pág. 4633
TAMIZAJE COMBINADO MEDIANTE ÍNDICE
DE PULSATILIDAD DE ARTERIAS UTERINAS
EN PREECLAMPSIA: REVISIÓN DE ALCANCE
COMBINED SCREENING USING UTERINE
ARTERY PULSATILITY INDEX IN PREECLAMPSIA:
A SCOPING REVIEW
Mayerli Reyshel Franco Rivera
Universidad Técnica de Machala. Machala, Ecuador
Nohelia Marey Aguilar Yunga
Nathaly Dayana Salazar Quichimbo

pág. 4634
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24532
Tamizaje Combinado Mediante Índice de Pulsatilidad de Arterias Uterinas
en Preeclampsia: Revisión de Alcance
Mayerli Reyshel Franco Rivera1
mfranco3@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0007-5428-2495
Universidad Técnica de Machala. Machala
Ecuador
Nohelia Marey Aguilar Yunga
naguilar8@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0009-4629-8627
Universidad Técnica de Machala. Machala
Ecuador
Nathaly Dayana Salazar Quichimbo
nsalazar3@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0001-9463-2281
Universidad Técnica de Machala. Machala
Ecuador
Dra. Brigida Maritza Agudo Gonzabay
bagudo@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-7187-8983
Universidad Técnica de Machala. Machala
Ecuador
RESUMEN
Esta revisión de alcance analiza la utilidad clínica del Índice de Pulsatilidad (IP) de las arterias
uterinas durante el primer trimestre como predictor fundamental de la preeclampsia. Bajo la
metodología JBI y el reporte PRISMA-ScR, se sintetizó evidencia de PubMed, Scopus y Web
of Science, seleccionando diez estudios técnicos de alta especificidad para el mapeo de datos.
Los resultados subrayan que el IP alcanza su máximo rendimiento diagnóstico cuando se
integra en modelos de riesgo combinados, logrando tasas de detección de preeclampsia
pretérmino entre el 75% y el 90%, cifras significativamente superiores al tamizaje basado
únicamente en la historia clínica. La revisión identifica matices críticos en subpoblaciones,
advirtiendo que en transferencias de embriones congelados el IP puede presentarse falsamente
disminuido, mientras que en gestaciones múltiples el uso de percentiles específicos (p90)
resulta indispensable para optimizar la vigilancia. Se concluye que el Doppler de las uterinas
actúa como un centinela hemodinámico que permite una ventana de oportunidad terapéutica
antes de la semana 16. La instauración de profilaxis con aspirina guiada por este marcador no
solo reduce la incidencia de la enfermedad, sino que impacta positivamente en la salud neonatal
al disminuir la estancia en cuidados intensivos, validando la implementación de este tamizaje
como una estrategia de salud pública costo-efectiva en la atención primaria.
Palabras clave: preeclampsia; arteria uterina; índice de pulsatilidad; primer trimestre del
embarazo; tamizaje prenatal; aspirina.
1 Autor principal
Correspondencia: mfranco3@utmachala.edu.ec

pág. 4635
Combined Screening Using Uterine Artery Pulsatility Index in
Preeclampsia: A Scoping Review
ABSTRACT
This scoping review examines the clinical utility of the first-trimester Uterine Artery Pulsatility
Index (PI) as a cornerstone for preeclampsia prediction. Following the JBI framework and
PRISMA-ScR guidelines, evidence from PubMed, Scopus, and Web of Science was
synthesized, selecting ten high-specificity technical studies for data mapping. Findings
highlight that Uterine Artery PI achieves its peak diagnostic performance when integrated into
combined risk models, reaching preterm preeclampsia detection rates between 75% and 90%,
significantly outperforming screenings based solely on clinical history. The review identifies
critical nuances in subpopulations, noting that PI may appear falsely decreased in frozen
embryo transfers, while specific percentiles (p90) are essential for optimizing surveillance in
multiple gestations. It is concluded that uterine Doppler acts as a hemodynamic sentinel
providing a therapeutic window of opportunity before week 16. Aspirin prophylaxis guided by
this marker not only reduces disease incidence but also positively impacts neonatal health by
decreasing intensive care stays, validating the implementation of this screening as a cost-
effective public health strategy in primary care.
Keywords: preeclampsia; uterine artery; pulsatility index; pregnancy trimester, first; prenatal
screening; aspirin.
Artículo recibido 20 mayo 2026
Aceptado para publicación: 20 junio 2026

