CRECIMIENTO A CRÉDITO: LA DEUDA
ECOLÓGICA COMO MOTOR ECONÓMICO

GROWTH ON CREDIT: ECOLOGICAL DEBT AS AN
ECONOMIC ENGINE

Lorena Muñoz del Campo

Universitat de Lleida, Escola de Doctorat, Spain

Igor Parra Vergara

Fundación Atapuerca, España
pág. 3988
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24439
Crecimiento a Crédito: la Deuda Ecológica como Motor Económico

Lorena
Muñoz del Campo1 Igor Parra Vergara
munoz.lorena@icloud.com

https://orcid.org/0000-0002-0986-1582

Universitat de Lleida, Escola de Doctorat,
Pl.
Victor Siurana, 1 -
25003 Lleida, Spain
igor.parravergara@gmail.com

https://orcid.org/0000-0001-6179-4391

Fundación Atapuerca, Calle Ctra. Logroño, 44,

09198 Ibeas de Juarros, Burgos, España

RESUMEN

La expansión exponencial de la tecnosfera antropogénica ha alcanzado una magnitud comparable a la
biomasa viva global. Esto cuestiona la compatibilidad a largo plazo entre crecimiento económico y
límites biofísicos. Este estudio proporciona una evaluación cuantitativa del apalancamiento del
crecimiento económico a partir de las biocapacidades y su dependencia del déficits ecológicos.
Utilizando datos nacionales a partir de 1961, se analizan las relaciones dinámicas entre biocapacidad
(B), huella ecológica (HE), PIB y riqueza en nueve países OCDE: Chile, Colombia, México, Canadá,
Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido y Japón. Se utilizan indicadores de eficiencia de
riqueza y PIB por hectárea global. El apalancamiento ambiental se calcula a través de la HE y la
desigualdad en el acceso al capital natural mediante la distribución de la riqueza por percentiles. Los
resultados revelan una transición global hacia el sobregiro ecológico hacia 1970, déficits de
biocapacidad en la mayoría de las economías evaluadas y una fuerte heterogeneidad en la eficiencia. Se
propone un marco dinámico basado en matrices para conceptualizar la deuda ambiental análogamente
al apalancamiento financiero, destacando los riesgos sistémicos a largo plazo de un endeudamiento
ecológico no gestionado.

Palabras clave: biocapacidad, huella ecológica, eficiencia, apalancamiento ambiental, desigualdad.

1
Autor Principal,
Correspondencia:
munoz.lorena@icloud.com
pág. 3989
Growth on
Credit: Ecological Debt as an Economic Engine
ABSTRACT

The exponential expansion of the anthropogenic technosphere has reached a scale comparable to global

living biomass. This challenges the long
-term compatibility between economic growth and biophysical
limits. This study provides a quantitative assessment o
f the leverage of economic growth from
biocapacities and its dependence on ecological deficits. Using national data from 1961 onwards, the

dynamic relationships between biocapacity (B), ecological footprint (EF), GDP, and wealth are

analyzed across nine OE
CD countries: Chile, Colombia, Mexico, Canada, the United States, France,
Germany, the United Kingdom, and Japan. Efficiency indicators of wealth and GDP per global hectare

are used. Environmental leverage is calculated through EF, and inequality in access
to natural capital is
assessed using wealth distribution by percentiles. Results reveal a global transition into ecological

overshoot around 1970, biocapacity deficits in most of the economies assessed, and strong cross
-
country heterogeneity in efficiency
. A dynamic matrix-based framework is proposed to conceptualize
environmental debt analogously to financial leverage, highlighting the long
-term systemic risks of
unmanaged ecological indebtedness.

