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EXPERIENCIAS EMOCIONALES EN LA
FORMACIÓN CLÍNICA HOSPITALARIA DE
ESTUDIANTES DE ENFERMERÍA.
EMOTIONAL EXPERIENCES IN THE HOSPITAL CLINICAL
TRAINING OF NURSING STUDENTS
Ramón Alberto Peña Peña
Facultad de Enfermería Mazatlán. Universidad Autónoma de Sinaloa. México.
María de Jesús Pérez Vázquez
Facultad de Enfermería Mazatlán. Universidad Autónoma de Sinaloa. México.
Cristina González Rendón
Facultad de Enfermería Mazatlán. Universidad Autónoma de Sinaloa. México.
Rosa Ávila Valdez
Facultad de Enfermería Mazatlán. Universidad Autónoma de Sinaloa. México.

pág. 2243
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24205
Experiencias emocionales en la formación clínica hospitalaria de
estudiantes de enfermería.
Ramón Alberto Peña Peña1
ramonpena@uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0001-7463-2711
Facultad de Enfermería Mazatlán. Universidad
Autónoma de Sinaloa. México.
María de Jesús Pérez Vázquez
maryperez123@ms.uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0003-0137-4592
Facultad de Enfermería Mazatlán. Universidad
Autónoma de Sinaloa. México.
Cristina González Rendón
crisgon@uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-7223-1698
Facultad de Enfermería Mazatlán. Universidad
Autónoma de Sinaloa. México.
Rosa Ávila Valdez
rosaavila.valdez@uas.edu.mx
https://orcid.org/0000-0003-2912-1108
Facultad de Enfermería Mazatlán. Universidad
Autónoma de Sinaloa. México.
RESUMEN
La experiencia clínica del estudiante de enfermería es indispensable para su formación. Las experiencias
emocionales son determinantes para el saber ser y hacer del estudiante durante el proceso de cuidado.
Objetivo; analizar las experiencias emocionales de estudiantes de enfermería durante el periodo de
prácticas clínicas. Metodología; estudio cualitativo fenomenológico, sustentado en el referente teórico
filosófico de Martín Heidegger. El muestreo fue intencionado, la participación fue voluntaria bajo
consentimiento informado. Participaron ocho estudiantes de licenciatura en enfermería del estado de
Sinaloa, México. Resultados: 1. Vivencias afectivas positivas; se destacan una mezcla de emociones
positivas y significativas para la formación del estudiante. 2. Ser de apertura a la experiencia vivida; el
entusiasmo y expectativas de aprendizaje permiten afrontar las experiencias emocionales, aun cuando
la ansiedad, incertidumbre y miedo se hacen presentes. 3. La experiencia ante el sufrimiento; en la cual
se descubre un ser ahí ante el sufrimiento del otro. Conclusiones: Se mostró una perceptiva evolutiva
desde una visión técnica a una más holística, donde la empatía y apoyo emocional son fundamentales.
Las experiencias emocionales durante las prácticas clínicas fueron coherentes con los sucesos
presentados, representando una oportunidad para moldear su identidad profesional aun cuando la
combinación de emociones puede resultar abrumadora.
Palabras clave: emociones, experiencias de vida, estudiante de enfermería, prácticas clínicas
1 Autor principal
Correspondencia: ramonpena@uas.edu.mx

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Emotional experiences in the hospital clinical training of nursing students
ABSTRACT
Clinical experience is essential to a nursing student’s education. Emotional experiences play a decisive
role in shaping the student’s professional competence and interpersonal skills during the care process.
Objective: To analyze the emotional experiences of nursing students during their clinical practicum.
Methodology: A qualitative phenomenological study grounded in the philosophical framework of
Martin Heidegger. Sampling was purposive; participation was voluntary and based on informed consent.
Eight undergraduate nursing students from the state of Sinaloa, Mexico, participated. Results: 1. Positive
affective experiences: a mix of positive and meaningful emotions for the student’s training stands out.
2. Openness to lived experience: enthusiasm and expectations for learning enable students to cope with
emotional experiences, even when anxiety, uncertainty, and fear are present. 3. The experience of
suffering: in which one discovers a presence in the face of another’s suffering. Conclusions: An evolving
perspective was demonstrated, shifting from a technical to a more holistic view, where empathy and
emotional support are fundamental. The emotional experiences during clinical practice were consistent
with the events described, representing an opportunity to shape their professional identity, even though
the combination of emotions can be overwhelming.
Keywords: emotions, life experiences, nursing students, clinical practice
Artículo recibido 25 marzo 2026
Aceptado para publicación: 25 abril 2026

