pág. 4016
“INTENCIÓN EMPRENDEDORA Y FACTORES
PSICOSOCIALES EN ESTUDIANTES DE
FAECO EN EL ÁMBITO DE LA
ORGANIZACIÓN EMPRESARIAL”
(FACULTAD DE ADMINISTRACIÓN DE
EMPRESAS Y CONTABILIDAD DEL CENTRO
REGIONAL UNIVERSITARIO DE COCLÉ)
“ENTREPRENEURIAL INTENTION AND PSYCHOSOCIAL
FACTORS IN FAECO STUDENTS TOWARDS BUSINESS
ORGANIZATION” (FACULTY OF BUSINESS
ADMINISTRATION AND ACCOUNTING OF THE COCLÉ
REGIONAL UNIVERSITY CENTER)
Antonia del Carmen Madrid George
Facultad de Administración de Empresas y Contabilidad
Susana Yau
Universidad Politécnica del Golfo de México

pág. 4017
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25408
“Intención emprendedora y factores psicosociales en estudiantes de FAECO
en el ámbito de la organización empresarial” (Facultad de administración
de empresas y contabilidad del centro regional universitario de Coclé)
Antonia del Carmen Madrid George1
amadridgeorge@gmail.com
https://orcid.org/0009-0005-7477-5954
Facultad de Administración de Empresas y
Contabilidad
Universidad de Panamá
Panamá
Susana Yau
susanayau74@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-3352-0942
Facultad de Administración de Empresas y
Contabilidad
Universidad de Panamá
Panamá
RESUMEN
La intención emprendedora es uno de los mayores predictores de la fundación de nuevas organizaciones
empresariales, si bien su surgimiento se encuentra sujeto a la influencia de factores cognitivos,
psicológicos y sociales. Este estudio se propuso evaluar la correlación entre la intención de emprender
y los factores psicosociales de autoeficacia, motivación de logro, tolerancia al riesgo y apoyo social
percibido en los estudiantes de la Facultad de Administración de Empresas y Contabilidad (FAECO) del
Centro Regional Universitario de Coclé, Universidad de Panamá. Se utilizó un diseño cuantitativo no
experimental, transversal, descriptivo correlacional. La muestra estuvo constituida por 44 estudiantes
que fueron seleccionados por muestreo no probabilístico de conveniencia y se les administró un
cuestionario estructurado con escala tipo Likert de cinco puntos. La evaluación mostró un alto nivel de
intención emprendedora, junto con elevados valores de autoeficacia, motivación de logro y percepción
de apoyo social. Sin embargo, existen considerables fragilidades en la habilidad para tomar decisiones
estratégicas en estado de incertidumbre y en pasar de las intenciones a acciones emprendedoras
específicas. Estos resultados, revelan una disparidad entre la motivación para emprender y las
competencias necesarias para gestionar proyectos de negocio en situaciones reales. Se concluye que la
educación universitaria debe ir más allá de transmitir conocimientos sobre la administración, debe
incluir metodologías experienciales, generar incubadoras de negocio, simuladores, mentorías,
vinculación con el sector productivo para el desarrollo de competencias relacionadas con la gestión del
riesgo, el pensamiento estratégico, la resiliencia y la toma de decisiones. La investigación proporciona
evidencia empírica que ayuda a informar las políticas de la institución en el sentido de fortalecer el
ecosistema de emprendimiento universitario y el desarrollo de empresas más innovadoras, sostenibles y
competitivas.
Palabras clave: intención emprendedora, factores psicosociales, autoeficacia, educación superior,
organización empresarial.
1 Autor principal
Correspondencia: amadridgeorge@gmail.com