pág. 4636
INTRODUCCIÓN
La preeclampsia se mantiene como uno de los desafíos más críticos en el día a día de quienes
nos desempeñamos en el primer nivel de atención.1 A menudo cometemos el error de verla
simplemente como un pico de presión arterial después de la mitad del embarazo, pero la
realidad es que estamos ante un trastorno multisistémico complejo que puede comprometer
seriamente la integridad de la madre y del feto2. Lo verdaderamente complejo de esta patología
es que su origen se establece mucho antes de que veamos el primer signo clínico en la consulta.
Durante nuestra formación, estudiamos que todo el proceso nace de una invasión trofoblástica
deficiente; si las arterias espirales no se remodelan para pasar de vasos de alta resistencia a
canales amplios, la placenta empieza a fallar, desencadenando una respuesta inflamatoria
sistémica en el endotelio materno. El problema operativo es que, por lo general, detectamos el
cuadro cuando los síntomas ya son evidentes, perdiendo una ventana de oportunidad
terapéutica invaluable que se sitúa al inicio de la gestación.3
Es en este punto donde la evaluación del Índice de Pulsatilidad (IP) de las arterias uterinas
mediante flujometría Doppler aparece como una herramienta fundamental. Si nos limitamos a
los factores de riesgo clásicos obtenidos en la anamnesis, como la nuliparidad o la obesidad, la
sensibilidad diagnóstica es notablemente baja y se nos escapan muchas pacientes que
terminarán complicándose.4 El Doppler nos permite ir un paso más allá de la historia clínica al
medir directamente la resistencia vascular del lecho placentario. Desde el punto de vista físico,
esta técnica aprovecha el cambio de frecuencia de las ondas sonoras al rebotar en los eritrocitos
en movimiento; al procesar esta información, el equipo nos entrega un sonograma que traduce
la salud hemodinámica de la gestación.4
En el primer trimestre, lo que buscamos identificar es cómo se comporta el flujo durante el
ciclo cardíaco. El Índice de Pulsatilidad se calcula relacionando las velocidades sistólicas y
diastólicas, permitiéndonos detectar de forma objetiva si existe una resistencia elevada.

pág. 4637
Hallazgos como un IP por encima del percentil 95 o la presencia de una muesca diastólica
persistente, conocida como "notch", actúan como indicadores biológicos de una mala
adaptación placentaria. Para nosotros, como médicos, estas señales son vitales porque nos
permiten "ver" el estrés vascular mucho antes de que la presión arterial suba, facilitando la
toma de decisiones preventivas, como el inicio oportuno de ácido acetilsalicílico entre las
semanas 11 y 14 para mejorar el pronóstico.5
Sin embargo, a pesar de la sólida base científica que respalda este tamizaje, surge una duda
constante sobre su aplicabilidad real en la atención primaria. Existe una distancia marcada entre
las recomendaciones de grandes organismos internacionales y la realidad operativa de un
centro de salud rural o comunitario, donde la disponibilidad de equipos y la capacitación del
personal pueden ser limitadas. Por esta razón, plantear esta revisión de alcance no es solo un
ejercicio académico para entender la potencia diagnóstica del IP, sino una necesidad para
evaluar si esta herramienta es realmente reproducible y útil en la primera línea de batalla
médica. Al final, el objetivo es que la preeclampsia deje de ser una patología reactiva y pase a
ser una condición gestionada mediante estrategias de predicción sólidas desde el primer control
prenatal.6
Objetivo General
▪ Analizar el estado actual de la evidencia científica sobre el valor predictivo del índice de
pulsatilidad de las arterias uterinas durante el primer trimestre, con el fin de determinar su
utilidad diagnóstica y las implicaciones de su implementación en los protocolos de cribado
de preeclampsia dentro del primer nivel de atención.
Objetivos específicos
• Describir el desempeño diagnóstico (sensibilidad y especificidad) del Doppler de arterias
uterinas, tanto de forma aislada como integrado en modelos predictivos que incluyan
factores de riesgo clínicos y presión arterial media.

