NEUROCIENCIA APLICADA A LAS
ORGANIZACIONES EMPRESARIALES:
FUNDAMENTOS COGNITIVOS DEL
LIDERAZGO, DECISIÓN Y MOTIVACIÓN
ESTRATÉGICA

NEUROCIENCIA APLICADA A LAS ORGANIZACIONES
EMPRESARIALES: FUNDAMENTOS COGNITIVOS DEL
LIDERAZGO, DECISIÓN Y MOTIVACIÓN ESTRATÉGICA

Antonia del Carmen Madrid George

Universidad de Panamá, Panamá
pág. 5816
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i3.24636
Neurociencia Aplicada a las Organizaciones Empresariales: Fundamentos
Cognitivos del Liderazgo, Decisión y Motivación Estratégica

Antonia del Carmen Madrid George
1
amadridgeorge@gmail.com

https://orcid.org/0009-0005-7477-5954

Facultad de Administración de Empresas y Contabilidad

Universidad de Panamá

Panamá

RESUMEN

La neurociencia aplicada a las empresas es un campo que ayuda a entender el comportamiento humano
en contextos organizacionales complejos. El objetivo de este artículo fue el de analizar la relación entre
los fundamentos neurocientíficos y las teorías modernas de la administración. Esto permite explicar
procesos relacionados con la toma de decisiones, la motivación, el liderazgo y el desempeño
organizacional. Metodológicamente, se realizó una revisión bibliográfica analítica e integradora, basada
en literatura científica de bases de datos especializadas y obras de referencia en neurociencia, psicología
cognitiva y comportamiento organizacional. Los resultados muestran que las decisiones empresariales
no se basan solo en criterios racionales. También están influidas por procesos emocionales, sistemas de
recompensa, mecanismos de regulación del estrés y dinámicas de cognición social. Además, se observó
que la motivación laboral, el liderazgo transformacional y la cultura organizacional se pueden entender
mejor al incorporar hallazgos neurocientíficos. Sin embargo, el estudio señala el riesgo de adoptar
enfoques simplistas que expliquen la conducta organizacional solo a partir de variables biológicas. En
conclusión, la neurociencia no reemplaza las teorías administrativas tradicionales. Las complementa al
ofrecer una base empírica que mejora la comprensión de los procesos humanos en las organizaciones.
Su integración ayuda a crear entornos laborales más saludables, colaborativos y enfocados en el
desempeño sostenible.

Palabras clave: neurociencia organizacional, liderazgo, toma de decisiones, motivación laboral,
comportamiento organizacional

1
Autor principal
Correspondencia:
amadridgeorge@gmail.com
pág. 5817
Neurociencia Aplicada a las organizaciones Empresariales: Fundamentos
Cognitivos del Liderazgo, Decisión y Motivación Estratégica

ABSTRACT

Neuroscience applied to business is a field that helps to understand human behavior in complex

organizational contexts. The objective of this article was to analyze the relationship between

neuroscientific foundations and modern management theories. This a
llows us to explain processes
related to decision
-making, motivation, leadership, and organizational performance. Methodologically,
an analytical and integrative literature review was conducted, based on scientific literature from

specialized databases and
reference works in neuroscience, cognitive psychology, and organizational
behavior. The results show that business decisions are not based solely on rational criteria. They are

also influenced by emotional processes, reward systems, stress regulation mech
anisms, and social
cognition dynamics. Furthermore, it was observed that job motivation, transformational leadership, and

organizational culture can be better understood by incorporating neuroscientific findings. However, the

study points out the risk of a
dopting simplistic approaches that explain organizational behavior solely
based on biological variables. In conclusion, neuroscience does not replace traditional management

theories. It complements these by offering an empirical basis that improves the und
erstanding of human
processes in organizations. Its integration helps create healthier, more collaborative work environments

focused on sustainable performance.

Keywords
: organizational neuroscience, leadership, decision-making, work motivation, organizational
behavior.

