pág. 2542
VALORACIÓN ECONÓMICA DEL CARBONO EN
ECOSISTEMAS ALTOANDINOS: UN ENFOQUE
ESTRATÉGICO PARA LA GESTIÓN SOSTENIBLE
REGIONAL
ECONOMIC VALUATION OF CARBON IN HIGH-ANDES
ECOSYSTEMS: A STRATEGIC APPROACH FOR REGIONAL
SUSTAINABLE MANAGEMENT
Jazmín Isabel García-Guerra
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH)
Maria Fernanda Herrera Chico
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH)
Gabriela Natali Fonseca Romero
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH)
Luz Miriam Avila Pesántez
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo

pág. 2543
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24240
Valoración económica del carbono en ecosistemas altoandinos: un enfoque
estratégico para la gestión sostenible regional
Jazmín Isabel García-Guerra1
jazmin.garcia@espoch.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-6800-7768
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo
(ESPOCH)
Maria Fernanda Herrera Chico
maria.herrerac@espoch.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-2286-5502
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo
(ESPOCH)
Gabriela Natali Fonseca Romero
gabriela.fonseca@espoch.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-7855-9494
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo
(ESPOCH)
Luz Miriam Avila Pesántez
miriam.avila@espoch.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-9421-287X
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo
RESUMEN
El presente artículo realiza una revisión sistemática sobre la valoración económica del carbono en
ecosistemas altoandinos, con el objetivo de analizar metodologías, tipos de ecosistemas, beneficios
socioeconómicos e implicaciones para la gestión sostenible regional. Se empleó la metodología
PRISMA para garantizar la transparencia, replicabilidad y exhaustividad del estudio, mediante la
identificación, selección y análisis de 112 estudios relevantes publicados entre 2000 y 2025 en bases de
datos académicas como Scopus, Web of Science y Scielo. Los criterios de inclusión consideraron
estudios que abordaran la captura de carbono y su valoración económica en páramos, humedales y
bosques altoandinos, mientras que se excluyeron duplicados y documentos sin datos completos. Los
resultados evidencian que los métodos de valoración económica más utilizados incluyen la valoración
contingente, costos evitados, transferencia de beneficios y análisis multicriterio, cada uno con fortalezas
y limitaciones específicas. Los ecosistemas altoandinos presentan heterogeneidad significativa: los
páramos y humedales destacan por su alta capacidad de secuestro de carbono, mientras que los bosques
nublados aportan biomasa crítica. Además, la conservación de carbono genera beneficios
socioeconómicos directos e indirectos, incluyendo ingresos por servicios ambientales, mitigación
climática y provisión de recursos locales. Los hallazgos subrayan que la valoración económica del
carbono es un instrumento estratégico para la planificación territorial y la formulación de políticas
sostenibles en la región andina.
Palabras clave: Carbono, Ecosistemas altoandinos, Valoración económica.
1 Autor principal
Correspondencia: jazmin.garcia@espoch.edu.ec

pág. 2544
Economic valuation of carbon in high-andes ecosystems: a strategic
approach for regional sustainable management
ABSTRACT
This article presents a systematic review on the economic valuation of carbon in high-Andes ecosystems,
aiming to analyze methodologies, ecosystem types, socio-economic benefits, and implications for
regional sustainable management. The PRISMA methodology was employed to ensure transparency,
replicability, and comprehensiveness of the study, through the identification, selection, and analysis of
112 relevant studies published between 2000 and 2025 in academic databases such as Scopus, Web of
Science, and Scielo. Inclusion criteria considered studies addressing carbon sequestration and its
economic valuation in páramos, wetlands, and high-Andean forests, while duplicates and documents
lacking complete data were excluded. Results indicate that the most widely used economic valuation
methods include contingent valuation, avoided costs, benefit transfer, and multicriteria analysis, each
with specific strengths and limitations. High-Andes ecosystems exhibit significant heterogeneity:
páramos and wetlands stand out for their high carbon sequestration capacity, while cloud forests
contribute critical biomass. Furthermore, carbon conservation generates direct and indirect socio-
economic benefits, including income from environmental services, climate mitigation, and provision of
local resources. Finally, the findings highlight that the economic valuation of carbon is a strategic tool
for territorial planning and the development of sustainable policies in the Andean region.
Keywords: Carbon, High-Andes ecosystems, Economic valuation.
Artículo recibido 25 marzo 2026
Aceptado para publicación: 25 abril 2026

pág. 2545
INTRODUCCIÓN
Los ecosistemas altoandinos constituyen uno de los componentes ecológicos más valiosos, frágiles y
estratégicos del planeta. Estos sistemas, que incluyen páramos, humedales, pastizales y bosques andinos,
no solo sostienen una biodiversidad extraordinaria, sino que desempeñan funciones ambientales
fundamentales para el bienestar humano y para la mitigación del cambio climático global (Vergara
Buitrago, 2025). Entre los servicios ecosistémicos que ofrecen, la captura y almacenamiento de carbono
—es decir, su capacidad para secuestrar dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera y almacenarlo en
biomasa y suelos— ha emergido como uno de los pilares esenciales de la lucha contra las emisiones
antropogénicas que impulsan el calentamiento global (Calderón-Loor et al., 2025).
La valoración económica del carbono almacenado en estos ecosistemas es un área de investigación
emergente pero de creciente importancia, especialmente considerando que las decisiones públicas y
privadas en torno a la conservación y uso del territorio se articulan en gran medida por criterios de
costo-beneficio monetarios (Díaz Sarmiento, 2024). Tradicionalmente, el valor de los servicios
ambientales ha sido difícil de cuantificar porque no se transa en mercados explícitos; sin embargo,
incorporar estimaciones económicas sobre carbono —a través de métodos como la valoración
contingente, la valoración por costos evitados o el análisis de transferencia de valores— permite
reconocer formalmente la contribución de los ecosistemas altoandinos al bienestar humano y a los
objetivos climáticos internacionales (Flórez-Yepes et al., 2018).
El papel estratégico de los ecosistemas altoandinos
Los ecosistemas de montaña tropical —como los páramos y los humedales altoandinos— poseen
características ecológicas únicas que los hacen reservas naturales de carbono de importancia global. Por
ejemplo, los suelos de los humedales altoandinos acumulan grandes cantidades de materia orgánica
debido a las bajas tasas de descomposición y las condiciones ambientales frías y húmedas, lo que
favorece la fijación de carbono en formas estables durante períodos prolongados (Pauca Tanco et al.,
2021). De igual manera, los sistemas vegetales dominados por especies caracterizadas por tasas bajas
de degradación también contribuyen a este reservorio de carbono, extendiendo el impacto de estos
ecosistemas más allá de sus límites geográficos inmediatos (Calderón-Loor et al., 2025).

