pág. 14
ANÁLISIS DE LA PRODUCCIÓN ARTÍSTICA
DE DAVID ALFARO SIQUEIROS DESDE EL
CONTEXTO SOCIOCULTURAL Y TÉCNICO
FORMAL

ANALYSIS OF DAVID ALFARO SIQUEIROS’S ARTISTIC
PRODUCTION FROM A SOCIOCULTURAL AND TECHNICAL-
FORMAL PERSPECTIVE

Marco Antonio Montaño Lozano

Universidad Nacional de Loja

Celia Beatriz Campoverde Vivanco

Universidad Nacional de Loja

Sandra del Cisne Jimbo Paute

Universidad Nacional de Loja
pág. 15
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i5.25826
Análisis de la producción artística de David Alfaro Siqueiros desde el
contexto sociocultural y técnico formal

Marco Antonio Montaño Lozano
1
marco.montano@unl.edu.ec

https://orcid.org/0009-0000-3631-5440

Universidad Nacional de Loja

Ecuador

Celia Beatriz Campoverde Vivanco

celia.campoverde@unl.edu.ec

https://orcid.org/0009-0007-0073-6930

Universidad Nacional de Loja

Ecuador

Sandra del Cisne Jimbo Paute

sandra.jimbo@unl.edu.ec

https://orcid.org/0009-0007-0073-6930

Universidad Nacional de Loja

Ecuador

RESUMEN

La producción artística de David Alfaro Siqueiros se configuró en estrecha relación con el contexto
histórico mexicano, la transformación social y la experimentación técnica, aspectos que también se
manifiestan en su producción paisajística. El objetivo fue analizar su producción artística desde el
contexto sociocultural y sus características técnico-formales para comprender las relaciones entre
entorno histórico, lenguaje plástico y recursos expresivos. Se desarrolló una investigación cualitativa
con enfoque histórico-artístico, revisión documental y análisis visual, estético-formal e interpretativo de
cuatro obras de caballete: Pedregal con figuras (1947), El Pedregal (1954), S/T (1965) y Paisaje (1971).
El análisis consideró composición, organización espacial, líneas de fuerza, color, textura, materialidad
y resolución compositiva, contrastando los hallazgos con escritos del artista, estudios técnicos y
literatura histórico-artística. Los resultados muestran que el paisaje siqueiriano se relaciona con el
México posrevolucionario, la búsqueda de un lenguaje moderno y la valoración de la geografía como
espacio histórico y social; asimismo, las obras integran superficies matéricas, diagonales, estructuras
centrípetas o expansivas y contrastes cromáticos. Se concluye que contexto, materia y forma constituyen
dimensiones interdependientes de un lenguaje plástico que transforma el paisaje descriptivo en una
construcción expresiva, histórica y telúrica, con fuerte dinamismo visual y sentido territorial moderno.

Palabras clave: David Alfaro Siqueiros; paisaje; contexto sociocultural; análisis técnico-formal;
lenguaje plástico.

1
Autor principal.
Correspondencia:
marco.montano@unl.edu.ec
pág. 16
Analysis of David Alfaro Siqueiros’s Artistic Production from a

Sociocultural and Technical
-Formal Perspective
ABSTRACT

David Alfaro Siqueiros’s artistic production was closely shaped by Mexico’s historical context, social

transformation, and technical experimentation, elements that are also evident in his landscape works.

The objective was to analyze his artistic productio
n from a sociocultural perspective and through its
technical
-formal characteristics in order to understand the relationships among historical context, visual
language, and expressive resources. A qualitative study was conducted using a historical
-artistic
approach, documentary review, and visual, aesthetic
-formal, and interpretive analysis of four easel
paintings: Pedregal con figuras (1947), El Pedregal (1954), S/T (1965), and Paisaje (1971). The analysis

considered composition, spatial organization, lines
of force, color, texture, materiality, and
compositional resolution, contrasting the findings with the artist’s writings, technical studies, and art
-
historical literature. The results show that Siqueiros’s landscapes are related to post
-revolutionary
Mexi
co, the search for a modern visual language, and the understanding of geography as a historical
and social space; likewise, the works integrate material surfaces, diagonals, centripetal or expansive

structures, and chromatic contrasts. It is concluded that
context, matter, and form constitute
interdependent dimensions of a visual language that transforms descriptive landscape into an expressive,

historical, and telluric construction characterized by strong visual dynamism and a modern territorial

sense.

Keywords
: David Alfaro Siqueiros; landscape; sociocultural context; technical-formal analysis; visual
language.

