DURACIÓN DEL USO AMBULATORIO DE
ANTIBIÓTICOS POSQUIRÚRGICOS
DURATION OF OUTPATIENT ANTIBIOTIC
USE AFTER SURGERY
Evelyn Yulieth Morales Dussan
Fundación Universitaria Navarra, Colombia

pág. 3502
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24344
Duración del Uso Ambulatorio de Antibióticos Posquirúrgicos
Evelyn Yulieth Morales Dussan1
evelyndussan25@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-9650-5086
Fundación Universitaria Navarra UniNavarra
Neiva – Colombia
RESUMEN
Se realizó una revisión crítica de la literatura sobre la duración del uso ambulatorio de antibióticos
después de cirugía, con énfasis en la distinción entre profilaxis y tratamiento. Se efectuó una búsqueda
estructurada en PubMed/MEDLINE, Cochrane y documentos normativos internacionales, priorizando
guías, revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos aleatorizados y cohortes grandes
publicadas desde 2008, con verificación de actualizaciones institucionales hasta 2026. La evidencia
mostró un consenso: en cirugía limpia y limpia-contaminada la profilaxis debió limitarse al periodo
perioperatorio y, en la mayoría de escenarios, no debió continuarse tras el cierre de la herida ni al egreso.
La presencia de drenajes, el alta temprana o la preocupación por complicaciones no justificaron por sí
mismas antibióticos ambulatorios. En cirugía contaminada o sucia, el enfoque correcto correspondió a
tratamiento antimicrobiano guiado por control del foco y cursos cortos. La prolongación rutinaria se
asoció con daño ecológico, eventos adversos y costos sin beneficio consistente.
Palabras clave: profilaxis antibiótica, infección de la herida quirúrgica, período posoperatorio,
resistencia microbiana a medicamentos
1 Autor principal
Correspondencia: evelyndussan25@gmail.com

pág. 3503
Duration of Outpatient Antibiotic Use After Surgery
ABSTRACT
A critical review of the literature on the duration of outpatient antibiotic use after surgery was
performed, with emphasis on distinguishing prophylaxis from treatment. A structured search was
conducted in PubMed/MEDLINE, the Cochrane Library, and major international guideline repositories,
prioritizing guidelines, systematic reviews, meta-analyses, randomized trials, and large cohort studies
published since 2008, with institutional updates checked through 2026. The evidence showed a robust
consensus: in clean and clean-contaminated surgery, prophylaxis should be limited to the perioperative
period and, in most settings, should not continue after wound closure or hospital discharge. Drains,
early discharge, or generalized concern about complications did not justify outpatient antibiotics by
themselves. In contaminated or dirty surgery, the appropriate framework was therapeutic antimicrobial
treatment guided by source control and short courses. Routine prolongation was associated with
ecological harm, adverse events, and higher costs without consistent benefit.
Keywords: antibiotic prophylaxis, surgical wound infection, postoperative period, drug resistance
microbial
Artículo recibido 25 abril 2026
Aceptado para publicación: 25 mayo 2026

pág. 3504
INTRODUCCIÓN
La infección del sitio operatorio continúa siendo una de las complicaciones más relevantes de la cirugía,
pero la respuesta terapéutica no puede basarse en intuición ni en hábitos heredados. Las guías
internacionales coinciden en que la profilaxis antibiótica perioperatoria es eficaz cuando se administra
en el intervalo preincisional adecuado y se limita al tiempo necesario para cubrir la agresión quirúrgica
inmediata.1-8
El problema aparece cuando esa profilaxis se transforma, por inercia clínica, en un consumo
ambulatorio automático al alta. En la práctica cotidiana persisten prescripciones de uno a varios días
motivadas por drenajes, implantes, cirugía ambulatoria o temor a reingresos; sin embargo, la
prolongación no ha mostrado beneficio consistente y sí se ha relacionado con lesión renal aguda,
infección por Clostridioides difficile, presión selectiva para resistencia antimicrobiana y mayores
costos.9-13
El término 'uso ambulatorio posquirúrgico' se empleó aquí para describir cualquier continuidad de
antibióticos después de la recuperación inmediata, ya sea al egreso el mismo día o tras una estancia
breve. Esta precisión es importante porque muchas publicaciones mezclan en un mismo análisis la
profilaxis extendida por menos de 24 horas, la prescripción al alta y los cursos terapéuticos por infección
documentada. Esa mezcla metodológica puede dar la falsa impresión de que toda exposición
posoperatoria responde a la misma lógica clínica, cuando en realidad se trata de indicaciones distintas
con riesgos y beneficios también diferentes. La pregunta relevante no es si el paciente sale del hospital
con una receta, sino si existe un objetivo biológico y microbiológico verificable para esa receta.
