HUÉSPEDES EN LA PIEL: UN CASO DE DELIRIO
DE INFESTACIÓN

GUESTS IN THE SKIN: A CASE OF DELUSIONAL

INFESTATION

Andrea Castelán Vázquez

Hospital General Regional número 36

Amy Jocelyn Mengual Ku

Universidad de las Américas Puebla
pág. 2875
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25314
Preservación uterina en la hemorragia posparto grave: criterios de selección,
límites terapéuticos y predictores de falla del manejo conservador

Andrea Castelán Vázquez
1
andreacastelan_94@hotmail.com

https://orcid.org/
0009-0001-8130-6858
Hospital General Regional número 36

Amy Jocelyn Mengual Ku

dra.amymengualku@gmail.com

https://orcid.org/0009-0004-1058-9434

Universidad de las Américas Puebla

México

RESUMEN

La hemorragia posparto grave constituye una emergencia obstétrica tiempo-dependiente y una causa
importante de morbimortalidad materna. Aunque la preservación uterina representa un objetivo clínico
relevante, especialmente en pacientes con deseo reproductivo, su intento no debe retrasar el control
definitivo de la hemorragia. El objetivo de esta revisión fue analizar los criterios para seleccionar a las
pacientes candidatas a manejo conservador, las principales intervenciones disponibles, sus límites
terapéuticos y los factores asociados con su fracaso. Se realizó una revisión narrativa crítica de guías
clínicas, consensos internacionales, revisiones sistemáticas y estudios observacionales relacionados con
el tratamiento de la hemorragia posparto grave. Las estrategias conservadoras comprenden el
tratamiento uterotónico, el ácido tranexámico, el taponamiento uterino, las suturas compresivas, la
desvascularización pélvica y la embolización arterial. Su éxito depende de la identificación oportuna de
la etiología, la respuesta temprana, la estabilidad hemodinámica, la corrección simultánea de la
coagulopatía y la disponibilidad de recursos especializados. La persistencia del sangrado, el choque
refractario, el incremento sostenido de los requerimientos transfusionales, la coagulopatía progresiva y
el daño orgánico indican fracaso del manejo conservador. La preservación uterina debe entenderse como
una estrategia escalonada y vigilada, subordinada a la supervivencia materna y sin demorar la
histerectomía cuando esta constituye el procedimiento definitivo más seguro.

Palabras clave: hemorragia posparto; preservación uterina; manejo conservador; histerectomía
obstétrica; choque hemorrágico.

1
Autor principal
Correspondencia:
andreacastelan_94@hotmail.com
pág. 2876
Uterine preservation in severe postpartum hemorrhage: selection criteria,

therapeutic limits, and predictors of conservative management failure

ABSTRACT

Severe postpartum hemorrhage is a time
-sensitive obstetric emergency and a major cause of maternal
morbidity and mortality. Although uterine preservation is a clinically relevant goal, particularly in

patients who desire future fertility, conservative inte
rventions must not delay definitive hemorrhage
control. The objective of this review was to analyze the criteria for selecting candidates for uterine
-
preserving management, the main available interventions, their therapeutic limits, and the factors

associa
ted with treatment failure. A critical narrative review of clinical guidelines, international
consensus statements, systematic reviews, and observational studies addressing the management of

severe postpartum hemorrhage was conducted. Conservative strategi
es include uterotonic therapy,
tranexamic acid, uterine balloon tamponade, uterine compression sutures, pelvic devascularization

procedures, and arterial embolization. Their effectiveness depends on prompt identification of the

bleeding source, early clini
cal response, hemodynamic stability, simultaneous correction of
coagulopathy, and access to specialized resources. Persistent bleeding, refractory shock, increasing

transfusion requirements, progressive coagulopathy, and organ dysfunction indicate failure
of
conservative management. Uterine preservation should therefore be considered a structured, closely

monitored, and time
-limited strategy, always subordinated to maternal survival and without delaying
obstetric hysterectomy when it represents the safest d
efinitive treatment.
Keywords:
postpartum hemorrhage; uterine preservation; conservative management; obstetric
hysterectomy; hemorrhagic shock.

Artículo recibido 13 mayo 2026

Aceptado para publicación: 20 junio 2026
pág. 2877
INTRODUCCIÓN

La hemorragia posparto constituye una de las emergencias obstétricas más graves y tiempo-
dependientes, debido a su capacidad para producir choque hipovolémico, coagulopatía, disfunción
orgánica, ingreso a cuidados intensivos, pérdida de la capacidad reproductiva y muerte materna en un
periodo corto. Aunque tradicionalmente se ha definido mediante umbrales cuantitativos de pérdida
sanguínea, la valoración contemporánea también reconoce la presencia de signos o síntomas de
hipovolemia y deterioro clínico, aun cuando la cuantificación inicial pueda ser imprecisa (American
College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), 2017). La estimación visual suele subestimar el
sangrado, por lo que la cuantificación objetiva y la vigilancia clínica sistemática son componentes
relevantes para favorecer una identificación temprana (ACOG, 2019).