pág. 4638
• Examinar las barreras y facilitadores para la implementación de este recurso ecográfico en
el primer nivel de atención, considerando aspectos como la curva de aprendizaje del
personal y la disponibilidad de equipamiento.
• Sintetizar las recomendaciones de las guías de práctica clínica actuales sobre el uso del
índice de pulsatilidad para la toma de decisiones terapéuticas, específicamente en la
prescripción oportuna de profilaxis con ácido acetilsalicílico.
METODOLOGÍA DE BÚSQUEDA
Diseño de la investigación
Este estudio se define como una revisión de alcance (scoping review), seleccionada por su capacidad
para mapear la evidencia heterogénea sobre el Índice de Pulsatilidad (IP) de las arterias uterinas. A
diferencia de una revisión sistemática convencional, este formato nos permite analizar no solo la
eficacia diagnóstica, sino también la viabilidad técnica y los desafíos de implementación en el mundo
real. El proceso se estructuró bajo el marco metodológico del Joanna Briggs Institute (JBI) y se reporta
siguiendo la extensión PRISMA-ScR (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-
Analyses for Scoping Reviews).
Criterios de elegibilidad
Para garantizar la pertinencia clínica de los hallazgos, la búsqueda se estructuró siguiendo el modelo
Población, Concepto y Contexto (PCC). En cuanto a la población, se consideraron gestantes cursando
el primer trimestre entre las semanas 11 y 14, abarcando embarazos únicos, múltiples y aquellos
producto de técnicas de reproducción asistida (FIV-TEC). El concepto central giró en torno a la
evaluación del Índice de Pulsatilidad (IP) medio de las arterias uterinas, tanto en su análisis como
predictor independiente como en su incorporación a algoritmos bayesianos combinados según el
modelo de la Fetal Medicine Foundation (FMF). El contexto de aplicación comprendió escenarios de
tamizaje prenatal universal, con particular atención a la viabilidad de estos modelos en el primer nivel
de atención y en unidades especializadas de medicina fetal.

pág. 4639
Estrategia de búsqueda y fuentes de información
Se llevó a cabo una búsqueda sistemática y exhaustiva en las bases de datos PubMed/MEDLINE,
Scopus y Web of Science utilizando una combinación de términos MeSH y operadores booleanos como:
("Pre-Eclampsia/prevention and control") AND "Uterine Artery" AND "Pulsatility Index". La
estrategia se diseñó para capturar la mayor cantidad de literatura relevante sobre la fisiopatología,
epidemiología y fundamentos técnicos del Doppler, identificando un total de 30 fuentes bibliográficas
que sustentan teóricamente esta investigación.
La extracción de datos y el mapeo de evidencia se llevaron a cabo mediante un filtrado crítico que
resultó en la selección de 10 artículos provenientes de PubMed. La elección de esta base de datos
respondió a que concentra estudios con protocolos de estandarización técnica rigurosos y ensayos
clínicos aleatorizados de referencia entre ellos el estudio ASPRE, lo que garantiza que los datos
bioestadísticos incluidos en la tabla de evidencia sean verificables y de alta calidad metodológica.
Respecto a la temporalidad y la selección de estudios seminales, si bien se estableció un rango de
búsqueda inicial para literatura publicada entre 2021 y 2026, orientado a capturar evidencia generada
con tecnología ecográfica vigente, se optó por incorporar trabajos publicados fuera de ese período, como
el ensayo ASPRE de 2017 y la Iniciativa FIGO de 2019. Excluirlos habría debilitado el sustento
científico de la revisión, dado que ambos constituyen los referentes metodológicos sobre los que se
edifican los protocolos contemporáneos de predicción de preeclampsia.
Selección y extracción de datos
La selección de estudios se desarrolló en dos etapas consecutivas: un primer cribado por título y
resumen, seguido de una lectura crítica a texto completo. Para sistematizar la extracción de información,
se construyó una matriz estandarizada que permitió registrar de manera homogénea las características
de cada muestra, la técnica Doppler utilizada, los puntos de corte aplicados ya fuera en percentiles o en
múltiplos de la mediana (MoM) y la sensibilidad reportada para preeclampsia pretérmino.
Síntesis de resultados
Dada la naturaleza de un scoping review, la síntesis de la información es cualitativa y descriptiva. Los
hallazgos se agruparon en temas clave: estandarización técnica, costo-efectividad en salud pública y el

