ADOPCIÓN DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN LA
UNIVERSIDAD: RETOS INSTITUCIONALES Y
COLABORACIÓN DOCENTE
ARTIFICIAL INTELLIGENCE ADOPTION IN HIGHER EDUCATION:
INSTITUTIONAL CHALLENGES AND FACULTY COLLABORATION
Iván Ramón Rivera Rocha
Universidad Veracruzana, México
Adriana Margarita González Márquez
Universidad Veracruzana, México
Gilberto Cortes Acosta
Universidad Veracruzana, México
Sergio Federico Toledo Barrios
Universidad Veracruzana, México
pág. 14269
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25729
Adopción de Inteligencia Artificial en la Universidad: Retos Institucionales
y Colaboración Docente
Iván Ramón Rivera Rocha 1
ivarivera@uv.mx
https://orcid.org/0009-0008-8098-8288
Universidad Veracruzana
México
Adriana Margarita González Márquez
adrigonzalez@uv.mx
https://orcid.org/0000-0003-4984-1399
Universidad Veracruzana
México
Gilberto Cortes Acosta
gilcortes@uv.mx
https://orcid.org/0000-0002-4638-5968
Universidad Veracruzana
México
Sergio Federico Toledo Barrios
stoledo@uv.mx
https://orcid.org/0009-0005-6089-0775
Universidad Veracruzana
México
RESUMEN
La acelerada adopción de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) en la educación superior ha
transformado la didáctica, pero sus implicaciones socio-técnicas profundas permanecen inexploradas.
Este artículo tiene como objetivo analizar las condiciones materiales, las brechas algorítmicas de acceso
y las mecánicas de colaboración horizontal que emergen entre el profesorado universitario mexicano
frente a la adopción asimétrica de la IAG. Bajo un paradigma interpretativo y un diseño fenomenológico-
hermenéutico, se recolectaron los discursos de una muestra intencional de ocho docentes de una
universidad pública mediante un cuestionario asincrónico a profundidad, procesando los datos a través
de Análisis Temático Reflexivo. Los resultados evidencian una aguda polarización en la oferta de
capacitación institucional y el surgimiento de una brecha digital de tercer orden, donde la calidad del
andamiaje pedagógico queda supeditada a la capacidad económica individual para costear licencias
premium. Frente a esta precariedad y desarticulación institucional, se concluye que los docentes ejercen
una profunda resiliencia orgánica al conformar comunidades de práctica informales, resemantizando
espacios como la "sala de maestros" para democratizar saberes tácticos y sostener la innovación
educativa al margen de la burocracia.
Palabras clave: inteligencia artificial, educación superior, brecha digital, comunidades de práctica,
sociología de la tecnología
1
Autor principal
Correspondencia: ivarivera@uv-mx
pág. 14270
Artificial Intelligence Adoption in Higher Education: Institutional
Challenges and Faculty Collaboration
ABSTRACT
The accelerated adoption of Generative Artificial Intelligence (GAI) in higher education has
transformed didactics, but its deep socio-technical implications remain underexplored. This article aims
to analyze the material conditions, algorithmic access gaps, and horizontal collaboration mechanics
emerging among Mexican university professors facing the asymmetrical adoption of GAI. Under an
interpretative paradigm and a phenomenological-hermeneutic design, the discourses of a purposive
sample of eight professors from a public university were collected using an in-depth asynchronous
questionnaire, processing the data through Reflexive Thematic Analysis. The results demonstrate an
acute polarization in the institutional training offer and the emergence of a third-order digital divide,
where the quality of pedagogical scaffolding is contingent upon the individual's economic capacity to
afford premium licenses. Facing this precariousness and institutional disarticulation, it is concluded that
teachers exert profound organic resilience by forming informal communities of practice, re-signifying
spaces such as the "teachers' lounge" to democratize tactical knowledge and sustain educational
innovation outside of the bureaucracy.
Keywords: artificial intelligence, higher education, digital divide, communities of practice, faculty
collaboration
Artículo recibido 16 enero 2026
Aceptado para publicación: 22 febrebo 2026
pág. 14271
INTRODUCCIÓN
La acelerada penetración de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) en las instituciones de educación
superior ha fracturado los cimientos de la didáctica tradicional, forzando una transición que trasciende
la mera adopción instrumental para instalarse en el núcleo mismo de la epistemología universitaria. La
asimilación de estas tecnologías no ocurre en un vacío sociológico ni en un espacio neutro; por el
contrario, se inserta en ecosistemas académicos preexistentes, atravesados por profundas tensiones
estructurales, asimetrías de poder y condiciones materiales ostensiblemente desiguales. En este
escenario, el análisis crítico del entorno socio-técnico se erige como una prioridad investigativa
ineludible, partiendo de la premisa de que las herramientas algorítmicas no son artefactos inocuos, sino
dispositivos políticos que reconfiguran las relaciones laborales, las lógicas de acceso al conocimiento y
la propia identidad del profesorado contemporáneo (Selwyn, 2019).
