BIENESTAR ACADÉMICO Y APRENDIZAJE ENTRE
PARES: LA PIJAMADA DE INVESTIGACIÓN COMO
ESPACIO DISRUPTIVO PARA DOCENTES
ACADEMIC WELL-BEING AND PEER LEARNING: THE
RESEARCH SLUMBER PARTY AS A DISRUPTIVE SPACE FOR
FACULTY
Iván Ramón Rivera Rocha
Universidad Veracruzana
Adriana Margarita González Márquez
Universidad Veracruzana
Gilberto Cortes Acosta
Universidad Veracruzana
Perla María Villa Jiménez
Universidad Veracruzana
pág. 2227
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25252
Bienestar académico y aprendizaje entre pares: la pijamada de investigación
como espacio disruptivo para docentes
Iván Ramón Rivera Rocha1
ivarivera@uv.mx
https://orcid.org/0009-0008-8098-8288
Universidad Veracruzana
México
Adriana Margarita González Márquez
adrigonzalez@uv.mx
https://orcid.org/0000-0003-4984-1399
Universidad Veracruzana
México
Gilberto Cortes Acosta
gilcortes@uv.mx
https://orcid.org/0000-0002-4638-5968
Universidad Veracruzana
México
Perla María Villa Jiménez
pvilla@uv.mx
https://orcid.org/0009-0008-6387-4457
Universidad Veracruzana
México
RESUMEN
El presente artículo evalúa el impacto de una intervención pedagógica disruptiva denominada "Pijamada
de Investigación", diseñada para mitigar el estrés burocrático y la carga mental asociados al proceso de
postulación al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) en la plataforma Rizoma. Metodológicamente,
se desarrolló un estudio cuantitativo, descriptivo y transversal, aplicado a una muestra de siete docentes-
investigadores mediante un instrumento de diagnóstico basado en una escala de Likert. Las estrategias
implementadas incluyeron la deconstrucción de la formalidad institucional y la promoción del
aprendizaje entre pares bajo un enfoque lúdico y horizontal. Los resultados revelan una aceptación
unánime sobre la legitimidad de los espacios disruptivos en la educación superior y la eficacia de la
comodidad física para detonar redes de soporte colectivo, reduciendo significativamente la percepción
de aislamiento administrativo. No obstante, los hallazgos visibilizan una resistencia cultural latente a
exponer vulnerabilidades técnicas frente a los colegas, derivada de la competitividad académica
contemporánea. Se concluye que transitar hacia un modelo integral de bienestar académico exige
integrar la disrupción y la gamificación como estrategias directivas legítimas para oxigenar la
productividad científica.
Palabras clave: tecnoestrés académico; gamificación; aprendizaje entre pares; bienestar docente;
evaluación científica.
1
Autor principal
Correspondencia: gilcortes@uv.mx
pág. 2228
Academic well-being and peer learning: the research slumber party as a
disruptive space for faculty
ABSTRACT
This article evaluates the impact of a disruptive pedagogical intervention called "Research Slumber
Party," designed to mitigate the bureaucratic stress and mental load associated with the application
process for the National System of Researchers (SNI) through the Rizoma platform. Methodologically,
a quantitative, descriptive, and cross-sectional study was developed, applied to a sample of seven
teacher-researchers using a diagnostic instrument based on a Likert scale. The implemented strategies
included the deconstruction of institutional formality and the promotion of peer learning under a playful
and horizontal approach. The results reveal unanimous acceptance regarding the legitimacy of disruptive
spaces in higher education and the effectiveness of physical comfort in triggering collective support
networks, significantly reducing the perception of administrative isolation. However, the findings also
highlight a latent cultural resistance to exposing technical vulnerabilities to colleagues, derived from
contemporary academic competitiveness. It is concluded that transitioning towards a comprehensive
model of academic well-being requires integrating disruption and gamification as legitimate managerial
strategies to revitalize scientific productivity.
Keywords: academic technostress; gamification; peer learning; teacher well-being; scientific evaluation.
Artículo recibido 13 mayo 2026
Aceptado para publicación: 20 junio 2026
pág. 2229
INTRODUCCIÓN
El proceso de consolidación en los sistemas de evaluación científica exige no solo un alto rigor
investigativo, sino también el dominio de complejas plataformas tecnológicas para la gestión curricular.
