pág. 1175
RELACIÓN ENTRE EL NIVEL DE
AUTOCUIDADO Y LA PREVALENCIA DE
INFECCIÓN DE VÍAS URINARIAS EN
PACIENTES CON DIABETES MELLITUS TIPO
2

RELATIONSHIP BETWEEN SELF
-CARE LEVEL AND
PREVALENCE OF URINARY TRACT INFECTION IN

PATIENTS WITH TYPE 2 DIABETES MELLITUS

Laura María Torres Rodriguez

Especialidad en Medicina Familiar, Unidad de Medicina Familiar No 73.

Victor Arturo Mendez Oseguera

Especialidad en Medicina Familiar, Unidad de Medicina Familiar No 73.

Anahí del Carmen Esquivias Fierro

Especialidad en Medicina Familiar, Unidad de Medicina Familiar No 73.
pág. 1176
DOI:
https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i5.25993
Relación entre el nivel de autocuidado y la prevalencia de infección de vías
urinarias en pacientes con diabetes mellitus tipo 2

Laura María Torres Rodriguez
1
lauramariatorres96@hotmail.com

https://orcid.org/0009-0002-5316-5565

Especialidad en Medicina Familiar, Unidad de
Medicina Familiar No 73.

Saltillo, Coahuila, México

Victor Arturo Mendez Oseguera

drvictormendez1981@gmail.com

https://orcid.org/0009-0000-7433-2268

Especialidad en Medicina Familiar, Unidad de
Medicina Familiar No 73.

Saltillo, Coahuila, México

Anahí del Carmen Esquivias Fierro

anahi.esquiviasfr@uanl.edu.mx

https://orcid.org/0009-0006-9056-4644

Universidad Autónoma de Nuevo León.
Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica.

San Nicolas de los Garza, Nuevo León, México.

RESUMEN

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) se asocia con un mayor riesgo de infecciones, particularmente
infecciones de vías urinarias (IVU), mientras que el autocuidado constituye un componente fundamental
para el control metabólico; sin embargo, la relación entre ambos factores no ha sido claramente
establecida. El objetivo de este estudio fue analizar la asociación entre el nivel de autocuidado y la
prevalencia de IVU en pacientes con DM2 adscritos a la Unidad de Medicina Familiar No. 73. Se realizó
un estudio observacional, analítico y transversal en 374 pacientes de 20 a 60 años. El nivel de
autocuidado y la adherencia al tratamiento se evaluaron mediante un cuestionario estructurado y se
complementaron con la revisión de expedientes clínicos. Se efectuó análisis univariado para nivel de
prevalencia y bivariado mediante prueba de chi cuadrada y multivariado mediante regresión logística.
La prevalencia de IVU fue de 50.5%; el 62.8% de los participantes fueron mujeres, la mediana de edad
fue de 40 años y el 50.3% presentó descontrol metabólico. El nivel de autocuidado predominante fue
regular. No se identificó una asociación estadísticamente significativa entre el nivel de autocuidado y la
presencia de IVU (ORa=1.24; IC95%: 0.81-1.91; p=0.327); sin embargo, el tiempo de evolución de la
diabetes mostró asociación significativa con la presencia de IVU, lo que sugiere que la duración de la
enfermedad constituye un factor relevante en su desarrollo.

Palabras clave: Diabetes mellitus tipo 2; Autocuidado; Infección de vías urinarias; Adherencia al
tratamiento; Factores de riesgo

1
Autor principal
Correspondencia:
lauramariatorres96@hotmail.com
pág. 1177
Relationship between self
-care level and prevalence of urinary tract
infection in patients with type 2 diabetes mellitus

ABSTRACT

Type 2 diabetes mellitus (T2DM) is associated with an increased risk of infections, particularly urinary

tract infections (UTIs), while self
-care represents a key component of metabolic control; however, the
relationship between these factors remains uncle
ar. This study aimed to analyze the association between
self
-care level and the prevalence of UTIs among patients with T2DM attending Family Medicine Unit
No. 73. An observational, analytical, cross
-sectional study was conducted in 374 patients aged 20 to 60
years. Self
-care level and treatment adherence were assessed using a structured questionnaire and
complemented by a review of clinical records. Univariate, bivariate (chi
-square test), and multivariate
(logistic regression) analyses were performed. The
prevalence of UTIs was 50.5%; 62.8% of participants
were women, the median age was 40 years, and 50.3% presented poor metabolic control. The

predominant self
-care level was moderate. No statistically significant association was found between
self
-care level and UTIs (aOR = 1.24; 95% CI: 0.81–1.91; p = 0.327). However, diabetes duration was
significantly associated with UTIs, suggesting that disease progression is a relevant factor in their

occurrence. These findings indicate that, although self
-care did not show a significant association with
UTIs, the duration of diabetes may contribute to an increased risk of urinary tract infections in patients

with T2DM.

