CONSTRUCCIÓN Y VALIDACIÓN DE
CUESTIONARIO SOBRE LA PERCEPCIÓN
FAMILIAR Y LA DESERCIÓN ESCOLAR EN EL
BACHILLERATO DE LA REPÚBLICA
DOMINICANA

CONSTRUCTION AND VALIDATION OF A QUESTIONNAIRE ON

FAMILY PERCEPTION AND SCHOOL DROPOUT IN UPPER

SECONDARY EDUCATION IN THE DOMINICAN REPUBLIC

Jeremías Lorenzo Rosario

Universidad Católica del Cibao-UCATECI
pág. 5457
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25522
Construcción y Validación de Cuestionario sobre la Percepción Familiar y
la Deserción Escolar en el Bachillerato de la República Dominicana

Jeremías Lorenzo Rosario
1
20224069@miucateci.edu.do

lorenzo.jeremias@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-6738-5422

Universidad Católica del Cibao-UCATECI

RESUMEN

El presente estudio tiene como finalidad diseñar, validar y aplicar el Cuestionario sobre la Percepción
Familiar y la Deserción Escolar (CUPFADE) en estudiantes del bachillerato de la República
Dominicana, con el propósito de identificar las creencias, valoraciones y experiencias de las familias
en relación con el abandono escolar de sus hijos. Para ello, se desarrolló un instrumento estructurado a
partir de una revisión de la literatura, el juicio de expertos y una prueba piloto, que posteriormente se
aplicó a una muestra de madres, padres y cuidadores de estudiantes de los últimos cursos del nivel
secundario, empleándose análisis descriptivos y el coeficiente de concordancia W de Kendall para
examinar la validez de contenido. Los resultados evidencian, por un lado, altos niveles declarados de
motivación y apoyo familiar hacia la continuidad de los estudios en el bachillerato y, por otro, una
proporción importante de familias que se perciben con limitaciones económicas y condiciones de
vulnerabilidad, así como casos de deserción vinculados principalmente a traslados de residencia,
razones económicas y necesidades familiares. Además, se observa una valoración predominantemente
moderada de las políticas y programas del Ministerio de Educación para prevenir la deserción en el
nivel preuniversitario, con reconocimiento de esfuerzos institucionales, pero también con reservas sobre
su alcance en contextos vulnerables. Se concluye que el CUPFADE constituye una herramienta útil
para captar la voz de las familias respecto a la deserción escolar en el bachillerato, aportando
información relevante para el diseño de intervenciones y políticas educativas que fortalezcan la relación
escuelafamilia y favorezcan la permanencia estudiantil en la educación secundaria dominicana.

Palabras clave: deserción escolar; bachillerato; percepción familiar; cuestionario; validez de contenido

1
Autor principal
Correspondencia:
20224069@miucateci.edu.do
pág. 5458
Construction and Validation of a Questionnaire on Family Perception and

School Dropout in Upper Secondary Education in the Dominican Republic

ABSTRACT

This study aims to design, validate, and implement the Family Perception and School Dropout

Questionnaire (CUPFADE) among upper secondary students in the Dominican Republic, in order to

identify families’ beliefs, evaluations, and
experiences regarding their children’s school dropout. The
instrument was developed on the basis of a literature review, expert judgment, and a pilot test, and was

subsequently administered to a sample of mothers, fathers, and caregivers of students enroll
ed in the
final grades of upper secondary education; descriptive analyses and Kendall’s W coefficient of

concordance were used to examine content validity. The findings show, on the one hand, high

self
-reported levels of motivation and family support for students’ continuation in upper secondary
education and, on the other, a substantial proportion of families who perceive themselves as facing

economic constraints and vulnerability, as well as dropout cases mainly associated with residential

mobility, finan
cial reasons, and family needs. Results also reveal a predominantly moderate evaluation
of the Ministry of Education’s policies and programmes to prevent dropout at the pre
-university level,
with recognition of institutional efforts but also reservations a
bout their impact in vulnerable contexts.
It is concluded that CUPFADE is a useful tool to capture families’ perspectives on school dropout in

upper secondary education, providing relevant information to inform interventions and educational

policies aimed
at strengthening schoolfamily relationships and promoting student retention in
Dominican secondary schools.

Keywords in school dropout; upper secondary education; family perception; questionnaire; content
validity

Artículo recibido 20 junio 2026

Aceptado para publicación: 20 julio 2026
pág. 5459
INTRODUCCIÓN

La deserción escolar es uno de los fenómenos más preocupantes para los sistemas educativos a nivel
mundial, ya que representa la interrupción de trayectorias formativas y limita las oportunidades de
desarrollo personal y social de quienes la experimentan. En la literatura reciente se reconoce que la
deserción es un fenómeno multifactorial, resultado de la interacción entre factores personales,
familiares, escolares, económicos y sociales, lo que exige miradas integrales para su comprensión y
abordaje. En los últimos años, dentro de este entramado de factores, se ha puesto especial énfasis en el
papel de la familia como agente determinante en la permanencia o abandono escolar.