Esta revisión crítica se propuso responder una pregunta concreta: ¿cuál es la duración óptima del uso
ambulatorio de antibióticos después de cirugía? El análisis distinguió cuatro escenarios: cirugía limpia,
limpia-contaminada, contaminada y sucia; además, valoró el efecto de drenajes, prótesis,
reconstrucción, cirugía ambulatoria y control adecuado del foco infeccioso. El punto central no fue sólo
cuánto tiempo prolongar, sino identificar cuándo la continuación al egreso carece de fundamento porque
deja de ser profilaxis y se convierte en sobretratamiento.

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Metodología de búsqueda
Se realizó una revisión narrativa crítica con búsqueda estructurada. Se consultaron PubMed/MEDLINE,
la Biblioteca Cochrane y documentos oficiales de la Organización Mundial de la Salud, los Centros
para el Control y la Prevención de Enfermedades, el National Institute for Health and Care Excellence,
la American Society of Health-System Pharmacists, la Infectious Diseases Society of America, la
Surgical Infection Society y la Society for Healthcare Epidemiology of America. La ventana principal
de búsqueda abarcó estudios publicados entre 2008 y 2025; adicionalmente se verificaron
actualizaciones institucionales disponibles hasta abril de 2026. Se priorizaron guías de práctica clínica,
revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos aleatorizados y cohortes grandes. Se excluyeron
fuentes informales y opiniones no sustentadas.
La valoración crítica se centró en cinco ejes: claridad en la definición de profilaxis frente a tratamiento;
clasificación de la herida quirúrgica; presencia o ausencia de control del foco infeccioso; calidad
metodológica de los estudios; y aplicabilidad de los hallazgos a la decisión de indicar antibióticos tras
el egreso. Dada la heterogeneidad de poblaciones, procedimientos y desenlaces, no se realizó
metaanálisis propio. Se utilizaron términos de búsqueda en español e inglés relacionados con profilaxis
antibiótica, cirugía limpia, cirugía limpia-contaminada, drenajes, prótesis, artroplastia, mastectomía,
cirugía de cabeza y cuello, cirugía maxilofacial, apendicitis compleja e infección intraabdominal. La
selección final favoreció estudios que permitieran responder la decisión del alta: presencia o ausencia
de beneficio con esquemas posteriores al cierre de la herida, comparación entre cursos cortos y
prolongados, y reporte de eventos adversos o impacto en resistencia antimicrobiana.
No se pretendió construir una recomendación ciega a la heterogeneidad quirúrgica. Por el contrario, el
análisis crítico partió de que la duración puede parecer razonable cuando el desenlace temido es
infrecuente pero grave, como la infección de un implante. Precisamente por ello se examinó con especial
cuidado si los estudios que apoyan prolongaciones ambulatorias provienen de ensayos aleatorizados,
cohortes con control adecuado de confusión o simples series retrospectivas vulnerables al sesgo por
selección de pacientes de mayor riesgo. La lectura crítica se orientó más hacia la dirección del efecto
que hacia la simple presencia de significación estadística.