pág. 4018
“Entrepreneurial intention and psychosocial factors in FAECO students
towards business organization” (Faculty of Business Administration and
Accounting of the Coclé Regional University Center)
ABSTRACT
Entrepreneurial intention is one of the strongest predictors of the founding of new business
organizations, although its emergence is subject to the influence of cognitive, psychological, and social
factors. This study aimed to evaluate the correlation between entrepreneurial intention and the
psychosocial factors of self-efficacy, achievement motivation, risk tolerance, and perceived social
support among students of the Faculty of Business Administration and Accounting (FAECO) at the
Coclé Regional University Center, University of Panama. A quantitative, non-experimental, cross-
sectional, descriptive-correlational design was used. The sample consisted of 44 students selected by
non-probability convenience sampling, who were administered a structured questionnaire with a five-
point Likert scale. The evaluation showed a high level of entrepreneurial intention, along with high
scores for self-efficacy, achievement motivation, and perceived social support. However, there are
considerable weaknesses in the ability to make strategic decisions under uncertainty and in translating
intentions into specific entrepreneurial actions. These results reveal a gap between the motivation to
become entrepreneurs and the skills needed to manage business projects in real-world situations. It is
concluded that university education must go beyond simply transmitting knowledge about
administration; it must include experiential methodologies, create business incubators, provide
simulations, offer mentorship programs, and foster connections with the productive sector to develop
skills related to risk management, strategic thinking, resilience, and decision-making. This research
provides empirical evidence that helps inform institutional policies aimed at strengthening the university
entrepreneurship ecosystem and developing more innovative, sustainable, and competitive businesses.
Keywords: entrepreneurial intention, psychosocial factors, self-efficacy, higher education, business
organization.
Artículo recibido 20 mayo 2026
Aceptado para publicación: 20 junio 2026

pág. 4019
INTRODUCCIÓN
En un entorno de rápido cambio tecnológico, incertidumbre económica y competencia intensa, el
emprendimiento se ha convertido en un elemento clave para el crecimiento económico, la innovación y
el desarrollo sostenible (Wardana et al., 2020; Sánchez-García et al., 2021). En consecuencia, la
organización empresarial precisa de profesionales que sean capaces de detectar oportunidades, tomar
riesgos y convertir ideas en proyectos concretos. Por consiguiente, el entendimiento de las variables
que promueven la intención emprendedora es una prioridad para la investigación y también para las
instituciones de educación superior que forman el capital humano que liderará las organizaciones del
futuro.
La extensa investigación indica que la decisión de emprender no depende solo del conocimiento
administrativo o de incentivos económicos, sino también de factores cognitivos, emocionales y sociales
(Newman et al., 2019; Yousaf et al., 2021). De acuerdo con la Teoría de la Conducta Planeada de Ajzen
(1991), la intención emprendedora es un predictor directo del comportamiento emprendedor y se ve
afectada por la actitud hacia el emprendimiento, norma subjetiva, el control conductual percibido.
Adicionalmente la Teoría de la Autoeficacia (Bandura, 1997) señala que las creencias en las capacidades
personales influyen en la toma de decisiones y persistencia y el modelo de Shapero y Sokol (1982)
consideran la influencia del entorno social en la formación de la intención emprendedora. Tales
perspectivas ayudan a explicar como el emprendimiento es percibido, experimentado y contextualizado
socialmente entre otros.
En la universidad la formación académica es un factor relevante, pero no suficiente para fomentar el
emprendimiento. Hay evidencia que demuestra que los futuros emprendedores que poseen
conocimientos administrativos apropiados tienen intenciones bajas de emprender si carecen de
confianza en sí mismos, tienen poca tolerancia al riesgo o sienten apoyo limitado de sus contextos. Esta
realidad regenera la necesidad de investigar conjuntamente variables individuales y sociales
relacionadas con el emprendimiento.
En este sentido se justifica que para tal fin se considere en el presente documento a la Facultad de
Administración de Empresas y Contabilidad (FAECO) del Centro Regional Universitario de Coclé,
como ámbito para analizar la intención emprendedora de sus agremiados. La presente investigación

