INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN LA
EDUCACIÓN: MITOS Y VERDADES
ARTIFICIAL INTELLIGENCE IN EDUCATION:
MYTHS AND TRUTHS
Juana Rosario Carangui Minchala
Universidad Católica de Cuenca
Eloísa Beatriz Palacios Flores
Universidad Técnica Particular de Loja
Jessica Andrea Torres Crespo
UNIR
Adriana del Pilar Morocho
UNAE
Cristian Mauricio Lima Pinos
Universidad IEXE de México

pág. 9439
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23949
Inteligencia Artificial en la Educación: Mitos Y Verdades
Juana Rosario Carangui Minchala1
charo0483@yahoo.es
https://orcid.org/0000-0002-0360-2192
Universidad Católica de Cuenca
Eloísa Beatriz Palacios Flores
eb_palacios@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0003-3897-9859
Universidad Técnica Particular de Loja
Jessica Andrea Torres Crespo
j.tc1984@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0007-9787-9988
UNIR
Adriana del Pilar Morocho
adriana.morocho@docentes.educacion.edu.ec
https://orcid.org/0009-0000-1639-8189
UNAE
Cristian Mauricio Lima Pinos
mauricrislima@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0009-4157-1057
Universidad IEXE de México
RESUMEN
La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como una herramienta de apoyo en la educación, pero
existen varios mitos sobre su uso. Primero, la IA no reemplaza a los docentes, quienes siguen siendo
fundamentales para guiar, motivar y formar valores en los estudiantes, aportando cualidades humanas
como empatía y atención personalizada. Segundo, usar IA no es hacer trampa; su mal uso refleja falta
de responsabilidad y ética, mientras que su uso adecuado favorece la autoeducación y el aprendizaje
significativo. Además, la IA no solo beneficia a estudiantes avanzados, sino que puede adaptarse a
distintos niveles y necesidades, incluyendo estudiantes con necesidades educativas especiales.
Tampoco piensa ni razona como un humano; su funcionamiento se limita a procesar información y
realizar tareas complejas, sin conciencia ni emociones. La IA puede ser utilizada por personas de todas
las edades, no solo por los jóvenes, y su accesibilidad ha aumentado gracias a plataformas gratuitas o
de bajo costo. Contrario a ciertos mitos, la IA no hace a los estudiantes menos prácticos; quienes la
utilizan de manera responsable desarrollan habilidades más aplicables y sólidas. Finalmente, la IA no
es responsable del comportamiento inadecuado de los estudiantes, ya que la formación en valores,
hábitos y disciplina depende principalmente del entorno familiar y educativo. En conclusión, la IA es
un recurso tecnológico que potencia el aprendizaje y facilita la educación, pero su eficacia depende del
uso responsable, la guía de los docentes y la formación integral de los estudiantes.
Palabras clave: inteligencia artificial, educación, docentes, aprendizaje inclusivo, uso responsable,
mitos y verdades
Artificial Intelligence in Education: Myths and Truths
1 Autor principal
Correspondencia: charo0483@yahoo.es

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ABSTRACT
Artificial intelligence (AI) has become established as a support tool in education, but several myths
surround its use. First, AI does not replace teachers, who remain essential for guiding, motivating, and
instilling values in students, contributing human qualities such as empathy and personalized attention.
Second, using AI is not cheating; its misuse reflects a lack of responsibility and ethics, while its
appropriate use fosters self-directed learning and meaningful learning. Furthermore, AI not only
benefits advanced students but can be adapted to different levels and needs, including students with
special educational needs. It also does not think or reason like a human; its operation is limited to
processing information and performing complex tasks, without consciousness or emotions. AI can be
used by people of all ages, not just young people, and its accessibility has increased thanks to free or
low-cost platforms. Contrary to certain myths, AI does not make students less practical; those who use
it responsibly develop more applicable and robust skills. Finally, AI is not responsible for students'
inappropriate behavior, as the development of values, habits, and discipline depends primarily on the
family and educational environment. In conclusion, AI is a technological resource that enhances
learning and facilitates education, but its effectiveness depends on responsible use, teacher guidance,
and the holistic development of students.
Keywords: artificial intelligence, education, teachers, inclusive learning, responsible use, myths and
truths
Artículo recibido 02 abril 2026
Aceptado para publicación: 30 abril 2026

