pág. 3460
INFECCIONES OPORTUNISTAS DESPUÉS DEL
TRASPLANTE HEPÁTICO: REVISIÓN
SISTEMÁTICA DE INCIDENCIA, FACTORES DE
RIESGO Y MORTALIDAD

OPPORTUNISTIC INFECTIONS AFTER LIVER TRANSPLANT:

A SYSTEMATIC REVIEW OF INCIDENCE, RISK FACTORS

AND MORTALITY.

Josmauri Haydee Avilez Velásquez

Universidad Anáhuac

Alejandro Carranza González

Universidad Anáhuac

Gibran Reynoso Hernández

Hospital Ángeles Pedregal

Verónica Ayelen Tapia Díaz

Universidad Anáhuac Campus Oaxaca

Josué Franco Rojas

Hospital General Regional 110 (Guadalajara Jalisco)

Juan Pablo García Guzmán

Universidad Anáhuac México Campus Norte

Juan de Dios Caballero Lucero

Universidad Nacional Autónoma de México
pág. 3461
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25367
Infecciones oportunistas después del trasplante hepático: revisión
sistemática de incidencia, factores de riesgo y mortalidad

Josmauri Haydee Avilez Velásquez
1
josmauriavilez@gmail.com

https://orcid.org/0009-0004-1987-5680

Universidad Anáhuac

Alejandro Carranza González

alejandrocarranza1410@gmail.com

https://orcid.org/
0009-0002-8121-3923
Universidad Anáhuac

Gibran Reynoso Hernández

gibranreynosomd@gmail.com

https://orcid.org/
0009-0000-7663-354X
Hospital Ángeles Pedregal

Verónica Ayelen Tapia Díaz

veronicatapiacsalud@gmail.com

https://orcid.org/0009-0000-7663-354X

Universidad Anáhuac Campus Oaxaca

Josué Franco Rojas

josuefr07@gmail.com

https://orcid.org/
0000-0003-0978-6524
Hospital General Regional 110 (Guadalajara
Jalisco)

Juan Pablo García Guzmán

juanpa.garciaguzman@gmail.com

https://orcid.org/0009-0009-9299-7509

Universidad Anáhuac México Campus Norte

Juan de Dios Caballero Lucero

juanyuto@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0005-2762-8134

Universidad Nacional Autónoma de México

1
Autor principal
Correspondencia:
josmauriavilez@gmail.com
pág. 3462
RESUMEN

Introducción: Las infecciones oportunistas posteriores al trasplante hepático representan una causa
importante de morbilidad, estancia hospitalaria prolongada, disfunción del injerto y mortalidad. Su
aparición depende de la interacción entre inmunosupresión, complejidad quirúrgica, exposición
hospitalaria, factores del receptor y epidemiología microbiológica local [1,10,12]. Objetivo: Sintetizar
la evidencia disponible sobre incidencia, factores de riesgo y mortalidad de las infecciones oportunistas
después del trasplante hepático, con énfasis en infecciones bacterianas, fúngicas, virales, parasitarias y
por microorganismos multirresistentes. Metodología: Se diseñó una revisión sistemática cualitativa
siguiendo los lineamientos PRISMA. Se consideraron estudios en pacientes adultos o pediátricos
sometidos a trasplante hepático que reportaran incidencia, factores de riesgo, mortalidad, supervivencia,
complicaciones infecciosas o estrategias de prevención y tratamiento. Las fuentes contempladas
incluyeron PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y bases regionales en español. La síntesis se
estructuró de forma narrativa debido a la heterogeneidad clínica y metodológica de los estudios
incluidos. Resultados: Se incluyeron 18 referencias proporcionadas en el corpus inicial. Las infecciones
bacterianas tempranas fueron el grupo más representado, asociadas con cirugía compleja, estancia en
UCI, dispositivos invasivos, exposición antimicrobiana previa e inmunosupresión [1,12]. Las
infecciones por bacterias multirresistentes, especialmente Klebsiella pneumoniae resistente a
carbapenémicos, destacaron por su impacto pronóstico y complejidad terapéutica [9,11]. La infección
del sitio quirúrgico fue identificada como una complicación multifactorial parcialmente prevenible [5].
Las infecciones fúngicas invasivas, el citomegalovirus y las infecciones oportunistas intracerebrales
fueron menos frecuentes, pero clínicamente graves [2,3,8,13]. En población pediátrica, el riesgo
infeccioso mostró particularidades relacionadas con edad, estado inmune, nutrición e intensidad de
inmunosupresión [4,6,14]. Conclusión: Las infecciones oportunistas posteriores al trasplante hepático
requieren vigilancia temprana, profilaxis individualizada, diagnóstico oportuno, optimización
antimicrobiana y manejo multidisciplinario. Se necesitan estudios prospectivos multicéntricos con
definiciones estandarizadas para estimar mejor incidencia, mortalidad atribuible y factores predictivos.

Palabras clave: trasplante hepático; infecciones oportunistas; inmunosupresión; bacterias
multirresistentes; citomegalovirus; mortalidad.
pág. 3463
Opportunistic infections after liver transplant: A systematic review of

incidence, risk factors and mortality.

ABSTRACT:

Introduction: Opportunistic infections following liver transplantation remain a major cause of
morbidity, prolonged hospitalization, graft dysfunction, and mortality. Their occurrence is influenced
by the complex interplay of immunosuppressive therapy, surgical complexity, healthcare exposure,
recipient-related factors, and the local microbiological epidemiology [1,10,12]. Objective: To
summarize the available evidence on the incidence, risk factors, and mortality associated with
opportunistic infections after liver transplantation, with particular emphasis on bacterial, fungal, viral,
parasitic, and multidrug-resistant pathogen infections. Methods: A qualitative systematic review was
conducted in accordance with the PRISMA guidelines. Studies involving adult or pediatric liver
transplant recipients reporting the incidence, risk factors, mortality, survival, infectious complications,
or prevention and treatment strategies were considered eligible.
The literature search included
PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, and regional Spanish
-language databases. Given the
clinical and methodological heterogeneity of the included studies, findings were synthesized using a

narrative approach.
Results: Eighteen references from the initial evidence corpus were included. Early
bacterial infections represented the most frequently reported group and were consistently associated

with complex surgical procedures, intensive care unit stay, invasive devices, pr
ior antimicrobial
exposure, and immunosuppressive therapy [1,12]. Infections caused by multidrug
-resistant organisms,
particularly carbapenem
-resistant Klebsiella pneumoniae, were associated with poor clinical outcomes
and significant therapeutic challenges [9,11].
Surgical site infections emerged as a multifactorial
complication with considerable potential for prevention through targeted perioperative strategies [5].

Although less common, invasive fungal infections, cytomegalovirus infection, and opportunistic

intracerebral infections were associated with substantial morbidity and mortality [2,3,8,13]. In pediatric

recipients, the infectious risk profile differed from
that of adults and was strongly influenced by age,
immune status, nutritional condition, and the intensity of immunosuppressive therapy [4,6,14].

Conclusion: Opportunistic infections after liver transplantation continue to represent a major clinical
challenge and require early surveillance, individualized prophylactic strategies, prompt diagnosis,
antimicrobial stewardship, and coordinated multidisciplinary management. Well-designed prospective
multicenter studies using standardized definitions are needed to provide more accurate estimates of
incidence, attributable mortality, and independent predictors of infection.

Keywords: liver transplantation; opportunistic infections; immunosuppression; multidrug-resistant
bacteria; cytomegalovirus; mortality.

Artículo recibido 13 mayo 2026

Aceptado para publicación: 20 junio 2026
pág. 3464
INTRODUCCIÓN

1. Contexto clínico y relevancia del problema.

El trasplante hepático (TH) mejora drásticamente la supervivencia a largo plazo y representa el
tratamiento definitivo para pacientes con insuficiencia hepática terminal, cirrosis descompensada o
hepatocarcinoma. A pesar de los grandes beneficios clínicos de la intervención, el éxito del injerto exige
un estricto manejo farmacológico para evitar el rechazo inmunológico. La dependencia de la terapia
inmunosupresora obliga a mantener un equilibrio delicado, ya que este estado predispone
significativamente al paciente a padecer complicaciones graves, las cuales son especialmente críticas
durante los primeros meses posquirúrgicos [1, 8, 15].

