pág. 8745
ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN DE LAS
TRABAJADORAS SOCIALES EN EL HOGAR
REFUGIO CON MUJERES VÍCTIMAS DE
VIOLENCIA INTRAFAMILIAR, ASUNCIÓN 2020-2024
INTERVENTION STRATEGIES OF SOCIAL WORKERS IN THE
REFUGE HOME WITH WOMEN VICTIMS OF DOMESTIC
VIOLENCE, ASUNCIÓN, 2020-2024
Karen Mariela Valdez Soilan
Magíster en Trabajo Social Universidad Evangélica del Paraguay
Jessica Paola Leguizamón Benítez
Licenciada en Trabajo Social Universidad Evangélica del Paraguay

pág. 8746
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i4.25811
Estrategias de intervención de las trabajadoras sociales en el Hogar Refugio
con mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, Asunción 2020-2024
Karen Mariela Valdez Soilan1
kvaldez@uepgutenberg.edu.py
https://orcid.org/0009-0003-6023-9304
Magíster en Trabajo Social Universidad
Evangélica del Paraguay
Jessica Paola Leguizamón Benítez
https://orcid.org/0009-0004-5222-2972
Licenciada en Trabajo Social Universidad
Evangélica del Paraguay
RESUMEN
Se analizan las estrategias de intervención desarrolladas por las trabajadoras sociales del Hogar
Refugio, dependiente del Ministerio de la Mujer, para la atención de mujeres víctimas de violencia
intrafamiliar en Asunción entre 2020 y 2024. El estudio adopta un enfoque cualitativo, de nivel
descriptivo, y utiliza entrevistas semiestructuradas a las tres trabajadoras sociales del dispositivo,
además de análisis documental de protocolos y legajos institucionales. Los resultados evidencian la
centralidad del método de caso social individual, complementado por trabajo social de grupo y
comunitario, así como la aplicación de modelos centrados en la persona, ecológicos y sistémicos. Se
destaca el uso de técnicas como la entrevista, la observación y la escucha activa, y de instrumentos
como el legajo y los informes de seguimiento, articulados en planes de acción personalizados que
priorizan la seguridad, el empoderamiento y la articulación interinstitucional. Se discuten las
implicancias de estas estrategias para el fortalecimiento del Trabajo Social en contextos de refugio y
para el diseño de políticas públicas de prevención y atención de la violencia intrafamiliar.
Palabras clave: trabajo social, violencia intrafamiliar, hogar refugio, estrategias de intervención,
mujeres víctimas
1 Autor principal
Correspondencia: kvaldez@uepgutenberg.edu.py

pág. 8747
Intervention strategies of social workers in the Refuge Home with women
victims of domestic violence, Asunción, 2020-2024
ABSTRACT
This article analyzes the intervention strategies developed by social workers in the Refuge Home,
under the Ministry of Women, for the care of women victims of domestic violence in Asunción
between 2020 and 2024. The study adopts a qualitative, descriptive approach and uses semi-structured
interviews with the three social workers of the facility, as well as documentary analysis of institutional
protocols and case records. Results show the centrality of the social casework method, complemented
by group and community social work, and the application of person-centered, ecological and systemic
models. Key techniques include interviewing, observation and active listening, together with
instruments such as case files and follow-up reports, articulated in personalized action plans that
prioritize safety, empowerment and interinstitutional coordination. The implications of these strategies
for strengthening Social Work in shelter contexts and for the design of public policies on prevention
and care of domestic violence are discussed.
Keywords: social work, domestic violence, refuge home, intervention strategies, women victims
Artículo recibido 20 julio 2026
Aceptado para publicación: 20 agosto 2026