pág. 2546
La importancia de estos sistemas no se limita al carbono atmosférico. Los ecosistemas altoandinos
regulan ciclos hidrológicos enteros, protegen suelos, brindan hábitat a especies endémicas y sostienen
medios de vida locales, lo cual se traduce en un conjunto interconectado de servicios ambientales con
implicaciones económicas directas e indirectas (Vergara Buitrago, 2025). Sin embargo, a pesar de esta
relevancia, la valoración económica del carbono en ecosistemas altoandinos sigue siendo una brecha de
conocimiento en muchas regiones de los Andes, dificultando así la toma de decisiones basada en
evidencia económica para políticas públicas y manejo sostenible.
Justificación de la valoración económica del carbono
La valoración económica de los servicios ecosistémicos, y específicamente del carbono almacenado,
responde a una necesidad crítica: transformar funciones ecológicas complejas en métricas comprensibles
dentro de los modelos de política económica y gestión territorial. En ausencia de una valoración
monetaria, muchos beneficios ambientales siguen invisibilizados en procesos de planificación regional,
lo que facilita su degradación en favor de actividades de corto plazo como la expansión agrícola, la
ganadería extensiva o la explotación minera (Barrial-Luján et al., 2023).
Desde la perspectiva de la economía ambiental, valorar los servicios ecosistémicos implica reconocer
que los recursos naturales generan flujos de beneficios tanto para los mercados como para la sociedad
en general y que la ausencia de precios de mercado para estos servicios no impide su cuantificación en
términos económicos (Flórez-Yepes et al., 2018). Por ejemplo, la valoración por costos evitados —que
estima cuánto costaría reemplazar o compensar la función de captura de carbono si fuese perdida—
ayuda a dimensionar el impacto económico potencial de la degradación de un ecosistema altoandino y,
por ende, a justificar inversiones en su protección (Díaz Sarmiento, 2024).
La inclusión de este tipo de valoraciones en la planificación pública es fundamental para el diseño de
instrumentos ambientales como los pagos por servicios ambientales (PSA), los mercados de carbono
locales o regionales, y los mecanismos de compensación ambiental. Tales instrumentos pueden generar
incentivos económicos directos para conservar y restaurar ecosistemas que tienen un alto potencial de
secuestro de carbono y que, de otra manera, quedarían excluidos de las políticas de desarrollo sostenible
(Flórez-Yepes et al., 2018).
Métodos de valoración económica aplicables

pág. 2547
Estudios sobre valoración económica de ecosistemas altoandinos han utilizado una variedad de métodos
para estimar el valor del carbono. Por ejemplo, el análisis multicriterio con enfoque de valor económico
total (VET) permite combinar valores de uso directo e indirecto junto con valores de no uso (existencia,
legado) para capturar múltiples dimensiones del capital natural (Barrial-Luján et al., 2023). Este
enfoque, al considerar percepciones de expertos, comunidades locales y resultados técnicos, ofrece una
visión más holística de la importancia de un ecosistema.
Por otro lado, investigaciones específicas han estimado cantidades físicas de carbono almacenado y
luego lo han monetizado aplicando precios de mercado por tonelada de CO₂ para obtener una estimación
económica directa de los servicios de carbono (Aragón Guillen & Martínez Canal, 2022). Este tipo de
aproximación, aunque más simple, es útil para comparaciones entre regiones o para integrar datos en
sistemas contables ambientales y financieros.
Sin embargo, cada método tiene sus limitaciones y supuestos —como la sensibilidad a los precios de
carbono internacionales o la subjetividad de preferencias individuales en métodos de valoración
contingente— lo que exige una lectura crítica al interpretar resultados y su aplicabilidad para políticas
específicas. La elección de métodos también debe adaptarse al contexto socioeconómico y ecológico
local para garantizar relevancia y legitimidad (Flórez-Yepes et al., 2018).
Panorama regional y necesidad de estrategias sostenibles
Aunque existen estudios puntuales sobre la valoración del carbono en ecosistemas altoandinos (por
ejemplo, en páramos de Colombia y humedales de Perú), aún persiste una fragmentación significativa
del conocimiento en todo el corredor Andino (Díaz Sarmiento, 2024; Pauca Tanco et al., 2021). En
muchos casos, la información se encuentra dispersa en tesis, informes técnicos o investigaciones
académicas que no siempre son fáciles de integrar en procesos de planificación regional.
Esto limita la capacidad de diseñar estrategias integradas de gestión sostenible que consideren
explícitamente el valor económico de los servicios de carbono, especialmente cuando estos deben
competir con intereses económicos tradicionales de explotación de recursos. La falta de valoraciones
económicas robustas en muchas zonas hace que los beneficios ambientales queden subrepresentados en
decisiones de inversión pública y privada, perpetuando un ciclo de degradación ambiental (Barrial-Luján
et al., 2023).

pág. 2548
Por ello, un enfoque estratégico para la valoración económica del carbono debe constituir una pieza
clave no solo en la literatura científica, sino también en los sistemas de toma de decisiones a nivel
regional. Estrategias que integren evidencia económica con criterios ecológicos y sociales pueden
impulsar políticas públicas más eficaces en materia de conservación, restauración ecológica y
adaptación al cambio climático.
Contribuciones de esta revisión
Esta revisión busca sintetizar el conocimiento existente sobre la valoración económica del carbono en
ecosistemas altoandinos, con énfasis en métodos, resultados y aplicaciones para la gestión sostenible
regional. A partir de un análisis crítico de estudios recientes y clásicos, se busca proporcionar una base
conceptual y empírica para que investigadores, gestores y tomadores de decisiones puedan comprender
tanto la importancia ecológica de estos ecosistemas como su valoración económica para políticas
públicas.
Al iluminar las conexiones entre datos técnicos de carbono, métodos económicos y objetivos de
desarrollo sostenible, este artículo aspira a facilitar un diálogo interdisciplinario que permita traducir
conocimiento científico en acciones concretas de gestión ambiental.
Contexto y Relevancia del Estudio
Los ecosistemas altoandinos, ubicados en las cordilleras de los Andes tropicales, representan una
combinación única de biodiversidad, funciones ecosistémicas y servicios ambientales que sustentan
tanto a las comunidades locales como a la mitigación global del cambio climático (Vergara Buitrago,
2025). Entre estos servicios, la captura y almacenamiento de carbono es un proceso clave, ya que estos
sistemas actúan como sumideros naturales que reducen la concentración atmosférica de CO₂,
contribuyendo a la estabilidad climática (Calderón-Loor et al., 2025). La relevancia de estos ecosistemas
se intensifica considerando que gran parte de la población andina depende de los recursos hídricos,
pastizales y bosques que estas regiones proporcionan, conectando directamente la conservación del
carbono con la seguridad alimentaria y la provisión de agua (Díaz Sarmiento, 2024).
En términos económicos, la cuantificación del carbono almacenado permite visibilizar un activo
ambiental que, de otra manera, sería invisible para los sistemas de planificación territorial y financiera.
La incorporación de valores económicos del carbono a la gestión regional posibilita el diseño de políticas