pág. 4020
tuvo como finalidad determinar la relación entre la intención emprendedora y los factores psicosociales
de autoeficacia emprendedora, motivación de logro, tolerancia al riesgo y apoyo social percibido, con
el fin de recoger evidencias que aporten al fortalecimiento de la educación empresarial universitaria.
Los hallazgos indican que los estudiantes tienen habilidades sólidas para planificar, motivarse y contar
con el apoyo social, pero también muestran debilidades en la toma de decisiones en condiciones de
incertidumbre y en la conversión de la intención en acciones. Estos resultados proporcionan información
relevante a la formulación de estrategias institucionales para la potenciación del ecosistema
emprendedor a través de la formación y facilitación, en el desarrollo de productos de incubación de
empresas, para la consolidación de firmas más innovadoras, sostenibles y competitivas.
MARCO TEÓRICO
1. Intención emprendedora en el ámbito de la organización empresarial
Se entiende por intención emprendedora el compromiso consciente de un individuo para convertirse en
empresario en el futuro (Krueger, Reilly, & Carsrud, 2000). En el área de la administración esta variable
se ha considerado como el mejor predictor del comportamiento empresarial ya que raramente ocurre la
formación de empresa sin una intención anterior claramente establecida.
A partir de la Teoría del Comportamiento Planificado (Ajzen, 1991) la intención es el último
antecedente del comportamiento y tiene tres determinantes que son la actitud hacia el comportamiento,
normas subjetivas y control conductual percibido. En el ámbito universitario, esta perspectiva teórica se
ha utilizado en múltiples estudios para predecir la intención de imitación en estudiantes de
administración y negocios (Liñán & Chen, 2009).
En el terreno organizacional, el fomento de la intención emprendedora se vuelve estratégico no solo para
la generación de nuevas empresas sino también para el surgimiento de intraemprendimiento dentro de
las organizaciones establecidas a través de la innovación y la competencia (Hisrich, Peters, & Shepherd,
2017).
2. Factores psicosociales y emprendimiento
Existe evidencia en la literatura de que la intención emprendedora no es una función solo del
conocimiento técnico sino también de diversos factores psicosociales que afectan a la percepción de
viabilidad y de deseabilidad del emprendimiento (Shapero & Sokol, 1982).

pág. 4021
2.1 Autoeficacia emprendedora
La creencia en la propia eficacia, entendiéndose esta como la creencia en la capacidad propia para llevar
a cabo las actuaciones necesarias para que un determinado resultado se produzca (Bandura, 1997), ha
mostrado que es un predictor fuerte de la intención emprendedora. La disposición a emprender de los
estudiantes se eleva considerablemente cuando consideran que tienen competencias para diseñar,
organizar y dirigir un negocio (Zhao, Seibert, & Hills, 2005).
En el nivel de dinámica organizacional, la autoeficacia conduce a la adaptación estratégica en la
incertidumbre empresarial.
2.2 Motivación de logro
La teoría de la motivación para el logro (McClelland, 1961) establece que las personas que tienen fuerte
necesidad de logro son más proclives a hacer que las cosas sean responsabilidad suya y buscar objetivos
que sean desafiantes. Varios estudios han demostrado que esta variable se asocia positivamente con la
intención emprendedora, ya que emprender está directamente relacionado con tomar la iniciativa, ser
autónomo y tener enfoque hacia los resultados (Collins, Hanges, & Locke, 2004).
En los estudiantes de administración la motivación de logro se asocia con querer dirigir sus propios
proyectos o tener impacto en la organización.
2.3 Tolerancia al riesgo
El emprendimiento conlleva a que se enfrente a incertidumbres en la economía y en la organización.
La tolerancia al riesgo es una de las características que diferencian al emprendedor (Stewart & Roth,
2001). Personas con más disposición a enfrentar la incertidumbre tienen una mayor intención
emprendedora.
En un contexto organizacional contemporáneo caracterizado por volatilidad con transformación digital
la gestión del riesgo se ha transformado en una competencia estratégica organizacional (World
Economic Forum, 2020).
2.4 Apoyo social percibido
El modelo de Shapero y Sokol (1982) enfatiza el papel del ambiente social en la formación de la
intención emprendedora. El respaldo familiar, académico o institucional condiciona la percepción de