Dentro de estas complicaciones, las infecciones representan una de las principales causas de
morbimortalidad en el paciente trasplantado. Al atenuarse la respuesta inmunitaria mediante el uso de
fármacos como inhibidores de la calcineurina, antimetabolitos y glucocorticoides, los receptores quedan
altamente vulnerables a infecciones oportunistas de origen bacteriano, viral y fúngico. La magnitud de
este desafío clínico es notable, estimándose que alrededor del 45% de los pacientes experimentan algún
episodio infeccioso durante los primeros seis meses posteriores al procedimiento [1, 8, 15].

El desarrollo de estas infecciones trasciende las dificultades del manejo agudo, actuando como un factor
determinante en la evolución del individuo. El padecimiento de más de un episodio infeccioso, así como
la aparición de infecciones localizadas en el sitio quirúrgico dentro de los primeros 180 días tras el
trasplante, se asocian de manera significativa con un aumento en la mortalidad y una severa reducción
en la supervivencia a largo plazo. Para mitigar este impacto adverso, resulta indispensable la
implementación de terapias de profilaxis dirigida frente a patógenos clave y el monitoreo activo de cada
uno de los factores de riesgo [1, 8, 15].

Considerando la alta carga de morbilidad que imponen estos eventos infecciosos y su impacto directo
sobre el pronóstico del paciente, es imperativo consolidar la evidencia científica actual. El objetivo de
la presente revisión sistemática es analizar integralmente la incidencia, los factores de riesgo y el
impacto en la mortalidad de las infecciones oportunistas posteriores al trasplante hepático, a fin de
proveer información actualizada que permita optimizar las estrategias de prevención y afinar el manejo
clínico [1, 8, 15].
pág. 3465
2. Incidencia, tipos de infección y poblaciones vulnerables.

Las infecciones bacterianas son una de las complicaciones infecciosas más frecuentes después del
trasplante hepático. Su presentación suele concentrarse en las primeras semanas posteriores al
procedimiento y puede manifestarse como bacteriemia, neumonía, infección intraabdominal, infección
urinaria, colangitis o infección del sitio quirúrgico [1,12].

La distribución de patógenos depende de la epidemiología local, la presión antibiótica institucional, la
colonización previa del receptor y la exposición a procedimientos invasivos.

En años recientes, las infecciones por bacterias multirresistentes han adquirido especial relevancia
clínica. La presencia de microorganismos resistentes limita las opciones terapéuticas, aumenta la
probabilidad de tratamiento empírico inadecuado y se asocia con peores desenlaces clínicos. Entre estos
patógenos, Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenémicos representa un problema emergente en
receptores de trasplante hepático, debido a su perfil de resistencia, dificultad terapéutica e impacto
potencial sobre el pronóstico [9,11]. De igual manera, las infecciones por cocos Gram positivos pueden
asociarse con dispositivos intravasculares, infecciones de sitio quirúrgico y bacteriemia postoperatoria
[7].

Además de las infecciones bacterianas, las infecciones fúngicas invasivas constituyen un grupo de
elevada gravedad por su diagnóstico complejo, presentación inespecífica y mortalidad potencialmente
alta [2]. Estas infecciones suelen asociarse con factores como estancia prolongada en cuidados
intensivos, reintervención quirúrgica, terapia renal sustitutiva, uso de antibióticos de amplio espectro,
colonización fúngica previa e inmunosupresión intensa. Por otra parte, la infección por citomegalovirus
durante el primer año postrasplante representa una complicación relevante, tanto por su enfermedad
directa como por sus efectos inmunomoduladores que pueden favorecer otras infecciones oportunistas
[13].

La población pediátrica trasplantada hepática constituye un subgrupo especialmente vulnerable. En
estos pacientes, el riesgo infeccioso puede estar influido por edad, estado nutricional, indicación del
trasplante, inmadurez inmunológica relativa, complejidad quirúrgica y necesidad de esquemas
inmunosupresores individualizados [4,6,14]. La evidencia reciente sobre monitoreo inmunológico en
trasplante hepático pediátrico sugiere que la evaluación dinámica del estado inmune podría contribuir a
pág. 3466
identificar pacientes con mayor riesgo de infección y optimizar el equilibrio entre prevención del
rechazo y reducción de complicaciones infecciosas [6].

3. Factores de riesgo, mortalidad y justificación de la revisión.

La incidencia y gravedad de las infecciones oportunistas posteriores al trasplante hepático dependen de
una interacción compleja entre factores del receptor, donador, procedimiento quirúrgico, entorno
hospitalario y régimen inmunosupresor. Entre los factores asociados se han descrito cirugía prolongada,
sangrado intraoperatorio, transfusión, estancia en unidad de cuidados intensivos, reintervención,
complicaciones biliares, exposición antibiótica previa, colonización por microorganismos resistentes,
falla renal, uso de dispositivos invasivos e inmunosupresión intensiva [1,5,9,11,12,16].

La infección del sitio quirúrgico merece atención particular, ya que representa una complicación
prevenible en parte y se asocia con mayor estancia hospitalaria, necesidad de antibióticos,
procedimientos adicionales y deterioro de la recuperación postoperatoria [5]. Asimismo, las infecciones
tempranas posteriores al trasplante pueden tener consecuencias que exceden el evento infeccioso inicial,
incluyendo impacto sobre la supervivencia a largo plazo, aumento de complicaciones, ajustes de
inmunosupresión y posible compromiso de la función del injerto [10].

A pesar de la disponibilidad de estudios recientes, la evidencia continúa siendo heterogénea en cuanto
a definiciones de infección, periodos de seguimiento, poblaciones incluidas, estrategias profilácticas,
criterios diagnósticos y desenlaces reportados. Algunas publicaciones se enfocan en infecciones
bacterianas generales [1,12], otras en bacterias multirresistentes [9,11], infecciones fúngicas invasivas
[2], citomegalovirus [13], población pediátrica [4,6,14] o complicaciones asociadas a inmunosupresión
[8,16]. Esta dispersión dificulta obtener una visión global del problema y limita la comparación entre
estudios.

Por ello, resulta pertinente realizar una revisión sistemática que sintetice la evidencia disponible sobre
incidencia, factores de riesgo y mortalidad de las infecciones oportunistas después del trasplante
hepático. Esta revisión busca integrar los hallazgos clínicos y epidemiológicos más relevantes,
identificar patrones comunes entre los estudios, reconocer limitaciones metodológicas y proponer líneas
futuras de investigación orientadas a mejorar la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento de
estas complicaciones en receptores de trasplante hepático.
pág. 3467
RESULTADOS:

3.1. Selección de estudios

A partir del corpus bibliográfico inicial proporcionado para esta revisión, se identificaron 18 referencias
potencialmente relevantes sobre infecciones posteriores al trasplante hepático, incluyendo estudios
clínicos, revisiones, cohortes retrospectivas, estudios prospectivos, revisiones sistemáticas/metaanálisis,
reportes de caso con revisión de la literatura y documentos de actualización clínica. Todas las referencias
fueron revisadas de forma preliminar y se consideraron pertinentes para la síntesis cualitativa inicial,
debido a que abordaban al menos uno de los desenlaces de interés: incidencia, distribución
microbiológica, factores de riesgo, impacto pronóstico, mortalidad, supervivencia, inmunosupresión o
estrategias de prevención y tratamiento.

Los estudios incluidos se organizaron en siete categorías temáticas principales: infecciones bacterianas
postrasplante, infecciones por microorganismos multirresistentes, infección del sitio quirúrgico,
infecciones fúngicas invasivas, infección por citomegalovirus, infecciones oportunistas del sistema
nervioso central y riesgo infeccioso en población pediátrica.

3.2. Características generales de la evidencia incluida

La evidencia analizada muestra una distribución heterogénea en cuanto a diseño, población y desenlaces.
Se incluyeron estudios centrados exclusivamente en receptores de trasplante hepático adultos [1,2,5,9-
12], estudios en población pediátrica [4,6,14], documentos sobre trasplante de órgano sólido con
aplicabilidad al trasplante hepático [17,18], reportes de infecciones oportunistas infrecuentes [3,8] y
revisiones orientadas al manejo general e inmunosupresión postrasplante [15,16].