pág. 3506
En un tema donde la tasa basal de infección puede ser baja y el daño por sobreuso es difuso, un estudio
positivo aislado no basta para revertir el consenso cuando contradice guías robustas y revisiones de
mayor calidad. Por ello, las recomendaciones finales privilegiaron coherencia metodológica,
reproducibilidad entre especialidades y plausibilidad biológica.
RESULTADOS
Consenso de guías y principios transversales
El hallazgo más consistente fue la convergencia entre guías internacionales. La profilaxis debe iniciarse
antes de la incisión, repetirse sólo cuando la duración quirúrgica o la pérdida sanguínea lo exijan, y
evitar su continuación rutinaria después del cierre de la piel. Las recomendaciones del Centro para el
Control y la Prevención de Enfermedades, la Organización Mundial de la Salud, el National Institute
for Health and Care Excellence, la American Society of Health-System Pharmacists y la actualización
conjunta de 2022 para prevención de infección del sitio operatorio son notablemente concordantes en
cirugía limpia y limpia-contaminada.1-6,47-48
Desde un punto de vista práctico, la duración ambulatoria óptima de la profilaxis en la mayoría de
pacientes es cero días después del alta. Eso no significa que toda cirugía termine sin antibióticos, sino
que cuando el procedimiento queda clasificado como contaminado o sucio, o cuando existe infección
establecida, la discusión deja de ser profiláctica y debe abordarse como tratamiento antimicrobiano
dirigido y de duración corta según el control del foco.1-6,38-46
Además de la recomendación de no prolongar tras el cierre, las guías comparten dos principios que
ayudan a entender por qué el beneficio del uso ambulatorio es improbable. Primero, la efectividad
depende del momento de la concentración tisular: el antibiótico debe estar presente al iniciar la
contaminación quirúrgica, no varias horas después. Segundo, cuando el procedimiento termina y la
herida queda cerrada, el problema residual deja de ser la inoculación operatoria inicial y pasa a depender
de factores locales, calidad técnica, perfusión, control de glicemia, normotermia, cuidado de la herida
y vigilancia. Añadir días de antibiótico no corrige ninguno de esos determinantes.1-8
También debe evitarse un error frecuente de interpretación: que algunas guías acepten menos de 24
horas en ciertas especialidades no equivale a respaldar continuación domiciliaria. La extensión breve
intrahospitalaria, cuando se usa, se diseñó como excepción logística o histórica, no como un argumento

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para transformar la profilaxis en una receta de egreso. La dirección general de la evidencia es hacia la
simplificación, no hacia la ampliación del tiempo de exposición.3-6,47-48
Tabla 1. Comparación de recomendaciones internacionales sobre duración de la profilaxis quirúrgica.
Guía o documento Alcance principal Recomendación sobre
duración
Implicación para el
egreso
Organización Mundial de la
Salud (2018)
Prevención de
infección del sitio
operatorio en
procedimientos
diversos
Desaconsejó prolongar
profilaxis después de la
cirugía con el objetivo de
prevenir infección; la
cobertura debe ser
perioperatoria.
No indicó antibióticos
ambulatorios de
rutina tras el alta.
Centros para el Control y la
Prevención de Enfermedades
(2017)
Cirugía limpia y
limpia-contaminada
Recomendó no administrar
dosis adicionales después
del cierre de la incisión,
incluso si hay drenajes.
El alta no debe
acompañarse de
profilaxis automática.
National Institute for Health
and Care Excellence
(2020/2023)
Prevención y
tratamiento de
infección del sitio
operatorio
Favoreció una dosis única
intravenosa al inicio de la
anestesia cuando está
indicada; repetir sólo si la
cirugía excede la vida media
del antibiótico.
Reservó antibióticos
posteriores para
heridas sucias o
infectadas, es decir,
como tratamiento.