pág. 2549
públicas más coherentes con los objetivos de sostenibilidad, como los pagos por servicios ambientales
y los mecanismos de compensación de emisiones (Flórez-Yepes et al., 2018). Estudios recientes
muestran que la pérdida de ecosistemas altoandinos no solo representa un deterioro ambiental, sino
también pérdidas económicas significativas asociadas a la reducción de servicios ecosistémicos,
particularmente en zonas donde la agricultura, ganadería y turismo dependen de un entorno natural
funcional (Barrial-Luján et al., 2023).
El estudio de la valoración económica del carbono posee un enfoque estratégico para orientar decisiones
locales y regionales en contextos de vulnerabilidad climática. La evidencia sugiere que los procesos de
degradación de suelos y vegetación en páramos y humedales pueden revertir parte del carbono
almacenado, incrementando los costos de adaptación y mitigación para los gobiernos y comunidades
(Pauca Tanco et al., 2021). En este sentido, la relevancia del estudio radica en proveer una base científica
y económica que permita integrar criterios de sostenibilidad en políticas territoriales, promoviendo
simultáneamente la conservación de la biodiversidad, la regulación de servicios hídricos y la captura de
carbono como estrategia de mitigación climática (Calderón-Loor et al., 2025).
Fundamentación Teórica
La valoración económica del carbono se sustenta en la teoría de servicios ecosistémicos y economía
ambiental, que reconoce los beneficios directos e indirectos de los ecosistemas para el bienestar humano
(Costanza et al., 1997). Según este enfoque, los ecosistemas actúan como capital natural, generando
flujos de beneficios que pueden ser cuantificados y monetizados mediante diversas metodologías
(Flórez-Yepes et al., 2018). Para los ecosistemas altoandinos, la captura de carbono constituye un
servicio regulador crítico, complementado por servicios de provisión como agua y recursos vegetales,
así como servicios culturales vinculados a identidad y turismo (Vergara Buitrago, 2025).
Dentro de la economía ambiental, la valoración se realiza mediante métodos directos e indirectos. Entre
los directos se incluyen la valoración contingente y el análisis de costos evitados, los cuales estiman
cuánto estaría dispuesto a pagar la sociedad por conservar el ecosistema o cuánto costaría reemplazar
los servicios perdidos (Díaz Sarmiento, 2024). Los métodos indirectos incluyen la transferencia de
beneficios, basada en estudios comparativos de ecosistemas similares, y la estimación de ingresos
derivados de actividades económicas vinculadas a la conservación (Aragón Guillen & Martínez Canal,

pág. 2550
2022). Estos enfoques permiten no solo la estimación de un valor monetario, sino también la priorización
de áreas para inversión en conservación y restauración.
Los ecosistemas altoandinos presentan características biológicas y climáticas que afectan la
acumulación de carbono. Suelos ricos en materia orgánica y vegetación perenne contribuyen a tasas
altas de secuestro de carbono y almacenamiento prolongado, particularmente en páramos y humedales
(Pauca Tanco et al., 2021). La degradación de estos ecosistemas, por actividades humanas como la
agricultura extensiva, la ganadería no sostenible y la minería, puede liberar grandes cantidades de CO₂,
convirtiéndose en una fuente neta de emisiones y aumentando los costos económicos asociados al
cambio climático (Barrial-Luján et al., 2023).
La integración de teorías ecológicas y económicas en la gestión sostenible regional se fundamenta en la
noción de sostenibilidad ecológica y financiera. Esto implica que las decisiones de uso del territorio
deben considerar tanto la capacidad de los ecosistemas para regenerarse y mantener servicios, como la
valoración monetaria de estos servicios para justificar inversiones de conservación (Flórez-Yepes et al.,
2018). El enfoque estratégico combina así análisis ecológicos, económicos y sociales para crear políticas
basadas en evidencia, promoviendo la resiliencia de los ecosistemas y la seguridad económica de las
comunidades locales.
La fundamentación teórica se basa en tres pilares: (i) la ecología funcional de los ecosistemas
altoandinos, (ii) los principios de economía ambiental aplicados a la valoración de servicios
ecosistémicos, y (iii) la integración de estos elementos en la planificación estratégica regional. Esta
visión permite comprender la importancia de la valoración económica del carbono como herramienta
para la gestión sostenible, mitigación del cambio climático y desarrollo socioeconómico equilibrado.
Problemática
A pesar de su relevancia ecológica y económica, los ecosistemas altoandinos enfrentan una serie de
presiones que comprometen su capacidad de retener carbono y mantener servicios ecosistémicos. Entre
las principales amenazas se encuentra la expansión de actividades agrícolas y ganaderas no sostenibles,
que implican la conversión de páramos y humedales en tierras productivas, alterando la estructura del
suelo y reduciendo la cobertura vegetal (Barrial-Luján et al., 2023). Esta transformación no solo
disminuye la capacidad de los ecosistemas para secuestrar carbono, sino que también altera los ciclos

pág. 2551
hidrológicos, incrementa la erosión y compromete la biodiversidad local, afectando directamente a las
comunidades que dependen de estos recursos (Vergara Buitrago, 2025).
La explotación minera representa otra presión significativa sobre los ecosistemas altoandinos. La
extracción de minerales a cielo abierto y el manejo inadecuado de relaves y residuos químicos generan
degradación del suelo, contaminación de fuentes hídricas y emisiones de gases de efecto invernadero
(Calderón-Loor et al., 2025). Además, la falta de políticas integradas que vinculen conservación
ambiental con beneficios económicos locales provoca que estas actividades extractivas tengan ventajas
a corto plazo, mientras que los costos ambientales se externalizan a la sociedad y al ecosistema (Díaz
Sarmiento, 2024).
El cambio climático agrava aún más la situación, al modificar patrones de precipitación y aumentar la
frecuencia de eventos extremos como sequías e inundaciones. Estas alteraciones impactan la biomasa
vegetal, la capacidad de acumulación de carbono y la estabilidad de los suelos altoandinos, reduciendo
la eficacia de estos ecosistemas como sumideros de carbono (Pauca Tanco et al., 2021). En este contexto,
la ausencia de una valoración económica sistemática de los servicios de carbono impide que los
tomadores de decisiones reconozcan la magnitud del riesgo económico asociado a la degradación
ambiental, limitando la adopción de estrategias preventivas y de restauración (Flórez-Yepes et al., 2018).
La problemática se intensifica debido a la fragmentación del conocimiento científico y técnico. Los
estudios sobre carbono en ecosistemas altoandinos son a menudo locales y no siempre comparables, lo
que dificulta la construcción de políticas regionales coherentes (Aragón Guillen & Martínez Canal,
2022). Esta dispersión de información genera vacíos en la evidencia necesaria para implementar
instrumentos económicos como pagos por servicios ambientales o mercados de carbono, lo que perpetúa
un círculo de degradación y subvaloración de recursos críticos.
En consecuencia, existe una necesidad urgente de integrar análisis ecológicos y económicos que
permitan estimar el valor monetario del carbono almacenado y los beneficios de su conservación. Esta
integración es esencial para diseñar políticas de gestión sostenible que equilibren desarrollo económico,
mitigación climática y preservación de la biodiversidad, fortaleciendo la resiliencia de los ecosistemas
y las comunidades que dependen de ellos (Barrial-Luján et al., 2023; Vergara Buitrago, 2025). La falta
de este enfoque estratégico representa un vacío crítico en la planificación ambiental regional,

pág. 2552
evidenciando la importancia de estudios que proporcionen una base sólida para la toma de decisiones
informada.
Objetivos y Preguntas de Investigación
Objetivo general:
Analizar la valoración económica del carbono en ecosistemas altoandinos como un enfoque estratégico
para la gestión sostenible regional, integrando evidencia científica, metodologías económicas y criterios
de planificación ambiental.
Objetivos específicos:
1. Identificar y sintetizar los métodos utilizados para valorar económicamente el carbono en
ecosistemas altoandinos, evaluando sus ventajas, limitaciones y aplicabilidad regional (Flórez-Yepes et
al., 2018).
2. Examinar la relación entre conservación de ecosistemas altoandinos, captura de carbono y
beneficios socioeconómicos para las comunidades locales (Díaz Sarmiento, 2024).
3. Proponer un marco conceptual que permita la integración de la valoración económica del
carbono en la planificación territorial y la gestión sostenible regional (Barrial-Luján et al., 2023).
Preguntas de investigación:
1. ¿Cuáles son los métodos más utilizados para valorar económicamente el carbono en ecosistemas
altoandinos y cuáles son sus fortalezas y debilidades?
2. ¿De qué manera la conservación y restauración de ecosistemas altoandinos contribuye a la
mitigación del cambio climático y al bienestar socioeconómico local?
3. ¿Cómo puede integrarse la valoración económica del carbono en políticas y estrategias de
gestión sostenible regional que promuevan la conservación y el desarrollo equitativo?
METODOLOGÍA
Diseño del estudio
Este artículo se estructuró como una revisión sistemática de la literatura sobre la valoración económica
del carbono en ecosistemas altoandinos, aplicando la metodología PRISMA, reconocida
internacionalmente por garantizar la transparencia, exhaustividad y replicabilidad en revisiones
sistemáticas (Page et al., 2021). El objetivo principal de la metodología PRISMA es identificar,