La familia constituye el primer entorno de socialización y apoyo para los niños y adolescentes,
influyendo de manera directa e indirecta en sus actitudes, expectativas y comportamientos respecto a la
educación. Diversos estudios han señalado que las percepciones familiares sobre la escuela, el valor
que atribuyen a la educación, las expectativas sobre el futuro académico y profesional de sus hijos, así
como las condiciones socioeconómicas y la dinámica interna del hogar, son factores que inciden de
manera significativa en la trayectoria escolar de los estudiantes (Corrales et al., 2021; García Cavazos,
2003). De hecho, la influencia familiar puede ser tanto un factor de protección como de riesgo frente al
abandono escolar, dependiendo del tipo de apoyo, supervisión y motivación que los estudiantes reciben
en casa.

En este sentido, comprender las percepciones familiares sobre la deserción escolar resulta fundamental
para el diseño de estrategias preventivas y de intervención, así como para la formulación de políticas
públicas más eficaces y contextualizadas. No obstante, la investigación educativa ha tendido a
privilegiar la voz de los estudiantes y los docentes, relegando en ocasiones la perspectiva de las familias,
a pesar de su importancia central en la construcción de trayectorias escolares (Navarro & Casero, 2012).
Por ello, el desarrollo de instrumentos específicos como el Cuestionario sobre las Percepciones
Familiares sobre la Deserción Escolar (CUPFADE) responde a la necesidad de sistematizar y analizar
las creencias, valoraciones y experiencias de las familias en relación con el fenómeno del abandono
escolar.

La literatura especializada ha identificado múltiples factores familiares asociados a la deserción escolar,
entre los que destacan el nivel educativo y socioeconómico de los padres, la estructura familiar, la
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presencia de conflictos o situaciones de violencia, la carga de responsabilidades domésticas o laborales
para los hijos, y la percepción de utilidad o relevancia de la educación (Sánchez-Martín et al., 2025;
García Cavazos, 2003). Además, las expectativas familiares respecto al rendimiento académico y al
futuro profesional de los hijos, así como la comunicación y el acompañamiento en los procesos
escolares, son elementos clave que pueden influir en la motivación, el sentido de pertenencia y la
decisión de continuar o abandonar los estudios.

Citando a Corrales et al. (2021), se señala que las familias con mayores recursos económicos y
culturales tienden a ofrecer un entorno más favorable para el aprendizaje, mientras que en contextos de
vulnerabilidad, la falta de apoyo o la necesidad de que los hijos contribuyan al ingreso familiar pueden
aumentar el riesgo de abandono escolar. Asimismo, las valoraciones familiares sobre la escuela y el
profesorado, así como las experiencias previas de éxito o fracaso académico en el núcleo familiar,
pueden incidir en la percepción de la escuela como un espacio de oportunidad o de frustración (Delgado-
García et al., 2021).

La medición de las percepciones familiares sobre la deserción escolar es, por tanto, un aspecto
metodológico crucial para avanzar en la comprensión integral del fenómeno. El desarrollo de
cuestionarios validados, como el CUPFADE, permite recoger información relevante sobre las creencias,
actitudes y prácticas de las familias, así como sobre los factores contextuales que inciden en la
permanencia o abandono escolar de sus hijos (Sánchez-Martín et al., 2025). Tal como ocurre en el
ámbito de la elección de estudios universitarios, donde la influencia familiar ha sido ampliamente
documentada (García-Ripa et al., 2018; Avendaño Rodríguez et al., 2020), en el caso de la deserción
escolar resulta imprescindible contar con instrumentos que permitan identificar los determinantes
familiares y su peso relativo en la decisión de abandonar o continuar los estudios.

El diseño y validación de estos instrumentos requiere un proceso riguroso que incluya la revisión de la
literatura, la consulta a expertos, la aplicación de pruebas piloto y el análisis psicométrico de las escalas,
asegurando así la validez y fiabilidad de los resultados (Sánchez-Martín et al., 2025). Además, la
inclusión de preguntas abiertas puede aportar información cualitativa valiosa sobre las experiencias y
sugerencias de las familias para mejorar la relación escuela-familia y prevenir el abandono escolar.
pág. 5461
El Cuestionario sobre las Percepciones Familiares sobre la Deserción Escolar (CUPFADE) ha sido
diseñado con el objetivo de identificar y analizar las creencias, valoraciones y experiencias de las
familias en relación con el abandono escolar. El instrumento aborda dimensiones como el valor
atribuido a la educación, las expectativas sobre el futuro académico y profesional de los hijos, las
prácticas de apoyo y supervisión escolar, las percepciones sobre el clima escolar y la relación con los
docentes, así como los factores económicos, culturales y sociales que inciden en la trayectoria escolar.

La aplicación del CUPFADE puede aportar datos relevantes para el diagnóstico de las causas familiares
de la deserción escolar, así como para el diseño de programas de intervención dirigidos a fortalecer el
vínculo entre la escuela y la familia, mejorar la comunicación y el acompañamiento escolar, y promover
una cultura educativa que valore la permanencia y el éxito académico (Esteban et al., 2016). Además,
los resultados obtenidos pueden orientar la formulación de políticas públicas que consideren la
diversidad de contextos familiares y las necesidades específicas de los estudiantes en riesgo de
abandono, en coherencia con la comprensión de la deserción como fenómeno complejo y multicausal
desarrollada en el marco teórico de esta investigación.

