pág. 1219
POTENCIAL DE EXTRACTOS VEGETALES
FRENTE A MICROORGANISMOS DE INTERÉS
MÉDICO Y BIOCOMPATIBILIDAD
HEMÁTICA, ANÁLISIS IN VITRO
EFFECTS OF ERYNGIUM HETEROPHYLLUM (TOAD´S
HERB) ON HEALTH: A REVIEW
Lía Adela Salazar Soto
Universidad Nacional del Santa
José Estanislao Cerna Montoya
Universidad Nacional del Santa
Brinelda Lilia Julca Castillo
Universidad Nacional del Santa

pág. 1220
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25132
Concepciones sobre Salud-enfermedad y Prácticas Curativas en los sectores
populares de Chimbote
Lía Adela Salazar Soto1
Lsalazar@uns.edu.pe
https://orcid.org/0009-0005-2915-2758
Universidad Nacional del Santa. Facultad de
Educación y Humanidades. Chimbote- Perú
José Estanislao Cerna Montoya
Jcerna@uns.edu.pe
https://orcid.org/0000-0002-2540-3602
Universidad Nacional del Santa. Facultad de
Educación y Humanidades. Chimbote- Perú
Brinelda Lilia Julca Castillo
Bjulca@uns.edu.pe
https://orcid.org/0000-0002-5939-2841
Universidad Nacional del Santa. Facultad de
Educación y Humanidades. Chimbote- Perú
RESUMEN
El objetivo de la investigación fue comprender cómo se explica y afronta el proceso salud-enfermedad
en sectores populares de Chimbote. Mediante un enfoque cualitativo, se empleó un muestreo por bola
de nieve y saturación teórica para seleccionar 100 familias afectadas por alguna dolencia. La recolección
de datos se realizó a través de encuestas y entrevistas en profundidad, utilizando un cuestionario de
prácticas curativas y una guía de entrevista. Los resultados demuestran que las concepciones populares
articulan de forma sincrética los saberes tradicionales con la medicina formal. Asimismo, el
afrontamiento combina la herbolaria y ritos locales con la consulta biomédica según la eficacia
percibida, movilizando la autoayuda y el capital social mediante el apoyo instrumental. Se concluye que
la salud popular opera como un sistema plural e integrado de soporte comunitario y terapéutico frente a
la enfermedad.
Palabras clave: Salud-enfermedad; Prácticas curativas; Sectores populares; Chimbote; Medicina
tradicional.
1 Autor principal
Correspondencia: Lsalazar@uns.edu.pe

pág. 1221
Conceptions of the Health-Illness Process and Healing Practices in the
Popular Sectors of Chimbote
ABSTRACT
The objective of this research was to understand how the health-disease process is explained and coped
with in popular sectors of Chimbote. Through a qualitative approach, snowball sampling and theoretical
saturation were used to select 100 families affected by an illness. Data collection was carried out using
surveys and in-depth interviews, utilizing a healing practices questionnaire and an interview guide. The
results demonstrate that popular conceptions syncretically articulate traditional knowledge with formal
medicine. Likewise, coping combines herbal medicine and local rituals with biomedical consultation
based on perceived efficacy, mobilizing self-help and social capital through instrumental support. It is
concluded that popular health operates as a plural and integrated system of community and therapeutic
support against illness.
Keywords: Health-disease; Healing practices; Popular sectors; Chimbote; Traditional medicine.
Artículo recibido 20 mayo 2026
Aceptado para publicación: 20 junio 2026

pág. 1222
1. INTRODUCCIÓN
La salud y la enfermedad constituyen procesos biológicos, sociales y culturales cuya comprensión varía
según las creencias, experiencias y prácticas de cada grupo humano. En los sectores populares, las
decisiones relacionadas con el cuidado de la salud no responden únicamente a criterios biomédicos, sino
también a saberes tradicionales, valores culturales y recursos disponibles, configurando diversas formas
de interpretar y afrontar la enfermedad.
Los sistemas médicos tradicionales coexisten con la medicina convencional en numerosos contextos
latinoamericanos. En el Perú, la diversidad étnica y cultural ha favorecido la permanencia de prácticas
curativas tradicionales que, especialmente en poblaciones de origen andino y urbano-marginal, forman
parte de las estrategias cotidianas de atención. Esta coexistencia refleja la pluralidad de racionalidades
médicas presentes en el país y plantea la necesidad de comprender cómo interactúan los conocimientos
tradicionales con los servicios formales de salud.
Chimbote representa un escenario pertinente para este análisis debido a su acelerado proceso de
urbanización y a la fuerte migración proveniente de los Andes ocurrida desde mediados del siglo XX.
Como resultado, gran parte de su población conserva prácticas, creencias y formas de atención de la
salud vinculadas a la tradición andina, aun cuando convive con el sistema biomédico. En este contexto,
las personas transitan entre diferentes modelos de atención y recurren a diversos especialistas según la
naturaleza del padecimiento, sus posibilidades económicas y sus referentes culturales.
A pesar de la importancia de este fenómeno, existen escasos estudios interdisciplinarios que expliquen
las concepciones sobre salud y enfermedad y las prácticas curativas desarrolladas en los sectores
populares de Chimbote desde una perspectiva antropológica e intercultural. Esta limitación dificulta la
comprensión de los factores socioculturales que influyen en las decisiones relacionadas con el cuidado
de la salud y restringe la formulación de estrategias sanitarias culturalmente pertinentes.
En este marco, la presente investigación tuvo como objetivo comprender cómo los sectores populares
de Chimbote explican y afrontan la salud y la enfermedad, caracterizando el perfil sociodemográfico de
la población de estudio, identificando las concepciones que sustentan el uso de la medicina tradicional,
los factores que favorecen su permanencia y las formas de abordaje terapéutico empleadas por la
población. Los resultados buscan aportar evidencia para fortalecer el diálogo intercultural y promover

