SEPSIS EN EL EMBARAZO:
DESDE EL DIAGNÓSTICO POR IMÁGENES HASTA
EL MANEJO EN LA UNIDAD DE CUIDADOS
INTENSIVOS
SEPSIS IN PREGNANCY: FROM DIAGNOSTIC IMAGING TO
INTENSIVE CARE MANAGEMENT. A NARRATIVE REVIEW
Leidy Dayana Mora Torrejano
Universidad de Santander, Colombia
María camila Jaimes Beltrán
Universidad de Santander, Colombia
Laura Alejandra Ochoa Ortiz
Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia
Silvia Catalina Gutierrez Herrera
Universidad de Pamplona, Colombia
Daniel Gilberto González Santos
Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia
Andrea Katherine Hurtado Bermudez
Universidad Industrial de Santander, Colombia
Maria Elvira Florez Yañez
Universidad de Boyaca, Colombia

pág. 4255
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25430
Sepsis en el Embarazo: desde el Diagnóstico por Imágenes hasta el Manejo
en la Unidad de Cuidados Intensivos
Leidy Dayana Mora Torrejano1
leidymo27@outlook.com
https://orcid.org/0009-0008-1348-0986
Universidad de Santander
Colombia
María camila Jaimes Beltrán
Camib2827@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-3317-7644
Universidad de Santander
Colombia
Laura Alejandra Ochoa Ortiz
lochoa405@unab.edu.co
https://orcid.org/0009-0006-4573-881X
Universidad Autónoma de Bucaramanga
Colombia
Silvia Catalina Gutierrez Herrera
catalinagutierrez_97@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0006-5678-2090
Universidad de Pamplona
Colombia
Daniel Gilberto González Santos
https://orcid.org/0009-0007-5736-3952
Medico general
Universidad Autónoma de Bucaramanga
Colombia
Andrea Katherine Hurtado Bermudez
dra.andreahurtado@gmail.com
https://orcid.org/0009-0009-4448-5488
Universidad Industrial de Santander
Colombia
Maria Elvira Florez Yañez
meflorez@uniboyaca.edu.co
https://orcid.org/0009-0007-4402-8178
Universidad de Boyaca
Colombia
RESUMEN
La sepsis materna constituye una de las principales causas prevenibles de morbimortalidad materna a escala
mundial y su incidencia muestra una tendencia ascendente. Su reconocimiento oportuno permanece obstaculizado
por la superposición entre las manifestaciones tempranas de la disfunción orgánica y las adaptaciones fisiológicas
propias de la gestación —taquicardia, taquipnea con alcalosis respiratoria compensada, leucocitosis fisiológica,
aumento del gasto cardíaco y descenso de la resistencia vascular sistémica—, lo que favorece el infradiagnóstico
y el retraso terapéutico. Esta revisión narrativa integra la evidencia y las guías vigentes (Sepsis-3, Surviving Sepsis
Campaign 2021, SMFM Consult Series #67 [2023], SOMANZ, RCOG y la definición de la Organización Mundial
de la Salud derivada de la Global Maternal Sepsis Study) para articular un continuo asistencial que abarca cuatro
dominios: (i) el marco conceptual y fisiopatológico adaptado a la gestación; (ii) las herramientas de
reconocimiento precoz y tamizaje obstétrico (omqSOFA, omSOFA, sistemas de alerta materna temprana y
biomarcadores como lactato y procalcitonina); (iii) el papel del diagnóstico por imágenes, con énfasis en la
ecografía a pie de cama (POCUS), la seguridad radiológica y la selección racional de modalidades según el foco
sospechado; y (iv) el manejo inicial guiado por el paquete de la primera hora y su prolongación en la unidad de
cuidados intensivos (reanimación hemodinámica, vasopresores, ventilación protectora, consideraciones fetales y
decisiones sobre el parto). Se enfatiza la aplicabilidad en contextos de recursos limitados —particularmente en
Latinoamérica—, donde la ecografía a pie de cama y los paquetes asistenciales estandarizados ofrecen un elevado
rendimiento diagnóstico-terapéutico con baja dependencia tecnológica. Finalmente, se identifican las limitaciones
de la evidencia disponible, derivadas de la exclusión sistemática de las gestantes de los ensayos clínicos de sepsis,
y se proponen líneas prioritarias de investigación.
Palabras clave: (DeCS/MeSH): sepsis; complicaciones infecciosas del embarazo; choque séptico; unidades de
cuidados intensivos; diagnóstico por imagen; ecografía; mortalidad materna.
1 Autor principal
Correspondencia: leidymo27@outlook.com