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INTRODUCCIÓN
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un componente cada vez más relevante en la educación
del siglo XXI, transformando no solo la manera en que los estudiantes acceden a la información, sino
también cómo los docentes planifican y desarrollan los procesos de enseñanza-aprendizaje. Este avance
tecnológico ha generado grandes expectativas sobre su potencial, pero también ha dado lugar a
numerosos mitos y malentendidos. Entre ellos, se encuentran creencias como que la IA puede
reemplazar completamente a los docentes, que fomenta la trampa académica, que solo beneficia a
estudiantes avanzados, o que es una herramienta exclusiva para los jóvenes.
Estas percepciones erróneas muchas veces ignoran la naturaleza complementaria de la IA y su función
como recurso de apoyo, así como la importancia del contexto humano, los valores y la formación ética
en el proceso educativo. La IA puede optimizar tiempos, facilitar la adaptación de materiales, apoyar la
personalización del aprendizaje y ofrecer acceso a información de manera rápida y eficiente. Sin
embargo, su impacto depende del uso responsable que hagan los estudiantes y del acompañamiento
constante de los docentes y del entorno familiar.
El presente análisis busca clarificar estas creencias, diferenciando los mitos de las realidades
comprobables sobre la IA en la educación. A través de la revisión de la literatura y de evidencias
recientes, se evidencia que la IA no sustituye la labor del docente, sino que potencia sus capacidades;
que no es intrínsecamente responsable de conductas inapropiadas o de la falta de habilidades prácticas
en los estudiantes; y que su uso correcto puede fomentar un aprendizaje más autónomo, inclusivo y
significativo. Este enfoque permite comprender que, lejos de ser un sustituto o un riesgo, la IA es una
herramienta estratégica que, cuando se integra de manera ética y responsable, fortalece la educación
contemporánea.
DESARROLLO
MITO 1: La IA reemplazará a los docentes // Verdad: la IA es una herramienta de apoyo, pero el
docente sigue siendo fundamental para guiar, motivar y formar valores.
La IA reemplazará a los docentes.- El avance de la inteligencia artificial (IA) ha generado debates
sobre su posible capacidad para reemplazar al ser humano, especialmente en el ámbito educativo. Sin
embargo, resulta difícil sostener que la IA pueda sustituir completamente a los docentes. La IA es una

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herramienta creada por el ser humano, basada en algoritmos y procesamiento de datos, mientras que el
docente cumple un rol mucho más amplio que trasciende lo técnico y lo instrumental.
El docente no solo transmite conocimientos, sino que también inspira, guía y sirve como modelo de
comportamiento. Representa uno de los vínculos más cercanos para los estudiantes, después de la
familia. A diferencia de la IA, el docente posee cualidades humanas como la empatía, la paciencia y la
capacidad de motivar a través de gestos significativos, como una felicitación sincera, una sonrisa o
palabras de aliento que impactan emocionalmente en el estudiante.
Por otro lado, la IA opera mediante respuestas programadas, limitadas a la lógica de sus algoritmos.
Aunque puede ofrecer retroalimentación inmediata, esta suele ser estandarizada y carece de la
sensibilidad necesaria para comprender el contexto personal y emocional del estudiante. La IA no
conoce verdaderamente a sus usuarios ni se preocupa por su desarrollo integral o su futuro.
En contraste, el docente demuestra un compromiso genuino con el aprendizaje y bienestar de sus
estudiantes. Se esfuerza por conocer sus características individuales, como sus personalidades, ritmos
y estilos de aprendizaje, así como sus intereses y potencialidades. Esta atención personalizada permite
adaptar la enseñanza y favorecer el éxito académico de todos los estudiantes.
Como señala Espinoza-Freire (2017), el docente debe realizar su mayor esfuerzo para garantizar el éxito
de sus estudiantes, mostrando preocupación por su desarrollo integral y atendiendo a sus diferencias
individuales. Esta dimensión humana de la educación es irremplazable por cualquier sistema
tecnológico.
La IA es una herramienta de apoyo, pero el docente sigue siendo fundamental para guiar, motivar
y formar valores.- La inteligencia artificial (IA) constituye una herramienta de apoyo significativa en
el ámbito educativo; sin embargo, el docente continúa siendo fundamental para guiar, motivar y formar
valores en los estudiantes. Cuando se utiliza de manera adecuada, la IA puede facilitar múltiples
procesos, permitiendo acceder rápidamente a información, explorar contextos históricos, optimizar el
tiempo en actividades como cálculos, resolución de matrices o elaboración de trabajos extensos.
Además, tiene la capacidad de sintetizar grandes volúmenes de información en poco tiempo.