Keywords
: biocapacity, ecological footprint, efficiency, environmental leverage, inequality.
Artículo recibido 25 abril 2026

Aceptado para publicación: 25 mayo 2026
pág. 3990
INTRODUCCIÓN

En 2020, la tecnosfera antropogénica alcanzó una masa en peso seco estimada en 1,1 teratoneladas (10¹²
toneladas), magnitud equivalente a la biomasa viva global (Elhacham et al., 2020). Esta expansión
material se ha producido a una tasa de 3% por más de 120 años (Krausmann et al., 2018; Zalasiewicz
et al., 2016). Lo anterior impone restricciones significativas sobre los ecosistemas naturales. Estas
perturbaciones e interacciones entre la biomasa y el tecnoma, trascienden las fronteras nacionales y
generan desafíos ambientales globales. Se modifican los ciclos bioquímicos y biológicos fundamentales
por la influencia de los sistemas económicos industriales, lo que deriva entonces en la triple crisis de
cambio climático, pérdida de la biodiversidad y residuos plásticos (IPCC, 2023).

La humanidad enfrenta límites planetarios definidos por recursos finitos, mientras el modelo económico
predominante persigue un crecimiento teóricamente continuo (Rockström et al., 2009). Este punto, uno
de los principios fundamentales de la economía moderna y del sistema capitalista se sustenta en la
innovación tecnológica y el incremento de la productividad. Sin embargo, diversos autores han
cuestionado la posibilidad de mantener un crecimiento indefinido debido a las restricciones biofísicas
y ecológicas inherentes a un planeta con recursos finitos (Daly, 1996; Jackson, 2017; Meadows et al.,
1972). Esta contradicción entre finitud física y aspiración económica constituye el eje central del debate
sobre sostenibilidad. En las sociedades modernas, el crecimiento económico sigue siendo el paradigma
dominante, asociandose con el aumento del bienestar social, medido como incrementos de aspectos
como: la renta per cápita, la esperanza de vida, la reducción de la pobreza extrema y la ampliación del
acceso a la educación (OMS, 2021; OIT, 2022; UNESCO, 2021). Es así que, el crecimiento económico
continúa siendo el principal objetivo de las políticas públicas para instituciones internacionales
(Wolters, 2022).

Sin embargo, este imperativo del crecimiento se enfrenta con límites biofísicos que nos plantea el
planeta. Los ecosistemas están sujetos a condiciones climáticas, edáficas e hidrológicas regionales que
definen su capacidad su carga de las actividades antropogénicas (Rockstrom et al., 2009; DuPuy et al.,
2015). Aunque dichas condiciones surgen de procesos naturales, estos están siendo cada vez más
afectados por una actividad económica acelerada que introduce agentes antropogénicos en los
ecosistemas.
pág. 3991
En la actualidad, se observa un creciente consenso acerca de la relevancia respecto de la integración de
las consideraciones ambientales y los paradigmas de desarrollo económico. Esta perspectiva busca
entender cómo ocurre el crecimiento, y no solo si este ocurre. Se enfatiza de este modo los impactos
sistémicos, los cambios físicos, climáticos y ecológicos por sobre la evolución social a largo plazo
(Anderson, 2012; Duplessy et al., 2014; Carbonell y Parra, 2024).

El desarrollo de la economía verde o ecológica refleja este cambio y se orienta a un equilibrio en
términos del costo social del desarrollo económico (Coase, 2013). Un aspecto central de esta disciplina
es el reconocimiento de los límites biofísicos y de las causas de las disfunciones socioeconómicas
derivadas de la degradación ambiental. Estas ideas cuestionan los modelos de crecimiento neoclásicos,
que tradicionalmente han ignorado el medio ambiente como factor de producción (Beder, 2011). La
escasez surge cuando el ideal del crecimiento económico infinito se encuentra con las restricciones
reales de los recursos naturales finitos. Dentro de este marco, la biocapacidad se incorpora como un
factor complementario en las funciones de producción agregadas, lo que permite evaluar empíricamente
los umbrales ambientales (Alam, Murad, Noman, y Ozturk, 2016).

Incorporar la biocapacidad en los marcos neoclásicos permite evaluar los costos sociales de superar los
umbrales ecológicos. También facilita la planificación cuantitativa para el uso sostenible del capital
natural, tanto en el espacio como en el tiempo (Coase, 2013; Bina, 2013).