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Sepsis in Pregnancy: From Diagnostic Imaging to Intensive Care
Management. A Narrative Review
ABSTRACT
Maternal sepsis is a leading preventable cause of maternal morbidity and mortality worldwide, and its incidence
is rising. Timely recognition remains hindered by the overlap between early signs of organ dysfunction and the
physiological adaptations of pregnancy—such as tachycardia, tachypnea with compensated respiratory alkalosis,
physiological leukocytosis, increased cardiac output, and decreased systemic vascular resistance—which
contributes to underdiagnosis and delayed treatment. This narrative review synthesizes current evidence and
guidelines (Sepsis-3, Surviving Sepsis Campaign 2021, SMFM Consult Series #67 [2023], SOMANZ, RCOG,
and the World Health Organization definition derived from the Global Maternal Sepsis Study) to outline a
continuum of care spanning four domains: (i) the conceptual and pathophysiological framework adapted for
pregnancy; (ii) early recognition and obstetric screening tools (omqSOFA, omSOFA, maternal early warning
systems, and biomarkers such as lactate and procalcitonin); (iii) the role of diagnostic imaging, emphasizing point-
of-care ultrasound (POCUS), radiation safety, and the rational selection of modalities based on the suspected
source of infection; and (iv) initial management guided by the "one-hour bundle" and subsequent care in the
intensive care unit (hemodynamic resuscitation, vasopressors, lung-protective ventilation, fetal considerations,
and decisions regarding delivery). The review highlights applicability in resource-limited settings—particularly
in Latin America—where point-of-care ultrasound and standardized care bundles offer high diagnostic and
therapeutic value with low technological dependency. Finally, it identifies limitations in the available evidence
stemming from the systematic exclusion of pregnant women from sepsis clinical trials and proposes priority areas
for future research.
Keywords (MeSH): sepsis; pregnancy complications, infectious; shock, septic; intensive care units; diagnostic
imaging; ultrasonography; maternal mortality.
Artículo recibido 20 mayo 2026
Aceptado para publicación: 20 junio 2026

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INTRODUCCIÓN
La sepsis materna representa un problema de salud pública persistente y, a diferencia de otras causas
de muerte materna que han declinado en las últimas décadas, su carga se mantiene o incrementa incluso
en sistemas de salud de altos recursos.1,2 La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la
Global Maternal Sepsis Study (GLOSS), redefinió la entidad y desaconsejó términos imprecisos como
«infección materna», «sepsis puerperal» o «sepsis posparto», adoptando una definición funcional:
condición potencialmente mortal caracterizada por disfunción orgánica secundaria a una infección
durante el embarazo, el parto, el posaborto o el puerperio.1,3 Estimaciones globales atribuyen a la sepsis
alrededor del 11 % de las muertes maternas, con una desproporción marcada en países de ingresos bajos
y medianos.3,4
El desafío central es diagnóstico antes que terapéutico. Las herramientas concebidas para la población
general no gestante fueron validadas en cohortes que excluyeron a la mujer embarazada, y los umbrales
fisiológicos «normales» de la sepsis se solapan con los cambios adaptativos de la gestación.5,6 El
resultado es un fenotipo clínico engañosamente estable hasta fases avanzadas, seguido de un deterioro
rápido, dado que la circulación uteroplacentaria carece de autorregulación y el feto puede comportarse
como un «monitor de perfusión» precoz.6 A este obstáculo se suma la necesidad de balancear la
exposición diagnóstica —en particular la radiación ionizante— frente al riesgo de un diagnóstico tardío.
El objetivo de esta revisión narrativa es sintetizar, con orientación práctica y defendible ante revisión
por pares, el continuo asistencial de la sepsis materna, articulando de forma explícita el papel del
diagnóstico por imágenes con el manejo escalonado desde la reanimación inicial hasta el cuidado
crítico, e incorporando consideraciones de aplicabilidad para entornos de recursos limitados como el
latinoamericano.
Enfoque metodológico
Se realizó una revisión narrativa con búsqueda estructurada, no sistemática, en PubMed/MEDLINE,
Scopus y la Biblioteca Cochrane, complementada con búsqueda dirigida de documentos de referencia
(guías y consensos) de SMFM, ACOG, SOMANZ, RCOG, Surviving Sepsis Campaign y OMS,
priorizando publicaciones de 2016 a 2025.