pág. 4022
factibilidad del emprendimiento. Investigaciones empíricas señalan que los estudiantes que se sienten
apoyados socialmente tienen una mayor intención emprendedora (Liñán & Chen, 2009).
En la universidad, incubadoras, mentorías, redes de negocios, potencian este componente psicosocial.
3. Educación superior y formación emprendedora
La universidad tiene un papel de primer orden en la formación del capital humano con orientación
emprendedora. Según la teoría del capital humano (Becker, 1993), la educación académica aumenta la
productividad, lo que puede conducir a la creación de valor económico.
Pero recientes investigaciones sugieren que la educación técnica por sí sola no es suficiente para
promover actitudes emprendedoras sin que esta sea potenciada por componentes psicociales y
experienciales (Fayolle & Gailly, 2015). La enseñanza del emprendimiento debe combinar el
conocimiento administrativo, el desarrollo de competencias emocionales y la exposición práctica al
entorno de negocios.
Por tanto, el grado de percepción de los estudiantes de la FAECO al respecto nos posibilita comprobar
si la formación recibida ha sido apta para promover actitudes y disposiciones emprendedoras en el marco
de la empresa.
4. Modelo conceptual integrador
La revisión convergió en que la intención emprendedora es producto de la interacción entre variables
sociales, emocionales y cognitivas. Control de conducta percibido (desde Teoría del Comportamiento
Planificado, Ajzen, 1991) está fuertemente relacionado a la autoeficacia (Bandura, 1997), mientras que
las normas subjetivas están asociadas al apoyo social percibido (Shapero & Sokol, 1982).
En consecuencia, en este trabajo se postula un modelo en que la intención emprendedora para hacia la
organización empresarial es predicha por: Autoeficacia emprendedora; Motivación para la realización;
Tolerancia al Riesgo; Apoyo social percibido.
Este método cuantitativamente examina la asociación entre los factores psicosociales e intención
emprendedora en estudiantes de Administración.

pág. 4023
Resultados y discusión
La Figura 1
Muestra la distribución de los participantes según su sexo.
Un total de 44 personas respondieron a la encuesta, siendo el
68,2% (n = 30) mujeres y el 31,8% (n = 14) hombres, y que no
hubo participantes en la opción Otro. Estos resultados reflejan el
predominio del sexo femenino en la muestra, y este aspecto debe ser tomado en cuenta para la
interpretación de los resultados, ya que las percepciones y respuestas obtenidas estarán sesgadas hacia
este grupo poblacional. No obstante, la inclusión de ambos sexos brinda la posibilidad de análisis
comparativos, si así lo requiere el diseño metodológico, si bien existirá una distribución desequilibrada
entre los grupos.
La figura 2
Muestra la distribución de los participantes
según su edad.
Estos resultados indican que la muestra está
compuesta en gran parte por adultos jóvenes,
una característica que se alinea con la
población de estudiantes de pregrado. El alto número de participantes con edades entre 18 y 20 años
sugiere que los resultados de la investigación se basan fundamentalmente en la percepción y experiencia
de estudiantes que se encuentran desarrollando las bases de su formación académica, lo cual implica
que se trata de sujetos que, en términos generales, se hallan en proceso de adecuación a su nuevo
ambiente universitario, así como de construcción de competencias profesionales.
Las características de la muestra indican que las inferencias del estudio deben realizarse
fundamentalmente para jóvenes universitarios, debido a que las características de esta etapa del ciclo
vital pueden haber afectado las respuestas y la interpretación de las variables.
pág. 4024
Figura 3:
Pregunta:1
La intención emprendedora es
predominantemente positiva (el 70,4%
estuvo de acuerdo, el 29,5% se mostró
neutral y el 0% estuvo en desacuerdo), lo
que demuestra un entorno favorable para
la promoción de nuevas organizaciones empresariales mediante un medio que transforma la intención
en iniciativas empresariales concretas.
Figura 4
Pregunta: 2
El 68,2% de los encuestados cree que tiene
la habilidad para detectar oportunidades de
negocios, el 22,7% no se pronunció y el
9,1% tiene una opinión negativa. Estos
resultados son indicativos de un grado
positivo de eficacia personal en el
emprendedor y demuestran un escenario viable para promover la generación de nuevas empresas a
partir del desarrollo de competencias emprendedoras concretas.