pág. 1223
una atención en salud que reconozca la diversidad de saberes y prácticas existentes en el contexto
peruano.
2. REVISIÓN DE LA LITERATURA
2.1. La salud y la enfermedad como construcciones socioculturales
La comprensión de la salud-enfermedad ha trascendido la perspectiva biomédica para entenderse como
un proceso condicionado de manera sociocultural. Desde la antropología médica, la enfermedad no es
solo una alteración orgánica, sino una experiencia significativa dentro de un contexto cultural. Kleinman
(1980) distingue entre disease (alteración biológica clínica) e illness (experiencia subjetiva y cultural
del padecimiento). Esta diferenciación demuestra que las decisiones sanitarias responden a
interpretaciones construidas socialmente. Laplantine (1999) sostiene que las explicaciones sobre la
enfermedad forman parte de sistemas simbólicos que relacionan el cuerpo, la naturaleza y el mundo
espiritual. Por ende, los procesos de salud-enfermedad-atención, como plantea Menéndez (2003),
constituyen fenómenos complejos donde intervienen diferentes racionalidades médicas que no pueden
comprenderse aisladas de sus contextos históricos y económicos.
2.2. Pluralismo médico y permanencia de la medicina tradicional
El pluralismo médico implica la coexistencia de diversos sistemas de atención a los que las personas
recurren simultáneamente según el tipo de enfermedad, accesibilidad y creencias. Kleinman (1980)
identifica tres sectores de atención: el profesional (servicios formales), el popular (familia y redes
comunitarias) y el tradicional o folk (curanderos, parteras, hierbateros). La Organización Mundial de la
Salud (OMS, 2023) reconoce que la medicina tradicional es utilizada por millones de personas para la
atención primaria y recomienda su integración segura en los sistemas nacionales de salud. En el Perú,
Cabieses (1995) sostiene que la medicina tradicional es un sistema organizado de conocimientos y
especialistas que responde a una cosmovisión propia. Asimismo, Bussmann y Sharon (2006)
documentan que en el norte peruano persisten prácticas curativas sustentadas en el uso de plantas
medicinales y rituales que conservan una profunda legitimidad social.
2.3. Salud intercultural y diversidad cultural en el Perú
La interculturalidad en salud busca establecer relaciones de respeto y complementariedad entre la
medicina académica y los sistemas tradicionales. Aguirre Beltrán (1996) plantea que esto implica

pág. 1224
reconocer la coexistencia de distintas racionalidades médicas. El Ministerio de Salud del Perú estipula
que la atención debe respetar las creencias de los pueblos indígenas y grupos culturalmente diversos.
No obstante, Menéndez (2003) señala que las barreras culturales y la desconfianza hacia la medicina
occidental —originadas por diferencias lingüísticas y simbólicas— explican la continuidad del uso de
terapeutas tradicionales incluso en contextos urbanos.
2.4. Estudios sobre medicina tradicional en poblaciones andinas y urbano-populares
Las investigaciones en el ámbito andino coinciden en que las prácticas curativas articulan dimensiones
biológicas, sociales y espirituales. Carmona (2009), en comunidades del Cusco, encontró que muchas
enfermedades son interpretadas como consecuencia de desequilibrios entre la persona, la naturaleza y
las fuerzas espirituales, requiriendo tratamientos rituales además del uso de plantas medicinales.
En el norte peruano, Bussmann y Sharon (2006) documentaron una amplia diversidad de especies
vegetales utilizadas con fines terapéuticos y evidenciaron la permanencia de conocimientos ancestrales
transmitidos generacionalmente. Estos estudios muestran que la eficacia atribuida a la medicina
tradicional no depende únicamente de sus propiedades farmacológicas de las plantas, sino de los
significados culturales compartidos, actuando como recursos frente a las desigualdades
socioeconómicas urbanas.
2.5. Vacío de conocimiento
Aunque la literatura internacional y nacional ha documentado ampliamente las prácticas de la medicina
tradicional y el pluralismo médico, son escasas las investigaciones que analizan, desde una perspectiva
antropológica, cómo los sectores populares urbanos de Chimbote explican la salud y la enfermedad y
articulan diferentes sistemas terapéuticos en su vida cotidiana. Esta ausencia de evidencia limita la
comprensión de las racionalidades culturales presentes en una ciudad caracterizada por intensos
procesos migratorios y una marcada diversidad sociocultural. En este contexto, la presente investigación
busca contribuir a dicho vacío mediante el análisis de las concepciones sobre salud-enfermedad y las
prácticas curativas desarrolladas por los sectores populares de Chimbote, aportando evidencia para
fortalecer las políticas de salud intercultural y promover una atención sanitaria culturalmente pertinente.
En esta perspectiva se analiza del perfil sociodemográfico de la población de estudio, el marco
ideológico que sustenta el uso de la medicina tradicional, el sostenimiento de la medicina tradicional y