Artículo recibido 06 septiembre 2026

Aceptado para publicación: 07 octubre 2026
pág. 17
INTRODUCCIÓN

La producción artística de David Alfaro Siqueiros se desarrolló en un México marcado por la
Revolución, la reorganización del Estado posrevolucionario y la búsqueda de nuevos lenguajes públicos,
por lo que su obra no puede comprenderse únicamente desde sus soluciones formales ni desde su
militancia política. Aunque la historiografía ha privilegiado su producción mural, sus pinturas de
caballete, especialmente los paisajes, constituyeron un espacio de experimentación con materiales,
perspectivas dinámicas y estructuras visuales; esta vertiente fue ampliamente documentada en Siqueiros
paisajista, donde se reconoce el valor del caballete como campo de ensayo técnico y plástico
(Acevedo
et al., 2010)
.
El problema de investigación radica en que el contexto político-cultural de Siqueiros y las características
técnico-formales de sus obras suelen analizarse de manera separada, lo que limita la comprensión de las
relaciones entre materialidad, organización espacial, líneas de fuerza, color y representación del
territorio. En este sentido, estudios recientes han demostrado la complejidad de sus procedimientos
materiales mediante análisis instrumentales de pinturas murales
(Mejía-González et al., 2022), mientras
que investigaciones sobre El Pedregal han evidenciado que la representación de la lava, la roca y el
paisaje se vinculó con debates sobre modernización, urbanización y construcción simbólica del territorio
mexicano (Coffey, 2026).

En el México posrevolucionario, el muralismo se consolidó como un proyecto de intervención cultural
que articuló educación pública, identidad nacional, disputa política y transformación social, aunque las
trayectorias de Rivera, Orozco y Siqueiros no fueron homogéneas ni reducibles a una sola doctrina; los
estudios históricos permiten observar el tránsito entre impulso revolucionario, institucionalización,
circulación internacional y redefinición del arte público, marco que sitúa a Siqueiros dentro de una
modernidad artística atravesada por tensiones entre radicalismo, patrocinio, Estado, públicos y
proyección internacional
(Cantú, 2021; Coffey, 2012; Cruz, 2023; Herner, 2022; Indych-López, 2009).
El manifiesto de 1921 constituye un antecedente central porque allí Siqueiros defendió la actualización
de los lenguajes de vanguardia y, simultáneamente, la asimilación crítica del vigor constructivo de las
culturas americanas sin recurrir a reconstrucciones arqueologizantes, postura que permite comprender
por qué su relación con lo prehispánico no se reduce al repertorio iconográfico; la consigna de
pág. 18
universalización formulada en ese texto conecta la identidad local con una aspiración moderna y
experimental, relación que posteriormente se proyectó hacia soluciones técnicas industriales,
perspectivas no convencionales y composiciones concebidas para un espectador activo (Siqueiros,
1921).

La experimentación material fue parte constitutiva de esa búsqueda, pues Siqueiros incorporó pinturas
y recursos industriales, herramientas de aspersión, soportes no convencionales y procedimientos
orientados a explorar efectos de aplicación y comportamiento superficial; la investigación científico-
técnica reciente confirma la presencia de aglutinantes acrílicos y de nitrocelulosa en obras murales del
artista y, al mismo tiempo, demuestra que la identificación de materiales exige análisis instrumental y
no puede derivarse solamente de la apariencia visual; por ello, en este artículo la técnica específica se
menciona únicamente cuando existe respaldo documental, catalográfico o analítico suficiente
(Getty
Conservation Institute, 2022; Mejía-González et al., 2022, 2025)
.
Esta actitud experimental tuvo una dimensión transnacional; la circulación de Siqueiros por Estados
Unidos y su participación en redes artísticas y políticas contribuyeron a vincular innovación técnica,
antifascismo, internacionalismo y nuevas formas de producción visual; la historiografía reciente permite
comprender estos intercambios sin convertirlos en una cadena causal simple, pues los procedimientos
gestuales, los materiales industriales y la monumentalidad adquirieron sentidos distintos según los
proyectos políticos y estéticos en los que se insertaron
(Indych-López, 2009; Jolly, 2022).
En la representación del paisaje, la innovación técnica se une a una visión que modifica la perspectiva
contemplativa tradicional; las obras de distintos periodos recurren a ángulos envolventes, curvaturas,
acercamientos dramáticos y masas que parecen avanzar o retroceder; la historiografía sobre su
paisajismo reconoce estas operaciones como parte de una voluntad de convertir la naturaleza en
estructura activa antes que en fondo pasivo, mientras los estudios recientes de su trayectoria de 1941 a
1974 permiten situar esta experimentación dentro de una etapa prolongada de producción artística,
política e internacional
(Acevedo et al., 2010; Swope, 2024).
El análisis formal de estas obras exige atender tanto a lo visible como a las condiciones de producción
y recepción de la imagen, por lo que la lectura compositiva se entiende como una estrategia para
reconocer relaciones entre forma, color, superficie, escala y dirección, mientras el análisis contextual
pág. 19
evita convertir esas relaciones en signos autosuficientes;las metodologías visuales contemporáneas
advierten que la interpretación de imágenes debe considerar su composición y sus contextos de
producción, circulación y uso, planteamiento compatible con un enfoque histórico-artístico que articula
observación, documentos y teoría sin atribuir intenciones que no puedan sostenerse
(Cothren &
D’Alleva, 2021; Rose, 2023)
.
Desde esta perspectiva, la pregunta de investigación es: ¿Qué relación existe entre el contexto
sociocultural y las características técnico formales de la producción artística de David Alfaro Siqueiros?
El objetivo general consiste en analizar la producción artística de David Alfaro Siqueiros desde su
contexto sociocultural y sus características técnico formales, con el propósito de comprender las
relaciones entre su entorno histórico, lenguaje plástico y recursos expresivos; específicamente, se busca
describir el contexto sociocultural considerando los factores históricos y artísticos vinculados con su
desarrollo, analizar las características técnico formales de las obras seleccionadas atendiendo a la
composición, los elementos matéricos y la resolución compositiva, e interpretar la relación entre
contexto y características técnico formales considerando su articulación con el lenguaje plástico y los
recursos expresivos.