La mayor parte de la literatura se concentra en infecciones bacterianas tempranas, infecciones por
bacterias multirresistentes y complicaciones infecciosas asociadas al periodo postoperatorio inmediato
[1,5,9-12]. En menor proporción, se identificaron estudios sobre infecciones fúngicas invasivas [2],
citomegalovirus [13] e infecciones intracerebrales oportunistas [3,8]. Esta distribución evidencia que las
infecciones bacterianas continúan siendo el eje principal de investigación, mientras que las infecciones
oportunistas menos frecuentes suelen estar representadas por reportes de caso o revisiones narrativas.
pág. 3468
3.3. Infecciones bacterianas posteriores al trasplante hepático

Las infecciones bacterianas fueron el grupo más representado dentro de la evidencia incluida. Los
estudios revisados coinciden en que estas infecciones constituyen una complicación frecuente durante
el periodo temprano posterior al trasplante hepático y se relacionan con exposición hospitalaria, cirugía
abdominal compleja, inmunosupresión, estancia en cuidados intensivos, uso de catéteres, ventilación
mecánica, drenajes, reintervenciones y exposición previa a antibióticos [1,12].

Guo et al. describen el estado actual de las infecciones bacterianas posteriores al trasplante hepático,
destacando que su prevención y tratamiento requieren vigilancia microbiológica, estratificación del
riesgo y selección adecuada de antimicrobianos [1]. De forma complementaria, el estudio retrospectivo
de Guo et al. sobre distribución temprana de patógenos bacterianos y factores de riesgo permite ubicar
el periodo inicial postrasplante como una ventana crítica para la aparición de infecciones bacterianas
clínicamente relevantes [12].

Los cuadros clínicos más relevantes incluyen bacteriemia, neumonía, infección intraabdominal,
infección urinaria, colangitis e infección del sitio quirúrgico. Aunque la distribución específica de
microorganismos varía según el centro y la región, la evidencia enfatiza la importancia de adaptar las
estrategias de tratamiento empírico a la epidemiología local, especialmente en instituciones con alta
prevalencia de resistencia antimicrobiana [1,9,12,18].

Un aspecto relevante es que las infecciones bacterianas tempranas no solo afectan el curso hospitalario
inmediato, sino que también pueden influir en la evolución a largo plazo. Leibovici-Weissman et al.
evaluaron el efecto de las infecciones tempranas posteriores al trasplante hepático sobre la supervivencia
a largo plazo, lo que refuerza la importancia de prevenir, diagnosticar y tratar oportunamente estos
eventos durante las primeras fases del seguimiento [10].

3.4. Infecciones por bacterias multirresistentes

Las infecciones por bacterias multirresistentes emergen como uno de los hallazgos de mayor relevancia
clínica. Martin-Mateos et al. evaluaron la prevalencia, impacto y factores de riesgo de infecciones
bacterianas multirresistentes después del trasplante hepático, subrayando que estos microorganismos
representan un problema creciente por su asociación con mayor complejidad terapéutica, limitación de
opciones antimicrobianas y potencial impacto negativo en los desenlaces clínicos [9].
pág. 3469
Dentro de este grupo, las infecciones por Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenémicos adquieren
particular importancia. Liu et al. analizaron infecciones por este patógeno en receptores de trasplante
hepático, abordando resistencia farmacológica, factores de riesgo e impacto pronóstico [11]. Estos
hallazgos sugieren que la colonización o infección previa, la exposición a antibióticos de amplio
espectro, la estancia hospitalaria prolongada y la gravedad clínica del receptor pueden contribuir al
desarrollo de infecciones por microorganismos resistentes.

La evidencia también señala la necesidad de considerar otros patógenos bacterianos relevantes. Wu
describió características de infecciones por cocos Gram positivos y su respuesta terapéutica posterior al
trasplante hepático [7]. Este grupo puede asociarse con infecciones relacionadas con catéteres,
bacteriemia e infección del sitio quirúrgico, por lo que su reconocimiento es importante dentro del
abordaje microbiológico postrasplante.

En conjunto, los estudios sobre bacterias multirresistentes respaldan la necesidad de protocolos
institucionales de vigilancia, programas de optimización antimicrobiana, aislamiento de pacientes
colonizados, cultivos dirigidos y ajuste temprano del tratamiento con base en sensibilidad
microbiológica [9,11,18].

3.5. Infección del sitio quirúrgico

La infección del sitio quirúrgico representa una complicación relevante en receptores de trasplante
hepático. Jin et al. realizaron una revisión sistemática y metaanálisis sobre factores de riesgo de infección
del sitio quirúrgico en esta población, lo que convierte a esta referencia en uno de los principales estudios
cuantitativos incluidos en el corpus inicial [5].

Los hallazgos disponibles permiten interpretar la infección del sitio quirúrgico como un desenlace
multifactorial. Entre los factores potencialmente asociados se encuentran la duración del procedimiento,
sangrado intraoperatorio, transfusión, reintervención, complicaciones biliares, estancia prolongada en
unidad de cuidados intensivos, diabetes, desnutrición, colonización bacteriana previa, uso de drenajes e
intensidad de la inmunosupresión [5].

Desde el punto de vista clínico, esta complicación es importante porque puede prolongar la
hospitalización, aumentar el uso de antibióticos, requerir procedimientos adicionales y retrasar la
pág. 3470
recuperación postoperatoria. Además, en pacientes inmunosuprimidos, la infección local puede
progresar o coexistir con infecciones sistémicas, por lo que su prevención requiere medidas
perioperatorias estrictas, profilaxis adecuada y vigilancia postquirúrgica estrecha [5,15].

3.6. Infecciones fúngicas invasivas

Las infecciones fúngicas invasivas constituyen un subgrupo menos frecuente que las infecciones
bacterianas, pero de elevada gravedad. Ferrarese et al. revisaron las infecciones fúngicas invasivas antes
y después del trasplante hepático, destacando su importancia clínica por la dificultad diagnóstica, la
presentación inespecífica y el riesgo de evolución desfavorable si el tratamiento se retrasa [2].

Los principales factores asociados a riesgo fúngico incluye estancia prolongada en cuidados intensivos,
falla renal, terapia renal sustitutiva, reintervención quirúrgica, sangrado masivo, exposición previa a
antibióticos de amplio espectro, colonización fúngica e inmunosupresión intensa [2]. En el contexto del
trasplante hepático, la alteración de barreras anatómicas, la manipulación abdominal y las
complicaciones biliares pueden favorecer infecciones intraabdominales o diseminadas.

Aunque el corpus inicial no permite estimar una incidencia agrupada, la literatura revisada justifica
considerar a las infecciones fúngicas invasivas como un desenlace prioritario en pacientes de alto riesgo.
La evidencia respalda la utilidad de estrategias de estratificación de riesgo, profilaxis antifúngica
selectiva, diagnóstico precoz y tratamiento dirigido [2,15,17].

3.7. Infección por citomegalovirus

La infección por citomegalovirus fue abordada específicamente por Prieto et al., quienes estudiaron la
infección por CMV durante el primer año posterior al trasplante hepático y hepatorrenal en pacientes
con riesgo intermedio [13]. Este hallazgo es relevante porque el CMV continúa siendo una de las
principales infecciones virales en receptores de trasplante de órgano sólido.

La infección por CMV puede presentarse como viremia asintomática, síndrome viral o enfermedad con
compromiso orgánico. Además de su efecto directo, el CMV posee efectos inmunomoduladores que
pueden predisponer a otras infecciones oportunistas, favorecer complicaciones y modificar la evolución
clínica del paciente trasplantado [13,17].
pág. 3471
Los resultados sugieren que el primer año postrasplante constituye un periodo crítico para la vigilancia
virológica. La profilaxis o el tratamiento anticipado deben adaptarse al riesgo individual, al estado
serológico donante-receptor, a la carga viral, al régimen inmunosupresor y a la evolución clínica [13,15].

3.8. Infecciones oportunistas del sistema nervioso central

Las infecciones oportunistas intracerebrales posteriores al trasplante hepático fueron poco frecuentes
dentro del corpus, pero clínicamente relevantes por su gravedad. Graham et al. reportaron toxoplasmosis
cerebral e infección bacteriana posterior al trasplante hepático [3]. De forma complementaria, Guo et al.
describieron infecciones oportunistas intracerebrales relacionadas con inmunosupresión después del
trasplante hepático ortotópico, mediante reporte de dos casos y revisión de la literatura [8].