American Society of Health-
System Pharmacists /
Infectious Diseases Society of
America / Surgical Infection
Society / Society for
Healthcare Epidemiology of
America (2013)
Profilaxis
quirúrgica por
especialidad
Respaldó un curso muy
corto, usualmente dosis
única o menos de 24 horas;
los drenajes no justifican
prolongación.
No apoyó extensión
ambulatoria
profiláctica.
Sociedad para la
Epidemiología de la Atención
en Salud y colaboradores
(actualización 2022 publicada
en 2023)
Implementación
hospitalaria y
priorización de
medidas
preventivas
Reforzó estándares previos
y la integración con gestión
de antimicrobianos.
Consolidó la
recomendación de
evitar prolongación
rutinaria al egreso.
Fuente: elaboración propia a partir de las referencias 1 a 6, 47 y 48.
Lectura crítica por clase de herida
En cirugía limpia sin implantes, la justificación para antibióticos ambulatorios es particularmente débil.
La evidencia acumulada para hernia abierta electiva y otros procedimientos limpios muestra que el
mayor rendimiento, cuando existe, se concentra en la dosis preincisional y no en la extensión
posoperatoria. El beneficio absoluto es pequeño y la continuación al egreso no ha demostrado reducir
de forma consistente la infección del sitio operatorio.14-15

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En la cirugía limpia de bajo riesgo, la decisión debe apoyarse en probabilidad absoluta y no sólo en
miedo clínico. Cuando la incidencia basal de infección es baja, incluso una reducción relativa aparente
puede traducirse en un beneficio marginal que no compensa los eventos adversos. La revisión Cochrane
sobre hernia inguinal o femoral abierta ilustra bien este punto: aun aceptando que la profilaxis
perioperatoria puede disminuir infecciones en determinados entornos, no existe fundamento para
extenderla más allá del acto quirúrgico ni para trasladarla al domicilio del paciente.14-15
En cirugía limpia con material protésico la discusión es más compleja, porque el temor clínico se
desplaza desde la herida superficial hacia la infección profunda del implante. Sin embargo, los datos
disponibles no respaldan una política universal de antibióticos orales al alta. En artroplastia, algunos
estudios observacionales en subgrupos de alto riesgo sugirieron menor infección periprotésica con
esquemas extendidos, pero revisiones críticas y series contemporáneas de 2024 y 2025 han mostrado
resultados inconsistentes, alto riesgo de sesgo por indicación y ausencia de beneficio reproducible en
pacientes no seleccionados.29-37
El caso de los implantes demuestra cómo un desenlace devastador puede sesgar la conducta clínica. En
artroplastia primaria o de revisión, la infección periprotésica genera una carga enorme para el paciente
y el sistema, por lo que la tentación de 'hacer algo más' es comprensible. Sin embargo, la pregunta
científica no es si la complicación asusta, sino si la exposición antimicrobiana adicional modifica
realmente su incidencia. La literatura favorable a antibióticos orales extendidos proviene sobre todo de
cohortes retrospectivas con criterios variables de alto riesgo, antibióticos distintos, desenlaces poco
uniformes y posibilidad de manejo perioperatorio desigual entre grupos. Las publicaciones más
recientes de 2024 y 2025 subrayan precisamente esa inconsistencia y no apoyan una adopción
universal.29-37
En cirugía limpia-contaminada, sobre todo en cabeza y cuello, el patrón dominante tampoco favorece
la prolongación. Los metaanálisis muestran que extender la profilaxis más allá de 24 horas, y mucho
menos después del egreso, rara vez mejora los desenlaces. Una excepción parcial podría existir en
reconstrucción microvascular muy seleccionada, pero incluso allí la evidencia es heterogénea, basada
en cohortes pequeñas y vulnerable a confusión residual.16-17

pág. 3509
En cabeza y cuello, la frecuencia de flora orofaríngea y la complejidad reconstructiva explican por qué