pág. 1225
los modelos de abordaje de la enfermedad, que los sectores populares de Chimbote desarrolla y
práctica.
3. METODOLOGÍA
El estudio se desarrolló bajo un enfoque metodológico mixto, con predominio cualitativo y apoyo
cuantitativo para la caracterización sociodemográfica de la población. Se enmarca en el paradigma
interpretativo y corresponde a una investigación de nivel descriptivo-comprensivo y de corte transversal,
orientada a comprender las concepciones sobre salud-enfermedad y las prácticas curativas desarrolladas
por los sectores populares de Chimbote en un momento determinado.
La población y muestra de estudio estuvo conformada por familias residentes en los sectores urbano-
populares de El Acero, La Victoria y La Florida, en la ciudad de Chimbote, que presentaban al menos
un integrante con algún proceso de enfermedad o padecimiento durante el período de ejecución de la
investigación.
Inicialmente se proyectó una muestra de 150 unidades familiares; sin embargo, durante el trabajo de
campo, desarrollado entre enero a diciembre de 2025, la recolección de información concluyó con 100
familias, debido a que se alcanzó la saturación teórica de las categorías de análisis. Este criterio permitió
establecer el punto de cierre del trabajo de campo, al evidenciarse que las nuevas entrevistas ya no
aportaban información sustancialmente diferente para responder a los objetivos de la investigación.
La selección de los participantes fue intencional. En una primera etapa se recurrió a informantes clave
con conocimiento de familias que cumplían con los criterios de inclusión. Posteriormente, se aplicó la
técnica de muestreo por cadena o "bola de nieve", mediante la cual los propios participantes
recomendaron nuevos casos con características similares, favoreciendo el acceso progresivo a la
población de estudio.
El proceso de identificación y contacto con las familias contó con el apoyo de estudiantes de Educación
y Humanidades de la Universidad Nacional del Santa, residentes o conocedores de los sectores
investigados, así como de dos estudiantes de Enfermería que desarrollaban actividades académicas en
dichas comunidades. Su participación se limitó a facilitar el acceso inicial a los hogares potencialmente
elegibles, garantizando, la independencia del proceso de recolección de datos.

pág. 1226
4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
4.1. Perfil sociodemográfico de la población de estudio
Para comprender las racionalidades de salud, es indispensable analizar las características de los 100
participantes estudiados (Tabla 1).
Tabla 1. Variables sociodemográficas de las familias de sectores populares de Chimbote.
Dimensión Variable / Indicador %
Género y Edad
Femenino
Masculino
Adultos Jóvenes (Etapa productiva)
Adultos Maduros
Adultos Mayores
84
16
54
30
16
Procedencia
Local (Chimbote)
Migrante Andino (Zonas rurales)
Migrante Costeño / Amazónico
60
22
18
Educación
Educación Básica (Primaria / Secundaria)
Educación Superior (Técnica / Universitaria)
Sin instrucción formal
81
16
3
Estructura Familiar Familia Nuclear
Familia Extensa (Redes de parentesco)
57
43
Empleo y Economía
Inserción Laboral Informal / Labores Domésticas
Empleo Formal
Ingresos iguales o menores a S/ 500 mensuales
Ingresos entre S/ 800 y S/ 1,000 mensuales
Ingresos de 1,500 mensuales
Ingresos mayores a 1, 500 mensuales
89
11
40
46
4
10
Este perfil denota una población predominantemente femenina en edad productiva, con niveles de
escolaridad básica. Si bien el tipo de organización familiar más frecuente es la familia nuclear hay alta
densidad de familias extensas. La coexistencia de ambos tipos de organización familiar evidencia la
diversidad de arreglos domésticos presentes en los sectores populares de Chimbote. Mientras la familia
nuclear continúa siendo la estructura predominante, la elevada presencia de familias extensas revela la
importancia de las redes de parentesco como mecanismo de apoyo económico, cuidado y afrontamiento