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rendimiento del Doppler en subpoblaciones específicas, facilitando así una visión integral para el
médico que se desempeña en la práctica clínica ambulatoria.
RESULTADOS
Flujo de selección y características de la evidencia
El proceso de identificación bibliográfica permitió consolidar un cuerpo de evidencia inicial
de 30 referencias seleccionadas por su relevancia teórica y clínica. Este volumen documental
se distribuyó de forma equitativa entre las bases de datos consultadas, identificando 10 artículos
en PubMed/MEDLINE, 10 en Scopus y 10 en Web of Science. Tras una revisión exhaustiva
de los metadatos y la eliminación de duplicados, se procedió a un cribado por título y resumen
para evaluar la pertinencia con los objetivos de la revisión. Figura 2.
Los textos completos seleccionados fueron sometidos a lectura crítica para confirmar su
adecuación a los criterios del marco PCC. De ese conjunto, la extracción de datos y el mapeo
técnico se concentraron en los 10 artículos indexados en PubMed, dado que estos reportaban
con mayor precisión los valores de sensibilidad, especificidad y puntos de corte en percentiles
y MoM, condición que hizo posible una síntesis bioestadística consistente. Los 20 artículos
restantes, recuperados de Scopus y Web of Science, cumplieron una función de respaldo
bibliográfico orientado a la contextualización epidemiológica y al análisis discursivo de los
hallazgos.
Rendimiento del Índice de Pulsatilidad (IP) en el tamizaje combinado
Al analizar los 10 estudios seleccionados de PubMed, queda claro que el IP de las arterias
uterinas deja de ser un dato aislado para convertirse en el eje de un engranaje multivariable.7
Si bien históricamente nos enfocamos en el Doppler como una prueba única, la evidencia actual
encabezada por las directrices de la FIGO (2019) y el extenso trabajo de Tan et al. (2018)
confirma que su verdadero potencial emerge al integrarse en modelos bayesianos.8,9
Hablamos de un "estándar de oro" que amalgama el IP con la Presión Arterial Media (PAM) y
la biometría materna, logrando tasas de detección para preeclampsia pretérmino que oscilan

pág. 4641
entre el 75% y el 90%. Para quienes estamos en la consulta prenatal, esto significa que confiar
únicamente en la anamnesis es, estadísticamente, dejar pasar una oportunidad diagnóstica que
el Doppler combinado sí es capaz de capturar con precisión.10
Figura 1. Comparativa de flujometría Doppler de arteria uterine derecha
Fuente: Adaptado de Molina-Pérez CJ, et al. Ginecol Obstet Mex 2025; 93(6): 193-202.
(A) Patrón de normalidad con IP < p95; se observa un flujo diastólico continuo y robusto, indicativo de
una adecuada remodelación vascular.
(B) Patrón patológico con IP > p95; destaca la marcada disminución del flujo al final de la diástole y la
presencia de la escotadura protodiastólica ("notch"). Este perfil hemodinámico se asocia estrechamente
con un fracaso en la invasión trofoblástica, siendo precursor de hipertensión gestacional y compromiso
del crecimiento fetal.
La importancia de incluir esta comparativa visual radica en la capacidad del Doppler para "ver"
la resistencia que ofrece la placenta. Como se observa en la Figura 1, la diferencia entre un
embarazo saludable y uno con riesgo de preeclampsia es evidente en la forma de la onda de la
arteria uterina. En una gestación normal (Imagen A), la sangre fluye con facilidad y de forma
abundante incluso cuando el corazón se relaja (diástole).
Por el contrario, la Imagen B muestra lo que sucede cuando las arterias no se han adaptado
correctamente al embarazo: el flujo de sangre cae bruscamente y aparece una marca o "muesca"
(notch), lo que indica que el paso de sangre hacia el feto es difícil y forzado. Detectar este
patrón de alta resistencia de forma temprana es la base de todo el tamizaje, ya que nos avisa,
mucho antes de que suba la presión arterial, que el sistema vascular de la madre está bajo un
estrés que podría derivar en preeclampsia.