La Organización Mundial de la Salud ha reforzado la necesidad de reconocer y tratar la hemorragia
posparto mediante intervenciones simultáneas, coordinadas y aplicadas con rapidez. Las
recomendaciones actuales integran la evaluación objetiva de la pérdida sanguínea, la identificación
inmediata de la causa, la administración temprana de uterotónicos y ácido tranexámico, la reposición de
volumen, la valoración del tracto genital y la escalada oportuna hacia procedimientos invasivos cuando
las medidas iniciales son insuficientes (World Health Organization (WHO), 2023, 2025). Este enfoque
subraya que la efectividad terapéutica no depende únicamente de la selección de una técnica, sino del
tiempo transcurrido, la organización del equipo multidisciplinario y la capacidad institucional para
responder al deterioro materno.

Las causas de hemorragia posparto suelen agruparse mediante el esquema de las cuatro “T”: tono,
trauma, tejido y trombina. La atonía uterina representa la etiología más frecuente; sin embargo, las
lesiones del canal del parto, la retención placentaria, los trastornos de placentación, la inversión o ruptura
uterina y las alteraciones de la coagulación pueden coexistir y modificar de forma sustancial la respuesta
terapéutica. Por ello, el manejo debe dirigirse a la etiología probable mientras se ejecutan
simultáneamente las medidas de reanimación y control hemorrágico (Escobar et al., 2022).

En este contexto, la preservación uterina constituye un objetivo clínico importante, especialmente en
mujeres con deseo reproductivo, nuliparidad o fuerte interés en conservar el útero. Las estrategias
disponibles abarcan medidas farmacológicas, taponamiento intrauterino, suturas compresivas, ligaduras
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vasculares, desvascularización pélvica, embolización arterial y otras técnicas adaptadas a la causa y a
los recursos disponibles. Estas intervenciones pueden evitar una histerectomía obstétrica; no obstante,
su aplicación requiere una selección cuidadosa y una evaluación continua de la respuesta, dado que la
persistencia del sangrado puede favorecer la progresión hacia choque, acidosis, hipotermia,
hipocalcemia y coagulopatía.

La principal dificultad clínica no radica únicamente en conocer las técnicas conservadoras, sino en
determinar en qué paciente, bajo qué condiciones y durante cuánto tiempo resulta seguro intentarlas. La
prolongación injustificada de medidas ineficaces puede transformar un procedimiento potencialmente
conservador en un retraso peligroso del control definitivo. En consecuencia, el deseo de preservar la
fertilidad debe mantenerse subordinado a la supervivencia materna y a la reversión rápida de la
hemorragia. La histerectomía obstétrica no debe interpretarse necesariamente como fracaso terapéutico,
sino como una intervención definitiva cuando la evolución clínica indica que las estrategias
conservadoras han alcanzado sus límites.

A pesar de la disponibilidad de múltiples alternativas, la evidencia comparativa entre técnicas es
heterogénea y se basa en gran medida en estudios observacionales, series de casos y recomendaciones
de expertos. Además, el éxito reportado puede estar condicionado por la etiología de la hemorragia, el
momento de aplicación, la experiencia quirúrgica, la disponibilidad de radiología intervencionista y la
gravedad fisiológica previa al procedimiento. Esto dificulta establecer una secuencia universal y obliga
a integrar la evidencia con el juicio clínico y las capacidades de cada institución.

Por lo anterior, el objetivo de este artículo es analizar críticamente los criterios de selección para intentar
la preservación uterina en la hemorragia posparto grave, describir las principales alternativas
conservadoras, identificar sus límites terapéuticos y reconocer los factores clínicos asociados con su
fracaso. Asimismo, se busca establecer principios para una escalada terapéutica segura que permita
conservar el útero cuando sea razonable, sin retrasar la histerectomía obstétrica cuando esta represente
la intervención definitiva más segura.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa crítica de la literatura orientada a identificar los criterios clínicos para
intentar la preservación uterina, las principales intervenciones conservadoras, sus límites terapéuticos y
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los factores relacionados con el fracaso del tratamiento en pacientes con hemorragia posparto grave.
Este diseño fue seleccionado debido a la heterogeneidad de las intervenciones disponibles, las
diferencias entre los escenarios asistenciales y el predominio de guías clínicas, revisiones sistemáticas,
estudios observacionales y series de casos sobre técnicas específicas.