METODOLOGÍA

La investigación se desarrolló desde un enfoque cualitativo, orientado a interpretar significados,
relaciones y fenómenos complejos a partir de evidencia contextual, en lugar de medir variables mediante
procedimientos estadísticos (Creswell & Poth, 2024). Asimismo, se adoptó un diseño histórico-artístico,
que permite relacionar los objetos visuales con discursos, contextos culturales y transformaciones de la
práctica artística
(Cothren & D’Alleva, 2021). Estos fundamentos permitieron estudiar las obras,
documentos y categorías visuales desde una perspectiva interpretativa vinculada con su contexto cultural
y estético.

La revisión documental permite reunir y contrastar información procedente de distintas fuentes para
contextualizar el objeto de estudio (Creswell & Creswell, 2023); mientras que, el análisis visual
posibilita examinar sistemáticamente las propiedades observables de las imágenes y sus relaciones con
el contexto (Rose, 2023). En esta investigación, ambas técnicas se emplearon para reconstruir el
contexto, verificar información sobre técnicas, exposiciones y procedencias, y analizar las obras
pág. 20
mediante escritos primarios de Siqueiros, catálogos especializados, estudios de conservación,
publicaciones académicas y registros institucionales.

El análisis formal examina los componentes visuales y estructurales de una obra, mientras que el análisis
iconográfico permite identificar motivos reconocibles y relacionarlos posteriormente con su contexto
histórico y cultural
(Cothren & D’Alleva, 2021; Rose, 2023). En este estudio, el análisis estético-formal
consideró organización espacial, planos, equilibrio, tensión, ritmo, línea, forma, textura, color,
materialidad y resolución compositiva, mientras que el análisis iconográfico se utilizó para reconocer
motivos como roca, volcán, figuras humanas, montaña, fuego, atmósfera y asentamientos;
posteriormente, la interpretación hermenéutica integró estos hallazgos con los documentos y debates
históricos.

La unidad de análisis estuvo conformada por cuatro obras de caballete: Pedregal con figuras (1947), El
Pedregal (1954), S/T o Untitled (1965) y Paisaje (1971). Para Pedregal con figuras, una publicación
académica registra la técnica de piroxilina sobre masonite, dimensiones aproximadas de 100 × 122 cm
y su pertenencia al Museo de Arte Carrillo Gil (Coffey, 2026). En las demás obras, la denominación,
fecha, dimensiones y técnica se conservaron únicamente cuando estaban respaldadas por fuentes
verificadas, evitando atribuciones no confirmadas.

Las categorías de análisis se organizaron en dos dimensiones. La primera incluyó contexto histórico,
sociocultural y artístico, relación entre arte y sociedad, concepción del paisaje y experimentación
técnica; la segunda comprendió composición, organización espacial, planos, líneas de fuerza, equilibrio,
tensión, ritmo, línea, forma, volumen, textura, color, materialidad, empaste, gestualidad y resolución
compositiva. La identificación precisa de pigmentos, aglutinantes y otros componentes requiere
procedimientos instrumentales especializados y no puede establecerse únicamente mediante
observación visual
(Mejía-González et al., 2022, 2025). Por ello, se excluyeron afirmaciones técnicas
que no contaran con respaldo documental suficiente.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El primer resultado muestra que la producción seleccionada se comprende mejor cuando el paisaje se
vincula con las transformaciones culturales del México posrevolucionario y no como un género aislado
de la trayectoria muralista, debido a su relación con la revolución agraria, el nacionalismo cultural, las
pág. 21
tradiciones mesoamericanas y la búsqueda de un arte moderno, mientras la historiografía evidencia que
el muralismo transitó entre proyecto revolucionario, institucionalización, circulación internacional y
nuevas concepciones del arte público, escenario que Siqueiros mantuvo una defensa constante de la
función social y tecnológica del arte
(Cantú, 2021; Coffey, 2012; Hernández, 2022; Herner, 2022;
Siqueiros, 1921)
.
Dentro de este contexto, la dimensión territorial adquiere especial relevancia, puesto que El Pedregal se
consolidó durante el siglo XX como un espacio simbólico asociado con la lava, la antigüedad, el
territorio y la urbanización, de manera que su representación artística participó en la construcción
cultural de la geología mexicana y encontró en Pedregal con figuras una expresión significativa, obra
de 1947 en la que mujeres campesinas atraviesan una superficie de lava, aspecto que permite interpretar
la imagen desde su relación con el territorio sin reducirla a una lectura política predeterminada (Coffey,
2026).