Frecuentemente, el registro de la producción académica se convierte en un trámite administrativo que
impone una severa carga mental y un ejercicio de aislamiento para los investigadores, lo que incrementa
el riesgo de burnout en el profesorado (Calogero et al., 2019; Fernández-Batanero et al., 2022). En este
escenario, el presente artículo analiza los efectos de una intervención pedagógica disruptiva denominada
"Pijamada de Investigación", una iniciativa orientada a transformar el llenado de la plataforma Rizoma
(para la convocatoria del Sistema Nacional de Investigadores, SNI) en una experiencia de bienestar y
apoyo mutuo.
El problema que detona este estudio radica en el desgaste emocional y la soledad inherentes a las
postulaciones de alto perfil científico. Las aproximaciones institucionales tradicionales suelen abordar
la capacitación para estas plataformas desde una perspectiva técnica, rígida y vertical; factores que, al
priorizar la burocratización excesiva del trabajo docente, lejos de facilitar el proceso, incrementan la
fatiga e inhiben la disposición al aprendizaje (Bolívar Botia, 2007). Ante este vacío, resulta imperativo
investigar si la ruptura intencionada de la formalidad académica, a través de la creación de espacios
horizontales, es capaz de reconfigurar la experiencia de los docentes-investigadores.
La relevancia de esta investigación estriba en la imperiosa necesidad de transitar hacia un modelo de
"Bienestar Académico". Cambiar el estrés del escritorio por la comodidad y la empatía no representa
una concesión a la ligereza, sino una estrategia de colaboración radical. Al desmitificar las barreras
jerárquicas, se fomenta una red de soporte colectivo donde la socialización del conocimiento fluye de
manera natural entre quienes recién inician su camino en el SNI y aquellos pares consolidados que
fungen como facilitadores, consolidando así el aprendizaje entre pares como un eje necesario en la
formación y el acompañamiento docente (Imbernón y Guerrero, 2018; Madueño, 2014).
Teóricamente, el trabajo se fundamenta en los postulados de la innovación pedagógica y la gamificación
aplicada a la andragogía (educación para adultos). Se parte de la premisa de que las metodologías lúdicas
a nivel universitario poseen la capacidad de generar mejoras significativas en la experiencia de
aprendizaje y en la reducción de barreras actitudinales (Abdul et al., 2022). La adopción de un código
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de vestimenta atípico como el uso de pijamas funciona como un catalizador simbólico diseñado para
desarmar la solemnidad institucional, promoviendo la transparencia, la creatividad y la reducción de la
ansiedad ante la evaluación de pares.
Contextualmente, esta investigación se desarrolla en la Facultad de Administración - Región Veracruz,
un entorno universitario donde los cuerpos académicos enfrentan el reto constante de equilibrar la labor
docente, el diseño de proyectos educativos innovadores y la presión de la productividad científica.
Con base en lo anterior, el objetivo central de este estudio es evaluar el impacto de un espacio
colaborativo y disruptivo en la disminución del estrés administrativo y en la percepción de efectividad
durante el proceso de postulación al SNI, contrastando el apoyo mutuo frente a la instrucción jerárquica
convencional.
METODOLOGÍA
El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, de corte descriptivo y transversal, con el
objetivo de caracterizar las percepciones y actitudes de docentes-investigadores frente a un espacio
académico disruptivo diseñado para mitigar el estrés asociado a las convocatorias del Sistema Nacional
de Investigadores (SNI). El diseño metodológico se estructuró como un estudio de caso no experimental,
en el cual se observó y midió el impacto de una intervención pedagógica lúdica denominada "Pijamada
de Investigación", llevada a cabo en mayo de 2026.
La implementación de la actividad "Pijamada de Investigación" consistió en el establecimiento de un
entorno de colaboración horizontal y disruptiva dentro del marco del plan de "Bienestar Académico" de
la Facultad de Administración, Región Veracruz. La dinámica buscó desarticular la jerarquía tradicional
y la solemnidad institucional mediante un código de vestimenta atípico (pijama o ropa cómoda),
priorizando la resolución de dudas técnicas sobre la plataforma Rizoma a través de redes de apoyo mutuo
(aprendizaje peer-to-peer). Durante la sesión, los investigadores consolidados fungieron como mentores
empáticos para aquellos que recién iniciaban su proceso, transformando un trámite administrativo
inherentemente solitario en un ejercicio de soporte colectivo.