El problema central de investigación que vertebra este manuscrito radica en la disonancia manifiesta
entre las macropolíticas institucionales de digitalización y las realidades micro-sociológicas que enfrenta
el docente en el aula y en los espacios de confluencia académica. Mientras los discursos corporativos
corporativos y las altas administraciones universitarias promueven una visión utópica, lineal y
homogeneizadora de la Inteligencia Artificial (Williamson, Eynon & Potter, 2020), la evidencia
empírica emergente sugiere que la integración tecnológica está gestando nuevas, y más sofisticadas,
formas de desigualdad y exclusión. Este fenómeno, conceptualizado en la sociología digital como la
"brecha digital de tercer orden" o brecha algorítmica (Ragnedda, 2017), plantea un vacío crítico en la
literatura contemporánea: ¿De qué manera experimentan, significan y resuelven los académicos
universitarios las tensiones derivadas de la estratificación del acceso a infraestructuras de IA avanzada
y la evidente fragmentación del soporte institucional?
La relevancia de abordar este fenómeno desde las trincheras del trabajo docente es de vital importancia
para la política educativa. Las universidades latinoamericanas, caracterizadas históricamente por
limitaciones presupuestales, burocratización y una marcada heterogeneidad infraestructural, constituyen
un laboratorio sociológico invaluable para deconstruir el mito de la equidad digital. Ignorar las
condiciones socio-técnicas materiales de la adopción tecnológica equivale a invisibilizar las presiones
cognitivas, temporales y económicas que recaen desproporcionadamente sobre el profesorado,
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perpetuando un modelo de innovación que resulta inherentemente excluyente y de carácter periférico
(Castañeda & Selwyn, 2018).
Para sustentar teóricamente esta indagación, el presente estudio se enmarca en los Estudios Sociales de
la Ciencia y la Tecnología (CTS), acudiendo específicamente a la teoría de la Construcción Social de la
Tecnología (SCOT, por sus siglas en inglés) y a la sociología crítica del trabajo académico. Desde esta
óptica, se asume que la tecnología es continuamente moldeada, resistida y re-significada por los grupos
sociales relevantes en sus contextos de uso cotidiano (Pinch & Bijker, 1984). Asimismo, la investigación
recupera el constructo sociocognitivo de las "Comunidades de Práctica" propuesto por Wenger (1998),
entendiéndolas como estructuras de sociabilidad orgánica y auto-organizada donde los individuos
comparten repertorios, negocian significados y construyen tácticas de supervivencia frente a los déficits
del andamiaje institucional formal.
Estudios previos en el ámbito internacional (Bearman et al., 2022; Holmes et al., 2021; Lodge,
Thompson & Corrin, 2023) han documentado extensamente la desorientación normativa del profesorado
ante la disrupción algorítmica, advirtiendo sobre los riesgos éticos de la dependencia tecnológica. No
obstante, pocos trabajos han profundizado en las mecánicas de resistencia colaborativa horizontal que
emergen en contextos de precariedad institucional o polarización capacitiva dentro del Sur Global. El
presente artículo aspira a subsanar dicha carencia al examinar las tensiones socio-técnicas desde una
latitud periférica, focalizando la mirada en la agencia del docente frente a la estructura.
Por consiguiente, el objetivo general de la investigación consiste en analizar las condiciones socio-
técnicas, las nuevas brechas algorítmicas de acceso y las mecánicas de colaboración horizontal
(comunidades de práctica informales) que emergen entre el profesorado universitario mexicano como
táctica de respuesta frente a la adopción asimétrica de la Inteligencia Artificial Generativa.
METODOLOGÍA
El andamiaje metodológico de esta investigación se fundamenta epistemológicamente en el paradigma
interpretativo, asumiendo un diseño cualitativo de corte fenomenológico-hermenéutico (Creswell &
Poth, 2018; Denzin & Lincoln, 2018). Esta ruta analítica resulta un imperativo científico dado que la
comprensión de las tensiones socio-técnicas, las frustraciones institucionales y la agencia colaborativa
del profesorado no puede aprehenderse de manera holística ni profunda mediante métricas
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estandarizadas, escalas Likert o censos de conectividad. Se requiere, irremediablemente, una inmersión
sistemática en la intersubjetividad y el Lebenswelt (mundo de la vida) del académico para develar las
lógicas subyacentes de cómo se negocian los déficits del sistema y se construyen las redes de
supervivencia pedagógica in situ.
