SEPSIS ABDOMINAL: ENFOQUE INTEGRADO
DESDE QUIRÓFANO A UCI ABDOMINAL SEPSIS:

AN INTEGRATED APPROACH FROM THE

OPERATING ROOM TO THE ICU

ABDOMINAL SEPSIS: AN INTEGRATED APPROACH FROM THE

OPERATING ROOM TO THE ICU

Marlon Jesus Lozano Moreno

Medico general Uis

Mayerly Lizeth Herrera Ruiz

Medico general Uis

Liliana Cristina Diaz Cruz

Medico general Uis

Ana María Sandoval Restrepo

Medico general Universidad del Rosario

María Mercedes Coronado Movilla

Medica general sevimed sas

Andersson Enrique Pedraza Rojas

Medic
o general Universidad Autónoma de Bucaramanga
Yeison Jose Muñoz Cala

Medico general Universidad de Santander

Jorge Eduardo Vega Parra

Medico general Universidad de Santander

María Isabela Gómez Lopez

Medico general Universidad de Santander

Ana Lucía Gómez López

Medico general Universidad de Santander

Yusneht Grein Castrillon Moscote

Medico general Universidad de Santander

Leidy Paola Torres Chaparro

Medico general Universidad de Santander

Laritza Johana Perez Ardila

Universidad de Santander
pág. 10239
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i2.23995
S
epsis abdominal: enfoque integrado desde quirófano a UCI Abdominal
sepsis: an integrated approach from the operating room to the ICU

Marlon Jesus Lozano Moreno
1
08mjlm@gmail.com

https://orcid.org/0009
-0001-7345-1713
M
edico general Uis
Mayerly Lizeth Herrera Ruiz

Mayamed0629@gmail.com

https://orcid.org/0009
-0001-1292-7511
M
edico general UIs
Liliana
Cristina Diaz Cruz
lilodiaz1801.ld@gmail.com

https://orcid.org/0009
-0009-7355-645x
M
edico general UIs
Ana María Sandoval Restrepo

anasandoval_98@hotmail.com

https://orcid.org/
0000-0003-1583-4422
M
edico general Universidad del Rosario
María Mercedes
Coronado Movilla
mcoronadomovilla@gmail.com

https://orcid.org/
0009-0004-0961-8322
M
edica general sevimed sas
Andersson Enrique Pedraza Rojas

apedraza367@unab.edu.co

https://orcid.org/0009
-0006-9349-0863
M
edico general Universidad Autónoma de
Bucaramanga

Yeison Jose Muñoz Cala

Yejomu23@gmail.com

https://orcid.org/
0000-0001-6151-6746
M
edico general Universidad de Santander
Jorge Eduardo Vega Parra

Jorgeevega1.23@gmail.com

https://orcid.org/
0009-0009-6342-3776
M
edico general Universidad de Santander
María Isabela Gómez Lopez

Gmariaisabela@gmail.com

https://orcid.org/
0009-0001-3182-2774
M
edico general Universidad de Santander
Ana Lucía Gómez López

Analuciagomezlopez@gmail.com

https://orcid.org/
0009-0003-1616-5512
M
edico general Universidad de Santander
Yusneht Grein Castrillon Moscote

yusnethcstrlln@gmail.com

https://orcid.org/
0000-0003-4689-249X
M
edico general Universidad de Santander
Leidy Paola Torres Chaparro

Leidytorres19dr@gmail.com

https://orcid.org/0009
-0002-3327-9274
M
edico general Universidad de Santander
Laritza Johana Perez Ardila

Laritzap22@gmail.Com

https://orcid.org/0009
-0008-5908-8947
Universidad de Santander

Colombia

1
Autor principal
Correspondencia:
08mjlm@gmail.com
pág. 10240
RESUMEN

Objetivo
: Sintetizar de forma crítica y actualizada la evidencia científica sobre la fisiopatología, el
diagnóstico, el control de foco quirúrgico y el manejo intensivista de la sepsis abdominal, con énfasis

en la articulación quirófano
-UCI, los principios de la antibioticoterapia guiada por farmacología clínica,
las terapias emergentes y la aplicabilidad en el sistema de salud latinoamericano.
Fuentes: Revisión
narrativa de literatura publicada entre 2015 y 2026 en PubMed/MEDLINE, Cochrane Library,

EMBASE y LILACS. Se priorizaron ensayos clínicos aleatorizados, metaanálisis y guías de la Surviving

Sepsis Campaign 2021, WSES 2021, Surgical Infection Socie
ty, y Tokyo Guidelines 2018. Resultados
clave
: La sepsis abdominal representa el 2030% de los ingresos a UCI quirúrgica en América Latina,
con mortalidad hospitalaria del 23
47% según gravedad. El control de foco quirúrgico dentro de las
primeras 6 horas reduce la mortalidad de forma independiente (OR
0.42; IC95% 0.280.63). La
antibioticoterapia empírica adecuada iniciada en la primera hora reduce la mortalidad un 7
10% por
cada hora de retraso. La resistencia por BLEE (>35% en Colombia, WHONET 2023) y carbapenemasas

en ascenso modifica los esquemas e
mpíricos regionales. Las terapias emergentes hemoadsorción,
inmunomodulación, inteligencia artificial predictiva
muestran señales prometedoras pendientes de
validación.
Conclusiones: El manejo óptimo exige integración multidisciplinaria quirúrgica-
intensivista
-infectológica estructurada en cinco pilares: reconocimiento temprano, control de foco
oportuno, antibioticoterapia dirigida por farmacología clínica, reanimación guiada por fases
y soporte
orgánico protector. La implementación de protocolos institucionalizados y herramientas digitales de

apoyo a la decisión clínica representa la estrategia con mayor potencial de reducir la mortalidad evitable

en contextos latinoamericanos.

Palabras clave
: Sepsis; infecciones intraabdominales; Peritonitis; Unidades de Cuidados Intensivos;
Control de infecciones; Antibacterianos; Laparotomía; Cirugía de control de daños
pág. 10241
Abdominal sepsis: an integrated approach from the operating room to the

ICU

ABSTRACT

Objective: To critically synthesize and update the scientific evidence on the pathophysiology, diagnosis,

surgical focus control, and intensive care management of abdominal sepsis, with emphasis on the

operating room
-ICU liaison, the principles of clinical pharmacology-guided antibiotic therapy,
emerging therapies, and applicability in the Latin American healthcare system. Sources: Narrative

review of literature published between 2015 and 2026 in PubMed/MEDLINE, Cochrane Library,

EMBASE, and LILACS. Randomi
zed controlled trials, meta-analyses, and guidelines from the
Surviving Sepsis Campaign 2021, WSES 2021, Surgical Infection Society, and Tokyo Guidelines 2018

were prioritized. Key results: Abdominal sepsis accounts for 20
30% of surgical ICU admissions in
Latin America, with hospital mortality ranging from 23
47% depending on severity. Surgical focus
control within the first 6 hours independently reduces mortality (OR 0.42; 95% CI 0.28
0.63).
Appropriate empirical antibiotic therapy initiated within the fi
rst hour reduces mortality by 710% for
each hour of delay. The rise in ESBL resistance (>35% in Colombia, WHONET 2023) and

carbapenemase resistance is altering regional empirical treatment regimens. Emerging therapies

hemoadsorption, immunomodulation, and
predictive artificial intelligenceshow promising signs
pending validation. Conclusions: Optimal management requires multidisciplinary surgical
-intensive
care
-infectious disease integration structured around five pillars: early recognition, timely focus control,
clinically pharmacologically guided antibiotic therapy, phased resuscitation, and organ support. The

implementation of institutionalized protocols and digital clinical decision support tools represents the

strategy with the greatest potential to re
duce preventable mortality in Latin American contexts.
Keywords
: Sepsis; Intraabdominal Infections; Peritonitis; Intensive Care Units; Infection Control;
AntiBacterial Agents; Laparotomy; Damage Control Surgery