La búsqueda bibliográfica se efectuó en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of
Science, Cochrane Library y SciELO. Además, se consultaron documentos emitidos por la Organización
Mundial de la Salud, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, el American College of
Obstetricians and Gynecologists y otras sociedades científicas relacionadas con la atención de la
hemorragia obstétrica. Se consideraron publicaciones en español e inglés, difundidas entre enero de
2015 y junio de 2026. Se incluyeron documentos anteriores cuando constituyeron referencias
fundamentales para la descripción de técnicas quirúrgicas o recomendaciones que conservaran vigencia
clínica.

Se emplearon combinaciones de los términos en inglés postpartum hemorrhage, severe postpartum
hemorrhage, uterine preservation, fertility-sparing management, conservative management, uterine
balloon tamponade, vacuum-induced hemorrhage control, uterine compression sutures, uterine artery
ligation, pelvic devascularization, arterial embolization, obstetric hysterectomy, treatment failure y
hemorrhagic shock. También se utilizaron sus equivalentes en español: hemorragia posparto,
hemorragia obstétrica grave, preservación uterina, manejo conservador, taponamiento uterino, suturas
compresivas, desvascularización pélvica, embolización arterial e histerectomía obstétrica.

Los criterios de inclusión comprendieron guías de práctica clínica, consensos internacionales, revisiones
sistemáticas, metaanálisis, estudios de cohorte, estudios de casos y controles y series clínicas que
evaluaran intervenciones destinadas al control de la hemorragia posparto con preservación uterina. Se
priorizaron las publicaciones que informaran control del sangrado, necesidad de procedimientos
adicionales, requerimientos transfusionales, histerectomía, complicaciones maternas, mortalidad o
resultados reproductivos posteriores.

Se excluyeron editoriales, cartas al editor sin datos clínicos, publicaciones duplicadas, estudios
exclusivamente preventivos sin análisis del tratamiento de la hemorragia establecida y documentos sin
acceso suficiente a la metodología o a los resultados. También se excluyeron estudios centrados
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únicamente en hemorragias ginecológicas no relacionadas con el embarazo y aquellos en los que no
fuera posible diferenciar los resultados correspondientes a hemorragia posparto.

La selección de la evidencia se realizó inicialmente mediante la revisión de títulos y resúmenes y,
posteriormente, mediante la lectura del texto completo de los documentos considerados pertinentes. La
información se organizó en cinco categorías analíticas: selección de candidatas para preservación
uterina, intervenciones conservadoras disponibles, indicadores de respuesta terapéutica, límites para
continuar el tratamiento y criterios de conversión a histerectomía obstétrica.

Debido a la variabilidad en las definiciones de hemorragia grave, los criterios de éxito, las etiologías y
las técnicas utilizadas, no se efectuó una síntesis cuantitativa de los resultados. Los hallazgos se
integraron de manera descriptiva y crítica, considerando la calidad del diseño, la consistencia entre
estudios, la aplicabilidad clínica y la concordancia con las recomendaciones internacionales vigentes.
Las guías consolidadas de la Organización Mundial de la Salud publicadas en 2025 se utilizaron como
referencia global principal, mientras que las recomendaciones de la Federación Internacional de
Ginecología y Obstetricia permitieron contextualizar la escalada farmacológica, mecánica, radiológica
y quirúrgica del tratamiento (Escobar et al., 2022; World Health Organization (WHO), 2025).

Al tratarse de una revisión documental basada exclusivamente en fuentes publicadas y sin participación
directa de seres humanos ni utilización de información clínica identificable, no fue necesaria la
aprobación de un comité de ética. Se respetaron los principios de integridad científica, atribución de
autoría y citación de las fuentes conforme a las normas de la séptima edición del estilo APA.

RESULTADOS

Hemorragia posparto grave y fundamento de la preservación uterina

La hemorragia posparto grave constituye un proceso dinámico cuya severidad no puede determinarse
únicamente mediante un volumen fijo de pérdida sanguínea. La velocidad del sangrado, el estado
hemodinámico, la respuesta a la reanimación, la aparición de coagulopatía y el desarrollo de disfunción
orgánica permiten valorar con mayor precisión el riesgo materno. En este escenario, el tratamiento debe
comenzar de manera simultánea al diagnóstico y avanzar de forma escalonada, sin esperar a que la
paciente cumpla criterios tardíos de choque descompensado.