pág. 4642
Hallazgos en subpoblaciones y tecnologías emergentes
La revisión desvela matices críticos que exigen una interpretación personalizada, alejándonos
de la idea de que un mismo algoritmo funciona igual para todas las pacientes. Un punto que
resulta particularmente relevante, y que reporta Donno et al. (2025), es la alteración
hemodinámica observada en gestaciones logradas mediante técnicas de reproducción asistida,
específicamente en transferencias de embriones congelados (TEC).11 En este grupo, se ha
detectado que el IP de las arterias uterinas tiende a presentarse falsamente disminuido, lo que
genera un "punto ciego" en los cálculos de riesgo convencionales. Si no somos cautos y
ajustamos nuestra interpretación en estas pacientes, corremos el riesgo de infraestimar un
peligro latente, asumiendo una resistencia vascular normal donde, en realidad, existe un déficit
de adaptación que el Doppler estándar no logra capturar con la misma sensibilidad.12
Esta necesidad de precisión se extiende también al contexto de las gestaciones múltiples, donde
Queirós et al. (2024) ponen sobre la mesa la urgencia de abandonar las tablas universales. El
uso de percentiles diseñados específicamente para gemelos, como el p90 gemelar, no debe
considerarse un lujo técnico, sino una herramienta de optimización diagnóstica.13 Al emplear
estas referencias ajustadas, logramos una vigilancia mucho más agresiva y dirigida en aquellas
pacientes que realmente lo requieren, pero, al mismo tiempo, evitamos disparar alarmas
innecesarias en gemelos que presentan flujos fisiológicamente adaptados a su condición. En
definitiva, la evidencia sugiere que el Doppler del primer trimestre es una herramienta dinámica
que debe calibrarse según el origen y la naturaleza del embarazo para no perder su valor
predictivo.14
Gestión clínica y costo-efectividad en salud pública
La evidencia más robusta, fundamentada en los estudios de Rolnik (2017) y Wright (2018),
demuestra que el IP no es solo un indicador diagnóstico, sino una guía para la intervención
terapéutica.15

pág. 4643
La identificación de una resistencia vascular alterada permite instaurar una profilaxis dirigida
con aspirina, cuya dosis estándar de 150 mg diarios ha demostrado reducir hasta en un 70% la
ocupación de camas en unidades de cuidados intensivos neonatales. No obstante, la evidencia
más reciente indexada en PubMed sugiere una evolución hacia la personalización terapéutica;
estudios contemporáneos plantean que en pacientes con factores de riesgo adicionales o un
índice de masa corporal elevado, la dosis podría requerir ajustes al alza alcanzando los 162 mg
o incluso esquemas superiores debido a las presentaciones en america y america latina de
tabletas de 81mg para optimizar la biodisponibilidad y asegurar el éxito preventivo. Para el
médico en el primer nivel de atención, estos datos no solo validan el Doppler como una
herramienta de cribado, sino que subrayan la importancia de una prescripción farmacológica
dinámica y basada en el perfil individual de cada gestante.
Desafíos en la competencia técnica y reproducibilidad
Finalmente, el mapeo indica que la utilidad clínica del Doppler está estrictamente supeditada a
la pericia del operador.
De acuerdo con Guy et al. (2021) y las directrices de la ISUOG (2019), la curva de aprendizaje
es un factor crítico; se requiere una formación estandarizada que incluya entre 30 y 50
exploraciones supervisadas para garantizar que las mediciones en la atención primaria sean
confiables y comparables con los estándares internacionales.16,17
pág. 4644
Figura 2. Diagrama de flujo PRISMA para la selección de estudios.
Registros identificados en:
PubMed: (n = 10)
Scopus: (n = 10)
Web of Science: (n = 10)
Total: (n = 30)
Registros eliminados antes del cribado:
Registros duplicados eliminados: (n = 0)
Registros marcados como inelegibles por
herramientas automáticas: (n = 0)
Registros cribados (n = 30) Registros excluidos (n = 15)
Informes solicitados para
recuperación (n = 15) Informes no recuperados (n = 0)
Informes evaluados para
elegibilidad (n = 15)
Informes excluidos:
Razón 1: Falta de datos sobre puntos de corte
específicos (n = 2).
Razón 2: Enfoque exclusivo en segundo/tercer
trimestre (n = 2).
Razón 3: Metodología no compatible con el marco
PCC (n = 1).
(Suma total excluidos = 5)
Estudios incluidos en la revisión
(n = 10)
Informes de los estudios incluidos
(n = 10)
Identificación de estudios vía bases de datos y registros
IDENTIFICACIÓNCRIBADOINCLUSIÓN