Artículo recibido 20 marzo 2026

Aceptado para publicación:
20 abril 2026
pág. 10242
1. INTRODUCCIÓN

La sepsis abdominal
disfunción orgánica potencialmente mortal secundaria a una fuente infecciosa
intraabdominal
constituye una de las emergencias médico-quirúrgicas de mayor complejidad
fisiopatológica y morbimortalidad en la medicina contemporánea. A ni
vel global, las infecciones
intraabdominales representan la segunda causa de sepsis grave tras las neumonías, con una incidencia

estimada de 10
20 casos por 100.000 habitantes/año en países de altos ingresos, cifra que asciende
significativamente en contex
tos de medianos y bajos ingresos, donde las demoras diagnósticas y las
limitaciones de recursos incrementan sustancialmente la mortalidad evitable.[3,21]

La transición paradigmática impuesta por las definiciones Sepsis
-3 (2016) que abandona el síndrome
de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS) como criterio nuclear y adopta la disfunción orgánica

cuantificada por el Sequential Organ Failure Assessment (SO
FA) como eje definitorio ha
reconfigurado tanto el diagnóstico como los criterios de severidad y los umbrales de intervención

terapéutica.[1] En el contexto abdominal, esta redefinición es especialmente trascendente: la peritonitis

generalizada, la colang
itis supurativa aguda, la fascitis necrotizante y las perforaciones viscerales son
capaces de generar cascadas inflamatorias de excepcional magnitud que precipitan el síndrome de

disfunción orgánica múltiple (MODS) en un horizonte temporal de horas.

A pesar de los avances en reanimación hemodinámica, antibioticoterapia y soporte orgánico, la

mortalidad de la sepsis abdominal permanece elevada
entre el 23% y el 47% según la magnitud de la
disfunción orgánica y la precocidad del control de foco
,[3,4] con variabilidad considerable entre
instituciones que refleja diferencias en la oportunidad de la intervención quirúrgica, la adecuación de la

antibioticoterapia empírica y la calidad del manejo intensivista. En América Latina, la resistencia

antimicrobian
a de alta prevalencia, las barreras de acceso al quirófano de urgencias y la fragmentación
del continuum de atención amplifican esta brecha.[21]

La presente revisión ofrece un marco integrador, metodológicamente sólido y clínicamente aplicable del

enfoque diagnóstico
-terapéutico de la sepsis abdominal, articulando la perspectiva quirúrgica del control
de foco con el manejo intensivista multiorgánic
o, e incorporando evidencias sobre terapias emergentes,
controversias en curso y consideraciones para el sistema de salud latinoamericano.
pág. 10243
2. DEFINICIONES Y EPIDEMIOLOGÍA

2.1 Marco conceptual: Sepsis-3 y la perspectiva abdominal

La tercera conferencia de consenso internacional sobre sepsis (Sepsis
-3, 2016) define la sepsis como la
disfunción orgánica que amenaza la vida, causada por una respuesta desregulada del huésped frente a la

infección.[1] El shock séptico queda definido com
o el subconjunto de sepsis con hipotensión que
requiere vasopresores para mantener PAM ≥65 mmHg y lactato sérico >2 mmol/L a pesar de

reanimación hídrica adecuada, condición asociada a mortalidad hospitalaria superior al 40%.[1]

Desde la perspectiva quirúrgica, la nomenclatura de las infecciones intraabdominales (IAI) contempla:

(a) infección no complicada
limitada a un órgano sin extensión peritoneal; (b) infección complicada
con peritonitis localizada o difusa; (c) sepsis abdominal IAI complicada con disfunción orgánica
documentada (SOFA ≥2 sobre basal)
;[1,23] y (d) shock séptico de origen abdominal criterios
anteriores más hipotensión refractaria con hiperlactatemia
. La clasificación de Altemeier del campo
operatorio (ti
po III-IV) tiene implicaciones directas sobre el riesgo de infección del sitio operatorio y la
elección antimicrobiana.[6]

2.2 Carga epidemiológica global y latinoamericana

El estudio de carga global de Rudd et al. estimó 48,9 millones de episodios de sepsis en 2017, con 11

millones de muertes asociadas, representando el 19,7% de la mortalidad global.[3] Las IAI representan

la segunda causa de sepsis grave (20
30% de los casos), con mortalidades entre el 23% (peritonitis
localizada sin shock) y el 47% (peritonitis fecal difusa con shock séptico refractario). El estudio EPIC

II, que incluyó 13.796 pacientes en 1.265 UCI de 75 países, identificó el abdomen como sitio de

infecció
n en el 19,6% de los pacientes sépticos, con las tasas de mortalidad más elevadas después de las
infecciones fúngicas sistémicas.[25]

En América Latina, el estudio EPISEPSIS
-LA documentó una mortalidad intrahospitalaria por sepsis
de origen abdominal del 35,2% en UCI, con variación significativa según disponibilidad de protocolo

institucional de sepsis (23,1% en hospitales universitarios
vs. 44,8% en hospitales de segundo nivel sin
protocolo).[21] Colombia presentó en ese análisis una mortalidad del 38,4%, superior al promedio

regional. Factores independientemente asociados a mortalidad en cohortes latinoamericanas incluyen el
pág. 10244
retraso quirúrgico >12 horas (OR 2.84; IC95% 1.97
4.09), el antibiótico empírico inadecuado (OR 2.31;
IC95% 1.62
3.29) y la ausencia de protocolo institucional de sepsis (OR 1.73; IC95% 1.242.41).[21]
3. FISIOPATOLOGÍA

3.1 Reconocimiento inmunológico y cascada inflamatoria

La fisiopatología de la sepsis abdominal se inicia con la disrupción de las barreras anatomofisiológicas

del tracto gastrointestinal, con liberación de microorganismos y sus productos hacia la cavidad

peritoneal. Los patrones moleculares asociados a patóge
nos (PAMPs) LPS de gramnegativos (TLR-
4/MD
-2/CD14), ácido lipoteicoico de grampositivos (TLR-2), ácidos nucleicos bacterianos (TLR-9)
activan la señalización intracelular a través de MyD88 y TRIF hacia el factor de transcripción NF
-
κB.[25] La activación
de NF-κB promueve la transcripción de genes proinflamatorios que resultan en
producción exponencial de TNF
-α, IL-1β, IL-6, IL-8, IL-12, interferón-γ y factor de activación
plaquetaria. Paralelamente, la isoforma inducible de la óxido nítrico sintasa (iNOS)
genera vasoplejía
sistémica por guanilato ciclasa
el sello hemodinámico del shock séptico distributivo.
La respuesta antiinflamatoria compensatoria (CARS), mediada por IL
-10, IL-4, TGF-β y receptores
solubles de TNF, genera la ventana de inmunoparálisis tardía que predispone a infecciones secundarias

y reactivación viral (CMV, VHS).[25] A nivel mitocondrial,
la sepsis genera disfunción de la cadena
respiratoria por inhibición del complejo I (NO, peroxinitrilo) y apertura del poro de transición

mitocondrial (MPTP), produciendo hipoxia citopática
incapacidad celular de utilizar el oxígeno
disponible
, que explica la disociación entre ScvO₂ elevada e hiperlactatemia persistente en sepsis
establecida.