El debate académico sobre sostenibilidad continúa evolucionando. Los defensores de la sostenibilidad
débil enfatizan los peligros de traspasar los límites de biocapacidad del planeta debido a presiones
antropogénicas no controladas (Miraux, 2022). Los tecnoptimistas sostienen que el crecimiento
económico, a través de la innovación y el avance tecnológico, puede aumentar la biocapacidad y
realinearla con las demandas globales, manteniendo el crecimiento del PIB per cápita a largo plazo
(Hassan, Baloch, Mahmood, y Zhang, 2019).

Este trabajo busca contribuir al debate mediante el análisis de datos empíricos sobre la relación entre
biocapacidad y crecimiento económico, a pesar de las limitaciones metodológicas inherentes al trabajo
con datos reales (Borucke et al., 2013). A partir de estadísticas nacionales y una muestra representativa
de países, se identifican tendencias y umbrales clave que caracterizan la relación entre la tecnosfera en
expansión y la biosfera.
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El concepto de escasez se introduce así en la teoría económica cuando el ideal del crecimiento infinito
converge con los recursos físicos finitos, y la biocapacidad se considera un insumo complementario en
la función de producción agregada (Alam, Murad, Noman, y Ozturk, 2016)

MATERIALES Y MÉTODOS

Considerando que la función productiva concibe los recursos naturales como un flujo continuo de la

naturaleza a la economía, nuestro objetivo fue evaluar cuantitativamente cómo el medio ambiente
sostiene la creación de riqueza y producto interno bruto (PIB). Por lo tanto, primero evaluamos la
evolución de la biocapacidad (B, expresada en hectáreas globales, hag) y la huella ecológica (HE,
también en hag) para cada país durante el período 19612017 (York University, 2021).

Siguiendo las definiciones de la Footprint Network, la biocapacidad (B) representa "la capacidad de los

ecosistemas para regenerar lo que las personas demandan de esas superficies. Mide la capacidad de los
ecosistemas para producir materiales biológicos utilizados por los seres humanos y para absorber los
residuos generados bajo las tecnologías de gestión y extracción vigentes" (Wackernagel et al., 2002;
Wackernagel y Beyers, 2019).

La huella ecológica (HE) se define como "la medida de cuánta área de tierra y agua biológicamente

productiva necesita un individuo, población o actividad para producir los recursos que consume y
absorber los residuos que genera, utilizando la tecnología y las prácticas de gestión de recursos
predominantes" (Wackernagel y Rees, 1996, p. 11).

Tal como se muestra en la Figura 1, tanto la biocapacidad como la Huella ecológica, se componen de

seis subcomponentes. Estas són, para la biocapacidad B₁ = suelo urbanizado, B₂ = absorción de
carbono, B₃ = tierras de cultivo, B₄ = mar productivo, zonas de pesca, B₅ = terrenos forestales y B₆ =
pasturas. De manera similar, la huella ecológica incluye: HE₁ = suelo urbanizado, HE₂ = carbono, HE₃
= tierras de cultivo, HE₄ = zonas de pesca, mar productivo, HE₅ = terrenos forestales y HE₆ = pasturas
(York University, 2021).
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Figura 1

La biocapacidad (B) y la huella ecológica (HE) per cápita se calcularon dividiendo la B total y la HE

total por la población nacional, mientras que los valores por adulto se obtuvieron dividiendo B y HE
por la población de 15 a 64 años (York University, 2021; World Bank, 2021).