pág. 4025
La Figura 5
Pregunta: 3
El 53,5 % de los participantes está
de acuerdo con que se debe actuar,
aunque haya incertidumbre o riesgo,
el 37,2 % está neutral y un 9,4 %
tiene una opinión negativa. Estos
resultados indican que el riesgo
todavía se considera una de las principales barreras para el desarrollo de la actividad emprendedora, por
lo que se debe tener en cuenta para la formación y el apoyo futuros emprendedores.
Figura 6:
Pregunta 4
Los resultados permiten suponer que la
población objeto de estudio tiene una
propensión positiva hacia la
planificación y organización de
actividades emprendedoras, lo que es un
buen indicio para el desarrollo de la
intención emprendedora. No obstante, la confianza percibida no es suficiente para garantizar el éxito
empresarial, ya que ésta debe ir acompañada de conocimientos técnicos, habilidades gerenciales, toma
de decisiones, acceso a recursos y experiencia práctica. Por tanto, se sugiere que las instituciones de
educación superior sigan fortaleciendo programas de formación en pro del emprendimiento que faciliten
la transferencia práctica de dichas competencias y minimicen la dixtancia entre percepción de capacidad
y desempeño emprendedor real.
pág. 4026
La Figura 7
Pregunta: 5
Los resultados permiten afirmar que la
muestra manifiesta una actitud positiva hacia
la superación de los retos emprendedores, y
esto es una fortaleza para la generación de
iniciativas empresariales. Estos resultados
apoyan la relevancia de que las instituciones
de educación superior continúen incentivando metodologías de aprendizaje experiencial, incubadoras
de empresas y programas de mentoría que hagan que los futuros empresarios se vuelvan más resilientes
y emprendedoras.
Figura 8
Pregunta 6
En lo general, la gráfica indica que la
preparación para tomar decisiones
estratégicas es una habilidad que
todavía debe desarrollarse. Por
consiguiente, se debe garantizar la
prioridad en el desarrollo de
habilidades analíticas, estratégicas y de liderazgo en los programas de capacitación en emprendimiento,
apoyando el paso de la confianza percibida a un desempeño efectual en la empresa.
pág. 4027
Figura 9
Pregunta 7
A grandes rasgos, los resultados reflejan
que los estudiantes tienen una alta
motivación para la realización de
emprendimientos, lo cual es un punto
fuerte en el desarrollo de la intención
emprendedora. Sin embargo, esta motivación debe ser respaldada por la capacidad gerencial,
pensamiento estratégico, habilidad idear, y experiencias vividas que permitan convertir la actitud
positiva en un proyecto de negocio sostenible y exitoso.
Figura 10
Pregunta 8
En suma, los resultados
permiten afirmar que la
muestra tiende a mostrar un
sesgo positivo hacia la
participación en actividades
emprendedoras, aunque persiste un grupo de estudiantes a quienes incentivar más para lograr su
compromiso con dicho proceso formativo. Estas medidas harían posible que el interés que la mayoría
de los participantes mostraron se convierta en la capacidad de encontrar oportunidades de negocio, crear
organizaciones sostenibles y dar respuesta a los retos del mundo de la empresa hoy.

pág. 4028
Figura 11
Pregunta 9
Estos resultados ponen en
evidencia la necesidad de que las
instituciones de educación
superior refuercen el desarrollo de
habilidades relacionadas con la
decisión estratégica, el manejo del riesgo, el pensamiento crítico y la tolerancia a la incertidumbre. De
esta forma, la formación emprendedora no solamente potenciaría el conocimiento técnico, sino también
las habilidades cognitivas y conductuales necesarias para que el individuo se desempeñe eficazmente
en un entorno de negocios dinámico y altamente competitivo.
Figura 12
Pregunta 10
De facto, la figura muestra que los
participantes tienen una postura
favorable para aceptar riesgos en
grado moderado, siempre que
estén ligados a oportunidades
reales de crecimiento empresarial. Este resultado añade a la evidencia previa en las preguntas anteriores
mostrando que, aunque los estudiantes sienten inseguridad para tomar decisiones en base a información
incompleta, están abiertos a tomar riesgos racionales ante un potencial de éxito. Por lo tanto, la mejora
en la capacidad para analizar estratégicamente, gestionar riesgos y valorar oportunidades conducirá a un
perfil emprendedor más fuerte que estará mejor equipado para superar los retos de un entorno
empresarial dinámico y competitivo.