Estos estudios evidencian que las infecciones del sistema nervioso central pueden presentarse con
síntomas neurológicos inespecíficos, como cefalea, fiebre, alteración del estado mental, crisis
convulsivas o déficit neurológico focal [3,8]. El diagnóstico puede ser complejo porque estas
manifestaciones se superponen con toxicidad por inmunosupresores, eventos vasculares, lesiones
tumorales, abscesos bacterianos u otras infecciones oportunistas.

Aunque su incidencia parece baja en comparación con las infecciones bacterianas tempranas, su impacto
potencial sobre mortalidad y secuelas neurológicas justifica mantener un alto índice de sospecha. La
evaluación debe integrar neuroimagen, estudios microbiológicos, pruebas moleculares, serología y
valoración multidisciplinaria [3,8].

3.9. Riesgo infeccioso en población pediátrica

Tres referencias aportaron información relevante sobre población pediátrica. Selimoğlu et al. analizaron
el riesgo de infección después del trasplante hepático pediátrico, destacando que los niños trasplantados
constituyen una población vulnerable por factores inmunológicos, nutricionales, quirúrgicos y clínicos
propios [4]. Cuesta-Martín de la Cámara et al. evaluaron el monitoreo inmunológico y el riesgo de
infección en trasplante hepático pediátrico mediante un estudio prospectivo, lo que introduce la
posibilidad de utilizar herramientas dinámicas para identificar pacientes con mayor susceptibilidad
infecciosa [6].

Jung Montanares et al. aportaron datos clínico-epidemiológicos sobre infecciones en pacientes
pediátricos con trasplante hepático y cardíaco [14]. Aunque la inclusión de trasplante cardíaco obliga a
pág. 3472
interpretar los datos con cautela, esta referencia es útil para contextualizar la carga infecciosa pediátrica
en escenarios latinoamericanos.

En conjunto, la evidencia pediátrica sugiere que el riesgo infeccioso debe abordarse de manera
individualizada. La edad, el peso, el estado nutricional, la indicación del trasplante, el tipo de injerto, la
exposición previa a hospitalización, la necesidad de reintervención y el nivel de inmunosupresión
pueden modificar la susceptibilidad a infecciones [4,6,14]. El monitoreo inmunológico podría
representar una herramienta útil para ajustar la intensidad de inmunosupresión y reducir complicaciones
infecciosas sin aumentar el riesgo de rechazo [6].

3.10. Inmunosupresión, profilaxis y manejo integral

La inmunosupresión fue identificada como un eje transversal en la aparición de infecciones oportunistas.
González-Domínguez et al. revisaron protocolos de inmunosupresión en trasplante hepático, destacando
que el equilibrio entre prevención del rechazo y reducción del riesgo infeccioso es uno de los principales
desafíos clínicos [16]. La intensidad, combinación y duración del tratamiento inmunosupresor influyen
sobre la susceptibilidad a infecciones bacterianas, virales, fúngicas y parasitarias.

Díaz et al. abordaron actualizaciones en el manejo general del paciente postrasplante hepático y sus
complicaciones frecuentes, lo que permite integrar las infecciones dentro de un marco más amplio de
vigilancia clínica, prevención y seguimiento multidisciplinario [15]. De manera complementaria, Pérez-
García et al. y Courjon et al. revisaron infecciones en pacientes inmunocomprometidos y receptores de
órgano sólido, proporcionando un contexto general aplicable al trasplante hepático [17,18].

Los resultados respaldan que la prevención de infecciones postrasplante no depende de una sola
intervención, sino de un conjunto de estrategias: evaluación pretrasplante, control de infecciones activas,
detección de colonización, profilaxis antimicrobiana, vigilancia microbiológica, monitoreo de CMV,
uso racional de antibióticos, ajuste individualizado de inmunosupresión y seguimiento estrecho durante
el primer año [15-18].

3.11. Síntesis de principales hallazgos por desenlace

Incidencia

La evidencia incluida confirma que las infecciones posteriores al trasplante hepático son frecuentes,
especialmente durante el periodo postoperatorio temprano. Las infecciones bacterianas representan el
pág. 3473
grupo predominante [1,12], seguidas por infección del sitio quirúrgico [5], infecciones por
microorganismos multirresistentes [9,11], infección por citomegalovirus durante el primer año [13] e
infecciones fúngicas invasivas en subgrupos de alto riesgo [2]. Las infecciones intracerebrales
oportunistas parecen menos frecuentes, pero se asocian con elevada gravedad clínica [3,8].

Factores de riesgo

Los factores de riesgo identificados pueden agruparse en cinco dominios:

1.
Factores del receptor: comorbilidades, desnutrición, edad pediátrica, falla renal, estado
inmunológico y exposición infecciosa previa [4,6,14].

2.
Factores quirúrgicos: cirugía prolongada, sangrado, transfusión, reintervención, complicaciones
biliares o abdominales [5,12].

3.
Factores hospitalarios: estancia en UCI, ventilación mecánica, catéteres, drenajes y exposición a
antibióticos de amplio espectro [1,9,12].

4.
Factores microbiológicos: colonización previa, bacterias multirresistentes, Klebsiella
Pneumoniae resistente a carbapenémicos y cocos Gram positivos [7,9,11].

5.
Factores inmunológicos: Nivel de inmunosupresión, esquemas farmacológicos y falta de
monitoreo inmune individualizado [6,16].

Figura 1. Factores de riesgo asociados.

Mortalidad y supervivencia

Las infecciones tempranas posteriores al trasplante hepático pueden tener impacto negativo sobre la
supervivencia a largo plazo [10]. Las infecciones por bacterias multirresistentes y por Klebsiella
pneumoniae resistente a carbapenémicos destacan por su potencial impacto pronóstico desfavorable
pág. 3474
[9,11]. Las infecciones fúngicas invasivas y las infecciones oportunistas del sistema nervioso central,
aunque menos frecuentes, representan cuadros de alto riesgo por su dificultad diagnóstica y gravedad
clínica [2,3,8].

3.12. Resumen interpretativo de los resultados

En conjunto, los resultados sugieren que las infecciones oportunistas posteriores al trasplante hepático
deben entenderse como un continuo clínico que inicia en el periodo perioperatorio y puede extenderse
durante el primer año o más, dependiendo del grado de inmunosupresión y de las complicaciones del
receptor. Las infecciones bacterianas tempranas constituyen el principal problema por frecuencia [1,12],
mientras que las infecciones por microorganismos multirresistentes representan uno de los mayores
desafíos terapéuticos actuales [9,11].

Las infecciones fúngicas invasivas, el CMV y las infecciones oportunistas intracerebrales son menos
frecuentes, pero tienen relevancia por su gravedad, necesidad de diagnóstico temprano y potencial
asociación con mortalidad [2,3,8,13]. En población pediátrica, el riesgo infeccioso requiere especial
atención por las diferencias inmunológicas, clínicas y terapéuticas respecto a adultos [4,6,14].

La evidencia disponible respalda un enfoque preventivo basado en estratificación del riesgo, vigilancia
microbiológica, profilaxis selectiva, monitoreo inmunológico y manejo multidisciplinario. Sin embargo,
la heterogeneidad de diseños, definiciones y desenlaces limita la posibilidad de obtener estimaciones
cuantitativas concluyentes en esta fase inicial, por lo que la síntesis cualitativa resulta el abordaje más
apropiado para este borrador.
pág. 3475
Tablas de resultados:

Tabla 1. Características generales de los estudios incluidos y tipo de infección evaluada

Ref.
Autor/año Diseño Población / contexto Tipo de infección Aporte principal para la revisión
[1]
Guo et al., 2025 Revisión clínica Receptores de trasplante
hepático

Infecciones bacterianas
postrasplante

Resume estado actual, prevención y
tratamiento de infecciones bacterianas
después del trasplante hepático.

[2]
Ferrarese et al.,
2020
Revisión Pacientes antes y después de
trasplante hepático
Infección fúngica invasiva
Describe relevancia clínica, factores
predisponentes y manejo de
infecciones fúngicas invasivas.

[3]
Graham et al.,
2021
Reporte de caso Receptor de trasplante
hepático

Toxoplasmosis cerebral e
infección bacteriana

Evidencia infecciones oportunistas
neurológicas graves en contexto de
inmunosupresión.