A esta dimensión territorial se suma la experimentación tecnológica, ya que Siqueiros cuestionó la
dependencia de procedimientos tradicionales y promovió materiales y herramientas acordes con la
producción moderna, mientras los estudios de conservación y análisis científicos confirman la amplitud
de esta búsqueda y señalan que la identificación de aglutinantes, capas y mezclas requiere
procedimientos instrumentales específicos, por lo que la innovación debe entenderse como una práctica
de investigación artística y no como un repertorio fijo de materiales (Getty Conservation Institute, 2013;
Mejía-González et al., 2022, 2025).

Esta búsqueda técnica se articuló con una concepción espacial dinámica, influida por la movilidad
moderna, la fotografía, la perspectiva dinámica y las nuevas tecnologías de representación, elementos
que favorecieron composiciones alejadas del punto de vista único y ampliaron las posibilidades
expresivas del paisaje, mientras Siqueiros paisajista evidencia la continuidad de esta vertiente y su
trayectoria entre 1941 y 1974 permite situarla dentro de un periodo en el que arte, política, tecnología e
internacionalismo permanecieron estrechamente relacionados (Acevedo et al., 2010; Swope, 2024).
Los
resultados permitieron identificar cuatro dimensiones contextuales relacionadas con la producción
artística de Siqueiros. La Tabla 1 resume la evidencia documentada y su relación con las obras
analizadas.
pág. 22
Tabla 1. Dimensiones contextuales vinculadas con la producción artística de David Alfaro Siqueiros

Dimensión
Evidencia documentada Relación con la producción artística
Histórica
México posrevolucionario,
institucionalización cultural y circulación
transnacional del muralismo.

Sitúa las obras dentro de un escenario
de transformación política y artística.

Sociocultural
Debates sobre territorio, identidad,
indigenismo, modernización y simbolismo
de El Pedregal.

Permite interpretar roca, lava y
geografía como elementos vinculados
con la construcción cultural del
territorio.

Artística
Monumentalidad, perspectiva dinámica y
ampliación de los recursos compositivos.

Explica la expansión espacial, la
tensión entre masas y la movilidad
visual.

Técnica
Experimentación con materiales
industriales y procedimientos no
tradicionales.

Integra materia, técnica y
procedimiento como componentes del
lenguaje plástico.

Nota. Elaboración propia con base en Acevedo et al. (2010), Indych-López (2009), Cantú (2021), Herner
(2022), Cruz (2023) y Coffey (2026).

La Tabla 1 evidencia que el paisaje en Siqueiros mantiene relación con sus preocupaciones sobre
territorio, modernidad, técnica y construcción espacial, al tiempo que permite comprender esta vertiente
como parte sostenida de su producción y vinculada con los procesos de circulación, institucionalización
y transformación del muralismo, así como con la construcción cultural y territorial de El Pedregal.

El segundo resultado procede de la observación comparada de las cuatro obras y de los esquemas
interpretativos incluidos en el documento base; se examinaron composición, planos, líneas de fuerza,
color, textura, materialidad y resolución compositiva, mientras las imágenes se utilizaron como
evidencia de relaciones visuales y no como ilustración decorativa.

En Pedregal con figuras (1947), el campo visual se organiza mediante una masa rocosa dominante en
primer plano, un núcleo humano reducido en la zona media y una atmósfera construida con pinceladas
claras y oblicuas, disposición que acentúa la diferencia de escala entre las figuras y el entorno, aunque
pág. 23
su verticalidad y contraste mantienen al grupo humano como foco de tensión visual. Coffey (2026)
confirma que la obra fue realizada en piroxilina sobre masonite, mide aproximadamente 100 × 122 cm
y pertenece al Museo de Arte Carrillo Gil, características que pueden apreciarse en la composición
presentada en la Figura 1.