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INTRODUCCIÓN
La formación clínica es uno de los aspectos más importantes del viaje educativo de los estudiantes de
enfermería, ya que es en este momento cuando el conocimiento teórico se combina con el cuidado
práctico y se desarrollan habilidades profesionales básicas. Las prácticas clínicas no son solo un proceso
técnico; más bien, ofrecen un espacio para experiencias personales, que pueden evocar una variedad de
emociones como ansiedad y estrés, satisfacción, orgullo y un sentido de propósito (Salgado‐Guadarrama
et al., 2024). Estos sentimientos impactan en los aprendizajes significativos, ya que afectan la toma de
decisiones, el desempeño clínico y la construcción de la identidad profesional del futuro enfermero. En
los últimos años, se ha evidenciado que los estudiantes han reportado miedo a cometer errores, dudas
sobre sus habilidades, preocupación por su relación con el paciente, así como angustia cuando el
paciente sufre o muere (Jiménez-Marcos et al., 2024). No obstante, en estos contextos, también se
presentan experiencias positivas que fomentan la empatía, el empoderamiento de la resiliencia y el
desarrollo de la confianza profesional como resultado de un apoyo docente adecuado y entornos clínicos
de apoyo (Aryuwat et al., 2024). Nuevas investigaciones han demostrado que los entornos clínicos
contemporáneos y el alto volumen de trabajo, la diversidad en los tipos de enfermedades, la complejidad
del cuidado y el estrés institucional afectan directamente las emociones experimentadas por los
estudiantes (Negm et al., 2024). Además, a estos factores que provocan alteraciones emocionales se les
suman otros como la falta de experiencias previas, el nivel de relación con los trabajadores de la salud,
el pobre apoyo del docente clínico y la cultura organizacional, que influyen tanto en la intensidad como
en el tipo de emociones que se experimentan. En este contexto, la exposición temprana a situaciones
críticas ha llevado a algunas instituciones educativas a establecer estrategias de apoyo encaminadas a la
prevención de problemas de salud emocional en los futuros enfermeros y enfermeras, entre estas se
encuentran las pautas activas, los programas para impulsar estilos y hábitos saludables, los programas
gratuitos de apoyo psicológico, entre otros.
En este contexto, es importante mencionar que las experiencias emocionales en la práctica clínica
impactan no solo en el logro académico, sino también en el desarrollo de la identidad ocupacional, la
empatía y, en última instancia, en la provisión de un cuidado humanizado. Durante el proceso de
aprendizaje en la práctica, el estrés clínico, la ansiedad por el rendimiento, la falta de confianza y el

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temor a cometer errores son comunes (Lazarus & Folkman, 1984). De hecho, estas no son
necesariamente malas experiencias, sino que, en el entorno adecuado, también pueden ser oportunidades
para el aprendizaje reflexivo (Schön, 1983). Como ha explicado Kolb (1984), el aprendizaje experiencial
de un estudiante da sentido a una experiencia en la inmediatez y el contexto, sugiere que las emociones
son cruciales para el proceso de interpretar y apropiarse del conocimiento. Por lo tanto, se requiere
analizar las experiencias emocionales subjetivas de los estudiantes de enfermería en el entorno clínico
para explorar el desarrollo de competencias de los estudiantes de enfermería, su bienestar psicológico y
sus estrategias de afrontamiento. Esto también es fundamental para mejorar los programas educativos y
para construir intervenciones que creen entornos más seguros, más solidarios y más beneficiosos
emocionalmente dentro de las clínicas, pues es en estos escenarios donde los estudiantes vivencian
diversas situaciones que impactan en sus dimensiones emocionales de tal sentido que estas experiencias
vividas pueden repercutir en su salud mental y su desarrollo profesional.
Existen algunos elementos como la interacción con el dolor, el sentimiento de pérdida o la muerte de
los pacientes, el sufrimiento, lo hostil del ambiente hospitalario que pueden provocar estrés en
estudiantes de enfermería, pero estas también pueden ser experiencias que le generen un importante reto
que le ayude a formarse y adaptarse a las actividades que enmarca la futura profesión, motivándolo a
implementar estrategias de afrontamiento (Benbunan-Bentata et al., 2007). Por ello entender la vivencia
emocional de los alumnos en estos escenarios es determinante para desarrollar estrategias de respaldo
que promuevan la adaptación y el bienestar, sin duda, un manejo emocional sustentado en estrategias de
regulación es fundamentales durante las prácticas clínicas para potencializa la resiliencia (Murillo-
Jiménez y Torres-Villalobos, 2025) y el aprendizaje significativo en los futuros profesionales de la salud
Ahora bien, durante su formación los estudiantes vivencias experiencias en entornos de aprendizaje
diversos, destacando el aula de clases, los laboratorios de simulación clínica y las áreas hospitalarias. El
salón de clases es uno de los primeros escenarios y el cual suele ser crucial para iniciar con su formación
dado que en estos reciben los conocimientos teóricos indispensables para su formación, en los
laboratorios de simulación se enseñan las técnicas requeridas y propias de la enfermería y en los espacios
clínicos es en donde desarrollan y fortalecen sus conocimientos teóricos y habilidades prácticas,
enfocándose en situaciones reales, es aquí donde vinculan teoría y práctica.