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No obstante, su función debe entenderse como un recurso de apoyo para el aprendizaje y no como un
sustituto del esfuerzo intelectual del estudiante. Es decir, la IA puede asistir en la elaboración de tareas,
pero no debe reemplazar el proceso formativo.
En este contexto, el rol del docente sigue siendo insustituible, ya que es quien orienta el proceso
educativo, establece las pautas de enseñanza y actúa como mediador pedagógico. Asimismo, el docente
representa un modelo de ejemplo para el estudiantado, fomentando no solo el aprendizaje académico,
sino también la formación integral.
En concordancia con lo expuesto, Pachar Armijos et al. (2025) señalan que la inteligencia artificial
influye en el proceso de enseñanza-aprendizaje en las instituciones educativas, destacando su impacto
tanto en el rendimiento académico como en la percepción de estudiantes y docentes.
MITO 2: Usar IA es hacer trampa // Verdad: depende del uso. Puede ayudar a aprender mejor si se
utiliza de manera responsable.
Usar IA es hacer trampa.- El mal uso de la inteligencia artificial (IA) puede, en algunos casos,
asociarse con hacer trampa. Sin embargo, es necesario preguntarse por qué ocurre esta situación. En
muchos casos, se debe a que algunos estudiantes adoptan actitudes facilistas, limitándose a copiar y
pegar información (Ctrl + C y Ctrl + V) para cumplir con sus tareas, sin un verdadero proceso de
aprendizaje.
A esto se le puede considerar una forma de trampa, al igual que el uso del teléfono celular para copiar
en exámenes, práctica que ha sustituido a los antiguos “papelitos”. No obstante, este problema no radica
en la IA en sí, sino en la falta de valores, como la responsabilidad, el respeto hacia el docente y hacia
la familia, así como el compromiso con el propio aprendizaje.
Por tanto, más que afirmar que el uso de la IA es hacer trampa, se debe reconocer que el problema
principal es la ausencia de una formación ética sólida. La IA debe ser entendida como una herramienta
de apoyo y no como un medio para evitar el esfuerzo académico.
En este sentido, Sun (2025) plantea que “los defectos de la IA no son solo mecánicos; son psicológicos
y reflejan nuestras propias debilidades”, lo que evidencia que las limitaciones de estas tecnologías están
estrechamente vinculadas al comportamiento humano.

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Depende del uso. Puede ayudar a aprender mejor si se utiliza de manera responsable.- Totalmente
cierto: el uso de la inteligencia artificial (IA) no es una falacia, sino una realidad que puede mejorar
significativamente el aprendizaje. La IA constituye una herramienta de autoeducación especialmente
útil para quienes no pueden asistir de manera presencial a clases. Su uso responsable la convierte en un
recurso adecuado para favorecer un buen rendimiento académico.
En concordancia, Zamora (2025) señala que, en la última década, la IA ha avanzado a pasos
agigantados, generando un gran impacto en todos los sectores de la sociedad, desde la educación y la
salud hasta la economía global. Aunque sus posibilidades resultan emocionantes, también surgen
preocupaciones relacionadas con su uso responsable, la ética que debe guiar su desarrollo y la forma en
que se citan y utilizan los productos generados por esta tecnología.
MITO 3: La IA solo beneficia a estudiantes avanzados // Verdad: puede adaptarse a diferentes niveles
y ayudar a quienes tienen más dificultades.
La IA solo beneficia a estudiantes avanzados. - Esto es una falacia, ya que la inteligencia artificial
(IA) puede apoyar a todo tipo de estudiantes, incluidos aquellos con necesidades educativas específicas,
asociadas o no a la discapacidad (NEE). De hecho, se puede afirmar que la IA beneficia a todos los
estudiantes por igual, sin diferenciar su nivel de avance. En todo caso, cabe destacar que la IA es más
efectiva para quienes la utilizan de manera correcta y responsable; no porque la herramienta haga
distinciones, sino porque son los propios estudiantes quienes saben darle un uso adecuado para que les
resulte útil.
En concordancia, Puche-Villalobos (2024) señala que, tras analizar los resultados y comparar la
perspectiva de los docentes de la Facultad de Educación de la Universidad del Zulia, la IA ha emergido
como una herramienta educativa innovadora con impactos significativos en la formación académica de
los estudiantes. Entre sus aspectos positivos, destaca la posibilidad de personalizar el aprendizaje,
adaptándose a las necesidades individuales de cada estudiante.
Puede adaptarse a diferentes niveles y ayudar a quienes tienen más dificultades.- La realidad es
que, hoy en día, la inteligencia artificial (IA) se utiliza ampliamente en instituciones educativas para
apoyar a estudiantes que requieren asistencia adicional para lograr un aprendizaje significativo. Su
aplicación abarca todos los niveles educativos, desde el inicio de la vida escolar hasta la finalización de