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Se emplearon términos MeSH y lenguaje libre combinados —«maternal sepsis», «pregnancy», «septic
shock», «point-of-care ultrasound», «diagnostic imaging», «intensive care»— y se restringió a idiomas
inglés y español. La selección de fuentes privilegió guías vigentes, revisiones de alcance y estudios
primarios de mayor relevancia clínica. Al tratarse de una síntesis narrativa, esta revisión no aplica
evaluación cuantitativa del riesgo de sesgo ni metaanálisis; sus conclusiones deben interpretarse como
orientaciones basadas en la mejor evidencia disponible y en el consenso de expertos, no como
recomendaciones graduadas formalmente.
Marco conceptual: definiciones y adaptación fisiológica
El Tercer Consenso Internacional (Sepsis-3) definió la sepsis como una disfunción orgánica
potencialmente mortal causada por una respuesta desregulada del huésped a la infección,
operacionalizada mediante un incremento agudo ≥2 puntos en la escala Sequential Organ Failure
Assessment (SOFA).7 El choque séptico se definió como el subconjunto en el que las anomalías
circulatorias y metabólicas son suficientemente profundas para aumentar sustancialmente la mortalidad,
e identificado clínicamente por la necesidad de vasopresores para mantener una presión arterial media
(PAM) ≥65 mmHg junto con lactato sérico >2 mmol/L pese a una reanimación hídrica adecuada.7 Estas
definiciones, sin embargo, no incorporan las alteraciones fisiológicas del embarazo, lo que motivó
adaptaciones obstétricas.5,8
La gestación normal cursa con expansión del volumen plasmático, aumento del gasto cardíaco del orden
del 30–50 %, descenso de la resistencia vascular sistémica y de la presión arterial, taquicardia relativa,
alcalosis respiratoria compensada por hiperventilación y leucocitosis fisiológica.6,8 Además, el descenso
de la presión coloidosmótica predispone al edema pulmonar ante cargas hídricas agresivas.5,6 En
conjunto, estos cambios erosionan la sensibilidad y la especificidad de los criterios de SIRS y de las
escalas convencionales, y explican por qué modelos pronósticos generales como APACHE-II
sobreestiman la mortalidad en la gestante.6 La implicación operativa es clara: en presencia de un proceso
infeccioso sospechado o confirmado, la sepsis debe considerarse ante cualquier disfunción orgánica
inexplicada, con o sin fiebre.2,4

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Fisiopatología e inmunomodulación gestacional
El embarazo configura un estado de inmunotolerancia dinámica que favorece la coexistencia materno-
fetal pero que, ante determinados patógenos, puede modular la respuesta inflamatoria de forma
bidireccional. La combinación de cambios hormonales, desviación relativa hacia perfiles Th2 en ciertos
compartimentos y modificaciones de la inmunidad innata puede alterar tanto la susceptibilidad como la
expresión clínica de la infección.6,8 Desde la perspectiva hemodinámica, el estado hiperdinámico basal
de la gestación puede enmascarar la fase inicial del choque distributivo; la lesión endotelial difusa y el
aumento de la permeabilidad vascular propios de la sepsis se superponen a un lecho vascular ya
vasodilatado y a una menor reserva coloidosmótica, incrementando el riesgo de edema pulmonar no
cardiogénico y de síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).9 La ausencia de autorregulación
de la circulación uteroplacentaria implica que la hipotensión y la hipoperfusión maternas se traducen
con rapidez en compromiso fetal, de modo que la monitorización fetal, tras alcanzar la viabilidad, aporta
información precoz sobre el estado circulatorio materno.6,8
Etiología y focos infecciosos
Los focos varían según el momento del ciclo grávido-puerperal. En el periodo anteparto predominan la
pielonefritis, la neumonía —incluidas etiologías virales como influenza y SARS-CoV-2— y el aborto
séptico; en el intraparto y el posparto adquieren protagonismo la corioamnionitis, la endometritis, la
infección de la herida quirúrgica y de la episiotomía, la mastitis y las infecciones de piel y tejidos
blandos.4,5,8 El estreptococo del grupo A (Streptococcus pyogenes) merece mención específica por su
capacidad de desencadenar un choque séptico fulminante, con frecuencia en las primeras horas tras el
parto y a partir de síntomas inespecíficos como dolor abdominal intenso o sangrado persistente.2 Es
igualmente crítico reconocer los cuadros no infecciosos que imitan la sepsis —tromboembolia
pulmonar, embolia de líquido amniótico, preeclampsia grave con afectación multiorgánica, hemorragia
oculta o crisis tiroidea—, cuya identificación evita tanto el retraso terapéutico como la antibioticoterapia
innecesaria.8