Keywords:
Type 2 diabetes mellitus; Self-care; Urinary tract infection; Treatment adherence; Risk
factors

Artículo recibido 20 mayo 2026

Aceptado para publicación: 20 junio 2026
pág. 1178
INTRODUCCIÓN

La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad metabólica caracterizada por niveles elevados de glucosa
sérica, resultante de un defecto en la secreción y/o acción de la insulina (Inzucchi & Lupsa, 2014).
Constituye una de las enfermedades crónicas con mayor prevalencia mundial y representa una alta carga
económica debido al manejo farmacológico y las complicaciones asociadas (Naranjo et al., 2021). La
Federación Internacional para la Diabetes estimó en 2015 una prevalencia mundial del 8.8%, con
proyecciones de alcanzar el 10.4% para 2040 (International Diabetes Federation, 2015). En México, la
diabetes ocupa la segunda causa de muerte, y su prevalencia se ha incrementado en casi el doble en la
última década, pasando del 4.7% al 8.5% en la población adulta, ligado al aumento del sobrepeso y la
obesidad (Roglic, 2016).

Los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 presentan un mayor riesgo de infecciones, especialmente del
tracto urinario, siendo cuatro veces más propensos a desarrollar infecciones urinarias y genitales (Muller
et al., 2005). La fisiopatología de esta mayor susceptibilidad involucra diversos mecanismos, entre los
que se incluyen los deterioros en el sistema inmunológico (inmunidad humoral, celular e innata), la
disfunción neurógena vesical, la alteración de la función leucocitaria y una mayor adherencia bacteriana
al uroepitelio (Lim et al., 2013). Además, factores como la glucosuria facilitan el crecimiento bacteriano
y la hiperglucemia sostenida se ha asociado con un mayor riesgo de infecciones, especialmente en
pacientes con hemoglobina glucosilada (HbA1c) >7.2% (Donath & Shoelson, 2011).

El espectro clínico de las infecciones de vías urinarias (IVU) en pacientes con diabetes puede variar
desde bacteriuria asintomática hasta cistitis, pielonefritis y urosepsis, e incluso formas graves como
pielonefritis enfisematosa, absceso renal o necrosis papilar renal (Brown et al., 2005). La bacteriuria
asintomática, en particular, representa un mayor riesgo para las mujeres con diabetes de desarrollar
infecciones sintomáticas y requerir hospitalización por sepsis urinaria (Ooi et al., 2004). Diversos
factores de riesgo, incluyendo edad, sexo, tiempo de evolución de la diabetes, control glucémico y
complicaciones, se han asociado con la presencia de bacteriuria asintomática e infecciones urinarias
sintomáticas en pacientes diabéticos (Bonadio et al., 2004; Laway et al., 2021).

En México, las infecciones de vías urinarias constituyen la primera causa de atención médica en los
servicios de atención médica continua. El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) ha
pág. 1179
documentado un incremento en la incidencia de IVU, con tasas que aumentaron de 2,861 por 100,000
habitantes en 2006 a 3,430 por 100,000 habitantes en 2012. El grupo de edad con mayor riesgo se
encuentra entre los 25 y 65 años (Secretaría de Salud, 2019). En la Unidad de Medicina Familiar No.
73, durante el año 2023 se registraron 6,541 consultas por infección de vías urinarias en población de
20 a 60 años, tanto en atención médica continua como en consulta de medicina familiar, lo que refleja
la magnitud del problema en esta unidad.

El autocuidado en pacientes con diabetes mellitus incluye conductas potencialmente relacionadas con
el riesgo de infección urinaria, como la higiene genital, la atención oportuna de síntomas, la adherencia
terapéutica y las medidas preventivas. La Organización Mundial de la Salud considera de gran
importancia la educación en el paciente para llevar a cabo el autocuidado, con el fin de prevenir y tratar
enfermedades crónicas e infecciosas (Roglic, 2016). Sin embargo, en la UMF No. 73 no cuenta con
evidencia local sobre la asociación entre el nivel de autocuidado del paciente con diabetes mellitus tipo
2 y la presencia de infección de vías urinarias, lo que justifica su evaluación sistemática.