Figura 1. David Alfaro Siqueiros, Pedregal con figuras, 1947.

Fuente. Reproducción de la obra; datos técnicos y de procedencia verificados en Coffey (2026) y Museo de Arte Carrillo Gil /
INBAL.

La superficie rocosa se configura mediante formas irregulares, contrastes de valor, bordes quebrados y
texturas densas, mientras las diagonales del cielo prolongan la tensión del terreno y refuerzan la
profundidad de la composición; a partir de esta lectura se elaboró un esquema interpretativo para
diferenciar los principales planos visuales de la obra, como se presenta en la Figura 2.

Figura 2. Esquema interpretativo de los planos compositivos de Pedregal con figuras (1947).

Nota. Elaboración propia a partir del análisis visual de Pedregal con figuras (1947).
pág. 24
El esquema permite reconocer tres zonas principales: atmósfera, figuras y superficie del pedregal, cuya
disposición genera profundidad mediante superposición, contraste y distribución de masas, mientras el
núcleo humano articula visualmente los espacios superior e inferior; esta organización se complementa
con el análisis de las direcciones predominantes presentado en la Figura 3.

Figura 3. Interpretación gráfica de las líneas de fuerza de Pedregal con figuras (1947).

Nota. Elaboración propia mediante dibujo digital interpretativo sobre la reproducción de Pedregal con figuras (1947)
presentada en la Figura 1.

Las líneas de fuerza refuerzan el dinamismo compositivo mediante diagonales cruzadas y direcciones
quebradas que conducen la mirada desde los extremos hacia el centro, generando tensión entre la
estabilidad de la masa rocosa y la sensación de movimiento; esta organización evidencia una estructura
visual activa que intensifica la profundidad y el desplazamiento dentro de la composición.

La interpretación integrada permite sostener que las figuras humanas aparecen subordinadas a una
geología visualmente dominante, sin atribuirles de manera absoluta la representación de una clase o
acontecimiento específico, mientras la relación entre escala, materia y entorno favorece una lectura
estética vinculada con lo telúrico y el sobrecogimiento; esta interpretación debe mantenerse como una
construcción analítica y no como una intención demostrada del artista ni como una categoría histórica
aplicada retrospectivamente (Coffey, 2026; Fornoff, 2024).

En El Pedregal (1954), la figura humana desaparece y la composición se organiza en dos campos, una
superficie terrosa y oscura que ocupa la mayor parte del soporte y una franja superior dominada por
rojos, amarillos y acentos azulados, estructura que reemplaza la profundidad atmosférica de Pedregal
pág. 25
con figuras por una oposición entre materia y energía cromática; el registro especializado identifica la
obra como piroxilina sobre masonite y confirma su fecha de 1954, aunque la procedencia museográfica
de la reproducción permanece pendiente de verificación, como se presenta en la Figura 4.

Figura 4. El Pedregal, 1954.

Fuente: Reproducción de la obra; datos de identificación, fecha, técnica y dimensiones contrastados con
Sotheby’s (2018).
La zona inferior presenta una superficie áspera construida con pinceladas amplias, arrastres,
superposiciones ocres y áreas oscuras que generan concavidades, crestas y huecos, mientras la franja
superior concentra rojos y amarillos que sugieren visualmente fuego o magma y se combinan con
acentos azulados; esta oposición define dos campos en tensión y una franja inferior cuya lectura cultural
debe mantenerse como hipótesis, como se sintetiza en la Figura 5.

Figura 5. Esquema interpretativo de los planos compositivos de El Pedregal (1954).

Nota. Elaboración propia a partir del análisis visual de El Pedregal (1954).
pág. 26
El esquema muestra una masa pétrea dominante frente a un campo cromático superior de mayor
intensidad, mientras la franja inferior incorpora formas lineales que podrían sugerir una presencia
construida sin permitir identificarla de manera concluyente como ciudad; la profundidad se construye
mediante superposición, densidad y contraste, y las direcciones principales del recorrido visual se
presentan en la Figura 6.

Figura 6. Interpretación gráfica de las líneas de fuerza de El Pedregal (1954).

Nota. Elaboración propia mediante dibujo digital interpretativo sobre la reproducción de El Pedregal (1954) en base
Sotheby’s
(2018)
.
Las líneas de fuerza muestran diagonales ascendentes que recorren la superficie y se cruzan con otras
direcciones oblicuas, mientras una línea sinuosa separa el campo cromático superior de la masa terrosa;
esta estructura genera desplazamiento y tensión, de modo que materia, dirección y color actúan de forma
conjunta en la construcción del espacio.