pág. 1227
frente a situaciones de enfermedad, aspecto ampliamente documentado en contextos urbanos de origen
migrante.
La informalidad laboral en es predominante. Más de la mitad de los participantes se dedica
principalmente a labores domésticas complementadas con actividades generadoras de ingresos.
Las economías familiares confirman una elevada vulnerabilidad económica, con ingresos por debajo
de la canasta familiar legal menos o igual a 500 soles y menos de 1, 000 soles mensuales subsisten
alrededor del 84% de la población estudiada. Estas condiciones estructurales de pobreza restringen el
acceso regular al sistema biomédico privado y público, constituyendo el sustrato material donde se
anclan las prácticas terapéuticas tradicionales.
4.2. Marco ideológico que sustenta el uso de la medicina tradicional en los sectores populares de
Chimbote
Los resultados demuestran que el uso de saberes tradicionales no es un mero recurso de última instancia
ante la precariedad material, sino que responde a una estructura ideológica firmemente arraigada,
construida históricamente a partir de condiciones sociales, económicas y culturales. Las características
sociodemográficas identificadas —predominio de población adulta, limitada escolaridad, empleo
mayoritariamente informal, bajos ingresos y significativa presencia de población migrante de origen
andina— configuran un contexto de vulnerabilidad estructural que favorece la permanencia de prácticas
médicas tradicionales. En concordancia con Castro (2011), la elección de estos recursos terapéuticos
constituye una estrategia social y culturalmente construida para afrontar el proceso salud-enfermedad.
Se observa que el marco ideológico se sustenta en los siguientes aspectos fundamentales:
4.2.1. Religiosidad popular y pluralismo terapéutico: se observa que la dimensión religiosa
constituye uno de los principales componentes del marco ideológico que orienta las prácticas de salud
de la población estudiada. El 98 % manifiesta pertenecer a alguna agrupación religiosa con predominio
de la religión católica (73 %), seguida de pertenencia a iglesias cristianas (11 %) y evangélicas (10 %),
mientras que los grupos adventista, mormón y Testigos de Jehová representaron porcentajes menores.
Más que expresar únicamente una afiliación institucional, estos resultados reflejan la persistencia de una
religiosidad popular caracterizada por el sincretismo entre el catolicismo, la tradición andina y diversos
sistemas simbólicos de interpretación de la enfermedad. La salud se entiende como resultado del

pág. 1228
equilibrio entre la persona, Dios, la naturaleza y las relaciones sociales; y el enfermar es interpretado
bajo redes simbólicas que conectan lo físico con lo metafísico. Mientras los sectores católicos integran
libremente misas de salud, agua bendita y rezos con la consulta al curandero o al médico, los sectores
evangélicos recurren a la "sanidad divina" (oración e imposición de manos), rechazando al terapeuta
folclórico, pero manteniendo una causalidad espiritual de la dolencia.
Las prácticas terapéuticas observadas muestran un claro escenario de pluralismo médico. La población
no establece una oposición entre medicina científica y medicina tradicional; por el contrario, ambas son
utilizadas de manera complementaria según la naturaleza del padecimiento. Así, el tratamiento
biomédico suele combinarse con el uso de plantas medicinales, limpias, rezos, agua bendita, misas de
salud y la consulta a curanderos, parteras o hierbateros. Este comportamiento confirma que la búsqueda
de atención responde a itinerarios terapéuticos flexibles, donde distintos sistemas médicos coexisten y
se articulan de acuerdo con las necesidades del paciente. En términos de Menéndez (2003), la población
desarrolla estrategias de atención que integran el modelo biomédico con saberes tradicionales, mientras
que Laplantine (1999) sostiene que la enfermedad adquiere significado dentro de una red de relaciones
entre individuo, comunidad y mundo sobrenatural.
4.2.2. Concepciones sobre el origen de la enfermedad: El 81% atribuye la enfermedad a factores
externos y relacionales. El 64% apunta a desequilibrios térmicos del ambiente (frío/calor/humedad), lo
que devela la vigencia del modelo humoral andino de equilibrio corporal. En este modelo, la enfermedad
aparece cuando se rompe la armonía entre el organismo y el ambiente, interpretación que continúa
vigente en poblaciones urbano-populares con fuerte influencia cultural andina.
Asimismo, un 10% y 7% explican los padecimientos a través de categorías culturalmente definidas
mágico-religiosas como el "susto", el "daño" (brujería) (10%), el "castigo divino por pecados cometidos
o falta de fe” (7%).
Desde la perspectiva de Kleinman (1980), estas categorías forman parte de modelos explicativos
propios mediante los cuales las personas atribuyen significado al sufrimiento y orientan la búsqueda de
tratamiento.
Estas dolencias, al estar culturalmente construidas, quedan fuera de la jurisdicción explicativa de la
biomedicina, validando de forma exclusiva el saber tradicional.

