pág. 4188
EL PAPEL DE TRAPO EN LOS SIGLOS XVIII Y
XIX: REVISIÓN HISTÓRICA Y
APROXIMACIÓN MATERIAL A
DOCUMENTOS DEL ARCHIVO NOTARIAL DE
PÁCORA, CALDAS

RAG PAPER IN THE EIGHTEENTH AND NINETEENTH

CENTURIES: A HISTORICAL REVIEW AND MATERIAL

ANALYSIS OF DOCUMENTS FROM THE ARCHIVO

NOTARIAL DE PÁCORA, CALDAS

Aldemar Reyes Alvis

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA, Institución Educativa Elías Mejía Ángel

Valeria Calderón Díaz

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA, Institución Educativa Elías Mejía Ángel

Juan Diego Montoya Arcila

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA, Institución Educativa Elías Mejía Ángel

María Fernanda Cardona Mosquera

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA, Institución Educativa Elías Mejía Ángel

Jorge Andrés Flórez González

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA, Institución Educativa Elías Mejía Ángel

Juan Manuel Tabares González

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA, Institución Educativa Elías Mejía Ángel
pág. 4189
DOI
: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25426
El papel de trapo en los siglos XVIII y XIX: revisión histórica y
aproximación material a documentos del Archivo Notarial de Pácora,
Caldas

Aldemar Reyes Alvis
1
aldemarr2012@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-3933-0176

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA,
Institución Educativa Elías Mejía Ángel

Colombia

Valeria Calderón Díaz

valeriacalderon706@gmail.com

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA,
Institución Educativa Elías Mejía Ángel

Colombia

Juan Diego Montoya Arcila

montoya1212a @gmail.com

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA,
Institución Educativa Elías Mejía Ángel

Colombia

María Fernanda Cardona Mosquera

mafecarmos2009@gmail.com

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA,
Institución Educativa Elías Mejía Ángel

Colombia

Jorge Andrés Flórez González

jorgeandresflorez8@gmail.com

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA,
Institución Educativa Elías Mejía Ángel

Colombia

Juan Manuel Tabares González

manueltabarezg367@gmail.com

Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA,
Institución Educativa Elías Mejía Ángel

Colombia

RESUMEN

El presente artículo busca analizar las materias primas y las técnicas empleadas en la fabricación del
papel artesanal durante los siglos XVIII y XIX, observadas en documentos pertenecientes al Archivo
Notarial de Pácora, Caldas, el estudio se desarrolló desde un enfoque cualitativo, descriptivo e
interpretativo, mediante revisión documental, observación directa y análisis comparativo no invasivo de
once tomos seleccionados intencionalmente del fondo notarial, correspondientes al periodo 1832–1960,
se examinaron características como textura, coloración, espesor, bordes, filigranas, marcas de agua,
consistencia y señales de fabricación manual, contrastándolas con fuentes especializadas sobre papel de
trapo, procesos artesanales y conservación documental; los resultados muestran que los papeles más
antiguos presentan mayor grosor, textura fibrosa, bordes irregulares, filigranas y una estabilidad física
considerable, pese al desgaste acumulado por el uso y el tiempo; en contraste, las muestras posteriores
evidencian superficies más lisas, bordes uniformes, líneas impresas y mayor estandarización, asociadas
con procesos industrializados. Se concluye que el papel fabricado con materiales textiles, junto con
etapas como el desfibrado, la formación manual, el prensado, el secado y el encolado con gelatina,
favorecieron la resistencia, flexibilidad y permanencia del soporte, asimismo, la conservación depende
de la calidad de las fibras y de las condiciones de almacenamiento y manipulación, estos hallazgos
aportan criterios para su identificación, valoración patrimonial y conservación preventiva documental.

Palabras clave: papel artesanal; fabricación de papel; conservación documental

1
Autor principal.
Correspondencia:
aldemarr2012@gmail.com
pág. 4190
Rag Paper in the Eighteenth and Nineteenth Centuries: A Historical

Review and Material Analysis of Documents from the
Archivo Notarial de
Pácora, Caldas

ABSTRACT

This article examines the raw materials and techniques used in the production of handmade paper during

the eighteenth and nineteenth centuries, as observed in documents held by the Notarial Archive of

