeneidad de lo rural (Gaudin, 2019). Estas formas de consumo modifican sus gustos y estilos de
vida, llevándolos a distinguirse de generaciones previas, al admitir y adoptar otras formas de ser.
pág. 6553
Por otra parte,
aun cuando estos alumnos se expresan con claridad sobre sus prácticas en estos
escenarios concretos de su vida cotidiana, no llegan a explicitar reflexivamente el mundo concreto en
el que estas suceden. Al inquirirles directamente sobre la condición particular de los lugares en los que
ellos viven, no articulan un discurso coherente, cayendo en contradicciones en el uso de los términos
rural y urbano. El empleo de las tecnologías digitales, sus gustos personales y condiciones de vida les
mueven a sentirse urbanos, pero las circunstancias demográficas y productivas de su comunidades los
llevan a confusiones y olvidos. Se alejan así de la conciencia discursiva que implicaría el registro
reflexivo de sus acciones en estos lugares, es más bien la conciencia práctica la que estructura los
significados que configuran sobre estos espacios.

En el caso de un
alumno, la enunciación de las prácticas laborales, escolares y de consumo en las que
participa como escenarios de su contexto específico de acción, coincide con su especificidad discusiva
acerca de este. Además, ejerce una postura crítica sobre las condiciones educativas que experimenta en
la escuela y de ciertos servicios en su comunidad. Así, sus procesos de reflexividad sobre su contexto
comprenden una clara concepción de lo urbano y de lo rural. En este joven convergen una conciencia
discursiva y una conciencia práctica, presentando una comprensión teórica de sus prácticas, de los
escenarios en donde se presentan y del mundo concreto donde ocurren las acciones e interacciones que
estructuran su vida cotidiana.

CONCLUSIONES

El
enfoque cualitativo y etnográfico de este trabajo posibilitó acercase a las acciones cotidianas de
alumnos de bachillerato en un municipio de la región sur del Estado de México. Sobre este aspecto
puede concluirse que la vida cotidiana de los jóvenes que participaron en este estudio se estructura por
un conjunto de prácticas concretas que suceden en tres escenarios: el laboral, el escolar y el del
consumo. Dan cuenta de estas prácticas por el hecho de ser acciones de su día a día; con las que se
reproduce su mundo social. Se configura de este modo un marco de sentido sobre estas prácticas de su
vida cotidiana, constituido por una conciencia discursiva y una conciencia práctica. Sin embargo, acerca
del
carácter particular del mundo concreto donde acontecen estas prácticas, estos jóvenes no tienen una
plena especificidad discursiva.
pág. 6554
Se destacan así algunas circunstancias particulares sobre estas prácticas y sus escenarios: son resultado
de las nuevas condiciones económicas por las que atraviesan estos lugares; hay
saberes mutuos
compartidos y promovidos, con y por integrantes de sus familias acerca de estas;
las tecnologías
digitales y lo visual juegan un papel relevante en la conformación de nuevos consumos en las zonas
rurales; suscitan una mixtura de rasgos entre la cultura urbano-global y la local, en donde se entreveran
diversas formas de ser; finalmente, en su conjunto dan lugar a las modificaciones con las que se
reproduce este entorno particular que se ha calificado como la nueva ruralidad.

Como la vida cotidiana de estos jóvenes sucede en este mundo concreto, se podría esperar que ellos
tengan una comprensión teórica sobre este y que pudieran explicarlo de forma discursiva. Sin
embargo, cinco alumnos tienen confusiones o contradicciones respecto a la concepción de lo rural y lo
urbano, apartándose así de una especificidad discursiva sobre este contexto de su vida cotidiana. Más
bien, tienen una apropiación no necesariamente consciente y reflexiva de este ámbito de copresencia
que explicitan mediante sus acciones diarias con las que se conforma su conciencia práctica.

Solo en uno de los jóvenes se encontró una relación plena entre la enunciación de las condiciones
escolares, laborales y de consumo, de su contexto, de su familia y de las prácticas diarias en las que
participa. Confluyen en este joven una conciencia discursiva y una conciencia práctica, acompañadas
de una reflexividad crítica y comprensiva del mundo concreto donde ocurren las prácticas que
estructuran su vida cotidiana. Posiblemente sean jóvenes como él quienes puedan dar cuenta de las
transformaciones de su entorno y que actualmente constituyen los lugares de la nueva ruralidad.

De allí la necesidad de diseñar mecanismos de formación de los jóvenes que viven en estos lugares para
desarrollar su conciencia discursiva sobre su vida cotidiana, que posibilite configurar marcos de sentido
sobre sus propias prácticas y de su papel como agentes que contribuyen a las transformaciones del
mundo concreto en el que transcurre su vida cotidiana. Finalmente, es importante reconocer que los
escenarios de las prácticas cotidianas de estos alumnos seguramente son más amplios de los que aquí
se analizan; por eso este trabajo debe tomarse como un puntos de partida para posibles estudios más
amplios y profundos acerca de esos otros escenarios, desde diversas disciplinas del conocimiento, sobre
todo aquellas que tengan que ver con la formación educativa de los jóvenes de la nueva ruralidad.
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