A pesar de lo que hemos aprendido sobre cómo la familia influye en que los estudiantes dejen la escuela,
todavía enfrentamos problemas importantes. No siempre es fácil lograr que las familias se involucren
y se sientan responsables en la educación de sus hijos. La forma en que se ven algunas familias, la falta
de tiempo o dinero, y las diferencias entre lo que pasa en la escuela y en sus hogares hacen difícil crear
una buena relación para evitar que los jóvenes abandonen sus estudios. Por esta razón, es crucial
encontrar maneras de acercarse a las familias, escucharlas de verdad y hacer que participen,
reconociendo y valorando que cada familia tiene sus propias experiencias y puntos de vista.

Así que, el estudio de las percepciones familiares sobre la deserción escolar, a través de instrumentos
rigurosos y contextualizados como el CUPFADE, constituye un aporte fundamental para la
comprensión y abordaje integral de este fenómeno. Solo a partir de la integración de las voces de todos
los actores educativos, incluyendo a las familias, será posible diseñar e implementar políticas y prácticas
más inclusivas y eficaces para garantizar el derecho a la educación y reducir las tasas de abandono
escolar.
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MARCO TEÓRICO

La deserción escolar suele conceptualizarse como un fenómeno multicausal y procesual que afecta de
manera particular a la educación secundaria en América Latina y en la República Dominicana, donde
se combina con situaciones de pobreza, desigualdad y baja calidad educativa. Escandón Barnuevo et al.
describen la deserción académica como la interrupción de los estudios antes de completar el ciclo
educativo, especialmente entre los 15 y 19 años, asociada a contextos de alta vulnerabilidad social.
Informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe CEPAL y de organismos
regionales como la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura
OEI, señalan que, pese a la expansión de la cobertura, persisten elevadas tasas de abandono en
secundaria, vinculadas a factores socioeconómicos, familiares, académicos e institucionales que se
acumulan a lo largo de la trayectoria escolar.

En el estado del arte se organizan diversas corrientes teóricas que convergen en la relevancia del entorno
familiar. Las teorías económicas, retomando a Becker y Coleman, explican la deserción como una
decisión de costo-beneficio en la que la necesidad de incorporarse tempranamente al trabajo, los bajos
ingresos y los costos asociados a la escolaridad llevan a muchas familias a priorizar la supervivencia
inmediata por sobre la continuidad educativa. Las teorías sociales y de la reproducción subrayan que el
origen social, el nivel educativo de los progenitores y las condiciones del hogar estructuran las
oportunidades educativas, por lo que la deserción se interpreta como expresión de desigualdades
persistentes que se transmiten intergeneracionalmente (CEPAL, 2020, 2024; Recio, 2014; Ezcurra,
2022).

Las teorías institucionales, interaccionistas y sistémicas, apoyadas en los aportes de Tinto, Hughes y la
teoría general de sistemas, plantean que la deserción no puede atribuirse exclusivamente al estudiante.
Desde este enfoque, el abandono se produce cuando falla la integración académica y social en la escuela
y cuando las relaciones entre familia, centro educativo y comunidad no logran sostener la permanencia.
La deserción se concibe así como resultado de la interacción dinámica entre subsistemas (familia,
escuela, comunidad), en los que los factores de riesgo se retroalimentan y generan trayectorias de
vulnerabilidad educativa.
pág. 5463
En el marco teórico se destaca de manera específica el papel de los factores familiares en el riesgo de
deserción. Se documenta que la inestabilidad del hogar, los conflictos intrafamiliares, la violencia
doméstica, la separación de los padres y la falta de comunicación generan un clima de estrés y
desestabilidad que afecta el rendimiento, la motivación y la asistencia, incrementando la probabilidad
de abandono (Espíndola & León, 2020). Asimismo, se señala que la ausencia de apoyo parental,
derivada de la sobrecarga laboral, del bajo nivel educativo o del escaso interés por la escolaridad, suele
asociarse con sentimientos de soledad, desmotivación y escaso acompañamiento académico en la
adolescencia.

El nivel educativo de los progenitores se identifica como un componente central del contexto familiar.
La evidencia revisada indica que los hijos de padres con menor escolaridad disponen de menos recursos
simbólicos y materiales para afrontar las exigencias escolares, reciben menor supervisión de tareas y
perciben expectativas más bajas respecto a la continuidad de estudios (Rodríguez & Guzmán, 2019;
Díaz & Morales, 2011; Cuenca, 2016). Estas condiciones se combinan con la pobreza, el desempleo y
la necesidad de que los jóvenes contribuyan al ingreso familiar, lo que conduce a la interrupción de los
estudios antes de completar el bachillerato.

En el contexto dominicano, el marco contextual de la tesis muestra que la deserción presenta patrones
diferenciados según género, territorio y composición familiar. Las estadísticas de la Oficina Nacional
de Estadística (República Dominicana) ONE y del Ministerio de Educación de la República
Dominicana MINERD, revelan que las adolescentes mujeres suelen abandonar por embarazo temprano,
responsabilidades domésticas y distribución desigual de los cuidados, mientras que los varones desertan
principalmente por la necesidad de incorporarse al mercado laboral. Investigaciones nacionales, como
las de Collado y Rodríguez (20102011), Pérez Lantigua y Ayala Fabián (20062009), Gómez Ulloa y
Reyes (20142015) y Arias et al. (20152016), coinciden en señalar la escasa participación de los
padres en la vida escolar, las familias numerosas con bajos ingresos, el débil seguimiento de la
trayectoria académica y la insuficiente articulación escuela-familia como factores recurrentes en los
casos de abandono en el nivel medio.