Población y Muestra
La selección de los participantes se realizó mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia,
dirigido al claustro académico de la institución con interés activo en las convocatorias del Consejo
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Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT). La muestra quedó conformada por
siete investigadores (cuatro mujeres y tres hombres), con perfiles académicos consolidados a nivel
posgrado en áreas como Alta Dirección, Administración, Ciencias Jurídicas y Educación. Destaca la
diversidad en su experiencia previa con el SNI, ya que el grupo incluyó tanto a investigadores con
trayectoria en convocatorias anteriores (n=4) como a postulantes de primer ingreso (n=3), adscritos
principalmente a las áreas de Ciencias Sociales, Humanidades y Ciencias de la Conducta y Educación.
Técnicas e Instrumentos de Recolección de Datos
Para la producción de datos, se diseñó e implementó un formulario digital de registro que funcionó como
instrumento de diagnóstico previo a la asistencia a la "Pijamada de Investigación". Este cuestionario
autoadministrado tuvo el doble propósito de recolectar datos sociodemográficos y académicos (grado
de estudios, área del SNI, experiencia en convocatorias), y de medir las percepciones preexistentes sobre
la carga burocrática y la viabilidad de los espacios disruptivos en la academia.
El núcleo analítico del instrumento consistió en una escala de Likert conformada por once reactivos,
estructurados en cinco niveles de anclaje (desde "Totalmente en desacuerdo" hasta "Totalmente de
acuerdo"). Los ítems fueron diseñados para evaluar tres dimensiones clave:
1. Carga mental y estrés administrativo: Midió la ansiedad generada por la plataforma Rizoma,
la sensación de aislamiento y la fatiga derivada de la rigidez de los formatos institucionales tradicionales
(ítems 1 al 3).
2. Aceptación de metodologías lúdicas y disruptivas: Evaluó la disposición hacia la ruptura de
la formalidad institucional, la percepción sobre la legitimidad de las actividades lúdicas en la educación
superior y el impacto de la comodidad física en el trabajo creativo (ítems 4 al 6).
3. Redes de apoyo horizontal: Indagó sobre la preferencia por el aprendizaje colaborativo, la
comodidad para compartir vulnerabilidades técnicas frente a colegas, la eficacia percibida del apoyo
mutuo frente a la instrucción jerárquica y el impacto prospectivo de la actividad en la salud mental de
los docentes (ítems 7 al 11).
Finalmente, en cuanto a las consideraciones éticas, el instrumento incluyó un apartado de
consentimiento informado, garantizando a los participantes el manejo confidencial de sus datos y su uso
exclusivo con fines de investigación académica.
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RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El análisis de los datos arrojó hallazgos significativos que confirman y, en ciertos aspectos, matizan los
supuestos iniciales sobre el impacto de la carga administrativa en la labor docente. Respecto a la primera
dimensión evaluada, centrada en el estrés burocrático, una clara mayoría de los participantes confirmó
que el llenado de la plataforma Rizoma representa un detonante de ansiedad considerable. Cinco de los
siete investigadores manifestaron que el proceso de postulación al SNI es percibido como una carga
mental intrínsecamente solitaria. Este aislamiento sistemático no es un fenómeno aislado; coincide con
lo que Guzmán-Valenzuela y Barnett (2013) denominan "fragilidades académicas" frente a la
burocratización institucional. Asimismo, respalda los postulados de Salanova et al. (2013) y Fernández-
Batanero et al. (2022), quienes advierten que la interacción obligada con plataformas de gestión
curricular detona cuadros de "tecnoestrés", incrementando la fatiga cognitiva y desdibujando el
propósito esencial de la investigación científica al subordinarlo al cumplimiento de métricas
estandarizadas.
Frente a este escenario de desgaste, los resultados en torno a la aceptación de metodologías lúdicas
mostraron un consenso absoluto. La totalidad de la muestra estuvo de acuerdo (o totalmente de acuerdo)
en que la ruptura de la formalidad institucional, simbolizada en este estudio mediante el uso de ropa
cómoda o pijama, facilita la disposición al aprendizaje y fomenta un entorno de trabajo creativo. Más
aún, hubo unanimidad al legitimar el lugar de las actividades lúdicas dentro de los espacios académicos
universitarios. Esto corrobora lo expuesto por Abdul et al. (2022) y se alinea con los principios
fundamentales de la gamificación propuestos por Deterding et al. (2011), demostrando que la andragogía
no está reñida con la disrupción lúdica. Por el contrario, la deconstrucción de la solemnidad jerárquica
actúa como una válvula de escape que oxigena la dinámica de los cuerpos académicos (Kapp, 2012).