muchos equipos prolongaron antibióticos durante años. Sin embargo, los metaanálisis contemporáneos
muestran que la comparación relevante no es 'algo versus nada', sino 24 horas frente a varios días. En
esa comparación, los cursos más largos rara vez reducen infección de forma fiable. Cuando algún
estudio individual sugiere ventaja en reconstrucción compleja, suele hacerlo en muestras pequeñas y
con criterios de infección heterogéneos, lo que impide convertirlo en norma general para todos los
pacientes al alta.16-17
La literatura maxilofacial y ortognática merece una lectura cuidadosa. Algunas síntesis han encontrado
menor tasa de infección con cursos posoperatorios más largos; no obstante, la mayoría de esos ensayos
son antiguos, pequeños, con definiciones variables de infección y técnicas quirúrgicas distintas a las
actuales. Por ello, extrapolar esos resultados a una recomendación general de antibióticos ambulatorios
sería metodológicamente frágil.23-28
La cirugía maxilofacial y ortognática aporta una lección metodológica útil. Varias revisiones incluyen
ensayos de décadas previas, con antibióticos, técnicas de osteosíntesis y criterios diagnósticos que hoy
han cambiado. El resultado es una literatura aparentemente abundante, pero clínicamente difícil de
traducir al contexto actual. Esto no significa ignorar esos datos, sino reconocer que la calidad externa
de la evidencia es limitada. En ausencia de ensayos modernos, la inferencia más prudente sigue siendo
restringir la exposición y reservar la prolongación ambulatoria para indicaciones muy concretas y
explícitamente justificadas.23-28
En cirugía contaminada o sucia el enfoque cambia de forma conceptual. Si hay perforación, necrosis,
pus o flora establecida en el sitio quirúrgico, hablar de 'prolongar la profilaxis' es incorrecto; lo
apropiado es indicar tratamiento. En infecciones intraabdominales y apendicitis compleja, los ensayos
y guías apoyan cursos terapéuticos cortos cuando el control del foco es adecuado.
El alta con antibióticos sólo tiene sentido si persiste una indicación terapéutica concreta, no como
prolongación rutinaria del esquema profiláctico.38-46
La cirugía contaminada o sucia requiere una lógica diferente. Una vez existe fuga entérica, perforación,
absceso o tejido desvitalizado, la pregunta clínica ya no es '¿sirve extender la profilaxis?', sino '¿cuál es
el tratamiento más corto y efectivo después de controlar el foco?'.

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En ese terreno, los ensayos como STOP-IT y APPIC desplazaron una práctica antigua basada en
duración arbitraria hacia cursos fijos y más breves. El mensaje es relevante para el egreso: la duración
debe depender de la respuesta clínica y del control del foco, no de una costumbre de cinco a siete días
heredada del periodo pre-antimicrobial stewardship.38-46
Tabla 2. Interpretación crítica de la duración de antibióticos según clase de herida quirúrgica.
Clase de
herida
Ejemplos clínicos Lectura crítica de la evidencia Conducta ambulatoria
sugerida
Limpia Hernia abierta electiva;
procedimientos cutáneos
o de partes blandas sin
entrada a tractos
colonizados; parte de la
cirugía ortopédica sin
infección activa.
La mayor parte del beneficio se
concentra antes de la incisión. En
ausencia de implante o infección,
la continuación posoperatoria no
ha mostrado utilidad consistente.
No indicar antibióticos al
alta, salvo que exista otra
indicación no relacionada
con la profilaxis.
Limpia con
implante
Artroplastia primaria;
material de osteosíntesis;
algunas reconstrucciones
mamarias con implante.
Existe preocupación por infección
profunda, pero la evidencia para
antibióticos orales al egreso es
heterogénea y predominantemente
observacional. No respalda uso
universal.
Evitar rutina. Considerar
sólo subgrupos de muy
alto riesgo dentro de
protocolos institucionales
auditables.