pág. 4029
Figura 13
Pregunta 11
En general, la figura muestra que los
encuestados consideran que tienen el
respaldo implicativo más fuerte del
entorno familiar y social que apoya
al emprendimiento, lo cual es
favorable para el desarrollo de la intención emprendedora. Sin embargo, la influencia del entorno,
aunque imprescindible, no asegura el éxito empresarial. Esto debe ser complementado con capacitación
especializada, el desarrollo de habilidades de gestión, acceso a recursos financieros y asesoramiento
institucional, para convertir el apoyo social en emprendimientos sustentables y competitivos.
Figura 14
Pregunta 12
El porcentaje que alerta de
que cuenta con una red de
orientación y apoyo, figuran
como fortalezas para la
realización de
emprendimientos. Sin embargo, la presencia de un grupo que expresa incertidumbre o falta de apoyo
destaca la necesidad de fortalecer el capital social emprendedor en la universidad, a través de la creación
de entornos colaborativos que integren a estudiantes, emprendedores, mentores y organizaciones de
apoyo empresarial.
Discusión
Los resultados indicaron que los estudiantes de FAECO presentan un perfil emprendedor positivo pero
incompleto y contradictorio. La mayoría dice sentirse capaz de planificar y organizar una empresa, tiene
motivación para conseguir objetivos exigentes, está dispuesta a asumir riesgos moderados, y cuenta con
la percepción de apoyo social. Pero estas fortalezas existen a la vez con grandes dificultades para decidir

pág. 4030
estratégicamente y actuar cuando no se tiene toda la información. Por ende, los datos no permiten
afirmar la existencia de una capacidad emprendedora totalmente cohesionada, sino que evidencian una
intención potencialmente elevada que aún no se manifiesta en una preparación operativa adecuada.
En conjunto, los hallazgos indican la existencia de una desconexión entre la inclinación emprendedora
y la competencia comercial. Los jóvenes se sienten inspirados y con un nivel general de confianza
altísimo, sin embargo, cambia totalmente cuando hay que dar pasos concretos: tienen menos confianza
en las habilidades que se ponen a prueba una vez la aventura deja de ser solamente una idea. Esta división
desafía a los modelos de enseñanza que se enfocan principalmente en planes de negocios, capsulas
teóricas o actividades aisladas. Saber la etapa de generación de una empresa no es sinónimo de tener
criterio empresarial. La educación empresarial debe situar al alumno ante problemas no resueltos,
información contradictoria, límites presupuestarios, clientes reales y efectos de sus decisiones.
A nivel institucional, los resultados indican que FAECO debería pasar de la educación para el
emprendimiento a la formación para el emprendimiento. Esto conlleva incorporar simuladores de
gerencia, proyectos con clientes reales, validación de modelos de negocio, prototipos, análisis de
escenarios, tutorías y vinculación con empresarios (Ahmed et al., 2020; Wardana et al., 2021). La
formación técnica tiene limitación cuando no se complementa con experiencias prácticas y
fortalecimiento psicosocial. Por ello, la incubación universitaria no debería limitarse a asesorar
propuestas avanzadas, sino que debe constituirse en un laboratorio formativo en el que los estudiantes
adquieran tolerancia al error, criterio financiero, capacidad de negociación el aprendizaje proveniente
de resultados adversos.
En términos generales, el artículo señala que la intención de empresa de los estudiantes está apoyada
principalmente en la autoeficacia percibida, motivación de logro y apoyo social. No obstante, su menor
capacidad para tomar decisiones críticas y su incomodidad ante información incompleta, muestran que
su intención aún es más aspiracional que operativa. El mensaje central no es sólo que los estudiantes
quieren emprender, sino que deben tener la oportunidad de desarrollar las capacidades que permiten
actuar en medio de la incertidumbre.