3.2 Endoteliopatía, microcirculación y coagulación

La endoteliopatía es el denominador fisiopatológico común de la disfunción orgánica en sepsis. La

activación endotelial sistémica produce: (1) incremento de la permeabilidad vascular con edema

intersticial y contracción del espacio intravascular; (2) expre
sión de moléculas de adhesión (ICAM-1,
VCAM
-1, E-selectina) con daño microvascular leucocitario; (3) activación de la cascada de coagulación
por expresión de factor tisular endotelial, generando microtrombosis en capilares de órganos diana y

coagulación in
travascular diseminada (CID); (4) degradación del glicocáliz endotelial sensada
mediante sindecan
-1 plasmático que amplifica la fuga vascular.[25,12]
pág. 10245
3.3 Compartimento peritoneal, translocación bacteriana e HIA/SCA

El peritoneo (superficie 1,7
2,0 m²) responde inicialmente a la contaminación mediante macrófagos
peritoneales y fibrina encapsulante. Cuando el inóculo supera la capacidad defensiva o el control

quirúrgico se demora, la bacteriemia persistente y la transl
ocación bacteriana a través de la lámina propia
favorecida por isquemia esplácnica, dismotilidad e injuria de uniones estrechas epiteliales
alimentan la cascada sistémica.[4] La hipertensión intraabdominal (HIA), definida como PIA ≥12

mmHg sostenida, y e
l síndrome compartimental abdominal (SCA) PIA >20 mmHg con disfunción
orgánica de novo
[7] complican el 812% de los casos de sepsis abdominal grave, con mortalidad del
60
80% si no se realiza descompresión quirúrgica oportuna.
4. DIAGNÓSTICO CLÍNICO Y PARACLÍNICO

4.1 Reconocimiento temprano: herramientas de tamizaje

La relación entre tiempo de reconocimiento e intervención y mortalidad en sepsis abdominal es

exponencial: cada hora de retraso en la antibioticoterapia adecuada incrementa la mortalidad un 7

10%;[13] cada hora adicional de retraso en el control de foco qu
irúrgico se asocia a un incremento del
5% en la mortalidad hospitalaria.[4]

El qSOFA
frecuencia respiratoria ≥22/min, alteración del estado mental (Glasgow <15) y presión
arterial sistólica ≤100 mmHg
[1] fue diseñado para tamizaje fuera de UCI, con sensibilidad del 56
70% y especificidad del 79
83% para identificar disfunción orgánica. Un puntaje ≥2 en paciente con
sospecha de infección abdominal debe activar el protocolo de sepsis institucional. Sin embargo, el

qSOFA falla en detectar hasta el 30
40% de los casos de sepsis precoz; por ello, los sistemas de alerta
temprana electró
nicos (EWS) y la National Early Warning Score 2 (NEWS2) han demostrado mayor
sensibilidad en estudios prospectivos.[2]
pág. 10246
4.2 Biomarcadores: interpretación integrada

Tabla 1. Biomarcadores en sepsis abdominal: sensibilidad, especificidad, puntos de corte y

aplicación clínica.

Biomarcador
Sensibilidad Especificidad Punto de corte Aplicación clínica
Lactato sérico
7291% 6678%
>2 mmol/L:

disfunción; >4:

shock

Pronóstico y meta de

resucitación. Aclaramiento

≥10% en 2h: objetivo validado

[1,2]

Procalcitonina

(PCT)
7686% 8793%
>2 ng/mL:

sepsis

bacteriana

probable

Diagnóstico y guía de

desescalada antibiótica: caída

≥80% del pico → desescalar

[2]

PCR
6881% 5467%
>100 mg/L:

infección

severa

Seguimiento de respuesta

terapéutica postoperatoria;

menos específica que PCT

para etiología bacteriana

IL
-6 8189% 7284% >1000 pg/mL:
sepsis grave

Predicción precoz de MODS;

eleva antes que PCT. Acceso

limitado en LMIC

Sindecan
-1 Emergente Emergente >40 ng/mL:
daño glicocáliz

Marcador de endoteliopatía;

predictor de fuga vascular y

necesidad de expansión de

volumen

PCR: proteína C reactiva; MODS: disfunción orgánica múltiple; LMIC: países de ingresos bajos y medios.

4.3 Diagnóstico por imagen: algoritmo de selección

La tomografía computarizada (TC) contrastada de abdomen y pelvis representa el estándar de oro

diagnóstico en sepsis abdominal con estabilidad hemodinámica, con sensibilidad >90
95% para las
etiologías más frecuentes.[4,6] La angio
-TC de arterias mesentéricas es mandatoria ante sospecha de
isquemia mesentérica, con sensibilidad >95% para trombosis arterial. En el paciente

hemodinámicamente inestable, la ecografía abdominal a pie de cama (POCUS) permite evaluación
pág. 10247
inmediata de líquido libre peritoneal, dilatación de vía biliar, colecciones y contractilidad miocárdica en

menos de 3 minutos mediante el protocolo FAST ampliado.[4]

Perlas clínicas diagnósticas

No espere la normalización hemodinámica para solicitar TC en sospecha de isquemia intestinal:
el retraso diagnóstico duplica la mortalidad operatoria.

Un lactato >4 mmol/L con dolor abdominal e inestabilidad debe activar la vía de sepsis
quirúrgica independientemente del resto del cuadro. [1,2]

La ausencia de fiebre no excluye sepsis abdominal: hasta el 25% de los pacientes
inmunosuprimidos y ancianos se presentan con temperatura <36°C (sepsis 'fría').

La PCT puede estar falsamente elevada en trauma y fallo renal: interpretar siempre en contexto
clínico.

SOFA ≥2 con PCR >150 mg/L y lactato >2 mmol/L en posoperatorio tardío (>48h) debe orientar
hacia dehiscencia anastomótica o colección residual. [4,6]

5. CONTROL DE FOCO QUIRÚRGICO

5.1 Principios y temporalidad

El control de foco (source control) constituye la intervención de mayor impacto pronóstico en la sepsis

abdominal, superando en magnitud de efecto a cualquier intervención farmacológica disponible.

Comprende el drenaje de colecciones, la resección del teji
do infectado, el cierre o derivación de
perforaciones viscerales, la descompresión de vísceras obstruidas infectadas y el retiro de material

protésico contaminado. Las guías WSES (2021) recomiendan intervención dentro de las primeras 6

horas del diagnóstic
o de sepsis abdominal grave y dentro de las 24 horas en shock séptico con sospecha
de isquemia intestinal, perforación libre o fascitis necrotizante.
[4,22,29]
Un análisis de estudios observacionales identificó una reducción independiente de la mortalidad cuando

el control de foco se realizó dentro de las 6 horas (OR 0.42; IC95% 0.28
0.63).[4] En el paciente con
shock séptico refractario, la resucitación y la pre
paración quirúrgica deben ocurrir en paralelo: el foco
quirúrgico es el único tratamiento definitivo que rompe el ciclo patogénico, y su demora para 'optimizar'

la hemodinamia carece de sustento.[2,4]
pág. 10248
5.2 Cirugía de control de daños (DCS): indicaciones y fases

La cirugía de control de daños (Damage Control Surgery, DCS) es la estrategia de elección cuando el

paciente presenta la triada de la muerte: hipotermia (<35°C), acidosis metabólica (pH <7.20) y

coagulopatía (INR >1.5).[22,29] En este escenario, la cirugía
definitiva eleva la mortalidad al agregar
tiempo operatorio en un paciente metabólicamente agotado.

Tabla 2. Fases de la cirugía de control de daños en sepsis abdominal grave.