Limpia-
contaminada
Cirugía de cabeza y cuello
a través de mucosa;
cirugía digestiva o
ginecológica sin infección
franca; parte de la cirugía
maxilofacial.
La profilaxis perioperatoria es útil,
pero prolongarla más allá de 24
horas rara vez mejora desenlaces.
La literatura antigua favorable es
poco extrapolable.
En general no indicar
antibióticos
ambulatorios; revisar
sólo excepciones muy
específicas.
Contaminad
a
Apendicitis complicada
sin absceso residual;
cirugía colorrectal con
derrame controlado;
trauma con contaminación
significativa.
Aquí la discusión depende del
control del foco. Cuando es
adecuado, los cursos terapéuticos
deben ser cortos; no se justifica
prolongar por inercia.
Indicar tratamiento breve
sólo si persiste una razón
terapéutica concreta.
Sucia o
infectada
Peritonitis, absceso, tejido
necrótico, perforación,
infección establecida en el
campo quirúrgico.
No corresponde a profilaxis. El
antibiótico debe guiarse por foco,
microbiología, gravedad y
respuesta clínica.
Sí puede requerirse
egreso con antibióticos,
pero como tratamiento y
con duración definida.
Fuente: elaboración propia a partir de las referencias 14 a 17, 23 a 46.
Escenarios controvertidos en la práctica clínica
Los drenajes quirúrgicos son probablemente el argumento más usado para mantener antibióticos al alta,
pero también uno de los menos defendibles. Las guías de alto nivel no recomiendan prolongar profilaxis
por la mera presencia de drenajes o catéteres. En cirugía de columna con drenajes y en cirugía mamaria,

pág. 3511
las revisiones y estudios comparativos no han documentado un beneficio consistente que compense el
daño ecológico y clínico de esta práctica.4-6,18-22
La cirugía ambulatoria tampoco justifica un tratamiento posoperatorio que no habría existido si el
paciente permaneciera hospitalizado. El hecho de que el egreso ocurra el mismo día no modifica la
biología de la contaminación quirúrgica ni convierte en útil una estrategia ineficaz. Prescribir por
comodidad o por la falsa sensación de 'protección adicional' desdibuja el principio de mínima
exposición antimicrobiana.2-6,9-13
En países de ingresos bajos y medios, donde la carga de infección del sitio operatorio es mayor y las
limitaciones estructurales pueden aumentar la ansiedad clínica, la prolongación posoperatoria es
frecuente. No obstante, la mejor evidencia observacional disponible no mostró reducción de infección
con cursos extendidos y sí una mayor estancia hospitalaria, lo que refuerza que el problema principal
suele ser de calidad quirúrgica, control de foco, asepsia y vigilancia, más que de duración empírica de
antibióticos.9-10,13
Figura 1. Algoritmo propuesto para decidir si se requieren antibióticos al egreso.
Fuente: elaboración propia con base en las referencias 1 a 6, 9 a 10 y 38 a 46.

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Tabla 3. Escenarios que suelen motivar antibióticos ambulatorios y lectura crítica de la evidencia.
Escenario
habitual
Razón frecuente
para prolongar Qué mostró la evidencia Postura práctica
Drenajes
quirúrgicos
Temor a
colonización
ascendente y a
secreción persistente.
Las guías y los metaanálisis no
demostraron beneficio consistente
por mantener antibióticos mientras el
drenaje permanezca in situ.
No usar el drenaje como
indicación aislada.
Cirugía mamaria
con
reconstrucción o
drenajes
Preocupación por
seroma, necrosis
cutánea o infección
del implante.
La evidencia es mixta; existen
ensayos y metaanálisis con
resultados discordantes, sin soporte
para una política universal.
Individualizar sólo en
protocolos definidos;
evitar prescripción
rutinaria al alta.
Artroplastia en
pacientes de alto
riesgo
Temor a infección
periprotésica
catastrófica.
Los estudios favorables son
observacionales y han sido
contradichos por series
contemporáneas; la generalización es
insegura.