Pácora, Caldas. The study followed a qualitative, descr
iptive, and interpretive approach based on
documentary review, direct observation, and the noninvasive comparative analysis of eleven

intentionally selected volumes from the notarial collection, dating from 1832 to 1960. Features such as

texture, color, th
ickness, edges, filigree patterns, watermarks, consistency, and evidence of manual
production were examined and compared with specialized sources on rag paper, traditional

papermaking, and document conservation. The results show that the oldest papers are
thicker and have
a more fibrous texture, irregular edges, visible watermarks, and considerable physical stability despite

deterioration caused by handling and aging. In contrast, later samples display smoother surfaces,

uniform edges, printed lines, and gr
eater standardization associated with industrial production. The
study concludes that paper made from textile
-based materials, together with processes such as fiber
separation, hand sheet formation, pressing, drying, and gelatin sizing, contributed to the
strength,
flexibility, and long
-term durability of the support. Conservation also depends on fiber quality, storage
conditions, and handling practices. These findings provide useful criteria for material identification,

heritage assessment, and preventive
document conservation.
Keywords
: handmade paper; papermaking; documentary conservation
Artículo recibido 20 mayo 2026

Aceptado para publicación: 20 junio 2026
pág. 4191
INTRODUCCIÓN

Los archivos históricos conservan documentos elaborados hace más de dos siglos que aún mantienen
condiciones físicas suficientes para ser consultados y estudiados, esta permanencia no es producto del
azar ni únicamente de las acciones de conservación desarrolladas por archivos y bibliotecas, sino
también de las características materiales del soporte y de los procedimientos empleados durante su
fabricación, es por ello que, comprender cómo se elaboró el papel artesanal utilizado entre los siglos
XVIII y XIX permite explicar, en gran medida, las razones por las cuales numerosos documentos
históricos han logrado perdurar hasta la actualidad, en este caso el archivo patrimonial notarial del
municipio de Pácora Caldas.

Ahora bien, l
a historia del papel es en gran medida la transmisión y conservación del conocimiento
humano, para este caso se tomó el periodo comprendido entre los siglos XVIII y XIX, en este lapso la
fabricación de papel en Europa y América atravesó una etapa de transición decisiva, se mantuvo, por un
lado, la tradición artesanal heredada de los siglos anteriores, basada en la reutilización de trapos de
algodón y lino como materia prima celulósica, y por otro, comenzaron a introducirse los primeros
mecanismos de producción continua que anticiparían la industrialización papelera del siglo XX,
comprender este periodo resulta indispensable no solo para la historia de las técnicas, sino también para
la conservación-restauración documental, dado que la composición y el proceso de fabricación de un
soporte determinan en gran medida su estabilidad física y química a lo largo del tiempo.

La relevancia del tema radica en que buena parte del patrimonio documental y bibliográfico que hoy se
conserva en archivos, bibliotecas y museos fue producido precisamente en estos dos siglos, las
decisiones que los artesanos y, posteriormente, los primeros fabricantes industriales tomaron respecto a
la selección de materias primas, el tratamiento de la pasta, la formación de la hoja y el encolado,
condicionan directamente la durabilidad de estos soportes, como así lo evidencian estudios que han
señalado que el papel de trapo, elaborado de forma artesanal hasta bien entrado el siglo XIX, muestra
mayor estabilidad que el papel de pasta de madera que comenzó a difundirse desde mediados de dicho
siglo (Valente, 2010, 2014).

Los antecedentes investigativos sobre esta temática provienen principalmente de tres campos: la historia
de la técnica y de la industria papelera, que documenta la evolución de los procesos de fabricación y la
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aparición de la maquinaria continua (Adanur, 2017); los estudios de conservación y ciencia del
patrimonio, que analizan mediante métodos no destructivos la composición fibrosa y el estado de
conservación del papel histórico (Barrett, Ormsby y Lang, 2016); y los trabajos de carácter técnico-
artesanal, que describen paso a paso los procedimientos tradicionales de elaboración de papel a mano,
tanto desde una perspectiva didáctica (Asunción, 2022; Monesma, 2024) como desde experiencias de
reproducción experimental de dichas técnicas (Márquez Daza, 2025; Ramírez-Román et al., 2020).

La fabricación artesanal del papel a partir de trapos representa una etapa decisiva en la historia de los
soportes de escritura, porque vinculó el aprovechamiento de fibras textiles con una técnica refinada de
producción manual. Desde su introducción en España por influencia árabe, el proceso se sostuvo durante
siglos sobre trapos de lino, cáñamo y algodón, materiales valorados por su resistencia y capacidad para
producir hojas durables. Hubbe y Bowden (2009) explican que la calidad del papel dependía, en buena
medida, de la naturaleza química y estructural de las fibras utilizadas. En este sentido, el molino papelero
no solo transformaba residuos textiles, sino que convertía la memoria material de la vida cotidiana en
soporte documental, cultural y económico de amplia permanencia histórica (Jain & Gupta, 2021).