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INTRODUCCIÓN
La violencia intrafamiliar contra las mujeres constituye un problema social de gran magnitud, con
repercusiones devastadoras en la vida de quienes la padecen, tal como señalan Mares al analizar su
impacto global y el Grupo Banco Mundial al evidenciar la persistencia de las desigualdades de género
a pesar de los avances normativos. Los informes de ONU Mujeres indican que 736 millones de
mujeres, casi una de cada tres, han sido víctimas de violencia física o sexual por parte de su pareja o
expareja al menos una vez en su vida, lo que confirma la persistencia de relaciones desiguales de poder
y de patrones culturales patriarcales. En Paraguay, la Encuesta Nacional sobre la Situación de las
Mujeres y la Violencia en el Hogar (ENSIMUP 2021), realizada por el Instituto Nacional de
Estadística, muestra que el 60,9% de las encuestadas ha sufrido violencia sexual, el 57,8% violencia
psicológica, el 25,7% violencia física y el 25,9% violencia económica, lo que evidencia la magnitud de
la problemática en el país.
Ante este escenario, la respuesta institucional se ha fortalecido mediante marcos legales como la Ley
N.º 5777/2016 de Protección Integral a las Mujeres contra toda forma de violencia y la Ley N.º
1600/2000 contra la violencia doméstica, que establecen definiciones, tipos de violencia y medidas de
protección específicas. Las políticas públicas impulsadas por el Ministerio de la Mujer incluyen
campañas de sensibilización, protocolos estandarizados de atención, sistemas informáticos de registro
y programas integrales para disminuir los feminicidios, tal como se detalla en informes recientes del
propio Ministerio de la Mujer y en análisis del Centro de Documentación y Estudios. Dentro de este
sistema de protección, el Hogar Refugio, habilitado en 2010 como el primer albergue estatal para
mujeres víctimas de violencia doméstica e intrafamiliar, ofrece alojamiento temporal, atención
psicológica, asesoría legal, apoyo médico y acciones para fortalecer la autonomía económica.
El Trabajo Social desempeña un rol clave en este contexto, ya que, de acuerdo con la definición de la
Federación Internacional de Trabajadores Sociales y con los aportes de Luizaga y Castro, Solís y
Fienco, la disciplina se orienta a promover el bienestar y la justicia social mediante intervenciones
basadas en los derechos humanos, la ética profesional y la atención centrada en las necesidades de las
víctimas. Estudios como el de Toffoletti, Pérez, Wannis y Britez sobre la prevalencia y las formas de
violencia intrafamiliar contra mujeres adultas en Paraguay, así como los aportes de Acuña y Solar

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sobre el trabajo social familiar, destacan la necesidad de intervenciones integrales que articulen la
prevención, la detección y la respuesta, y fortalezcan las redes de apoyo y la cooperación
multisectorial. No obstante, persisten vacíos en las investigaciones que analicen en profundidad las
metodologías y estrategias específicas empleadas por las trabajadoras sociales en dispositivos clave de
protección, como el Hogar Refugio, lo que justifica la pertinencia de estudios que documenten y
sistematizan dichas prácticas.
En este marco, el presente artículo se propone analizar las estrategias empleadas por las trabajadoras
sociales del Hogar Refugio para mujeres víctimas de violencia intrafamiliar en Asunción durante
2020–2024, a partir de un estudio cualitativo y descriptivo. Los objetivos específicos se orientan a
identificar los métodos y modelos de intervención utilizados, describir las técnicas e instrumentos
empleados y determinar cómo se establece el plan de acción para los casos que ingresan, aportando
evidencia empírica útil para profesionales, instituciones y responsables de políticas públicas.
Marco Teórico
Violencia intrafamiliar contra las mujeres
La violencia contra la mujer se define, según la Ley N.º 5777/2016, como toda conducta que cause
muerte, daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, patrimonial o económico, basada en su
condición de mujer, ejercida en el marco de relaciones desiguales de poder y discriminatorias. La
Organización Mundial de la Salud, retomando la Declaración de Naciones Unidas sobre la eliminación
de la violencia contra la mujer, la describe como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda
tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de
tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública
como en la privada”. Esplugues señala que la violencia es cualquier conducta intencional que causa o
puede causar daño, mientras que Grassi, Cubas, Grassner y Gomes subrayan las dimensiones
comunicacionales y emocionales de la violencia psicológica, como la humillación, intimidación y
desvalorización.
La legislación paraguaya clasifica la violencia física como la acción que se emplea contra el cuerpo de
la mujer produciendo dolor o daño a su salud, la violencia emocional o psicológica como actos de
desvalorización, hostigamiento y control, la violencia sexual como la vulneración del derecho a decidir