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Tabla 1. Principales focos infecciosos de sepsis materna según el momento del ciclo grávido-puerperal
Momento Focos / consideraciones
Anteparto Pielonefritis; neumonía (bacteriana y viral: influenza, SARS-
CoV-2); apendicitis/colecistitis; aborto séptico; listeriosis.
Intraparto Corioamnionitis; infección tras rotura prolongada de
membranas; sepsis por estreptococo del grupo A.
Posparto / puerperio Endometritis; infección de herida (cesárea, episiotomía);
mastitis/absceso; retención de restos; sepsis por S. pyogenes de
presentación precoz.
Imitadores no infecciosos Tromboembolia pulmonar; embolia de líquido amniótico;
preeclampsia/HELLP; hemorragia oculta; crisis tiroidea.
(adaptado de SMFM, SOMANZ y RCOG).
Reconocimiento clínico y herramientas de tamizaje
Dado que no existe una prueba diagnóstica única para la sepsis, el reconocimiento precoz descansa en
un alto índice de sospecha y en instrumentos de tamizaje. La SOMANZ propuso versiones
obstétricamente modificadas de las escalas de Sepsis-3: el omqSOFA, de aplicación a pie de cama
(Tabla 2), y el omSOFA, con ajuste de los umbrales de laboratorio (Tabla 3).5,10 El omqSOFA asigna
un punto por cada uno de tres parámetros —presión arterial sistólica ≤90 mmHg, frecuencia respiratoria
>25 rpm y alteración del estado mental—; una puntuación ≥2 debe activar la evaluación urgente por
sospecha de sepsis.5,8,10 Conviene subrayar que la frecuencia respiratoria y el estado mental no se
modifican sustancialmente por el embarazo, mientras que los umbrales de presión arterial sí requieren
ajuste.6
Tabla 2. Escala qSOFA obstétricamente modificada (omqSOFA). Una puntuación ≥2 sugiere riesgo
elevado y obliga a evaluación urgente.
Parámetro Criterio Puntos
Presión arterial sistólica ≤ 90 mmHg 1
Frecuencia respiratoria > 25 respiraciones/min 1
Estado mental Alterado (< alerta) 1

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Tabla 3. Escala SOFA obstétricamente modificada (omSOFA; SOMANZ, 2017). Un incremento agudo
≥2 puntos respecto al basal, en el contexto de una infección sospechada o confirmada, define la sepsis
materna.
Sistema (parámetro) 0 1 2
Respiratorio — PaO₂/FiO₂ >400 300–<400 <300
Coagulación — plaquetas (×10⁹/L) >150 100–150 <100
Hepático — bilirrubina (μmol/L [mg/dL]) <20 (<1,2) 20–32 (1,2–1,9) >32 (>1,9)
Cardiovascular — PAM (mmHg) >70 <70 Vasopresores
Neurológico — estado de conciencia Alerta Responde a la voz Responde al dolor
Renal — creatinina (μmol/L [mg/dL]) <90 (<1,0) 90–120 (1,0–1,4) >120 (>1,4)
Nota. Conversiones aproximadas: creatinina 88,4 μmol/L ≈ 1,0 mg/dL; bilirrubina 17,1 μmol/L ≈ 1,0 mg/dL. La
escala de coma de Glasgow no se evalúa de forma rutinaria en salas de maternidad; cualquier puntuación distinta
de 0 debe motivar su determinación.
Existen numerosos sistemas de alerta materna temprana —MEOWS/Modified Early Obstetric Warning
Score, Maternal Early Warning Trigger (MEWT), Maternity Early Warning Criteria, Sepsis in
Obstetrics Score (SOS) e IMEWS, entre otros— y estrategias de manejo estructurado como el paquete
FAST-M, diseñado para entornos de bajos recursos.11,12 No obstante, la evidencia disponible no permite
recomendar un instrumento único: la mayoría muestra alta sensibilidad pero baja especificidad y un
beneficio en mortalidad no demostrado de forma consistente, por lo que su valor reside en estandarizar
la vigilancia y desencadenar respuestas escalonadas más que en confirmar un diagnóstico.11,13 En 2022,
los Centers for Medicare and Medicaid Services introdujeron parámetros específicos de tamizaje y
diagnóstico para la paciente gestante y puérpera, sobre los cuales se han propuesto marcos de cribado
por etapas integrables en los sistemas de alerta existentes.2
Entre los biomarcadores, el lactato sérico conserva su valor como marcador de hipoperfusión y
estratificación de riesgo, y su medición seriada orienta la respuesta a la reanimación; un valor inicial >2
mmol/L obliga a repetir la determinación.4,13 La procalcitonina y la proteína C reactiva se elevan en la
infección, pero su interpretación en la gestación es compleja: sus rangos se modifican fisiológicamente
—de forma notable en el periparto— y su rendimiento discriminativo para sepsis materna permanece
insuficientemente validado, por lo que deben integrarse en el contexto clínico y no emplearse de forma
aislada.8,15 Ningún biomarcador sustituye el juicio clínico ni la búsqueda activa del foco.