pág. 1229
Aunque con menor frecuencia, casi una quinta parte de la población reconoce causas internas
relacionadas con el desarreglo personal y la alimentación. Este resultado evidencia la incorporación
progresiva de explicaciones compatibles con el modelo biomédico, sin que ello implique el abandono
de las interpretaciones tradicionales. Más bien, los resultados muestran la coexistencia de diferentes
racionalidades explicativas que se activan de manera complementaria según el tipo de enfermedad.
4.2.3. Legitimidad social del terapeuta tradicional
La confianza depositada en los especialistas de la medicina tradicional constituye otro componente
central del marco ideológico. El 89 % de los participantes recurren a curanderos, hierbateros o
especialistas tradicionales y solo el 11 % expresa no utilizar estos recursos. La principal razón que
legitima al terapeuta tradicional es la confianza depositada por la comunidad en su capacidad de
curación (68 %) y la creencia de que posee un don otorgado por Dios (12 %) además del reconocimiento
de su conocimiento para curar enfermedades que la población considera propias de la medicina
tradicional (9 %). Estos resultados evidencian que la legitimidad del terapeuta tradicional no depende
exclusivamente de sus conocimientos empíricos, sino del reconocimiento social construido
colectivamente. La eficacia terapéutica se sustenta en relaciones de confianza, reciprocidad y validación
comunitaria, elementos que Lévi-Strauss (1958) denominó eficacia simbólica. La autoridad del
curandero se fortalece porque comparte el mismo universo cultural de los pacientes, comprende sus
categorías diagnósticas y ofrece respuestas coherentes con sus modelos explicativos de enfermedad.
Asimismo, la asociación entre las causas atribuidas a la enfermedad y las razones para acudir al
especialista tradicional muestra una clara correspondencia cultural. Las personas que interpretan la
enfermedad como consecuencia del susto, la brujería o el castigo divino consideran que estos
padecimientos requieren intervenciones igualmente simbólicas y espirituales, inaccesibles para la
medicina científica.
En general, los resultados permiten afirmar que la utilización de la medicina tradicional en los sectores
populares de Chimbote no constituye una práctica residual ni exclusivamente asociada a la pobreza. Por
el contrario, responde a un sistema cultural complejo donde confluyen religiosidad popular, memoria
cultural andina, pluralismo médico y legitimidad comunitaria del terapeuta tradicional. Estos elementos

pág. 1230
conforman un marco ideológico que orienta las decisiones terapéuticas de la población y explica la
persistencia de la medicina tradicional como parte del sistema local de atención en salud.
4. 2. Factores que favorecen el sostenimiento y permanencia de la medicina tradicional
El arraigo de estas prácticas curativas se sostiene por la confluencia de variables epidemiológicas y
vacíos del sistema de salud formal.
4.2.1. Perfil epidemiológico de cronicidad: El 80% de los participantes reportó padecer activamente
alguna enfermedad. Las patologías prevalentes son crónicas no transmisibles: hipertensión arterial e
hipercolesterolemia (18%), problemas osteomusculares y reumatismo (15%), afecciones renales (9%) y
diabetes (5%).
Esta transición epidemiológica exige tratamientos farmacológicos continuos y costosos. Ante los bajos
ingresos de los hogares (menores a S/ 1,000 en el 86% de los casos), la herbolaria surge como un recurso
económicamente sostenible para la paliación de síntomas cotidianos, complementando o sustituyendo
las recetas médicas inaccesibles. En este sentido, la medicina tradicional aparece como un recurso
complementario que facilita la continuidad terapéutica cuando existen limitaciones económicas o
dificultades de acceso a los servicios formales de salud.
Estos resultados coinciden con investigaciones desarrolladas en el norte peruano, donde Bussmann y
Sharon (2006) documentaron la amplia utilización de plantas medicinales para el tratamiento de
enfermedades crónicas. Asimismo, estudios recientes sobre pluralismo médico señalan que la
coexistencia entre medicina tradicional y biomedicina constituye una estrategia adaptativa frente a las
desigualdades en el acceso a los servicios sanitarios (OMS, 2023; Menéndez, 2009). Desde el Modelo
de Creencias en Salud (Hochbaum, 1958), esta conducta puede interpretarse como una respuesta
racional frente a las barreras económicas, administrativas y geográficas que limitan la continuidad del
tratamiento biomédico.
4.3.2. Demandas psicosociales y de salud mental: Un 23% de la población acudió a los terapeutas
tradicionales motivado por padecimientos de índole emocional, estrés urbano, crisis familiares o cuadros
de angustia. Situaciones vinculadas con la mala suerte, daños o brujería (7%), la envidia (6%) o la
búsqueda de empleo (10%). Aunque estas consultas representan una proporción menor, evidencian que
la medicina tradicional conserva funciones sociales que trascienden el tratamiento de alteraciones