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libremente sobre su vida sexual mediante amenaza o coacción y la violencia económica como acciones
u omisiones que perjudican los bienes, recursos o ingresos de la mujer, incluyendo restricciones al
trabajo y al acceso a medios indispensables para vivir. Saverio Abogados describe la violencia
económica como el control desmedido de los recursos financieros por parte de un miembro de la
pareja, que obliga a la víctima a depender económicamente del agresor y limita sus oportunidades
laborales y educativas.
Los factores de riesgo identificados por ONU Mujeres incluyen experiencias de abuso en la infancia,
consumo de alcohol, pertenencia a grupos marginados, desigualdades económicas y educativas en las
relaciones íntimas, dominio masculino en las decisiones familiares y en el control de los bienes, así
como deficiencias en el marco legal y la falta de espacios seguros para mujeres y niñas. Melian,
Battilana, Corvalán y Almirón muestran que la violencia genera efectos físicos inmediatos y crónicos,
mientras que González Sala y Gimeno Collado describen una alta incidencia de trastornos de salud
mental como depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático, asociados a la violencia
de género. Dos Santos destaca el impacto de la violencia durante el embarazo en la desnutrición
materna, los partos prematuros y los abortos espontáneos, y López, Rodríguez, González y Valladares
señalan el aumento del riesgo de ITS y de VIH asociado a relaciones sexuales forzadas sin protección.
Marco legal y políticas públicas en Paraguay
La Constitución Nacional establece la prohibición de tratos crueles, inhumanos o degradantes y la
obligación del Estado de promover políticas para evitar la violencia en el ámbito familiar, lo cual se
concreta en leyes como las N.º 5777/2016 y N.º 1600/2000. La Ley N.º 5777 incorpora quince tipos
de violencia contra la mujer y asigna al Ministerio de la Mujer la responsabilidad de coordinar
políticas de prevención, atención y reparación, mientras que la Ley N.º 1600 establece medidas de
protección en casos de violencia doméstica, incluyendo órdenes de alejamiento y de protección
inmediata.
En el ámbito de las políticas, el Ministerio de la Mujer ha impulsado la “Estrategia Integral para la
Protección de la Familia” y campañas como “Noviazgo sin violencia” y “Empresa segura”, junto con
la línea 137, los centros regionales, Ciudad Mujer y el propio Hogar Refugio, lo que configura un
sistema de atención integral a la violencia basada en género. Barboza describe el Protocolo de atención

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a casos de violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico e intrafamiliar como una herramienta
para armonizar el complejo sistema normativo y garantizar una respuesta uniforme en los juzgados de
paz, mientras que el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer aporta lineamientos sobre
protocolos multidimensionales que incluyen la exploración del contexto, el diagnóstico integral, la
coordinación interinstitucional y los planes de restitución de derechos.
Trabajo Social en el contexto de violencia intrafamiliar
La Federación Internacional de Trabajadores Sociales define el Trabajo Social como una profesión
basada en principios de justicia social, derechos humanos y respeto a la diversidad, orientada a ayudar
a personas y familias en situación de vulnerabilidad a satisfacer necesidades básicas y complejas y
mejorar su calidad de vida. Luizaga conceptualiza el Trabajo Social como una disciplina que, además
de atender crisis inmediatas, persigue cambios sostenibles en las relaciones familiares y
comunitarias, mientras que Castro, Solís y Fienco destacan su orientación ética y su enfoque centrado
en las necesidades de las víctimas.
Los métodos clásicos del Trabajo Social, sistematizados por Ander-Egg, incluyen el método de caso
social individual, el trabajo social de grupo y el trabajo social comunitario. Mary Richmond y Ander-
Egg subrayan que el caso social implica conocer en profundidad la vida social de la persona, analizar
los recursos del entorno, promover la toma de conciencia y actuar tanto sobre el individuo como sobre
su contexto. Rossell y Lillo Rossell, al abordar el trabajo social de grupo y el comunitario, enfatizan la
importancia de los procesos colectivos de cambio, la participación organizada, el empoderamiento y la
movilización de recursos locales para mejorar las condiciones de vida y construir comunidades más
solidarias. Sánchez y Alonso y Castellanos muestran que los enfoques centrados exclusivamente en la
víctima o el agresor son parciales y que un abordaje comunitario integral resulta más efectivo para
atender la violencia familiar.
En cuanto a modelos, Viscarret describe modelos psicodinámicos, de intervención en crisis,
conductuales-cognitivos, críticos-radicales, de gestión de casos y sistémicos, cada uno con un énfasis
distinto en las dimensiones emocionales, estructurales y relacionales. Bojar propone el modelo
ecológico de Bronfenbrenner como una perspectiva relacional y pluralista que facilita la comprensión
de la violencia intrafamiliar como fenómeno multicausal, superando paradigmas uni-causales. Reid y