En estos trabajos se concluye que las familias de contextos vulnerables disponen de menos capital
educativo y de menos tiempo para un acompañamiento sistemático, lo que limita su capacidad para
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sostener proyectos de permanencia escolar a largo plazo. Cuando la escuela no logra involucrar a las
familias ni ofrecer apoyos estructurados, se refuerzan circuitos de exclusión que culminan en la
deserción de los estudiantes más frágiles.

A partir de este marco, se considera necesario incorporar no solo los indicadores objetivos del contexto
familiar (ingresos, escolaridad parental, composición del hogar), sino también la percepción estudiantil
sobre el apoyo recibido, la calidad de la comunicación y las expectativas educativas proyectadas desde
el hogar. En la investigación doctoral se emplearon cuestionarios diferenciados para estudiantes,
docentes y familias, articulados en dimensiones contextual, personal y académica, que incluyeron ítems
relativos a condiciones del hogar, trabajo juvenil, apoyo pedagógico y clima escolar. El cuestionario
sobre percepción familiar y deserción escolar en bachillerato se inscribe en esta lógica, al pretender
medir de manera más específica cómo el estudiantado interpreta el apoyo, la supervisión, la
comunicación, las expectativas educativas y las tensiones económicas o domésticas que pueden
favorecer o dificultar su permanencia.

En consecuencia, el instrumento sometido a proceso de construcción y validación se concibe como una
traducción en indicadores observables de los factores familiares identificados en el marco teórico de la
tesis, y se propone como herramienta para profundizar en la comprensión del papel de la familia en las
decisiones de abandono escolar en el bachillerato de la República Dominicana.

MÉTODO

En una primera fase se llevó a cabo la validación de contenido del CUPFADE mediante el juicio de
expertos, con el propósito de valorar la claridad, coherencia, relevancia y suficiencia de los ítems en
relación con las dimensiones teóricas del cuestionario. Para ello, se solicitó a un panel de especialistas
en educación, psicología y deserción escolar que calificaran cada ítem utilizando una escala ordinal de
tipo Likert, así como que aportaran observaciones cualitativas sobre la redacción, pertinencia y
ubicación de los ítems en cada dimensión.

En primer lugar, se efectuó un análisis descriptivo de las observaciones y puntuaciones emitidas por los
jueces, calculando frecuencias, medidas de tendencia central y dispersión para cada categoría de
valoración, con el fin de identificar ítems potencialmente problemáticos.
pág. 5465
Las sugerencias cualitativas se agruparon por temas (por ejemplo, claridad semántica, redundancia,
adecuación cultural) y se utilizaron para proponer ajustes en la redacción o reubicación de ciertos ítems
dentro de las dimensiones teóricas del instrumento. Esta evaluación descriptiva permitió tomar
decisiones iniciales sobre la conservación, modificación o eliminación de ítems antes de proceder al
análisis de la concordancia estadística entre jueces.

Posteriormente, se analizó el grado de acuerdo entre los expertos mediante el coeficiente de
concordancia W de Kendall, apropiado para datos de tipo ordinal y para la valoración de varios ítems
por un conjunto de jueces. El coeficiente W de Kendall toma valores entre 0 y 1, donde 0 indica ausencia
de concordancia y 1 señala un acuerdo perfecto, permitiendo estimar el nivel de consenso global sobre
la calidad de los ítems del cuestionario. Para la interpretación se siguieron criterios habituales en la
literatura psicométrica, considerando valores bajos (W<0,3) como indicativos de escasa concordancia,
valores moderados (aprox. 0,30,6) como acuerdo aceptable, y valores superiores (W>0,6) como
evidencia de alta concordancia entre jueces.

Además de calcular el valor global de W, se realizó la correspondiente prueba de hipótesis para
determinar si el grado de concordancia observado era estadísticamente significativo y no atribuible al
azar, utilizando el estadístico asociado y su nivel de significación. En los casos en que la concordancia
fue insuficiente o los jueces discreparon de forma reiterada en ciertos ítems, se revisaron los rangos
promedio y las observaciones cualitativas para identificar ítems críticos y redefinirlos o excluirlos del
instrumento, siguiendo modelos estructurados de validación de contenido por expertos. De este modo,
la combinación del análisis descriptivo y del coeficiente W de Kendall permitió refinar el CUPFADE
y garantizar un nivel adecuado de validez de contenido antes de su aplicación a la muestra de familias.