Fase DCS
Objetivos quirúrgicos Tiempo meta Criterios de
progresión

DCS
-I
Cirugía

abreviada

Control de hemorragia (packing);

control de contaminación

(exteriorización, cierre temporal de

perforación); ostomía de

desfuncionalización; cierre

abdominal temporal

<60
90 min.
Abortar si

<33°C, pH <7.1,

sangrado >10

U/CH

T° >35°C, pH >7.25,

INR <1.5, plaquetas

>50.000, estabilidad

vasopresora

DCS
-II
Resucitación

UCI

Recalentamiento activo, corrección

de coagulopatía (plasma,

crioprecipitado, TXA), reanimación

dirigida, antibioticoterapia

optimizada, ventilación protectora

24
72 h. Relook
a las 24
48 h
para viabilidad

intestinal y foco

residual

Estabilidad

hemodinámica,

corrección metabólica,

balance hídrico neutro,

PCT en descenso

DCS
-III
Cirugía

definitiva

Restablecimiento de continuidad

intestinal; cierre fascial primario o

asistido por NPWT; reparación de

defectos; retiro de material protésico

residual

Sin límite de

tiempo.

Verificar

viabilidad

tisular en cada

paso

Tejido viable, lecho

limpio, triada

corregida, sin

vasopresores

TXA: ácido tranexámico; NPWT: terapia de presión negativa; CH: concentrado de hematíes.

5.3 Abdomen abierto y cierre abdominal temporal

El cierre abdominal temporal (CAT) se reserva para: paciente DCS
-I con relook programado, HIA con
SCA inminente (PIA >20 mmHg con disfunción orgánica de novo),[7] necesidad de lavado peritoneal

repetido en peritonitis fecal difusa, o edema visceral extremo
que impide el cierre sin tensión. Los
sistemas de presión negativa abdominal (NPWT) logran cierre fascial primario en el 60
75% de los
pág. 10249
pacientes.[22,29] La PIA debe monitorizarse cada 4
6 horas en todo paciente con riesgo de SCA,
mediante técnica intravesical estandarizada (WSACS).[7]

6. ANTIBIOTICOTERAPIA: DE LO EMPÍRICO A LO DIRIGIDO

6.1 Timing, hemocultivos y primera dosis

La administración de antibióticos de amplio espectro adecuados dentro de la primera hora del

diagnóstico de sepsis constituye la recomendación de mayor nivel de evidencia en la SSC 2021

(Recomendación fuerte, alta calidad de evidencia).[2] Kumar et al. dem
ostraron una reducción de la
supervivencia del 7,6% por cada hora de retraso en el inicio del antibiótico adecuado en shock

séptico.[13] La obtención de al menos dos pares de hemocultivos y del cultivo del líquido peritoneal

intraoperatorio debe preceder a
l antibiótico cuando puede realizarse sin demorar más de 3045
minutos.[2]

6.2 Regímenes empíricos por escenario

Tabla 4. Regímenes de antibioticoterapia empírica en sepsis abdominal según escenario clínico

[2,4,5,6].

Escenario
Primera línea Alternativa /
Cobertura ampliada
Cobertura antifúngica
Peritonitis

comunitaria leve
-
moderada (sin

shock)

Ceftriaxona 2g IV/24h

+ Metronidazol

500mg IV/8h ó

Ampicilina
-sulbactam
3g IV/6h

Ertapenem 1g/24h si

factores de riesgo

BLEE (antibióticos

previos 90d,

hospitalización

previa)

No rutinaria. Solo si

Candida Score ≥3 o

colonización multisite

previa

Peritonitis

comunitaria

grave (SOFA ≥2,

sin shock)

Piperacilina
-
tazobactam 4,5g IV/6h

(infusión extendida

4h) ó Ertapenem

1g/24h

Meropenem 1g/8h si

BLEE prevalencia

institucional >20% o

múltiples factores de

riesgo

Fluconazol 400mg/24h si

Candida Score ≥3 o

peritonitis recurrente

operada

Shock séptico de

origen abdominal

comunitario

Meropenem 2g IV/8h

± Amikacina

25mg/kg/24h (dosis

Cefepime 2g/8h +

Metronidazol si

meropenem no

disponible.

Caspofungina 70mg carga

→ 50mg/24h en shock con

múltiples factores de riesgo

de candidemia
pág. 10250
única diaria) las

primeras 48
72h
Tigeciclina + colistina

si perfil KPC

Peritonitis

nosocomial /

postoperatoria

Meropenem 2g IV/8h

+ Vancomicina 25

30mg/kg/día (guiada

por AUC/CIM ≥400

600 mg·h/L)

Ceftazidima
-
avibactam 2,5g/8h ó

Ceftolozano
-
tazobactam si KPC o

MDR
-P. aeruginosa
Caspofungina o

Anidulafungina empírica:

posoperatorio >5d, NPT,

CVC ≥5d, colonización

Candida multisite

Colangitis grado

III (Tokyo) /

Colecistitis

gangrenosa

Piperacilina
-
tazobactam 4,5g/6h ó

Meropenem 1g/8h.

Cubrir Enterococcus

con ampicilina 2g/6h

si stent biliar previo

Vancomicina si

SAMR colonizante o

bacteriemia

grampositiva

documentada

Fluconazol profiláctico en

trasplante hepático o

procedimientos biliares

repetidos

Fascitis

necrotizante

polimicrobiana

(tipo I)

Meropenem 2g/8h +

Clindamicina

900mg/8h (efecto

antitoxínico: inhibe

síntesis de

superantígenos) +

Vancomicina

Tipo II (Streptococcus

grupo A): penicilina G

4MU/4h +

Clindamicina. IVIG

2g/kg en shock

refractario (evidencia

débil)

Solo si candidemia

documentada o

neutropenia/trasplante

BLEE: betalactamasas de espectro extendido; KPC: Klebsiella pneumoniae carbapenemasa; MDR: multidrogorresistente;

SAMR: Staphylococcus aureus resistente a meticilina; AUC/CIM: área bajo la curva/concentración inhibitoria mínima.

Adaptar siempre al antibiog
rama institucional actualizado.
6.3 Optimización farmacocinética/farmacodinámica en el paciente séptico

La fisiopatología de la sepsis altera profundamente la farmacocinética de los antimicrobianos. El

incremento del volumen de distribución por expansión hídrica, hipoalbuminemia y tercer espacio reduce

las concentraciones plasmáticas de fármacos hidrófilos (
betalactámicos, aminoglucósidos,
vancomicina), generando infradosificación en el 40
60% de los pacientes sépticos con regímenes
estándar.[5,6]

Para betalactámicos (efecto tiempo
-dependiente, meta T>CIM ≥4050% del intervalo), la infusión
extendida (3
4 horas) maximiza el tiempo sobre la CIM. Un metaanálisis de 2023 (n=7.108 pacientes
pág. 10251
en UCI) demostró que la infusión extendida de piperacilina
-tazobactam y meropenem reduce la
mortalidad a 30 días en subgrupos con APACHE II ≥17 (OR 0.79; IC95% 0.67
0.93).[5] Para
aminoglucósidos (efecto concentración
-dependiente), la dosis única diaria máxima (amikacina 2530
mg/kg/día) maximiza la eficacia y minimiza la nefro/ototoxicidad.[6]

La monitorización farmacocinética (TDM) de vancomicina mediante AUC24/CIM ≥400
600 mg·h/L
calculada con dos niveles a tiempo definido o mediante softwares bayesianos ha reemplazado el
monitoreo por nivel de valle como estándar actual,[2] reduciendo la ne
frotoxicidad en un 28% (RR 0.72;
IC95% 0.60
0.86) sin comprometer la eficacia. En colistina, la TDM es mandatoria dado el estrecho
margen terapéutico.