Sin embargo, la dimensión referente a las redes de apoyo horizontal presentó las respuestas más
heterogéneas, ofreciendo una arista de discusión fundamental. Si bien la mayoría coincidió en que el
apoyo mutuo es más efectivo que la consulta de manuales técnicos validando la premisa del
constructivismo social de Vygotsky (1978) sobre el aprendizaje mediado por pares , la preferencia por
resolver dudas exclusivamente con colegas, descartando la figura de un instructor jerárquico, generó
posturas polarizadas. Tres participantes mostraron neutralidad o reticencia a compartir sus
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vulnerabilidades técnicas. Este fenómeno sugiere que, aunque el modelo peer-to-peer es teóricamente
valorado, la cultura de competitividad subyacente en la academia contemporánea aún genera reservas al
momento de exponer el desconocimiento de ciertos procesos (Boud, 2021; Imbernón y Guerrero, 2018).
La desmitificación de la figura del "investigador infalible" requiere, por tanto, un proceso de adaptación
paulatino.
A pesar de estas resistencias menores frente a la exposición técnica, la valoración prospectiva de la
"Pijamada de Investigación" fue contundentemente positiva. Seis de los participantes afirmaron que este
tipo de dinámicas mejora directamente su salud mental frente al trámite administrativo. Como corolario
de la intervención, la totalidad de los docentes exigió que la Facultad implemente más espacios
disruptivos de esta naturaleza.
La novedad científica de este trabajo radica precisamente en la traslación de la gamificación y el
bienestar emocional usualmente reservados para el estudiantado hacia el claustro de investigadores. En
términos de aplicación práctica, los hallazgos demuestran que las instituciones de educación superior
deben trascender los cursos de capacitación técnica tradicionales, evolucionando hacia la creación de
"comunidades de práctica" (Wenger, 2001) donde la empatía, la comodidad física y la horizontalidad
sean reconocidas como variables críticas para la productividad científica.
CONCLUSIONES
La burocratización de la evaluación científica, materializada en el ecosistema de la plataforma Rizoma
y las exigencias del SNI, ha trascendido la categoría de mero trámite técnico para convertirse en un
desafío de gestión del talento y salud ocupacional en las universidades. A partir de los hallazgos de este
estudio, se concluye que la implementación de espacios disruptivos como la "Pijamada de Investigación"
no es un acto de informalidad injustificada, sino una estrategia directiva legítima para mitigar el desgaste
académico. Al trasladar principios de gamificación y flexibilidad típicamente orientados a los
modelos de enseñanza abierta y al alumnado hacia la esfera de los investigadores, se logra fracturar
el aislamiento sistémico que caracteriza a la producción científica contemporánea (García-Peñalvo,
2021).
La postura de este trabajo sostiene que el bienestar académico no puede depender exclusivamente de la
resiliencia individual del investigador, sino que exige una reconfiguración de la cultura organizacional.
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La comodidad física, la eliminación temporal de las jerarquías institucionales y el aprendizaje
colaborativo demostraron ser catalizadores eficaces para reducir el tecnoestrés y facilitar la apropiación
de procesos administrativos complejos. Esto evidencia que, en el ámbito de la educación superior, la
andragogía mediada por la disrupción lúdica es un vehículo poderoso para el soporte mutuo, superior
en efectividad a la rígida verticalidad de los manuales procedimentales (Escudero, 2019).
No obstante, los datos revelan una interrogante que este primer acercamiento no logra agotar: la
persistencia de una resistencia cultural frente a la vulnerabilidad técnica. Si bien el modelo horizontal
fue ampliamente aceptado, un sector del profesorado aún percibe riesgos en exponer sus dudas frente a
sus pares. Esto plantea un dilema sobre la hipercompetitividad instaurada por los propios sistemas de
evaluación. Por consiguiente, queda como tarea pendiente para la comunidad académica investigar: ¿De
qué manera las instituciones pueden desarticular el estigma del "no saber" en perfiles de alta
consolidación profesional? Asimismo, resulta necesario que futuros trabajos amplíen esta intervención
hacia estudios longitudinales y muestras multicéntricas que permitan contrastar si el impacto disruptivo
de estas actividades se sostiene a largo plazo o si requiere de nuevas configuraciones metodológicas
para su institucionalización permanente.
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pág. 2235
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