[4]
Selimoğlu et al.,
2020
Estudio clínico Trasplante hepático pediátrico Infecciones postrasplante
pediátricas

Identifica riesgo infeccioso específico
en población pediátrica.

[5]
Jin et al., 2025 Revisión sistemática y
metaanálisis

Receptores de trasplante
hepático

Infección del sitio
quirúrgico

Sintetiza factores de riesgo asociados
a infección del sitio quirúrgico.

[6]

Cuesta-Martín de
la Cámara et al.,
2025

Estudio prospectivo
Trasplante hepático pediátrico Riesgo infeccioso asociado
a estado inmune

Evalúa la utilidad del monitoreo
inmunológico para predecir riesgo de
infección.

[7]
Wu, 2023 Estudio clínico Receptores de trasplante
hepático

Infección por cocos Gram
positivos

Describe características
microbiológicas y respuesta
terapéutica.

[8]
Guo et al., 2022 Reporte de dos casos
y revisión
Trasplante hepático ortotópico Infecciones oportunistas
intracerebrales

Destaca infecciones neurológicas
asociadas a inmunosupresión.

[9]
Martin-Mateos et
al., 2024

Estudio clínico
multicéntrico

Receptores de trasplante
hepático
Bacterias multirresistentes
Analiza prevalencia, impacto clínico y
factores de riesgo de infecciones
multirresistentes.

[10]

Leibovici-
Weissman et al.,
2021

Estudio clínico
Receptores de trasplante
hepático

Infecciones tempranas
postrasplante

Relaciona infecciones tempranas con
supervivencia a largo plazo.
pág. 3476
[11]
Liu et al., 2025 Estudio
clínico/revisión

Receptores de trasplante
hepático

Klebsiella pneumoniae
resistente a carbapenémicos

Describe resistencia, factores de
riesgo e impacto pronóstico.

[12]
Guo et al., 2025 Cohorte retrospectiva Receptores de trasplante
hepático

Patógenos bacterianos
tempranos

Evalúa distribución de patógenos y
factores de riesgo de infección
temprana.

[13]
Prieto et al., 2025 Estudio clínico Trasplante hepático y
hepatorrenal
Citomegalovirus Analiza infección por CMV durante el
primer año postrasplante.

[14]
Jung Montanares
et al., 2024

Estudio clínico-
epidemiológico

Pacientes pediátricos con
trasplante hepático y cardíaco

Infecciones pediátricas
postrasplante

Aporta datos regionales sobre
infecciones en población pediátrica
trasplantada.

[15]
Díaz et al., 2024 Revisión/actualización
clínica

Pacientes postrasplante
hepático

Complicaciones infecciosas
y generales

Integra manejo general del paciente
postrasplante y complicaciones
frecuentes.

[16]

González-
Domínguez et al.,
2022

Revisión de literatura
Trasplante hepático Inmunosupresión y riesgo
infeccioso

Explica la relación entre protocolos
inmunosupresores y susceptibilidad a
infección.

[17]
Pérez-García et al.,
2022
Revisión clínica Trasplante de órgano sólido Infecciones en
inmunocomprometidos

Proporciona generalidades de
infecciones en receptores de órgano
sólido.

[18]
Courjon et al.,
2024
Revisión clínica Receptores de órgano sólido Infecciones bacterianas
Resume tendencias actuales en
infecciones bacterianas en trasplante
de órgano sólido.
pág. 3477
Tabla 2. Síntesis de hallazgos por desenlace: incidencia, factores de riesgo y mortalidad

Categoría de resultado

Referencias
principales

Hallazgos relevantes

Factores de riesgo descritos o
sugeridos

Impacto clínico / mortalidad

Infecciones bacterianas
tempranas

[1], [10], [12],
[18]

Constituyen uno de los grupos infecciosos
más frecuentes después del trasplante
hepático, especialmente en el periodo
postoperatorio temprano.

Cirugía compleja, estancia en UCI,
catéteres, ventilación mecánica,
drenajes, exposición antibiótica
previa, complicaciones biliares o
abdominales.

Se asocian con mayor
morbilidad, prolongación de
estancia hospitalaria y posible
reducción de supervivencia a
largo plazo [10].

Infección del sitio quirúrgico
[5], [15]
Complicación relevante del periodo
postoperatorio, con impacto en recuperación
y uso de recursos hospitalarios.

Duración quirúrgica prolongada,
transfusión, sangrado,
reintervención, diabetes,
desnutrición, drenajes,
inmunosupresión.

Puede aumentar estancia
hospitalaria, necesidad de
antibióticos, procedimientos
adicionales y riesgo de infección
sistémica.

Infecciones por bacterias
multirresistentes

[9], [11], [18]

Problema emergente de alta relevancia por
limitación terapéutica y mayor complejidad
clínica.

Colonización previa, uso previo de
antibióticos de amplio espectro,
hospitalización prolongada, UCI,
gravedad clínica, exposición
nosocomial.

Asociadas con peor pronóstico,
mayor dificultad terapéutica y
riesgo de mortalidad,
especialmente en infecciones por
Klebsiella pneumoniae resistente
a carbapenémicos [11].

Infecciones por cocos Gram
[7], [18] Pueden presentarse como bacteriemia, Dispositivos intravasculares, Requieren identificación
pág. 3478
positivos
infección relacionada con catéter o infección
del sitio quirúrgico.

hospitalización prolongada, heridas
quirúrgicas, inmunosupresión.

microbiológica y tratamiento
dirigido para evitar
complicaciones sistémicas.

Infecciones fúngicas
invasivas

[2], [15], [17]

Menos frecuentes que las bacterianas, pero
de elevada gravedad clínica.

Estancia prolongada en UCI,
reintervención, falla renal, terapia
renal sustitutiva, antibióticos de
amplio espectro, colonización
fúngica, inmunosupresión intensa.

Elevada morbimortalidad
potencial; el retraso diagnóstico
puede empeorar
significativamente el pronóstico.

Citomegalovirus
[13], [15], [17]
Infección relevante durante el primer año
postrasplante hepático y hepatorrenal.

Riesgo serológico donante-
receptor, intensidad de
inmunosupresión, suspensión de
profilaxis, linfopenia, rechazo
tratado.

Produce enfermedad directa y
efectos inmunomoduladores que
pueden favorecer otras
infecciones oportunistas.

Infecciones oportunistas
intracerebrales

[3], [8]

Eventos infrecuentes, pero graves; incluyen
toxoplasmosis cerebral e infecciones
intracerebrales asociadas a inmunosupresión.

Inmunosupresión intensa,
susceptibilidad oportunista, retraso
diagnóstico, posible coinfección.

Alto riesgo de mortalidad o
secuelas neurológicas; requieren
diagnóstico precoz y manejo
multidisciplinario.

Infecciones en población
pediátrica

[4], [6], [14]

Los niños trasplantados presentan un perfil
de riesgo particular por factores

Edad, bajo peso, estado nutricional,
tipo de injerto, hospitalización

El monitoreo inmunológico
puede ayudar a identificar
pág. 3479
inmunológicos, nutricionales y quirúrgicos.
previa, intensidad de
inmunosupresión, inmadurez
inmunológica relativa.

pacientes pediátricos con mayor
riesgo infeccioso [6].

Inmunosupresión y riesgo
infeccioso

[6], [15], [16],
[17]

La inmunosupresión es un eje transversal en
la aparición de infecciones bacterianas,
virales, fúngicas y parasitarias.

Intensidad del esquema
inmunosupresor, esteroides,
tratamiento de rechazo, linfopenia,
falta de monitoreo inmune
individualizado.

Requiere equilibrio entre
prevención del rechazo y
reducción de complicaciones
infecciosas.

Manejo integral y
prevención

[1], [2], [15],
[16], [18]

La prevención depende de vigilancia clínica,
profilaxis selectiva, diagnóstico temprano,
control microbiológico y manejo
multidisciplinario.

Riesgo infeccioso basal,
epidemiología local, resistencia
antimicrobiana, estado inmune,
complicaciones quirúrgicas.