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los estudios, beneficiando tanto a estudiantes que siguen el currículo planificado como a aquellos que
necesitan adaptaciones específicas.
En este sentido, Santistevan Sotomayor, Tapia Villarreal, Orellana Acosta, Peñafiel García y Córdova
Hernández (2025) señalan que la IA ha emergido como una herramienta innovadora en el ámbito
educativo, especialmente en la educación inclusiva, ya que permite la adaptación de materiales y la
personalización del aprendizaje para estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE).
MITO 4: La IA piensa como un humano // Verdad: la IA procesa información, pero no tiene emociones
ni conciencia.
La IA piensa como un humano.- Es importante destacar que la inteligencia artificial (IA) no piensa ni
razona como un ser humano. Su funcionamiento se basa en algoritmos y programación para realizar
actividades específicas; no posee la capacidad de generar ideas propias ni de experimentar emociones,
ya que ha sido creada por humanos y carece de consciencia o sentimientos. En otras palabras, la IA
puede procesar información y realizar tareas complejas, pero no puede replicar la complejidad ni la
profundidad del pensamiento humano.
En concordancia, Zambrano Castro et al. (2019) señalan que “el cerebro humano es el mejor ejemplo
conocido de la inteligencia; la capacidad sin igual para la resolución de problemas complejos y la
interacción en tiempo real con un mundo dinámico son las características que definen al cerebro humano
como una máquina de inteligencia inagotable” (p. X). Esto evidencia que, a pesar de los avances
tecnológicos, la IA sigue siendo limitada frente a la extraordinaria complejidad y adaptabilidad del
cerebro humano.
La IA procesa información, pero no tiene emociones ni conciencia: La inteligencia artificial (IA)
procesa información en cuestión de minutos o segundos, lo que permite optimizar el tiempo de trabajo
y estudio. Sin embargo, no posee emociones ni conciencia de sus acciones; su función se limita a
proporcionar información contenida en las diferentes aplicaciones o plataformas de IA.
En este contexto, Grimaldo Heredia et al. (2026) destacan que, ante la necesidad de investigar con
mayor precisión y rapidez, estudiantes y docentes recurren a la IA para agilizar tareas, analizar grandes
volúmenes de datos, identificar tendencias complejas, optimizar la exactitud de los resultados, elaborar
pronósticos y descubrir vínculos o información relevante de manera eficiente.