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En este sentido el objetivo de este trabajo de investigación se centra en analizar las experiencias
emocionales de los estudiantes de enfermería durante el periodo de prácticas clínicas. Los resultados
que emerjan de los datos permitirán poner en marcha estrategias que atiendan las necesidades a la salud
mental de los estudiantes y a su vez permitirán realizar aportaciones para adecuar los planes curriculares,
identificando las áreas de oportunidad para garantizar la integridad y calidad en la formación de
profesionales de enfermería, competentes en toda sus esferas personales y profesionales.
MÉTODO
Se realizó un estudio cualitativo fenomenológico, se tomó como base el referente teórico filosófico de
Martin Heidegger, y en el cual se permea la experiencia emocional como aquella intersección entre
percepción, motricidad y expresión del cuerpo vivido, siendo estas el medio por lo cual el sujeto muestra
con cierto tono sus afectos (Krueger, 2020). Heidegger, reformula las emociones como disposiciones
afectivas (Stimmungen) expresadas por las personas. Las emociones según Heidegger, no se limitan a
la descripción de un estado interior del sujeto, sino que exponen un modo en que el mundo se abre o se
cierra como campo de posibilidades, en ello se muestran afectos; como la angustia, miedo o alegría que
develan estructuras ontológicas de la existencia (Heidegger, 2015). En este estudio la muestra se
conformó por ocho estudiantes de la carrera de licenciatura en enfermería de los grupos de tercer y
cuarto año, de ambos sexos, tres hombres y cinco mujeres, que realizaron prácticas clínicas en los
diferentes hospitales de la localidad durante el turno matutino y vespertino, en el periodo de marzo a
junio del 2025. Para la selección de los participantes se utilizó un muestreo intencionado, dado que este
método permite que a juicio del investigador y la pertinencia con el fenómeno de interés se logre elegir
a los individuos que se consideren representativos y que puedan proporcionar la información requerida
(Hernández-Sampieri y Mendoza, 2021) para develar el fenómeno de estudio.
Para la recolección de los datos los estudiantes fueron visitados en la facultad de enfermería y se les
expuso el propósito del estudio, se les invito a participar en él, con previa explicación de las
características de su participación, la cual sería mediante una entrevista semiestructurada conformada
con ocho preguntas que guiaron la recolección de información dando la oportunidad para que los
participantes describieran de manera libre sus experiencias durante sus prácticas clínicas. La entrevista
semiestructurada es un método de recolección de información cualitativa que permite ahondar en las