pág. 4031
Marco metodológico
Este estudio fue llevado a cabo bajo un diseño cuantitativo, que se centró en cuantificar y analizar la
percepción de los estudiantes acerca de la intencionalidad emprendedora y su vinculación con diferentes
factores psicosociales a través de una cuantificación de sus impresiones. Este procedimiento permitió
caracterizar las variables y obtener información empírica matizable a partir de la cual pueden realizarse
análisis estadísticos, lo que favorece a la objetividad en la interpretación de los resultados. Su selección
se justifica en la finalidad de encontrar tendencias y patrones en dimensiones tales como autoeficacia,
motivación de logro, tolerancia al riesgo y apoyo social percibido.
El estudio siguió un diseño no experimental en el que se recogió a su vez información transversal para
alcanzar un nivel de profundidad suficiente, ya que no se manipuló intencionalmente las variables a
estudiar las cuales se observaron en su medio natural. La fase descriptiva caracterizó la intencionalidad
emprendedora y los factores psicológicos mientras que la de correlación analizó la posible relación
entre las mismas basándose en la Teoría del Comportamiento Planeado de Ajzen (1991), en la Teoría de
la Autoeficacia de Bandura (1997) y en el Modelo del Evento Emprendedor de Shapero y Sokol (1982).
Por lo tanto, el estudio en sí no intenta establecer relaciones causales sino más bien señalar correlación
entre las variables investigadas, debido a que es de naturaleza transversal.
Se seleccionaron estudiantes de FAECO como población proveniente del Centro Regional Universitario
de Coclé de la Universidad de Panamá, estableciendo un criterio el ser estudiantes activos. Tomando en
cuenta estos criterios, un total de 44 estudiantes formó parte de la muestra, y se seleccionaron a través
de un muestreo no probabilístico por conveniencia. Si bien este procedimiento limita la generalización
del resultado, es una estrategia válida en investigaciones descriptivas y exploratorias en
comportamiento organizacional y emprendimiento.
Los datos se recogieron a través de un cuestionario estructurado diseñado con base en los modelos
teóricos más relevantes en relación con la intención emprendedora y los factores psicosociales. Del
instrumento se desprenden preguntas de tipo sociodemográficas y afirmaciones relacionadas con la
autoeficacia emprendedora, motivación del logro, tolerancia al riesgo y apoyo social percibido,
utilizando una escala tipo Likert de cinco categorías, lo que permitió el análisis estadístico de la

pág. 4032
información. La variable dependiente fue la orientación emprendedora hacia la organización de negocios
y las variables independientes consistieron en los cuatro factores psicológicos sociales mencionados.
La inscripción del cuestionario fue presencial a través de un formulario electrónico. Antes de la
participación, los individuos fueron informados sobre los fines del estudio y se les solicitó que otorgaran
su consentimiento informado. Luego se depuraron, codificaron y analizaron los datos con estadística
descriptiva e inferencial. La investigación cumplió con los principios éticos de voluntariedad,
confidencialidad, anonimato, beneficencia, no maleficencia e integridad científica sin dar acceso a
terceros a la información y asegurando que la información sólo fue utilizada con fines académicos-
científicos.
CONCLUSIÓN
El trabajo muestra que la intención emprendedora de los estudiantes de la Facultad de Administración
y Contabilidad (FAECO-Coclé) se revela como un fenómeno multidimensional, influenciado por los
aspectos cognitivos, psicológicos y sociales. Se reporta una percepción positiva en variables como la
autoeficacia para planear y organizar un proyecto de negocio, la motivación para lograr, la
perseverancia ante las dificultades, la voluntad de tomar riesgos moderados, y el apoyo recibido de la
familia y de los amigos. En este sentido, los resultados parecen apuntar a la configuración de un
contexto favorable a la generación de la cultura emprendedora en el ámbito universitario.
Pero una interpretación crítica de los hallazgos indica que tener alta intención emprendedora no es
garantía de poseer las competencias necesarias para hacer bien las cosas. La aportación central del
estudio es, precisamente, que pone de manifiesto una contradicción entre la confianza exigida y la
preparación real para ocuparse de la complejidad que ello implica. Aunque los alumnos declaran sentirse
seguros de planificar sus proyectos, y confiados en su capacidad para superar las adversidades, son más
inciertos cuando deben optar por las decisiones estratégicas en situaciones de información incompleta,
rasgo característico justamente del mundo empresarial actual.
Este supuesto contrasentido invita a cuestionar uno de los supuestos más comunes en la educación
emprendedora: que aumentar la motivación y la intención es un predictor suficiente para llevar a cabo
la acción emprendedora. Los resultados indican que la intención es una condición necesaria, aunque no
suficiente, para la creación de organizaciones empresariales sostenibles. Entre el deseo y la acción