pág. 4262
Diagnóstico por imágenes en la sepsis materna
La imagen cumple dos funciones complementarias en la sepsis materna: localizar y caracterizar el foco
infeccioso —requisito para el control de la fuente— y evaluar la repercusión orgánica, en particular
pulmonar y hemodinámica. El principio rector es el equilibrio explícito entre el riesgo de la exposición
y el riesgo, con frecuencia mayor, de un diagnóstico no realizado o tardío.16,20
▪ Seguridad radiológica: principios y umbrales.
La susceptibilidad fetal a la radiación ionizante depende de la edad gestacional y de la dosis. Los efectos
deterministas (malformaciones, restricción del crecimiento, muerte) se asocian a umbrales que la
mayoría de los estudios sitúa por encima de 50–100 mGy, mientras que la práctica totalidad de las
exploraciones diagnósticas individuales queda muy por debajo de ese rango; la ACOG señala que
exposiciones inferiores a 50 mGy no se han asociado con anomalías fetales ni con pérdida gestacional.20
Como referencias orientativas, la dosis fetal de una radiografía de tórax es despreciable (del orden de
una fracción de miligray), y la tomografía computarizada (TC) de tórax por sospecha de embolia
pulmonar conlleva una dosis fetal menor que la gammagrafía de ventilación-perfusión.20 El principio
ALARA —dosis tan baja como sea razonablemente posible— y la protocolización de baja dosis
permiten reducir sustancialmente la exposición sin sacrificar la capacidad diagnóstica.19,20
Respecto a los medios de contraste, el contraste yodado atraviesa la placenta pero puede administrarse
cuando resulta imprescindible para un diagnóstico que condiciona el manejo; en cambio, el gadolinio
debe evitarse durante el embarazo salvo situaciones excepcionales, por su asociación con desenlaces
adversos y su paso libre a través de la barrera placentaria.20,23
La lactancia no obliga a interrumpir la alimentación tras contraste yodado o gadolinio, dada su mínima
excreción a la leche.20
▪ Ecografía y ecografía a pie de cama (POCUS)
La ecografía es la modalidad de primera línea en la gestante: es portátil, accesible, repetible, carece de
radiación ionizante y —cuando se emplea con transductores e indicaciones apropiadas— no representa
un riesgo para la gestación.20,21,23

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En el escenario séptico, la POCUS ofrece un rendimiento diagnóstico y hemodinámico notable con
escasa dependencia de infraestructura: la ecografía pélvica y transvaginal identifica restos placentarios,
colecciones, abscesos tuboováricos o endometritis; la ecografía renal detecta hidronefrosis y
complicaciones de la pielonefritis; y la ecografía de vías biliares y abdominal contribuye al estudio de
focos digestivos.16,23
La ecografía pulmonar a pie de cama ha demostrado utilidad para detectar consolidaciones, síndrome
intersticial, derrame y patrones compatibles con edema pulmonar o SDRA, y su implementación se
asocia a una reducción del número de radiografías y TC de tórax y de la dosis acumulada de radiación
en la unidad de cuidados intensivos.22,25 La ecocardiografía focalizada, por su parte, permite valorar la
función ventricular, el estado de volumen y la respuesta a la reanimación, información especialmente
valiosa en la gestante, en quien la disfunción cardíaca subclínica y la baja reserva coloidosmótica
condicionan la estrategia de líquidos y vasopresores.16,25 En conjunto, la POCUS constituye una
herramienta particularmente adecuada para escenarios de recursos limitados y para pacientes
críticamente inestables en quienes el traslado a la sala de imagen entraña riesgo.25
▪ Radiografía, tomografía computarizada y resonancia magnética
La radiografía de tórax mantiene su papel en la evaluación inicial de la sospecha de neumonía o SDRA,
con una dosis fetal despreciable que no justifica su omisión cuando está indicada.19,20 La TC conserva
indicaciones críticas —sospecha de embolia pulmonar, abscesos profundos, complicaciones
posquirúrgicas o abdominales no aclaradas por ecografía y evaluación de focos no accesibles a otras
modalidades—, y su realización debe guiarse por un análisis explícito de riesgo-beneficio y por
protocolos de baja dosis; en el posparto, la TC adquiere especial relevancia para el estudio de
complicaciones que la ecografía no resuelve.19,20,23 La resonancia magnética (RM) sin gadolinio es la
modalidad transversal de elección cuando la ecografía resulta indeterminada, pues combina alta
resolución de tejidos blandos con ausencia de radiación ionizante, y resulta particularmente útil en el
dolor abdominopélvico agudo de la gestante y en la caracterización de colecciones profundas.20,23,24
Tabla 4. Selección racional de modalidades de imagen en la sepsis materna.