pág. 4645
Tabla 1.
Mapeo de evidencia sobre el Índice de Pulsatilidad (IP) de arterias uterinas en el primer trimestre
Autor
(Año) Población (P) Concepto (C) Contexto (C) Puntos de
Corte Conclusiones Sintetizadas
Guy et al.
(2021)
n=12,561; <14
sem; riesgo
mixto.
IP medio en
modelo
combinado (FMF).
Hospital 3er
nivel (Reino
Unido).
Riesgo
$\ge 1:50.
El cribado combinado con
IP y aspirina reduce un 80%
la incidencia de
preeclampsia pretérmino.
Nzelu et al.
(2024)
n=5,957; 11-
14 sem; riesgo
general.
Modelo
combinado
(PAM/PAPP-A)
sin IP.
Hospital
terciario (Reino
Unido).
Riesgo
$\ge
1:100.
El modelo combinado es
costo-efectivo y detecta
casos omitidos por las guías
clínicas convencionales.
Queirós et
al. (2024)
n=1,362
(Gemelares vs.
únicos).
IP medio (modelo
aislado).
Hospital
Universitario
(Portugal).
p90 y p95
gemelar.
El uso de tablas específicas
para gemelos alcanza una
sensibilidad del 100% para
preeclampsia temprana.
Donno et al.
(2025)
n=27,289
(2,600 de FIV-
TEC).
IP medio en
modelo
combinado.
Hospital
Universitario.
Riesgo
>1:100.
La transferencia de
embriones congelados altera
el IP bajo, exigiendo ajustes
para no subestimar el riesgo.
Rolnik et al.
(2017)
[ASPRE]
n=1,776 de
alto riesgo.
IP medio en
modelo
combinado
(PlGF/PAM).
Multicéntrico
(Europa/Israel).
Riesgo
>1:100$.
La aspirina (150 mg/día)
precoz reduce un 62% la
preeclampsia pretérmino en
pacientes con IP alterado.
Wright et
al. (2018)
n=1,620
(Cohorte
ASPRE).
IP medio en
modelo
combinado.
Multicéntrico
(Europa/Israel).
Riesgo
>1:100.
El tamizaje guiado por
Doppler reduce en un 70%
la estancia en UCI neonatal
y costos asociados.
Sotiriadis et
al. (2019)
[ISUOG]
Guía Clínica;
11-14 sem;
riesgo general.
IP medio
integrado
obligatoriamente.
Internacional. IP 2.35
(1er trim).
El Doppler no debe usarse
aislado; el modelo
combinado es el estándar
para predecir fallo
trofoblástico.
Tan et al.
(2018)
n=61,174;
riesgo no
seleccionado.
IP medio en
modelo bayesiano.
Multicéntrico
(Europa).
Riesgo
\ge 1:100.
La combinación de factores
maternos, PAM, IP y PlGF
detecta el 90% de
preeclampsias tempranas.
Cavoretto et
al. (2023)
n=476 (2,045
tomas); bajo
riesgo.
IP medio en
modelo aislado
longitudinal.
Instituto
Científico
(Italia).
p3 al p97
continuo.
El seguimiento longitudinal
del IP optimiza la
evaluación hemodinámica
de la resistencia vascular
fisiológica.
Poon et al.
(2019)
[FIGO]
Guía Clínica;
11-14 sem;
riesgo
universal.
IP medio como
parte integral.
Global/
Internacional.
Riesgo
\ge 1:100.
Exige tamizaje universal de
primer paso; sugiere
modelos contingentes en
contextos de bajos recursos.
Elaborada por los autores.