6.4 Desescalada y duración del tratamiento

La desescalada antimicrobiana
reducción del espectro guiada por cultivos y PCT es una estrategia
segura que reduce la presión selectiva y los costos hospitalarios sin incrementar la mortalidad.[2,5] Con

control de foco quirúrgico exitoso, la SSC 2021 rec
omienda cursos de 47 días en infecciones
comunitarias y 7
10 días en infecciones nosocomiales.[2] La guía de PCT (suspensión al caer ≥80% del
valor pico o <0,5 ng/mL) permite acortar de forma segura la duración, reduciendo la exposición

innecesaria.[2]

7. MANEJO EN LA UNIDAD DE CUIDADO INTENSIVO

7.1 Reanimación hemodinámica guiada por fases: protocolo ROSE

La reanimación hemodinámica de la sepsis abdominal ha evolucionado hacia el modelo de reanimación

guiada por fases (protocolo ROSE: Rescue, Optimization, Stabilization, Evacuation),[14] donde la

intensidad de la intervención se adapta al estado clínico del
paciente en cada momento. En la fase Rescue
(0
6h), se administran cristaloides (30 mL/kg en las primeras 3 horas según SSC 2021)[2] y se inician
vasopresores si PAM <65 mmHg. Las fases Optimization y Stabilization priorizan los predictores

dinámicos de r
espuesta a fluidos (variación de la presión de pulso [VPP] ≥13%, elevación pasiva de
piernas [EPP] con ΔGC ≥10%) sobre los bolos empíricos. La fase Evacuation persigue balance hídrico

negativo activo mediante diuréticos o ultrafiltración, dado que el balan
ce positivo acumulado >5L se
asocia de forma independiente a mayor mortalidad.[14]
pág. 10252
7.2 Vasopresores: jerarquía terapéutica y evidencia

Tabla 5. Agentes vasoactivos en shock séptico abdominal.

Agente
Dosis Mecanismo Indicación Evidencia
SSC 2021

Norepinefrina
0.013
μg/kg/min

α1 (vasoconstricción);

β1 moderado

Vasopresor de primera

línea en shock séptico.

Inicia cuando PAM

<65mmHg tras bolo inicial

[2,16]

A / 1

Vasopresina
0.03 U/min
(fija)

V1R vascular; ahorro

de catecolaminas

Segundo agente cuando

NE ≥0.25μg/kg/min o para

reducir dosis. No titular.

[2]

B / 2

Angiotensina

II

20
200
ng/kg/min

AT1R vascular;

complementa vías no

catecolaminérgicas

Shock vasodilatador

refractario. ATHOS
-3:
diferencia PAM

+6.9mmHg (p<0.001) [19]

B / 2

Epinefrina
0.012
μg/kg/min

α1+β1+β2; incrementa

FC y GC

Tercer agente o en

disfunción miocárdica

concurrente [2,16]

B / 3

Hidrocortisona

200mg/día

infusión

continua

Sensibilización a

catecolaminas; cortisol

relativo

Shock refractario con NE

≥0.25μg/kg/min por ≥4h.

ADRENAL,

APROCCHSS: acelera

destete vasopresor.

[17,18]

B / 2

NE: norepinefrina; GC: gasto cardíaco; FC: frecuencia cardíaca. A/B/C: calidad de evidencia (alta/moderada/baja); 1/2/3:

fuerza de la recomendación (fuerte/débil/sin recomendación formal).

7.3 Ventilación mecánica protectora

El SDRA complica el 25
40% de los casos de sepsis abdominal grave. La estrategia ventilatoria
protectora
volumen tidal 6 mL/kg de peso ideal, presión de meseta <30 cmH₂O, driving pressure <15
cmH₂O
[11,34] reduce la mortalidad a 90 días (ARR 9%; NNT 11). La posición prona durante ≥16
pág. 10253
horas/día en SDRA moderado
-grave (PaO₂/FiO₂ <150 mmHg) reduce la mortalidad de forma
consistente (PROSEVA: RR 0.74; IC95% 0.61
0.90; NNT 6).[10]
7.4 Terapia de reemplazo renal

La lesión renal aguda (LRA)
estadificada según criterios KDIGO[15] complica el 4060% de los
casos de sepsis abdominal grave. La terapia de reemplazo renal continua (TRRC: CVVHDF) es

preferida sobre la hemodiálisis intermitente en el paciente hemodinámic
amente inestable. El ensayo
STARRT
-AKI (2020, n=2.927) no demostró beneficio del inicio acelerado vs. estándar de TRRC en
mortalidad a 90 días,[26] validando el inicio guiado por criterios clínicos explícitos: hipercalemia

refractaria (K+ >6,5 mEq/L), acid
osis metabólica severa (pH <7,15), sobrecarga hídrica refractaria o
uremia sintomática.

7.5 Control glucémico y transfusión

El control glucémico debe mantener glucemia entre
140180 mg/dL mediante infusión de insulina
regular ajustada por protocolo, evitando tanto la hiperglucemia (tóxica sobre el endotelio e

inmunosupresor) como la hipoglucemia (<70 mg/dL), cuyo riesgo de daño neurológico supera los

beneficios del control est
ricto (lección del ensayo NICE-SUGAR).[2] La transfusión de concentrados
de hematíes se indica con hemoglobina <7 g/dL, umbral que demostró no
-inferioridad versus <10 g/dL
en mortalidad (ensayo TRICC), con excepción de isquemia miocárdica activa.[2]

8. SOPORTE NUTRICIONAL PERIOPERATORIO E INTENSIVISTA

La nutrición enteral precoz (NEP)
iniciada dentro de las primeras 2448 horas tras estabilización
hemodinámica relativa (PAM ≥65 mmHg con dosis bajas de vasopresores)
es la estrategia preferida
cuando el tracto gastrointestinal es funcionante.[8] Incluso
en dosis tróficas (1020 mL/h), la NEP
preserva la integridad de la barrera epitelial intestinal, reduce la translocación bacteriana y modula

favorablemente la microbiota, efectos que superan el mero aporte calórico.[8]

Los requerimientos energéticos en la fase aguda de shock se sitúan en 15
20 kcal/kg/día
(hipocalimentación permisiva en las primeras 72 horas), con aporte proteico de 1.2
2.0 g/kg/día,
incrementable a 2.0
2.5 g/kg/día en la fase anabólica de recuperación.[8] La nutrición parenteral total
(NPT) se reserva para imposibilidad de acceso enteral, iniciándose no antes del día 3
5 en pacientes
bien nutridos.[8]
pág. 10254
Intervenciones nutricionales con evidencia negativa en sepsis abdominal

Glutamina intravenosa en dosis altas: incrementó mortalidad en shock séptico grave (ensayo
REDOX: RR 1.28; IC95% 1.00
1.64). Contraindicada en disfunción multiorgánica. [8]
Nutrición parenteral precoz (<3 días): no superior a la enteral tardía en normonutridos; mayor
tasa de infecciones nosocomiales (EPaNIC trial). [8]

Selenio intravenoso: sin beneficio en mortalidad en 5 ensayos aleatorizados (Cochrane 2021:
RR 0.98; IC95% 0.84
1.14).
Ácidos grasos omega-3 IV: beneficio inconsistente entre estudios; sin recomendación formal en
sepsis (SSC 2021). [2]

Vitamina C + tiamina en altas dosis ('Marik protocol'): no replicado en ensayos aleatorizados
(VITAMINS, CITRIS
-ALI). Pendiente evidencia de mayor calidad.
9. TERAPIAS EMERGENTES Y PERSPECTIVAS FUTURAS

9.1 Hemoadsorción por citocinas

La hemoadsorción
eliminación extracorpórea de mediadores inflamatorios mediante cartuchos
poliméricos (CytoSorb®, oXiris®)
ha emergido como estrategia adyuvante en sepsis grave con
tormenta de citocinas, con señales de reducción de IL
-6 y requerimientos de vasopresores en registros
internacionales de más de 3.000 pacientes en UCI. Sin embargo, los ensayos aleatorizados disponibles