pág. 1231
orgánicas. De acuerdo con (Kleinman, 1980) por corresponder estas demandas a los síndromes
culturalmente definidos, su origen y tratamiento se explican mediante modelos culturales compartidos
Este hallazgo resulta relevante en una ciudad como Chimbote, caracterizada por procesos migratorios,
empleo predominantemente informal y condiciones persistentes de vulnerabilidad social. Bajo estas
circunstancias, los rituales de limpieza, florecimiento o protección cumplen funciones psicológicas,
comunitarias y simbólicas que fortalecen los mecanismos de afrontamiento frente a la incertidumbre
económica y social. Mientras el sistema biomédico periférico tiende a somatizar o ignorar la salud
mental de estos sectores vulnerables. El curandero o la limpia tradicional ofrecen un espacio de catarsis
afectiva, contención psicosocial y restauración del equilibrio espiritual que los centros de atención
primaria formal no logran cubrir por limitaciones de personal o ausencia de enfoques interculturales.
4.3.3. Especialización funcional de los terapeutas tradicionales
Los resultados muestran que el sistema médico tradicional existente en Chimbote posee una
organización funcional claramente diferenciada, donde cada especialista atiende problemas específicos
de salud. El especialista más consultado fue el herbolario o naturista (54 %), seguido del curandero-
huesero (41 %). En proporciones considerablemente menores aparecen los rezadores o sacerdotes
sanadores (3 %) y las parteras (2 %). Estos resultados evidencian que la población no recurre
indistintamente a cualquier terapeuta tradicional, sino que identifica competencias específicas según el
tipo de enfermedad o necesidad presentada. El predominio del herbolario refleja la importancia que tiene
la fitoterapia en el tratamiento de enfermedades digestivas, metabólicas, renales y circulatorias. La
disponibilidad inmediata de plantas medicinales, su menor costo y el conocimiento acumulado por las
familias favorecen su utilización cotidiana.
El huesero concentra la atención de problemas osteomusculares, traumatismos y el curandero se ocupa
de padecimientos culturalmente definidos, como el susto, el mal de ojo o el daño. En uno y otro caso su
práctica combina procedimientos físicos, rituales simbólicos y acompañamiento emocional,
configurando un abordaje integral del proceso salud-enfermedad/padecimiento.
Los rezadores y sacerdotes sanadores intervienen principalmente cuando la enfermedad es interpretada
desde una dimensión espiritual o religiosa, mientras que las parteras conservan una participación

pág. 1232
focalizada en la atención del embarazo y del parto, aunque con menor presencia debido a la
institucionalización progresiva de los servicios obstétricos.
Estos hallazgos respaldan los planteamientos de Menéndez (2009) sobre el pluralismo médico, según
los cuales los usuarios articulan diferentes sistemas terapéuticos dependiendo de la naturaleza del
padecimiento, la accesibilidad del servicio y la confianza depositada en cada tipo de especialista. Del
mismo modo, coinciden con estudios recientes desarrollados en América Latina que muestran cómo la
medicina tradicional continúa reorganizándose y especializándose para responder a las nuevas
necesidades epidemiológicas y sociales de la población (OMS, 2023).
En conjunto, la evidencia obtenida demuestra que la sostenibilidad de la medicina tradicional en los
sectores populares de Chimbote no depende exclusivamente de la preservación de conocimientos
ancestrales, sino de su capacidad para responder de manera integral a problemas biológicos,
psicológicos, sociales y espirituales que la población experimenta cotidianamente. La
complementariedad con la medicina convencional, la accesibilidad económica, la legitimidad
comunitaria y la afinidad cultural constituyen los principales factores que explican su permanencia como
un componente activo del sistema local de atención en salud.
4.4. Modelos de abordaje y afrontamiento terapéutico empleados por la población
Los resultados muestran que la atención de la enfermedad en los sectores populares de Chimbote no
responde a un único sistema médico, sino a un modelo plural de atención, donde coexisten prácticas
domésticas, comunitarias, tradicionales y biomédicas. La enfermedad es enfrentada mediante cuatro
modalidades no excluyentes principales: la autoatención (8%), la asistencia familiar (82%), el apoyo
comunitario (5%) y la alternancia entre medicina tradicional y medicina hospitalaria (63%). La
población transita itinerarios terapéuticos plurales. Ante la aparición de síntomas, las familias activan
modelos explicativos flexibles. No operan en una disyuntiva radical entre ciencia y tradición. Por el
contrario, articulan de manera sincrética ambos sectores (el biomédico y el folk) basándose en la eficacia
percibida. Este comportamiento confirma la propuesta del Modelo de los Sistemas de Atención de la
Salud de Arthur Kleinman (1980), quien sostiene, que toda sociedad organiza el cuidado de la
enfermedad en tres grandes sectores: el sector popular, constituido por la familia y la comunidad; el