Artículo recibido 20 mayo 2026

Aceptado para publicación: 20 junio 2026
pág. 5818
INTRODUCCIÓN

En las últimas décadas, las empresas han enfrentado entornos llenos de incertidumbre, rápida
digitalización y creciente complejidad en la gestión del talento. Los enfoques clásicos del
comportamiento organizacional han demostrado ser fundamentales, pero tienen limitaciones al explicar
fenómenos como los sesgos en la toma de decisiones, la resistencia al cambio y el impacto del estrés
crónico en el desempeño (Simon, 1947; Kahneman, 2011). La pregunta central de esta revisión es:
¿cómo puede la neurociencia ayudar a entender mejor el comportamiento en las organizaciones
modernas? La neurociencia, apoyada en la neurobiología y la psicología cognitiva, ha mostrado que la
toma de decisiones no es solo un proceso racional. Es el resultado de la interacción entre sistemas
emocionales y cognitivos (Damasio, 1994; LeDoux, 1996). Los descubrimientos sobre la estructura del
cerebro relacionada con la recompensa, la motivación y la regulación emocional brindan un marco que
permite reinterpretar teorías clásicas de liderazgo y motivación desde una base biológica más sólida
(Goleman, 1995; Rock, 2008). Comprender circuitos relacionados con la confianza, la cooperación y la
percepción de amenaza es especialmente relevante para analizar dinámicas de equipo y cultura
organizacional (Zak, 2012; Lieberman, 2013). Históricamente, la psicología industrial y organizacional
sentó las bases para estudiar el comportamiento en el trabajo, centrándose en la eficiencia y el
desempeño (Taylor, 1911). Luego, la teoría de la racionalidad limitada amplió la comprensión de los
procesos de decisión en contextos organizacionales complejos (Simon, 1947). El giro cognitivo
permitió examinar las heurísticas y sesgos que influyen en decisiones estratégicas (Tversky &
Kahneman, 1974). Sin embargo, fue con el desarrollo de técnicas de neuroimagen y el avance en la
comprensión de los sistemas neuronales relacionados con el estrés y la motivación que surgió con más
fuerza la neurociencia organizacional (Becker & Cropanzano, 2010; Ashkanasy, Becker, & Waldman,
2014). Este campo interdisciplinario conecta conocimientos sobre el cerebro con teorías de gestión,
ofreciendo una visión más completa del comportamiento empresarial. Hoy en día, los hallazgos
neurocientíficos permiten explicar cómo el estrés sostenido afecta funciones ejecutivas esenciales para
planificar y tomar decisiones estratégicas (McEwen, 2007), cómo los sistemas de recompensa influyen
en la motivación más allá de los incentivos económicos (Schultz, 2015), y cómo la empatía y la
cognición social impactan en la calidad del liderazgo (Goleman, Boyatzis, & McKee, 2002).
pág. 5819
Estos avances no intentan reducir la organización a un fenómeno biológico; buscan enriquecer el
análisis al integrar niveles individuales, relacionales y estructurales del comportamiento organizacional
(Cacioppo & Berntson, 2002). Desde este marco problemático y evolutivo, este artículo tiene como
objetivos: (1) analizar los principales fundamentos neurocientíficos relacionados con la toma de
decisiones, la motivación y la regulación emocional en entornos empresariales; (2) examinar la
evolución teórica en la conexión entre neurociencia y comportamiento organizacional; y (3) integrar
estos aportes en un marco conceptual que se relacione con prácticas actuales de liderazgo, gestión del
talento y cultura organizacional. La relevancia práctica de esta revisión es ofrecer a líderes
empresariales, profesionales de recursos humanos y estudiantes de administración una base científica
que les ayude a diseñar estrategias organizacionales coherentes con el funcionamiento real de los
procesos cognitivos y emocionales humanos. Así, la neurociencia se presenta como un campo clave
para comprender la productividad, la gestión del estrés, la calidad del liderazgo y la creación de culturas
organizacionales sostenibles. Esta introducción establece la justificación del estudio y el desarrollo del
marco teórico que sustenta el análisis crítico en las siguientes secciones.

Objetivo general

Analizar críticamente la intersección entre neurociencia y comportamiento organizacional
empresarial, integrando fundamentos neurocientíficos con teorías administrativas contemporáneas
para explicar la toma de decisiones, el liderazgo, la motivación y las dinámicas de equipo en
contextos empresariales complejos.

Objetivos específicos

Examinar los principales hallazgos neurocientíficos relacionados con procesos de toma de
decisiones, regulación emocional, motivación y estrés, y su impacto en el desempeño
organizacional.