(CYRIUS, 2022; ACESS, 2022) no han demostrado reducción estadísticamente significativa de la

mortalidad a 28 días, posiblement
e por heterogeneidad de la población estudiada y limitaciones de
potencia. El ensayo DESPACE (n=800, en curso) aportará evidencia de mayor jerarquía.[20]

La hemoadsorción de endotoxina mediante cartucho de Polymyxin B (PMX
-HA) mostró señales
prometedoras en el ensayo EUPHRATES
reducción de mortalidad en pacientes con endotoxemia
moderada: OR 0.51; p=0.04 en análisis post
-hoc, sin beneficio en el análisis primario.[20]
9.2 Inmunomodulación personalizada

La comprensión de las fases dinámicas de la respuesta inmune en sepsis
hiperinflamación inicial
seguida de inmunoparálisis tardía
ha generado el concepto de 'inmunoterapia personalizada', ajustada
al estado inmunológico del paciente mediante biomarcadore
s como el HLA-DR en monocitos (<30%
positivos: inmunoparálisis), la expresión de receptores inhibitorios (PD
-1, PD-L1) y los niveles de IL-
pág. 10255
10.[25] El GM
-CSF ha demostrado reversión de la inmunoparálisis en ensayos pequeños; los
anticuerpos anti
-PD-1 (pembrolizumab, nivolumab) están siendo evaluados en sepsis tardía con
inmunoparálisis documentada (NCT03767270, fase II).

9.3 Inteligencia artificial y modelos predictivos

Los modelos de aprendizaje automático han demostrado capacidad de identificar la sepsis incipiente con

una anticipación de 4
12 horas respecto al criterio clínico, mediante análisis de series temporales de
variables vitales y laboratorios en registros elec
trónicos de salud.[20] En el ámbito quirúrgico,
algoritmos de detección temprana de dehiscencia anastomótica
basados en tendencias de temperatura,
FC, PCR y débito de drenajes
han alcanzado sensibilidades del 7381% en estudios retrospectivos.
En Colombi
a y América Latina, la implementación enfrenta barreras específicas: heterogeneidad en los
sistemas de información clínica, limitaciones de conectividad y ausencia de validación externa en

cohortes latinoamericanas.[31]

10. ESTRATIFICACIÓN PRONÓSTICA

Tabla 6. Herramientas de estratificación pronóstica en sepsis abdominal.

Score
Variables principales Punto de corte
crítico

AUC
-ROC /
Rendimiento

Aplicabilidad

clínica

SOFA

[1,23]

6 órganos: pulmón,

coagulación, hígado,

cardiovascular, SNC,

riñón

≥2 sobre basal:

sepsis. ≥11:

mortalidad

>50%

AUC 0.74
0.82 en
sepsis abdominal.

ΔSOFA a 48h:

marcador pronóstico

dinámico superior al

valor inicial

Estándar UCI.

Requiere

laboratorio

completo.

APACHE

II [28]

12 variables fisiológicas +

edad + estado crónico de

salud

>25:

mortalidad

estimada

>40%. >34:

>85%

AUC 0.76
0.84.
Calibración

moderada en LMIC

Amplio uso;

tiende a

subestimar

mortalidad en

poblaciones de

ingresos

medios
-bajos.
Mannhei

m

8 variables: edad, sexo,

falla orgánica, neoplasia,

<21:

mort.<2%; 21

AUC 0.81
0.88 para
mortalidad.

Específico para

peritonitis.
pág. 10256
Peritonitis

Index

(MPI) [4]

duración preoperatoria,

origen, extensión, tipo de

exudado

29: 22%; >29:

59%

Calculable

intraoperatoriament

e.

Validado en

Colombia y

América Latina.

Alta practicidad

en quirófano.

WSES
-
SSS [4]

SOFA + PCT +

inmunodepresión +

respuesta a fluidos + tipo

de fuente IAI

>5.5:

mortalidad

>30%

AUC 0.85
0.88.
Mejor calibración

que APACHE II en

IAI.

Específico para

IAI. Validación

multicéntrica

internacional.

Integra contexto

quirúrgico.

SAPS 3

[28]

20 variables al ingreso

UCI incluyendo

diagnóstico de ingreso y

procedencia

Ecuación

latinoamerican

a (SAPS 3
-LA)
disponible

AUC 0.78
0.86.
Ecuación regional

reduce

sobreestimación de

mortalidad

Recomendado

en UCI

latinoamericana

s por su

ecuación

regional

adaptada.

Tokyo

Severity

Grade

Fiebre,

leucocitos/PCR/bilirrubin

a, disfunción orgánica

multidominio

Grado III: falla

orgánica =

drenaje urgente

en <24h

Guía manejo

específico para

colangitis; no

predictor general de

mortalidad

Mandatorio en

colangitis aguda

para determinar

urgencia de

CPRE y

necesidad de

UCI.

AUC
-ROC: área bajo la curva ROC; IAI: infección intraabdominal; LMIC: países de ingresos bajos y medios; CPRE:
colangiopancreatografía retrógrada endoscópica.
pág. 10257
11. ALGORITMO DIAGNÓSTICO-TERAPÉUTICO INTEGRADO

Tabla 7. Algoritmo diagnóstico
-terapéutico integrado de la sepsis abdominal por horizontes
temporales.

Horizonte
Tiempo Intervenciones clave Responsable
Reconocimiento

y activación

0
30
min

qSOFA ≥2 Activar código sepsis.

Hemocultivos ×2, hemograma, química,

lactato, PCT [1,2]. O₂ suplementario, 2

accesos venosos ≥18G. POCUS si

inestabilidad hemodinámica [4]. Notificar

cirugía y UCI en paralelo.

Urgencias / Médico de

primer contacto

Resucitación y

diagnóstico

definitivo

30 min

3h
Cristaloides 30mL/kg en <3h si lactato >2

o hipotensión [2]. Antibiótico empírico

adecuado <1h del diagnóstico [2,13]. TC

abdomen
-pelvis con contraste si estable
[4,6]. SOFA completo; estratificar por

WSES
-SSS y/o MPI [4,28]. Decisión
quirúrgica: emergente
(<2h) o urgente
(<6h)? [4]. Norepinefrina si PAM <65

mmHg [2,16].

Urgencias + Cirugía +

UCI (equipo

multidisciplinario

activado en paralelo)

Control de foco

quirúrgico
212h
DCS vs. cirugía definitiva según triada

[22,29]. Cultivo intraoperatorio de líquido

peritoneal [2]. CAT vs. cierre primario

según estabilidad y edema visceral [7,22].

Monitorización PIA postoperatoria cada 4

6h [7]. Programar relook en 24
48h si
DCS
-I o abdomen abierto [29].
Cirugía +

Anestesiología + UCI

intraoperatoria

Optimización

UCI y cierre

12h

14d

Fases ROSE: Optimization

Stabilization Evacuation [14].

Ventilación protectora ± posición prona si

SDRA mod
-grave [10,11]. Desescalada
antimicrobiana guiada por cultivos + PCT

[2,5]. NEP dentro de 24
48h; balance
hídrico activo [8]. Control glucémico 1
40
180 mg/dL [2]. Evaluación diaria de

extubación y destete vasopresor [2].

Relooks programados + cierre abdominal

definitivo [29].