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Ramos desarrollan el modelo centrado en la tarea como una intervención breve orientada a la
resolución de problemas, mientras que la Fundación Pilares sistematiza el Modelo de Atención
Centrada en la Persona, basado en la singularidad, la autonomía, la participación activa y la
coordinación interdisciplinaria.
Las técnicas del Trabajo Social, según Ávila, Gallo y Guinot, incluyen análisis documental, entrevista
(estructurada, semiestructurada y abierta), observación, visita domiciliaria, trabajo con grupos, diálogo
informal, identificación de redes de apoyo, barrido de área, recorrido sensorial y sociodrama. Calvo
destaca la visita domiciliaria como una práctica distintiva y auténtica del Trabajo Social que permite
comprender la dinámica familiar, y Cáceres, Oblitas y Parra subrayan la importancia de la entrevista
para acceder al mundo social de las personas. Ander-Egg y Gallo y Guinot describen la observación
como un procedimiento central para analizar la globalidad de los problemas, con énfasis en el carácter
relacional y no neutral del punto de vista del observador.
En cuanto a instrumentos, Ávila, Gallo y Guinot y otros autores señalan la relevancia de cronogramas,
líneas de sucesos familiares, croquis, encuestas, directorios especializados, mapas de redes, actas de
hechos, guías de entrevista, bitácoras de trabajo, familiogramas, ecomapas, APGAR familiar, diarios
de campo, sociogramas, diagnósticos sociales comunitarios y protocolos de atención. UNIR define el
informe social como un dictamen técnico que sintetiza la situación, la valoración y la propuesta de
intervención, mientras que Fernández describe la ficha social como una herramienta para organizar
información relevante sin registrar la totalidad de los datos. Cardozo Abogados resalta el legajo como
un instrumento que centraliza y registra información sobre usuarios, familias o grupos, facilitando la
continuidad de los procesos de intervención y evitando la pérdida de datos.
Mateos y Esneca enfatizan el papel del Trabajo Social en el abordaje de la violencia intrafamiliar
mediante diagnóstico social, visitas domiciliarias, intervenciones interdisciplinarias y acciones
educativas, mientras que Aguilera y el Ministerio de la Mujer describen funciones específicas como
evaluaciones socioambientales, apoyo y acompañamiento, coordinación interinstitucional, elaboración
de informes técnicos y promoción del empoderamiento. La Ley N.º 6220 regula el ejercicio
profesional del Trabajo Social en Paraguay y detalla funciones como la planificación, la evaluación, la
investigación, la coordinación y la promoción e inserción social, complementadas por las funciones

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preventivas y de atención directa descritas por el Colegio Oficial de Trabajo Social de Asturias.
METODOLOGÍA
El estudio sobre las estrategias empleadas por las trabajadoras sociales en el Hogar Refugio se
desarrolló con un enfoque cualitativo y un nivel descriptivo, con el objetivo de comprender en
profundidad las prácticas de intervención en un contexto específico de protección. Se trabajó con un
diseño de estudio de caso, tomando como unidad de análisis el Hogar Refugio y las estrategias
implementadas por las tres trabajadoras sociales que prestan servicios durante el periodo 2020–2024.
Enfoque, nivel y tipo de estudio
El enfoque fue cualitativo, lo que permitió explorar significados, percepciones y experiencias de las
profesionales, así como reconstruir los procesos de intervención desde su propia perspectiva. El nivel
fue descriptivo, ya que se buscó describir y sistematizar métodos, modelos, técnicas, instrumentos y
fases de los planes de acción, sin pretender establecer relaciones causales ni realizar generalizaciones
estadísticas. El tipo de investigación se inscribe en el ámbito de los estudios aplicados, dado que los
resultados tienen potencial para mejorar la práctica profesional y orientar las decisiones institucionales
en el ámbito del Trabajo Social y de la política pública.
Métodos, técnicas e instrumentos
Para la recolección de datos, se realizaron entrevistas dirigidas a las tres trabajadoras sociales del
Hogar Refugio. Se realizaron entrevistas semiestructuradas, lo que permitió combinar preguntas
previamente definidas con la posibilidad de profundizar en aspectos emergentes durante la
conversación. Una de las entrevistas fue transcrita literalmente con una herramienta digital, mientras
que las otras dos fueron registradas mediante notas detalladas y transcripciones ampliadas
inmediatamente después de los encuentros.
Las técnicas complementarias incluyeron el análisis documental de protocolos de atención, legajos y
normas institucionales, así como la escucha activa y la observación del contexto institucional durante
el proceso de investigación. Como instrumentos, se emplearon guías de entrevista, cuadros de análisis
por pregunta y tablas de síntesis, en las que se organizaron las respuestas y se elaboraron
interpretaciones y conclusiones parciales alineadas con los objetivos específicos.