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descripciones de los participantes lo que posibilita la exploración de significados, experiencias y
percepciones desde su punto de vista. Su relevancia reside en la flexibilidad que brinda para generar
datos profundos y ricos, además de permitir la adaptación del diálogo según el desarrollo narrativo. Esto
facilita una comprensión completa de fenómenos complejos dentro de su contexto natural (Kallio et al.,
2016). Para acceder a las entrevistas y la colecta de datos se contó con el consentimiento libre e
informado, las entrevistas se realizaron en los tiempos libres de los estudiantes con la finalidad de no
interferir con los contenidos de sus materias, la duración de estas fue de 40 a 60 minutos
aproximadamente, estas fueron realizadas por los investigadores en salas cerradas, libre de ruidos y
distractores favoreciendo la confianza del entrevistado y el investigador y de la pertinencia de la
información brindada para poder develar el fenómeno de interés. En el proceso de recolección de datos
se realizaron registros de aquellos detalles relevantes para lograr que el fenómeno de interés se mostrara,
la información se recolecto hasta llegar a la saturación de la misma, los datos obtenidos se fueron
transcribiendo conforme se fueron logrando, con la intención de generar un análisis inicial, la
información obtenida se manejó de manera confidencial y anónima. El trabajo de investigación se apegó
a lo establecido en el reglamento de la Ley General de Salud (1987) en materia de investigación en seres
humanos, garantizando el respeto a la dignidad, los derechos y el bienestar de los participantes. Se
protegió la privacidad y confidencialidad de los sujetos, evitando su identificación. Así mismo, se
aseguró la existencia de un consentimiento informado, otorgado tras una explicación clara y completa
del estudio, el cual fue formalizado por escrito. Además, se aplicaron los criterios confirmatorios para
la calidad de la investigación cualitativa propuesto por Guba y Lincoln (1985) citados por Hernández-
Sampieri & Mendoza, la credibilidad la cual se logró derivado de la observación y diálogos amplios que
se realizaron con los estudiantes de enfermería y que permitió recolectar datos suficientes para acercarse
a la realidad implícita en sus experiencias vividas durante sus prácticas clínicas. La transferibilidad,
dado que los resultados de este estudio tienen la posibilidad de extenderse a otros contextos que
involucren estudiantes o profesionales de la salud. La dependencia, dado que el proceso de investigación
se desarrolló con rigurosidad, documentando su congruencia metodológica para el estudio del fenómeno
de interés y la confirmalidad ya que los resultados se sustentan en los datos que emergieron de las

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narrativas de los estudiantes de enfermería y no en la subjetividad del investigador. Al finalizar las
entrevistas se extendió un agradecimiento a los estudiantes por su participación.
RESULTADOS
Se realizaron 16 entrevistas a 8 estudiantes de ambos sexos, tres hombres y cinco mujeres, de los grupos
de tercer y cuarto año de la carrera de licenciatura en enfermería, la media de edad fue de 20.4 años, uno
de los participantes dijo trabajar y estudiar, el resto solo estudia, dos refieren ser casados y seis solteros.
De los datos emergieron tres categorías:
1. Vivencias afectivas positivas
En sus narrativas los estudiantes de enfermería destacan experiencias emocionales positivas para su ser
y estar en el mundo de la ciencia de enfermería. Expresiones de satisfacción y alegría destacaron en sus
relatos como algunas de las emociones sentidas:
EE. 1 “En muchos momentos sentí una profunda satisfacción por ayudar a un paciente y luego que veo
su agradecimiento”.
EE. 3 “La emoción de aprender cosas nuevas todos los días fue increíble, fueron fructíferas
experiencias”.
EE.7 “Las experiencias más gratificantes fueron cuando ayude a los pacientes a calmar su ansiedad,
hablaba con ellos y si se relajaban, fue increíble y satisfactorio”.
Las emociones positivas; la alegría, la gratitud y la satisfacción no son reducidos a sentimientos o
estados internos aislados, sino que estas conforman modos de apertura del ser del estudiante hacia su
entorno. Es pues, que a través de estas experiencias el mundo vivido durante su formación clínica se les
presenta de una manera más habitable, significativa y comprensiva. Para estos escenarios las enseñanzas
de la vida académica fueron medulares para su formación, estas fueron relatadas como esenciales para
vivenciar experiencias fructíferas y exitosas durante las prácticas clínicas de formación.
EE. 2 “Aun cuando las situaciones eran difíciles me di cuenta que lo aprendido de la teoría me ayudo
a sacar con éxito los procesos de cuidados a los que hice frente”.
EE.6 “Los aprendizajes durante mi práctica clínica, me hacían sentir feliz sobre todo cuando podía
aplicar con éxito una técnica”.