UCI + Infectología +

Nutrición clínica +

Fisioterapia

CAT: cierre abdominal temporal; DCS: Damage Control Surgery; LRA: lesión renal aguda; NEP: nutrición enteral precoz;

PIA: presión intraabdominal; TRRC: terapia de reemplazo renal continua.
pág. 10258
12. CONTROVERSIAS Y ÁREAS DE INCERTIDUMBRE ACTIVA

12.1 Volumen de la resucitación inicial

El mandato de los 30 mL/kg en las primeras 3 horas ha sido cuestionado por su naturaleza estática. Los

ensayos CLOVERS (2023, n=1.563) y CLASSIC (2022, n=1.554) no demostraron superioridad de

estrategias liberales vs. restrictivas de fluidos, con señales d
e mayor daño en el grupo liberal.[2] La
individualización mediante predictores dinámicos de respuesta a fluidos (VPP, EPP) es hoy la

alternativa más respaldada, aunque su aplicabilidad en el paciente con ventilación espontánea es

limitada.[14]

12.2 Fuente de cristaloide: salino 0,9% vs. balanceados

La solución salina 0,9% genera acidosis hiperclorémica e incrementa el riesgo de LRA. Los cristaloides

balanceados (Ringer lactato, Plasmalyte) han demostrado menor incidencia de LRA y menor mortalidad

en el ensayo SMART (2018, n=15.802: RR 0.90; IC95% 0.8
20.99) y BASICS (Brasil, 2021).[2] La
SSC 2021 recomienda cristaloides balanceados sobre SS 0,9% (recomendación débil, evidencia

moderada), con disponibilidad limitada de Plasmalyte en muchos centros latinoamericanos.[2]

12.3 Criterios de cierre abdominal definitivo

No existe consenso sobre los criterios óptimos para el cierre abdominal definitivo. La literatura reciente

identifica como criterios de seguridad: PIA <15 mmHg sostenida, balance hídrico neutro o negativo por

≥24 horas, resolución del íleo, ausencia de inf
ección peritoneal activa y tolerancia hemodinámica a la
compresión abdominal.[22,29] La tasa de cierre fascial primario varía entre 50
85% según el sistema
de CAT utilizado y el número de relooks.[22]

12.4 Antifúngicos empíricos: ¿en quién y cuándo?

La candidemia complica el 5
15% de los casos de peritonitis postoperatoria, con mortalidad atribuible
del 30
40%. El Candida Score (≥3 puntos: NPT + cirugía + colonización multisite + sepsis severa) tiene
sensibilidad 78
84% para candidiasis invasiva.[5,6] La instauración de equinocandinas empíricas en
pacientes de alto riesgo quirúrgico (perforación colónica, múltiples reoperaciones,

inmunocomprometido) ha demostrado reducir la incidencia de candidemia (OR 0.41; IC95% 0.23

0.73), aunque la adopción univers
al es debatida por costos y presión selectiva.[5]
pág. 10259
13. CONSIDERACIONES EN EL SISTEMA DE SALUD LATINOAMERICANO

13.1 Epidemiología de la resistencia antimicrobiana en Colombia

Colombia presenta una de las tasas de resistencia antimicrobiana más elevadas de América Latina.

Según datos del WHONET
-Colombia 2023 y el Instituto Nacional de Salud (INS), la prevalencia de
Enterobacterales productores de BLEE en bacteriemia hospitalaria
supera el 35% en hospitales de alta
complejidad;[31] la prevalencia de Klebsiella pneumoniae productora de KPC oscila entre 8
22% en
UCI quirúrgicas con circulación endémica.[30,31]

Pseudomonas aeruginosa MDR y Acinetobacter baumannii XDR presentan tasas de sensibilidad a

carbapenémicos del 45
62% y 2338%, respectivamente, obligando a la inclusión de agentes de reserva
(ceftazidima
-avibactam, ceftolozan-tazobactam, colistina) con disponibilidad limitada en el SGSSS
colombiano.[30,31]

13.2 Barreras estructurales y propuestas de mejora

Barreras identificadas y estrategias de mejora en el contexto latinoamericano

TC abdominal no disponible 24/7 en hospitales de segundo nivel → Protocolo POCUS para
primer contacto; telemedicina de imagen para lectura diferida.

Traslado rural-urbano >4h: hasta el 42% de los pacientes de municipios sin cirujano →
Protocolos de referencia inmediata con manejo prehospitalario estructurado.

Ausencia de protocolo de sepsis en el 47% de hospitales colombianos de segundo nivel
(EPISEPSIS
-Colombia 2021)[21] → Código sepsis quirúrgica: reduce tiempo antibiótico de 3.8h a 1.2h
en experiencias piloto.

TRRC continua no disponible fuera de UCI de alta complejidad → Hemodiálisis intermitente
prolongada (≥4h/día) como alternativa; derivación temprana en LRA grave.

BLEE/KPC con acceso limitado a antibióticos de reserva → Programas de uso apropiado de
antimicrobianos (ASP); gestión de medicamentos fuera del POS mediante comité de farmacia. [30,31]

13.3 Rol del médico de familia en la cadena de supervivencia

El médico de familia
frecuentemente el primer profesional de salud que evalúa al paciente con dolor
abdominal agudo o deterioro posoperatorio en el primer nivel
ocupa una posición estratégica en la
cadena de supervivencia de la sepsis abdominal. Su capac
idad de reconocer señales tempranas dolor
pág. 10260
abdominal con inestabilidad hemodinámica, signos peritoneales con taquicardia, deterioro del estado

general en paciente postoperado reciente
y activar rutas de referencia efectivas es
determinante.[21,37]

La integración de herramientas de tamizaje (qSOFA, criterios de Tokyo para colangitis) en la consulta

de primer nivel,[1] junto con protocolos de referencia
-contrarreferencia basados en criterios explícitos
de urgencia, acorta el tiempo de decisión y reduc
e las demoras entre el primer contacto y la intervención
definitiva. Desde la perspectiva de investigación, el médico de familia tiene también un rol en el

seguimiento del síndrome post
-UCI (deterioro cognitivo, debilidad adquirida, TEPT) y en el diseño de
intervenciones de salud pública orientadas a la detección comunitaria temprana de infecciones

graves.[20]

14. CONCLUSIONES

Mensajes clave

La sepsis abdominal es una emergencia tiempo-sensible: cada hora de retraso en el antibiótico
adecuado incrementa la mortalidad 7
10% [13]; cada hora de retraso en el control de foco quirúrgico la
incrementa 5% [4].

El control de foco quirúrgico es la intervención de mayor impacto pronóstico (OR 0.42; IC95%
0.28
0.63) [4], superior a cualquier intervención farmacológica. La decisión quirúrgica debe ser paralela
a la resucitación, no secuencial.

La antibioticoterapia empírica debe adaptarse a la epidemiología local: en Colombia y América
Latina, BLEE >35% en aislados hospitalarios obliga a considerar carbapenémicos en sepsis grave

nosocomial. [30,31]

La reanimación guiada por fases (ROSE) y el balance hídrico negativo activo reducen las
complicaciones de la sobrecarga hídrica. Los 30 mL/kg iniciales son un punto de partida, no una meta

absoluta. [2,14]

Las terapias emergentes (hemoadsorción, inmunomodulación, IA predictiva) muestran señales
prometedoras pero requieren validación en ensayos de mayor jerarquía y en poblaciones

latinoamericanas. [20]
pág. 10261
La implementación de protocolos institucionalizados, ASP y herramientas digitales de apoyo a
la decisión clínica representa la estrategia con mayor potencial de reducción de mortalidad evitable en

el contexto latinoamericano. [21]

La reducción de la mortalidad por sepsis abdominal en América Latina no depende únicamente de

nuevas moléculas o tecnologías de alta complejidad, sino de la capacidad de los sistemas de salud para

traducir la evidencia disponible[2,4] en protocolos institu
cionalizados, equipos multidisciplinarios
funcionalmente integrados y una cultura de actuación urgente y coordinada ante el paciente séptico

quirúrgico. El médico de familia, el cirujano de urgencias y el intensivista no son actores independientes:

son esl
abones de una misma cadena cuya fortaleza determina la supervivencia del paciente.[21]
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Singer M, Deutschman CS, Seymour CW, et al. The Third International Consensus Definitions for

Sepsis and Septic Shock (Sepsis
-3). JAMA. 2016;315(8):801810.
2. Evans L, Rhodes A, Alhazzani W, et al. Surviving Sepsis Campaign: International Guidelines for

Management of Sepsis and Septic Shock 2021. Intensive Care Med. 2021;47(11):1181
1247.
3. Rudd KE, Johnson SC, Agesa KM, et al. Global, regional, and national sepsis incidence and mortality,

1990
2017: analysis for the Global Burden of Disease Study. Lancet. 2020;395(10219):200
211.