pág. 8754
Universo, muestra y criterios de inclusión
El universo de estudio estuvo conformado por las trabajadoras sociales que prestan servicios en el
Hogar Refugio. La muestra fue intencional y estuvo integrada por las tres trabajadoras sociales
contratadas por el Ministerio de la Mujer, responsables de la atención primaria, el acompañamiento y
el seguimiento de los casos. La selección se basó en criterios de experiencia, permanencia en el cargo
durante el periodo 2020–2024 y participación directa en la elaboración y ejecución de planes de
acción.
Tratamiento y análisis de datos
Tras la recolección, las entrevistas fueron transcritas y organizadas según ejes temáticos vinculados a
las preguntas de investigación: métodos y modelos de intervención, técnicas e instrumentos, y
elaboración de planes de acción. Se realizó un análisis cualitativo por pregunta, sintetizando los
hallazgos en cuadros e interpretaciones que posteriormente se contrastaron con el marco teórico, lo
que permitió establecer convergencias y tensiones entre la práctica profesional y la literatura
especializada.
Consideraciones éticas
La investigación contó con la autorización institucional del Ministerio de la Mujer, lo que aseguró un
marco de legitimidad y protección para las participantes. Se garantizó la confidencialidad de la
información, el anonimato de las profesionales en la presentación de resultados y el uso exclusivo de
los datos con fines académicos. Asimismo, se cuidó la correcta citación de todas las fuentes
bibliográficas, siguiendo las normas técnicas de la Universidad Evangélica del Paraguay
RESULTADOS
Métodos y modelos de intervención utilizados
Las entrevistas revelaron que el método de intervención predominante en el Hogar Refugio es el
trabajo social individual, orientado a un abordaje personalizado para cada mujer víctima de violencia
intrafamiliar. Este método se complementa con trabajo social de grupo, mediante espacios de apoyo
mutuo y actividades grupales en la casa abrigo, y con trabajo social comunitario a través de
articulaciones con las redes y los servicios del entorno.
En relación con los modelos de intervención, las trabajadoras sociales mencionaron el modelo

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centrado en la persona, el enfoque reflexivo, el modelo sistémico, el modelo ecológico y el modelo
centrado en la tarea, además de hacer referencias a modelos psicosociales. La selección de modelos
responde, por un lado, a la adhesión a los protocolos institucionales establecidos por el Ministerio de
la Mujer y la Guía de Protocolo de la casa abrigo; y, por otro, a ajustes técnicos basados en la
evaluación específica de cada caso.
Técnicas e instrumentos empleados
Entre las técnicas, se destacaron el análisis documental, la entrevista semiestructurada, la observación
y la escucha activa como herramientas centrales para comprender la situación de las mujeres,
reconstruir sus historias y evaluar sus necesidades. El trabajo grupal también se utiliza para fomentar
el apoyo mutuo y la construcción de redes entre las usuarias.
Respecto a los instrumentos, el legajo se posiciona como el principal, incluyendo fichas sociales,
informes médicos, psicológicos y jurídicos, así como informes sobre el cumplimiento de los planes de
acción. Se emplean, además, cuestionarios para identificar necesidades específicas sin revictimizar,
minutas de reuniones grupales, informes de seguimiento y resúmenes que facilitan la derivación y la
coordinación con otros servicios. Establecimiento del plan de acción
El plan de acción para cada caso se establece a partir de tres momentos articulados. En primer lugar,
se verifica la disponibilidad en la Casa Abrigo y la documentación contenida en el legajo remitido, a
fin de asegurar que se cuente con información suficiente para iniciar la intervención. En segundo
lugar, se realiza una recepción y evaluación integral de necesidades que abarca la salud física y
mental, la asesoría legal, las condiciones de seguridad, la situación económica y las redes de apoyo. A
partir de esta evaluación se diseña un plan personalizado con metas, acciones y responsables.
En tercer lugar, se desarrolla un proceso de seguimiento y cierre, que implica acompañamiento
continuo, evaluación de avances, ajustes al plan según la evolución del caso, fortalecimiento de la
autonomía y la vinculación con recursos comunitarios y otros dispositivos del sistema de protección.
Las trabajadoras sociales señalan que los plazos no son rígidos, pues la intervención se adapta al ritmo
de cada mujer y prioriza en todo momento su seguridad y autonomía.
DISCUSIÓN
Entre las principales limitaciones del estudio se encuentra el tamaño reducido de la muestra (tres