pág. 2553
seleccionar, evaluar críticamente y sintetizar la evidencia científica disponible de manera sistemática,
reduciendo sesgos y facilitando la comparación entre estudios.
Estrategia de búsqueda
La búsqueda bibliográfica se realizó entre enero y marzo de 2026 en las principales bases de datos
académicas: Scopus, Web of Science, Google Scholar, Scielo y ResearchGate. Se emplearon
combinaciones de palabras clave en inglés y español relacionadas con los temas centrales:
• "carbon valuation"
• "ecosistemas altoandinos"
• "high Andean ecosystems"
• "ecosystem services"
• "economic valuation"
• "páramo"
• "peatlands"
• "carbon sequestration".
Se aplicaron operadores booleanos (AND, OR) para maximizar la captura de literatura relevante.
Además, se establecieron criterios de inclusión y exclusión para asegurar la pertinencia y calidad de los
estudios.
Criterios de inclusión y exclusión
Criterios de inclusión:
1. Estudios publicados entre 2000 y 2025.
2. Artículos que abordaran la valoración económica de carbono o servicios ecosistémicos en
ecosistemas altoandinos.
3. Documentos con metodología clara y datos cuantitativos o cualitativos relevantes para el
análisis de carbono.
4. Estudios en inglés o español.
Criterios de exclusión:
1. Artículos duplicados en varias bases de datos.

pág. 2554
2. Estudios que abordaran ecosistemas no altoandinos o sin relación directa con la valoración
económica de carbono.
3. Revisiones narrativas sin metodología sistemática, tesis no publicadas y documentos sin acceso
completo.
Proceso de selección de estudios
El proceso de selección siguió las fases de PRISMA: identificación, cribado, elegibilidad y inclusión
(Page et al., 2021). Inicialmente, se identificaron 1,236 registros mediante la estrategia de búsqueda en
las bases de datos mencionadas. Tras eliminar duplicados (n=312), se evaluaron los títulos y resúmenes,
filtrando aquellos que no cumplían criterios de inclusión (n=674). Posteriormente, se revisaron los textos
completos de los estudios seleccionados (n=250), aplicando los criterios de elegibilidad, resultando en
112 estudios incluidos en la revisión final. Este flujo de selección se documentó mediante un diagrama
PRISMA que detalla cada fase del proceso, asegurando la transparencia y replicabilidad del estudio.
Extracción y categorización de datos
Se diseñó una plantilla estandarizada para extraer información relevante de cada estudio, incluyendo:
• Datos bibliográficos (autor, año, país).
• Tipo de ecosistema altoandino analizado (páramo, humedal, bosque altoandino).
• Método de valoración económica aplicado (costos evitados, valoración contingente, análisis
multicriterio, transferencia de beneficios).
• Resultados de captura o almacenamiento de carbono (toneladas de CO₂/ha o estimaciones
monetarias).
• Aplicaciones o recomendaciones para gestión sostenible regional.
Para el análisis, los estudios se agruparon en categorías temáticas, facilitando la comparación y síntesis
de la información:
1. Métodos de valoración económica: comparación de enfoques cuantitativos y cualitativos.
2. Tipos de ecosistemas: páramos, humedales altoandinos y bosques.
3. Beneficios socioeconómicos asociados: ingresos por servicios ambientales, mitigación
climática, provisión de recursos.

pág. 2555
4. Implicaciones para políticas y gestión sostenible: propuestas de pagos por servicios ambientales,
mercados de carbono y planificación regional.
Síntesis de resultados
Los datos extraídos se organizaron en tablas y cuadros comparativos, permitiendo identificar patrones,
tendencias y brechas en la literatura. La síntesis se realizó mediante un análisis narrativo y comparativo,
integrando resultados ecológicos, económicos y de gestión, con el objetivo de desarrollar un marco
conceptual robusto que apoye la toma de decisiones estratégicas en la región andina.
Replicabilidad del estudio
El cumplimiento de la metodología PRISMA garantiza que este estudio pueda ser replicado por otros
investigadores, ya que se documenta de manera transparente: la estrategia de búsqueda, bases de datos
utilizadas, palabras clave, criterios de inclusión/exclusión, número de registros identificados y la
categorización de datos. Esto facilita la actualización futura de la revisión y la comparación de resultados
con estudios posteriores.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
1. Métodos de valoración económica
El análisis de los estudios incluidos evidencia que la valoración económica del carbono en ecosistemas
altoandinos se ha abordado mediante diversas metodologías, cada una con ventajas, limitaciones y
alcances específicos. Los métodos más utilizados incluyen la valoración contingente, el método de
costos evitados, la transferencia de beneficios y el análisis multicriterio, con aplicaciones tanto a nivel
local como regional (Flórez-Yepes et al., 2018; Barrial-Luján et al., 2023).
La valoración contingente es un enfoque basado en encuestas que estima la disposición a pagar de
individuos o comunidades por la conservación de un servicio ecosistémico específico, en este caso la
captura y almacenamiento de carbono (Díaz Sarmiento, 2024). Este método permite captar valores de
uso y no uso, incluyendo aspectos culturales y percepciones de los beneficiarios. Estudios realizados en
páramos colombianos y humedales de Perú muestran que la valoración contingente puede reflejar la
importancia social de la conservación, pero también depende fuertemente de la representatividad de la
muestra y de la comprensión que tengan los participantes sobre el servicio de carbono, lo que puede
introducir sesgos (Flórez-Yepes et al., 2018).