Contrastar los aportes de la neurociencia con las teorías clásicas y contemporáneas del
comportamiento organizacional y la gestión empresarial, identificando convergencias, tensiones
epistemológicas y vacíos teóricos.

Proponer un marco conceptual integrador que articule los fundamentos neurobiológicos con
prácticas empresariales actuales en liderazgo, gestión del talento humano y cultura organizacional.
pág. 5820
JUSTIFICACIÓN

La complejidad creciente del entorno empresarial exige modelos explicativos que sobrepasen la visión
exclusivamente racional del comportamiento humano en las organizaciones. Las decisiones
estratégicas, la gestión del cambio, el liderazgo efectivo y la motivación del talento no dependen
solamente de estructuras formales o incentivos económicos, sino también de procesos cognitivos y
emocionales que están profundamente arraigados en la arquitectura cerebral.

La neurociencia aporta, en este sentido, un sustento empírico para comprender el funcionamiento de los
sistemas neuronales que median la percepción de amenaza, la recompensa, la confianza, la cooperación,
la regulación del estrés; variables que impactan directamente la productividad y la calidad de la
dirección. El hecho de integrar estos hallazgos con el comportamiento organizacional no implica
biologizar la gestión, sino enriquecer su base explicativa con evidencia interdisciplinaria.

Desde un ángulo altamente académico, el presente trabajo ayuda a consolidar el diálogo entre
neurociencia, psicología cognitiva y teoría organizacional, haciendo más sólido el marco
epistemológico de la conducta empresarial. Desde un ángulo práctico, facilita a líderes, a directores, a
profesionales de recursos humanos el uso de conceptos para diseñar entornos laborales más saludables,
coherentes desde la estrategia, así como también sostenibles. Este trabajo también resulta útil para
estudiantes universitarios y de posgrado en administración de empresas, ya que, por medio de esta
revisión, pueden ahondar en una copia actualizada sobre cómo los procesos mentales participan en el
cometido organizacional, la toma de decisiones, o en sus análisis de flujo de la acción colectiva. Por
tanto, la investigación es justificada tanto en la aportación teórica de la misma, así como por su
aplicabilidad directa en la gestión empresarial actual, tal como sería un puente entre el conocimiento de
la ciencia del cerebro y la práctica organizacional.

MARCO TEÓRICO

La neurociencia aplicada al comportamiento organizacional empresarial requiere un marco teórico que
explique unir los niveles de análisis biológicos, cognitivos y organizacionales, sin que ello derive en
reduccionismos. Esta sección expone los principales fundamentos teóricos que dan soporte a dicha
intersección, sumando contribuciones procedentes de la neurobiología, la psicología cognitiva y la
teoría de la administración moderna.
pág. 5821
Bases neurobiológicas de la toma de decisiones

La forma en que las organizaciones toman decisiones se entiende mejor ahora gracias a la teoría del
marcador somático. Esta teoría dice que nuestras emociones influyen mucho en las decisiones que
tomamos. Esto se basa en investigaciones de Damasio en 1994.

La teoría del marcador somático cuestiona la idea de que las decisiones se toman solo con la razón. En
lugar de eso, muestra que nuestras decisiones más importantes se ven afectadas por cómo nos sentimos
y qué hemos experimentado antes. Esto es importante porque las decisiones estratégicas se toman mejor
cuando se consideran tanto la razón como las emociones.

Otra teoría, la de la racionalidad limitada, dice que nuestra capacidad para pensar y decidir es limitada.
Esto se debe a que nuestro cerebro solo puede procesar una cantidad determinada de información a la
vez. Cuando no tenemos toda la información, nuestro cerebro utiliza atajos para tomar decisiones. Sin
embargo, estos atajos pueden llevar a errores. Esto fue estudiado por Simon en 1947 y más adelante por
Tversky y Kahneman en 1974, y también por Kahneman en 2011.

Nuestro cerebro tiene diferentes partes que trabajan juntas para tomar decisiones. La parte emocional,
que incluye la amígdala, y la parte que piensa, que incluye la corteza prefrontal, necesitan estar en
equilibrio. Esto es importante para tomar decisiones estratégicas buenas. Si estamos demasiado
estresados, la parte que piensa puede no funcionar bien, lo que puede afectar nuestras decisiones. Esto
se ha estudiado por LeDoux en 1996 y McEwen en 2007. La forma en que tomamos decisiones en las
organizaciones es compleja y se ve influenciada por muchas cosas, incluyendo nuestras emociones y
nuestra capacidad para pensar.