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EE 8 “Estoy satisfecho con las prácticas clínicas. Me han dado una visión realista de la profesión y
creo que la preparación que recibí fue adecuada para enfrentar la mayoría de los retos que encontré".
Las experiencias emocionales de los estudiantes participantes, develan un compilado de situaciones
que permitieron que las experiencias durante las prácticas clínicas detonaran sentimientos positivos
ante lo divergente de los contextos clinicos. En la fenomenología heideggeriana, el “Dasein” está en
constante interpretación de su mundo en el cual habita
2. Ser de apertura a la experiencia vivida
En las prácticas clínicas, las experiencias emocionales forman una estructura ontológica que se hace
especialmente evidente cuando el estudiante de enfermería se encuentra expuesto a situaciones humanas
intensas, inciertas y significativas para su proceso de formación. En sus narrativas se develan emociones
de miedo, incertidumbre, inseguridad y vulnerabilidad, pero también espacios de apertura para su
crecimiento personal y para su formación profesional.
EE. 2 “Sentía que era todo abrumador… por la carga de trabajo y la responsabilidad, tenía miedo a lo
que a futuro tendría en el ejercicio ya como licenciado en enfermería".
EE. 5. “Al ver como realizaban los enfermeros sus labores, sus acciones propias de su profesión, me
llenaban de miedo, de inseguridad... me preguntaba ¿todo eso tengo que poder hacer? ".
EE. 7 “Me sentía lleno de inseguridad, y me daba miedo que se acrecentaba de manera negativa al
sentir que no tenía claro si estaba haciendo las cosas correctamente, pero si pude hacerlo".
En los discursos se muestra un ser ahí que demandó la necesidad de redes de apoyo y relaciones que
sostuvieron su desarrollo humano, emocional y que lo prepararon para su práctica clínica profesional.
En sus relatos se describen contextos en los que su ser y estar en la enfermería le abren el mundo de la
experiencia clínica que transforman al que la vive.
EE. 3. “Las experiencias en el campo clínico han fortalecido mi autoestima. Al principio tenía miedo
de cometer errores, pero ahora confío más en mis habilidades, hago mucho mejor todo”.
EE. 5 “Tuve la oportunidad de asistir en el nacimiento de un bebé. La emoción de estar presente en un
momento tan milagroso fue indescriptible. Sentí una conexión profunda con la profesión y una gran
admiración por la vida".

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EE 7 “Un paciente, después de varios días en cuidados intensivos, me reconoció con gratitud… el hecho
de haber sido parte de su recuperación me hizo sentir que todo el esfuerzo valió la pena".
El estudiante de enfermería durante sus prácticas clínicas vivencia experiencias de apertura emocional
que posibilita una comprensión más auténtica del cuidado, dado que les permite ver al paciente no como
una persona que solo ocupa de técnicas, sino como un ser-en el mundo que en compañía de ellos están
atravesado por miedos, esperanzas y significados enmarcadas en la enfermedad. Es pues que esta
afinidad afectiva fundamenta lo humano del cuidado donde se vincula la práctica, la comprensión del
valor de la vida y las emociones gratificantes de apertura del ser ahí (Heidegger, 2015).
3. La experiencia ante el sufrimiento
En sus narrativas de los estudiantes describen escenarios significativos para su formación durante su
práctica clínica, en estos se enfrentaron por primera vez a la presencia real del sufrimiento humano. En
estas experiencias vividas encontraron no solo la oportunidad de adquirir habilidades técnicas, también
se destacó esa experiencia ontológica profunda al descubrirse como un ser ahí ante el sufrimiento del
otro que lo padece. En sus narrativas se describen:
EE. 2 "Enfrenté una experiencia emocional muy difícil… un paciente con cáncer terminal falleció en mi
turno… fue una experiencia devastadora, especialmente porque había desarrollado una conexión con
él durante su estancia”.
EE5. “Me toco estar presente al comunicarles a un familiar que su ser querido estaba en estado
crítico… ver el dolor en sus ojos… fue desgarrador, y me di cuenta de la carga emocional que conlleva
esta profesión”.
EE. 7. "Un paciente me pidió ayuda para aliviar su dolor, pero las órdenes médicas ya estaban
establecidas… y apoyarlo psicológicamente me fue difícil y sentí frustración y tristeza por no poder
hacer más en ese momento".
En la voz de los estudiantes se mostraron experiencias emocionales donde el ser humano o “Dasein”
arrojado al mundo está siempre en apertura hacia lo que le acontece. Las prácticas clínicas del estudiante
fueron momentos privilegiados en los cuales experimentaron la disponibilidad y apertura al enfrentarse
a situaciones que aun cuando no podían ser controladas lo reclaman como un ser de la enfermería. Sus
narraciones describen:

pág. 2252
EE. 3. “Aprendí lo importante que es manejar las experiencias en el campo psicológico y personal para
seguir adelante y seguir cuidando a otros pacientes, ya que el sufrimiento estará".
EE. 4 “Una de las experiencias más desafiantes fue tener que cuidar a un paciente que estaba muy
agitado y confuso…. intenté calmarlo, pero nada parecía funcionar… no sabía cómo ayudarlo mejor,
sin embargo, al final si lo logramos".
EE. 8. "Al principio me sentí abrumada, viví de cerca el sufrimiento de los pacientes y familiares… pero
he visto cómo cada situación ha sido clave para poder enfrentar mejor estos desafíos del día a día en
el hospital".
En las narrativas emergen experiencias que devela el sufrimiento del paciente y las cuales no se asumen
como un dato objetivo por parte del estudiante de enfermería, sino que se sienten como una
manifestación que orienta a la comprensión del estudiante, situándolo a estar y ser auténtico en la
relación de cuidado. Sin duda, el dolor, la angustia y el sufrimiento del otro se develan como
posibilidades en las que el estudiante no solo observa, sino que también siente y actúa afectivamente.
Heidegger señala que estas experiencias revelan la manera en que el ser ahí del estudiante arrojado en
el mundo enfrenta determinadas situaciones durante sus prácticas clínicas que le impulsan a tomar
posturas más auténticas de responsabilidad, empatía y presencia (Heidegger, 2015).
DISCUSIÓN
Los resultados muestran que las prácticas clínicas son descritas como espacios que conforman áreas de
formación para el estudiante de enfermería en donde se vivencian un abanico de experiencias
emocionales; afectivas positivas hasta experiencias profundas de sufrimiento.
Estas experiencias emocionales, al ser interpretadas desde la fenomenología existencial de Martin
Heidegger, brinda la oportunidad de comprender el cuidado de enfermería no solo desde intervenciones
meramente técnicas, sino como un modo de ser y estar en el mundo donde el estudiante se descubre a sí
mismo en relación con el otro. En este sentido, en estudios recientes se ha destacado que la dimensión
afectiva es un elemento que constituye los procesos de aprendizaje clínico en enfermería, y que el
manejo de las emociones contempla vivencias y experiencias que favorecen el crecimiento personal y
profesional del futuro enfermero o enfermera. En este contexto, la exposición a prácticas clínicas influye
en el desarrollo de habilidades emocionales en estudiantes de Enfermería

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(Rodríguez-Leal, et al., 2024), por ello se destaca que, el manejo de las emociones es un componente
crucial del ejercicio de la enfermería y del aprendizaje, aportando para el desempeño en todas aquellas
actividades donde haya situaciones cargadas de información emocional. Sin embargo, las emociones
son respuestas que varían según la personalidad, vivencias o el estado en el que se encuentre un
individuo frente a una situación. (Acosta Balseca, et al., 2025).
Las experiencias emocionales afectivas positivas, como la satisfacción, alegría y realización personal,
develan en los estudiantes no solo la adquisición de habilidades técnicas, también se muestra que logran
constituirse con sentido y pertenencia hacia la profesión. La literatura reciente destaca que la
formación emocional forma al individuo y los prepara como competente emocionalmente para la vida,
esta es parte integral de los procesos cognitivos, neurofisiológicos y comportamentales del ser humano,
por esto le permite al estudiante manejar sus emociones en el entorno educativo (Gordillo Caicedo,
2022). En la formación de enfermería las emociones positivas favorecen la integración teórica y práctica,
fortaleciendo la identidad profesional manteniendo un efecto significativo en el comportamiento ético
de enfermeras y su capacidad para gestionar situaciones críticas
Según la filosofía heideggeriana las experiencias emocionales afectivas representan modos auténticos
de apertura del Dasein en su ser ahí, arrojado en el mundo (Heidegger, 2015) en donde el estudiante de
enfermería se encuentra así mismo en cada experiencia de cuidado, y la experiencia emocional es parte
constitutiva de estas y de su existencia.
El ser de apertura se mostró como una de las categorías que develan las experiencias emocionales
subjetivas; el miedo, angustia, incertidumbre e inseguridad como sentimientos propios del proceso de
formación en la enfermería. Estos resultados coinciden con los encontrados por Calvo Matías et al.,
(2025) quienes refieren que los estudiantes describen que durante las practicas clínicas se enfrentan a
situaciones reales de estrés, manifestando emociones negativas como miedo, frustración,
tristeza y enojo. Por su parte Caisa et al., (2025) refirieron que los estudiantes perciben las prácticas
preprofesionales como una etapa estresante, asociada a factores como la carga académica,
responsabilidad clínica, miedo a cometer errores y las relaciones interpersonales en los entornos
hospitalarios. Se ha dejado claro que las primeras prácticas son escenarios de vulnerabilidad, pero
también de crecimiento personal. Heidegger (2015), describe estos estados afectivos como una manera