Participantes. Los participantes del estudio estuvieron conformados por 105 madres, padres y otros
cuidadores principales de estudiantes matriculados en el bachillerato de varios centros educativos
público, quienes completaron voluntariamente el cuestionario sobre percepciones familiares ante la
deserción escolar. La selección se realizó a partir de las familias contactadas por la institución,
obteniéndose un alto nivel de aceptación al estudio, puesto que el 99% otorgó su consentimiento
informado para participar, lo que permitió contar con una muestra suficiente para el análisis de las
propiedades psicométricas del instrumento CUPFADE.
pág. 5466
Gráfico 1

El gráfico analiza el nivel de consentimiento de los participantes para formar parte de la investigación.
Sobre un total de 105 respuestas, se observa una aceptación masiva, donde el 99% de los encuestados
(104 personas) manifestaron su conformidad para participar. En contraste, solo el 1% (1 persona) indicó
que no otorga su consentimiento. Estos resultados aseguran una base sólida de participantes voluntarios
para la validez del estudio.

Tabla I de resultados

Opción
Cantidad de personas Porcentaje
104 99%
No
1 1%
Total
105 100%
Instrumento

Para la recogida de información se utilizó el Cuestionario sobre las Percepciones Familiares sobre la
Deserción Escolar (CUPFADE), diseñado específicamente para esta investigación con el propósito de
evaluar las creencias, actitudes y experiencias de las familias en relación con el abandono escolar de
sus hijos. Se trata de un cuestionario estructurado, de carácter autoadministrado, dirigido a madres,
padres o cuidadores principales de estudiantes en edad escolar obligatoria.

El instrumento está compuesto por dimensiones teóricas: (a) valor atribuido a la educación, (b)
expectativas sobre el futuro académico y profesional de los hijos, (c) prácticas de apoyo y supervisión
escolar en el hogar, (d) percepciones sobre el clima escolar y la relación con el profesorado, y (e)
factores económicos, culturales y sociales vinculados a la trayectoria escolar.
pág. 5467
Los ítems se formulan en formato afirmativo y se responden mediante una escala tipo Likert de 1 =
“Totalmente en desacuerdo” a 5 = “Totalmente de acuerdo”), que permite cuantificar el grado de
acuerdo de las familias con cada afirmación.

El diseño inicial del cuestionario se basó en una revisión exhaustiva de la literatura sobre deserción
escolar, participación familiar y percepción de la familia respecto al sistema educativo, así como en la
adaptación de categorías utilizadas en instrumentos previos sobre fracaso escolar, participación familiar
y percepción de apoyos recibidos del centro. A partir de esta revisión se elaboró una matriz de
especificaciones que relacionó las dimensiones teóricas con indicadores observables, a partir de la cual
se redactaron los ítems del CUPFADE procurando claridad semántica, pertinencia cultural y adecuación
al contexto educativo de las familias participantes.

Posteriormente, el instrumento fue sometido a un proceso de validación de contenido mediante juicio
de expertos, en el que participaron especialistas en educación, psicología y deserción escolar, quienes
evaluaron la relevancia, claridad y coherencia de cada ítem con su dimensión correspondiente. A partir
de sus valoraciones cuantitativas y observaciones cualitativas se realizaron ajustes en la redacción de
algunos ítems, se eliminaron aquellos considerados redundantes o poco pertinentes y se reubicaron otros
para mejorar la consistencia interna de cada dimensión. Además, se aplicó una prueba piloto con un
grupo reducido de familias para comprobar la comprensibilidad de los ítems y el funcionamiento de la
escala de respuesta, lo que permitió afinar la versión final del CUPFADE utilizada en este estudio.

Análisis de datos

Gráfico 2: Nivel socioeconómico
pág. 5468
Este gráfico evalúa la percepción de los 105 participantes sobre su capacidad económica para satisfacer
sus requerimientos básicos. Se observa que la categoría predominante es la de personas que se sienten
Limitados para cubrir necesidades básicas, representando el 43.8% (46 personas) de la muestra. Por
otro lado, un 38.1% (40 personas) indica poseer ingresos Suficientes para cubrir necesidades básicas.
Finalmente, un sector considerable del 18.1% (19 personas) manifiesta tener Dificultad para cubrir
necesidades básicas. Estos resultados sugieren que más del 60% de la población encuestada percibe
algún grado de restricción o dificultad en su situación económica actual.

Tabla 2 de resultados

Opción
Cantidad de personas Porcentaje
Limitados para cubrir necesidades básicas
46 43.8%
Suficientes para cubrir necesidades básicas
40 38.1%
Dificultad para cubrir necesidades básicas
19 18.1%
Total
105 100%
Gráfico 3: ¿Alguno de ellos ha desertado de la escuela?

Este gráfico examina la incidencia de la deserción escolar entre los dependientes de los 105 participantes
consultados. Se observa que la gran mayoría de los encuestados, un 88.6% (93 personas), indica que
ninguno de sus dependientes ha abandonado sus estudios. En contraste, un 11.4% (12 personas)
respondió de manera afirmativa, confirmando la existencia de casos de deserción en su núcleo cercano.
Estos datos sugieren que, aunque la continuidad educativa predomina en la muestra, existe un segmento
minoritario que enfrenta el desafío de la interrupción escolar.
pág. 5469
Tabla 3 de resultados

Opción
Cantidad de personas Porcentaje
No
93 88.6%
12 11.4%
Total
105 100%
Gráfico 4: Causas de la deserción escolar

Este gráfico analiza los factores que motivaron la interrupción de los estudios en los casos reportados
(13 respuestas). La causa principal identificada es el traslado de residencia, que representa el 30.8% (4
personas) de los casos. Le siguen las razones económicas, señaladas por un 23.1% (3 personas) de los
encuestados. Por otro lado, las necesidades familiares y la implicación familiar ante la deserción
registran un 15.4% cada una (2 personas por categoría). Finalmente, factores como el matrimonio y la
influencia de amistades aparecen como causas minoritarias. Estos resultados sugieren que la
inestabilidad domiciliaria y las limitaciones financieras son los principales obstáculos para la
permanencia escolar en este grupo.