Neurociencia de la motivación y sistemas de recompensa

Las teorías motivadoras tradicionales como la teoría de Maslow de la jerarquía de necesidades y la
teoría de Herzberg de los factores duales consideran la conducta del trabajo como dependiente de las
variables psicológicas y ambientales. Sin embargo, la neurociencia también ha demostrado que la
motivación está altamente ligada a sistemas de recompensa dopaminérgica que no se activan solamente
por incentivos económicos, sino también por reconocimiento social, pertenencia y logro (schultz,
2015).
pág. 5822
La teoría de la autodeterminación amplía esta perspectiva al reconocer la autonomía, competencia y
relación como las necesidades psicológicas esenciales (Deci & Ryan, 2000). Desde la neurociencia
social, todos estos factores se vinculan a circuitos de recompensa social y mecanismos cooperativos
que fortalecen el compromiso organizacional (Lieberman, 2013).

Por lo tanto, la motivación de la empresa es más que un mecanismo de incentivos externos, es un
fenómeno neurocognitivo en el que emoción, expectativa y significado interactúan con la cultura
organizacional.

Liderazgo, emoción y regulación social

El liderazgo contemporáneo ha sido objeto de numerosas investigaciones desde una perspectiva
transformacional y emocional. La teoría del liderazgo transformacional sostiene que los líderes influyen
en los valores, la identidad y la motivación intrínseca de sus seguidores (Bass, 1985). Desde la
perspectiva de la neurociencia, este efecto podría explicarse por el contagio emocional, la empatía y la
sincronización interpersonal.

Sentirse bien al entender lo que sientes no es solo idea moderna, tiene base en cómo el cerebro lee las
señales sociales según estudios de Goleman del año noventa y cinco. Cuando hay equilibrio mental
entre personas dentro de un grupo, eso cambia la química interna del cuerpo, sobre todo cuando entra
en juego una sustancia llamada oxitocina, algo mostrado más tarde por Zak.

Estos hallazgos permiten ver el liderazgo de una manera diferente. El liderazgo no es solo saber hacer
ciertas cosas, sino que también tiene que ver con cómo funciona nuestro cerebro y cómo nos
relacionamos con los demás. Esto puede cambiar la forma en que funciona una organización y cómo
trabajan los equipos en conjunto.

Estrés, cultura organizacional y desempeño

El estrés laboral es una variable clave en la productividad en las empresas. Desde la perspectiva de la
neurociencia, la activación crónica de los sistemas de respuesta al estrés tiene efectos sobre la memoria,
la atención y la toma de decisiones (McEwen, 2007). Esto tiene consecuencias directas para la gestión
del talento y la creación de ambientes de trabajo saludables.
pág. 5823
Se puede decir que la cultura organizacional, como un conjunto de valores y significados compartidos
(Schein, 2010), puede influir en la experiencia de amenaza o seguridad psicológica. Entornos de
confianza y apoyo social estimulan circuitos relacionados con recompensa y cooperación y ambientes
culturados dominados por el exceso de control pueden estimular reacciones defensivas que inhiben la
creatividad y el aprendizaje.

El intercambio entre la neurociencia y la conducta organizacional permite ir más allá de la polaridad
que existe entre racionalidad y emoción, con la integración de la evidencia biológica en la teoría
administrativa.

Los procesos de toma de decisiones, motivación, liderazgo y rendimiento no son sólo estructurales ni
puramente psicológicos, sino fenómenos multidimensionales donde sistemas neuronales, cognición
social y dinámicas institucionales convergen.

Este marco de referencia proporciona el fundamento para una mayor comprensión del comportamiento
actual de la empresa a través de la formulación de teorías clásicas de administración basadas en recientes
resultados de la neurociencia.