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Este apoyo tecnológico resulta esencial para fortalecer la investigación académica, haciéndola más
accesible y ampliando la interpretación de fenómenos en diversos campos del conocimiento.
MITO 5: La IA la pueden utilizar solo los jóvenes // Verdad: la IA la pueden utilizar todos.
La IA la pueden utilizar solo los jóvenes.- En pleno siglo XXI, se suele decir, de manera metafórica,
que los niños y niñas “nacen con el celular en la mano”, es decir, que crecen inmersos en la era de la
inteligencia artificial (IA). Sin embargo, afirmar que únicamente la juventud puede utilizar la IA de
manera óptima es un mito. La IA puede ser utilizada por personas de todas las edades, desde los más
pequeños hasta los adultos, siempre que tengan acceso a un dispositivo y a conexión a internet. Como
señalan Mateus et al. (2025), la inteligencia artificial que conocíamos hace décadas, al adoptar su forma
“generativa” (GenAI), se convirtió en un verdadero tsunami: los modelos de lenguaje y los métodos de
aprendizaje profundo, anteriormente restringidos a laboratorios de investigación para tareas específicas,
se volvieron accesibles, gratuitos y disponibles para todos aquellos que cuentan con conexión a internet.
La IA la pueden utilizar todos.- La inteligencia artificial (IA) puede ser utilizada por todas las
personas, ya que hoy en día está al alcance de todos. Sus costos ya no son excesivos; existen
aplicaciones y plataformas con precios bajos e incluso gratuitas, lo que permite que cualquier persona
pueda acceder a la IA según sus necesidades, ya sea para fines educativos o de entretenimiento.
Villagomez Palacios (2025) señala que la IA se ha convertido en una fuerza transformadora con un
impacto profundo en la sociedad.
MITO 6: la IA hace a los estudiantes menos prácticos // Verdad: los estudiantes que usan IA de forma
adecuada desarrollan habilidades más prácticas.
La IA hace a los estudiantes menos prácticos.- La inteligencia artificial (IA) no es la culpable de que
los estudiantes actuales sean menos prácticos; más bien, la tendencia a permanecer en su zona de confort
ha dado origen a este mito. Con frecuencia se culpa directamente a la IA, sin reconocer que la falta de
responsabilidad y honestidad es la que conduce a muchos estudiantes a depender exclusivamente de
estas herramientas. Algunos se limitan a que la IA resuelva sus tareas, sin detenerse a pensar o revisar
los procesos, conformándose con presentar trabajos y obtener calificaciones para sentirse bien y
mantener su comodidad. Como resultado, en ciertos casos, esto puede repercutir negativamente en su
aprendizaje.

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Yánez Ávila et al. (2025) señalan que la IA ha revolucionado la capacidad de adaptar el proceso
educativo a las necesidades individuales de cada estudiante. Las herramientas impulsadas por IA, como
tutores virtuales y plataformas interactivas, empoderan a los estudiantes al ofrecerles control sobre su
propio proceso de aprendizaje.
Los estudiantes que usan IA de forma adecuada desarrollan habilidades más prácticas.- Es
completamente cierto que los estudiantes que utilizan la IA de manera correcta y priorizan sus
necesidades para lograr un aprendizaje significativo desarrollan mayor practicidad. Al emplear la IA
como una herramienta de autoeducación, se convierten en aprendices autónomos, adquiriendo
conocimientos sólidos y aplicables en la práctica.
MITO 7: La IA es la culpable del comportamiento inadecuado de los estudiantes hoy en día // Verdad:
la IA no es responsable del comportamiento de los estudiantes; la formación en valores, hábitos y
disciplina depende principalmente del entorno familiar.
La IA es la culpable del comportamiento inadecuado de los estudiantes hoy en día.- La escasa
orientación y apoyo por parte de la familia ha contribuido a que este mito resurja, atribuyendo
erróneamente a la IA el mal comportamiento de los estudiantes. En realidad, se trata de una falta de
responsabilidad familiar al enfrentar las consecuencias del abandono educativo y afectivo, dejando que
la IA actúe como una especie de “niñera” tecnológica. Atribuir a la IA la conducta de los estudiantes es
un mito; los responsables son, en última instancia, los familiares y la falta de formación de personalidad
en los propios jóvenes.
La IA no es responsable del comportamiento de los estudiantes; la formación en valores, hábitos
y disciplina depende principalmente del entorno familiar.- Una verdad fundamental es que la
inteligencia artificial (IA) no es responsable del comportamiento de los estudiantes. Los buenos valores
y una crianza adecuada son los que realmente fomentan conductas positivas; si la familia actúa como
un ejemplo, es menos probable que surjan malos comportamientos en la escuela. Por lo tanto, la IA no
puede considerarse culpable de actitudes inadecuadas. En la sociedad actual, es fundamental que los
individuos aprendan a enfrentar las consecuencias de sus actos, corregir lo que está mal y, sobre todo,
ejercer un buen ejemplo como padres y ciudadanos. La IA debe ser entendida como un apoyo, y no
como un error, para quienes la utilizan de manera responsable.

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