Dada la alta prevalencia de diabetes mellitus tipo 2, su asociación con infecciones urinarias y la
importancia del autocuidado en el control metabólico, el presente estudio se planteó como objetivo
general analizar la relación entre el nivel de autocuidado y la prevalencia de infección de vías urinarias
en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 en la Unidad de Medicina Familiar No. 73. Como objetivos
específicos, se propuso determinar el nivel de autocuidado en pacientes con diabetes mellitus tipo 2,
estimar la prevalencia de infección de vías urinarias en la población de estudio, clasificar los tipos de
infección de vías urinarias presentes, e identificar la relación entre factores sociodemográficos y el nivel
de autocuidado.

METODOLOGÍA

Se realizó un estudio observacional, analítico y transversal. La población de estudio estuvo conformada
por pacientes con diabetes mellitus tipo 2 de 20 a 60 años, adscritos a la Unidad de Medicina Familiar
(UMF) No. 73 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Saltillo, Coahuila. El universo fue
de 12,874 pacientes, a partir del cual se calculó una muestra de 374 pacientes, considerando un nivel de
confianza del 95% y un error muestral del 5%. El muestreo fue estratificado por sexo y grupo de edad,
utilizando el listado ARIMAC de pacientes con DM2, seleccionando 139 hombres (37.2%) y 235
pág. 1180
mujeres (62.8%), distribuidos en proporciones iguales entre los grupos de edad de 20-40 años y 41-60
años.

Los criterios de inclusión fueron: pacientes de ambos sexos, de 20 a 60 años, con diagnóstico de diabetes
mellitus tipo 2 de al menos 6 meses de evolución (confirmado por glucosa en ayuno ≥126 mg/dL o
HbA1c ≥6.5%), alfabetizados y activos en la UMF No. 73. Se excluyeron a pacientes con enfermedades
autoinmunes que afectaran la función renal, catéteres urinarios permanentes, anomalías anatómicas del
tracto urinario, uso de antibióticos en las últimas 2 semanas, embarazo, inmunosupresión o infección
urinaria activa al momento del estudio. Se eliminaron los participantes que retiraran su consentimiento,
no completaran las evaluaciones o presentaran encuestas llenadas incorrectamente.

Para la recolección de datos se aplicó un instrumento auto administrado que incluyó: a) Un cuestionario
de datos sociodemográficos y clínicos con edad, sexo, estado civil, ocupación, índice de masa corporal
(IMC), tabaquismo, alcoholismo, tiempo de evolución de la DM2, último reporte de glucosa sérica,
control metabólico, tipo de tratamiento para DM2 y presencia de infección de vías urinarias (mediante
examen general de orina). b) Un test de Adherencia MMAS-8 (8-item Morisky Medication Adherence
Scale), formado por 8 ítems que miden el comportamiento específico de toma de medicamentos. Se
incluyó 7 ítems con alternativa de respuesta dicotómica SI/NO y una pregunta en escala tipo Likert de
cinco puntos. La puntuación total va de 0 a 8, clasificando: 8 puntos como alta adherencia, 6 a 7.99
como adherencia media e inferiores a 6 como baja adherencia. La escala ha demostrado ser confiable
(alfa de Cronbach = 0.83). Y c) un cuestionario exprofeso sobre capacidades de autocuidado, diseñado
con base en la Norma Oficial Mexicana (NOM) y la Guía de Práctica Clínica (GPC), validado por
contenido por médicos de primer nivel con estudios en epidemiología. Contiene 11 preguntas cerradas
y semiestructuradas que evalúan prácticas de higiene, prevención de riesgos, antecedente de infección
urinaria y conductas de cuidado. Las respuestas se clasifican en: bueno (25-33 puntos), regular (19-24
puntos) y malo (18-11 puntos). El tiempo promedio de llenado fue de 20 minutos.

La selección de los participantes se realizó mediante un muestreo estratificado por sexo y grupo de edad
(20-40 años y 41-60 años), con base en el listado de pacientes con diabetes mellitus tipo 2 adscritos a la
UMF No. 73. Los pacientes seleccionados fueron contactados durante su asistencia a la unidad y, previa
firma del consentimiento informado, se explicó detalladamente el motivo del estudio, se resolvieron
pág. 1181
dudas y se procedió a la aplicación del cuestionario en las salas de espera. Al término, se verificó el
correcto llenado y se agradeció al participante.