Tabla 4 de resultados

Opción
Cantidad de personas Porcentaje
Traslado de residencia
4 30.8%
Por razones económicas
3 23.1%
Necesidades familiares
2 15.4%
Implicación familiar ante la deserción escolar
2 15.4%
Por matrimonio
1 7.7%
Por influencia de amistades
1 7.6%
Total
13 100%
pág. 5470
Gráfico 5: Considera que el ministerio de educación tiene políticas para prevenir la deserción
escolar

Este gráfico presenta la opinión de los 105 participantes respecto a la efectividad de las políticas del
Ministerio de Educación para combatir la deserción escolar. La percepción predominante es moderada,
ya que el 45.7% (48 personas) califica estas políticas como "Promedio". No obstante, existe una visión
optimista significativa, con un 24.8% que las considera "Altas" y un 12.4% que las percibe como "Muy
altas". Por el contrario, un segmento minoritario de la muestra muestra escepticismo, calificando la
labor ministerial como "Muy baja" (9.5%) o "Baja" (7.6%). En resumen, la mayoría de los encuestados
reconoce la existencia de esfuerzos institucionales, aunque con distintos niveles de confianza en su
impacto.

Tabla 5 de resultados

Opción
Cantidad de personas Porcentaje
Promedio
48 45.7%
Alta
26 24.8%
Muy alta
13 12.4%
Muy baja
10 9.5%
Baja
8 7.6%
Total
105 100%
pág. 5471
Gráfico 6: Brinda la motivación necesaria para que sus hijos se dediquen a sus estudios

Este gráfico de barras evalúa el nivel de motivación que los 105 padres o tutores proporcionan a sus
hijos para fomentar la dedicación al estudio, utilizando una escala del 1 al 5. Los resultados muestran
un compromiso excepcionalmente alto: el 63.8% (67 personas) se sitúa en el nivel máximo de la escala
(5), mientras que un 22.9% (24 personas) se ubica en el nivel 4. Esto indica que aproximadamente el
86.7% de los encuestados considera que brinda una motivación sólida y constante. Por el contrario, los
niveles bajos de motivación (1 y 2) representan una minoría mínima, sumando apenas un 5.7% del total
de la muestra. Estos datos sugieren que la gran mayoría de las familias reconoce su rol activo como
agentes motivadores en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Tabla 6 de resultados

Escala de valoración
Cantidad de personas Porcentaje
5 (Máximo nivel)
67 63.8%
4
24 22.9%
3
8 7.6%
2
0 0%
1 (Mínimo nivel)
6 5.7%
Total
105 100%
En conjunto, los resultados dibujan un panorama de familias fuertemente comprometidas con la
educación de sus hijos, pero condicionadas por un contexto económico frágil y por factores estructurales
que escapan a su control. Que más del 60% reporte limitación o dificultad para cubrir necesidades
básicas indica que muchas decisiones escolares se toman en un escenario de vulnerabilidad, donde un
pág. 5472
cambio de residencia, una crisis económica o una necesidad familiar pueden traducirse rápidamente en
abandono.

Al mismo tiempo, la proporción de casos de deserción reportados (alrededor de uno de cada diez
hogares) muestra que, aunque la continuidad escolar es la norma, la deserción no es un fenómeno
marginal, sino una experiencia real para una parte de las familias. Las causas identificadas traslado de
residencia, razones económicas, necesidades familiares, incluso matrimonio o influencia de amistades
confirman que el abandono escolar se explica más por condiciones de vida y dinámicas familiares que
por una simple “falta de interés” del estudiante, lo que coincide con enfoques que entienden la deserción
como resultado de un entramado de factores sociales y económicos.

Resulta especialmente relevante que, pese a estas dificultades, las familias se autoidentifican como
altamente motivadoras: la gran mayoría afirma brindar un nivel elevado de apoyo y estímulo a sus hijos
para estudiar. Esto sugiere que el problema no reside tanto en una ausencia de implicación familiar,
sino en la tensión entre su voluntad de apoyo y las barreras materiales y de contexto que enfrentan; en
otras palabras, la familia aparece simultáneamente como factor de protección subjetiva (motivación,
expectativas) y como espacio atravesado por carencias objetivas.