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Modalidad Indicación preferente Consideración fetal
Ecografía / POCUS Primera línea: foco pélvico, renal, biliar;
ecografía pulmonar y ecocardiografía
focalizada para valoración hemodinámica.
Sin radiación; segura con
transductor e indicación
apropiados.
Radiografía de tórax Sospecha de neumonía o SDRA en
evaluación inicial.
Dosis fetal despreciable; no
omitir si indicada.
Resonancia magnética Segunda línea cuando la ecografía es
indeterminada; dolor abdominopélvico,
colecciones profundas.
Sin radiación ionizante;
evitar gadolinio.
Tomografía
computarizada
Embolia pulmonar, abscesos profundos,
complicaciones
posquirúrgicas/abdominales no resueltas;
foco no accesible por otras vías.
Radiación aceptable con
protocolo de baja dosis;
balance riesgo-beneficio
explícito.
Manejo inicial: el paquete de la primera hora adaptado
La sepsis y el choque séptico en la gestación constituyen emergencias médicas; el tratamiento y la
reanimación deben iniciarse de inmediato, sin esperar la confirmación diagnóstica.3,4 La actualización
de la Surviving Sepsis Campaign fusionó los antiguos paquetes de 3 y 6 horas en un «paquete de la
primera hora», cuya premisa es que cada hora de demora en la antibioticoterapia se asocia a un
incremento de la mortalidad.7,14 Aunque los estudios que fundamentan la «hora dorada» excluyeron
inicialmente a las gestantes, la evidencia obstétrica disponible sugiere beneficios análogos, y las guías
recomiendan administrar antibióticos empíricos de amplio espectro tan pronto como sea posible,
idealmente en la primera hora, en toda gestante con sospecha de sepsis.1,4
Tabla 5. Componentes del paquete de la primera hora adaptados a la gestante.
Componente Recomendación y matiz obstétrico
Lactato Medir de inmediato; repetir si >2 mmol/L para guiar la reanimación.
Cultivos Obtener hemocultivos y cultivos dirigidos (orina, respiratorio, herida) antes
de los antibióticos, sin retrasarlos.
Antibióticos Amplio espectro en la primera hora; ajustar a foco, epidemiología local y
seguridad en el embarazo; desescalar según cultivos.
Líquidos Cristaloides ante hipotensión o lactato ≥4 mmol/L; individualizar
(habitualmente ~30 mL/kg) por el riesgo aumentado de edema pulmonar y
menor reserva coloidosmótica.
Vasopresores Iniciar si persiste hipotensión durante o tras los líquidos, para mantener PAM
≥65 mmHg; individualizar el objetivo según perfusión de órganos.
Control del foco Identificar y controlar la fuente lo antes posible (evacuación uterina, drenaje
de absceso, desbridamiento, retirada de dispositivo).