pág. 1233
sector profesional, representado por la medicina institucional; y el sector folclórico, integrado por
curanderos, herbolarios, parteras, hueseros y demás especialistas tradicionales.
Los resultados muestran que el sector popular continúa siendo el eje organizador del proceso terapéutico.
La familia constituye el primer espacio de diagnóstico, interpretación y tratamiento de la enfermedad,
mientras que los especialistas tradicionales y los servicios hospitalarios son incorporados posteriormente
de acuerdo con la evolución del padecimiento y la eficacia percibida de cada alternativa.
4.4.1. Modelo de Autoatención: La autoatención representa la primera respuesta frente al malestar y
comprende aproximadamente el 8% de los casos estudiados. Incluye el consumo de infusiones de plantas
medicinales, uso de analgésicos, aplicación de baños medicinales y sahumerios destinados a "limpiar"
el ambiente donde permanece el enfermo. Bajo el enfoque de Méndez (2003) el conjunto de prácticas
mediante las cuales los propios individuos diagnostican, interpreta y tratan sus padecimientos antes de
acudir a cualquier especialista. El paciente popular combina simultáneamente recursos provenientes de
distintos sistemas médicos. Una infusión de plantas puede administrarse junto con un analgésico sin que
ello represente contradicción alguna. Desde la lógica popular ambos tratamientos cumplen funciones
complementarias. El uso de baños terapéuticos y sahumerios revelan además una concepción holística
de la enfermedad. En este sentido, Laplantine (1999) sostiene que numerosos sistemas médicos
tradicionales entienden la enfermedad como una alteración del equilibrio ecológico y simbólico entre el
individuo y su entorno.
4.4.2. Modelo de Asistencia Familiar: El afrontamiento trasciende la esfera individual para convertirse
en una respuesta colectiva estructurada por la familia extensa y constituirse en la principal institución
sanitaria de los sectores populares. Antes de acudir al hospital, el hogar despliega un protocolo
terapéutico construido sobre conocimientos transmitidos entre generaciones. La asistencia familiar es el
principal mecanismo de atención de la enfermedad en el 82% de los casos registrados e integra
dimensiones farmacológicas, nutricionales, afectivas y espirituales. Los cuidados son asumidos
principalmente por la madre, las abuelas y tías, mediante infusiones medicinales, masajes, cataplasmas
y frotaciones, caldos reconstituyentes y medicamentos farmacéuticos. En el grupo familiar los caldos
preparados con gallina, pescado o cuy no solo cumplen una función alimentaria sino también terapéutica.
En la medicina tradicional estos alimentos son considerados reconstituyentes de la fuerza vital. De

pág. 1234
manera similar, la quema de hojas de eucalipto combina propiedades fitoterapéuticas objetivas con un
importante significado simbólico de purificación del ambiente doméstico. Esta integración confirma el
planteamiento de Menéndez (2003), quien sostiene que el hogar constituye el verdadero núcleo de
producción cotidiana de salud dentro del sector popular.
4.4.3. Modelo de Asistencia Comunitaria
Cuando la enfermedad supera las capacidades de la familia, intervienen las redes comunitarias
conformadas por vecinos, amistades y grupos religiosos. Aunque representa únicamente el 5% de los
casos registrados, esta modalidad posee un enorme significado social. El apoyo comunitario comprende
préstamos de medicamentos, entrega de alimentos, ayuda económica, acompañamiento emocional,
rezos colectivos y sahumerios realizados en la vivienda del enfermo.
Estas prácticas reflejan el funcionamiento del capital social descrito por Putnam (2000), donde las
relaciones de confianza y reciprocidad permiten afrontar colectivamente situaciones de vulnerabilidad.
La oración colectiva constituye además un importante recurso de afrontamiento emocional. Según
Kleinman (1980), los grupos religiosos forman parte del sector popular de atención porque proporcionan
significado cultural a la enfermedad y disminuyen el sufrimiento psicológico mediante el
acompañamiento espiritual. En este contexto, la enfermedad deja de ser una experiencia individual para
convertirse en una situación compartida por toda la comunidad.
4.4.4. Modelo de Alternancia entre Medicina Tradicional y Medicina Hospitalaria
Los resultados muestran que el rasgo más representativo del comportamiento sanitario de la población
estudiada es la alternancia entre medicina tradicional y medicina institucional. 73 entrevistados
manifiestan haber utilizado ambos sistemas durante un mismo episodio de enfermedad, recurriendo
indistintamente a establecimientos de EsSalud (37%) o del MINSA (26%), y a curanderos, hueseros o
herbolarios. Este comportamiento confirma la existencia de un auténtico pluralismo médico (Leslie,
1980). Los usuarios no consideran incompatibles ambos sistemas, sino complementarios. Cada uno
responde a dimensiones distintas del padecimiento.
La medicina hospitalaria es valorada por su capacidad diagnóstica, sus exámenes auxiliares y el
tratamiento farmacológico especializado. Sin embargo, la medicina tradicional ofrece explicaciones