No indicar de forma
estándar; discutir caso
por caso y auditar
resultados.
Cirugía de
cabeza y cuello
limpia-
contaminada
Alta carga bacteriana
local y anastomosis
mucosas.
La mayoría de revisiones apoyó
limitar la profilaxis a 24 horas o
menos; la prolongación más allá de
48 horas carece de soporte sólido.
Evitar egreso con
antibióticos salvo
contexto excepcional
bien documentado.
Apendicitis
compleja o
infección
intraabdominal
controlada
Confusión entre
profilaxis y
tratamiento.
Los ensayos clínicos favorecieron
cursos terapéuticos breves tras
control del foco; hablar de 'profilaxis
prolongada' es conceptualmente
incorrecto.
Prescribir sólo como
tratamiento, con
duración corta y
objetivo claro.
Cirugía
ambulatoria
Sensación de mayor
seguridad al dejar
medicación
domiciliaria.
El alta temprana no modifica la
evidencia sobre falta de beneficio de
la prolongación profiláctica.
No prescribir por
costumbre ni por
comodidad.
Fuente: elaboración propia a partir de las referencias 16 a 22, 29 a 37 y 38 a 46.
DISCUSIÓN
La principal conclusión crítica de esta revisión es que la práctica de indicar antibióticos ambulatorios
después de cirugía se sostiene más por aversión al riesgo que por evidencia. Allí donde los estudios son
más sólidos —guías basadas en revisión sistemática, metaanálisis contemporáneos y cohortes
extensas— el mensaje es uniforme: la extensión rutinaria no mejora los resultados en cirugía limpia ni
limpia-contaminada.1-6,9,14-15
Persisten, sin embargo, zonas grises. La artroplastia de alto riesgo, algunas reconstrucciones mamarias
con implante y ciertos procedimientos de cabeza y cuello siguen produciendo literatura discordante.

pág. 3513
Pero la mayor parte de ese cuerpo de evidencia es observacional, con poblaciones seleccionadas,
variabilidad en los antibióticos usados, falta de estandarización de desenlaces y alto riesgo de confusión.
En ese contexto, convertir hallazgos de nicho en políticas universales resulta un error de
extrapolación.16-22,29-37
Otro hallazgo importante es la necesidad de separar con rigor la profilaxis del tratamiento. En abdomen
agudo séptico y apendicitis compleja, el objetivo no es 'dar unos días extra por si acaso', sino completar
un tratamiento breve y suficiente después de un control adecuado del foco. Esta distinción evita dos
errores frecuentes: mantener antibióticos innecesarios en cirugía no infectada, y usar el lenguaje de
profilaxis para enmascarar una indicación terapéutica mal definida.38-46
El peso de los eventos adversos no es marginal. La cohorte de veteranos de Estados Unidos mostró una
asociación duración-dependiente entre profilaxis prolongada y lesión renal aguda, así como infección
por Clostridioides difficile. Las revisiones sobre resistencia antimicrobiana sugieren, además, un efecto
ecológico acumulativo que rara vez se incorpora a la decisión al pie de la cama. En otras palabras, una
prescripción aparentemente inocua al egreso puede trasladar el daño desde la herida hacia el paciente,
la microbiota y el entorno hospitalario.9-13,49-50
La consistencia histórica del mensaje también merece atención. Desde los compendios de prevención
de infección del sitio operatorio publicados en 2014 hasta la actualización de 2022, el núcleo de la
recomendación no cambió: profilaxis oportuna, corta y sin extensión automática. Lo que ha variado es
la fuerza del llamado a la gestión de antimicrobianos, hoy inseparable de la seguridad del paciente.47-48
En términos prácticos, la decisión de egresar con antibióticos debería exigir al menos una de tres
condiciones: infección establecida, foco no resuelto o un subgrupo muy particular respaldado por
protocolo institucional explícito y revisión periódica de resultados. Fuera de esos escenarios, la
continuación ambulatoria es más una costumbre defensiva que una intervención basada en evidencia.