En el próximo apartado se expondrá la metodología de transmisión bibliográfica que le corresponde a
esta crítica y su discusión teórica.
pág. 5824
Cuadro comparativo de teorías

Cuadro 1. Neurociencia y comportamiento organizacional empresarial

Fuente: Elaboración del autor

Interpretación crítica del cuadro

El estudio detallado muestra que la conexión entre la neurociencia y las empresas no reemplaza las
teorías de administración tradicionales. En lugar de eso, las complementa al agregar una explicación
basada en cómo funciona el cerebro. Las teorías sobre cómo tomamos decisiones coinciden en que
nuestra capacidad para pensar y decidir tiene límites. Esto se ve apoyado por la evidencia de cómo
funciona nuestro cerebro.
Teoría Supuestos centrales Qué explica en la
organización
empresarial
Riesgo
epistemológico
Variables
observables
Teoría del Marcador
Somático (Damasio)
Las emociones guían
la toma de decisiones
mediante señales
corporales asociadas
a experiencias
previas.
Decisiones
estratégicas bajo
incertidumbre;
influencia de
experiencias pasadas
en juicios directivos.
Reduccionismo
neurobiológico si se
ignoran variables
culturales y
estructurales.
Calidad de decisión,
percepción de riesgo,
respuesta emocional
ante escenarios
estratégicos.
Racionalidad
Limitada (Simon)
La capacidad
cognitiva humana es
finita; las decisiones
son satisfactorias más
que óptimas.
Procesos decisionales
en entornos
complejos;
limitaciones en
planeación
estratégica.
Minimizar la influencia
emocional y social si
se analiza solo desde
lo cognitivo.
Tiempo de decisión,
uso de heurísticas,
nivel de información
procesada.
Heurísticas y Sesgos
(Tversky &
Kahneman)
El cerebro utiliza
atajos mentales que
pueden generar
errores sistemáticos.
Sesgos en evaluación
de proyectos,
inversión, liderazgo y
selección de personal.
Determinismo
cognitivo que
subestime
aprendizaje
organizacional.
Sesgo de
confirmación, exceso
de confianza, aversión
a la pérdida.
Teoría de la
Autodeterminación
(Deci & Ryan)
La motivación
intrínseca surge de
autonomía,
competencia y
relación social.
Compromiso laboral,
clima organizacional,
retención de talento.
Psicologización
excesiva sin
considerar
estructuras de poder.
Nivel de compromiso,
satisfacción laboral,
rotación voluntaria.
Sistemas de
Recompensa
Dopaminérgicos
La conducta está
influida por
expectativas de
recompensa y
refuerzo.
Motivación,
incentivos, cultura de
reconocimiento.
Biologicismo si se
reduce motivación a
química cerebral.
Respuesta a
incentivos,
productividad, metas
alcanzadas.
Liderazgo
Transformacional
(Bass)
El líder influye en
valores y motivación
intrínseca de los
seguidores.
Cambio
organizacional,
cohesión de equipos,
cultura compartida.
Heroización del líder;
descuido de procesos
estructurales.
Inspiración percibida,
compromiso
colectivo, desempeño
grupal.
Inteligencia
Emocional
(Goleman)
La capacidad de
regular emociones
mejora relaciones y
liderazgo.
Gestión de conflictos,
clima laboral,
comunicación
efectiva.
Ambigüedad
conceptual si no se
operacionaliza
rigurosamente.
Empatía, regulación
emocional,
satisfacción del
equipo.
Neurociencia del
Estrés (McEwen)
El estrés crónico
afecta funciones
ejecutivas y toma de
decisiones.
Productividad,
burnout, errores
estratégicos.
Determinismo
fisiológico que ignore
resiliencia y cultura.
Niveles de
agotamiento,
desempeño cognitivo,
ausentismo.
Cultura
Organizacional
(Schein)
Las creencias y
valores compartidos
moldean
comportamiento
colectivo.
Adaptación al cambio,
confianza
organizacional,
aprendizaje.
Culturalismo excesivo
sin considerar bases
cognitivas.
Clima laboral,
alineación de valores,
cooperación.
Neurociencia Social
(Lieberman)
El cerebro está
orientado a la
conexión y
cooperación social.
Dinámicas de equipo,
confianza, liderazgo
colaborativo.
Sobreextensión de
hallazgos
experimentales a
contextos complejos.
Confianza
interpersonal,
cohesión grupal,
colaboración.
pág. 5825
Las teorías sobre la motivación se ven respaldadas por cómo nuestro cerebro responde a recompensas.
Sin embargo, al entender esto, debemos evitar simplificar demasiado y pensar que todo se reduce a la
química del cerebro.