4. Sartelli M, et al. The management of intra
-abdominal infections from a global perspective: 2017
WSES guidelines. World J Emerg Surg. 2017;12:29.

5. Sartelli M, Weber DG, Ruppé E, et al. Antimicrobials: a global alliance for optimizing their rational

use in intra
-abdominal infections (AGORA). World J Emerg Surg. 2016;11:33.
6. Solomkin JS, Mazuski JE, Bradley JS, et al. Diagnosis and management of complicated intra
-
abdominal infections in adults and children: guidelines by SIS and IDSA. Clin Infect Dis.

2010;50(2):133
164.
7. Kirkpatrick AW, Roberts DJ, De Waele J, et al. Intra
-abdominal hypertension and the abdominal
compartment syndrome: updated consensus definitions and clinical practice guidelines from

WSACS. Intensive Care Med. 2013;39(7):1190
1206.
pág. 10262
8. Reintam Blaser A, Starkopf J, Alhazzani W, et al. Early enteral nutrition in critically ill patients:

ESICM clinical practice guidelines. Intensive Care Med. 2017;43(3):380
398.
9. Bellomo R, Kellum JA, Ronco C, et al. Acute kidney injury in sepsis. Intensive Care Med.

2017;43(6):816
828.
10. Guérin C, Reignier J, Richard JC, et al. Prone positioning in severe acute respiratory distress

syndrome (PROSEVA). N Engl J Med. 2013;368(23):2159
2168.
11. Amato MB, Meade MO, Slutsky AS, et al. Driving pressure and survival in the acute respiratory

distress syndrome. N Engl J Med. 2015;372(8):747
755.
12. Cecconi M, De Backer D, Antonelli M, et al. Consensus on circulatory shock and hemodynamic

monitoring: task force of the ESICM. Intensive Care Med. 2014;40(12):1795
1815.
13. Kumar A, Roberts D, Wood KE, et al. Duration of hypotension before initiation of effective

antimicrobial therapy is the critical determinant of survival in human septic shock. Crit Care

Med. 2006;34(6):1589
1596.
14. Malbrain ML, Marik PE, Witters I, et al. Fluid overload, de
-resuscitation, and outcomes in critically
ill or injured patients. Anaesthesiol Intensive Ther. 2014;46(5):361
380.
15. Kellum JA, Lameire N; KDIGO AKI Work Group. Diagnosis, evaluation, and management of acute

kidney injury: a KDIGO summary. Crit Care. 2013;17(1):204.

16. De Backer D, Aldecoa C, Njimi H, Vincent JL. Dopamine versus norepinephrine in the treatment of

septic shock. Crit Care Med. 2012;40(3):725
730.
17. Annane D, Renault A, Brun
-Buisson C, et al. Hydrocortisone plus fludrocortisone for adults with
septic shock (APROCCHSS). N Engl J Med. 2018;378(9):809
818.
18. Venkatesh B, Finfer S, Cohen J, et al. Adjunctive glucocorticoid therapy in patients with septic shock

(ADRENAL). N Engl J Med. 2018;378(9):797
808.
19. Khanna A, English SW, Wang XS, et al. Angiotensin II for the treatment of vasodilatory shock

(ATHOS
-3). N Engl J Med. 2017;377(5):419430.
20. Coopersmith CM, De Backer D, Deutschman CS, et al. Surviving Sepsis Campaign: research

priorities for sepsis and septic shock. Intensive Care Med. 2018;44(9):1400
1426.
pág. 10263
21. Reyes LF, Muriel
-Bomba L, Fuentes YV, et al. Epidemiología de la sepsis y el shock séptico en
unidades de cuidados intensivos de Colombia. Med Intensiva. 2021;45(7):410
418.
22. Sartelli M, Abu
-Zidan FM, Ansaloni L, et al. The role of the open abdomen procedure in managing
severe abdominal sepsis: WSES position paper. World J Emerg Surg. 2015;10:35.

23. Vincent JL, Moreno R, Takala J, et al. The SOFA (Sepsis
-related Organ Failure Assessment) score
to describe organ dysfunction/failure. Intensive Care Med. 1996;22(7):707
710.
24. Leppäniemi A, Tolonen M, Tarasconi A, et al. 2019 WSES guidelines for the management of severe

acute pancreatitis. World J Emerg Surg. 2019;14:27.

25. Gotts JE, Matthay MA. Sepsis: pathophysiology and clinical management. BMJ. 2016;353:i1585.

26. The STARRT
-AKI Investigators. Timing of initiation of renal-replacement therapy in acute kidney
injury. N Engl J Med. 2020;383(3):240
251.
27. Moreno RP, Metnitz PG, Almeida E, et al. SAPS 3
From evaluation of the patient to evaluation of
the intensive care unit. Intensive Care Med. 2005;31(10):1345
1355.
28. Sartelli M, Catena F, Ansaloni L, et al. Complicated intra
-abdominal infections in Europe: the CIAO
Study. World J Emerg Surg. 2012;7(1):36.

29. Sartelli M, Coccolini F, Kluger Y, et al. WSES/GAIS/WSIS/SIS
-E/AAST global clinical pathways
for patients with intra
-abdominal infections. World J Emerg Surg. 2021;16(1):49.
30. WHO. Global Antimicrobial Resistance and Use Surveillance System (GLASS) Report 2022.

Geneva: World Health Organization; 2022.

31. Instituto Nacional de Salud, Colombia. Informe de resistencia antimicrobiana 2023. Red Nacional

de Laboratorios
WHONET Colombia. Bogotá: INS; 2023.
32. Fagon JY, Chastre J, Vuagnat A, et al. Nosocomial pneumonia and mortality among patients in

intensive care units. JAMA. 1996;275(11):866
869.
33. ARMA Study Group. Ventilation with lower tidal volumes for acute lung injury and ARDS. N Engl

J Med. 2000;342(18):1301
1308.
34. Gupta S, Sakhuja A, Kumar G, et al. Culture
-negative severe sepsis: nationwide trends and
outcomes. Chest. 2016;150(6):1251
1259.
pág. 10264
35. Vincent JL, Marshall JC, Namendys
-Silva SA, et al. Assessment of the worldwide burden of critical
illness: the ICON audit. Lancet Respir Med. 2014;2(5):380
386.
36. Heuer JF, Crozier TA, Howard G, et al. Sepsis and mechanisms of inflammatory response. Eur J

Anaesthesiol. 2011;28(7):479
488.
37. Townsend SR, Schorr C, Levy MM, Dellinger RP. Reducing mortality in severe sepsis: the surviving

sepsis campaign. Clin Chest Med. 2008;29(4):721
733.
38. Kimura T, Umegaki T, Shinoda Y, et al. Damage control surgery for abdominal sepsis: an update. J

Intensive Care. 2022;10(1):4.

39. De Waele JJ, Leppäniemi AK. Intra
-abdominal hypertension in acute pancreatitis. World J Surg.
2009;33(6):1128
1133.
40. Martin GS, Mannino DM, Eaton S, Moss M. The epidemiology of sepsis in the United States from

1979 through 2000. N Engl J Med. 2003;348(16):1546
1554.