pág. 4265
El control del foco es determinante y, en obstetricia, puede implicar la evacuación de restos ovulares,
el drenaje de colecciones, el desbridamiento de tejidos blandos o, en casos seleccionados de infección
uterina refractaria, decisiones quirúrgicas mayores.4,8 La elección antibiótica debe contemplar la
epidemiología y los patrones de resistencia locales —consideración de especial peso en
Latinoamérica—, así como la seguridad de los fármacos en la gestación y la lactancia; las
actualizaciones recientes sobre dosificación de aminoglucósidos ilustran la necesidad de revisar de
forma periódica los esquemas empíricos.2,4,26
Manejo en la unidad de cuidados intensivos
▪ Reanimación hemodinámica y vasopresores
La reanimación hídrica debe ser individualizada y guiada por parámetros dinámicos de respuesta a
volumen —integrando la ecocardiografía y la ecografía pulmonar a pie de cama— más que por metas
fijas, dado el estrecho margen entre la corrección de la hipoperfusión y la precipitación de edema
pulmonar en la gestante.9,25 Cuando la hipotensión persiste, la noradrenalina es el vasopresor de primera
línea: en metaanálisis de la población general se asocia a menor mortalidad y menor riesgo de arritmias
que la dopamina, y su empleo en la gestación —incluido el periparto bajo anestesia regional— respalda
su elección pese a la ausencia de ensayos específicos en choque séptico gestacional.4,27,28 El objetivo
inicial de PAM de 65 mmHg no se ha estudiado formalmente en la embarazada y debe individualizarse
considerando la perfusión global de órganos y el bienestar fetal.4,28 La vasopresina constituye un agente
de segunda línea razonable para el choque refractario, con monitorización fetal tras la viabilidad y
atención a su potencial interacción teórica con los receptores de oxitocina.4,28
▪ Soporte respiratorio y SDRA
La sepsis materna puede evolucionar a insuficiencia respiratoria hipoxémica y SDRA a través de la
lesión endotelial difusa y el edema pulmonar no cardiogénico.9,29 Se recomienda un umbral bajo para
la intubación con el fin de optimizar el aporte de oxígeno y reducir el trabajo respiratorio, y mantener
una saturación materna >95 % para preservar la oxigenación fetal.29 Cuando se instaura la ventilación
mecánica, procede aplicar una estrategia protectora, con las adaptaciones propias de la fisiología
gestacional; conviene además anticipar que la sedación y los bloqueadores neuromusculares alteran la

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valoración de la frecuencia cardíaca fetal.29 El posicionamiento en decúbito lateral izquierdo mitiga la
compresión aortocava en la gestación avanzada y contribuye a optimizar el gasto cardíaco y la perfusión
uteroplacentaria.
▪ Consideraciones fetales y momento del parto
La circulación uteroplacentaria carece de autorregulación, de modo que la inestabilidad hemodinámica
materna se traduce con rapidez en signos de compromiso fetal; la monitorización fetal, una vez
alcanzada la viabilidad, actúa como un indicador precoz del estado circulatorio materno y debe
interpretarse a la luz de la sedación y de los fármacos administrados.6,29
Un principio fundamental es que la sepsis, por sí misma, no constituye una indicación de finalización
inmediata de la gestación: la prioridad es la estabilización materna, y la decisión sobre el momento y la
vía del parto debe basarse en indicaciones obstétricas, en el estado materno-fetal y en si el útero es la
fuente de la infección.4,8 El parto de una gestante inestable puede agravar el deterioro hemodinámico,
por lo que estas decisiones exigen un abordaje multidisciplinario que balancee el beneficio de un
eventual control del foco frente al riesgo del propio parto.
▪ Coagulopatía, terapias adyuvantes y soporte integral
La sepsis grave puede complicarse con coagulopatía inducida por sepsis y coagulación intravascular
diseminada, cuyo reconocimiento y manejo se integran en el soporte multiorgánico.4,8 Entre las terapias
adyuvantes, los corticoides a dosis de estrés (hidrocortisona) se reservan para el choque refractario a
líquidos y vasopresores, extrapolando las recomendaciones de la población general; el control
glucémico debe evitar tanto la hiperglucemia como la hipoglucemia; y medidas como la profilaxis
tromboembólica, la nutrición y la prevención de complicaciones asociadas al cuidado crítico completan
el abordaje.3,29 La evidencia sobre estas intervenciones procede mayoritariamente de poblaciones no
gestantes, lo que obliga a una extrapolación prudente y explícita.
▪ Organización asistencial y paquetes estandarizados
La estandarización de la respuesta mediante paquetes asistenciales y programas de mejora de la calidad
constituye una de las intervenciones con mayor plausibilidad de impacto poblacional. Experiencias
regionales, como la evaluación multicéntrica de un paquete obstétrico en el norte de Italia (estudio SOS)
o las iniciativas comunitarias de reducción de la morbilidad por sepsis materna, ilustran cómo la
pág. 4267
protocolización y la formación pueden mejorar los procesos asistenciales y, potencialmente, los
desenlaces.2,17,18 Las guías recomiendan que hospitales y sistemas de salud dispongan de programas de
mejora del desempeño para la sepsis en la gestación, y que se definan de forma explícita los roles
colaborativos entre intensivistas y especialistas en medicina materno-fetal, especialmente en unidades
de cuidados intensivos «cerradas».4