pág. 2556
El método de costos evitados consiste en estimar los gastos que se evitarían si un ecosistema conservara
su capacidad de captura de carbono, evitando daños futuros por emisiones adicionales de CO₂ (Aragón
Guillen & Martínez Canal, 2022). Este enfoque ha sido ampliamente utilizado en humedales
altoandinos, debido a la posibilidad de cuantificar la relación entre degradación del suelo y emisiones
de carbono. Los resultados de este método muestran que la conservación puede tener un valor económico
significativo, que a menudo supera los ingresos generados por actividades extractivas como ganadería
o agricultura extensiva (Barrial-Luján et al., 2023). Sin embargo, el método asume un precio de carbono
constante, lo que puede subestimar o sobreestimar su valor frente a fluctuaciones del mercado
internacional o políticas locales de carbono.
La transferencia de beneficios permite extrapolar valores obtenidos en un ecosistema similar hacia otro,
cuando la información directa es limitada (Flórez-Yepes et al., 2018). Este método es útil en regiones
altoandinas donde la investigación sobre carbono es escasa o fragmentada, ya que ofrece estimaciones
rápidas para planificación regional. No obstante, la heterogeneidad ecológica y social de los ecosistemas
altoandinos puede limitar la precisión de la transferencia de valores, requiriendo ajustes específicos por
tipo de vegetación, clima, densidad poblacional y uso del suelo.
El análisis multicriterio integra múltiples dimensiones: económicas, ecológicas y sociales, combinando
datos cuantitativos y cualitativos para obtener un valor total de los servicios ecosistémicos
(Barrial-Luján et al., 2023). Este enfoque es particularmente relevante en la toma de decisiones de
planificación territorial, porque permite comparar alternativas de conservación y desarrollo,
incorporando tanto la captura de carbono como otros servicios asociados, como provisión de agua y
biodiversidad. A pesar de su complejidad, el análisis multicriterio proporciona un marco más holístico
y estratégico, alineado con los objetivos de sostenibilidad regional.
Desde una perspectiva teórica, la elección del método depende del objetivo del estudio, la disponibilidad
de datos y la escala espacial de análisis. La literatura revisada indica que los enfoques cuantitativos
directos, como costos evitados y valoración contingente, ofrecen estimaciones más precisas del valor
económico, pero requieren recursos significativos para su implementación. Por otro lado, métodos
indirectos o multicriterio facilitan la integración de criterios múltiples, siendo especialmente útiles en
contextos de gestión territorial compleja (Flórez-Yepes et al., 2018; Díaz Sarmiento, 2024).

pág. 2557
Los resultados muestran patrones claros:
1. La valoración contingente se utiliza predominantemente en estudios con enfoque comunitario,
donde la percepción social es un factor crítico.
2. El método de costos evitados predomina en análisis cuantitativos de carbono almacenado en
suelos y biomasa.
3. La transferencia de beneficios se aplica principalmente en regiones con datos limitados, como
páramos aislados o humedales poco estudiados.
4. El análisis multicriterio se utiliza en revisiones estratégicas de planificación regional, integrando
múltiples servicios ecosistémicos.
La discusión crítica revela que, si bien estos métodos permiten cuantificar el valor económico del
carbono, es fundamental reconocer sus limitaciones: la heterogeneidad de los ecosistemas altoandinos,
la variabilidad de precios del carbono y la dependencia de supuestos teóricos sobre comportamiento
humano y dinámica ecológica pueden generar sesgos importantes (Aragón Guillen & Martínez Canal,
2022). Por ello, los estudios recientes recomiendan combinar enfoques, utilizando métodos cuantitativos
para estimaciones precisas y multicriterio para planificación estratégica, asegurando una integración de
información ecológica, económica y social que apoye políticas de conservación efectivas.
En los métodos de valoración económica constituyen herramientas esenciales para traducir funciones
ecológicas complejas en métricas comprensibles para la gestión ambiental. Su aplicación en ecosistemas
altoandinos evidencia la viabilidad de vincular conservación con incentivos económicos, permitiendo el
diseño de políticas regionales sostenibles, la priorización de áreas críticas para protección y la
generación de evidencia robusta que respalde decisiones estratégicas frente al cambio climático
(Flórez-Yepes et al., 2018; Barrial-Luján et al., 2023; Pauca Tanco et al., 2021).
2. Tipos de ecosistemas altoandinos
Los ecosistemas altoandinos representan un mosaico complejo de ambientes que incluyen páramos,
humedales altoandinos, bosques nublados y praderas de altura, cada uno con características ecológicas,
hidrológicas y de captura de carbono diferenciadas. La literatura revisada muestra que la heterogeneidad
de estos ecosistemas impacta directamente en la cantidad de carbono almacenado y, por ende, en su
valoración económica (Pauca Tanco et al., 2021; Calderón-Loor et al., 2025).

pág. 2558
Páramos: Los páramos son ecosistemas tropicales de montaña localizados entre 3,000 y 4,500 metros
sobre el nivel del mar, caracterizados por vegetación herbácea y arbustiva, suelos ricos en materia
orgánica y condiciones climáticas frías y húmedas. Estas condiciones favorecen la acumulación de
carbono en suelos y biomasa, constituyendo sumideros críticos para la mitigación del cambio climático
(Vergara Buitrago, 2025). Estudios en Colombia y Ecuador muestran que los páramos pueden almacenar
hasta 60–90 toneladas de carbono por hectárea en suelos superficiales y 15–25 toneladas adicionales en
vegetación (Flórez-Yepes et al., 2018). La discusión teórica sugiere que la resiliencia de los páramos
frente a perturbaciones depende de la integridad del sistema hidrológico y de la cobertura vegetal; su
degradación, por pastoreo excesivo o conversión agrícola, puede liberar grandes cantidades de CO₂,
afectando tanto la captura de carbono como los servicios hídricos asociados (Díaz Sarmiento, 2024).
Humedales altoandinos: Estos ecosistemas incluyen turberas, ciénagas y bofedales, caracterizados por
suelos saturados y vegetación hidrófila. Los humedales desempeñan un papel doble: actúan como
depósitos de carbono y reguladores hídricos, amortiguando sequías e inundaciones. Según Pauca Tanco
et al. (2021), los humedales pueden almacenar hasta 200 toneladas de carbono por hectárea en suelos
profundos de turba, lo que los convierte en uno de los ecosistemas de mayor capacidad de
almacenamiento por unidad de superficie. Sin embargo, la presión antropogénica —como drenaje para
agricultura, extracción de turba o ganadería— compromete esta función ecológica y económica. Desde
una perspectiva teórica, la conservación de humedales requiere considerar su capacidad de resiliencia
frente a cambios climáticos y perturbaciones humanas, incorporando estrategias de restauración y
manejo sostenible (Calderón-Loor et al., 2025).
Bosques nublados y bosques altoandinos: Estos ecosistemas, situados principalmente entre 2,000 y
3,500 metros sobre el nivel del mar, presentan alta biodiversidad y estructuras forestales complejas.
Aunque su extensión es menor que la de páramos y humedales, su biomasa arbórea contribuye
significativamente a la captura de carbono, especialmente en árboles de crecimiento lento y longevos.
Aragón Guillen & Martínez Canal (2022) destacan que la biomasa aérea de estos bosques puede
almacenar entre 80 y 120 toneladas de carbono por hectárea, mientras que los suelos retienen otras 30–
50 toneladas. La discusión teórica resalta que la fragmentación de bosques y la presión de actividades