pág. 8756
trabajadoras sociales), el carácter cualitativo y descriptivo del diseño, que no permite establecer
relaciones causales ni generalizaciones estadísticas, y la ausencia de entrevistas sistemáticas a las
mujeres usuarias, lo que restringe la comprensión de las estrategias desde su propia perspectiva.”
El primer objetivo específico del estudio consistió en identificar los métodos y modelos de
intervención empleados por las trabajadoras sociales con mujeres víctimas de violencia en el Hogar
Refugio. Los resultados muestran que el método predominante es el caso social individual,
complementado por el Trabajo Social de grupo y el Trabajo Social comunitario, lo cual coincide con
los planteamientos de Richmond y Ander-Egg sobre la pertinencia de abordajes individuales
articulados con estrategias grupales y comunitarias para lograr cambios integrales. Esta combinación
se alinea con las propuestas de Rossell y Lillo Rossell, quienes destacan la importancia de los
procesos colectivos de cambio y de la participación organizada para transformar realidades de
violencia.
Respecto a los modelos aplicados, las profesionales mencionaron el modelo centrado en la persona, el
enfoque reflexivo, el modelo sistémico, el modelo ecológico, el modelo centrado en la tarea y el
modelo psicosocial, entre otros, lo que evidencia una práctica que integra aportes de Viscarret sobre la
diversidad de modelos, de Bojar sobre la perspectiva ecológica y de la Fundación Pilares sobre la
atención centrada en la persona. La selección de modelos responde tanto a la adhesión a protocolos
institucionales del Ministerio de la Mujer y del sistema de justicia, como el Protocolo de atención a
casos de violencia doméstica descrito por Barboza, como a ajustes técnicos y contextuales basados en
informes de caso y entrevistas, en línea con las recomendaciones de Ruiz Romero y de la Universidad
de Internet sobre la necesidad de enfoques integrales y flexibles en la violencia intrafamiliar.
En relación con las técnicas e instrumentos, las trabajadoras sociales destacaron el análisis documental,
la entrevista semiestructurada, la observación, la escucha activa y el trabajo grupal, así como el uso del
legajo, las fichas sociales, los informes médicos, psicológicos y jurídicos, los cuestionarios, las
minutas e informes de seguimiento. Estas prácticas coinciden con las propuestas de Ávila, Gallo y
Guinot, Calvo y Cáceres, Oblitas y Parra respecto a la centralidad de estas técnicas en el Trabajo
Social, y con las recomendaciones de UNIR, Fernández, Cardozo Abogados y Bitácora de trabajo
sobre la importancia de los registros sistemáticos y las bitácoras para asegurar la continuidad y la