El procesamiento de datos se realizó en Microsoft Excel y el análisis estadístico en SPSS versión 25.
Para el análisis univariado, se utilizaron medidas de tendencia central (media, mediana y moda) y
desviación estándar para variables cuantitativas, y frecuencias y porcentajes para variables cualitativas.
Para el análisis bivariado, se aplicó la prueba de chi cuadrada (χ²) y cálculo de Odds Ratio (OR) crudos
para evaluar la asociación entre variables independientes y la presencia de IVU. Para el análisis
multivariado, se realizó regresión logística binaria para evaluar la asociación entre autocuidado y IVU,
ajustando por variables confusoras. Se consideró un valor de p < 0.05 como estadísticamente
significativo.

El estudio se apegó a los principios éticos de la Declaración de Helsinki y al Reglamento de la Ley
General de Salud en Materia de Investigación en México, clasificándose como investigación con riesgo
mínimo. Se obtuvo la aprobación del Comité de Ética en Investigación correspondiente. Todos los
participantes firmaron un consentimiento informado, garantizándose la confidencialidad y el anonimato
de los datos. La participación fue voluntaria y el retiro en cualquier momento no afectó la atención
médica recibida.

RESULTADOS

Se incluyeron un total de 374 pacientes con diabetes mellitus tipo 2, con edades comprendidas entre 20
y 60 años y una mediana de 40 años. Al agrupar por rangos de edad (20-40 y 41-60 años), ambos grupos
se distribuyeron en proporciones similares (50% cada uno). Predominó el sexo femenino con 235
participantes (62.8%), mientras que el masculino correspondió a 139 (37.2%).

En cuanto al estado nutricional, la categoría más frecuente fue obesidad grado I (23%), seguida de
obesidad grado II (20.9%), mientras que el peso normal y el sobrepeso representaron 19% cada uno; la
obesidad grado III fue la menos frecuente (18.2%). El estado civil más frecuente fue viudo (23.5%),
seguido de soltero (21.1%), divorciado (20.3%), unión libre (19.5%) y casado (15.5%). Con respecto a
la ocupación, el 37.2% correspondió al sector informal, seguido de hogar (25.1%), desempleado (19.3%)
y empleado (18.4%).
pág. 1182
El tabaquismo estuvo presente en 193 participantes (51.6%), con un tiempo de consumo más frecuente
de 1 a 5 años (35.3%), seguido de 6 a 10 años (33.7%) y 11 a 15 años (31%). El alcoholismo estuvo
presente en 182 participantes (48.7%), con una frecuencia de consumo distribuida de la siguiente
manera: una vez al mes (25.1%), una vez por semana (27%), de 2 a 3 veces por semana (23.5%) y
consumo diario (24.3%).

La mediana de glucosa sérica fue de 165 mg/dL, con un valor mínimo de 126 mg/dL y máximo de 200
mg/dL. El control metabólico mostró que el 49.7% (n = 186) se encontraba controlado, mientras que el
50.3% (n=188) presentaba descontrol. En cuanto al tipo de tratamiento para diabetes mellitus, los más
frecuentes fueron análogos GLP1 (17.9%) e inhibidores de DPP4 (17.9%), seguidos de biguanidas
(16.6%) y sulfonilureas (16.6%), insulina (16.3%) y tiazolidinedionas (14.7%).

La infección de vías urinarias estuvo presente en 189 participantes (50.5%) y ausente en 185 (49.5%).
En relación con la adherencia al tratamiento, el 51.3% (n = 192) presentó adherencia media, el 30.5%
(n = 114) baja adherencia y el 18.2% (n = 68) alta adherencia. En cuanto al autocuidado, el nivel
predominante fue regular (79.1%, n = 296), seguido de malo (20.9%, n = 78); no se registraron pacientes
con autocuidado bueno.