La discusión sobre seguridad no debería limitarse a reacciones alérgicas. La prolongación innecesaria
aumenta exposición acumulada, altera la microbiota, favorece colonización por microorganismos
resistentes y puede convertir complicaciones infrecuentes en daño poblacional relevante. La asociación
con lesión renal aguda e infección por Clostridioides difficile observada en la cohorte de veteranos es
especialmente importante porque provino de una base grande y clínicamente realista.

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En otros términos, el precio de 'prevenir por si acaso' no es hipotético: puede medirse en toxicidad,
resistencia y recursos desperdiciados.9-13,49-50
El análisis económico también favorece la restricción. Cada día innecesario de antibiótico implica
costos directos de fármaco, dispensación y seguimiento, pero sobre todo costos indirectos derivados de
eventos adversos, reconsultas por diarrea o exantema, cultivos adicionales y presión sobre la ecología
bacteriana de la institución. El ensayo APPIC incluso mostró ahorro con cursos más cortos en
apendicitis compleja, y los estudios observacionales en entornos de ingresos bajos y medios sugieren
que prolongar la profilaxis no compensa fallas estructurales del sistema. Invertir en técnica quirúrgica,
adherencia al momento preincisional, asepsia, normotermia y vigilancia probablemente produzca un
retorno mucho mayor que perpetuar recetas empíricas después del egreso.9-10,38,41-42
Por último, la calidad de la prescripción debería medirse con la misma rigurosidad que otros indicadores
perioperatorios. Una nota quirúrgica que documente clase de herida, antibiótico usado, hora de
administración, motivo de cualquier prolongación y fecha de suspensión permitiría diferenciar la
conducta basada en evidencia de la medicina defensiva. Sin ese nivel de trazabilidad, el uso ambulatorio
posquirúrgico tiende a normalizarse y deja de ser visible para los comités de infección. La revisión de
protocolos locales, junto con retroalimentación periódica a cirugía, anestesia y hospitalización, es
probablemente la intervención con mayor potencial para reducir la exposición innecesaria sin aumentar
infección del sitio operatorio.
Persisten, además, factores conductuales y organizacionales que favorecen la sobreprescripción. Entre
ellos se incluyen la cultura de baja tolerancia al riesgo, la ausencia de auditoría de recetas al egreso, la
creencia de que un implante justifica automáticamente más exposición y la dificultad para distinguir
infección superficial temprana de respuesta inflamatoria posoperatoria normal. Sin programas
institucionales de gestión de antimicrobianos, el alta se convierte en el punto ciego del proceso
preventivo: se cuida con detalle la dosis preincisional, pero se tolera sin revisión una receta domiciliaria
de varios días. El algoritmo propuesto en esta revisión intenta corregir precisamente ese quiebre entre
la evidencia y la práctica.

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CONCLUSIONES
La evidencia contemporánea apoya que la duración ambulatoria óptima de la profilaxis antibiótica
posquirúrgica, en la gran mayoría de cirugías limpias y limpias-contaminadas, es cero días tras el
egreso.1-6,14-15
La presencia de drenajes, catéteres, implantes o cirugía de corta estancia no constituye, por sí sola, una
indicación válida para prolongar antibióticos después del cierre de la herida.4-6,18-22,29-37
En cirugía contaminada o sucia, el marco adecuado es terapéutico: tras control del foco, deben preferirse
cursos breves y dirigidos antes que prolongaciones empíricas sin objetivo microbiológico claro.38-46
Las excepciones potenciales existen, pero son de nicho, con evidencia de baja o moderada certeza y
deben discutirse como decisiones individualizadas dentro de programas institucionales de gestión de
antimicrobianos, no como rutina de alta.16-22,29-37
Conflictos de interés
No se declararon conflictos de interés para la elaboración de este manuscrito.
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