El contexto empírico del estudio se situó en la Facultad de Administración de una universidad pública
representativa ubicada en la región de Veracruz, México. El universo de estudio estuvo conformado por
el claustro académico adscrito a los diversos programas de pregrado, el cual asciende a 80 profesores en
activo. Alejándose de las lógicas de la representatividad estadística basada en la aleatoriedad, el estudio
optó por un muestreo no probabilístico, propositivo, intencional y guiado por criterios de máxima
variación (Patton, 2015). La muestra analítica quedó constituida por 8 informantes clave. En la
investigación cualitativa de estricto rigor fenomenológico, el tamaño de la cohorte se justifica
sólidamente bajo los postulados contemporáneos del "poder de la información" (Malterud, Siersma &
Guassora, 2016) y la consecución de la saturación teórica o categorial (Saunders et al., 2018). Un corpus
de 8 sujetos inmersos en una misma ecología organizacional, poseedores de narrativas densas y
trayectorias divergentes de adopción tecnológica, garantiza una variabilidad semántica robusta,
suficiente para estabilizar las dimensiones de análisis sin incurrir en redundancias discursivas estériles.
La técnica de producción de datos se instrumentó mediante el diseño y validación de un cuestionario
cualitativo asincrónico a profundidad, el cual se ancló metodológicamente en la Técnica de Incidentes
Críticos (CIT, por sus siglas en inglés) desarrollada originalmente por Flanagan (1954) y adaptada a los
entornos digitales por Butterfield et al. (2005). El instrumento exploró de manera sistemática tres
dimensiones focales: la percepción crítica sobre la pertinencia y penetración de la capacitación
institucional; las barreras materiales y económicas de acceso a la infraestructura tecnológica avanzada;
y las dinámicas orgánicas de compartición de saberes entre pares. La decisión de emplear un instrumento
asincrónico mediado por tecnología permitió a los académicos ejercer un alto grado de reflexividad y
eludir los sesgos de deseabilidad social o temor a represalias administrativas, logrando documentar sus
frustraciones y tácticas de forma exhaustiva y genuina.
El procesamiento y escrutinio del corpus textual (las narrativas crudas o verbatims) se ejecutó mediante
las directrices del Análisis Temático Reflexivo propuesto por Braun y Clarke (2022). Se rechazó
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categóricamente la imposición de una matriz de codificación deductiva apriorística, la cual amenazaría
con forzar los datos hacia teorías preestablecidas. En su lugar, se procedió con una codificación abierta
inductiva y minuciosa para fragmentar los discursos, seguida de una codificación axial que permitió
develar las relaciones jerárquicas de poder, exclusión y desigualdad subyacentes en las experiencias
narradas.
Para asegurar el rigor científico y la credibilidad del estudio (Guba & Lincoln, 1989), se realizó una
triangulación teórica profunda, contrastando los códigos emergentes con los marcos de la sociología
crítica de la educación tecnológica. Asimismo, se aplicaron estrategias de reflexividad por parte del
equipo investigador para auditar y mitigar los sesgos interpretativos. El estudio observó estrictos
protocolos éticos internacionales; se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes y se
garantizó el anonimato irrestricto mediante la asignación de códigos alfanuméricos (D1 a D8) que
desvinculan las narrativas de las identidades personales, asegurando la confidencialidad absoluta de la
información recabada.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El ejercicio hermenéutico sobre las narrativas docentes devela una realidad compleja: la integración de
la Inteligencia Artificial en la educación superior no opera como un fenómeno democratizador y
homogeneizador; por el contrario, actúa como un potente catalizador que amplifica asimetrías
institucionales históricas y detona, de manera reactiva, formas de sociabilidad académica sumergidas.
Los hallazgos se estructuran en tres subcategorías analíticas fundamentales.
La miopía institucional y la polarización de la oferta capacitiva
El análisis del andamiaje institucional revela una profunda fractura epistémica y operativa en la política
de actualización docente. La percepción del profesorado respecto a los esfuerzos de formación
proporcionados por la universidad exhibe una polarización extrema, la cual resulta sintomática de una
gestión tecno-pedagógica desarticulada y de baja capilaridad.