pág. 4033
median aprendizaje, experiencia, análisis, estrategia y juicio, gestión del riesgo, inteligencia emocional
y recursos, aspectos que difícilmente se adquieren sólo mediante la enseñanza tradicional basada en
contenidos conceptuales.
En esta misma línea también pone en evidencia una limitación de fondo en muchos programas
universitarios de emprendimiento: el sesgo hacia una perspectiva centrada en la transmisión de
conocimientos administrativos, más que en la generación de capacidades para operar en contextos de
incertidumbre. La vida empresarial exige profesionales que puedan tomar decisiones con información
incompleta, manejar los fracasos, adaptarse a los cambios constantes y aprender continuamente de la
experiencia. Por consiguiente, la educación superior debe cambiar el énfasis del qué saber hacia el cómo
saber hacer, hacia cómo saber decidir, y hacia cómo saber adaptarse. Los resultados muestran también
que el apoyo familiar y social conforma un recurso clave para fortalecer la intención emprendedora, si
bien no reemplaza la necesidad de la formación de capital profesional y redes empresariales
especializadas. El apoyo emocional facilita la confianza al comienzo, no obstante, la sustentabilidad de
una iniciativa se determina también por el acceso a mentorías, financiamiento, asesoría técnica,
incubadoras, sistemas de innovación y espacios para vincularse con empresarios de trayectoria. Por lo
tanto, desarrollar el capital social del emprendedor debería concebirse dentro de una óptica que vaya
más allá de lo familiar y contemple relaciones estratégicas con agentes del sistema productivo.
Las conclusiones deben interpretarse con cautela desde el punto de vista metodológico debido al tamaño
de la muestra, la predominancia de estudiantes jóvenes, y la naturaleza transversal del estudio, lo que
impide generalizarse a la población. Por otra parte, como estudio con base en percepciones auto
reportadas, no se podrán derivar relaciones de causa-efecto entre los factores psicosociales y la
intención emprendedora, sino sólo identificar tendencias que deberán ser validadas a futuro mediante
investigaciones con diseños longitudinales, muestras mayores y análisis multivariados que permitan
interpretar la interacción entre las variables propuestas en el modelo teórico.
Por último, la contribución cientifica de esta investigación radica en mostrar que el auténtico reto de la
educación emprendedora universitaria no era sólo aumentar la intencionalidad emprendedora, sino
también promover la capacidad de convertir la intencionalidad en conducta emprendedora real. La
formación universitaria en el siglo XXI no debería consistir simplemente en formar estudiantes con

pág. 4034
aspiraciones empresariales, sino profesionales que puedan reconocer oportunidades, gestionar
incertidumbre, aprender de la equivocación, trabajar en red y concebir organizaciones innovadoras,
resilientes y sostenibles. En dicho enfoque la intención emprendedora deja de ser el punto final de
formación universitaria para ser el punto inicial de un complejo proceso de desarrollo de capacidades
empresariales, en donde la hibridación de competencias técnicas, psicológicas y sociales determinará,
en definitiva, la posibilidad de convertir aspiraciones empresariales en proyectos empresariales con
impacto económico y social perdurable.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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