La relación entre tierra y fuego puede interpretarse como una tensión entre estabilidad y transformación,
lectura que adquiere mayor fuerza al compararla con Pedregal con figuras (1947), pues en El Pedregal
(1954) desaparece la presencia humana explícita y la materia volcánica asume el protagonismo mediante
la oposición entre superficie oscura y energía cromática, aunque asociaciones con purificación, lucha o
espiritualidad deben mantenerse como posibilidades interpretativas y no como significados
demostrados; esta lectura dialoga con la defensa de Siqueiros de una plástica vinculada con la naturaleza
americana y con la experimentación material, así como con estudios que reconocen el Pedregal como
un espacio de construcción cultural relacionado con geología, modernidad y transformación territorial
pág. 27
(Siqueiros, 1921; Acevedo et al., 2010; Coffey, 2026).

En S/T (1965), la composición vertical se articula mediante una marcada oposición cromática entre la
zona superior, dominada por rojos, negros y amarillos, y la inferior, compuesta por blancos, grises y
verdes apagados, contraste que genera dos campos conectados por una zona central de transición y
concentra la tensión en el color y la materia; la identificación y fecha de la obra se mantienen según la
información disponible, mientras los datos técnicos y museográficos requieren verificación
independiente, como se presenta en la Figura 7.

Figura 7. S/T (Untitled), 1965.

Fuente. Reproducción de la obra; datos de identificación, fecha, técnica y dimensiones contrastados con Christie’s (2017).

La zona superior concentra la mayor intensidad mediante rojos y amarillos envueltos por áreas negras,
mientras la inferior presenta empastes claros, grises y verdosos que aumentan la densidad de la
superficie; esta oposición no constituye una división estática, pues manchas, curvas y trazos gestuales
conectan ambos campos y generan recorridos circulares hacia núcleos internos, organización que se
representa mediante el análisis de las líneas de fuerza de la Figura 8.
pág. 28
Figura 8. Interpretación gráfica de las líneas de fuerza de S/T (1965).

Nota. Elaboración propia mediante dibujo digital interpretativo sobre la reproducción de S/T (1965) presentada en la Figura 7.

Las líneas de fuerza siguen recorridos curvos, concéntricos y tangenciales que dirigen la mirada hacia
zonas centrales y generan sensación de rotación, mientras los empastes, arrastres y bordes irregulares
refuerzan la materialidad de la superficie; así, color, materia y dirección construyen una composición
dinámica sin implicar una geometría preestablecida por el artista. Los empastes y arrastres pueden
describirse visualmente, pero la identificación de aglutinantes, capas y procedimientos específicos
requiere análisis instrumentales; esta cautela coincide con estudios recientes que evidencian la
complejidad material de la obra de Siqueiros y la necesidad de combinar métodos científicos para
caracterizar sus componentes pictóricos (Mejía-González et al., 2022, 2025).

La interpretación de S/T muestra un paisaje menos descriptivo y más centrado en color, materia y
movimiento, donde la oposición entre zonas cálidas y frías sugiere tensión y transformación sin fijar
significados simbólicos absolutos; esta lectura se relaciona con la experimentación técnica, la fotografía
y las perspectivas dinámicas presentes en la producción paisajística de Siqueiros (Siqueiros, 1977;
Acevedo et al., 2010).

En Paisaje (1971), la composición horizontal se articula alrededor de un núcleo montañoso central del
que parten masas hacia ambos extremos, mientras la gama de blancos grisáceos, ocres, violetas rojizos
y negros sustituye los contrastes más intensos de las obras anteriores y refuerza una visión más terrosa
del paisaje; los trazos amplios y gestuales convierten la montaña en eje de expansión visual, como se
presenta en la Figura 9.
pág. 29
Figura 9. Paisaje, 1971.

Fuente: Reproducción de la obra; identificación, fecha y dimensiones consignadas en Invaluable, (2010).

La composición se organiza mediante direcciones que parten del núcleo central y se proyectan hacia los
laterales, con una diagonal ascendente dominante en el sector derecho y brochazos horizontales que
estabilizan parcialmente la zona superior; esta oposición entre expansión diagonal y horizontalidad
genera tensión y movimiento sin recurrir a un horizonte descriptivo convencional, relaciones que se
sintetizan en la Figura 10.

Figura 10. Interpretación gráfica de las líneas de fuerza de Paisaje (1971).

Nota. Elaboración propia mediante dibujo digital interpretativo sobre la reproducción de Paisaje (1971) presentada en la Figura
9.

Las líneas de fuerza parten del núcleo montañoso y se expanden hacia los extremos, mientras los trazos
negros articulan las masas cromáticas y refuerzan una geografía dinámica marcada por tensión y
movimiento. La gestualidad y la indeterminación de las formas alejan la obra de una descripción
pág. 30
topográfica y concentran el interés en materia, dirección y desplazamiento; por ello, interpretaciones
asociadas con caligrafía oriental, dialéctica materialista o significados ancestrales deben plantearse con
cautela, en coherencia con la renovación técnica y la experimentación paisajística de Siqueiros
(Siqueiros, 1921; Acevedo et al., 2010).