pág. 1235
culturales sobre el origen del mal, mayor accesibilidad económica, atención personalizada y continuidad
terapéutica.
La decisión de acudir a uno u otro sistema depende de la gravedad percibida de la enfermedad, de la
experiencia previa del paciente y de la eficacia observada en tratamientos anteriores, aspectos
ampliamente desarrollados por Hochbaum (1958) en el Modelo de Creencias en Salud.
Más que una competencia entre dos medicinas, los resultados muestran una relación de
complementariedad donde el paciente utiliza cada recurso según las necesidades concretas del proceso
de enfermedad.
a) El curandero, especialista del sufrimiento espiritual: Las funciones atribuidas al curandero
incluyen el diagnóstico simbólico mediante lectura de cartas, la realización de rituales de sanación, la
preparación de remedios herbales y la prescripción de restricciones alimentarias. Su práctica combina
conocimientos botánicos, elementos religiosos y recursos psicológicos que permiten otorgar sentido
cultural al sufrimiento del paciente.
Desde la perspectiva de Lévi-Strauss (1958), la eficacia del ritual radica en su capacidad para reorganizar
simbólicamente la experiencia del enfermo, transformando un padecimiento incomprensible en un
problema dotado de significado y susceptible de ser resuelto. En consecuencia, el curandero actúa
simultáneamente como terapeuta, consejero espiritual y mediador entre el paciente, la comunidad y el
mundo sobrenatural.
b) El huesero, especialista de los trastornos musculoesqueléticos: El huesero constituye el
especialista tradicional dedicado al tratamiento de fracturas, luxaciones, esguinces y dolores
osteomusculares mediante manipulaciones manuales, masajes y aplicación de preparados tópicos. Su
permanencia responde principalmente a la rapidez del alivio obtenido y al bajo costo del tratamiento.
En contextos donde los servicios traumatológicos presentan largas listas de espera, el huesero representa
una alternativa inmediata para trabajadores cuya recuperación física determina su capacidad de generar
ingresos.

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c) El herbolario, especialista de la farmacopea tradicional: El herbolario concentra la mayor
demanda dentro del sistema tradicional. Su labor consiste en seleccionar plantas medicinales específicas,
preparar mezclas terapéuticas y orientar su correcta administración. Las boticas herbales funcionan
como verdaderas farmacias populares especializadas, donde el conocimiento botánico tradicional se
sistematiza y adapta a las necesidades de una población urbana.
Como muestran Bussmann y Sharon (2006), la medicina tradicional del norte peruano posee una
farmacopea altamente especializada que continúa respondiendo tanto a enfermedades agudas como
crónicas.
El predominio del herbolario confirma que gran parte de la sostenibilidad de la medicina tradicional
descansa sobre la confianza depositada por la población en el tratamiento fitoterapéutico como
complemento o alternativa de la medicina institucional.
En conjunto, los resultados permiten afirmar que el abordaje de la enfermedad en los sectores populares
de Chimbote responde a un modelo de pluralismo médico pragmático, donde la población combina
racionalmente los recursos disponibles según la naturaleza del padecimiento, la accesibilidad de los
servicios y la eficacia culturalmente percibida de cada sistema terapéutico. La medicina tradicional no
constituye un sistema residual ni opuesto a la biomedicina; por el contrario, forma parte de una estrategia
adaptativa que integra conocimientos familiares, redes comunitarias, especialistas tradicionales y
servicios hospitalarios, configurando un sistema complejo de atención que garantiza la continuidad del
cuidado en contextos de vulnerabilidad social.
5. CONCLUSIONES
La población de los sectores populares de Chimbote presenta condiciones de vulnerabilidad estructural
caracterizadas por bajos niveles de escolaridad, predominio del empleo informal, ingresos económicos
limitados y diversidad en la composición familiar. Condiciones que configuran un contexto social que
condiciona las formas de comprender la salud, la enfermedad y las estrategias de búsqueda de atención,
favoreciendo la permanencia de la medicina tradicional como un recurso accesible y socialmente
legitimado.
Las concepciones sobre el proceso salud-enfermedad en los sectores populares de Chimbote están
estructuradas por un marco ideológico de carácter sincrético, donde la cosmovisión andina y la

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religiosidad popular se amalgaman para dotar de sentido al padecimiento mediante categorías climáticas
y mágico-religiosas.
La permanencia y el sostenimiento de la medicina tradicional están determinados por la presión de un
perfil epidemiológico dominado por enfermedades crónicas y demandas psicosociales que desbordan la
capacidad económica de las familias y la oferta de un sistema biomédico formal carente de pertinencia
intercultural.
Los modelos de abordaje de la enfermedad configuran un sistema plural e integrado de atención donde
el tránsito entre la consulta biomédica y el recurso tradicional es fluido. Este afrontamiento se sostiene
en sólidas redes de parentesco y capital social que activan mecanismos de autoayuda, asistencia familiar,
soporte instrumental comunitario y asistencia de alternancia entre medicina hospitalaria - especialistas
de medicina tradicional, frente a la vulnerabilidad.
6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Bussmann, R. W., & Sharon, D. (2006). Traditional medicinal plant use in Northern Peru: tracking two
thousand years of healing culture. Journal of Ethnobiology and Ethnomedicine, 2(1), 47.
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Regionales Andinos Bartolomé de Las Casas.
Castro, R. (2011). Teoría social y salud. Universidad Nacional Autónoma de México.
Kleinman, A. (1980). Patients and Healers in the Context of Culture: An Exploration of the Borderland
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2023. Organización Mundial de la Salud.
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Referencia de la investigación
Salazar Soto, L. A. (2025). Encuesta salud-enfermedad y prácticas curativas en los sectores populares
de Chimbote 2025 [Base de datos inédita]