Puede reducir morbilidad, uso
innecesario de antimicrobianos,
resistencia y mortalidad
relacionada con infección.
pág. 3480
Discusión de resultados:

Los resultados de esta revisión sistemática cualitativa muestran que las infecciones oportunistas
posteriores al trasplante hepático constituyen un problema clínico complejo, multifactorial y de alto
impacto pronóstico. Los resultados de esta revisión sistemática cualitativa muestran que las infecciones
oportunistas posteriores al trasplante hepático constituyen un problema clínico complejo, multifactorial
y de alto impacto pronóstico.

4.1. Interpretación general de los hallazgos

El hallazgo central de esta revisión es que las infecciones posteriores al trasplante hepático deben
entenderse como un continuo de riesgo que inicia desde el periodo perioperatorio inmediato y puede
extenderse durante meses o años, dependiendo del grado de inmunosupresión, la evolución del injerto,
las complicaciones quirúrgicas, la exposición hospitalaria y la epidemiología microbiológica local.
Aunque las infecciones oportunistas clásicas suelen asociarse con virus, hongos o parásitos, en el
contexto del trasplante hepático las infecciones bacterianas tempranas y las bacterias multirresistentes
adquieren un peso clínico equivalente o incluso mayor por su frecuencia, gravedad y repercusión sobre
la supervivencia [1,9,10,12].

La evidencia revisada sugiere que el riesgo infeccioso en el receptor de trasplante hepático no depende
de un único factor, sino de la interacción entre condiciones del receptor, características del
procedimiento quirúrgico, exposición a dispositivos invasivos, estancia en unidad de cuidados
intensivos, uso previo de antibióticos, colonización por microorganismos resistentes e intensidad de la
inmunosupresión [1,5,9,11,12,16]. Esta interacción explica la heterogeneidad observada en la incidencia
reportada por distintos estudios y justifica la necesidad de estrategias preventivas individualizadas.

Desde una perspectiva clínica, los resultados refuerzan que la vigilancia infecciosa no debe limitarse al
diagnóstico de eventos agudos. Las infecciones tempranas pueden tener consecuencias posteriores sobre
la evolución del paciente, la duración de la hospitalización, el ajuste de inmunosupresión, la función del
injerto y la supervivencia a largo plazo [10]. Por ello, las infecciones postrasplante deben considerarse
no solo como complicaciones aisladas, sino como marcadores de vulnerabilidad clínica y pronóstico.
pág. 3481
4.2. Relevancia de las infecciones bacterianas tempranas

Las infecciones bacterianas fueron el grupo más representado dentro de la evidencia incluida. Este
predominio es esperable, ya que el trasplante hepático combina cirugía abdominal mayor, manipulación
de la vía biliar, exposición a flora entérica, hemorragia potencial, transfusión, catéteres, drenajes,
ventilación mecánica y estancia hospitalaria prolongada [1,12]. Estos elementos favorecen infecciones
intraabdominales, bacteriemia, neumonía, infección urinaria, colangitis e infección del sitio quirúrgico.

Un punto relevante es que la fase temprana posterior al trasplante constituye una ventana crítica. Durante
este periodo, el paciente presenta máxima exposición a factores nosocomiales y suele recibir
inmunosupresión intensa para prevenir rechazo. Además, la presencia de complicaciones biliares,
sangrado, reintervención o falla renal puede aumentar el riesgo de infección y dificultar la respuesta
terapéutica [1,5,12].

Estos hallazgos tienen implicaciones prácticas claras. En primer lugar, la prevención debe comenzar
antes del trasplante mediante detección de infecciones activas, colonización bacteriana y factores de
riesgo individuales. En segundo lugar, el tratamiento empírico inicial debe considerar la epidemiología
local, sobre todo en hospitales con alta prevalencia de bacterias multirresistentes. En tercer lugar, la
desescalada antibiótica basada en cultivos debe formar parte del manejo para evitar presión selectiva
innecesaria y resistencia antimicrobiana.

Figura 2. Manejo de infecciones bacterianas tempranas.
pág. 3482
4.3. Bacterias multirresistentes: desafío clínico emergente

Uno de los aspectos más relevantes de los resultados es la importancia creciente de las infecciones por
bacterias multirresistentes. La evidencia incluida señala que estas infecciones se asocian con mayor
complejidad terapéutica, opciones antimicrobianas limitadas y posible deterioro pronóstico [9]. En
particular, las infecciones por Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenémicos representan un
problema de alta prioridad en receptores de trasplante hepático, debido a su perfil de resistencia,
dificultad de erradicación y asociación con desenlaces adversos [11].

La emergencia de bacterias multirresistentes modifica el paradigma tradicional de manejo. En pacientes
trasplantados, el retraso en el inicio de un tratamiento antimicrobiano activo puede tener consecuencias
graves. Sin embargo, el uso indiscriminado de antibióticos de amplio espectro favorece resistencia,
toxicidad, infecciones por hongos y alteraciones del microbioma. Por lo tanto, el manejo requiere
equilibrio entre cobertura temprana adecuada y optimización antimicrobiana.

Los resultados respaldan la necesidad de programas institucionales de vigilancia microbiológica,
identificación de colonización previa al trasplante, aislamiento de pacientes de alto riesgo, protocolos
de profilaxis ajustados a la epidemiología local y participación temprana de infectología. Asimismo, los
estudios futuros deberían diferenciar entre colonización, infección documentada, infección probable y
bacteriemia, ya que estas categorías tienen implicaciones pronósticas y terapéuticas distintas.

4.4. Infección del sitio quirúrgico como desenlace prevenible y multifactorial

La infección del sitio quirúrgico destaca como una complicación particularmente relevante porque se
ubica en la intersección entre factores quirúrgicos, inmunológicos y hospitalarios. La revisión
sistemática y metaanálisis incluida sobre factores de riesgo de infección del sitio quirúrgico proporciona
un marco útil para interpretar este desenlace como una complicación prevenible en parte, pero
condicionada por múltiples variables [5].

Entre los factores plausibles se encuentran duración quirúrgica prolongada, sangrado, transfusión,
reoperación, drenajes, complicaciones biliares, estancia en UCI, diabetes, desnutrición, colonización
previa y exposición antimicrobiana [5]. La infección del sitio quirúrgico puede retrasar la recuperación,
prolongar la hospitalización, aumentar el uso de antibióticos, requerir drenajes o reintervenciones y
favorecer infecciones sistémicas.
pág. 3483
En la práctica clínica, este hallazgo enfatiza la importancia de aplicar paquetes perioperatorios de
prevención, optimizar el estado nutricional cuando sea posible, reducir tiempos quirúrgicos evitables,
controlar glucemia, minimizar dispositivos innecesarios y vigilar estrechamente la herida quirúrgica.
Sin embargo, en trasplante hepático, muchas variables no son completamente modificables debido a la
urgencia del procedimiento, la gravedad del receptor o la complejidad anatómica, lo que limita la
posibilidad de extrapolar estrategias de cirugía electiva convencional.

4.5. Infecciones fúngicas invasivas: baja frecuencia relativa, alto impacto clínico

Las infecciones fúngicas invasivas representan un subgrupo de menor frecuencia relativa que las
infecciones bacterianas, pero con alta relevancia clínica por su mortalidad potencial, dificultad
diagnóstica y necesidad de tratamiento temprano [2]. En el receptor de trasplante hepático, la infección
fúngica puede aparecer en el contexto de estancia prolongada en cuidados intensivos, terapia renal
sustitutiva, reintervención quirúrgica, sangrado masivo, colonización previa, antibióticos de amplio
espectro e inmunosupresión intensa [2].

El principal problema clínico es que las infecciones fúngicas invasivas pueden presentarse de manera
inespecífica, con fiebre persistente, deterioro hemodinámico, lesiones pulmonares, compromiso
abdominal o falta de respuesta a antibióticos. Esta presentación dificulta el diagnóstico temprano y
puede retrasar el inicio de antifúngicos. Por ello, la estratificación de riesgo es fundamental para decidir
profilaxis o tratamiento anticipado en pacientes seleccionados.

Los resultados sugieren que la profilaxis antifúngica universal puede no ser necesaria en todos los
receptores, pero la profilaxis dirigida en pacientes de alto riesgo podría ser una estrategia razonable. No
obstante, la decisión debe considerar epidemiología local, toxicidad farmacológica, interacciones con
inmunosupresores, función hepática y renal, así como disponibilidad de métodos diagnósticos.