pág. 2559
extractivas reducen la conectividad ecológica, afectando la capacidad de secuestro de carbono y
aumentando la vulnerabilidad frente al cambio climático (Díaz Sarmiento, 2024).
En todos los tipos de ecosistemas altoandinos, la interacción entre factores ecológicos (altitud, tipo de
suelo, vegetación dominante) y antropogénicos (uso del suelo, presión ganadera y agrícola) determina
la cantidad y estabilidad del carbono almacenado. La literatura revisada evidencia que la heterogeneidad
ecológica implica que las estimaciones de carbono deben ajustarse por ecosistema, considerando sus
características específicas y el contexto regional (Flórez-Yepes et al., 2018; Pauca Tanco et al., 2021).
Esta diferenciación es crítica para la valoración económica, ya que los ecosistemas con mayor capacidad
de almacenamiento pueden justificar políticas de conservación más intensivas y mecanismos de pago
por servicios ambientales más robustos (Vergara Buitrago, 2025).
En el análisis de los tipos de ecosistemas altoandinos permite comprender cómo las características
ecológicas determinan la capacidad de secuestro de carbono y, por ende, su valor económico. La
discusión teórica sugiere que cualquier política de gestión sostenible debe considerar la heterogeneidad
de los ecosistemas, priorizando la conservación de páramos y humedales de alto carbono y promoviendo
la restauración de áreas degradadas. Esta categorización también proporciona una base para el desarrollo
de instrumentos económicos adaptados a la realidad ecológica y socioeconómica de cada región.
3. Beneficios socioeconómicos asociados
La conservación de ecosistemas altoandinos y la valoración económica del carbono no solo tiene
implicaciones ecológicas, sino también socioeconómicas significativas. Los servicios ecosistémicos
generados por estos sistemas, como provisión de agua, fertilidad del suelo, biodiversidad y secuestro de
carbono, están estrechamente vinculados al bienestar de las comunidades locales (Vergara Buitrago,
2025; Flórez-Yepes et al., 2018).
Ingresos por servicios ambientales: Los estudios revisados muestran que la monetización de servicios
ecosistémicos, incluyendo carbono, puede traducirse en ingresos directos a través de pagos por servicios
ambientales (PSA) o compensaciones de carbono. Por ejemplo, comunidades en páramos de Colombia
y Perú han recibido incentivos económicos por conservar áreas de alto valor de carbono, integrando la
conservación con el desarrollo económico local (Barrial-Luján et al., 2023). Desde una perspectiva
teórica, estos mecanismos representan una internalización de externalidades positivas, donde los

pág. 2560
beneficios ambientales se transforman en incentivos económicos que fomentan la sostenibilidad y
reducen la presión sobre los ecosistemas.
Mitigación climática y resiliencia: La captura de carbono contribuye a la mitigación del cambio
climático, reduciendo emisiones netas de CO₂. Esta función tiene un valor indirecto para las
comunidades locales, ya que estabiliza el clima y asegura servicios hídricos esenciales. Estudios en
humedales altoandinos muestran que la pérdida de carbono puede aumentar los riesgos de sequías e
inundaciones, afectando directamente la agricultura y la disponibilidad de agua (Pauca Tanco et al.,
2021). Teóricamente, esto se alinea con los principios de servicios ecosistémicos reguladores, donde la
salud del ecosistema y la resiliencia socioeconómica están intrínsecamente conectadas (Calderón-Loor
et al., 2025).
Provisión de recursos y bienestar local: Los ecosistemas altoandinos también proporcionan alimentos,
fibras y medicinas tradicionales. La preservación de estos servicios tiene un valor económico indirecto
que a menudo no se refleja en el mercado, pero que es esencial para la seguridad alimentaria y la cultura
local (Díaz Sarmiento, 2024). La discusión teórica resalta que los beneficios socioeconómicos deben
evaluarse en conjunto con la conservación de carbono, ya que la degradación ambiental puede disminuir
la disponibilidad de recursos y afectar directamente los medios de vida.
Educación y turismo sostenible: Otro beneficio económico indirecto identificado es el potencial turístico
y educativo de los ecosistemas altoandinos. La presencia de biodiversidad única y paisajes de alto valor
estético atrae turismo responsable, generando ingresos locales. La teoría de capital natural sugiere que
la valoración económica del carbono puede servir como argumento adicional para la promoción de
turismo sostenible, vinculando la conservación con oportunidades económicas (Flórez-Yepes et al.,
2018).
La evidencia revisada indica que los beneficios socioeconómicos asociados a la conservación de carbono
se distribuyen en múltiples dimensiones: monetaria, reguladora, cultural y educativa. La discusión
teórica enfatiza que integrar estos beneficios en la planificación territorial y la toma de decisiones
permite desarrollar estrategias de gestión sostenible que promuevan equidad social, mitigación climática
y conservación ecológica simultáneamente (Vergara Buitrago, 2025; Barrial-Luján et al., 2023).
4. Implicaciones para políticas y gestión sostenible

pág. 2561
La síntesis de los estudios revisados evidencia que la valoración económica del carbono puede informar
directamente la formulación de políticas públicas y estrategias de gestión sostenible regional. Tres áreas
principales emergen de la revisión:
Diseño de instrumentos económicos: La monetización del carbono permite la implementación de pagos
por servicios ambientales, créditos de carbono y mercados locales de compensación. Esto crea
incentivos para que las comunidades mantengan ecosistemas funcionales y reduzcan actividades
degradantes (Aragón Guillen & Martínez Canal, 2022). Teóricamente, estos instrumentos representan
una internalización de beneficios ecológicos, fortaleciendo la relación entre economía y ecología.
Planificación territorial estratégica: La información sobre la distribución de carbono y su valor
económico permite priorizar áreas de conservación, restauración y uso sostenible. El análisis
multicriterio facilita la toma de decisiones considerando simultáneamente carbono, biodiversidad,
provisión de agua y bienestar social (Barrial-Luján et al., 2023). Esto asegura políticas coherentes con
los objetivos de desarrollo sostenible y mitigación climática.
Fortalecimiento de políticas locales y regionales: La evidencia revisada sugiere que los gobiernos locales
pueden integrar la valoración económica del carbono en planes de manejo ambiental, ordenamiento
territorial y estrategias de adaptación al cambio climático (Flórez-Yepes et al., 2018). Teóricamente, esto
genera un marco de gobernanza ambiental basado en evidencia, aumentando la eficacia de las acciones
de conservación y restauración de ecosistemas altoandinos.
En los resultados y discusión de las cuatro categorías muestran que la valoración económica del carbono
es un eje estratégico para la gestión sostenible de los ecosistemas altoandinos. Las metodologías
utilizadas, los tipos de ecosistemas, los beneficios socioeconómicos y las implicaciones políticas
convergen en un enfoque integrado que permite vincular conservación ecológica, desarrollo económico
y resiliencia climática, proporcionando una base sólida para la planificación regional y la toma de
decisiones informadas.

pág. 2562
Tabla 1: Síntesis principales hallazgos
Categoría de análisis Resultados principales Discusión teórica / Observaciones
Métodos de valoración
económica
- Valoración contingente: refleja
disposición a pagar por conservación,
captura percepciones sociales.
- Costos evitados: cuantifica gastos
evitados por conservación de carbono.
- Transferencia de beneficios: extrapola
valores de ecosistemas similares.
- Análisis multicriterio: integra múltiples
criterios (económicos, ecológicos y
sociales).
- Contingente: útil para captar
valores de uso/no uso, pero depende
de percepción de la comunidad y
puede tener sesgos.
- Costos evitados: preciso para
estimaciones cuantitativas, requiere
datos de mercado de carbono.
- Transferencia de beneficios:
rápido y práctico, limitado por
heterogeneidad ecológica.
- Multicriterio: más holístico, útil
para planificación estratégica y
priorización territorial.
Tipos de ecosistemas
altoandinos
- Páramos: alta capacidad de
almacenamiento de carbono en suelos y
biomasa; resilientes pero vulnerables a
pastoreo y agricultura.
- Humedales: depósitos de carbono y
reguladores hídricos; suelos ricos en
turba.
- Bosques nublados/altoandinos: alta
biomasa arbórea, contribuyen
significativamente al secuestro de
carbono.
- La heterogeneidad ecológica
determina el carbono almacenado.
- Las políticas de conservación
deben priorizar ecosistemas con
mayor capacidad de captura.
- La degradación de estos
ecosistemas tiene impactos directos
sobre el ciclo del carbono y
servicios asociados.
Beneficios
socioeconómicos
asociados
- Ingresos por pagos por servicios
ambientales y mercados de carbono.
- Mitigación climática y resiliencia frente
a eventos extremos.
- Provisión de recursos locales (agua,
alimentos, medicinas).
- Turismo sostenible y educación
ambiental.
- Integrar beneficios
socioeconómicos permite vincular
conservación con bienestar local.
- La valoración económica refuerza
la legitimidad de políticas
ambientales.
- La pérdida de estos beneficios
tiene costos indirectos
significativos.
Implicaciones para
políticas y gestión
sostenible
- Diseño de instrumentos económicos
(PSA, créditos de carbono).
- Planificación territorial basada en
carbono y biodiversidad.
- Fortalecimiento de políticas locales y
regionales para conservación y
restauración.
- La integración de la valoración
económica del carbono permite
decisiones estratégicas y basadas en
evidencia.
- Facilita la priorización de áreas
críticas para conservación y
restauración.
- Promueve la vinculación entre
desarrollo económico,
sostenibilidad ambiental y
resiliencia climática.
Fuente: Elaboración propia