El primer momento del proceso comenzaba con la recepción, selección y clasificación de los trapos en
el molino. Allí se separaban las telas según su calidad y se retiraban elementos impropios, como botones,
metales, bordados o costuras gruesas, porque podían alterar la limpieza de la pasta. Posteriormente, los
tejidos eran cortados en fragmentos pequeños mediante guadañas, lo que facilitaba su limpieza y
posterior desfibrado. Monesma (2024) y Ramírez-Román et al. (2020) describen que los trapos pasaban
luego por un torno expulsador, cilindro de malla encargado de eliminar polvo, tierra e impurezas
mediante giros controlados, explican que esta operación debía ser cuidadosa, pues una velocidad
excesiva podía apelmazar los fragmentos e impedir la adecuada salida de la suciedad acumulada en las
fibras textiles, afectando la pureza del material.

Después de la limpieza, los trapos eran depositados por capas en pilas o abrevaderos de fermentación,
donde se humedecían, se pisaban y se dejaban reposar durante varios días. Esta fermentación controlada
ablandaba las fibras sin permitir su descomposición total, preparando el material para la trituración.
Según Encuadernaciones en el Patrimonio Documental Naval y Marítimo (2015), esta fase resultaba
necesaria para facilitar el trabajo posterior de las pilas desfibradoras. Luego, mediante la fuerza
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hidráulica del molino, una rueda movía el árbol de levas y accionaba las mazas, que golpeaban los trapos
mezclados con agua hasta convertirlos en pasta. El refinado podía prolongarse entre 25 y 30 horas, según
la calidad buscada para cada papel y la homogeneidad esperada de la fibra (Monesma, 2024).

Una vez obtenida la pasta, esta se llevaba a la tina, donde se mezclaba con agua según el gramaje
deseado. El laurente o formador introducía un molde de madera recubierto con tela metálica fina; al
retirarlo con un movimiento breve de vaivén, el agua escurría y las fibras quedaban distribuidas sobre
la forma. Comelles (2024) destaca que en el Museu Molí Paperer de Capellades se conserva esta
tradición como parte del patrimonio papelero. Después, el ponedor colocaba cada hoja húmeda sobre
una bayeta hasta formar la posta, compuesta por 261 hojas. Luego se prensaba para extraer el exceso de
agua, compactar el pliego y dar consistencia inicial al papel antes del secado y su manipulación posterior
controlada y segura (Monesma, 2024).

El secado se realizaba en el mirador o secador, una terraza cerrada ubicada en las plantas superiores del
molino, donde las hojas se colgaban en cuerdas de cáñamo y se ventilaban mediante el aire que entraba
al abrir las ventanas. Después venía el encolado con gelatina animal y alumbre, tratamiento que hacía el
papel apto para la escritura al reducir su absorción excesiva de tinta. Laguna González (2026) vincula
estas operaciones con la organización técnica de los molinos papeleros del siglo XIX. Finalmente, el
papel se secaba de nuevo, se satinaba con mazos hidráulicos, se desbarbaban sus bordes y se sometía a
control de calidad antes del empaque final correspondiente, cuidando su uniformidad, limpieza y
presentación documental final (Monesma, 2024).

Durante los siglos XVIII y XIX, la fabricación artesanal de papel en Europa y América era obtenida
principalmente de textiles usados como trapos de lino, cáñamo y algodón, Hubbe y Bowden (2009)
expusieron que estas fibras, ricas en celulosa y con baja presencia de lignina, proporcionaban al papel
resistencia, flexibilidad y estabilidad; de manera complementaria, Barrett et al (2016) señalan que la
pureza de la fibra y la calidad de la preparación influían en la permanencia del soporte. El material se
clasificaban según su composición, color y estado de limpieza, para luego someterse a maceración o
fermentación controlada, este tratamiento ablandaba las fibras, facilitaba su desintegración y favorecía
la obtención de una pasta homogénea (Asunción, 2022; Ramírez-Román et al, 2020).
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El proceso artesanal comprendía varias etapas sucesivas como selección y limpieza de los trapos,
maceración, desfibrado, molienda, formación de la hoja, prensado, secado y encolado, Asunción (2022)
describe que la pasta diluida se recogía con un bastidor provisto de tamiz metálico, el cual se movía
cuidadosamente para distribuir y entrelazar las fibras, las marcas dejadas por los hilos longitudinales y
transversales, conocidas como corondeles y puntizones, esto permitía reconocer la estructura del molde
y aportaban información útil para la identificación histórica del papel, también se incorporaban filigranas
para señalar el molino o fabricante, después del secado, la hoja se trataba con gelatina animal, sustancia
que reducía la porosidad, fortalecía la superficie y mejoraba su comportamiento frente a la tinta (Barrett
et al., 2016; Monesma, 2024).