Por un flanco, una fracción del claustro percibe un respaldo sistémico adecuado. El informante D4
afirma que existen "varias cuestiones de capacitación de IA, así como más oferta que podemos tomar
por ser comunidad UV", una percepción secundada por D7, quien califica la oferta formativa
institucional como "significativa y con mucha información importante". Sin embargo, esta visión
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coexiste en el mismo espacio geográfico y departamental con una denuncia frontal de abandono
estructural. El docente D3 argumenta con frustración que existe "muy poca oferta y por lo tanto no es
de calidad", mientras que D5 subraya el vacío operativo al sentenciar categóricamente: "Hace falta
capacitación, hasta donde sé, sólo hay un curso".
Esta divergencia empírica es teóricamente insoslayable y demanda problematización. Contrasta
violentamente con las directrices de gobernanza tecnológica de autores como Bates (2019), quienes
postulan la ubicuidad, equidad y horizontalidad como pilares de la formación docente digital. La
coexistencia de ambas realidades sugiere que las instituciones emiten directrices tecnocráticas desde los
centros de poder que fracasan en su difusión periférica. La capacitación en IA no opera como una política
de Estado universitario cohesionada, sino como una oferta balcanizada cuyo descubrimiento y
aprovechamiento depende exclusivamente de la proactividad del individuo, generando ecosistemas de
"sobre-informados" e "infra-capacitados" que comparten el mismo pasillo departamental.
Estratificación sociotécnica: Brechas algorítmicas y disonancia generacional
El hallazgo más alarmante de la presente indagación documenta empíricamente la materialización de lo
que Ragnedda (2017) denomina la "brecha digital de tercer orden". La literatura sociológica ha superado
el arcaico debate sobre la mera conectividad a internet (brecha de primer orden) para centrarse en las
asimetrías generadas por el rendimiento, la capacidad de procesamiento y la sofisticación del software.
Los informantes denuncian una severa asimetría económica que determina directamente la calidad de la
praxis pedagógica. Al no proveer licencias empresariales institucionales para los modelos de lenguaje
masivo avanzados (por ejemplo, versiones Plus, Pro o Enterprise de sistemas generativos), la
universidad delega silenciosamente el costo de la innovación al bolsillo del académico. El informante
D5 es taxativo al exponer esta inequidad: "No todos tenemos acceso a buenas herramientas o a las
mismas y definitivamente en el uso hay una diferencia significativa". Se consolida, en consecuencia,
una academia de dos velocidades: una élite docente con capital económico para costear el andamiaje
algorítmico premium que aligera su carga de trabajo, y una mayoría precarizada que depende de
arquitecturas gratuitas, limitadas, saturadas o propensas a severos sesgos de información
(alucinaciones).
Esta estratificación puramente económica se intersecta de manera conflictiva con una cruda fractura
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generacional que subvierte la asimetría de poder tradicional en el aula. Por un lado, se identifica una
tecnofobia defensiva en ciertos estratos del profesorado: "Docentes de mayor edad no hacen uso de
nuevas herramientas a la vez que no permiten o satanizan estas mismas" (D4). Por otro, la hegemonía
epistémica del profesor se ve amenazada por el capital informacional del alumnado. El docente D8
reconoce esta inversión de roles con una mezcla de realismo y resignación: "Abuso y mal uso de la IA
como capacidad. Por otro lado muchos estudiantes saben usarla mucho más que algunos docentes. Já".
Este escenario valida las observaciones críticas de Selwyn (2019) respecto a cómo la rápida
obsolescencia de las competencias digitales desestabiliza la autoridad académica tradicional, forzando
al docente a una lucha incesante por mantener la legitimidad intelectual frente a una cohorte estudiantil
que exhibe una superioridad táctica en la manipulación de prompts.
Resiliencia orgánica: El florecimiento de las comunidades de práctica clandestinas
Frente a la desarticulación institucional, la miopía administrativa y las inequidades sociotécnicas
expuestas, el profesorado no asume un rol de sumisión pasiva; ejerce, por el contrario, una profunda
agencia a través de la conformación de redes de apoyo horizontal. Las narrativas confirman que, a falta
de plataformas oficiales, legitimadas y financiadas para la inteligencia colectiva, florecen mecánicas de
colaboración que operan al margen de la burocracia universitaria. El docente D4 explicita la naturaleza
de esta dinámica: "No existen los espacios, sin embargo con un breve grupo de colegas compartimos los
nuevos descubrimientos o herramientas que encontramos, lo cual facilita nuestra actividad, una buena
propuesta sería establecer espacios institucionales".