pág. 2563
CONCLUSIONES
La revisión sistemática realizada sobre la valoración económica del carbono en ecosistemas altoandinos
evidencia la importancia estratégica de este enfoque para la gestión sostenible regional. Los hallazgos
de los estudios incluidos muestran que los ecosistemas altoandinos, comprendiendo páramos, humedales
y bosques nublados, constituyen sumideros de carbono esenciales a nivel local y global, debido a su
capacidad para capturar y almacenar grandes cantidades de CO₂. Esta función ecológica es crítica no
solo para la mitigación del cambio climático, sino también para la provisión de servicios ecosistémicos
que sustentan el bienestar de las comunidades locales, tales como la regulación hídrica, la fertilidad de
los suelos y la biodiversidad (Vergara Buitrago, 2025; Pauca Tanco et al., 2021).
Uno de los hallazgos más importantes de la revisión es que la valoración económica del carbono permite
transformar los beneficios ecológicos en métricas comprensibles para la toma de decisiones y la
formulación de políticas públicas. La aplicación de métodos como la valoración contingente, el análisis
de costos evitados, la transferencia de beneficios y el análisis multicriterio demuestra que existen
herramientas robustas para estimar tanto el valor económico directo como indirecto del carbono en estos
ecosistemas (Flórez-Yepes et al., 2018; Barrial-Luján et al., 2023). La combinación de estos métodos
permite superar limitaciones individuales, como los sesgos en percepción de valor de la comunidad, la
heterogeneidad ecológica o la falta de datos locales, proporcionando estimaciones más precisas y
estratégicas que pueden ser integradas en la planificación regional.
Los páramos se identifican como ecosistemas con alta capacidad de almacenamiento de carbono, tanto
en suelos ricos en materia orgánica como en vegetación perenne, convirtiéndose en áreas prioritarias
para la conservación. La literatura revisada indica que, aunque los páramos representan una proporción
relativamente pequeña de la superficie terrestre altoandina, su aporte al secuestro de carbono es
desproporcionadamente alto, lo que justifica la inversión en mecanismos de protección y restauración
(Díaz Sarmiento, 2024). Los humedales, por su parte, destacan por la capacidad de almacenamiento de
carbono en turba y su función reguladora de caudales hídricos, constituyendo una herramienta natural
de resiliencia frente a fenómenos climáticos extremos. Los bosques nublados y altoandinos, aunque
menos extensos, aportan significativamente al carbono almacenado en biomasa arbórea,
complementando los servicios ecosistémicos de los páramos y humedales (Aragón Guillen & Martínez

pág. 2564
Canal, 2022). Esta diferenciación por tipo de ecosistema es clave para priorizar áreas de intervención y
asignar recursos de manera eficiente, considerando tanto la magnitud del carbono almacenado como los
servicios ecosistémicos asociados.
En cuanto a los beneficios socioeconómicos, los estudios revisados evidencian que la conservación de
carbono genera ingresos directos mediante pagos por servicios ambientales, mercados de carbono y
compensaciones económicas para comunidades locales. Además, los beneficios indirectos incluyen la
mitigación del cambio climático, la regulación de recursos hídricos, la provisión de alimentos y
medicinas, y oportunidades de turismo sostenible y educación ambiental (Vergara Buitrago, 2025;
Flórez-Yepes et al., 2018). La integración de estos beneficios socioeconómicos en la planificación
regional es fundamental para garantizar que la conservación de los ecosistemas altoandinos no solo sea
un objetivo ambiental, sino también un instrumento de desarrollo sostenible que mejore la calidad de
vida de las comunidades locales y reduzca la vulnerabilidad frente a los impactos del cambio climático.
Desde la perspectiva de políticas públicas y gestión sostenible, los hallazgos de esta revisión muestran
que la valoración económica del carbono puede guiar la creación de instrumentos financieros y
regulatorios. La implementación de pagos por servicios ambientales, créditos de carbono y mercados
locales de compensación permite internalizar beneficios ambientales, incentivando la conservación de
áreas críticas y promoviendo la sostenibilidad de las prácticas productivas (Barrial-Luján et al., 2023).
La información sobre la distribución de carbono y la heterogeneidad de los ecosistemas altoandinos
facilita la planificación territorial estratégica, priorizando la conservación de áreas con mayor capacidad
de secuestro de carbono y mayor relevancia socioeconómica. Esto se alinea con los principios de
gobernanza basada en evidencia, donde la investigación científica sustenta la formulación de políticas
coherentes y efectivas, minimizando riesgos y optimizando recursos.
Un aspecto crítico que emerge de esta revisión es la necesidad de integrar múltiples escalas de análisis.
Los estudios revisados muestran que la valoración económica del carbono puede realizarse a nivel local,
considerando percepciones comunitarias y condiciones ecológicas específicas, o a nivel regional,
incorporando patrones de distribución de ecosistemas y flujos de servicios ecosistémicos. La integración
de estas escalas permite diseñar estrategias que sean coherentes con los contextos locales, pero que
también contribuyan a objetivos regionales de mitigación y conservación (Calderón-Loor et al., 2025).

pág. 2565
Además, se resalta la importancia de fortalecer la capacidad técnica y administrativa de los gobiernos
locales para implementar estas estrategias, asegurando que los mecanismos económicos y de
planificación territorial sean sostenibles en el tiempo.
La discusión teórica de esta revisión evidencia que la valoración económica del carbono no puede
considerarse de manera aislada. Su eficacia depende de la integración de factores ecológicos, sociales y
económicos. Desde la teoría de servicios ecosistémicos, el carbono es un servicio regulador que
interactúa con servicios de provisión, soporte y culturales, generando sinergias que aumentan su valor
total (Costanza et al., 1997). Por ejemplo, la conservación de un humedal altoandino no solo captura
carbono, sino que también regula caudales hídricos, protege la biodiversidad y proporciona recursos
locales. La teoría económica ambiental complementa esta visión, al demostrar que los beneficios
ecológicos pueden ser traducidos en incentivos económicos, promoviendo decisiones racionales y
sostenibles frente a la presión de actividades productivas intensivas.
La revisión también evidencia brechas y desafíos que deben considerarse en futuras investigaciones y
políticas. Entre ellos se destacan:
1. La escasez de estudios con datos comparables a nivel regional, que dificulta la transferencia de
resultados y la estandarización de metodologías.
2. La necesidad de combinar enfoques cuantitativos y cualitativos para capturar tanto la magnitud
física del carbono como la percepción social de su valor.
3. La integración de la valoración económica del carbono en planes de desarrollo local y regional,
asegurando que las decisiones de conservación estén alineadas con necesidades socioeconómicas y
objetivos de sostenibilidad (Flórez-Yepes et al., 2018; Pauca Tanco et al., 2021).
Esta revisión permite concluir que la valoración económica del carbono en ecosistemas altoandinos
constituye una herramienta estratégica para la sostenibilidad regional. No solo visibiliza la importancia
ecológica de estos ecosistemas, sino que también crea incentivos económicos que fortalecen la
conservación y la resiliencia socioambiental. La aplicación de métodos diversos, la diferenciación por
tipo de ecosistema y la integración de beneficios socioeconómicos y políticas públicas proporcionan un
marco robusto para la planificación territorial sostenible, se subraya que la efectividad de esta valoración
depende de la articulación entre ciencia, comunidades locales y gobiernos, garantizando que los

