CONTROL DE HEMORRAGIA MASIVA POR
LESIÓN DE ARTERIA GLÚTEA Y SU RESOLUCIÓN
ABDOMINAL. REPORTE DE CASO

CONTROL DE HEMORRAGIA MASIVA POR LESIÓN DE
ARTERIA GLÚTEA Y SU RESOLUCIÓN ABDOMINAL.
INFORME DE CASO

Claudia Nieto Uribe, MD

Instituto de Seguridad y Servicios Socialesde los Trabajadores del Estado, México

Gilberto Octavio León Olvera, MD

Hospital San José de Celaya, México
pág. 1972
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24176
Control de Hemorragia Masiva por Lesión de Arteria Glútea y su
Resolución Abdominal. Reporte de Caso

Claudia Nieto Uribe, MD
1
nietor2cg@gmail.com

https://orcid.org/0009-0007-7441-3261

Servicio de Cirugía General

Instituto de Seguridad y Servicios Sociales

de los Trabajadores del Estado - ISSSTE

Celaya, Guanajuato

México

Gilberto Octavio León Olvera, MD

ortopedistaleó
n@gmail.com
https://orcid.org/0009-0005-4522-9866

Hospital San José de Celaya

Guanajuato, México

RESUMEN

La hemorragia pélvica masiva secundaria a trauma penetrante por proyectil de arma de fuego, representa
para el cirujano general y los equipos de trauma en nuestro país, uno de los más grandes desafíos
quirúrgicos ya que, en el contexto de hemorragias exanguinantes donde la visión se ve limitada por el
abundante tejido hemático, realizar control vascular directo del vaso responsable puede llegar a ser casi
imposible. A pesar de la alta morbi mortalidad asociada a dichos sangrados, la mayoría de la literatura
disponible a nivel mundial sobre la ligadura de arteria iliaca interna o hipogástrica se concentra en el
área de ginecología y obstetricia principalmente para el control de hemorragias postparto o hemorragias
secundarias a procedimientos ginecológicos extensos. La ligadura de las arterias hipogástricas, reduce
de forma significativa la presión de pulso en el territorio pélvico sin ocasionar isquemia significativa
de las estructuras de la zona gracias a la abundante circulación colateral, por lo que se considera un
procedimiento relativamente seguro y efectivo para el control vascular. Su ejecución es relativamente
sencilla para cirujanos generales familiarizados con la anatomía retroperitoneal requiriendo
puntualmente la localización de la arteria iliaca común, su seguimiento distal hasta su bifurcación y
posterior ligadura de la rama medial o iliaca interna, vigilando de cerca el trayecto ureteral para evitar
su lesión. Dicha técnica es reproducible y útil principalmente en entornos con recursos limitados o
donde no se encuentra disponible la embolización selectiva de forma inmediata, reduciendo así
significativamente el sangrado, la necesidad de transfusiones masivas y por consiguiente la morbi
mortalidad. Consideramos importante la difusión del presente artículo entre cirujanos y residentes de
cirugía en nuestro país debido a la incidencia de trauma pélvico cerrado y abierto ya que, la mayoría de
la bibliografía disponible al respecto en dicha área es escasa por lo que intentamos promover el
entrenamiento en control de daños vascular, una competencia esencial en cirugía general y cirugía de
trauma. En el presente artículo exponemos el caso de un masculino que llega a la sala de urgencias tras
sufrir lesión glútea por proyectil de arma de fuego por lo que es llevado a quirófano con sangrado
profuso que no pudo ser controlado de forma directa debido a la visión limitada del campo quirúrgico
tras lo que se decidió realizar control vascular a través de la ligadura de iliaca interna logrando remitir
el sangrado y logrando estabilización hemodinámica y posterior evolución favorable hasta su
recuperación completa.

Palabras clave: hemorragia exanguinante, herida por arma de fuego, ligadura de hipogástrica

1
Autor principal
Correspondencia:
nietor2cg@gmail.com
pág. 1973
Control de Hemorragia Masiva por Lesión de Arteria Glútea y su Resolución
Abdominal. Informe de Caso