El análisis bivariado mediante chi cuadrada no encontró asociación estadísticamente significativa entre
el control metabólico y la presencia de IVU (χ² (1, n = 374) = 1.538; p = 0.256). Tampoco se observó
asociación significativa entre el autocuidado y la IVU (χ² (2, n = 374) = 0.950; p = 0.622), ni entre el
sexo y la IVU (χ² (1, n = 374) = 0.071; p = 0.790). En contraste, se identificó una asociación
estadísticamente significativa entre el tiempo de evolución de la diabetes mellitus y la presencia de IVU
(χ² (3, n = 374) = 10.328; p < 0.05). Asimismo, el tipo de tratamiento utilizado mostró asociación
significativa con la presencia de IVU (χ² (5, n = 374) = 12.184; p < 0.05), observándose la mayor
proporción de IVU en pacientes tratados con inhibidores de DPP4 (62.7%) (
Tabla 1).
El análisis multivariado mediante regresión logística binaria, ajustando por variables confusoras, mostró
que el autocuidado malo no se asoció de manera significativa con IVU (ORa=1.24; IC95% 0.81-1.91;
p=0.327). Tampoco se encontró asociación significativa con sexo (ORa=0.95; IC95% 0.61-1.46;
p=0.811), control metabólico (ORa=1.20; IC95% 0.79-1.84; p=0.392), tabaquismo (ORa=0.93; IC95%
0.61-1.41; p=0.734), alcoholismo (ORa=0.89; IC95% 0.59-1.36; p=0.592), edad (ORa=1.00; IC95%
pág. 1183
0.98-1.02; p=0.888), glucosa sérica (ORa=1.00; IC95% 0.99-1.01; p=0.935) ni con los diferentes grados
de obesidad (p>0.05 en todos los casos).

Tabla 1. Distribución de infección de vías urinarias según tipo de tratamiento antidiabético en pacientes
con diabetes mellitus tipo 2

Tipo de Tratamiento

IVU Presente

n (%)

IVU Ausente

n (%)

Total

n

% IVU

Insulina
24 (39.3%) 33 (60.7%) 61 39.3%
Sulfonilureas
21 (33.9%) 41 (66.1%) 62 33.9%
Biguanidas
34 (54.8%) 28 (45.2%) 62 54.8%
Análogos GLP1
34 (50.7%) 33 (49.3%) 67 50.7%
Inhibidores DPP4
42 (62.7%) 25 (37.3%) 67 62.7%
Tiazolidinedionas
30 (54.5%) 25 (45.5%) 55 54.5%
Total
189 (50.5) 185 (49.5) 374
χ² (5, n = 374) = 12.184; p < 0.05

Por el contrario, el tiempo de evolución de la diabetes mellitus mostró asociación significativa con
mayor probabilidad de IVU. Los pacientes con 1 a 5 años de evolución presentaron un ORa de 1.93
(IC95% 1.04-3.58; p=0.038), y aquellos con 6 a 10 años de evolución un ORa de 1.95 (IC95% 1.07-
3.58; p=0.030), en comparación con los pacientes con menos de 1 año de diagnóstico. El grupo con más
de 10 años de evolución no mostró significancia estadística (ORa=0.96; IC95% 0.53-1.73; p=0.885).

DISCUSIÓN

En el presente estudio, la infección de vías urinarias (IVU) estuvo presente en el 50.5% de los pacientes
con diabetes mellitus tipo 2, proporción considerablemente superior a la reportada en la literatura. Una
revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2022 estimó una prevalencia global de IVU de
aproximadamente 11.5% en pacientes con diabetes tipo 2, con mayor frecuencia en mujeres que en
hombres (Salari et al., 2023). Esta discrepancia puede explicarse por diferencias en el contexto clínico,
características de la población estudiada y criterios operativos para definir IVU, lo que limita la
comparabilidad directa con estudios poblacionales.
pág. 1184
En relación con la variable principal, no se encontró asociación estadísticamente significativa entre el
autocuidado y la presencia de IVU, tanto en el análisis bivariado como en el multivariado. Este hallazgo
sugiere que el autocuidado podría no tener un efecto directo sobre la ocurrencia de infecciones urinarias,
sino más bien un efecto indirecto mediado por el control metabólico. En este sentido, estudios recientes
han demostrado que las intervenciones enfocadas en el automanejo del paciente con diabetes se asocian
con mejoras en parámetros metabólicos como la hemoglobina glucosilada y la glucosa en ayuno
(Mikhael et al., 2020). Asimismo, revisiones sistemáticas recientes han señalado que el autocuidado
influye principalmente en desenlaces intermedios, lo cual podría explicar la ausencia de asociación
directa con IVU en estudios transversales (Powers et al., 2020).