Las ecuaciones de variación son:

𝐸𝑐𝑢𝑎𝑐𝑖
ó𝑛 1 𝐺𝑥𝑦 = 𝐺𝑦𝐺𝑥
𝐺𝑥 100
𝐸𝑐𝑢𝑎𝑐𝑖ó𝑛
2 𝑅𝑥𝑦 = 𝑅𝑦𝑅𝑥
𝑅𝑥 100
𝐸𝑐𝑢𝑎𝑐𝑖ó𝑛
3 𝐵𝑥𝑦 = 𝐵𝑦𝐵𝑥
𝐵𝑥 100
𝐸𝑐𝑢𝑎𝑐𝑖ó𝑛 4
𝐸𝐹𝑥𝑦 = 𝐸𝐹𝑦𝐸𝐹𝑥
𝐸𝐹𝑥 100

donde B = biocapacidad, HE = huella ecológica, R = riqueza, G = PIB.

Para evaluar la eficiencia en el uso de los recursos naturales que entran en la economía, calculamos

cuánta riqueza y PIB se generaban por unidad de biocapacidad en un año determinado. Dentro del
modelo económico lineal heredado de la Revolución Industrial, evaluamos también el impacto de la
generación de PIB y riqueza por unidad de huella ecológica. Además, determinamos la variación de la
productividad de R y G con respecto a B y HE para cuantificar cuántas hectáreas globales se requerían
para producir un dólar estadounidense de riqueza y PIB.

Se construyó una tabla sintética para expresar esta relación como:

1 USD (PIB) = "x" hag | 1 USD (riqueza) = "y" hag
pág. 3994
Para evaluar la desigualdad en el acceso a los recursos naturales utilizamos la distribución de la riqueza

por percentil (tabla Ia). Calculamos la relación R/G (que denominamos MP). Complementariamente,
calculamos el cociente MP por percentil: MP50%, MP90%, MP10%, MP5% y MP1%. También se
calcula la distancia entre MP1% y cada uno de los demás percentiles, es decir, la distancia entre (MP1%;
MP50%), (MP1%; MP90%), (MP1%; MP10%) y (MP1%; MP5%) (Tabla Ib).

Tabla Ia - Participaciones de riqueza 2017 por percentil y país

Percentiles
50% 90% 10% 5% 1%
Chile
4,50 32,1 67,9 58,1 39,8
Colombia
5,10 39,5 60,5 48,2 27,4
México
5,80 40,1 59,9 47,9 28,4
Francia
5,00 46,3 53,7 41,5 21,6
Alemania
2,40 34,8 65,2 53,6 32,3
Reino Unido
4,20 42,8 57,2 44,3 24,3
Canadá
4,50 41,5 58,5 46,0 26,1
EE. UU.
1,10 23,5 76,5 65,4 38,3
Japón
10,50 54,7 45,3 32,2 14,6
Mundo
0,60 12,2 87,8 76,4 50,1
Fuente: Credit Suisse (2019) y Muñoz del Campo y Parra Vergara (2024).

Tabla Ib MP por percentil y Coeficiente de Gini

País
Distancia Indice MP por Percentil Indice Gini
top1%
50%

top1%
90%

top1%
10%

top1%
5%

(%)
Año
Chile
442,22 111,59 5,86 3,43 44,4 2017
Colombia
268,63 62,43 4,53 2,84 49,7
México
244,83 63,74 4,74 2,96 46,3 2016
Francia
216,00 41,99 4,02 2,60 31,6 2017
Alemania
672,92 83,53 4,95 3,01 31,9 2016
Reino Unido
289,29 38,23 4,25 2,74 35,1
2017
Canadá 290,00 56,60 4,46 2,84 33,3
EE. UU.
1740,91 146,68 5,01 2,93 41,2
Japón
69,52 24,02 3,22 2,27 32,9 2013
Mundo
4175,00 369,59 5,71 3,28 - -
Fuente: Muñoz del Campo y Parra Vergara (2024).
pág. 3995
Con el objeto de poder evaluar la eficiencia del uso de los recursos en la creación de riqueza y

crecimiento económico, calculamos la cantidad de hag necesarias para producir PIB (G) y riqueza (R).
A partir de dicha información y de la distribución de riqueza por cada percentil (Tabla Ia, Muñoz del
Campo y