Hacia finales del siglo XVIII y durante el XIX, la demanda de papel conllevo a una escases masiva de
materia prima, Valente (2010) expuso que dicho proceso impulsó cambios en los insumos como en las
técnicas de producción, al igual a la incorporación de fibras alternativas, entre ellas el esparto y la pasta
de madera posteriormente. Paralelamente, la aparición de máquinas de formación continua permitió
sustituir gradualmente la elaboración hoja por hoja por procesos mecanizados de mayor velocidad,
Adanur (2017) explica que estos equipos empleaban telas y fieltros especializados para cumplir
funciones semejantes a las del tamiz artesanal, sin embargo, la transición no fue inmediata, talleres
manuales y fábricas mecanizadas coexistieron durante gran parte del siglo XIX, con diferencias
regionales y productivas importantes (Valente, 2014; Hubbe & Bowden, 2009).

La revisión de la literatura permitió reconocer una relación directa entre las materias primas, las técnicas
de fabricación y la conservación prolongada de los documentos; Barrett et al (2016) sostienen que el
papel de trapo, elaborado con fibras ricas en celulosa y tratado con gelatina animal, solían presentar una
estructura estable y un pH cercano a la neutralidad, estas condiciones favorecían la resistencia mecánica,
la flexibilidad y la permanencia del soporte. Por el contrario, Valente (2010) explica que la incorporación
de pasta de madera y del encolado con resina y alumbre introdujo compuestos ácidos que aceleran la
hidrólisis, la oxidación y la fragilización de la celulosa, por ello, algunos papeles artesanales antiguos
muestran mejor conservación que otros fabricados posteriormente.

El conocimiento de las técnicas artesanales también aporta criterios para identificar, fechar y valorar
documentos históricos, Márquez Daza (2025) señala que características como el tipo de fibra, los
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corondeles, los puntizones, las filigranas y el encolado permiten reconocer prácticas de fabricación y
posibles procedencias, estos elementos ayudan, además, a anticipar la respuesta del soporte frente a la
humedad, la luz, la manipulación y determinados tratamientos de conservación-restauración (Ramírez-
Román et al., 2020). La reproducción experimental de los procedimientos tradicionales amplía esta
comprensión, porque permite observar la preparación de la pasta, la formación manual de la hoja, el
prensado, el secado y el acabado superficial, en este sentido, las experiencias descritas por Monesma
(2024) y Márquez Daza (2025) poseen valor didáctico, histórico y técnico.

A partir de este marco, el presente artículo se plantea como objetivo general analizar las materias primas
y las técnicas empleadas en la fabricación del papel artesanal durante los siglos XVIII y XIX, observados
en los documentos pertenecientes al Archivo Notarial de Pácora, Caldas. Ahora bien, de manera
específica, se busca caracterizar las principales materias primas utilizadas en la elaboración del papel
durante el periodo estudiado; describir las técnicas y etapas que conformaban su proceso artesanal de
fabricación y relacionar las propiedades derivadas de dichas materias primas y procedimientos con las
características materiales y el estado de conservación observados en los documentos seleccionados del
archivo.

METODOLOGÍA

La investigación se desarrolló desde un enfoque cualitativo, con alcance descriptivo e interpretativo,
pertinente para examinar los documentos desde sus dimensiones histórica y material, en este sentido,
Finol de Franco y Vera Solórzano (2020) sostienen que dicho enfoque permite comprender los
fenómenos a partir de sus características, contextos y significados. Asimismo, Hernández Sampieri et al
(2014) señalan que el análisis documental es apropiado para estudiar fuentes primarias y secundarias
dentro de investigaciones histórico-documentales; por esta razón, el Archivo Notarial Patrimonial de
Pácora se asumió como un conjunto organizado de documentos y, a la vez, como una fuente para
interpretar las prácticas de producción, registro y conservación. El diseño metodológico articuló, de
manera sistemática, la revisión documental, la observación directa y el análisis comparativo de las
características físicas presentes en los soportes seleccionados.

La unidad de análisis estuvo conformada por el Fondo Notarial Patrimonial de Pácora, integrado por
284 tomos correspondientes al periodo 1832–1960. A partir de este fondo se realizó un muestreo