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activas (Amaya de Ochoa, 1993; Bouzas, 2004; Carretero Rodríguez, 1997; Dewey, 1938/2004;
González-Gutiérrez et al., 2015). Desde esta perspectiva, sustentada en las premisas constructivistas de
interacción sociocultural y reestructuración cognitiva expuestas en dichos referentes, el aprendizaje de
las ciencias se concibe como un proceso activo que concede protagonismo y autonomía al estudiante
para la construcción conjunta de saberes mediante la interacción con su entorno.
En congruencia con lo anterior, el estudio operacionaliza su análisis alrededor de las siguientes
categorías:
▪ Experiencias en el desarrollo de competencias científicas desde el ABP: orientada a comprender las
vivencias, percepciones y dinámicas que construyen estudiantes y docentes durante la
implementación de los proyectos, reconociendo al ABP como una metodología que articula el
aprendizaje activo y la resolución de problemas (Estalayo Santamaría et al., 2021; García, 2017).
▪ Aprendizajes para el desarrollo de competencias científicas: enfocada en analizar los saberes,
habilidades y procesos de indagación y explicación de fenómenos que emergen en la construcción
de aprendizajes científicos en el contexto escolar (Hernández, 2005; ICFES, 2020; OCDE, 2008)
Ahora bien, en cuanto a la revisión de estudios previos, se presentan cinco líneas de investigación
relacionadas. En primer lugar, diversos hallazgos y resultados respaldan la eficacia del ABP,
demostrando cómo esta estrategia transformo la dinámica escolar al redefinir el rol de los actores
mediante el trabajo colaborativo e interactivo; esto favorece el desarrollo de competencias
socioemocionales y comunicativas, además de promover un aprendizaje significativo al conectar la
teoría con su aplicación práctica (Giraldo Macías, 2019; González Gómez, 2022; Sánchez García, 2022).
De igual manera, estudios enfocados en la consolidación de competencias científicas mediante
metodologías activas demuestran cómo estas facilitan la transición del conocimiento cotidiano al
científico, promoviendo la apropiación del saber, la transversalización de la identidad cultural y la
formación integral (Calderón Cordero, 2025; Díaz Ortiz, 2025; Díaz Salcedo, 2024). Por otro lado, una
tercera línea agrupa antecedentes que develan los desafíos estructurales para la enseñanza de las ciencias
naturales en contextos rurales, evidenciando la necesidad de articulación entre el currículo y el entorno,
las limitaciones de modelos estandarizados que omiten las particularidades socioculturales de estas
comunidades (Castro Sánchez, 2025; Flórez López, 2025; Monsalve Agudelo, 2021). Igualmente, se