Una consideración metodológica relevante es la distribución de la variable de autocuidado en la muestra
estudiada, donde la categoría de "autocuidado bueno" fue prácticamente inexistente, lo que obligó a
reagrupar categorías y redujo la variabilidad y la capacidad discriminativa del análisis. Además, el
diseño transversal del estudio impide establecer temporalidad entre exposición y desenlace, por lo que
no es posible determinar si un bajo autocuidado precede a la IVU o si la infección influye posteriormente
en las conductas del paciente. Estas limitaciones son consistentes con lo señalado por (Powers et al.,
2020) en su estudio observacional en diabetes. Otra limitación con respecto a la variable autocuidado es
que el cuestionario utilizado incluye la presencia de infecciones de tracto urinario previas dentro de su
definición operacional, lo que limita el resultado.

En cuanto al control glucémico, no se identificó asociación significativa con la presencia de IVU
(ORa=1.20; IC95% 0.79-1.84; p=0.392). Este resultado contrasta con estudios que han reportado al mal
control glucémico como un factor de riesgo alto. Girard et al., (2017) identificaron que niveles elevados
de hemoglobina glucosilada se asocian con mayor riesgo de infecciones urinarias, particularmente en
adultos mayores. De igual forma, Geerlings, (2008) señala que el mal control glucémico, junto con la
edad y el sexo femenino, constituyen factores de riesgo importantes para IVU en pacientes con diabetes.
Sin embargo, Sewify et al., (2016) encontraron que los niveles de HbA1c no estaban necesariamente
relacionados con el estado de la infección del tracto urinario (ITU) de los pacientes, respaldando esto
por un metaanálisis de 22 estudios de que el grado de alteración de la HbA1c no necesariamente afecta
la susceptibilidad a las ITU. La discrepancia observada en este estudio puede atribuirse a diferencias en
pág. 1185
la medición del control metabólico, ya que en lugar de hemoglobina glucosilada se utilizó glucosa sérica,
así como al diseño transversal.

Por otro lado, uno de los hallazgos más relevantes fue la asociación entre el tiempo de evolución de la
diabetes y la presencia de IVU. Los pacientes con 1 a 5 años y de 6 a 10 años de evolución presentaron
mayor probabilidad de IVU en comparación con aquellos con menos de un año de diagnóstico. Este
resultado coincide con el estudio de (Srinivas, 2014) que identifica la duración de la diabetes como un
factor de riesgo para infecciones urinarias, probablemente debido a la acumulación de complicaciones
microvasculares, neuropatía autonómica y alteraciones inmunológicas. Esto es consistente con lo
descrito por Lim et al., (2013), quienes señalaron que la presencia de retinopatía diabética, enfermedad
coronaria y tiempo de evolución de la diabetes mellitus mayor a 20 años se asocian con mayor riesgo
de infecciones urinarias. Sin embargo, la falta de significancia en el grupo de más de 10 años podría
explicarse por un tamaño de muestra reducido o características clínicas particulares de este subgrupo.

En relación con el sexo, no se observó asociación significativa con la presencia de IVU, a pesar de que
la literatura ha reportado consistentemente mayor riesgo en mujeres. El metaanálisis de 2022 documentó
una mayor prevalencia de IVU en mujeres con diabetes (Salari et al., 2023), lo cual se atribuye a factores
anatómicos y hormonales. La ausencia de asociación en este estudio podría deberse a la homogeneidad
de la población o a limitaciones del diseño transversal. Sin embargo, estudios como el de Ahmad et al.,
(2020) encontraron que aproximadamente dos tercios de los pacientes con ITU eran mujeres, con una
HbA1c media de 8.80 ± 2.20%, lo que coincide con la mayor proporción de mujeres en la muestra,
aunque no con la asociación significativa.

Finalmente, aunque en el análisis bivariado se encontró asociación entre el tipo de tratamiento y la
presencia de IVU, esta variable no se mantuvo en el modelo multivariado. Esto sugiere la posible
presencia de confusión, ya que el tipo de tratamiento puede reflejar la severidad o el tiempo de evolución
de la enfermedad más que un efecto causal directo. La literatura señala que muchas asociaciones
observadas en análisis no ajustados pueden desaparecer al controlar por variables clínicas relevantes
(Nitzan et al., 2015). No obstante, el estudio de Srinivas, (2014) reportó que el 87% de los diabéticos
con ITU presentaban hemoglobina glucosilada >6%, con predominio de Escherichia coli (64.6%) como
pág. 1186
patógena causal, seguida de Klebsiella (12%) y Enterococcus (9%), lo que sugiere que el perfil
microbiológico en pacientes diabéticos puede diferir y merece estudios adicionales.