Las evidencias recientes sobre la intención de abandono en educación superior aportan elementos
adicionales para comprender la deserción como un proceso vinculado a las expectativas que el
estudiantado construye sobre su trayectoria formativa. El estudio “Influencia de las expectativas
académicas sobre los motivos de intención de abandono en estudiantes de una universidad ecuatoriana”
muestra que las discrepancias entre lo que se espera encontrar en la institución y la experiencia
académica real se asocian de manera significativa con los motivos de intención de abandono, y que
dichas expectativas se encuentran moduladas, entre otros factores, por la elección de carrera y por el
capital educativo familiar (Cedillo et al., 2026). Estos hallazgos resultan convergentes con el marco
teórico sobre deserción en secundaria, en la medida en que refuerzan la importancia del contexto
familiar y del nivel educativo de los progenitores en la configuración de expectativas académicas
realistas, del sentido de pertenencia y de la valoración de la continuidad de estudios, dimensiones que
el cuestionario sobre percepción familiar pretende captar en el contexto del bachillerato dominicano.
pág. 5473
La valoración “promedio” de las políticas del ministerio, con una minoría que las percibe muy bajas y
otra que las valora positivamente, refleja una percepción ambivalente: las familias reconocen que
existen esfuerzos institucionales, pero no los sienten suficientemente cercanos, contundentes o
adaptados a sus realidades. Desde una mirada crítica, esto abre la discusión sobre la necesidad de
políticas que no solo se diseñen desde el sistema educativo, sino que incorporen de manera real la voz
de las familias, sus condiciones socioeconómicas y su papel como aliados centrales para prevenir la
deserción.

DISCUSIÓN

Los resultados sobre nivel socioeconómico muestran que más del 60% de las familias se percibe con
limitaciones o dificultades para cubrir necesidades básicas, lo que coincide con la afirmación de que “el
factor económico es señalado como el principal motivo… ya que muchas familias enfrentan dificultades
para cubrir los costos asociados a la educación” (Escandón Barnuevo et al., 2021). En este sentido, el
hallazgo de que el traslado de residencia y las razones económicas son las principales causas de
deserción reportadas por las familias se alinea con las teorías económicas, que plantean que la deserción
“es una decisión racional basada en la evaluación de costos y beneficios” donde, en contextos de
pobreza, “la necesidad de trabajar para contribuir al sustento familiar… aumenta la probabilidad de
abandono escolar” (Becker, 1964; Coleman, 1990, citados en el capítulo teórico).

Así, los datos del CUPFADE muestran que las familias no solo reconocen la importancia de la
educación, sino que muchas veces se ven obligadas a priorizar la supervivencia económica y la
movilidad residencial sobre la continuidad escolar de sus hijos.

De igual forma, el hecho de que alrededor de un 11% de los hogares reporte al menos un caso de
deserción se corresponde con la idea de que “la deserción escolar es un fenómeno multifactico que
requiere un enfoque interdisciplinario y políticas públicas efectivas” (CEPAL, 2020). Los motivos que
mencionan las familias (necesidades familiares, matrimonio, influencia de amistades) dialogan con las
teorías sociales que entienden la deserción como expresión de procesos de estratificación y
reproducción social, donde “la educación reproduce y refuerza las desigualdades sociales, limitando el
acceso y permanencia de los sectores más vulnerables” (Recio, 2014; Ezcurra, 2022). En esta línea, los
casos de abandono vinculados a matrimonio temprano o cargas domésticas se conectan con lo que
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señala la CEPAL (2024) sobre el impacto del embarazo adolescente, las responsabilidades domésticas
y la desigualdad de género en las trayectorias escolares de las y los jóvenes.

También se puede apreciar que, a pesar de las restricciones económicas y las experiencias de abandono,
los datos muestran niveles muy altos de motivación familiar hacia los estudios, lo que se refleja en que
más del 80% se sitúa en los niveles 4 y 5 de la escala de motivación. Este resultado dialoga con las
teorías sistémicas y de la complejidad, que conciben la deserción como resultado de la interacción de
“diversos subsistemas que conforman el entorno del estudiante, tales como la familia, la escuela y la
comunidad” (Morin, 2008; González, Canchola & Ulloa, 2024). Desde la Teoría General de Sistemas,
la familia aparece como un subsistema que, aun en contextos de vulnerabilidad, genera factores
protectores (altas expectativas, acompañamiento, motivación), pero que se ve afectado por la pobreza,
la movilidad residencial y las exigencias del trabajo, factores que pueden desencadenar procesos de
deserción precoz, temprana, tardía o parcial, tal como se describe en el capítulo teórico (Miranda, 2012;
Guzmán & Cruz, 2019; Caldern, 2015).

Otro aspecto importante es la percepción “promedio” que las familias tienen sobre las políticas del
Ministerio de Educación para prevenir la deserción, se puede interpretar a la luz de la sección sobre
legislación educativa.

Aunque la Ley General de Educación 66-97 y planes como el “Plan Decenal Horizonte 2034” plantean
garantizar el derecho a la educación, modernizar el sistema y reducir el abandono, tus resultados
sugieren que las familias no siempre experimentan estos avances como respuestas suficientemente
contundentes a sus realidades cotidianas de pobreza, inestabilidad y riesgo de deserción. Esto coincide
con lo señalado por la CEPAL (2024), cuando advierte que la deserción está “estrechamente relacionada
con la pobreza, la desigualdad y la falta de políticas educativas inclusivas”, y con lo que plantea Carrera
(2022) sobre la necesidad de “políticas inclusivas y equitativas” que atiendan las desigualdades
estructurales para promover la permanencia.