ABSTRACT

Massive pelvic hemorrhage secondary to penetrating trauma by gunshot wound represents one of the
greatest surgical challenges for the general surgeon and trauma teams in our country. In the context of
exsanguinating bleeding, where visualization is severely limited by abundant blood in the surgical field,
achieving direct vascular control of the responsible vessel can be nearly impossible. Despite the high
morbidity and mortality associated with these hemorrhages, the majority of the available worldwide
literature on internal iliac (hypogastric) artery ligation is concentrated in the fields of gynecology and
obstetrics, primarily for the management of postpartum hemorrhage or bleeding secondary to extensive
gynecologic procedures.Ligation of the internal iliac arteries significantly reduces pulse pressure in the
pelvic territory without causing significant ischemia to pelvic structures, thanks to the abundant
collateral circulation. It is therefore considered a relatively safe and effective procedure for vascular
control. Its execution is relatively straightforward for general surgeons familiar with retroperitoneal
anatomy. It requires precise identification of the common iliac artery, distal dissection to its bifurcation,
and subsequent ligation of the medial branch (internal iliac artery), while carefully protecting the ureter
to avoid injury. This technique is reproducible and particularly useful in resource-limited settings or
when selective embolization is not immediately available. It significantly reduces bleeding, the need
for massive transfusions, and consequently, morbidity and mortality.We consider the dissemination of
this article among general surgeons and surgical residents in our country to be important due to the high
incidence of both blunt and penetrating pelvic trauma. Given the scarcity of literature on this topic in
the trauma field, we aim to promote training in vascular damage control, an essential competency in
general surgery and trauma surgery.This article presents the case of a male patient who arrived at the
emergency department after sustaining a gluteal gunshot wound. He was taken to the operating room
with profuse bleeding that could not be controlled directly due to limited visualization of the surgical
field. Internal iliac artery ligation was performed as a vascular control measure, successfully stopping
the hemorrhage, achieving hemodynamic stabilization, and leading to a favorable postoperative course
with complete recovery.

Keywords: exsanguinating hemorrhage, gunshot wound, internal iliac artery ligation.

Artículo recibido 25 marzo 2026

Aceptado para publicación: 25 abril 2026
pág. 1974
INTRODUCCIÓN

Las lesiones vasculares glúteas por proyectil de arma de fuego son poco frecuentes, pero resultan
potencialmente letales debido al alto flujo sanguíneo de la región y la dificultad técnica para lograr un
control directo. Para entender mejor este problema es importante recordar la anatomía: la región glútea
es un área altamente vascularizada cuyo principal aporte proviene de la arteria glútea superior, que
representa la rama más grande y terminal del tronco posterior de la arteria ilíaca interna (a través de sus
divisiones superficial y profunda). Le siguen en importancia la arteria glútea inferior (rama terminal del
tronco anterior de la ilíaca interna) y la arteria pudenda interna, también rama del tronco anterior. ¹

En su mayoría, la irrigación glútea depende de ramas anteriores y posteriores de la arteria ilíaca interna.
Esto explica por qué, en 1894, Howard Kelly en Baltimore describió por primera vez la ligadura
bilateral de las arterias ilíacas internas o hipogástricas, señalando que podría comprometer gravemente
el aporte vascular de la pelvis. ² Sin embargo, hoy sabemos que no siempre es así. Las arterias
circunflejas femorales medial y lateral, junto con las arterias perforantes (todas ellas relacionadas con
el sistema ilíaco), forman una red de anastomosis muy competente que mantiene un flujo sanguíneo
adecuado en la mayoría de los casos, con una tasa de complicaciones isquémicas reportada menor al 5
% (claudicación de cadera, atonía vesical, plexopatías lumbosacras o impotencia). ³,⁴

Una vez identificada la lesión de la arteria glútea superior, el control vascular es prioritario, ya que el
alto flujo puede conducir rápidamente a choque hipovolémico o incluso a la muerte. Diversos estudios
recomiendan la embolización selectiva cuando existe un daño vascular preciso y el paciente se
encuentra estable. ⁵ No obstante, en muchas unidades de urgencias de nuestro país no se cuenta con
acceso inmediato a terapia endovascular.

Por ello, resulta fundamental que el cirujano general domine alternativas igualmente efectivas, como la
ligadura de la arteria ilíaca interna (hipogástrica) ipsilateral⁶, ⁷

La técnica quirúrgica se describe de manera sencilla y reproducible: tras el ingreso a la cavidad
abdominal, se realiza la lateralización visceral medial para incidir el peritoneo posterior y acceder al
espacio retroperitoneal. Una vez allí, se localiza la arteria ilíaca común y se sigue distalmente hasta su
bifurcación.
pág. 1975
Se identifica la rama medial (arteria ilíaca interna) y se coloca una doble ligadura con material
absorbible (o seda) preferentemente a 2 cm por debajo de la bifurcación, con lo que se logra una
reducción importante del flujo hacia la región pélvica y glútea. Es esencial identificar y aislar
previamente el uréter, que cruza por delante de la bifurcación de la arteria ilíaca común, justo proximal
al origen de la ilíaca interna. ¹, ⁸

Caso clínico

Se trata de un paciente masculino de 43 años de edad, sin antecedentes personales patológicos de
importancia, quien ingresó a la sala de urgencias tras sufrir heridas por proyectil de arma de fuego con
orificios de entrada en región glútea y muslo derechos.