4.6. Citomegalovirus y efecto inmunomodulador

La infección por citomegalovirus durante el primer año posterior al trasplante hepático y hepatorrenal
constituye otro hallazgo relevante [13]. Su importancia radica tanto en la enfermedad directa como en
sus efectos indirectos sobre la inmunidad. El CMV puede favorecer inflamación sistémica, disfunción
inmune, mayor susceptibilidad a infecciones secundarias y posibles efectos adversos sobre el injerto.
pág. 3484
El periodo de mayor atención suele ubicarse durante los primeros meses posteriores al trasplante y
después de la suspensión de profilaxis antiviral. Los pacientes con riesgo serológico intermedio o
elevado, aquellos con intensificación de inmunosupresión y quienes presentan linfopenia o rechazo
tratado pueden requerir vigilancia estrecha mediante carga viral y evaluación clínica [13].

La evidencia disponible respalda la necesidad de estrategias individualizadas de profilaxis o tratamiento
anticipado. Sin embargo, persisten diferencias entre centros en cuanto a duración de profilaxis, umbral
para iniciar tratamiento, frecuencia de monitoreo y manejo de recurrencias. Esta variabilidad limita la
comparación entre estudios y debe considerarse al interpretar los resultados.

4.7. Infecciones oportunistas intracerebrales: baja incidencia, alta gravedad

Las infecciones oportunistas del sistema nervioso central fueron menos frecuentes en la evidencia
incluida, pero su relevancia clínica es elevada. Los reportes sobre toxoplasmosis cerebral, infección
bacteriana intracerebral e infecciones oportunistas relacionadas con inmunosupresión demuestran que
estas complicaciones pueden presentarse con síntomas neurológicos inespecíficos y simular otras
entidades, como toxicidad por inhibidores de calcineurina, eventos vasculares, neoplasias, abscesos o
encefalopatía metabólica [3,8].

La baja frecuencia de estas infecciones dificulta la generación de evidencia robusta. Gran parte del
conocimiento proviene de reportes de caso y revisiones de literatura, lo que limita la estimación precisa
de incidencia, factores de riesgo y mortalidad. Aun así, su inclusión en la revisión es importante porque
obliga a mantener un alto índice de sospecha en pacientes trasplantados con fiebre, cefalea,
convulsiones, deterioro neurológico o lesiones focales en neuroimagen.

La principal implicación clínica es que el diagnóstico debe ser precoz y multidisciplinario. La
neuroimagen, pruebas moleculares, cultivos, serología, análisis de líquido cefalorraquídeo cuando sea
posible y evaluación infectológica-neurológica deben integrarse rápidamente. La demora diagnóstica
puede traducirse en mortalidad o secuelas neurológicas permanentes.

4.8. Particularidades de la población pediátrica

La población pediátrica merece una discusión específica, ya que los factores de riesgo y la presentación
clínica pueden diferir de los adultos. Los estudios incluidos sobre trasplante hepático pediátrico e
infecciones en pacientes pediátricos trasplantados muestran que edad, peso, estado nutricional,
pág. 3485
indicación del trasplante, tipo de injerto, exposición hospitalaria previa, comorbilidades e
inmunosupresión condicionan el riesgo infeccioso [4,6,14].

El estudio prospectivo sobre monitoreo inmunológico en trasplante hepático pediátrico aporta un
elemento novedoso: la posibilidad de evaluar de forma dinámica el estado inmune para identificar
pacientes con mayor riesgo de infección [6]. Este enfoque podría contribuir a personalizar la
inmunosupresión, reducir infecciones y mantener adecuada protección frente al rechazo.

Sin embargo, la evidencia pediátrica tiene limitaciones importantes. Los tamaños de muestra suelen ser
menores, los estudios son frecuentemente unicéntricos y algunas series combinan distintos tipos de
trasplante, como hepático y cardíaco, lo que limita la extrapolación específica [14]. A pesar de ello, la
población pediátrica debe considerarse prioritaria en futuras investigaciones por su vulnerabilidad y por
la necesidad de estrategias preventivas adaptadas a edad y desarrollo inmunológico.

4.9. Inmunosupresión como eje transversal

La inmunosupresión es el principal eje fisiopatológico que conecta la prevención del rechazo con el
riesgo infeccioso. Los protocolos de inmunosupresión en trasplante hepático buscan mantener la función
del injerto, pero su intensidad y combinación farmacológica pueden incrementar la susceptibilidad a
infecciones bacterianas, virales, fúngicas y parasitarias [16].

La discusión de resultados sugiere que no basta con describir la infección; es necesario interpretar cada
evento dentro del contexto inmunosupresor del paciente. Episodios de rechazo, uso de esteroides en
altas dosis, terapias de inducción, linfopenia, niveles elevados de inhibidores de calcineurina o cambios
recientes en el esquema terapéutico pueden modificar el riesgo de infección. Por ello, la investigación
futura debería reportar de forma más detallada los esquemas de inmunosupresión, niveles
farmacológicos y modificaciones realizadas durante los episodios infecciosos.

El equilibrio entre disminuir la inmunosupresión durante infecciones graves y evitar rechazo del injerto
representa un desafío clínico frecuente. Este equilibrio requiere valoración individualizada y
coordinación entre hepatología, cirugía de trasplante, infectología y farmacología clínica.

4.10. Limitaciones metodológicas de la evidencia incluida

Una limitación central de la evidencia revisada es la heterogeneidad metodológica. Los estudios difieren
en diseño, tamaño muestral, población, periodo de seguimiento, definiciones de infección, criterios
pág. 3486
diagnósticos, microorganismos evaluados y desenlaces reportados. Esta variabilidad dificulta comparar
directamente los resultados y limita la posibilidad de estimar incidencia o mortalidad agrupada.

Otra limitación es la mezcla de tipos de evidencia. El corpus incluye revisiones sistemáticas,
metaanálisis, cohortes retrospectivas, estudios prospectivos, revisiones narrativas, documentos de
actualización y reportes de caso [1-18]. Aunque esta diversidad permite una visión amplia del problema,
también genera diferencias importantes en calidad metodológica y nivel de inferencia. Los reportes de
caso son útiles para identificar infecciones infrecuentes, pero no permiten establecer frecuencia ni
factores de riesgo sólidos.

También existe posible sesgo de publicación. Las infecciones graves, inusuales o causadas por
microorganismos multirresistentes tienen mayor probabilidad de ser publicadas, mientras que
infecciones leves o resueltas sin complicaciones pueden estar subrepresentadas. Esto puede sobreestimar
la gravedad de algunas infecciones oportunistas raras.

Otra limitación relevante es la variabilidad geográfica. La epidemiología de bacterias multirresistentes,
la disponibilidad de antifúngicos, los protocolos de profilaxis y las estrategias de vigilancia pueden
diferir de forma sustancial entre regiones. Por ello, los hallazgos de centros de alto volumen o países
con determinados perfiles de resistencia no siempre son extrapolables a otros contextos.

4.11. Implicaciones para la práctica clínica

Los resultados tienen implicaciones directas para el manejo del paciente trasplantado hepático. En
primer lugar, la prevención debe iniciar antes del trasplante mediante evaluación de infecciones activas,
colonización por microorganismos resistentes, estado serológico viral, riesgo fúngico, estado nutricional
y comorbilidades. En segundo lugar, el periodo postoperatorio temprano debe considerarse de máximo
riesgo, por lo que requiere vigilancia clínica, microbiológica y hemodinámica estrecha.

En tercer lugar, los centros de trasplante deben desarrollar protocolos locales basados en su
epidemiología microbiológica. Esto es especialmente importante para bacterias multirresistentes, cuya
prevalencia puede variar ampliamente entre hospitales. La selección de antibióticos empíricos debe
balancear cobertura adecuada y prevención de resistencia.

En cuarto lugar, la profilaxis debe ser individualizada. No todos los pacientes tienen el mismo riesgo de
infección fúngica, CMV o infección bacteriana multirresistente. Por tanto, la estratificación de riesgo
pág. 3487
puede permitir una profilaxis más racional y disminuir toxicidad, costos e interacciones
medicamentosas.

Finalmente, la atención debe ser multidisciplinaria. Las infecciones postrasplante hepático requieren
coordinación entre cirugía, hepatología, infectología, microbiología, unidad de cuidados intensivos,
farmacia clínica, enfermería especializada y, en población pediátrica, equipos con experiencia en
trasplante infantil.