En relación con las obras anteriores, Paisaje (1971) mantiene el interés por una naturaleza activa, pero
desplaza la oposición cromática y la densidad volcánica hacia una estructura más expansiva y gestual,
donde el núcleo montañoso organiza el movimiento de toda la composición; esta continuidad permite
reconocer que el paisaje tardío de Siqueiros no abandona sus búsquedas técnicas y espaciales, sino que
las reformula mediante una mayor síntesis de materia, dirección y dinamismo (Acevedo et al., 2010;
Swope, 2024). La comparación evidencia una continuidad en la concepción del paisaje como campo de
fuerzas y cambios en la distribución de figura, materia y color, pues Pedregal con figuras mantiene un
núcleo humano reconocible, El Pedregal concentra el protagonismo en la materia volcánica, S/T
organiza la tensión mediante polaridad cromática y recorridos curvos, mientras Paisaje expande las
direcciones desde un eje montañoso central; estos hallazgos se sintetizan en la Tabla 2.

Tabla 2. Comparación técnico-formal de las obras analizadas

Obra
Composición Color Materialidad /
textura

Líneas de
fuerza

Resolución
compositiva

Pedregal
con
figuras
(1947)

Tres campos;
figuras pequeñas
en la zona media
y masa rocosa
dominante.

Ocres,
grises,
negros y
tonos
claros.

Superficie
rugosa y textura
pétrea; piroxilina
documentada.

Diagonales
cruzadas y
quebradas
dirigidas hacia
el centro.

Tensión entre
figuras, roca y
atmósfera.

El
Pedregal
(1954)

Dos campos
principales con
predominio de la
superficie
terrestre.

Ocres y
cafés frente
a rojos y
amarillos
intensos.

Arrastres,
densidad y
concavidades
visuales;
piroxilina
documentada.

Diagonales
ascendentes y
línea sinuosa.

Oposición
entre masa
oscura y
energía
cromática.
pág. 31
S/T
(1965)

Estructura
vertical con dos
campos
cromáticos y
núcleos curvos.

Rojos,
amarillos y
negros
frente a
blancos,
grises y
verdes.

Empastes y
manchas densas;
piroxilina
documentada.

Recorridos
curvos,
concéntricos y
tangenciales.

Rotación visual
y contraste
cálido-frío.

Paisaje
(1971)

Formato
horizontal con
núcleo
montañoso
central y masas
laterales.

Ocres,
violetas
rojizos,
blancos,
grises y
negros.

Brochazos
amplios y trazos
gestuales;
técnica pendiente
de verificación.

Direcciones
expansivas y
diagonales
ascendentes.

Expansión
desde el centro
equilibrada por
trazos
horizontales.

Nota. Elaboración propia a partir del análisis visual y comparativo de las cuatro obras, con apoyo en Acevedo et al. (2010) y
en los estudios técnico-materiales de Mejía-González et al. (2022, 2025).

En conjunto, las obras no muestran una evolución lineal hacia la abstracción, sino distintas formas de
construir espacio, materia y movimiento, lo que confirma el carácter experimental de la pintura de
caballete de Siqueiros y evidencia que su modernidad no depende solo de los materiales industriales,
sino de la relación entre gesto, textura, color y estructura compositiva (Acevedo et al., 2010; Mejía-
González et al., 2022, 2025).

El tercer resultado muestra que el contexto sociocultural se relaciona con las decisiones técnico-formales
sin funcionar como una traducción directa de contenidos políticos, pues modernización, territorio y
tecnología se articulan con superficies activas, tensiones compositivas y recorridos visuales dinámicos.

La experimentación técnica constituye el vínculo más verificable entre programa estético y lenguaje
plástico, ya que Siqueiros defendió un arte acorde con los medios de su tiempo y los estudios de
conservación confirman el uso de soluciones materiales diversas; en las obras analizadas, esta
orientación se manifiesta en empastes, arrastres, texturas y superficies heterogéneas, aunque cualquier
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identificación material específica requiere respaldo documental o instrumental (Siqueiros, 1921; Getty
Conservation Institute, 2013; Mejía-González et al., 2022, 2025).

La representación del territorio también se construye desde la materia y la organización espacial,
especialmente en las superficies volcánicas, las masas rocosas y los núcleos montañosos, elementos que
permiten relacionar la geografía con procesos culturales de territorialización y transformación sin
proyectar categorías ambientales ajenas al horizonte histórico de Siqueiros (Coffey, 2026; Fornoff,
2024). A ello se suma una concepción dinámica del espacio, basada en diagonales, recorridos
concéntricos, expansión visual y movilidad del punto de vista, recursos que trasladan a la pintura de
caballete una lógica espacial vinculada con la monumentalidad y la experimentación desarrolladas por
Siqueiros en otros formatos (Acevedo et al., 2010; Swope, 2024).