En conjunto, los resultados de este estudio indican que el autocuidado no se asoció de manera
significativa con la presencia de IVU en pacientes con diabetes mellitus tipo 2, mientras que el tiempo
de evolución de la enfermedad sí mostró una asociación consistente. Estos hallazgos sugieren que la
susceptibilidad a infecciones urinarias en pacientes diabéticos podría estar más relacionada con factores
acumulativos de la enfermedad que con conductas de autocuidado evaluadas de forma transversal. No
obstante, la evidencia actual respalda la importancia del autocuidado en el control metabólico y la
prevención de complicaciones a largo plazo.

Entre las principales limitaciones se encuentra la posible clasificación imperfecta del desenlace, dado
que la infección urinaria se definió a partir de hallazgos de expediente y el examen general de orina, sin
confirmación microbiológica uniforme. Este aspecto pudo generar sesgo de clasificación no diferencial
y atenuar una asociación real entre autocuidado e infección urinaria. Además, el cuestionario de
autocuidado incluye la presencia de infecciones previas dentro de su definición operacional, lo que
limita la interpretación de los resultados.

CONCLUSIÓN

El presente estudio analizó la relación entre el nivel de autocuidado y la prevalencia de infección de vías
urinarias en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. Los hallazgos permiten establecer que la prevalencia
de IVU en la población estudiada fue elevada (50.5%), lo que refleja la importancia de esta complicación
en el primer nivel de atención y su relevancia como problema de salud pública en pacientes con diabetes.

En relación con el objetivo principal, no se identificó una asociación estadísticamente significativa entre
el autocuidado y la presencia de infección de vías urinarias, tanto en el análisis bivariado como en el
multivariado (ORa=1.24; IC95% 0.81-1.91; p=0.327). Este hallazgo sugiere que, en esta población, las
conductas de autocuidado evaluadas de manera transversal no influyen de forma directa en la ocurrencia
de infecciones urinarias. Sin embargo, esta ausencia de asociación debe interpretarse con cautela,
considerando que el autocuidado podría tener un efecto indirecto mediado por el control metabólico, y
que la categoría de "autocuidado bueno" fue prácticamente inexistente en la muestra, lo que limitó la
variabilidad y la capacidad discriminativa del análisis.
pág. 1187
De igual forma, variables como el sexo, el control glucémico, el tabaquismo, el alcoholismo, la edad, el
índice de masa corporal y los niveles de glucosa sérica no mostraron asociación significativa con la
presencia de infección de vías urinarias. Estos resultados contrastan parcialmente con la literatura que
ha identificado al sexo femenino y al mal control glucémico como factores de riesgo relevantes para
IVU en pacientes diabéticos, lo que sugiere la necesidad de estudios adicionales con diseños
longitudinales y mediciones más precisas del control metabólico (como hemoglobina glucosilada).

En contraste, el tiempo de evolución de la diabetes mellitus se identificó como un factor asociado de
manera significativa con la presencia de IVU. Los pacientes con 1 a 5 años de evolución (ORa=1.93;
p=0.038) y de 6 a 10 años de evolución (ORa=1.95; p=0.030) presentaron mayor probabilidad de
infección urinaria en comparación con aquellos con menos de un año de diagnóstico. Este hallazgo
sugiere que la exposición acumulada a la enfermedad, probablemente mediada por complicaciones
microvasculares, neuropatía autonómica y alteraciones inmunológicas, incrementa la susceptibilidad a
infecciones urinarias.

Estos resultados indican que la presencia de infección de vías urinarias en pacientes con diabetes
mellitus tipo 2 podría estar más relacionada con factores propios de la historia natural de la enfermedad
que con variables conductuales evaluadas en un momento específico. No obstante, el papel del
autocuidado en el control metabólico y la prevención de otras complicaciones crónicas continúa siendo
de gran importancia, por lo que debe seguir considerándose un componente esencial en la atención
integral del paciente con diabetes mellitus tipo 2. Con esto, quedan abiertas líneas de investigación
futuras que permitan explorar esta relación con diseños longitudinales y mediciones más precisas del
autocuidado y del control metabólico, así como estudios que evalúen el impacto de intervenciones
educativas en la prevención de infecciones urinarias en esta población.

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