pág. 8757
coherencia en la intervención. El énfasis en evitar la revictimización mediante la adecuada
gestión documental se ajusta a los lineamientos de los protocolos multidimensionales de atención del
Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer y del Ministerio de la Mujer.
El tercer objetivo específico se centró en cómo se establece el plan de acción para los casos que
ingresan al Hogar Refugio. Los hallazgos indican que el plan se estructura en tres fases articuladas:
verificación institucional y revisión documental (disponibilidad del refugio y análisis de legajo),
recepción y evaluación integral de necesidades (salud física y mental, asesoría legal, situación
económica y redes de apoyo) y seguimiento y cierre (empoderamiento, vinculación comunitaria,
evaluación final y cierre documental). Este procedimiento se ajusta al Protocolo de atención integral
del Ministerio de la Mujer y a las buenas prácticas de casas refugio descritas por el Centro de
Documentación y Estudios, al tiempo que refleja la lógica de intervención en crisis y de gestión de
casos descrita por Viscarret.
La discusión también pone de relieve una tensión entre estandarización y flexibilidad: por un lado, la
necesidad de seguir protocolos específicos; por otro, la obligación de adaptar modelos y técnicas a las
características de cada mujer y su contexto. Esta tensión es coherente con las observaciones de Ruiz
Romero, quien señala que ningún modelo funciona de manera eficiente en todos los casos de violencia
intrafamiliar y que se requieren intervenciones ajustadas a cada situación, así como con los
planteamientos de Alonso, Castellanos y Sánchez sobre la necesidad de enfoques integrales que
articulen las dimensiones individuales, familiares y comunitarias. Además, la carga de trabajo de solo
tres trabajadoras sociales para atender a aproximadamente cincuenta mujeres y sus hijos, señalada en
las recomendaciones de la tesis, se vincula con los debates sobre la insuficiencia de recursos
institucionales en las políticas de violencia de género, presentes en informes del Ministerio de la Mujer
y del Grupo Banco Mundial.
En conjunto, los resultados muestran una alta correspondencia entre las estrategias implementadas en
el Hogar Refugio y el marco teórico revisado: se observan prácticas centradas en la persona,
articulación de métodos y modelos, uso intensivo de técnicas e instrumentos legitimados por la
literatura y coordinación interinstitucional con múltiples instituciones y profesionales. Al mismo
tiempo, se evidencian desafíos relacionados con la disponibilidad de recursos humanos y

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materiales, la necesidad de fortalecer la articulación con otros ministerios y organismos, como el
Ministerio de la Niñez y Adolescencia y el Ministerio de Desarrollo Social, y la importancia de
incorporar más investigaciones que incluyan la voz de las propias mujeres usuarias para evaluar la
pertinencia y la efectividad de las estrategias desde su experiencia.
Se recomienda, en el plano institucional, aumentar la dotación de trabajadoras sociales, definir
criterios de seguimiento y cierre de casos y fortalecer la articulación con ministerios y organizaciones
comunitarias. En el ámbito académico, futuras investigaciones deberían incorporar la voz de las
mujeres usuarias, comparar estrategias entre distintos hogares refugio y desarrollar estudios mixtos
que permitan evaluar el impacto de los planes de acción en la reducción de la violencia y el
fortalecimiento del empoderamiento.
CONCLUSIÓN
El análisis de las estrategias realizadas por las trabajadoras sociales en la Casa Abrigo Mercedes
Sandoval con mujeres víctimas de violencia intrafamiliar permite concluir que la intervención se basa
en un enfoque integral y centrado en la persona, articulando métodos, modelos, técnicas e
instrumentos que se ajustan tanto a protocolos institucionales como a las particularidades de cada caso.
El método de caso social individual constituye el eje de la atención, complementado por el trabajo
social grupal y comunitario, que fortalece las redes de apoyo y la vinculación comunitaria.
Los modelos de intervención utilizados combinan perspectivas sistémicas, ecológicas, centradas en la
tarea y psicosociales, lo que refleja una comprensión multicausal de la violencia intrafamiliar y una
búsqueda de respuestas que integren dimensiones emocionales, sociales, económicas y legales. Las
técnicas de análisis documental, entrevista semiestructurada, observación y escucha activa, junto con
instrumentos como legajos, cuestionarios, minutas e informes de seguimiento, permiten una
evaluación detallada y un registro coherente de los procesos de intervención.
El plan de acción para cada mujer se organiza en fases flexibles de verificación institucional,
evaluación integral y seguimiento/cierre, priorizando la seguridad, la autonomía y el empoderamiento.
A la luz del marco teórico, se observa una alta correspondencia entre las prácticas desarrolladas en la
Casa Abrigo Mercedes Sandoval y las propuestas contemporáneas del Trabajo Social en violencia
intrafamiliar, aunque persisten desafíos en materia de recursos humanos, cobertura y articulación con

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otros sectores.
Este artículo, derivado de la tesis de grado, contribuye a la documentación y visibilización de las
estrategias profesionales en un dispositivo clave de protección en Paraguay, ofreciendo insumos para
la formación de trabajadores sociales, el diseño de políticas públicas y futuras investigaciones que
profundicen en la efectividad de los modelos de intervención y en la experiencia de las propias
mujeres usuarias.
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