El liderazgo que busca cambiar y mejorar las cosas, y la inteligencia emocional, se entienden mejor
cuando consideramos cómo funcionan nuestros cerebros en términos de empatía y control de las
emociones. Pero el principal riesgo es caer en la trampa de explicar todo desde la biología, ignorando
así la importancia de las estructuras de la empresa, la cultura y el poder.

Por lo tanto, debemos buscar un enfoque que considere todos los niveles: lo biológico, lo psicológico y
lo relacionado con la empresa. De esta manera, podemos entender cómo interactúan de manera dinámica
y compleja.

METODOLOGÍA

Para este artículo, revisamos mucha información y estudios de forma crítica. La idea era ver cómo se
relacionan la neurociencia y cómo actúan las personas en las empresas. Como el estudio es más bien
teórico, lo que hicimos fue analizar, comparar y unir ideas de la neurobiología, la psicología del
conocimiento y las teorías de administración más nuevas.

Buscamos información en bases de datos académicas importantes como Scopus, Web of Science,
PubMed y Google Scholar. Usamos palabras clave tanto en español como en inglés, por ejemplo:
neurociencia organizacional, toma de decisiones y cerebro, neurociencia y liderazgo, motivación y
sistemas de recompensa, estrés y comportamiento organizacionales. Le dimos prioridad a artículos
revisados por otros expertos, libros de texto y capítulos de libros de editoriales conocidas. Buscamos
tanto los trabajos más viejos que sentaron las bases de las teorías clásicas, como las investigaciones más
nuevas que están consolidando este campo de la neurociencia organizacional.

Para decidir qué incluir, tuvimos en cuenta tres cosas: primero, que fuera directamente útil para entender
cómo se toman decisiones, el liderazgo, la motivación, el estrés y la cultura en las empresas. Segundo,
que tuviera una base sólida de ideas o pruebas. Y tercero, que fuera importante para cómo se manejan
las empresas hoy en día. Dejamos fuera los textos que eran solo para el público en general, que no tenían
un método de estudio claro o que no se basaban en teorías fuertes.
pág. 5826
Para analizar esto, lo hicimos en tres partes: Primero, organizamos toda la información que encontramos
según los temas principales. Después, comparamos las ideas de la administración con lo que dice la
neurociencia. Así vimos dónde coincidíamos y dónde había diferencias en la forma de entender las
cosas. Y, por último, juntamos todo: lo biológico, lo mental y lo de las organizaciones, para armar una
explicación completa.

Nos aseguramos de que el estudio fuera serio y bien hecho al hacer que los objetivos coincidan con la
parte teórica, usar ideas de diferentes campos y citar las fuentes de forma correcta, siguiendo las normas
APA 7. Como este trabajo es solo teórico y se basa en documentos, lo que hicimos fue crear un modelo
para entender las cosas, usando la información que ya existe, pero no hicimos pruebas directas en
empresas o lugares de trabajo reales.

DISCUSIÓN TEÓRICA

En el área motivacional, teorías tradicionales como jerarquías de necesidades (Maslow, 1943) y la
teoría bifactorial (Herzberg, 1959) proveían un entendimiento del trabajo. Sin embargo, la motivación
tiene también un sustrato neurobiológico, y el sistema de recompensa en la neurociencia ha mostrado
que la motivación se asocia a circuitos dopaminérgicos que responden a recompensas materiales y
simbólicas (Schultz, 2015). Este resultado es consistente con la teoría de la autodeterminación en la
que se subraya autonomía, competencia, y relación como fuentes de motivación intrínseca (Deci &
Ryan, 2000). La convergencia teórica indica que la cultura organizacional orientada al reconocimiento
y al propósito activa procesos neurocognitivos que aumentan el compromiso y el desempeño. El riesgo
epistemológico radica aquí en biologizar la motivación, reduciéndola a procesos neuroquímicos y
obviando dimensiones estructurales de poder y desigualdad.