A su ingreso se encontraba pálido, diaforético, con mucosas orales secas y taquicardia (frecuencia
cardíaca entre 125 y 130 lpm). El abdomen estaba blando, depresible y no doloroso. Presentaba dos
heridas por proyectil de arma de fuego en región glútea y muslo derechos, con escaso sangrado externo
y dolor a la palpación. Los pulsos periféricos eran simétricos. Refería parestesias en todo el miembro
pélvico izquierdo y leve disminución de fuerza.

Los estudios de laboratorio reportaron: hemoglobina 5 g/dL, hematocrito 14 %, plaquetas 175 000/mm³,
glucosa 110 mg/dL y creatinina 1 mg/dL.

El paciente se encontraba hemodinámicamente inestable sin sitio de sangrado evidente, por lo que se
inició reanimación hídrica intensiva y soporte con aminas vasoactivas para mantener una tensión arterial
media mayor a 65 mmHg. Una vez parcialmente estabilizado se realizó angiotomografía, la cual no
evidenció sangrado activo en ese momento. Sin embargo, durante la movilización para el estudio
apareció sangrado profuso desde la región glútea, por lo que fue llevado de urgencia a quirófano.

Se exploró la herida sospechando lesión de la arteria glútea superior izquierda. Ante la imposibilidad
de controlar la hemorragia de forma directa, se realizó laparotomía exploradora con apertura del
peritoneo posterior izquierdo. Se identificó y protegió el uréter, se localizó la arteria ilíaca común y se
siguió hasta su bifurcación. Se colocó doble ligadura en la arteria ilíaca interna ipsilateral, 2 cm por
debajo de su origen. Inmediatamente se observó una disminución significativa del sangrado glúteo, lo
que permitió realizar el abordaje de la herida, lograr hemostasia completa y reparar el músculo
lesionado.
pág. 1976
En el postoperatorio el paciente presentó parestesias en el miembro pélvico izquierdo, que fueron
tratadas con neuromoduladores hasta su resolución completa. Fue egresado a su domicilio y se recuperó
de forma exitosa.

Figura 1

1)
Aorta.
2)
Bifurcación de iliacas.
3)
Iliaca interna o hipogástrica.
Es importante recalcar que la identificación de la arteria hipogástrica será mas sencilla tras la
localización de la bifurcación y su ligadura deberá realizarse por lo menos 2cm por debajo de la misma
identificando y rechazando el uréter para prevenir una lesión.

DISCUSIÓN

Aunque la embolización selectiva se considera en la actualidad el método ideal para el tratamiento de
lesiones vasculares glúteas precisas, no siempre es posible utilizarla debido a su limitada
disponibilidad en la mayoría de los hospitales de nuestro país. Por esta razón, es de vital importancia
que el cirujano general quien atiende a la mayoría de estos pacientes se encuentre entrenado en la
resolución quirúrgica de este tipo de lesiones.

Gran parte de la bibliografía disponible sobre control vascular de la región pélvica se enfoca en
hemorragias de origen uterino y está dirigida al área de ginecología y obstetricia. ²,⁸,⁹
pág. 1977
Sin embargo, consideramos esencial capacitar también a los cirujanos generales en estas técnicas de
control vascular, que una vez comprendidas resultan relativamente sencillas y pueden salvar vidas.

En concreto, los sangrados de numerosas estructuras pélvicas y glúteas pueden controlarse de manera
efectiva localizando la arteria ilíaca en el retroperitoneo, siguiendo su trayecto distal, identificando la
bifurcación, protegiendo el uréter y colocando una doble ligadura absorbible a 2 cm de la bifurcación.
Gracias a la rica red de anastomosis, las probabilidades de complicaciones vasculares secundarias son
mínimas. ³,⁴,¹⁰

Tabla 1

Aspecto
Embolización selectiva Ligadura de arteria ilíaca
interna ipsilateral

Disponibilidad
Requiere intervencionismo y
equipo especializado

Disponible en cualquier quirófano

Velocidad de control
Más lenta (traslado +
procedimiento)

Rápida, especialmente en
paciente ya en quirófano

Invasión
Mínimamente invasiva Requiere laparotomía
Precisión
Muy alta (selectiva) No selectiva, pero efectiva para
sangrado masivo

Indicación ideal
Paciente estable con sangrado focal Paciente inestable sin acceso a
embolización

Riesgo de complicaciones
isquémicas

Un poco mayor si es distal o
bilateral

Bajo en ligadura proximal
unilateral

Ventaja principal
Menos transfusión y mejor
preservación de tejido

Inmediata y no depende de
tecnología avanzada

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