4.12. Líneas futuras de investigación

La evidencia disponible muestra la necesidad de estudios prospectivos multicéntricos con definiciones
estandarizadas de infección, clasificación temporal postrasplante y reporte uniforme de desenlaces.
Futuros estudios deberían diferenciar claramente infecciones tempranas, intermedias y tardías; infección
confirmada frente a colonización; infecciones comunitarias frente a nosocomiales; y mortalidad
atribuible a infección frente a mortalidad global.

También se requieren modelos predictivos que integren variables clínicas, quirúrgicas, microbiológicas
e inmunológicas para identificar pacientes con mayor riesgo de infección grave. El monitoreo
inmunológico, especialmente en población pediátrica, representa una línea prometedora que podría
contribuir a personalizar la inmunosupresión y reducir complicaciones [6].

Otra prioridad es estudiar intervenciones frente a bacterias multirresistentes, incluyendo vigilancia de
colonización, descolonización selectiva cuando sea pertinente, optimización antimicrobiana, nuevos
antibióticos y estrategias de prevención hospitalaria. En infecciones fúngicas, se requieren estudios que
comparen profilaxis universal frente a profilaxis dirigida por riesgo.

Finalmente, es importante fortalecer la evidencia latinoamericana. Las referencias regionales incluidas
sobre CMV, infecciones pediátricas, manejo postrasplante e inmunosupresión aportan contexto
relevante [13-16], pero aún se necesitan cohortes multicéntricas latinoamericanas enfocadas
específicamente en trasplante hepático, resistencia antimicrobiana, mortalidad y supervivencia del
injerto.

4.13. Síntesis final de la discusión

En conjunto, los resultados de esta revisión indican que las infecciones oportunistas posteriores al
trasplante hepático constituyen un determinante importante de evolución clínica. Las infecciones
pág. 3488
bacterianas tempranas son las más frecuentes y se relacionan con factores perioperatorios, hospitalarios
e inmunológicos [1,12]. Las infecciones por bacterias multirresistentes representan un desafío
terapéutico creciente y requieren vigilancia institucional específica [9,11]. Las infecciones fúngicas
invasivas, el CMV y las infecciones oportunistas intracerebrales son menos frecuentes, pero
potencialmente graves y asociadas con alta morbimortalidad [2,3,8,13].

La evidencia disponible respalda un enfoque preventivo, individualizado y multidisciplinario. No
obstante, la heterogeneidad metodológica limita la posibilidad de establecer estimaciones definitivas de
incidencia o mortalidad. Por ello, la investigación futura debe avanzar hacia estudios prospectivos,
multicéntricos y estandarizados que permitan mejorar la predicción de riesgo, optimizar la profilaxis y
reducir la mortalidad infecciosa posterior al trasplante hepático.

CONCLUSIONES:

1. Relevancia clínica e incidencia.

Las infecciones oportunistas posteriores al trasplante hepático representan una complicación frecuente
y clínicamente relevante, con impacto directo sobre la evolución postoperatoria, la estancia
hospitalaria, el uso de antimicrobianos y la supervivencia del receptor. La evidencia revisada muestra
que las infecciones bacterianas tempranas constituyen el grupo predominante, especialmente durante
las primeras semanas posteriores al trasplante, cuando confluyen cirugía abdominal compleja,
inmunosupresión intensa, estancia en unidad de cuidados intensivos, uso de dispositivos invasivos y
exposición antibiótica previa [1,10,12,18].

Aunque las infecciones bacterianas son las más frecuentes, el espectro infeccioso postrasplante es
amplio e incluye infección del sitio quirúrgico, infecciones por bacterias multirresistentes, infecciones
fúngicas invasivas, citomegalovirus, infecciones oportunistas intracerebrales y complicaciones
infecciosas en población pediátrica [2-6,8,9,13,14]. Esta diversidad obliga a interpretar el riesgo
infeccioso como un fenómeno dinámico, dependiente del tiempo postrasplante, la epidemiología local
y el estado inmunológico del receptor.

En conjunto, los hallazgos respaldan que la vigilancia infecciosa debe iniciar desde el periodo
pretrasplante y mantenerse de forma estrecha durante el seguimiento, particularmente durante el
primer año, etapa en la que se concentran múltiples eventos infecciosos y ajustes de inmunosupresión.
pág. 3489
2. Factores de riesgo y mortalidad.

Las infecciones posteriores al trasplante hepático continúan siendo una de las principales causas de
morbimortalidad y están influenciadas por múltiples factores perioperatorios, clínicos e inmunológicos,
por lo que su prevención y manejo requieren un enfoque integral y multidisciplinario.

Dentro de los principales factores a destacar se encuentra la multidrogoresistencia. Las infecciones por
bacterias multirresistentes, especialmente por Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenémicos,
representan un desafío creciente debido a las limitadas opciones terapéuticas y su asociación con peores
desenlaces clínicos. Esto resalta la importancia de fortalecer los programas de vigilancia microbiológica
y optimización del uso de antimicrobianos en cada hospital.

El tratamiento de las infecciones en receptores de trasplante hepático debe equilibrar el inicio temprano
de la terapia antimicrobiana eficaz con los principios de administración racional de antibióticos,
tomando en cuenta el perfil hemodinámico del paciente postquirúrgico, y evitando favorecer la aparición
de nuevas resistencias y eventos adversos propios de los antibióticos.

La identificación de pacientes de alto riesgo mediante estrategias como la detección de colonización
previa al trasplante, protocolos de profilaxis adaptados a la epidemiología local y la participación
temprana de especialistas en Infectología puede contribuir a disminuir la incidencia y gravedad de las
infecciones.

En la población pediátrica, los factores de riesgo y la respuesta inmunológica presentan características
particulares, por lo que se requieren estrategias preventivas y terapéuticas específicas, así como estudios
prospectivos con mayor calidad metodológica que permitan generar evidencia más sólida.

La intensidad y el tipo de inmunosupresión constituyen determinantes fundamentales del riesgo
infeccioso y determinarán la cobertura antibiótica necesaria. Por ello, la valoración de cada episodio
infeccioso debe realizarse de una manera individualizada, considerando el estado inmunológico del
paciente, los esquemas de inmunosupresión empleados y las modificaciones terapéuticas recientes.

El monitoreo inmunológico y la personalización de la inmunosupresión representan estrategias
prometedoras para reducir el riesgo de infección sin comprometer la supervivencia del injerto, sin
embargo, su utilidad clínica deberá confirmarse mediante estudios prospectivos de mayor escala.
pág. 3490
Finalmente, la investigación futura debe incorporar seguimientos prolongados, una caracterización más
precisa de los esquemas inmunosupresores y una diferenciación clara entre colonización e infección,
con el fin de optimizar las estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento en los pacientes
sometidos a trasplante hepático.

3. Conclusión sobre implicaciones clínicas e investigación futura.

La prevención y manejo de las infecciones oportunistas después del trasplante hepático requiere un

enfoque individualizado, multidisciplinario y basado en riesgo. Los resultados de la revisión respaldan

la necesidad de integrar evaluación pretrasplante, identificación de colonización, vigilancia

microbiológica, profilaxis antimicrobiana selectiva, monitoreo de citomegalovirus, estratificación de

riesgo fúngico, optimización del uso de antibióticos y ajuste cuidadoso de la inmunosupresión

[1,2,13,15-18].

En población pediátrica, la evidencia sugiere que el riesgo infeccioso debe abordarse de forma

diferenciada, considerando edad, estado nutricional, tipo de injerto, indicación del trasplante y madurez

inmunológica. El monitoreo inmunológico prospectivo podría ser una herramienta útil para identificar

pacientes con mayor susceptibilidad infecciosa y personalizar la intensidad de inmunosupresión

[4,6,14].

Finalmente, la evidencia disponible presenta limitaciones metodológicas importantes, como

heterogeneidad de diseños, variabilidad en definiciones de infección, diferencias en periodos de

seguimiento y escasez de estudios prospectivos comparables. Por ello, futuras investigaciones deben

priorizar cohortes multicéntricas, definiciones estandarizadas, análisis por tipo de infección, evaluación

de mortalidad atribuible y desarrollo de modelos predictivos que integren variables clínicas,

microbiológicas e inmunológicas.
pág. 3491
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