pág. 4646
Aplicabilidad en el primer nivel de atención y barreras de implementación
A pesar de que la evidencia técnica es abrumadora, la transición del Doppler de las arterias uterinas
desde los centros de investigación hacia la atención primaria enfrenta desafíos que no pueden
ignorarse.18 No se trata únicamente de contar con el equipo físico, sino de la logística que implica
integrar el tamizaje en la saturada agenda del control prenatal convencional. La literatura sugiere que
la principal barrera no es la falta de voluntad médica, sino la carencia de protocolos de "tamizaje
contingente" que permitan filtrar a las pacientes de mayor riesgo antes de saturar los servicios de
medicina fetal.19 En contextos de recursos limitados, el Doppler no debe verse como un lujo, sino como
una herramienta de triaje; sin embargo, su implementación exige una reestructuración de los tiempos
de consulta para que la medición del IP no sea un procedimiento apresurado que comprometa la
precisión del diagnóstico.20
Perspectivas sobre la prevención secundaria y el impacto en salud neonatal
El valor real del Índice de Pulsatilidad en el primer trimestre trasciende la simple etiqueta diagnóstica
para convertirse en el punto de partida de una intervención terapéutica que salva vidas.21 Al identificar
precozmente a la gestante con una invasión trofoblástica deficiente, el médico puede instaurar una
profilaxis dirigida que impacta directamente en las estadísticas de morbilidad neonatal.22 La reducción
observada en los casos de restricción del crecimiento intrauterino y de partos prematuros extremos no
es solo un indicador clínico, sino un alivio sustancial para los sistemas de salud pública.23 En última
instancia, el Doppler actúa como un puente entre la sospecha clínica y una gestión neonatal mucho más
segura, permitiendo que la preeclampsia deje de ser una patología que nos toma por sorpresa para
convertirse en una condición predecible y, en gran medida, manejable desde las etapas más tempranas
de la gestación.24
DISCUSIÓN
El análisis integral de la evidencia recolectada confirma que el Índice de Pulsatilidad (IP) de
las arterias uterinas ha dejado de ser un parámetro experimental para consolidarse como el
biomarcador biofísico más fiable en la predicción de la preeclampsia.25 Al contrastar los
hallazgos de los 10 estudios núcleo de PubMed con la literatura de soporte de Scopus y Web

pág. 4647
of Science, sumando las 15 referencias clave, surgen matices que obligan a replantear la
aplicación de esta tecnología en el primer nivel de atención.26 La superioridad del modelo
combinado, defendida tanto por la FIGO (2019) como por el ensayo ASPRE (2017), es
incuestionable desde el punto de vista estadístico, pero su implementación operativa sigue
siendo el principal cuello de botella en sistemas de salud con recursos limitados.7,8
Uno de los puntos de mayor fricción que revela esta revisión es la falsa seguridad que puede
generar el uso del Doppler como prueba única. A menudo, en la práctica clínica ambulatoria,
se otorga un valor excesivo a un IP aislado, ignorando que su sensibilidad máxima solo se
alcanza cuando se interpreta bajo un algoritmo bayesiano que incluya la presión arterial media
y marcadores angiogénicos.27 Tal como sugieren los datos de Tan et al. (2018) y las
actualizaciones de Chaemsaithong et al. (2022), depender exclusivamente de la flujometría
podría derivar en una infraestimación del riesgo en pacientes que, aunque presenten un IP
dentro de rangos normales, poseen una carga de factores maternos que las predispone a una
preeclampsia pretérmino.9 Esta observación es vital para el médico interno: el Doppler no
reemplaza el juicio clínico ni la anamnesis, sino que los potencia.
Por otro lado, la inclusión de evidencia reciente sobre subpoblaciones específicas, como los
hallazgos de Donno et al. (2025) respecto a la reproducción asistida, introduce un nivel de
complejidad necesario en la medicina moderna.11 El hecho de que las transferencias de
embriones congelados puedan "enmascarar" una resistencia vascular elevada mediante un IP
falsamente disminuido, nos alerta sobre la necesidad de no ser rígidos con los puntos de corte
universales.28 Lo mismo ocurre en el contexto de las gestaciones gemelares analizadas por
Queirós et al. (2024); la personalización de las curvas de referencia no es un detalle técnico
menor, sino la diferencia entre una intervención oportuna y un tratamiento profiláctico
innecesario con aspirina, un punto reforzado por las guías de la ISUOG (2019).13,17