En resumidas cuentas, los resultados del CUPFADE confirman la visión del capítulo teórico de la
deserción como fenómeno complejo, donde se entrecruzan dimensiones económicas, sociales,
institucionales y familiares. Por un lado, respaldan las teorías económicas y sociales al mostrar que la
deserción se concentra en familias con restricciones económicas, movilidad residencial y
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responsabilidades familiares críticas; por otro, evidencian el peso de la familia como subsistema de
apoyo, en línea con las perspectivas sistémicas que subrayan la necesidad de intervenir de forma integral
en la familia, la escuela y la comunidad. En este sentido, el instrumento no solo permite identificar la
presencia de factores de riesgo señalados por autores como Escandón Barnuevo et al. (2021), CEPAL
(2020, 2024), Rivera (2023) u Osorio (2023), sino también visibilizar recursos protectores familiares
que pueden potenciarse mediante políticas y programas de retención más cercanos a las realidades que
las propias familias describen.

CONCLUSIÓN

La aplicación del instrumento permitió comprender que la familia no es un actor marginal en la
deserción escolar, sino un eje central donde se cruzan expectativas, motivación y condiciones materiales
que favorecen o dificultan la permanencia. Los resultados evidencian que, aunque la mayoría de las
familias declara no haber vivido situaciones de abandono y se autoevalúa como altamente motivadora,
una proporción importante enfrenta limitaciones económicas y cambios de residencia que ponen en
riesgo la continuidad educativa de sus hijos. Esto confirma que muchas familias desean y valoran la
educación, pero tienen que tomar decisiones en contextos de vulnerabilidad, donde la prioridad
inmediata es la supervivencia y la organización del hogar.

Al mismo tiempo, los hallazgos muestran que la deserción no puede explicarse solo desde el estudiante
o la escuela: la combinación de ingresos limitados, necesidades familiares, matrimonios tempranos,
influencia del entorno social y movilidad geográfica configura escenarios donde el abandono aparece
como resultado de múltiples presiones. En este marco, la percepción “moderada” sobre las políticas del
Ministerio de Educación indica que las familias reconocen ciertos esfuerzos institucionales, pero no los
sienten suficientemente potentes o ajustados a sus realidades cotidianas, lo que abre un reto para el
diseño de políticas más cercanas a la comunidad y con mayor acompañamiento directo a los hogares.

Desde el punto de vista metodológico, el instrumento utilizado demuestra su utilidad para hacer visible
la mirada de las madres, padres y cuidadores sobre la deserción escolar, permitiendo identificar tanto
factores de riesgo como recursos protectores familiares. Su uso ofrece información que va más allá de
los indicadores estadísticos tradicionales, al aportar matices sobre cómo se viven las decisiones
educativas dentro del hogar y qué barreras perciben las familias para sostener la escolaridad.
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En consecuencia, el estudio aporta evidencias relevantes para que escuelas, distritos y autoridades
educativas diseñen estrategias de intervención que integren de manera real a la familia, fortalezcan la
alianza escuelahogar y aborden de forma integral los condicionantes económicos, sociales y afectivos
que se expresan en las trayectorias de abandono.

Por lo tanto, los resultados invitan a seguir perfeccionando el instrumento y a aplicarlo en otros
contextos y niveles educativos, con el fin de comparar realidades, detectar patrones y enriquecer la
comprensión del fenómeno. Profundizar en la voz de las familias, a través de cuestionarios como este
y complementos cualitativos, puede convertirse en una línea de trabajo clave para avanzar hacia
políticas y prácticas educativas que no solo busquen reducir la deserción como cifra, sino garantizar, de
manera efectiva, el derecho a aprender y permanecer en la escuela en condiciones dignas.

Limitaciones

Entre las principales limitaciones de este estudio se encuentra el tamaño y tipo de muestra, circunscrita
a 105 familias de un contexto específico, lo que restringe la generalización de los resultados a otras
realidades educativas y socioculturales. Además, la información se obtuvo a través de un cuestionario
de autoinforme, por lo que las respuestas pueden estar influidas por deseabilidad social o por la
percepción subjetiva de las familias sobre su nivel de implicación y situación económica.

El diseño transversal impide establecer relaciones causales entre las percepciones familiares, las
condiciones contextuales y la deserción escolar, por lo que los hallazgos deben interpretarse como
asociaciones exploratorias que requieren ser contrastadas en futuros estudios con metodologías
complementarias.

Prospectiva

A partir de estos resultados, se abre la posibilidad de aplicar y validar el instrumento CUPFADE, en
muestras más amplias y diversas, que incluyan distintos niveles educativos, contextos rurales y urbanos,
y realidades socioeconómicas heterogéneas, con el fin de robustecer sus propiedades psicométricas y
comparar patrones de percepción familiar. Asimismo, se sugiere complementar la información
cuantitativa con técnicas cualitativas, como entrevistas o grupos focales con familias, estudiantes y
docentes, que permitan profundizar en los significados que atribuyen a la deserción escolar y al
acompañamiento educativo. Así que, , el uso del CUPFADE como instrumento en el ámbito escolar y
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en instancias de gestión educativa puede contribuir al diseño de programas de prevención del abandono
que integren de manera explícita a la familia, favorezcan la alianza escuelahogar y orienten políticas
públicas más sensibles a las condiciones y voces de las comunidades educativas.

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