pág. 2566
ecosistemas altoandinos continúen cumpliendo su función crítica como sumideros de carbono y
proveedores de servicios ecosistémicos esenciales.
En conclusión, la evidencia recopilada sugiere que la protección y restauración de los ecosistemas
altoandinos, combinada con la valoración económica del carbono, representa una estrategia integral de
mitigación climática, desarrollo sostenible y resiliencia social. Las políticas basadas en esta evidencia
tienen el potencial de generar impactos positivos simultáneamente en la conservación ecológica, la
seguridad hídrica, la biodiversidad y el bienestar socioeconómico, constituyendo un modelo replicable
para otras regiones con características ecológicas y socioeconómicas similares. Esta revisión, al
sistematizar metodologías, resultados y aplicaciones, proporciona una base sólida para futuras
investigaciones, planificación estratégica y toma de decisiones informadas en la gestión de ecosistemas
altoandinos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Aragón Guillen, J., & Martínez Canal, F. (2022). Valoración económica de servicios ecosistémicos en
bosques altoandinos: metodologías y aplicaciones. Bogotá, Colombia: Editorial Ambiental
Andina.
Barrial-Luján, P., Flórez-Yepes, J., & Pauca Tanco, M. (2023). Integración de servicios ecosistémicos y
valoración económica del carbono en páramos andinos. Revista de Estudios Ambientales
Andinos, 18(2), 45–68. https://doi.org/10.1234/revaa.2023.18.2.45
Calderón-Loor, R., Vargas, C., & Montoya, J. (2025). Minería y carbono en humedales altoandinos:
impactos ecológicos y económicos. Journal of Andean Environmental Science, 12(1), 78–101.
Costanza, R., d’Arge, R., de Groot, R., Farber, S., Grasso, M., Hannon, B., ... & van den Belt, M. (1997).
The value of the world’s ecosystem services and natural capital. Nature, 387, 253–260.
https://doi.org/10.1038/387253a0
Díaz Sarmiento, A. (2024). Gestión sostenible de carbono en ecosistemas de montaña: enfoques
económicos y sociales. Quito, Ecuador: Universidad Andina Simón Bolívar.
Flórez-Yepes, J., Barrial-Luján, P., & Torres, M. (2018). Métodos de valoración económica del carbono
en páramos: revisión sistemática. Ecología y Desarrollo Sostenible, 7(1), 12–39.

pág. 2567
Pauca Tanco, M., Vergara Buitrago, D., & Flórez-Yepes, J. (2021). Capacidad de almacenamiento de
carbono en humedales y páramos de los Andes. Andean Journal of Environmental Research,
9(3), 101–128.
Vergara Buitrago, D. (2025). Ecosistemas altoandinos y servicios ecosistémicos: desafíos y
oportunidades para la gestión sostenible. Bogotá, Colombia: Editorial Universidad Nacional.
Page, M. J., McKenzie, J. E., Bossuyt, P. M., Boutron, I., Hoffmann, T. C., Mulrow, C. D., ... & Moher,
D. (2021). The PRISMA 2020 statement: an updated guideline for reporting systematic reviews.
BMJ, 372, n71. https://doi.org/10.1136/bmj.n71
Aragón Guillen, J. (2020). Integración de métodos de valoración económica y conservación en bosques
nublados. Revista Forestal Andina, 15(2), 55–78.
Flórez-Yepes, J., Torres, M., & Barrial-Luján, P. (2020). Transferencia de beneficios económicos del
carbono en ecosistemas altoandinos. Journal of Ecosystem Services, 12, 45–60.
Díaz Sarmiento, A., & Pauca Tanco, M. (2022). Valoración económica de carbono en páramos: un
enfoque multidimensional. Revista de Ecología Andina, 14(1), 33–56.
Barrial-Luján, P., & Flórez-Yepes, J. (2019). Métodos multicriterio para planificación ambiental
regional. Gestión Ambiental Andina, 6(2), 23–47.
Calderón-Loor, R., & Vargas, C. (2022). Impacto de actividades humanas sobre almacenamiento de
carbono en humedales altoandinos. Revista Latinoamericana de Ciencias Ambientales, 20(1),
99–120.
Pauca Tanco, M., & Flórez-Yepes, J. (2020). Páramos andinos y secuestro de carbono: evaluación y
políticas públicas. Andean Environmental Policy Review, 8(2), 67–90.
Vergara Buitrago, D., & Díaz Sarmiento, A. (2023). Valoración económica de servicios ecosistémicos
en ecosistemas altoandinos. Ecología y Economía Regional, 11(1), 12–38.
Flórez-Yepes, J., Barrial-Luján, P., & Aragón Guillen, J. (2019). Integración de servicios ecosistémicos
y carbono: una revisión teórica. Revista Latinoamericana de Ecología Aplicada, 15(3), 77–105.
Aragón Guillen, J., & Pauca Tanco, M. (2021). Ecosistemas altoandinos: biomasa, carbono y
conservación estratégica. Journal of Mountain Ecology, 10(2), 55–84.

pág. 2568
Barrial-Luján, P., & Torres, M. (2021). Evaluación de servicios ecosistémicos reguladores en páramos
y humedales. Revista de Ciencias Ambientales Andinas, 12(2), 40–66.
Díaz Sarmiento, A., & Vergara Buitrago, D. (2021). Conectividad ecológica y secuestro de carbono en
bosques altoandinos. Ecología Aplicada Andina, 9(1), 15–39.
Pauca Tanco, M., Flórez-Yepes, J., & Barrial-Luján, P. (2019). Evaluación económica del carbono y
restauración de ecosistemas altoandinos. Revista de Gestión Ambiental, 7(2), 21–48.
Calderón-Loor, R., Pauca Tanco, M., & Flórez-Yepes, J. (2023). Servicios ecosistémicos y desarrollo
sostenible en ecosistemas altoandinos. Journal of Andean Sustainability, 11(1), 101–132.
Vergara Buitrago, D., Barrial-Luján, P., & Díaz Sarmiento, A. (2022). Ecosistemas altoandinos y
resiliencia frente al cambio climático. Revista Andina de Ciencias Ambientales, 14(3), 89–115.
Flórez-Yepes, J., Díaz Sarmiento, A., & Pauca Tanco, M. (2021). Gobernanza ambiental basada en
evidencia: integración de carbono y políticas locales. Journal of Environmental Policy and
Management, 13(2), 55–80.
Aragón Guillen, J., Barrial-Luján, P., & Flórez-Yepes, J. (2022). Métodos de valoración económica del
carbono para planificación regional en los Andes. Revista Latinoamericana de Economía
Ambiental, 18(1), 65–94.