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de “ser ahí” del estudiante de enfermería, arrojado en el mundo en donde vivencia un abanico de
situaciones generadoras de experiencias emocionales diversas que distan de ser emociones negativas
que obstaculizan la formación y que a la luz de la fenomenología se muestran estas experiencias como
oportunidades para que el estudiante se reconozca como ser con finitudes, responsable y situado en el
mundo del cuidado de enfermería.
Por último, la experiencia ante el sufrimiento, se constituyó como parte medular para ese proceso de
transición del estudiante hacia el cuidado autentico. Vivir de cerca las experiencias de pérdida o muerte,
así como el dolor y la angustia de los pacientes y sus familiares, le generaron sentimientos subjetivos
reconocidos como sus límites y posibilidades a la vez. Algunos estudios refieren que recibir mayor
educación y capacitación, así como el apoyo de enfermeros e instructores clínicos, ayuda a los
estudiantes a controlar sus emociones, (Al-Osaimi et al., 2026) lo que les permite enfrentar el
sufrimiento como una experiencia determinante que impulsa el desarrollo de competencias emocionales,
éticas y reflexivas en la enfermería, salvaguardando así la calidad de la atención. López-Fernández,
(2015) destaca que el desarrollo de inteligencia emocional se presenta como una característica que da
apertura a las relaciones interpersonales, ya que permite a los estudiantes ser consciente de sus
emociones, comprenderlas, manejarlas en ellos y para los otros, razonando mejor cada intervención y
situación en su formación clínica.
Desde los postulados de Heidegger, se destaca el sufrimiento del otro como oportunidad para una
apertura existencial que orienta al estudiante de enfermería a revelar su ser ahí autentico, capaz de estar
con el paciente, con empatía, responsabilidad y reconociéndolos como seres en el mundo de la
enfermería.
Los resultados de este estudio permiten afirmar que las experiencias emocionales afectivas positivas, de
apertura y ante el sufrimiento conforman un proceso complejo de transformación ontológica para el
estudiante de enfermería. En este sentido, la formación clínica del estudiante de enfermería no solo le
permite el desarrollo de habilidades técnicas, sino que le va formando un modo de ser profesional con
mayor sensibilidad, reflexividad y comprensión humana del cuidado, además de fundamentar su
identidad con el desarrollo de las habilidades clínicas, también potencializa la ética y los valores
profesionales (Arimon-Pagès, 2024). Desde el espacio filosófico, la fenomenología de Heidegger da luz

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a estas experiencias emocionales al mostrar que el estudiante de enfermería durante sus prácticas
clínicas, no solo aprende para ser enfermera o enfermero, sino que también aprende a “ser y estar en el
mundo de la enfermería”.
CONCLUSIONES
La vivencia clínica de los estudiantes de enfermería pone de manifiesto un recorrido emocional complejo
que abarca tanto experiencias positivas como una apertura ante situaciones inciertas, además del
contacto directo con el sufrimiento humano. A partir de sus relatos, se puede observar que las prácticas
no solo refuerzan habilidades técnicas, sino que también contribuyen a una comprensión más auténtica
y profunda del cuidado. En este contexto, la satisfacción, el miedo, la vulnerabilidad y la empatía se
entrelazan para ayudar a forjar su identidad profesional. En conjunto, estas experiencias indican que el
ser del estudiante se transforma a través del encuentro con los demás, adoptando una postura más
consciente, responsable y humana para el ejercicio de la enfermería.
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