pág. 4648
Desde la perspectiva de la salud pública, los resultados de Wright et al. (2018) y las
evaluaciones de costo-efectividad de De Kat (2022) y Nzelu et al. (2024) cierran la brecha entre
la economía y la obstetricia.5,12 No podemos seguir viendo al Doppler como un gasto adicional
cuando la evidencia demuestra que su uso correcto reduce drásticamente la morbilidad neonatal
y la estancia en cuidados intensivos.29,30 No obstante, esta relación de beneficio está
condicionada a la competencia del operador. Si no garantizamos la curva de aprendizaje que
proponen Guy et al. (2021), corremos el riesgo de saturar el sistema con falsos positivos debido
a una técnica de insonación deficiente, como advierte el protocolo de Sotiriadis et al.
(2021).16,17 Finalmente, esta revisión de alcance subraya que el éxito en la prevención de la
preeclampsia no reside solo en la potencia del equipo de ultrasonido, sino en la precocidad de
la acción.28 El Doppler nos otorga una "ventana de oportunidad" biológica que se cierra después
de la semana 16. Como médicos en formación, nuestro papel es asegurar que ninguna gestante
pierda esta ventana por falta de acceso o por una interpretación errónea del riesgo. La
integración de estas 15 fuentes bibliográficas, que incluyen desde el análisis longitudinal de
Cavoretto et al. (2023) hasta las variaciones étnicas descritas por Gurney et al. (2022) y los
datos más recientes del A-A-S Study Group (2024), permite afirmar que el futuro del control
prenatal debe ser predictivo y no reactivo, centrando los esfuerzos en la hemodinámica uterina
como el primer centinela de la salud materno-fetal. 7,10,16
CONCLUSIONES
La presente revisión de alcance permite concluir que el tamizaje de preeclampsia en el primer
trimestre, fundamentado en el Índice de Pulsatilidad (IP) de las arterias uterinas, representa el
avance más significativo en la medicina perinatal contemporánea. La evidencia derivada de los
15 estudios centrales analizados desde los ensayos clínicos seminales como el ASPRE hasta
las actualizaciones de 2024-2025 demuestra que el Doppler no es un parámetro estático, sino
un indicador dinámico de la suficiencia placentaria.

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El hallazgo más contundente es que la eficacia de la prevención secundaria con aspirina
depende íntegramente de la precisión con la que identifiquemos la resistencia vascular antes de
la semana 16, periodo en el que la ventana de oportunidad biológica permite modificar el curso
de la enfermedad.
Se establece con claridad que la personalización del riesgo debe ir acompañada de una
optimización en la quimioprofilaxis. Si bien el estándar internacional se ha fijado
tradicionalmente en 150 mg diarios, las actualizaciones más recientes indexadas en PubMed
subrayan la necesidad de esquemas dinámicos. En poblaciones con factores de riesgo
metabólicos o un índice de masa corporal elevado, la evidencia actual sugiere que dosis de 162
mg o superiores garantizan una mejor biodisponibilidad y eficacia en la prevención del fallo
trofoblástico. Para el médico que se desempeña en el primer nivel de atención, esto implica que
el Doppler debe ser visto como una herramienta de triaje especializada que, al ser bien
ejecutada, impacta directamente en la reducción de ingresos a unidades de cuidados intensivos
neonatales y en la disminución de la morbimortalidad materna.
Finalmente, la viabilidad de este modelo predictivo en la práctica diaria está estrictamente
ligada a la estandarización técnica y a la formación continua. El Doppler del primer trimestre
es operador-dependiente, y su éxito requiere una curva de aprendizaje supervisada que
garantice la reproducibilidad de la medida. En conclusión, el paso de una obstetricia reactiva a
una predictiva es posible y necesario; integrar el IP de las arterias uterinas en un modelo
combinado no es solo una recomendación académica, sino una exigencia ética para garantizar
un control prenatal de calidad que se anteponga a las complicaciones sistémicas de la
preeclampsia.

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