De manera teóricamente fascinante, el espacio físico tradicional se resemantiza y adquiere un nuevo
valor como laboratorio tecno-pedagógico. El informante D8 ilustra cómo "en la sala de maestros qué es
un espacio institucional se aprovecha para compartirnos descubrimientos de aplicaciones, ideas nuevos
productos, prompts etc.". Complementariamente, D6 afirma que este intercambio de saberes "se da de
manera informal en la plática entre que estrategias pueden funcionar para mejorar el quehacer docente".
Este fenómeno corrobora magistralmente la aplicabilidad de la teoría de las Comunidades de Práctica
(Wenger, 1998) a los entornos de resiliencia digital (Castañeda & Selwyn, 2018). El verdadero motor
de la innovación docente y la única fuerza de contención real contra la brecha algorítmica no reside en
los cursos oficiales diseñados por los departamentos de recursos humanos, sino en estas redes
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sumergidas, clandestinas y orgánicas de intercambio empírico. La histórica "sala de maestros" o el
pasillo universitario fungen hoy como el ágora contemporánea donde se destila la micro-ética, se
transfieren saberes tácticos sobre ingeniería de instrucciones (prompt engineering) y se amortigua, de
manera colectiva, el agudo impacto psicológico de la disrupción tecnológica.
CONCLUSIONES
La fenomenología del entorno socio-técnico universitario abordada en este manuscrito permite concluir,
con un alto grado de certeza hermenéutica, que la asimilación de la Inteligencia Artificial en la educación
superior mexicana no obedece a un despliegue institucional homogéneo, equitativo y sistémico. Por el
contrario, se caracteriza por ser un proceso fragmentado que recae desproporcionadamente sobre el
esfuerzo aislado del individuo. Las universidades analizadas enfrentan el riesgo inminente de consolidar
e institucionalizar brechas digitales de segundo y tercer orden, donde la calidad del andamiaje
pedagógico queda supeditada a la capacidad económica individual del profesorado para financiar
licencias de algoritmos premium. Esto instaura, de facto, una inaceptable privatización encubierta de la
innovación educativa dentro de la esfera pública.
Desde una perspectiva de política pública y gestión de la educación superior, los hallazgos derivados de
este estudio cualitativo son perentorios. Las instituciones académicas deben abandonar de inmediato la
retórica cosmética de la transformación digital, sustentada exclusivamente en ofertar capacitaciones
aisladas, y transitar hacia políticas de democratización del acceso infraestructural. Resulta un imperativo
ético y operativo que las rectorías y direcciones académicas asuman el liderazgo en la negociación de
licencias empresariales (Enterprise) que garanticen igualdad de condiciones algorítmicas para la
totalidad de su claustro. Pretender alcanzar la excelencia tecno-pedagógica mientras se obliga al docente
a competir contra el fraude estudiantil utilizando versiones tecnológicas restringidas o gratuitas
constituye una contradicción sistémica insostenible.
Asimismo, se concluye que el fracaso relativo de los canales de comunicación y formación institucional
está siendo subsanado, de manera orgánica y táctica, por el propio profesorado. Las comunidades de
práctica informales, gestadas en la oralidad de los pasillos, los grupos de mensajería instantánea y las
salas de maestros, constituyen hoy el principal bastión de actualización docente frente a la IA. Las
universidades deben visibilizar, legitimar y, sobre todo, institucionalizar estos ecosistemas de
pág. 14278
colaboración horizontal, dotándolos de recursos y reconocimiento académico, creando espacios oficiales
de inteligencia colectiva que superen y reemplacen el arcaico paradigma del "curso de capacitación"
vertical.
Como prospectiva investigativa, se vuelve crucial el desarrollo futuro de estudios etnográficos y
metodologías de Análisis de Redes Sociales (SNA, por sus siglas en inglés) que permitan mapear
topológicamente estas comunidades de práctica informales dentro de la academia. Resultará
fundamental comprender la direccionalidad con la que fluye el conocimiento tácito sobre las tecnologías
generativas en estos grupos. Igualmente, se sugiere explorar a profundidad las tensiones
intergeneracionales documentadas, contrastando facultades de ciencias exactas e ingeniería con áreas de
ciencias sociales y humanidades, con el objetivo de diseñar marcos de política pública que respondan
con agudeza a las verdaderas ecologías laborales del profesorado latinoamericano en la implacable era
del algoritmo.
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