Respecto al liderazgo, la teoría transformacional plantea que el líder tiene impacto sobre los valores y
significados compartidos (Bass, 1985). La inteligencia emocional lleva esta visión más lejos resaltando
a la regulación afectiva y la empatía como habilidades esenciales (Goleman, 1995). En la neurociencia
social, se han identificado específicos circuitos que se activan durante la confianza y la conexión
interpersonal (Lieberman, 2013; Zak, 2012) que están ligados a cooperación y cohesión grupal. Esta
convergencia robustece la base biológica del liderazgo relacional.
pág. 5827
Sin embargo, una atención excesiva en el líder puede hacer que ciertas dinámicas estructurales y
colectivas que también conforman el actuar de una organización se hagan invisibles.

El estudio del estrés en las organizaciones muestra cómo el estrés constante puede afectar la memoria,
la atención y la capacidad para tomar decisiones. Esto es importante porque muchas empresas funcionan
con mucha presión y buscan un rendimiento muy alto. Sin embargo, esto puede dañar las capacidades
mentales que son fundamentales para la innovación y la toma de decisiones importantes.

La neurociencia ayuda a entender mejor el comportamiento en las organizaciones. Pero es importante
considerar todos los factores, desde la biología hasta la estructura de la empresa. El desafío es encontrar
un equilibrio y no simplificar demasiado la relación entre el cerebro y el comportamiento
organizacional. Las empresas son sistemas complejos donde los procesos neuronales, las dinámicas
sociales y las configuraciones culturales interactúan constantemente, influyendo en decisiones,
liderazgo, motivación y desempeño.

CONCLUSIÓN

La combinación entre neurociencia y comportamiento organizacional empresarial es algo novedoso que
permite conocer más profundamente el fenómeno organizacional contemporáneo, pero que conlleva
también a ciertos desafíos epistemológicos que deben ser afrontados con rigor crítico. La evidencia
revisada corrobora, también, que la toma de decisiones, la motivación, el liderazgo, y la performance
no pueden explicarse únicamente desde modelos racionales ni exclusivamente desde estructuras
formales de manejo. Los mecanismos emocionales, los sistemas de recompensa, la regulación del
estrés y los procesos de cognición social son componentes neurobiológicos que impactan en la toma
empresarial. No tomar en cuenta estos hallazgos sería, por tanto, considerar una perspectiva sesgada
del comportamiento humano en la organización.

Sin embargo, la delimitación del origen neural de los procesos implicados en las organizaciones no
permite la reducción al plano biológico. La empresa no es un cerebro extendido o un conjunto de
circuitos neuronales interactuantes; es una entidad social, cultural y política en la que se entretejen
intereses, valores, relaciones de poder y contextos históricos. El riesgo que genera el neuro entusiasmo,
que provoca cierto entusiasmo, consiste en extender los resultados experimentales basados en variables
pág. 5828
controladas por el contexto a aplicaciones mecánicas en las organizaciones, cuando, por su naturaleza,
las organizaciones incluyen variables dinámicas, simbólicas y mediadas normativamente.

La neurociencia ayuda a entender mejor cómo funcionan las empresas. No se trata de reemplazar las
teorías que ya existen, sino de mejorarlas y hacerlas más completas. La neurociencia muestra que
nuestro cerebro tiene limitaciones, lo que explica por qué a veces no tomamos las mejores decisiones.
También nos ayuda a entender por qué nos motivamos y cómo podemos ser mejores líderes.

En la práctica, esto significa que las empresas deben crear un ambiente de trabajo donde la gente se
sienta segura y apoyada. Esto no solo hace que los empleados estén más comprometidos, sino que
también les permite pensar de manera más creativa y tomar mejores decisiones. Por otro lado, si una
empresa es muy exigente y controladora, puede dañar la capacidad de sus empleados para pensar y
tomar decisiones.

La neurociencia nos hace entender mejor cómo se comportan las personas en las empresas. También
nos hace cuestionar algunas prácticas que se han utilizado durante mucho tiempo. La clave es entender
que las empresas son sistemas complejos donde todo está conectado: el cerebro, las emociones, la
cultura y la estructura. La neurociencia no reemplaza la teoría de la administración, sino que la hace
más completa. El desafío es crear teorías que integren todo esto para entender mejor cómo funcionan
las empresas en un mundo cada vez más complejo.

REFERENCIAS
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