Finalmente, la presencia de lava, volcanes y cordilleras dentro de lenguajes plásticos modernos muestra
una articulación entre especificidad territorial y modernidad artística, perspectiva que evita reducir estas
obras tanto al nacionalismo pictórico como al formalismo autónomo y las vincula con debates más
amplios sobre muralismo, arte público y cultura mexicana (Siqueiros, 1921; Cantú, 2021; Herner Reiss,
2022; Swope, 2024; Fornoff, 2024). A partir de estas relaciones, la Tabla 3 sintetiza las dimensiones
contextuales identificadas, los principales hallazgos técnico-formales y las obras en las que cada
dimensión se manifiesta con mayor claridad.

Tabla 3. Síntesis de la relación entre contexto y características técnico-formales

Dimensión
contextual

Hallazgo técnico-formal
Relación interpretada Obras que evidencian
la dimensión

Tecnología
Empastes, arrastres,
texturas densas y
superficies heterogéneas.

La técnica participa
activamente en la
construcción del lenguaje
plástico.

Pedregal con figuras
(1947), El Pedregal
(1954) y S/T (1965).

Territorio
Roca, lava, masas
volcánicas y núcleos
montañosos.

La geografía se transforma
en materia visual y
estructura compositiva.

Pedregal con figuras
(1947), El Pedregal
(1954) y Paisaje (1971).

Espacio
Diagonales, recorridos El paisaje adquiere Las cuatro obras
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concéntricos, expansión
visual y movilidad
compositiva.

dinamismo y una escala
visual cercana a la
monumentalidad.

analizadas, con mayor
evidencia en S/T (1965)
y Paisaje (1971).

Modernidad
cultural

Integración de motivos
territoriales con
soluciones plásticas
contemporáneas.

Las obras articulan
identidad territorial,
experimentación y
modernidad artística.

Las cuatro obras,
especialmente El
Pedregal (1954) y
Paisaje (1971).

Nota. Elaboración propia a partir del análisis comparativo de Pedregal con figuras (1947), El Pedregal (1954), S/T (1965) y
Paisaje (1971).

El análisis evidencia que estas obras comparten una manera constante de convertir territorio, materia y
espacio en recursos plásticos, lo que permite entender el paisaje siqueiriano como un ámbito de
experimentación donde las tensiones culturales se expresan mediante decisiones compositivas y
materiales; esta interpretación coincide con estudios que relacionan paisaje, innovación técnica y
modernidad artística, sin atribuir a las obras significados políticos o ambientales cerrados (Acevedo et
al., 2010; Coffey, 2026; Swope, 2024; Fornoff, 2024).

CONCLUSIONES

Se describió el contexto sociocultural de la producción de David Alfaro Siqueiros a partir de la
convergencia entre el México posrevolucionario, los debates sobre identidad y territorio, la
institucionalización del muralismo, la circulación internacional de las vanguardias y la incorporación
crítica de la tecnología, elementos que permiten comprender el paisaje como un espacio de reflexión
artística donde la geografía deja de funcionar como fondo y se vincula con procesos históricos, culturales
y sociales.

Se analizaron las características técnico-formales de las cuatro obras seleccionadas, identificando una
concepción dinámica de la superficie y soluciones diferenciadas en composición, color, textura y líneas
de fuerza, pues Pedregal con figuras articula figura, roca y atmósfera mediante diagonales tensas, El
Pedregal concentra la oposición entre materia volcánica y energía cromática, S/T organiza recorridos
curvos y polaridades de color con empastes densos, mientras Paisaje expande sus direcciones desde un
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núcleo montañoso central, lo que evidencia la interdependencia entre composición, materialidad y
movimiento.

Se interpretó la relación entre contexto sociocultural y características técnico-formales como una
articulación entre una concepción moderna del arte y una estructura plástica basada en materia activa,
movilidad visual y experimentación, donde las técnicas industriales documentadas, la gestualidad y los
puntos de vista no convencionales actúan como recursos que transforman la percepción del territorio y
convierten el paisaje en un campo expresivo de fuerzas históricas y naturales.

Se determinó que la producción paisajística analizada integra entorno histórico, lenguaje plástico y
recursos expresivos mediante una relación constante entre territorio, técnica, materia y composición, de
modo que el contexto orienta problemas y horizontes de sentido mientras la forma los reformula
visualmente, por lo que estas obras no deben reducirse a ilustración política ni a experimentación formal
aislada, sino comprenderse como una construcción artística en la que evidencia documentada e
interpretación estética deben mantenerse claramente diferenciadas.

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