Las recomendaciones actuales promueven la cuantificación objetiva del sangrado y la activación
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temprana de un conjunto coordinado de intervenciones que incluya masaje uterino, administración de
uterotónicos, ácido tranexámico, líquidos intravenosos, exploración del tracto genital y escalamiento
oportuno del control hemorrágico. La Organización Mundial de la Salud señala que estas medidas deben
aplicarse rápidamente y dentro de protocolos institucionales capaces de garantizar vigilancia,
reanimación, transfusión y acceso inmediato a procedimientos quirúrgicos cuando sean necesarios
(World Health Organization [WHO], 2025).

La preservación uterina comprende el conjunto de intervenciones farmacológicas, mecánicas,
radiológicas y quirúrgicas destinadas a controlar la hemorragia sin extirpar el útero. Su finalidad no se
limita a conservar la fertilidad, pues también puede evitar la complejidad técnica, las lesiones viscerales,
el mayor tiempo quirúrgico y las repercusiones físicas y psicológicas asociadas con una histerectomía
periparto. Sin embargo, conservar el útero constituye un objetivo secundario frente al principio
prioritario de detener el sangrado y preservar la vida materna.

Por ello, el manejo conservador no debe entenderse como una secuencia rígida en la que todas las
alternativas tengan que agotarse antes de practicar una histerectomía. La elección depende de la
etiología, la vía del nacimiento, la intensidad de la hemorragia, la velocidad de deterioro, la
disponibilidad de sangre y hemoderivados, la experiencia del equipo y el acceso inmediato a quirófano
o radiología intervencionista. FIGO recomienda avanzar hacia procedimientos quirúrgicos cuando el
sangrado no se detiene con uterotónicos y otras intervenciones conservadoras disponibles, como el
masaje uterino o el taponamiento con balón; las alternativas quirúrgicas incluyen suturas compresivas,
ligaduras vasculares e histerectomía (Escobar et al., 2022).

En consecuencia, la posibilidad de conservar el útero debe evaluarse mediante una lógica de respuesta
y tiempo, más que mediante el cumplimiento de un número predeterminado de procedimientos. Una
intervención conservadora es razonable cuando puede realizarse con rapidez, tiene una probabilidad
clínica aceptable de controlar la causa y no interfiere con la preparación simultánea de un tratamiento
definitivo. Por el contrario, la realización sucesiva de múltiples técnicas sin mejoría objetiva puede
prolongar la hipoperfusión, aumentar los requerimientos transfusionales y agravar la denominada tríada
letal de acidosis, hipotermia y coagulopatía.
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Criterios de selección para intentar la preservación uterina

No existe un único criterio que identifique a todas las pacientes candidatas a manejo conservador. La
decisión requiere integrar factores obstétricos, fisiológicos, etiológicos e institucionales. En términos
generales, la preservación uterina puede considerarse cuando la fuente del sangrado es potencialmente
controlable, la paciente conserva una respuesta favorable o parcialmente favorable a la reanimación y
existe capacidad para efectuar una vigilancia estrecha y una conversión quirúrgica inmediata si el
tratamiento fracasa.

Estabilidad fisiológica o respuesta inicial a la reanimación

La estabilidad hemodinámica absoluta no siempre está presente al iniciar el manejo conservador; no
obstante, debe observarse al menos una respuesta clínica a la reposición, al control inicial del sangrado
y a la transfusión. La mejoría de la presión arterial, la frecuencia cardiaca, el estado mental, la perfusión
periférica y la diuresis sugiere que existe un margen razonable para aplicar una intervención
preservadora. Por el contrario, la hipotensión persistente, el deterioro neurológico, la hipoperfusión
progresiva o la necesidad creciente de vasopresores indican que el tiempo disponible para medidas
adicionales es limitado.

El índice de choque obstétrico, calculado mediante la relación entre frecuencia cardiaca y presión arterial
sistólica, puede complementar la valoración clínica y favorecer la identificación temprana del deterioro.
Sin embargo, ningún indicador aislado debe retrasar una intervención definitiva cuando la evolución
global demuestra hemorragia no controlada.

Etiología susceptible de tratamiento conservador

La causa de la hemorragia modifica de manera directa la probabilidad de éxito. La atonía uterina sin
ruptura, inversión no corregida, trauma vascular mayor o coagulopatía irreversible suele ofrecer el
escenario más favorable para uterotónicos, ácido tranexámico, taponamiento intrauterino y suturas
compresivas. La recomendación de la OMS sobre el balón intrauterino se dirige particularmente a la
hemorragia por atonía posterior a parto vaginal que no responde al tratamiento inicial, siempre que se
disponga de protocolos, vigilancia, transfusión, personal capacitado y acceso a cirugía (WHO, 2021,
2025).

Las laceraciones del canal del parto requieren reparación anatómica directa; por ello, el taponamiento