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Aplicabilidad en contextos de recursos limitados
La carga de la sepsis materna recae de forma desproporcionada sobre los países de ingresos bajos y
medianos, donde convergen barreras de detección, retraso en la búsqueda de atención y limitaciones de
infraestructura.3,4 En este marco, varias intervenciones de esta revisión resultan especialmente
pertinentes para el contexto latinoamericano y colombiano. En primer lugar, la ecografía a pie de cama
ofrece un rendimiento diagnóstico y hemodinámico elevado con baja dependencia tecnológica, y
permite localizar el foco, valorar la función cardíaca y el estado de volumen, y reducir la exposición a
radiación, además de sortear los riesgos del traslado de pacientes inestables.22,25 En segundo lugar, los
paquetes asistenciales estandarizados y los sistemas de alerta materna temprana —incluido el marco
FAST-M, concebido para entornos de bajos recursos— aportan estructura a la vigilancia y a la respuesta
sin requerir tecnología avanzada.11,12 En tercer lugar, la selección antibiótica empírica ajustada a la
epidemiología y a los perfiles de resistencia locales, junto con programas de optimización de
antimicrobianos, adquiere una relevancia crítica ante la creciente resistencia en la región. La adaptación
de estas herramientas a la realidad del Sistema General de Seguridad Social en Salud colombiano exige,
no obstante, evaluación local de factibilidad, capacitación sostenida y validación de los instrumentos
de tamizaje en población latinoamericana.
Limitaciones de la evidencia y direcciones futuras
La principal limitación transversal es la exclusión sistemática de las gestantes de los ensayos clínicos
de sepsis, de la que se deriva que gran parte de las recomendaciones obstétricas constituya una
extrapolación de la población general.4,7 En consecuencia, las definiciones y escalas obstétricamente
modificadas —omqSOFA, omSOFA, SOS, MEOWS y afines— requieren validación prospectiva
adicional, particularmente en cuanto a su capacidad para predecir desenlaces adversos y a su
rendimiento en poblaciones diversas; a la fecha, ninguna ha demostrado de forma concluyente un
beneficio en mortalidad ni se ha impuesto como estándar único.11,13 El papel de biomarcadores como la
procalcitonina en la gestación permanece insuficientemente definido, y las metas hemodinámicas —
incluido el objetivo de PAM— carecen de estudios específicos en la embarazada.4,28
Como limitación de esta síntesis, su carácter narrativo implica que la selección de la literatura no siguió
un protocolo sistemático ni una evaluación cuantitativa del riesgo de sesgo, por lo que no puede

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descartarse un sesgo de selección de fuentes. Las líneas prioritarias de investigación incluyen: la
validación externa de las escalas obstétricas y de sistemas de alerta en Latinoamérica; ensayos
pragmáticos sobre estrategias de reanimación hídrica y objetivos de PAM en la gestante; la definición
del papel de la ecografía a pie de cama como herramienta protocolizada de diagnóstico y
monitorización; el desarrollo de modelos de predicción clínica —incluidos enfoques de inteligencia
artificial reportados según estándares TRIPOD+AI— adaptados a entornos de recursos limitados; y la
evaluación de impacto de paquetes asistenciales y programas de mejora de la calidad sobre desenlaces
materno-neonatales en la región.
CONCLUSIONES
La sepsis materna es una emergencia médica prevenible cuyo pronóstico depende del reconocimiento
precoz y de una respuesta terapéutica inmediata y coordinada. La superposición entre la disfunción
orgánica temprana y las adaptaciones fisiológicas del embarazo exige un alto índice de sospecha y el
uso de herramientas obstétricamente adaptadas, complementadas por una imagen seleccionada de forma
racional: la ecografía a pie de cama como primera línea diagnóstica y hemodinámica, la resonancia sin
gadolinio cuando la ecografía es indeterminada, y la tomografía reservada para indicaciones críticas
bajo un balance explícito de riesgo-beneficio. El manejo, articulado en torno al paquete de la primera
hora y prolongado en la unidad de cuidados intensivos, debe individualizarse —con especial cautela en
la reanimación hídrica y en los objetivos hemodinámicos— e integrar de manera permanente la
vigilancia fetal y la decisión juiciosa sobre el momento del parto. En contextos de recursos limitados,
la ecografía a pie de cama, los paquetes estandarizados y la optimización antimicrobiana ofrecen un
elevado retorno asistencial con baja dependencia tecnológica. El cierre de las brechas de evidencia,
mediante la inclusión de la gestante en la investigación de sepsis y la validación local de instrumentos,
es imprescindible para reducir una carga de mortalidad que permanece, en gran medida, evitable.
Declaraciones
Financiación: ninguna.
Conflictos de interés: el autor declara no tener conflictos de interés.
Contribución de autoría: concepción, búsqueda bibliográfica, redacción y revisión crítica a cargo del
autor.

pág. 4270
Consideraciones éticas: al tratarse de una revisión de la literatura, no se requirió aprobación por comité
de ética.
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